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1 Samuel 1

La historia de Ana en 1 Samuel 1:1-20 ilustra el poder de la oración ferviente y la confianza en Dios ante la adversidad. A pesar de su sufrimiento y burla, Ana oró con sinceridad y humildad, lo que llevó a la intervención divina y al nacimiento de Samuel, un instrumento clave en la historia de Israel. Este pasaje nos anima a clamar a Dios con un corazón humilde, esperando en Su perfecta voluntad y cumpliendo nuestras promesas con gratitud.
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La historia de Ana en 1 Samuel 1:1-20 ilustra el poder de la oración ferviente y la confianza en Dios ante la adversidad. A pesar de su sufrimiento y burla, Ana oró con sinceridad y humildad, lo que llevó a la intervención divina y al nacimiento de Samuel, un instrumento clave en la historia de Israel. Este pasaje nos anima a clamar a Dios con un corazón humilde, esperando en Su perfecta voluntad y cumpliendo nuestras promesas con gratitud.
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1 samuel 1 :1-20

La historia de Ana nos enseña el poder de la oración ferviente y la confianza en Dios


en medio de la adversidad. Aunque enfrentó burla, esterilidad y tristeza, su fe la llevó
a experimentar el milagro de Dios. Este pasaje nos anima a clamar a Dios con un
corazón humilde y confiado, esperando en Su perfecta voluntad.

División I: La aflicción de Ana (1 Samuel 1:1-8)


1. Su contexto familiar (v. 1-2)
Elcana, un hombre que, tenía dos esposas: Ana, quien era estéril, y Penina, quien
tenía hijos. La poligamia era común en esa época, pero generaba conflictos. La
esterilidad de Ana era vista como un castigo divino. A veces enfrentamos situaciones
que parecen insuperables, pero Dios tiene un propósito mayor detrás de nuestras
pruebas.

2. Su sufrimiento personal (v. 3-7)


Penina provocaba constantemente a Ana, aumentando su angustia. Esto ocurría
incluso durante los viajes anuales al tabernáculo en Silo. La burla de Penina refleja
cómo el enemigo utiliza nuestras debilidades para desanimarnos. ¿Cómo
reaccionamos ante el dolor? Como Ana, debemos llevar nuestras cargas al Señor.

3. Su incomprensión por parte de los demás (v. 8)


Elcana, aunque bien intencionado, no comprendía plenamente el dolor de Ana. A
veces, incluso las personas cercanas no entienden nuestras luchas internas. En esos
momentos, debemos buscar a Dios, quien conoce perfectamente nuestro corazón
Salmo 34:18 “Cercano está Jehová a los quebrantados de corazón; Y salva a los
contritos de espíritu.”

División II: La oración ferviente de Ana (1 Samuel 1:9-16)


1. Su entrega total a Dios (v. 9-11)
- Ana oraba con fervor. Ana oró con la profunda angustia de su alma. Su
oración no fue repetitiva ni fría. Fue sincera y ferviente.
- Ana oró con reverencia. En su oración, Ana se dirigió al Señor como
“Jehová de los ejércitos” (I Samuel 1:11) Ana se acercó a Dios con gran
temor y reverencia
- Ana oró con humildad. Repetidamente, en su oración, Ana se refirió a sí
misma como la “sierva” de Dios (I Samuel 1:11). Ana no pretendía decirle a
Dios qué hacer. Aunque fue específica en su solicitud, no fue presuntuosa
- Ana oró con especificaciones. Ana no solo le pidió a Dios un hijo, sino que
le pidió “un hijo varón” (I Samuel 1:11). Ella fue muy específica en su
petición.
- Ana oró con sinceridad. En su oración, Ana juró que si el Señor le daba un
hijo, “lo dedicaré a Jehová todos los días de su vida” (I Samuel 1:11).
Su oración es un modelo de sinceridad, humildad y rendición total. ¿Estamos
dispuestos a rendir nuestras peticiones y nuestras vidas al Señor como lo hizo Ana?

División III: La respuesta de Dios a la fe de Ana (1 Samuel 1:17-20)


1. La bendición de Eli (v. 17-18)
Eli bendice a Ana, declarando que Dios escuchará su petición. Ana se va con paz en
su corazón. La fe transforma nuestra perspectiva, incluso antes de que veamos la
respuesta. ¿Estamos dispuestos a confiar en las promesas de Dios y vivir con
esperanza, aun cuando no vemos resultados inmediatos?

2. La intervención divina (v. 19)


Elcana y Ana regresan a su hogar, y Dios recuerda a Ana, permitiéndole concebir un
hijo.
La frase "Jehová se acordó de ella" subraya la fidelidad de Dios en cumplir Su
propósito. Dios nunca olvida nuestras oraciones. Su tiempo es perfecto
Eclesiastés 3:11 “Todo lo hizo hermoso en su tiempo; y ha puesto eternidad en el
corazón de ellos, sin que alcance el hombre a entender la obra que ha hecho Dios
desde el principio hasta el fin.”

3. El nacimiento de Samuel (v. 20)


Ana da a luz a Samuel, cuyo nombre significa "pedido a Dios." Samuel no solo fue
una respuesta a la oración de Ana, sino también un instrumento clave en la historia de
Israel.
Cuando Dios responde nuestras oraciones, lo hace de manera que Su gloria sea
manifiesta y Su reino sea expandido.

Conclusión
La historia de Ana nos enseña que Dios escucha las oraciones sinceras de un corazón
quebrantado y responde según Su perfecta voluntad. Su ejemplo nos anima a orar con
fe, perseverar en la adversidad y cumplir nuestras promesas al Señor con gratitud. Así
como Ana dedicó a Samuel, confiemos nuestras bendiciones a Dios para Su gloria.

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