FACULTAD DE INGENIERÍA Y ARQUITECTURA
FACULTAD DE ARQUITECTURA
HISTORIA DE LA ARQUITECTURA IV
MACHU PICCHU
Docente:
MARTÍNEZ VILA, MARÍA ISABEL
Presentado por:
NOLI CHÁVEZ, JANIA IZAMAR
Sección:
08N07
LIMA – PERÚ
2025
MACHU PICCHU
Machu Picchu es uno de los ejemplos más notables de cómo una civilización logró
armonizar arquitectura, paisaje y cosmovisión. Ubicada estratégicamente entre los
picos del Machu Picchu y el Huayna Picchu, esta ciudadela incaica no solo ha
destacado por su valor histórico y cultural, sino también por la sofisticación de sus
soluciones espaciales, formales y constructivas. Donde cada piedra, cada recinto y
cada eje visual nos revela un conocimiento profundo del entorno natural y una
intención arquitectónica precisa.
Este análisis busca comprender a Machu Picchu desde una mirada arquitectónica
integral. Se abordará su ubicación geográfica y emplazamiento, los cuáles son
fundamentales para entender su relación con el territorio y los principios de
orientación andinos. Posteriormente, se examinará la organización espacial,
identificando jerarquías, sectores funcionales y recorridos. En el análisis formal,
destacará las características de sus volúmenes, proporciones y el uso del vacío. A
continuación, se desarrollará un análisis estructural, considerando las estrategias
empleadas frente a los sismos y a la
Figura 1
pendiente pronunciada del terreno.
Machu Picchu
Finalmente, se revisará el sistema
constructivo, donde se enfoca en la
piedra labrada, la modulación de los
paramentos y el uso de técnicas
adaptadas al clima y geografía del
lugar. Machu Picchu no es solo una
ciudad construida en altura; es un
ejemplo vigente de cómo la arquitectura
puede dialogar con la naturaleza,
respetarla y realzarla.
Machu Picchu se encuentra en la región andina del Perú, en la provincia de
Urubamba, departamento del Cusco, a una altitud aproximada de 2,430 metros sobre
¹Rowe, J. H. (1990). Inca culture at the time of the Spanish conquest. In J. Jennings (Ed.), Handbook
of South American Indians: Vol. 2. The Andean civilizations (pp. 183–330). Smithsonian Institution.
²Burger, R. L. (2004). Machu Picchu: Unveiling the mystery of the Incas. Yale University Press.
el nivel del mar. Su emplazamiento sobre una cresta montañosa entre el cerro Machu
Picchu y el Huayna Picchu le otorga una posición estratégica tanto desde el punto
de vista defensivo como simbólico. Rodeada por el profundo cañón del río Urubamba,
la ciudadela se inserta en un paisaje de gran complejidad topográfica y riqueza
ecológica, en plena ceja de selva, donde convergen los Andes y la Amazonía. Esta
ubicación no fue casual: responde a criterios cosmológicos, visuales y territoriales
propios de la cosmovisión Figura 2
andina, así como a una Ubicación
selección rigurosa de
factores climáticos,
hidrológicos y geológicos que
garantizaban el
funcionamiento sostenible
del asentamiento. Como
afirma John Rowe, “el lugar
escogido para Machu Picchu
fue uno de los más espectaculares de todo el Imperio, tanto por su belleza natural
como por su aislamiento y dificultad de acceso” ¹ (Rowe, 1990, p. 151).
La historia de Machu Picchu se remonta al siglo XV, durante el periodo de expansión
del Imperio Inca bajo el liderazgo de Pachacútec. Se cree que fue construida como
un complejo urbano, ceremonial y posiblemente como una residencia real, con
funciones tanto administrativas como religiosas. Su ubicación remota y estratégica no
solo respondía a criterios defensivos, sino también a una conexión simbólica con el
paisaje sagrado de los Andes. Tras la llegada de los conquistadores españoles en el
siglo XVI, la ciudadela fue abandonada progresivamente y quedó oculta para el
mundo exterior durante siglos. No obstante, no fue nunca completamente “perdida”,
ya que era conocida por pobladores locales antes de su redescubrimiento académico.
