UNIVERSIDAD AUTÓNOMA BENITO JUÁREZ
DE OAXACA
FACULTAD DE MEDICINA Y CIRUGÍA
SIGNOS VITALES
LABORATORIO DE BIOQUÍMICA
CARLOS GARCÍA HERNÁNDEZ
2DO SEMESTRE
INSTRUCTORES:
• QUETZALLI XIADANI SANTIAGO RAMÍREZ
• PALOMA DE LA PRIMAVERA CORTÉS SIBAJA
OAXACA DE JUÁREZ, OAX., A 29 DE FEBRERO DE 2024.
INTRODUCCIÓN
Los signos vitales son una representación numérica de las funciones básicas del cuerpo. Estas
mediciones ayudan a evaluar la salud física general de una persona. Incluyen pulso; respiración;
color, temperatura y condición de la piel (más llenado capilar en lactantes y niños); pupilas; y
presión arterial. Aunque no se considera un signo vital, muchos proveedores de servicios de salud
incluyen la saturación de oxígeno con los signos vitales.
La evaluación de estos indicadores puede proporcionar información valiosa al proveedor de
servicios médicos. Las primeras mediciones que se obtienen se llaman signos vitales basales.
Puede obtenerse aún más información valiosa cuando se repite la medición y se comparan los
resultados con los valores basales.
Los rangos normales de estos signos varían según la edad, el peso, el sexo y la salud general.
MARCO TEÓRICO
Pulso:
La acción de bombeo normal del corazón es rítmica, de tal modo que la sangre se mueve por las
arterias en forma de ondas, no de manera suave y continua a la misma presión como el flujo por
un tubo. Si se mantiene la yema de un dedo sobre una arteria situada cerca de la superficie
corporal y que cruza sobre un hueso es fácil percibir los “latidos” característicos causados por el
chorro de sangre que expande la arteria. Lo que se siente se llama pulso. Cuando se toma el
pulso de un paciente hay dos factores que valorar: la frecuencia y la calidad.
• Frecuencia del pulso
La frecuencia del pulso es el número de latidos por minuto. El número que se obtiene permite
decidir si el pulso del paciente es normal, rápido o lento.
La frecuencia del pulso varía de un paciente a otro. Los factores como la edad, la condición física,
el grado de ejercicio recién terminado, fármacos u otras sustancias recibidas, pérdida sanguínea,
estrés y temperatura corporal influyen en la frecuencia. La frecuencia normal para un adulto en
reposo es de 60 a 100 latidos por minuto. Cualquier frecuencia del pulso mayor de 100 latidos
por minuto es alta, mientras que una frecuencia menor de 60 latidos por minuto es baja. El pulso
rápido se llama taquicardia. En contraste, el pulso lento se denomina bradicardia.
Frecuencias normales del pulso (latidos por minuto, en reposo)
Adulto 60 a 100
Lactantes y niños
Adolescentes de 11 a 18 años 60 a 105
Edad escolar, 6 a 10 años 70 a 110
Preescolar, 3 a 5 años 80 a 120
Lactante mayor, 1 a 3 años 80 a 130
Lactante, 6 a 12 meses 80 a 140
Lactante, 0 a 5 meses 90 a 140
Recién Nacido 120 a 160
• Calidad del pulso
Dos factores determinan la calidad del pulso: el ritmo y la fuerza. El ritmo del pulso refleja la
regularidad. Se dice que un pulso es regular cuando los intervalos entre los latidos son
constantes. Cuando los intervalos no son constantes, el pulso es irregular. Debe informarse y
documentarse el pulso irregular.
La fuerza del pulso se refiere a la presión de la onda del pulso cuando expande la arteria. En
condiciones normales, el pulso debe sentirse como si una fuerte ola pasara bajo las yemas de
los dedos. Este es un pulso fuerte y lleno. Cuando el pulso se siente débil y delgado, el paciente
tiene pulso filiforme. Muchos trastornos generan variaciones en la frecuencia, ritmo y fuerza del
pulso. La frecuencia y calidad del pulso pueden valorarse en varios puntos del cuerpo. Durante
la medición de los signos vitales, al principio debe encontrarse el pulso radial en los pacientes
de un año de edad o más. Éste es el pulso de la muñeca, llamado así por la arteria radial que se
encuentra en la parte lateral (del pulgar) del antebrazo. En un lactante de un año de edad o menos
debe encontrarse el pulso braquial en el brazo, no el radial. Si no puede percibirse el pulso en
un brazo, se intenta en el otro. Cuando no puede percibirse el pulso radial o braquial, se busca el
pulso carotídeo, que se percibe sobre la arteria carótida a ambos lados del cuello. Hay que tener
cuidado al palpar el pulso carotídeo. La presión excesiva sobre la arteria carótida puede reducir
la frecuencia cardiaca, sobre todo en pacientes de edad avanzada. Si tiene difi cultad para
encontrar el pulso carotídeo de un lado, se intenta en el lado contrario, pero no se valora el pulso
carotídeo en ambos lados al mismo tiempo.
