GENERALIDADES DE de que trata el proceso
En particular, la Comisión sostuvo que la responsabilidad del Estado se basa en: i) el
reconocimiento incompleto de la propiedad de la CNCIB sobre su territorio; ii) la falta de
saneamiento del territorio titulado en 2009 en favor de los PRK, que ha sido objeto de
“ocupación y despojo” por parte de terceros sin que el Estado brindara protección; iii) la
inobservancia del derecho a una “consulta libre”, en perjuicio de los PRK y de la CNCIB, en
relación con el proyecto del GCIN; iv) la injerencia indebida en las comunidades, en relación
con el reconocimiento y designación de autoridades tradicionales; v) la afectación al
derecho a un ambiente sano, por la falta de prevención de daños ambientales, y vi) el
rechazo “sistemátic[o]”, o la falta de decisión, respecto a múltiples acciones legales que
fueron presentadas entre 2013 y 2019 en defensa de derechos de las comunidades o de
sus integrantes.
PROCEDIMIENTO ANTE LA CORTE 5. Notificación a los representantes y al Estado. – El
sometimiento del caso por parte de la Comisión fue notificado por la Corte a los
representantes de las presuntas víctimas (en adelante “los representantes”)4 y al Estado el
8 de marzo de 2022.
Adicionalmente, alegaron la violación de los artículos 5 (derecho a la integridad personal), 7
(derecho a la libertad personal) y 11 (derecho a la protección de la honra y de la dignidad)
de la Convención Americana, en relación con las obligaciones establecidas en los artículos
1.1 y 2 del mismo instrumento. En virtud de lo anterior, solicitaron a la Corte que declarara
la responsabilidad internacional del Estado y ordenara a Nicaragua adoptar una serie de
medidas de reparación,
COMPETENCIA 12. La Corte Interamericana es competente para conocer del presente
caso, en los términos del artículo 62.3 de la Convención Americana sobre Derechos
Humanos, en razón de que Nicaragua es Estado parte de dicho instrumento. El Estado
ratificó la Convención el 25 de septiembre de 1979 y reconoció la competencia contenciosa
de la Corte el 12 de febrero de 1991.
CONSIDERACIONES PREVIAS A. Incomparecencia del Estado en el proceso
expresó que “condena toda expresión de intervención en los asuntos de [la] nación, que
pretendan minar [la] institucionalidad y andamiaje legal [del Estado], así como limitar el
pleno ejercicio de los [d]erechos [h]umanos por parte de [sus] ciudadanos en igualdad de
condiciones”. Expresó también que “no reconoc[e] a los ‘autollamados’ peticionarios,
supuestos representantes de estas comunidades indígenas y afrodescendientes”, y que
rechaza la “actitud cómplice y amedrentadora de [la Comisión Interamericana]”, solicitando
el cese “en su empeño de seguir mal utilizando y manipulando los procesos de defensa de
los [d]erechos [h]umanos” y exigiendo a la Corte “el estricto apego al [d]erecho
[i]nternacional”.
buscar articulo 23 de la convencion americana
El artículo 23 de la Convención, titulado “Derechos Políticos”, reconoce derechos relativos
a la “participa[ción]” en la “dirección de los asuntos públicos”, tanto en forma directa o por
medio de representantes. Contempla el derecho a “acce[der]” a las “funciones públicas”, así
como a “votar” y “ser elegido”. debe entenderse considerando, en particular, el derecho de
tales pueblos a la libre determinación
Sobre lo anterior, es preciso recordar que la Corte ha reconocido a los pueblos indígenas y
tribales como sujetos de Derecho Internacional159, por lo que tales pueblos son titulares del
derecho de libre determinación permite a los pueblos referidos ejercer el derecho a elegir
sus autoridades o representantes, así como la participación en los procesos de adopción de
decisiones que puedan afectarlos.
En ese mismo sentido, es relevante el derecho a participar en la vida cultural, el cual
incluye el derecho a la identidad cultural163, está reconocido en el artículo 26 de la
Convención Americana, y está imbricado en los derechos a “tener [la] propia vida cultural” y
participar en ella, receptados en los artículos 27 del PIDCP y 15.1.a del PIDESC,
respectivamente. También tiene raigambre en los artículos 27.1 de la Declaración Universal
de los Derechos Humanos
articulo XIII de la declaracion de los dxos del hombre y deberes
El derecho a la identidad cultural
“participar en el desarrollo” de la cultura a la que se pertenece165. Dicha participación
comprende el ejercicio de prácticas culturales, incluso las relacionadas con instituciones
específicas166, lo que puede abarcar, según el caso, modos de organización y elección de
autoridades o representantes
Lo dicho no implica que el ejercicio de estos derechos, que el Estado debe respetar, esté
supeditado al previo reconocimiento, autorización o regulación estatal174. En relación con
los pueblos indígenas o tribales, las referidas decisiones que los conciernan o puedan
afectarlos, así como los procesos previos a su adopción, deben entenderse incluidas en los
“asuntos públicos” a los que refiere el artículo 23 de la Convención.
