Santiago Muñetón Infante
La Sociedad Filarmónica, constructora de una espacio de sociabilidad
La Sociedad filarmónica de Bogotá fue la primera orquesta en la Nueva Granada, reunió a
los músicos más virtuosos de la época, su gran organización y estructura definida motivó a
tanto hombres como mujeres a estudiar música y elevó en niveles significativos el interés
de la población en las bellas artes. Mediante conciertos mensuales marcó la pauta de como
crear un espacio musical público y periódico 1. Estaba compuesta por tres tipos de
miembros: Los socios, quienes aportaban mensualmente, en una especie de suscripción a
cambio de boletas para los conciertos; los honorarios, quienes eran los que le aportaban
prestigio y por último los músicos que tocaban en la orquesta.
Fue fundada en 1846 por el Inglés Henry Price, junto con otros extranjeros, en su mayoría
ingleses y unos cuantos colaboradores locales, entre los que destacan Joaquín Guarín y
Luisa Urdaneta2; la cantidad de extranjeros, en relación con los pocos neogranadinos dentro
de la Sociedad revela el poco desarrollo que tenía el virtuosismo musical en la nueva
granada, pues eran pocos los que contaban con el nivel necesario para tocar en tan grande
orquesta. Esto se puede ver explicado por las pocas expresiones musicales de carácter
público que tenían lugar en el país. Solo en las iglesias, procesiones militares y en los
teatros, era posible hallar expresiones públicas, pero estas eran simples y escuetas, no
trascendían a la esfera civil y no se daban de manera periódica.
Por otra parte la educación musical era escaza, no existían escuelas, y la única forma de
formarse era a través de profesores que dictaban clases en sus casas de guitarra, piano y
canto3. Desde su inicio la Sociedad Filarmónica intentó cambiar esto radicalmente, pues en
su discurso de inauguración publicado en el periódico El día dice:
Por lo que respecta al establecimiento de la “Sociedad Filarmónica” tampoco
ignoráis vosotros que el principal objeto de su fundación ha sido el de
estimular y fomentar el gusto incipiente por la Música en nuestro país, y
1
Ellie Anne Duque, «La sociedad filarmónica o la vida musical en bogotá hacia mediados del siglo XIX», 1996,
77, https://repositorio.unal.edu.co/handle/unal/50716.
2
Jose Maria Cordovez Moure, De la vida de antaño (Bogotá: Minerva, 1936), 29.
3
Duque, «La sociedad filarmónica o la vida musical en bogotá hacia mediados del siglo XIX», 82.
tratar de elevar este arte al grado de perfección y de prosperidad a que debe
llegarentre nosotros;4
En sus esfuerzos por mejorar la educación musical se planteó fundar una escuela de la
Sociedad filarmónica, en la cual el mismo Price dictaría las clases junto a Guarín pero
lastimosamente por temas poca clientela el proyecto no echó raíces5.
Además, los conciertos mensuales permitieron que se profesionalizara el oficio del músico,
a través de la práctica y las presentaciones, pues aunque los músicos eran pobrísimos y no
veían remuneración económica por su trabajo al final de las presentaciones el público les
daba un refrigerio, unos cuantos quesos e incluso cigarrillos, y habiéndose ganado el
reconocimiento del público, recibían favores con los que subsistían 6; tocaban los músicos
en bailes o cenas ofrecidas por personas adineradas, usualmente en el barrio Chapinero.
Llegándose a considerar una carrera, al igual que el derecho, la milicia o la iglesia; la
carrera musical era catalogada como poco productiva y estaba clasificada
dependiendo del nivel al que tocara el músico: La clase más baja eran aquellos que
tocaban el tiple y la pandereta en bailes de candil y taberna, la segunda eran los que
tocaban para personas de clase humilde y por último, en la primera categoría o “los
de gran tono” entraban aquellos músicos que por su virtuosismo tocaban en la
Filarmónica, en la iglesia o el teatro7. La clase afectaba el oficio musical, pues eran
pocos los privilegiados que podían estudiar un instrumento desde temprana edad, la
mayoría de personas eran empíricas o de tradición heredada.