Para cuantificar el pulso radial deben colocarse los tres primeros dedos sobre el lado del pulgar
en la muñeca del paciente, justo antes del pliegue para encontrar el sitio del pulso. No se usa el
pulgar, que tiene su propio pulso y podría hacer que se mida el pulso propio. Se deslizan las
yemas de los dedos hacia el lado del pulgar de la muñeca del paciente y se mantiene un dedo
sobre el pliegue. Hay que aplicar presión moderada para percibir los latidos del pulso. Si el
paciente tiene pulso débil, quizá deba aplicarse más presión, pero debe tenerse cuidado porque
si se presiona con demasiada fuerza puede ocluirse la arteria. Recuerde: si es difícil se busca en
el otro brazo del paciente.
Deben contarse las pulsaciones por 30 seg y multiplicar por 2 para obtener las pulsaciones por
minuto. Mientras se cuenta, se valoran el ritmo y la fuerza. Hay que recordar la información: por
ejemplo, “pulso 72, regular y lleno”, al efectuar la medición.
Si la frecuencia, el ritmo y la fuerza del pulso no son normales, se continúan el conteo y las
observaciones durante 60 seg completos.
Existe una situación en la que no puede percibirse el pulso, pero el paciente se encuentra
despierto y habla sin dificultad. Esto ocurre cuando la persona tiene un dispositivo de asistencia
ventricular, una bomba implantada en el tórax que ayuda al corazón a impulsar la sangre por el
sistema circulatorio. Puesto muchos de estos dispositivos impulsan la sangre de manera continua
y no en oleadas como el corazón, no hay un cambio de presión en las arterias. Esto significa que
no hay pulso ni manera de medir la presión arterial.
Respiración
El acto de respirar se llama respiración. Una sola respiración es el proceso completo de la
entrada del aire (inhalación o inspiración) seguida de la salida del aire (exhalación o espiración).
• Frecuencia respiratoria
La frecuencia respiratoria es el número de respiraciones que realiza un paciente en un minuto.
La frecuencia respiratoria se clasifica como normal, alta o baja. La frecuencia respiratoria normal
de un adulto en reposo es de 12 a 20 respiraciones por minuto. Es preciso tener presente que la
edad, sexo, tamaño, condición física y estado emocional influyen en la frecuencia respiratoria.
Por ejemplo, el temor y otras emociones experimentadas durante una urgencia pueden elevar la
frecuencia respiratoria. Sin embargo, si un paciente adulto mantiene una frecuencia mayor de 24
(alta) o menor de 8 (baja) respiraciones por minuto, debe administrarse oxígeno en alta
concentración y estar preparado para la ventilación asistida.
Frecuencias respiratorias normales (respiraciones por minuto, en reposo)
Adulto 12 a 20
Mayor de 24: grave
Menor de 10: grave
Lactantes y niños
Adolescentes de 13 a 18 años 12 a 20
Edad escolar, 6 a 12 años 15 a 30
Preescolar, 3 a 5 años 20 a 30
Lactante mayor, 1 a 3 años 20 a 30
Lactante, 6 a 12 meses 20 a 30
Lactante, 0 a 5 meses 25 a 40
Recién nacido 30 a 50
• Calidad respiratoria
La calidad respiratoria, la calidad de la respiración del paciente, puede pertenecer a cuatro
categorías: normal, superficial, laboriosa o ruidosa. La respiración normal implica que el tórax o
el abdomen se mueven a una profundidad promedio con cada respiración y que la persona no
utiliza los músculos accesorios (deben identificarse movimientos pronunciados de los hombros,
cuello o músculos abdominales) para respirar. ¿Cómo puede establecerse si la respiración es
normal? La profundidad normal de la respiración es algo que puede aprenderse a juzgar mediante
la observación de las personas normales mientras respiran en reposo.