En este sentido el preámbulo del Convenio 169 de la OIT reconoce “las aspiraciones de
[los] pueblos [indígenas y tribales] a asumir el control de sus propias instituciones y formas
de vida y de su desarrollo económico
dispone en su artículo 6.1, además del deber de consulta (apartado “a”), que los Estados
deben “establecer los medios a través de los cuales los pueblos interesados puedan
participar libremente, por lo menos en la misma medida que otros sectores de la población,
y a todos los niveles en la adopción de decisiones en instituciones electivas y organismos
administrativos y de otra índole responsables de políticas y programas que les conciernan”
El artículo 7 del Convenio 169 indica que los pueblos indígenas o tribales “deberán tener el
derecho de decidir sus propias prioridades en lo que atañe al proceso de desarrollo”,
Conforme al artículo 8 del tratado, los mismos pueblos tienen derecho a “conservar sus
costumbres e instituciones propias, siempre que éstas no sean incompatibles con los
derechos fundamentales [o] humanos” que estén “definidos” en el ámbito nacional o
internaciona
La Declaración Americana también refiere a ello en su artículo XXI.1. Asimismo, expresa en
su artículo IX que los Estados “reconocerán plenamente la personalidad jurídica de los
pueblos indígenas, respetando las formas de organización indígena”. La Declaración de
Naciones Unidas, por su parte, reconoce en su artículo 4,
El artículo 18 de Declaración de las Naciones Unidas sostiene que “[l]os pueblos indígenas
tienen derecho a participar en la adopción de decisiones en las cuestiones que afecten a
sus derechos, por conducto de representantes elegidos por ellos de conformidad con sus
propios procedimientos, así como a mantener y desarrollar sus propias instituciones de
adopción de decisiones”178. También los artículos XXI.2 y XXIII de la Declaración
Americana recogen este derecho.
Por las razones precedentes (supra, párrs. 121 a 143), la Corte Interamericana de Derechos
Humanos determina que el Estado vulneró los derechos políticos y el derecho a participar
en la vida cultural de la Comunidad Negra Creole Indígena de Bluefields y de la señora
Dolene Patricia Miller Bacon. Por otra parte, por las interferencias en la designación de
autoridades territoriales, Nicaragua también vulneró los derechos políticos y el derecho a
participar en la vida cultural de las comunidades que integran el TRK: Rama Cay, Wirning
Kay, Bangkukuk Taik, Tiktik Kaanu, Sumu Kaat, Indian River, Monkey Point, Corn River y
Graytown. El Estado incumplió, en perjuicio de las comunidades y la persona referidas, los
artículos 23.1 y 26 de la Convención Americana sobre Derechos Humanos, en relación con
el artículo 1.1 del mismo tratado.
DERECHOS A LAS GARANTIAS JUDICIALES , A LA PROPIEDAD COLECTIVA Y A LA
PROTECCION JUDICIAL
las violaciones al derecho a la propiedad colectiva, en el caso, se relacionan con el
incumplimiento por parte del Estado de deberes correlativos a los derechos territoriales de
la CNCIB y de las comunidades que integran el TRK
el reconocimiento de la propiedad colectiva del territorio de la CNCIB, y 2) saneamiento y
protección de las áreas tituladas a las comunidades que integran el TRK.