Este gremio no era excluyente, en él las mujeres se hicieron a un espacio, especialmente en
el canto; la voz femenina era muy aclamada entre el público y muchas veces las
cantantes eran elogiadas por su armoniosa voz tras los conciertos, como es el caso
de Luisa Urdaneta la cual en el Charivari es aclamada por su hermosa interpretación
en su dúo con el Sr en concierto N° 19 de la sociedad 8, y también después del
4
El Día, domingo 15 de noviembre de 18
5
Carlos Martínez Zapata, «La sociedad filarmónica de conciertos de Bogotá (1846-1857) y su incidencia en la
conformación de identidad musical - cultural en la sociedad colombiana del siglo XIX.» (Maestría,
Universidad de Bogtá Jorge Tadeo Lozano, 2018), 85, http://hdl.handle.net/20.500.12010/4125.
6
Moure, De la vida de antaño, 30.
7
Nicolás Tanco Armero, El Charivari Bogotano, n°2 (Bogotá), 1848, 5-6.
8
Nicolás Tanco Armero, El Charivari Bogotano, n°3 (Bogotá), 1848, 5-6.
concierto N° 23 en el Neogranadino se menciona que fue un gusto oír la hermosa y
amaestrada voz de la señorita9.
Estos conciertos se convirtieron en un medio de entretenimiento para la “alta y culta
sociedad”, pues no se vendían boletas para el público en general y solo los socios eran lo
que podían ingresar; el asistir a estos eventos pasó a significar gran respeto dentro de la
sociedad10. Dichos recitales destacaban por tocar géneros como la Ópera, la Polka o el Vals
de compositores italianos, austriacos e ingleses, es decir música del Romanticismo, que tan
demandada era por la sociedad bogotana, (insertar cita Manuel Ancízar, El Neogranadino,
n°28 (Bogotá), 1849, 43) eran separados en varias partes, usualmente entre 4 o 5 piezas
cada una y el interludio entre ellas era utilizado para descansar, conversar e incluso cortejar
con las “lindas paisanitas”11, lo que hizo que esta expresión artística se convirtiera a su vez
en un espacio de sociabilidad entre la élite capitalina.
La sociedad se había convertido en todo un furor, ni la lluvia impedía que gran multitud de
hombres y mujeres disfrutaran del espectáculo12, pero todavía no contaba con un espacio
propio en el cual presentarse, por lo que se planeó la construcción de un salón con
capacidad para 400 personas con el objetivo de proteger y regenerar el espacio público 13
(ver anexo.), Este proyecto era muy ambicioso, inclusive se rumoreaba que se iba a mandar
traer de Europa una estatua para decorar el salón 14, dicho salón sería construido frente al
teatro con el objetivo de crear en un futuro un “liceo”; un lugar específico para el desarrollo
de las bellas artes, con la finalidad de que estas florecieran en la capital 15, aunque por temas
de mayor cuantía en el terreno se optó por comprar un solar en la plaza del barrio San
Victorino y para financiarlo se creó la Compañía filarmónica y se dispusieron de 800
acciones las cuales valdrían 10 pesos cada una 16. Debido a la gran acogida que tuvieron las
acciones y la emoción que suscitaba la construcción del salón se decidió aumentar en
número de acciones a 1402, de las cuales la sociedad sería dueñas de 422, la municipalidad
9
Manuel Ancízar, El Neogranadino, n°29 (Bogotá), 1849, 50.
10
Moure, 31.
11
Nicolás Tanco Armero, El Charivari Bogotano, n°3 (Bogotá), 1848, 5-6.
12
Manuel Ancízar, El Neogranadino, n°17 (Bogotá), 1848, 130.