La respiración superficial ocurre cuando sólo hay un movimiento ligero del tórax o el abdomen.
Esto es muy grave en el paciente inconsciente. Es importante observar no sólo el tórax, sino
también el abdomen, cuando se valora la respiración. Muchas personas en reposo respiran más
con el diafragma (el músculo entre el tórax y el abdomen) que con los músculos torácicos.
La respiración laboriosa puede reconocerse por signos como el aumento del trabajo respiratorio
(el paciente tiene que esforzarse mucho en inspirar y espirar), el uso de músculos accesorios,
aleteo nasal (ensanchamiento de las narinas durante la inhalación) y retracciones (hundimiento)
sobre las clavículas o entre las costillas, sobre todo en lactantes y niños. También puede
escucharse estridor (un sonido agudo y áspero durante la inspiración), gruñido durante la
espiración (sobre todo en lactantes) o jadeo.
La respiración ruidosa ocurre cuando hay una obstrucción (cuando algo bloquea el flujo del aire).
Los sonidos preocupantes incluyen ronquido, sibilancia, gorgoteo y gorjeo. En un paciente con
ronquidos es necesario abrir la vía aérea. La sibilancia responde a medicamentos prescritos que
el paciente tiene y puede ayudársele a administrarlos. El gorgoteo obliga casi siempre a aspirar
la vía aérea. Es probable que el gorjeo (un sonido ruidoso y áspero en la inhalación).
• Ritmo respiratorio
El ritmo respiratorio no es importante en la mayoría de los pacientes conscientes que se
atienden. Esto se debe a que la regularidad de la respiración de una persona consciente depende
del habla, estado de ánimo y actividad, entre otras cosas. Sin embargo, si se observan
respiraciones irregulares en un paciente inconsciente, deben informarse y documentarse. Hay
que comenzar a contar las respiraciones en cuanto se valore la frecuencia del pulso. Muchas
personas cambian su frecuencia respiratoria si saben que alguien los observa respirar. Por esta
razón, no se mueve la mano de la muñeca del paciente ni se le informa que se está contando la
frecuencia respiratoria. Después de contar los latidos del pulso, se comienza de inmediato a
observar el tórax y abdomen para contar los movimientos respiratorios. Se cuenta el número de
respiraciones durante 30 seg y multiplicarlo por 2 para obtener las respiraciones por minuto.
Mientras se cuenta se observan la frecuencia, calidad y ritmo de la respiración. Deben registrarse
los resultados; por ejemplo, “16 respiraciones por minuto, normales y regulares”, y se anota luego
la hora de la medición.
Presión arterial
Cada vez que el ventrículo (cámara inferior) del lado izquierdo del corazón se contrae, impulsa la
sangre hacia la circulación. La fuerza de la sangre contra las paredes de los vasos sanguíneos
se llama presión arterial. La presión generada cuando el corazón se contrae e impulsa la sangre
en las arterias se denomina presión arterial sistólica. Cuando el ventrículo izquierdo se relaja y
se llena otra vez, la presión que permanece en las arterias se conoce como presión arterial
diastólica. Estas dos cifras indican la magnitud de la presión contra las paredes de las arterias y
en conjunto se conocen como presión arterial. Cuando se mide la presión arterial se informa
primero la presión sistólica y luego la diastólica; por ejemplo “120 sobre 80” o “120/80”.
Los cambios en la presión arterial pueden ser muy significativos. Es posible que la presión arterial
sea normal en las etapas iniciales de algunos problemas graves, pero cambia con rapidez en
cuestión de minutos.
Las frecuencias del pulso y la respiración varían de una persona a otra, pero la presión arterial
es un poco diferente Lo normal es que la presión arterial sistólica no sea mayor de 120 milímetros
de mercurio (mm Hg) y la diastólica no mayor de 80 mm Hg. Los milímetros de mercurio se
refieren a las unidades en el medidor de la presión arterial. Si un adulto tiene una presión sistólica
de 140 mm Hg o más, o una presión diastólica de 90 mm Hg o mayor, tiene hipertensión (presión
arterial alta). Las lecturas entre estos límites (sistólica de 121 a 139 mm Hg y diastólica de 81 a
89 mm Hg) indican una condición que algunas veces se llama prehipertensión. Esto significa que
la persona tiene riesgo de desarrollar alguna de las complicaciones de la hipertensión, como
enfermedad cardiaca, accidente cerebrovascular o enfermedad renal.
