CICATRICES DE AMOR En un día caluroso de verano un niño decidió ir a nadar en la laguna detrás de su casa.
Salió
corriendo por la puerta trasera, se tiró en el agua y nadaba feliz. Su mamá desde la casa lo miraba por la ventana, y vio con
horror lo que sucedía. Enseguida corrió hacia su hijo gritándole lo más fuerte que podía. Oyéndole el niño se alarmó y miró
nadando hacia su mamá. Pero fue demasiado tarde. Desde el muelle la mamá agarró al niño por sus brazos. Justo cuando el
caimán le agarraba sus piernitas. La mujer tiraba determinada, con toda la fuerza de su corazón. El cocodrilo era más
fuerte, pero la mamá era mucho más apasionada y su amor no la abandonaba. Un señor que escuchó los gritos se apresuró
hacia el lugar con una pistola y mató al cocodrilo. El niño sobrevivió y, aunque sus piernas sufrieron bastante, aún pudo
llegar a caminar. Cuando salió del trauma, un periodista le preguntó al niño si le quería enseñar las cicatrices de sus
piernas. El niño levanto la colcha y se las mostró. Pero entonces, con gran orgullo se remango las mangas y dijo:‖Pero las
que usted debe de ver son estas‖. Eran las marcas de las uñas de su mamá que habían presionado con fuerza. ―Las tengo
porque mamá no me soltó y me salvó la vida‖. >>MORALEJA: Nosotros también tenemos cicatrices de un pasado doloroso.
Algunas son causadas por nuestros pecados, pero algunas son la huella de nuestro Padre Jehová que nos ha sostenido con
fuerza para que no caigamos en las garras del mal. Recuerda que si te ha dolido alguna vez el alma, es porque Tu Creador,
te ha agarrado fuerte para que no caigas.
EL HACHERO Había una vez un hachero que se presentó a trabajar en una maderera. El sueldo era bueno y las condiciones
de trabajo mejores aun; así que el hachero se decidió a hacer buen papel. El primer día se presentó al capataz , quien le dio
un hacha y le designó una zona. El hombre entusiasmado salió al bosque a talar. En un solo día cortó 18 árboles. -Te
felicito , le dijo el capataz , sigue así. Animado por las palabras del capataz , el hachero se decidió a mejorar su propio
desempeño al día siguiente ; así esa noche, se acostó bien temprano. A la mañana se levantó antes que nadie y se fue al
bosque. A pesar de todo el empeño, no consiguió cortar mas que 15 árboles. -Me debo haber cansado- pensó y decidió
acostarse con la puesta del sol. Al amanecer se levanto y decidió batir su marca de 18 arboles. Sin embargo ese día, no llego
ni a la mitad. Al día siguiente fueron 7 , luego 5 y el último día estuvo toda la tarde tratando de voltear su segundo árbol.
Inquieto por el pensamiento del capataz , el hachero se acercó a contarle lo que le estaba pasando y a jurarle y perjurarle
que se esforzaba al limite de desfallecer. El capataz le preguntó: -¿Cuándo afilaste tu hacha la ultima vez ? - ¿afilar? No tuve
tiempo de afilar , estuve muy ocupado cortando árboles. Cuántas veces estamos tan ocupados en lo que nos parece
urgente, que le restamos tiempo a lo importante…. como ser nuestro estudio personal… Y tu?… ¿Cuál es el hacha de tu
vida, que no estás afilando? En vez del estudio personal podría ser quizás, el ministerio? las reuniones? La relación con la
esposa? los hijos? o la relación con los hermanos? Tal vez estamos tan ocupados en querer llegar a destino, que nos
olvidamos de mirar el paisaje.
¡AGUA…! ¡AGUA…! Se cuenta que hace muchos años un buque de vela salio de Europa para Sudamérica, y debido a
tormentas y percances, duró tanto el viaje que empezó a escasear el agua a bordo., y aunque la tripulación la usaba con
mucha economía, al fin se encontraron con el último barril enteramente vacío. Un día o dos mas tarde, sufriendo una sed
abrasadora, en ese clima tan cálido, descubrieron sobre el horizonte con gran gozo otro barco; cuando estuvieron a
distancia conveniente izaron las banderas de señales y mediante ellas contaron su situación angustiosa; “nos estamos
muriendo por falta de agua”. Con gran sorpresa suya, recibieron pronta respuesta, que les parecía casi una burla: ¡estáis
navegando en aguas dulces ¡echad el balde al océano!”. Ignoraban que estaban atravesando la poderosa corriente que el
Amazonas descarga en el océano, y que en vez de hallarse en aguas saladas, navegaban, el efecto, en aguas dulces sin
Saberlo. ¡Muriéndose de sed. Rodeados de agua dulce!