13
Manuel Ancízar, El Neogranadino, n°12 (Bogotá), 1848, 90
14
Nicolás Tanco Armero, El Charivari Bogotano, n°1 (Bogotá), 1848, 6.
15
(Nicolás Tanco Armero, El Charivari Bogotano, n°5 (Bogotá), 1848, 5.
16
Manuel Ancizar, El Neogranadino, n°21 (Bogotá), 1848, 162.
de 400 con el fin de construir una escuela de niños en la parte baja del salón y se ofrecieron
580 acciones al público.
Una vez empezadas las obras empezaron las complicaciones, el tesorero de la sociedad
renunció, porque partía rumbo a la costa17, posiblemente también estaba involucrado en
algún tipo de corrupción, pues lo presupuestado no alcanzaba e incluso a finales de 1849
casi no quedaban fondos para terminar la obra, hacia 1850 la obra estaba abandonada, ya
los ánimos estaban bajos y como estocada final la dictadura de Melo dejó en el olvido la
construcción de la obra18. Lastimosamente este proyecto quedó inconcluso, pero la gran
acogida que tuvieron las acciones y con el fervor con que se vendían tras los conciertos 19
demuestra la importancia que tenía la Filarmónica dentro de la sociedad bogotana.
Además de unir a multitud de personas en la construcción de un proyecto, la Sociedad
también incrementó el interés musical entre las personas, esto lo demuestra la circulación
de partituras anexadas al final de algunos números del periódico el Neogranadino, la
circulación de un periódico musical llamado La lira granadina y el avance que tuvo la
música en las iglesias, pues en 1848 en el templo de Santo Domingo, una numerosa
orquesta bajo la dirección de Joaquín Guarín (quien en ese momento era archivero de la
Sociedad20), interpretó la Gran Misa De Beethoven 21, totalmente un hito en la música
bogotana que anteriormente a la Sociedad Filarmónica era prácticamente imposible que
sucediera.
En conclusión, la Sociedad Filarmónica de Bogotá emergió como una fuerza
transformadora en la Nueva Granada del siglo XIX, dejando un impacto perdurable en la
cultura y la música de la época. A través de su ambiciosa misión de elevar la apreciación
por las artes musicales, esta sociedad reunió a virtuosos músicos, creó una plataforma para
la profesionalización de la música y generó un espacio de sociabilidad para la élite.
Asimismo mediante conciertos regulares, la Sociedad Filarmónica abrió puertas a la
17
Manuel Ancízar, El Neogranadino, n°33 (Bogotá), 1849, 83.)
18
Martínez Zapata, «La sociedad filarmónica de conciertos de Bogotá (1846-1857) y su incidencia en la
conformación de identidad musical - cultural en la sociedad colombiana del siglo XIX.», 98.
19
Manuel Ancízar, El Neogranadino, n°17 (Bogotá), 1848, 130.
20
Manuel Ancízar, El Neogranadino, n°7 (Bogotá), 1848, 50.
21
Manuel Ancízar, El Neogranadino, n°10 (Bogotá), 1848, 75.
educación musical y la profesionalización, al tiempo que cautivó a la sociedad con
interpretaciones que abarcaban géneros diversos y composiciones de renombrados artistas.
Fuentes primarias:
El Día. Bogotá, 1846
Charivari. Bogotá, 1848-1849
Neogranadino. Bogotá, 1848-1857
Bibliografía:
Duque, Ellie Anne. «La sociedad filarmónica o la vida musical en bogotá hacia mediados
del siglo XIX», 1996. https://repositorio.unal.edu.co/handle/unal/50716.
Martínez Zapata, Carlos. «La sociedad filarmónica de conciertos de Bogotá (1846-1857) y
su incidencia en la conformación de identidad musical - cultural en la sociedad
colombiana del siglo XIX.» Maestría, Universidad de Bogtá Jorge Tadeo Lozano,
2018. http://hdl.handle.net/20.500.12010/4125.
Moure, Jose Maria Cordovez. De la vida de antaño. Bogotá: Minerva, 1936.