FACULTAD DE MEDICINA VETERINARIA Y ZOOTECNÍA
PROGRAMA DE MEDICINA VETERINARIA Y ZOOTECNÍA
Maria José Piñeres Herazo
HIPOXEMIA
La hipoxemia se define por bajos niveles de PO2 en la sangre, lo que indica que hay
menos oxígeno disponible para ser entregado a los tejidos del cuerpo.
• Neumonía: La neumonía es una inflamación aguda del pulmón, provoca que
los capilares se dilatan y los alvéolos se llenan de líquido seroso. Este líquido
contiene una mezcla de eritrocitos, leucocitos y fibrina. La acumulación de
líquido en los alvéolos dificulta el intercambio de oxígeno y dióxido de
carbono entre los pulmones y la sangre, lo que reduce la eficiencia con la que
los pulmones pueden oxigenar la sangre, contribuyendo así a la hipoxemia.
En casos graves, la neumonía puede causar daño al tejido pulmonar, incluida
la pérdida de la función alveolar y la capacidad de ventilación, lo que puede
agravar la hipoxemia.
• Atelectasia: La atelectasia es el colapso de los alvéolos en el pulmón, lo que
reduce la cantidad de área disponible para la ventilación. Esto limita la
entrada de aire fresco a los alvéolos y disminuye la disponibilidad de oxígeno
para ser absorbido por la sangre. Además, compromete el intercambio de
oxígeno y dióxido de carbono entre los alvéolos y los capilares sanguíneos al
reducir la superficie disponible para este intercambio. Esta disminución en el
intercambio gaseoso afecta la capacidad de los pulmones para oxigenar la
sangre, lo que puede conducir a la hipoxemia. Además, la atelectasia puede
causar desequilibrios en la relación entre la ventilación y la perfusión en el
pulmón, lo que significa que algunas áreas reciben suficiente flujo sanguíneo,
pero tienen una ventilación inadecuada. Esto contribuye aún más a la
hipoxemia.
• Neumotórax: Cuando se acumula aire en el espacio entre la pleura visceral
y parietal, se interrumpe la expansión pulmonar normal, lo que reduce la
cantidad de aire disponible para la ventilación alveolar y limita la capacidad
de los pulmones para oxigenar la sangre. El neumotórax puede causar colapso
pulmonar, reduciendo así el área de superficie disponible para el intercambio
gaseoso en los alvéolos. Esto, a su vez, limita la capacidad de los pulmones
para transferir oxígeno desde el aire inspirado hacia la sangre y eliminar el
dióxido de carbono de la sangre. La acumulación de aire en el espacio pleural
también puede afectar la distribución del flujo sanguíneo pulmonar y la
ventilación alveolar, lo que puede resultar en desequilibrios en la relación
entre la ventilación y la perfusión en diferentes áreas del pulmón. Esto puede
llevar a que los pulmones reciban un flujo sanguíneo adecuado, pero
experimenten una ventilación reducida, lo que contribuye a la hipoxemia.
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• Edema y congestión pulmonar: La acumulación de líquido en los
espacios intersticiales y alvéolos reduce la cantidad de área de superficie
disponible para el intercambio de oxígeno y dióxido de carbono entre el aire
inspirado y la sangre en los capilares pulmonares Esto dificulta la
transferencia de oxígeno hacia la sangre y la eliminación de dióxido de
carbono desde la sangre hacia los alvéolos, lo que puede llevar a una
disminución en la saturación de oxígeno en la sangre y, por lo tanto, a la
hipoxemia, además, la compresión de los tejidos pulmonares causada por el
edema y la congestión pulmonar limita la expansión pulmonar y reduce el
volumen de aire disponible para la ventilación alveolar contribuyendo aún
más a la dificultad para oxigenar la sangre. También puede estar asociado con
un aumento en la resistencia vascular pulmonar, lo que dificulta el flujo
sanguíneo a través de los capilares pulmonares y agrava la hipoxemia.
Bibliografía
• Reece, W. O., Department of Anatomy and Physiology College of
Veterinary Medicine Howard H Erickson, Goff, J. P., & Uemura, E. E.
(Eds.). (2015). Dukes’ physiology of domestic animals (13.a ed.). Wiley-
Blackwell.