La Comisión adujo que el Estado violó el artículo 21 de la Convención, en relación con el
artículo 1.1 del tratado, en perjuicio de la CNCIB
tivo de sus tierras y recursos naturales. En ese sentido, sostuvo que el 15 de diciembre de
2006 la CNCIB presentó una solicitud para el reconocimiento de su propiedad al amparo de
la ley 445, y que, tras el diagnóstico del territorio, realizado en 2012 con base en los
procedimientos que sigue la CONADETl, se determinó el área del territorio ocupado
históricamente. Aseveró que, sin embargo, el 31 de marzo de 2016 se otorgó un título de
propiedad comunal por un área que representa solo cerca del 7% de la ocupación histórica
identificada en el diagnóstico, incluyendo humedales y zonas de pantano
las autoridades estatales interfirieron en la elección libre de las autoridades comunitarias
la Comisión adujo, en relación con los artículos 8.1 y 25 de la Convención Americana, que
los diez años transcurridos desde la presentación de la solicitud hasta la emisión del título
es a “todas luces un plazo irrazonable
“en el caso de la CNCIB[,] el Estado abortó el proceso de demarcación y titulación […] al
otorgar la concesión del GCIN
saneamiento y protección del territorio Rama y Kriol
18 de diciembre de 2009 el Estado reconoció la propiedad colectiva del PRK, al otorgarle
un “título de pleno dominio” sobre la propiedad comunal,
Consideraciones generales sobre los derechos a la propiedad comunal, a las garantías
judiciales y a la protección judicial
el artículo 21 de la Convención Americana protege la estrecha vinculación que los pueblos
indígenas y tribales guardan con sus tierras, así como con los recursos naturales de las
mismas y los elementos incorporales que se desprendan de ellos.
versiones específicas del derecho al uso y goce de los bienes, dadas por la cultura, usos,
costumbres y creencias de cada pueblo,
los pueblos indígenas y tribales, por el hecho de su propia existencia, tienen derecho a vivir
libremente en sus territorios.
la estrecha relación que los indígenas mantienen con la tierra debe de ser reconocida y
comprendida como la base fundamental de sus culturas, su vida espiritual, su integridad y
su sistema económico.
La cultura de los miembros de las comunidades indígenas corresponde a una forma de vida
particular de ser
la protección del derecho a la propiedad, uso y goce sobre este es necesaria para
garantizar su supervivencia.
el deber de los Estados de adoptar medidas para asegurar a los pueblos indígenas y
tribales su derecho a la propiedad implica necesariamente, en atención al principio de
seguridad jurídica, que el Estado debe delimitar, demarcar y titular las tierras de las
comunidades indígenas y tribales
materializar los derechos territoriales
respecto a la propiedad comunitaria indígena o tribal, según la cual se indica inter alia que:
1) la posesión tradicional tiene efectos equivalentes al título de pleno dominio que otorga el
Estado; 2) la posesión tradicional otorga el derecho a exigir el reconocimiento oficial de
propiedad y su registro; 3) los miembros de los pueblos indígenas y tribales que, por causas
ajenas a su voluntad, han salido o perdido la posesión de sus tierras tradicionales,
mantienen el derecho de propiedad sobre las mismas, aún a falta de título lega
Este Tribunal ha señalado que “[e]l saneamiento no sólo implica el desalojo de terceros de
buena fe o de personas que ocupen ilegalmente los territorios demarcados y titulados, sino
garantizar su posesión pacífica y que los bienes titulados carezcan de vicios ocultos, esto
es, libre de obligaciones o gravámenes en beneficio de terceras personas. Si lo anterior no
se verifica, para la Corte es claro que el derecho de propiedad colectiva no ha sido
garantizado por completo”
la garantía adecuada de la propiedad comunitaria no implica solo su reconocimiento
nominal, sino que comporta la observancia y respeto de la autonomía y autodeterminación
de las comunidades indígenas sobre sus tierras”.
si el modo en que se desarrollaron los trámites correspondientes implicó la vulneración de
garantías procesales, o si sus resultados concretos en el caso no conllevaron una tutela
adecuada del derecho de propiedad comunitaria.
siguiendo el procedimiento establecido en la ley 445, la CNCIB presentó, el 15 de diciembre
de 2006, una solicitud para que se demarcara y titulara su territorio tradicional, que fue
oficialmente admitida en enero de 2010
el 31 de marzo de 2016 la CONADETI emitió un “título de propiedad comunal de pleno
dominio” a favor de la CNCIB, reconociendo un territorio inferior al reclamado inicialmente y
al determinado en el diagnóstico del territorio.
las pautas convencionales requeridas por el artículo 8.1 de la Convención.
Así, ha considerado cuatro elementos para analizar si se cumplió con la garantía del plazo
razonable, a saber: a) la complejidad del asunto221; b) la actividad procesal del
interesado222; c) la conducta de las autoridades223, y d) la afectación generada en la
situación jurídica de la presunta víctima
corresponde al Estado justificar, con fundamento en los criterios señalados, la razón por la
cual ha requerido del tiempo transcurrido para tratar los casos
transcurrieron nueve años, tres meses y 16 días entre el inicio del proceso administrativo y
el otorgamiento del título
pese a que ya se habían llevado a cabo las primeras etapas del procedimiento de
demarcación y titulación, y la etapa de medición y amojonamiento se encontraba en curso,
el trámite se vio paralizado durante cerca de un año y medio.