Por lo general se considera que existe presión arterial baja grave cuando la presión sistólica
desciende a menos de 90 mm Hg. Muchas personas sometidas a estrés tienen un aumento
transitorio de la presión arterial. Se necesita más de una lectura para decidir si una lectura alta o
baja es sólo temporal. Si la presión arterial decrece es probable que el paciente se encuentre en
estado de choque (aunque casi siempre hay otros signos que son indicadores tempranos más
importantes del estado de choque).
Para medir la presión arterial con un esfigmomanómetro (el brazalete y la válvula), primero se
coloca el estetoscopio alrededor del propio cuello. El proveedor servicio de salud se coloca al
lado del paciente y se coloca el brazalete para medir la presión arterial en su brazo. El brazalete
debe cubrir dos tercios del brazo, del codo al hombro. Debe confirmarse que no haya lesiones
sospechadas o evidentes en ese brazo. No debe haber ropa bajo el brazalete. Si es posible
exponer el brazo lo suficiente al enrollar la manga, se le expone, pero debe verificarse que este
rollo de ropa no se convierta en una banda constrictiva.
Se rodea el brazo del paciente con el brazalete para que el borde inferior de éste quede 2.5 cm
sobre el pliegue del codo. El centro del brazalete debe colocarse sobre la arteria braquial, la
principal arteria del brazo. El marcador en el brazalete (si lo tiene) debe indicar dónde se coloca
el brazalete en relación con la arteria. Sin embargo, muchos brazaletes no tienen marcadores en
el sitio correcto. Los tubos que entran al brazalete no siempre están en la posición correcta
tampoco. Según la American Heart Association, el único método exacto consiste en encontrar el
centro del brazalete. Se coloca el brazalete para que esté seguro, pero no demasiado ajustado.
Sólo entonces es posible iniciar la medición de la presión arterial.
Se usan tres técnicas frecuentes para medir la presión arterial con un esfigmomanómetro: (1)
auscultación, cuando se emplea un estetoscopio para escuchar los sonidos característicos; (2)
palpación, cuando se palpan el pulso radial o el braquial con las yemas de los dedos; y (3)
monitor de presión arterial, cuando una máquina controla la insuflación del brazalete y detecta
cambios en el flujo sanguíneo de la arteria. La palpación no es tan exacta como la auscultación,
ya que sólo puede obtenerse una presión sistólica aproximada. La palpación se usa cuando hay
demasiado ruido alrededor de un paciente para permitir el uso del estetoscopio.
• Medición de la presión arterial por auscultación
1. Preparar. El paciente debe estar sentado o acostado. Si el paciente no sufrió lesiones,
se sostiene el brazo al nivel del corazón.
2. Colocar el brazalete y el estetoscopio. Se coloca el brazalete bien ajustado
alrededor del brazo de tal manera que la parte inferior del brazalete quede justo arriba
del codo. Con las yemas de los dedos se palpa la arteria braquial en el pliegue del
codo. Se colocan las olivas del estetoscopio en las orejas (los auriculares deben
apuntar al frente, en dirección de los conductos auditivos del examinador). Se aplica
el diafragma del estetoscopio justo sobre el pulso braquial o sobre la parte medial
anterior del codo (cara frontal del codo), si no puede encontrarse el pulso braquial. No
debe colocarse la campana del estetoscopio bajo el brazalete, ya que esto produce
lecturas falsas.
3. Insuflar el brazalete. Con la válvula de la perilla (válvula del pulgar) cerrada, se insufla
el brazalete. A medida que se realiza esto, pronto debe ser posible escuchar los
sonidos del pulso. Se insufla el brazalete mientras se observa el medidor. En cierto
punto ya no se escucha el pulso braquial. Hay que continuar la insuflación del brazalete
hasta que la lectura del medidor se halle 30 mm Hg por arriba del punto en que
desapareció el ruido del pulso.
