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SALUDOS

La onicofosis es una condición caracterizada por el engrosamiento de la piel debajo de las uñas, a menudo causada por presión y fricción crónica, malformaciones ungueales, y factores biomecánicos. Su prevalencia es mayor en adultos y mujeres, especialmente en aquellos con ocupaciones que implican esfuerzo físico. El tratamiento incluye la eliminación de callosidades, manejo de síntomas y corrección de causas subyacentes, con un enfoque adaptado a las necesidades del paciente.

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SALUDOS

La onicofosis es una condición caracterizada por el engrosamiento de la piel debajo de las uñas, a menudo causada por presión y fricción crónica, malformaciones ungueales, y factores biomecánicos. Su prevalencia es mayor en adultos y mujeres, especialmente en aquellos con ocupaciones que implican esfuerzo físico. El tratamiento incluye la eliminación de callosidades, manejo de síntomas y corrección de causas subyacentes, con un enfoque adaptado a las necesidades del paciente.

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ESCUELA PODOLOGICA DE MÉXICO

TALLER DE PODOLOGÍA

“ONICOFOSIS”

PROFA: SARA ÁLVAREZ

LILIANA AVALOS
DEFINICIÓN
La onicofosis, también conocida
como hiperqueratosis subungueal o
callosidad subungueal, es una
condición en la que se produce un
engrosamiento de la piel en la zona
situada debajo de las uñas, a
menudo con la aparición de durezas
o callos.
ETIOLOGÍA
Su etiología puede ser multifactorial, y algunas de las principales son:

Presión y fricción crónica: La presión constante o la fricción en la zona bajo las uñas, ya sea debido al uso de
zapatos mal ajustados o por actividades repetitivas que afectan los dedos, puede causar un engrosamiento
de la piel como respuesta protectora. Esto es común en personas que realizan deportes o en aquellas con pie
plano o deformidades en los dedos.
Malformaciones o deformidades ungueales: Son alteraciones en la forma o crecimiento de las uñas que
pueden generar una presión anormal sobre las áreas adyacentes y debajo de las uñas. Ejemplos incluyen
uñas encarnadas o deformaciones como el pie cavo.
Alteraciones en la postura o biomecánica: La forma en que una persona camina o se mueve también puede
influir en el desarrollo de la onicofosis. Un mal alineamiento de los pies o una marcha inadecuada pueden
generar presión excesiva en los dedos y las uñas.
Enfermedades dermatológicas: Trastornos de la piel como la psoriasis o
la dermatitis atópica pueden afectar la piel alrededor y debajo de las
uñas, lo que predispone al engrosamiento y la formación de callosidades.
Higiene y cuidado inadecuado de los pies: La falta de higiene o el cuidado
inadecuado de las uñas también puede facilitar la aparición de
onicofosis, especialmente si se combinan con la presencia de hongos o
infecciones que afectan la estructura de las uñas.
Enfermedades metabólicas o sistémicas: Algunas condiciones médicas,
como la diabetes o los trastornos circulatorios, pueden favorecer la
formación de callosidades debido a problemas de circulación o
alteraciones en la función de la piel.
Factores hereditarios: En algunos casos, la predisposición genética puede
jugar un papel en el desarrollo de la onicofosis, especialmente en
personas con una piel más propensa a engrosarse o con antecedentes
familiares de alteraciones similares.
EPIDEMIOLOGÍA
La prevalencia y la epidemiología de la onicofosis pueden variar dependiendo de factores como:
Edad:
Adultos: Es más común en adultos, especialmente aquellos que están expuestos a factores de riesgo
como el uso prolongado de calzado inadecuado o trabajos que implican esfuerzo físico repetitivo. Con
el envejecimiento, la piel tiende a volverse más gruesa y menos elástica, lo que aumenta la
probabilidad de desarrollar callosidades y, por lo tanto, la onicofosis. Además, problemas como la
artritis o las alteraciones en la circulación pueden predisponer a las personas mayores a esta
condición.
Sexo:
Aunque la onicofosis puede afectar a ambos sexos, se ha observado que la prevalencia podría ser
ligeramente mayor en mujeres debido a que, en general, las mujeres tienden a usar calzado más
ajustado o menos cómodo, lo que incrementa el riesgo de presión y fricción en los pies.
Ocupación:
Las personas que realizan trabajos que implican esfuerzos físicos o actividades que ejercen presión
sobre los pies, como trabajadores de la construcción, bailarines, o aquellos que pasan mucho tiempo de
pie (como personal de salud, vendedores o maestros), tienen un riesgo mayor de desarrollar
onicofosis debido a la fricción y presión continua.
Condiciones médicas:
Las personas con trastornos metabólicos, como diabetes o problemas
circulatorios, pueden ser más susceptibles a desarrollar onicofosis
debido a una mala circulación o a la neuropatía periférica, lo que
disminuye la capacidad del cuerpo para responder a la fricción.
También son más propensas a la onicofosis aquellas personas que
sufren de alteraciones dermatológicas (como psoriasis, dermatitis o
infecciones por hongos en los pies).
Factores ambientales:
El clima cálido y húmedo también puede contribuir a la aparición de
onicofosis, ya que las condiciones ambientales pueden promover la
sudoración y la maceración de la piel, favoreciendo la formación de
callosidades, si además hay un uso prolongado de calzado inapropiado
o muy ajustado se vuelve un factor de riesgo importante, ya que este
tipo de calzado provoca un aumento en la fricción y la presión en la
zona debajo de las uñas.
FISIOPATOLOGÍA
Se refiere al proceso biológico y los mecanismos subyacentes que llevan a la formación de callosidades y engrosamiento de la piel
en la zona subungueal (debajo de las uñas).
Estrés mecánico (fricción y presión):
La presión y la fricción generan una irritación crónica en la piel, lo que lleva a una respuesta compensatoria de la epidermis. Como
resultado, las células de la epidermis se multiplican rápidamente y acumulan queratina, una proteína fibrosa que forma parte de la capa
más externa de la piel.
Hiperqueratosis:
La hiperqueratosis es la principal característica fisiopatológica de la onicofosis. Consiste en un engrosamiento de la capa más externa
de la piel (la capa córnea), causada por la acumulación excesiva de queratina.
Este fenómeno ocurre debido a la proliferación de queratinocitos, las células responsables de producir queratina. El aumento de la
queratina forma una capa gruesa de células muertas que se acumulan en la zona afectada, lo que da lugar a la formación de callos o
durezas bajo la uña.
Alteración en el ciclo de renovación celular:
En condiciones normales, la epidermis se renueva constantemente a través de un proceso de descamación y reemplazo de las células
superficiales. Sin embargo, cuando hay presión o fricción constantes, el ciclo de renovación celular en la zona afectada se ve alterado.
Esto provoca que las células de la epidermis se acumulen en lugar de ser eliminadas, lo que genera un engrosamiento de la piel.
Este engrosamiento tiene la función de proteger la piel de la agresión constante, pero cuando es excesivo, se convierte en un problema
estético y funcional.
Respuesta inflamatoria local:
La fricción y la presión prolongadas pueden desencadenar una leve
respuesta inflamatoria local, lo que contribuye a la hiperemia (aumento
del flujo sanguíneo) y a la producción de citoquinas inflamatorias. Esto
favorece el proceso de queratinización y puede llevar a una mayor
producción de queratina, intensificando el engrosamiento de la piel, en
algunos casos, la inflamación persistente puede ser responsable de la
aparición de fisuras o úlceras en la zona afectada, lo que puede
aumentar el riesgo de infecciones.
Alteración en la vascularización y circulación:
La presión constante sobre los tejidos subyacentes puede alterar la
circulación sanguínea en la zona afectada. La falta de riego adecuado
puede llevar a una deficiencia en la oxigenación de los tejidos y una
acumulación de productos de desecho, lo que perpetúa el proceso de
hiperqueratosis.
En casos de onicofosis crónica, la circulación comprometida puede hacer
que la piel se vuelva más gruesa y menos elástica, contribuyendo al
agravamiento de la condición.
CUADRO CLÍNICO
Callosidades o engrosamiento de la piel (hiperqueratosis)
El síntoma más característico de la onicofosis es la formación de callosidades o un engrosamiento de la piel debajo de las uñas,
generalmente en los dedos de los pies. Estas áreas pueden volverse duras, gruesas y ásperas, debido a la acumulación de
queratina.
Dolor o sensibilidad
A medida que el callo o el engrosamiento aumenta de tamaño, puede causar dolor o molestias, especialmente al caminar o al
usar calzado. El dolor suele ser de tipo quemante o sensible cuando se ejerce presión sobre la zona afectada.
Cambio en la textura de la piel
La piel afectada puede volverse más áspera o rugosa en la zona del callo, con una textura que puede variar de seca a dura.
Coloración amarillenta o grisácea
En algunos casos, la piel engrosada o el callo pueden adquirir un color amarillento o grisáceo, lo cual es una señal de
acumulación de queratina.
Formación de una capa dura bajo la uña
En los casos más severos, el engrosamiento subungueal (debajo de la uña) puede desarrollarse de forma tal que la uña misma
se eleve ligeramente debido al acumulamiento de tejido queratinizado.
Inflamación leve en la zona afectada
A menudo, la piel que rodea el callo o el engrosamiento puede estar
ligeramente inflamada o rojiza debido a la fricción constante. Esta
inflamación puede ser más notoria si la presión o fricción ha sido
reciente o si ha habido algún trauma.
Afectación de la movilidad o dificultad para caminar
En casos graves de onicofosis, el dolor causado por los callos puede
dificultar la marcha o el uso adecuado del calzado, afectando la
capacidad para caminar de manera cómoda.
Las personas pueden empezar a evitar ciertos movimientos o modificar
su postura para mitigar el dolor, lo que puede llevar a un desequilibrio en
la marcha.
Apariencia de la uña
Aunque no es una característica exclusiva de la onicofosis, en algunos
casos la uña misma puede mostrar cambios, como deformaciones o
engrosamiento en el lecho ungueal, en respuesta a la presión
prolongada.
DIAGNOSTICO
Se basa principalmente en la evaluación clínica, ya que es una condición que se presenta con características visibles y palpables.
Sin embargo, en algunos casos, se pueden realizar pruebas adicionales si se sospecha que la condición está relacionada con otras
enfermedades o si la causa subyacente no es clara.

