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Causas de La Revolución Rus1

Las causas de la Revolución Rusa de 1917 incluyen la opresión del campesinado, las derrotas en la Primera Guerra Mundial, la corrupción del gobierno zarista y el descontento social y económico. La desigualdad social y la crisis económica llevaron a un aumento de huelgas y protestas, mientras que las ideas socialistas ganaron popularidad. El fracaso del régimen zarista culminó en la abdición de Nicolás II y el ascenso de los bolcheviques al poder.

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Causas de La Revolución Rus1

Las causas de la Revolución Rusa de 1917 incluyen la opresión del campesinado, las derrotas en la Primera Guerra Mundial, la corrupción del gobierno zarista y el descontento social y económico. La desigualdad social y la crisis económica llevaron a un aumento de huelgas y protestas, mientras que las ideas socialistas ganaron popularidad. El fracaso del régimen zarista culminó en la abdición de Nicolás II y el ascenso de los bolcheviques al poder.

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CAUSAS DE LA REVOLUCIÓN RUSA

Las causas de la Revolución rusa fueron varias y se las puede resumir de la


siguiente manera:

 La situación de opresión y pobreza a la que estaba sometido desde hacía


mucho tiempo el campesinado de Rusia y de otras regiones del Imperio
zarista, que contrastaba con la riqueza de los sectores nobles y
terratenientes.
 Las sucesivas derrotas del ejército ruso en la Primera Guerra Mundial, que
provocaron muchas bajas, y el fracaso en sostener un ritmo de producción
por falta de mano de obra durante el conflicto, lo que desató una crisis
económica que se tradujo en escasez de alimentos, hambre y un profundo
descontento en los trabajadores y soldados.
 La corrupción e ineficiencia que algunos sectores políticos y sociales
imputaban al gobierno zarista, que se mostraba incapaz de satisfacer las
necesidades de las poblaciones obreras y campesinas, al mismo tiempo que
aplicaba medidas represivas y limitaba la participación política.
 La actividad política de grupos sindicales, reformistas, revolucionarios,
campesinos y obreros, tanto de tendencia socialista como liberal o
nacionalista, que se habían hecho fuertes desde fines del siglo XIX y
buscaban transformar la estructura política y social de Rusia.
 La llegada del invierno de 1917, que se volvió especialmente duro para la
población del Imperio ruso debido a la escasez de alimentos ocasionada por
la participación rusa en la Primera Guerra Mundial.
 Desigualdad social: La gran mayoría de la población era campesina y vivía
en condiciones precarias, mientras que una pequeña élite disfrutaba de
riqueza y poder.
 Crisis económica: La guerra causó inflación, escasez de alimentos y
desempleo, lo que llevó a la clase trabajadora y a los campesinos a exigir
cambios radicales.
 Influencias ideológicas: Las ideas socialistas y marxistas comenzaron a
ganar popularidad, especialmente entre los trabajadores y los intelectuales,
promoviendo la idea de una revolución proletaria.
 Descontento militar: La desmoralización y el sufrimiento de las tropas en el
frente contribuyeron a la pérdida de lealtad hacia el gobierno y el zar.
 Movimiento obrero y huelgas: A medida que aumentaba el descontento,
los movimientos obreros y las huelgas se volvieron más comunes, pidiendo
mejores condiciones laborales y derechos políticos.

DESCONTENTO SOCIAL Y ECONÓMICO
Contexto Social
1. Desigualdad Social: La sociedad rusa estaba profundamente estratificada. La
aristocracia y la burguesía disfrutaban de privilegios significativos, mientras que la
mayoría de la población era campesina y vivía en condiciones precarias.
2. Condiciones de Vida: Muchos campesinos eran arrendatarios y carecían de
tierras propias. La pobreza y el analfabetismo eran comunes, lo que generó un
gran descontento entre la población rural.
3. Urbanización y Trabajo Industrial: La rápida industrialización trajo a muchos
campesinos a las ciudades en busca de trabajo, pero las condiciones laborales
eran a menudo inhumanas, con largas jornadas y bajos salarios. Las huelgas y
protestas laborales se volvieron frecuentes.
Contexto Económico
1. Impacto de la Primera Guerra Mundial: La guerra exacerbó las ya difíciles
condiciones económicas. La movilización masiva de hombres llevó a escasez de
mano de obra, afectando la producción agrícola e industrial.
2. Escasez de Alimentos: La guerra interrumpió las cadenas de suministro, lo que
resultó en graves problemas de desabastecimiento de alimentos en las ciudades.
El hambre y la pobreza aumentaron, lo que alimentó la agitación social.
3. Inflación: La economía rusa sufrió una alta inflación, lo que erosionó el poder
adquisitivo de los trabajadores y campesinos. Esto causó descontento
generalizado, especialmente en las áreas urbanas.
Consecuencias del Descontento
- Protestas y Huelgas: El descontento social se manifestó en numerosas protestas
y huelgas, que se intensificaron a medida que avanzaba la guerra.
- Apoyo a los Bolcheviques: Los bolcheviques, liderados por Lenin, supieron
capitalizar este descontento, prometiendo "paz, tierra y pan". Su mensaje resonó
entre las masas, ganando apoyo popular.
- Cambio en el Gobierno: El descontento culminó en la Revolución de Febrero,
que llevó a la abdición del zar, y posteriormente en la Revolución de Octubre, que
estableció un régimen bolchevique.