4. Obtener la presión sistólica. Debe liberarse despacio el aire del brazalete abriendo
la válvula de la perilla y permitirse que la presión descienda con suavidad a un ritmo
aproximado de 5 a 10 mm Hg por segundo. Se escucha el inicio de los ruidos de
chasquido o golpeteo. Cuando se escucha el primero de esos sonidos se observa la
lectura en el medidor. Ésta es la presión sistólica.
5. Obtener la presión diastólica. Hay que continuar el desinflado del brazalete y
escuchar el momento en que estos ruidos distintivos desaparecen. Cuando los sonidos
se vuelven golpes sordos y amortiguados, la lectura en el medidor es la presión
diastólica. Algunas veces no es posible escuchar un cambio en estos ruidos. Cuando
esto ocurre, el punto en que los sonidos desaparecen es la presión diastólica.
6. Registrar la medición. Después de obtener la presión diastólica se permite que el
brazalete se desinfle con rapidez y se registra la medición y la hora. Por ejemplo, “la
presión arterial es 140/90 a la 1:10 pm”. La presión arterial se registra en números
enteros; si una lectura queda entre dos líneas del medidor, se usa el número más alto.
• Medición de la presión arterial por palpación
1. Colocar el brazalete y encontrar el pulso radial. Se aplica el brazalete como se
describe en el método auscultatorio. Se localiza el pulso radial en el brazo en el que
se colocó el brazalete. Si no puede palparse el pulso radial, se encuentra el braquial.
2. Insuflar el brazalete. Hay que confirmar que la válvula de la perilla esté cerrada e
insuflar el brazalete hasta el punto en que ya no se perciba el pulso radial. Se observa
este punto en el medidor y se continúa la insuflación del brazalete 30 mm Hg por arriba
de este punto.
3. Obtener y registrar la presión sistólica. Desinflar con lentitud el brazalete y observar
la lectura en la que reaparece el pulso radial. Esta lectura es la presión sistólica. Se
registran los hallazgos; por ejemplo, “presión arterial 140 por palpación” o “140/P” en
cuanto se determine. (No puede obtenerse una lectura diastólica por palpación.)
• Obtención de la presión arterial con un monitor de la presión arterial
1. Colocar el brazalete. Debe aplicarse el brazalete como se describe en el método
auscultatorio.
2. Inflar el brazalete. Se presiona el botón correspondiente para que el monitor comience la
insuflación del brazalete.
3. Obtener y registrar la presión arterial. Después de que el monitor termine de desinflar el
brazalete, indicará la presión arterial del paciente en una pantalla. Si no puede obtener la
presión arterial, lo notificará. Algunos monitores no sólo presentan las presiones sistólica
y diastólica, sino también la presión arterial media (PAM).
Temperatura
El cuerpo humano genera y pierde calor todo el tiempo, pero mantiene la temperatura en un
intervalo estrecho que permite que se lleven a cabo reacciones químicas y otras actividades
dentro del cuerpo. Aunque en la mayoría de los pacientes que atienden un proveedor de servicios
de salud la temperatura no es importante, en algunos sí lo es. Esto incluye casos en los que el
paciente tiene hipotermia o hipertermia (temperatura menor o superior a la normal, a menudo por
un cambio en el ambiente), está febril o sufre una infección generalizada (septicemia).
Una temperatura normal no siempre es de 37°C (98.6°F). La temperatura normal de una persona
depende de la hora del día, nivel de actividad, edad, el sitio donde se mide la temperatura y la
genética, además de que algunos pacientes tienen una temperatura normal más alta o más baja
que otros. La temperatura asciende y desciende a distintas horas del día y la noche, y por lo
general se eleva con el aumento de la actividad física. Las personas de edad avanzada tienden
a mostrar temperaturas más bajas que los jóvenes. La temperatura rectal a menudo es medio
grado (centígrado) mayor que la temperatura oral y la temperatura axilar a menudo es medio
grado menor (centígrado). La mayoría de las personas tiene una temperatura típica cercana a
37°C o 98.6°F, pero hay muchas personas sanas que muestran temperaturas que no son
“normales”, según estos estándares. En general, una persona normal posee una temperatura
mayor de 35.5°C y menor de 37.7°C.
Saturación de oxígeno
Los profesionales de la salud miden a menudo la cantidad de oxígeno que circula en los vasos
sanguíneos del paciente. La medición de la saturación de oxígeno no es un signo vital, pero
muchos proveedores de SMU la incorporan en los signos vitales. Cada servicio médico tiene una
guía específica acerca de cuándo realizar esta medición.