Historia clínica detallada y examen físico son esenciales para el diagnóstico.


Se identifican callosidades o engrosamientos subungueales, junto con posibles fisuras o infecciones
secundarias.
El diagnóstico diferencial es importante para excluir otras condiciones con síntomas similares.
En casos complicados, se pueden realizar pruebas complementarias como cultivos, radiografías o
análisis de sangre, si se sospecha de infecciones o enfermedades subyacentes.

En la mayoría de los casos, el diagnóstico es claro y no requiere pruebas complejas, pero el tratamiento adecuado dependerá de
identificar las causas subyacentes y factores de riesgo, como el tipo de calzado o posibles trastornos médicos.
TRATAMIENTO
El tratamiento de la onicofosis se enfoca principalmente en eliminar las callosidades, aliviar los síntomas dolorosos y evitar
la recurrencia. El enfoque terapéutico dependerá de la gravedad de la condición, las causas subyacentes (como el uso de
calzado inadecuado o enfermedades metabólicas), y los síntomas presentados.
Conservador: Eliminación de las callosidades (raspado, cremas queratolíticas).
Farmacológico: Hidratación con cremas emolientes y tratamiento de infecciones (antibióticos o antifúngicos).
Quirúrgico: En casos graves, remoción de la masa de queratina o corrección de deformidades estructurales.
Tratamiento de causas subyacentes: Control de enfermedades como la diabetes o problemas circulatorios.
Prevención: Calzado adecuado, higiene, y cuidado de las uñas.
El tratamiento debe ser adaptado a las condiciones y necesidades del paciente, como son edad, ocupación, enfermedades
sistemicas o metabolicas, alteraciones en la postura o biomecánica y en muchos casos, una combinación de tratamientos
conservadores y cambios en el estilo de vida (como mejorar el calzado y la postura) puede ser suficiente para manejar la
condición y prevenir la recurrencia.

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