El descontento social y económico fue, por lo tanto, un motor fundamental para


los cambios radicales que se produjeron en Rusia en 1917.
FRACASO DEL ZARISMO

El fracaso del zarismo en Rusia fue un fenómeno multifacético que culminó en la


Revolución Rusa de 1917, marcando el fin de más de tres siglos de dominio
autocrático de la dinastía Romanov. Este colapso se debió a una combinación de
factores políticos, económicos y sociales que habían estado gestándose durante
años y que se volvieron insostenibles en el contexto de la Primera Guerra
Mundial.

En primer lugar, el régimen zarista era caracterizado por un absolutismo rígido,


donde el zar, Nicolás II, ejercía un poder casi absoluto sin considerar las
demandas de la población. Esta autocracia generó un creciente descontento entre
diversos sectores sociales, especialmente entre la emergente clase media y los
trabajadores urbanos, que buscaban una mayor representación política y
reformas que respondieran a sus necesidades. La falta de una estructura política
que permitiera la participación ciudadana se tradujo en un sentimiento de
alienación y frustración que fue alimentado por la creciente demanda de
derechos civiles y políticos.

El contexto económico también jugó un papel crucial en el fracaso del zarismo. La


industrialización acelerada de finales del siglo XIX y principios del XX había
transformado la economía rusa, pero no de manera equitativa. La mayoría de la
población seguía siendo campesina, enfrentándose a condiciones de vida
precarias, altas tasas de impuestos y escasez de tierras. La rápida urbanización
trajo consigo el crecimiento de ciudades industriales donde las condiciones
laborales eran penosas: largas jornadas de trabajo, salarios bajos y falta de
derechos laborales. La crisis económica se vio agravada por la Primera Guerra
Mundial, que demandó enormes recursos humanos y materiales, llevando al país
a una grave escasez de alimentos y a un colapso industrial.
La guerra, en particular, fue un catalizador del descontento popular. Las enormes
pérdidas de vidas, junto con la falta de suministros y el mal liderazgo militar,
minaron la moral tanto en el frente como en el hogar. Los soldados, que eran en
su mayoría campesinos, comenzaron a cuestionar la lealtad hacia un régimen que
parecía no tener en cuenta sus sacrificios. A medida que la situación en el frente
se deterioraba, las huelgas y protestas se intensificaron en las ciudades,
alimentadas por el hambre y la desesperación.

La incapacidad de Nicolás II para gobernar también fue un factor determinante.


Su estilo de liderazgo se caracterizó por una desconexión con la realidad del
pueblo. La decisión de asumir el mando del ejército durante la guerra fue
desastrosa, y su falta de habilidades políticas lo llevó a perder el apoyo tanto de
las élites como de las masas. Además, la influencia del místico Grigori Rasputín
sobre la familia real erosionó aún más la legitimidad del régimen. Su intervención
en asuntos políticos y su cercanía con la zarina Alexandra generaron escándalo y
desconfianza, tanto en el público como entre los funcionarios del gobierno.

A medida que se profundizaba la crisis, la descomposición del apoyo al régimen se


volvió evidente. La deserción en el ejército aumentó y muchos soldados se
unieron a los movimientos revolucionarios, mientras que las clases medias, que
empezaban a emerger como un grupo significativo, se sentían marginadas y
empezaron a apoyar abiertamente a los partidos que prometían un cambio
radical. En este clima de agitación y desesperación, los bolcheviques, liderados
por Lenin, capitalizaron el descontento popular con su promesa de "paz, tierra y
pan", atrayendo a un número cada vez mayor de seguidores.

La Revolución de Febrero de 1917 fue el punto culminante de esta serie de crisis,


resultando en la abdición de Nicolás II y el establecimiento de un Gobierno
Provisional. Sin embargo, la incapacidad de este nuevo régimen para abordar los
problemas subyacentes llevó a una nueva ola de descontento, que finalmente
culminaría en la Revolución de Octubre y el ascenso de los bolcheviques al poder.
Así, el fracaso del zarismo no solo fue el resultado de una serie de errores
políticos y económicos, sino también de un profundo descontento social que
había estado fermentando durante años en la vasta y diversa nación rusa. Este
colapso significó el final de una era y el comienzo de un nuevo capítulo en la
historia de Rusia, marcado por la Revolución y la creación de un estado
comunista.

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