El dispositivo que mide la saturación de oxígeno en la sangre, llamado oxímetro de pulso, emite
luz de distintos colores al tejido del extremo de un dedo o del lóbulo de una oreja y mide la
cantidad de luz que regresa. La máquina detecta así la proporción de oxígeno en la sangre y
presenta el porcentaje de saturación de oxígeno (SpO2).
Un tipo diferente de oxímetro emplea luz de distintas longitudes de onda que permiten medir el
monóxido de carbono (CO), además del oxígeno. Por esta razón, algunas veces se llama CO-
oxímetro. Es muy probable que las versiones futuras de este dispositivo sean más exactas, menos
costosas y más fáciles de usar que los primeros modelos. La interpretación de las lecturas del
CO-oxímetro puede ser difícil en algunas situaciones clínicas particulares, por lo que, si se emplea
este dispositivo, deben seguirse los protocolos locales para su aplicación e interpretación.
• Interpretación de las lecturas del oxímetro de pulso
La saturación de oxígeno, o SpO2, casi siempre es de 96% a 100% en una persona normal sana.
Un valor menor del 96% puede parecer adecuado, pero no lo es. Una lectura de 91% a 95%
indica hipoxia leve, una de 86% a 90% señala hipoxia significativa o moderada y una de 85% o
menor indica hipoxia grave. Cuanto menor sea la lectura de saturación de oxígeno que se
obtenga, más intensivo debe ser el tratamiento.
OBJETIVOS:
1. Conocer e identificar los signos vitales.
2. Poder llevar a la práctica médica la toma de signos de vitales.
3. Interpretar los resultados de cada signo vital
MATERIAL:
• Baumanómetro:
• Estetoscopio
• Termómetro:
• Oxímetro:
DESARROLLO DE LA PRÁCTICA:
1. Nos presentamos con nuestro paciente
2. Le comentamos que procedimientos se van a realizar y la razón por la cual se realizarán
los mismos.
3. Pedimos autorización
4. Realizamos una anamnesis para saber si el paciente sufre alguna enfermedad o patología
que pueda alterar los resultados.
5. Realizamos la toma de los signos vitales, ésta de acuerdo a los procedimientos adecuados
para cada uno.
6. Tomamos nota de cada resultado
7. Interpretamos los valores de cada signo vital.
RESULTADOS
Al finalizar la toma de los signos vitales míos y de mis compañeros, estos fueron los resultados.
Tensión Frecuencia Frecuencia
Paciente Oximetría Temperatura
Arterial Cardiaca Respiratoria
Ingrid 110/80
78 lpm 19 rpm 98% 36.2°C
Yamileth mmHg
Carlos 110/80
72 lpm 17 rpm 95% 36°C
García mmHg
Jesús 100/80
90 lpm 18 rpm 96% 36.8°C
Manuel mmHg
Jesús 120/80
80 lpm 15 rpm 97% 36.7°C
Medina mmHg
CONCLUSIÓN
En conclusión, puedo decir que nosotros como futuros profesionales de la salud, debemos de
dominar y conocer perfectamente la toma de signos vitales y saber interpretar los valores, esto
con la finalidad de conocer el estado en el cual se encuentra nuestro paciente y así tener un mejor
diagnóstico y que el tratamiento a brindarle sea el adecuado y que tenga beneficios en la salud
de nuestro paciente. Ya que estos signos son pieza fundamental en un diagnóstico precoz de
ciertas patologías y/o enfermedades que nuestro paciente pueda tener. Y no solo para saber el
estado de nuestro paciente en general, sino que también podemos valorar que tan bien están
desarrollando sus funciones ciertos órganos fundamentales en el estado homeostático de nuestro
paciente.
BIBLIOGRAFÍA
1. LIMMER Y MICHAEL F. O´KEEFE, D. (2017). URGENCIAS
PREHOSPITALARIAS.EL MANUAL MODERNO
2. Alice L. Dalton / Daniel Limmer Joseph J. Mistovich/ Howard A. Werman.
(2012). EMPACT. Urgencias médicas: Evaluación, atención y transporte de
pacientes. El Manual Moderno.
3. NAEMT (National Association of Emergency Medical Technicians).
(2023). PHTLS: Prehospital Trauma Life Support. Intersistemas.