Como indica el historiador Richard L. Burger, “Machu Picchu no fue descubierta, sino
redescubierta, pues los campesinos de la zona conocían de su existencia mucho
antes de que Bingham llegara en 1911” (Burger, 2004, p. 52) ².
¹Rowe, J. H. (1990). Inca culture at the time of the Spanish conquest. In J. Jennings (Ed.), Handbook
of South American Indians: Vol. 2. The Andean civilizations (pp. 183–330). Smithsonian Institution.
²Burger, R. L. (2004). Machu Picchu: Unveiling the mystery of the Incas. Yale University Press.
Línea del Tiempo de Machu Picchu Figura 3
c. 1420–1530 d.C. – Construcción y ocupación inicial Línea de tiempo
Estudios recientes basados en datación por radiocarbono
sugieren que Machu Picchu fue ocupada desde
aproximadamente 1420 d.C., lo que indica que su
construcción pudo haber comenzado antes de lo que se
pensaba anteriormente.
1438–1471 d.C. – Reinado de Pachacútec Inca Yupanqui
Durante este periodo, Pachacútec, considerado uno de
los más grandes gobernantes incas, expandió el Imperio
y se le atribuye la construcción de Machu Picchu como
una residencia real.
c. 1530 d.C. – Abandono de Machu Picchu
Se estima que la ciudadela fue abandonada alrededor de
esta fecha, posiblemente debido a la propagación de
enfermedades traídas por los europeos y la
desintegración del Imperio Inca tras la conquista
española.
1867 – Exploración de Augusto Berns
El empresario alemán Augusto Berns exploró la zona y
posiblemente saqueó parte del sitio, aunque su hallazgo
no tuvo repercusión internacional.
1902 – Visita de Agustín Lizárraga
El agricultor peruano Agustín Lizárraga llegó a Machu Elaboración propia
Picchu y dejó una inscripción en el Templo de las Tres Ventanas, evidenciando
conocimiento local del sitio antes de su "descubrimiento" oficial.
24 de julio de 1911 – Redescubrimiento por Hiram Bingham
El explorador estadounidense Hiram Bingham, guiado por lugareños, llegó a Machu
Picchu y lo dio a conocer al mundo académico y científico.
1983 – Declaración como Patrimonio de la Humanidad
La UNESCO reconoció a Machu Picchu como Patrimonio de la Humanidad,
destacando su importancia cultural y natural.
2007 – Nombramiento como una de las Nuevas Siete Maravillas del Mundo
Machu Picchu fue elegida como una de Figura 4
las Nuevas Siete Maravillas del Mundo
Emplazamiento
en una votación global organizada por la New7Wonders Foundation.
El emplazamiento de Machu Picchu es
una muestra excepcional de integración
entre arquitectura y paisaje. Situada
sobre un estrecho espolón montañoso
entre las cumbres del Machu Picchu y
el Huayna Picchu, la ciudadela se eleva
aproximadamente 450 metros sobre el
río Urubamba, que la rodea en forma de
herradura, creando una barrera natural
que enfatiza su aislamiento y carácter
ceremonial. Esta ubicación no solo ofrecía ventajas defensivas, sino también un
profundo significado simbólico, alineándose con elementos sagrados del entorno
andino. Además, la elección del sitio consideró factores geológicos y climáticos; la
zona se encuentra entre dos fallas sísmicas y presenta una alta pluviosidad, lo que
representó desafíos significativos para la construcción y conservación de las
estructuras. Como señalan Valencia y Wright (s.f.), “Machu Picchu es una ciudad de
piedra construida en lo alto de un ‘istmo’ entre dos montañas y entre dos fallas
geológicas, en una región sometida a constantes terremotos y, sobre todo, a copiosas
lluvias todo el año”.
