Para mi madre
Eres luz que nunca se apaga,
refugio en días de tormenta,
canción que el alma abraza
y amor que siempre sustenta.
Tus manos tejen esperanzas,
tu voz calma mis dolores,
y en tu mirada alcanzan
mi vida todos los colores.
Eres abrigo en el frío,
y en la risa, melodía,
mi brújula en el vacío,
mi faro, mi poesía.
Gracias por ser mi camino,
por tu paciencia y tu fe,
por enseñarme el destino
que florece con tu ser.