Partiendo del argumento propuesto por Wilhelm Dilthey de que las ciencias
naturales explican los fenómenos de causas y efectos; mientras que en las ciencias humanas
el mecanismo fundamental para comprender los fenómenos no es el principio de causa y
efecto sino el empleo de la comprensión y penetración humana; Dilthey rechazaba y
calificaba el método científico o modelo epistemológico de las “ciencias de la naturaleza”,
como inapropiado para las ciencias que se ocupan de lo humano.
Afirmaba que “los principios de las ciencias del espíritu deberían ser empleados
especialmente en la interpretación de textos, trabajos religiosos, trabajos jurídicos, entre
otros como ensayos filosóficos”.
Dilthey afirma que “junto al desarrollo de las ciencias de la naturaleza se desarrolla
de forma espontánea y natural y, como de las tareas de la vida misma, un conjunto de
conocimientos unidos entre sí por la comunidad .Dentro de estos conocimientos que
llamaremos ciencias se pueden citar: la historia , la economía política, la jurisprudencia, la
política, la religión, la literatura, la poesía, el arte figurativo, la música, la concepción del
mundo, los conceptos y sistemas filosóficos y la psicología. Todas estas ciencias se refieren
al género humano; del cual hacen descripción, narran y forman juicios, conceptos y teorías.
De lo anterior surge la posibilidad de agrupar todas esas ciencias por su relación común con
el ser humano así como distinguirlas de las ciencias de la naturaleza”.
Como se dijo al inicio de este escrito; mientras las ciencias naturales buscan
explicar los eventos dados o presentados con ayuda hipótesis sujetas a leyes a partir de las
condiciones iniciales; las ciencias del espíritu buscan comprender los conjuntos simbólicos
de la cultura mediante una vivencia reproductiva. “La comprensión entra en las
manifestaciones del otro mediante la acción de poner a una persona en lugar de otra dada la
plenitud de las vivencias propias de cada persona”
El conjunto coherente de la naturaleza en las ciencias físicas y naturales se presenta
por razonamientos que completan los datos de la experiencia por medio de una
combinación de hipótesis ; En las ciencias del espíritu, por el contrario, el conjunto de la
vida síquica constituye en todas partes, una información primaria y fundamental. “Se
explica la naturaleza, se comprende la vida síquica”
Dilthey entiende la comprensión como un fenómeno síquico, ya presente en la vida
cotidiana de todo ser humano y afirma que: “La comprensión surge primeramente dentro
del circulo de intereses de la vida práctica; en ellas las personas se hallan expuestas al
intercambio, se tienen que entender, cada uno tiene las formas elementales de la
comprensión. Entre estas formas de comprensión se puede citar la interpretación de una
simple manifestación de vida”
Por otra parte Dilthey es consciente de que los significados que dan las personas a
los símbolos no son nunca privados, tienen validez entre los sujetos por lo que Dilthey
concibe al espíritu objetivo como una comunidad de unidades vivas” Y por lo tanto
entiende que la comprensión hermenéutica de los significados legados por la tradición
deberá utilizar categorías universales para captar el sentido de lo individual el cual será su
principal reto metodológico.
Posteriormente el filósofo de la escuela neokantiana de Baden Wildelband habló de
la distinción entre ciencias nomotéticas (que tienen por objeto las leyes lógicas propias de
las ciencias naturales) y las ciencias ideográficas (se refiere al esfuerzo por entender el
significado de los fenómenos contingentes, accidentales y subjetivos, en ciencias como la
sociología, la jurisprudencia, la historia y la economía
Por su parte Heinrich Rickert hace una comparación entre las ciencias de la naturaleza y
ciencias de la cultura; considera que la noción de la naturaleza está formada