El recorrido por Machu Picchu está cuidadosamente guiado por la propia topografía y
por la jerarquía de sus espacios.
Desde el exterior, el ingreso actual a la ciudadela reproduce parcialmente la antigua
ruta incaica del Camino del Inca, que llegaba desde el Valle Sagrado y conectaba
Machu Picchu con otras ciudades importantes del Tawantinsuyo. Este acceso, ya en
sí mismo ceremonial, permite al visitante una aproximación gradual al sitio, revelando
la ciudad como una aparición en medio del paisaje montañoso, en una composición
visual planificada con intencionalidad simbólica y escénica.
Al ingresar al núcleo urbano, el recorrido se
Figura 5
organiza de forma orgánica pero
Ingreso principal
estructurada, con rutas que conducen a través de andenes, escalinatas y plazas. El
diseño del espacio privilegia recorridos en
pendiente, en los que el usuario asciende o
desciende progresivamente, revelando
nuevas perspectivas del entorno natural y de
los hitos arquitectónicos. El acceso principal
conduce hacia la Plaza Sagrada, flanqueada
por el Templo del Sol y otros recintos de alta
jerarquía. Desde allí, los caminos se ramifican hacia distintos sectores: el agrícola, el
urbano-residencial, y el ceremonial-religioso.
El recorrido interior está marcado por una secuencia de transiciones espaciales donde
el control visual y físico es fundamental. Las puertas trapezoidales, los muros que
encuadran el paisaje, y las plataformas que actúan como miradores, forman parte de
una narrativa espacial que refuerza el carácter ritual de la experiencia. Como señalan
Wright y Valencia (2000), “la ciudad fue diseñada para ser recorrida en una secuencia
cuidadosamente planificada, revelando sus espacios según un orden jerárquico y
simbólico” (p. 84).
El interior de Machu Picchu se caracteriza por una organización espacial
profundamente simbólica y funcional, con una división clara entre los diferentes
sectores que reflejan las diversas actividades que se llevaban a cabo en la ciudadela.
La zona urbana, situada al norte, se destaca por sus estructuras residenciales y
ceremoniales. Esta área está marcada por su jerarquía, siendo la Plaza Principal el
corazón de la ciudad. Este gran espacio abierto era utilizado para congregaciones y
rituales religiosos, como se evidencia en los restos de altares y plataformas rituales.
El Templo Principal, adosado a la zona sur del complejo, se cree que era el lugar
donde se llevaban a cabo ceremonias importantes, mientras que la Casa del
Sacerdote o la Cámara de los Ornamentos parece haber sido un espacio más
privado y reservado para funciones sacerdotales (Valencia & Wright, 2000).
En el extremo norte Figura 6
de la ciudadela, la
Distribución interior
Piedra Sagrada
marca el punto de
inicio de la ruta
hacia Huayna
Picchu, y
representa un
importante hito
visual y simbólico
en el recorrido.
Esta piedra, Análisis propio
colocada sobre un pedestal, señala el final del complejo urbano y el inicio de un
camino sagrado hacia la montaña, en un acto de separación entre lo terrenal y lo
espiritual. La estructura monumental de la Pirámide del Intihuatana, originalmente
una colina que fue adaptada para la creación de andenes refuerza la relación directa
entre la arquitectura incaica y el paisaje natural.
Figura 7
La zona agrícola, ubicada al sur de la
Zona de los templos
ciudadela, es una extensión de terrazas que
no solo cumplían una función económica,
sino que también tenían un componente
ritual. Las terrazas, que serpentean por la
ladera de la montaña,
fueron cuidadosamente diseñadas para
cultivar productos esenciales y sostener a la
población, al mismo tiempo que servían como parte del sistema simbólico del Inca,
conectado con la fertilidad de la tierra.
Finalmente, el Acllahuasi o "Casa de las Escogidas" fue el centro religioso y artesanal
de Machu Picchu, donde las mujeres elegidas, conocidas como "Acllas", se dedicaban
a actividades rituales y a la producción de tejidos y objetos de gran fineza. Este sector
refleja la división de roles dentro de la sociedad incaica, donde la espiritualidad y la
artesanía ocupaban un papel fundamental.
