0% encontró este documento útil (0 votos)
46 vistas2 páginas

Poemas

El poema 'El Pozo' de Leopoldo Lugones evoca imágenes de la naturaleza y la vida cotidiana, entrelazando la belleza del amanecer con la labor de una joven que llena un pozo. A través de metáforas y descripciones vívidas, se refleja la conexión entre el esfuerzo humano y el esplendor natural. Por otro lado, el poema 'Dentro de mí' de José Martí explora la lucha interna y el control emocional, utilizando la metáfora de un león enfrenado para simbolizar la ira y la pasión contenida.
Derechos de autor
© © All Rights Reserved
Nos tomamos en serio los derechos de los contenidos. Si sospechas que se trata de tu contenido, reclámalo aquí.
Formatos disponibles
Descarga como DOCX, PDF, TXT o lee en línea desde Scribd
0% encontró este documento útil (0 votos)
46 vistas2 páginas

Poemas

El poema 'El Pozo' de Leopoldo Lugones evoca imágenes de la naturaleza y la vida cotidiana, entrelazando la belleza del amanecer con la labor de una joven que llena un pozo. A través de metáforas y descripciones vívidas, se refleja la conexión entre el esfuerzo humano y el esplendor natural. Por otro lado, el poema 'Dentro de mí' de José Martí explora la lucha interna y el control emocional, utilizando la metáfora de un león enfrenado para simbolizar la ira y la pasión contenida.
Derechos de autor
© © All Rights Reserved
Nos tomamos en serio los derechos de los contenidos. Si sospechas que se trata de tu contenido, reclámalo aquí.
Formatos disponibles
Descarga como DOCX, PDF, TXT o lee en línea desde Scribd

el pozo ( Leopoldo Lugones)

Como una telaraña abandonada En la boca entreabierta a cada tirón,


Al soplo misterioso de lo eterno, dijera que grana
La noche va borrándose, soslayada Aquel choclo tierno que dio parangón
En la oblicua pisada A la frescura de la mañana.
Del perro cabizbajo, que a paso alterno, Pinta en seno y mejillas la manzana
Se aleja con ella por la cañada. De la ocasión...
Y en la cintura cenceña,
Con noble pesadumbre Y en la mecha que le desgreña
El lucero se apaga en pepita de oro. El vientecillo retozón,
Triza la calandria en brindis canoro Cimbra su gracia trigueña
El tenue cristal de la vislumbre. La esbeltez de una espiga en sazón.
Y desde las cicutas más acerbas,
Hasta la piadosa malva, En su perfil que excava la órbita enjuta,
Se santifica en la paz del alba Muerde el sol un bocado de fruta.
La trémula adoración de las hierbas. Y el vigor que en sus firmes caderas trabaja,
Parece que a la vez mórbido y macizo,
Sobre el roto lago de la bruma temprana, Tornea el ascendente barro de la tinaja.
Desprende su lóbrego témpano azul el cerro.
Y en el frescor de choclo tierno de la mañana, Ante el cubo escurridizo,
Rompe a cantar la roldana Los gansos en mangas de camisa,
Como un valiente violín de hierro. Le bufan con atolondrada prisa
Su sibilante romadizo.
El brocal, con musgosa humedad de maceta, Y la calandria que se improvisa
Da pedestal al busto de una muchacha, Fugaz columpio con la misma piola,
Que empeñosa y fortacha, Retardada al roce del brocal que la frisa,
Llena, balde tras balde, la pileta, Teclea con la cola,
Donde al enfático jadeo Muriéndose de risa.
Del ganso que abanica su alborozo,
Es de rigor el matinal aseo Desde el cabezal que es su andamio
«Con agua recién tirada del pozo». De diligente albañil,
Y aquella adolescencia clara, Le echa el hornero su gentil
Parece que empinándose en la tensión, Epitalamio.
lanzara Y del mismo lodazal
Al sol saliente el cántico del esfuerzo y del Que encharca el pie del brocal,
gozo. Alzando el bravío zumbo,
Tienden al sol las abejas,
Un ademán de antigua nobleza alzan a los En bisectrices parejas
cielos Las rectas cuerdas del rumbo.
Sus brazos que, pujándose, en el afán
gemelos,
Redondean con ternura graciosa
Los codos de membrillo rosa
Sonreídos de hoyuelos.
(El membrillo pintón
Que asoma por el seto de la quinta cercana,
Arropado en su vello como un pichón.)
el pozo ( Leopoldo Lugones)
A la vez presurosas y atrasadas, Dentro de mi ( José Martin )
En su capricho coqueto, Dentro de mí hay un león enfrenado:
Aunque es lunes, pasan de asueto De mi corazón he labrado sus riendas:
Las mariposas desaplicadas;
Tú me lo rompiste: cuando lo vi roto
Estampando y despegando,
Al vagabundeo blando Me pareció bien enfrenar a la fiera.
De la leve fantasía,
En la ventana Antes, cual la llama que en la estera prende,
De la mañana Mi cólera ardía, lucía y se apagaba:
Su alada calcomanía. Como del león generoso en la selva
La fiebre se enciende; lo ciega y se calma.
La tierra que empapada de aurora
resplandece,
Un sonrojo de carne morena Pero, ya no puedes: las riendas le he puesto
disfuma. Y al juicio he subido en el león a caballo:
Y en el dorado trebolar parece La furia del juicio es tenaz: ya no puedes.
Que es sol en flor lo que perfuma. Dentro de mí hay un león enfrenado.

Dilata el viento lánguidos suspiros...


Sobre las hierbas palpitantes,
Tiembla la luz con todos sus
diamantes
Y la sombra con todos sus zafiros.
Levántase la fuerza del campo en el
toro.
Sobre una hebra de paja humilde y
ruda,
Se gloría la belleza desnuda
En una sola gota de oro.
Templan los gallos sus clarines;
Y de gallinero a gallinero,
A un tiempo heraldos y paladines,
Incrépanse alto y claro como héroes
de Homero.

También podría gustarte