En conjunto, el recorrido interior de Machu Picchu muestra una compleja relación
entre el espacio construido y el paisaje circundante, fusionando lo utilitario con lo
simbólico, y creando una experiencia espacial que refleja la cosmovisión andina. La
morfología de Machu Picchu responde a una planificación altamente sensible al
entorno geográfico. El Inca eligió este emplazamiento no solo por su majestuosidad
natural, sino por su profunda carga simbólica y místico-religiosa. La topografía
accidentada impuso limitaciones formales que los arquitectos incaicos supieron
transformar en oportunidades. La ciudad se asienta sobre una estrecha cresta entre
los cerros Machu Picchu y Huayna Picchu, delimitada por fuertes accidentes
naturales: al oeste, un imponente acantilado; al norte, el escarpado Huayna Picchu;
al sur, el Cerro Machu Picchu y las grandes andenerías; y al este, una cadena de
terrazas menores. Estos elementos delimitan y contienen la ciudad en un “anfiteatro
natural”, donde la arquitectura emerge como parte del paisaje.
Volumétricamente, el conjunto se organiza a partir de dos ejes principales que
articulan la distribución de espacios. El eje longitudinal sur-norte inicia en el pórtico
de ingreso, recorre las zonas residenciales, ceremoniales y culmina en la Piedra
Sagrada, hito ritual que señala el comienzo del camino hacia el Huayna Picchu. Este
eje no solo conecta funcionalmente los distintos sectores de la ciudad, sino que
establece un recorrido jerárquico y procesional. El eje transversal este-oeste, por su
parte, vincula el conjunto del Intihuatana y los templos con las andenerías orientales,
atravesando plazas y espacios de transición que refuerzan la axialidad urbana.
Los espaciosabiertos, Figura 8
como plazas principales y
Ejes principales
secundarias, actúan
como centros de
organización
volumétrica y social.
Alrededor de estos se
ubican los edificios de
mayor jerarquía como el
Templo Principal, el
Templo del Sol, la Zona
Real y la Casa del Sacerdote, todos ellos con muros de piedra finamente labrada y
proporciones sobrias que refuerzan su carácter sagrado. Las laderas del cerro están
ocupadas por viviendas de menor escala, techadas a dos aguas, separadas de las
terrazas agrícolas por un muro-foso de aproximadamente 400 metros. Esta muralla
no solo funcionaba como límite físico, sino también simbólico, dividiendo el ámbito
productivo del ceremonial y residencial.
Desde un enfoque de jerarquización espacial, se pueden distinguir tres tipos de
dominios:
• Espacios públicos, como cementerios, plazas y la pirámide del Intihuatana,
donde se celebraban ceremonias comunales.
• Espacios privados, como el Grupo del Cóndor, la zona real y los templos,
reservados a las élites.
• Espacios semipúblicos, como talleres, zonas industriales y posibles cárceles,
que articulaban el ámbito residencial con las actividades cotidianas.
En términos de proporción y escala, Machu Picchu se despliega de manera orgánica
pero rigurosamente ordenada, aprovechando las plataformas naturales del terreno y
generando una secuencia espacial donde la volumetría de los edificios se adapta al
relieve, creando una armonía visual única. La forma arquitectónica no pretende
dominar el paisaje, sino dialogar con él, en una relación de respeto y sacralidad hacia
la tierra.
Machu Picchu es una muestra excepcional del ingenio arquitectónico incaico,
caracterizado por la sabia elección y adaptación de materiales de construcción al
entorno natural. Debido a su ubicación a 2,350 metros sobre el nivel del mar en la
zona interandina, el único recurso viable fue la piedra, la cual ofrecía la resistencia
necesaria frente a las condiciones climáticas y geográficas del lugar. Los arquitectos
incas dominaron el uso del adobe, el adobón y la piedra, seleccionando
estratégicamente según el tipo de terreno y la función de las edificaciones.
En Machu Picchu se utilizaron principalmente
Figura 9
dos tipos de mampostería: la mampostería
Diorita material constructivo
megalítica y la mampostería de piedras
relativamente uniformes. La primera consiste en
enormes bloques de piedra tallados y
ensamblados de forma precisa sin el uso de
mortero, lo que proporciona una resistencia
sísmica sobresaliente. La segunda utiliza
bloques de tamaño más regular, permitiendo un
acabado más uniforme y una construcción algo
más rápida, aunque con una monumentalidad menor en comparación con la técnica
megalítica.
La elección del material pétreo también fue Figura 10
meticulosa. Los canteros incas trabajaron
Herramientas de construcción
principalmente con tres tipos de piedras: la piedra
caliza de Yucay, utilizada para cimientos, terrazas
y muros; el pórfido diorítico, ideal para muros de
retención por su excepcional solidez, tallado en
bloques poligonales; y la andesita negra,
empleada en la mampostería regular de bloques
rectangulares. Cada tipo de piedra era cortado y trabajado de manera específica,
adaptándose al tipo de estructura que se deseaba construir.
En cuanto al tratamiento de las piedras, los incas lograron un nivel impresionante de
perfección. Las piedras eran esculpidas individualmente como si formaran parte de
un gran mosaico, un método que se manifestó especialmente en el estilo de aparejo
poligonal. Este tipo de ensamblaje, sin uso de mortero, no solo embellecía las
construcciones, sino que les confería una extraordinaria resistencia a los movimientos
sísmicos. Además, emplearon otros tipos de aparejos como bloques e hiladas
regulares, y construcciones mixtas de piedra y adobe.
Finalmente, los principios estructurales de Machu Picchu revelan una comprensión
profunda del medio ambiente. Las paredes inclinadas hacia el interior, los bloques
perfectamente encajados y los cimientos firmes contribuyeron a que las edificaciones
resistieran terremotos y la erosión. Asimismo, las terrazas agrícolas, más allá de su
función productiva, ayudaban a estabilizar el terreno montañoso, asegurando la
durabilidad de toda la ciudadela.
Machu Picchu representa la culminación del conocimiento arquitectónico, espiritual y
territorial de la civilización inca. Su emplazamiento, cuidadosamente elegido en una
cresta montañosa de difícil acceso, responde no solo a criterios funcionales y
defensivos, sino, sobre todo, a una visión cosmogónica del mundo andino. Cada
elemento del conjunto —desde las andenerías agrícolas hasta los templos
ceremoniales— está dispuesto con una precisión que evidencia la armonía entre el
ser humano y la naturaleza.
El análisis espacial y volumétrico revela una organización jerárquica de los usos del
suelo, estructurada en torno a ejes simbólicos que articulan los espacios públicos,
privados y rituales. A su vez, el sistema constructivo demuestra una maestría técnica
capaz de integrar estabilidad sísmica, eficiencia hidráulica y refinamiento estético.
Pero es en su dimensión espiritual donde Machu Picchu alcanza su mayor
profundidad: la ciudad no solo fue habitada, sino vivida como un templo, como un
nexo entre el mundo terrenal y los planos superiores del universo incaico.
En suma, Machu Picchu no puede entenderse únicamente como una obra
arquitectónica; es, ante todo, un testimonio material de una cosmovisión que supo
fundir territorio, cultura y fe en un todo indivisible.
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visitadas pero igual de impresionantes que Machu Picchu.
[Link]
visitadas-pero-igual-de-impresionantes-que-machu-picchu-atmp
• Figura 2. Ubicación.
Elaboración propia.
• Figura 3. Línea de tiempo.
Elaboración propia.
• Figura 4. Emplazamiento.
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• Figura 5. Ingreso principal.
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• Figura 8. Ejes principales.
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• Figura 10. Herramientas de construcción.
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planificacion-y-construccion-de-la-ciudad-city-planning-and-development/