el periodo indicado de inactividad administrativa agravó de manera relevante la situación
jurídica de la CNICB frente a las serias implicancias que para su territorio podía representar
el proyecto del GCIN,
que fue aprobado por medio de leyes dictadas a mediados de 2012 y de 2013,en momentos
coincidentes con el inicio del tiempo de inactividad que aquí se contempla.
la discrecionalidad de la administración tiene límites infranqueables, siendo uno de ellos el
respeto de los derechos humanos
Sin embargo, de la lectura del documento emitido por la CONADETI en 2016, que reconoce
la propiedad comunitaria, no surge razón alguna para la reducción del territorio
dicho acto careció de motivación suficiente, en contravención del debido proceso mandado
por el artículo 8.1 de la Convención.
Derecho de la Comunidad Negra Creole Indígena de Bluefields a ser oída
asegurar el acceso al órgano competente para que determine el derecho que se reclama
con apego a las debidas garantías procesales”
es cierto que la CNCIB inició el procedimiento administrativo y pudo intervenir en su
desarrollo. No obstante, para que se respete el derecho de una comunidad a ser oída en el
marco de un procedimiento, es preciso que pueda actuar en este a través de representantes
elegidos en forma libre y de acuerdo con sus propias formas de organización y adopción de
decisiones
Como ha quedado establecido en esta sentencia, la intervención del señor R. M. derivó de
un acto eleccionario incidido por una indebida injerencia estatal en la autonomía comunitaria
la Corte concluye que la CNCIB no fue debidamente oída.
este Tribunal considera que las actuaciones de las autoridades estatales competentes no
han sido compatibles con el principio del plazo razonable y tampoco garantizaron que las
autoridades comunales de la CNCIB fuesen debidamente oídas durante el procedimiento
del que derivó la emisión del título entregado en 2016. La emisión de tal título, además,
careció de motivación suficiente. Por ende, Nicaragua vulneró las referidas garantías del
debido proceso, establecidas en el artículo 8.1 de la Convención, en perjuicio de la CNCIB.
o atinente al derecho a la propiedad comunitaria. En relación con ello, la vulneración a las
garantías procesales en el trámite administrativo ha tenido un impacto.
si bien hubo un proceso para la titulación, demarcación, delimitación y saneamiento del
territorio, el Estado redujo considerablemente y sin motivación, el territorio considerado de
ocupación histórica en el diagnóstico de 2012, negando de esta forma más del 92% del
territorio tradicional reclamado por la CNCIB, y 2) el título fue otorgado sin que la CNCIB
fuera debidamente oída
la conducta estatal no garantizó en forma adecuada el derecho a la propiedad comunitaria
y que, por ello, Nicaragua incumplió sus deberes de titulación, demarcación, delimitación y
saneamiento.
Nicaragua vulneró, en perjuicio de la Comunidad Negra Creole Indígena de Bluefields, sus
derechos a las garantías judiciales y a la propiedad, reconocidos en los artículos 8.1 y 21 de
la Convención.
el saneamiento territorial es una obligación del Estado en virtud del derecho interno e
internacional
DERECHO A LA CONSULTA PREVIA, LIBRE E INFORMADA
La Comisión relacionó sus argumentos con los artículos 1.1, 2 y 21 de la Convención
fueron excluidos de participar en la toma de decisiones políticas que afectan directamente
sus tierras y territorios
el proyecto GCIN “supone una afectación directa
“la autorización que pueda emitir una entidad de derecho público no necesariamente
equivale al ejercicio del derecho a la consulta y consentimiento previo por parte de los
pueblos y comunidades indígenas y afrodescendientes
la Resolución comentada fue la base para que la CSJ considerara que no se requería la
consulta ni consentimiento de los pueblos y comunidades indígenas y afrodescendientes
e la Resolución No. 703-23-05-2013 resulta contraria a las obligaciones del Estado bajo el
artículo 21 de la Convención Americana, en relación con el artículo 2 de la misma, en
perjuicio de la CNCIB, del Pueblo Rama y Kriol y de sus miembros.
articulo 2 convencion, articulo 12
contravinieron garantías del proceso de consulta. Tales actos refieren a injerencias en la
libre elección de autoridades tradicionales y coacción de dirigentes, así como a “la presión y
división en general ejercida sobre los miembros del territorio”
as reuniones entre el Estado y los pueblos realizadas con posterioridad a la aprobación y
concesión del proyecto, únicamente se brindó información genérica sobre su alcance, sin
hacer referencia detallada a las zonas que abarcaría, los impactos que tendría en las
diferentes comunidades y una eventual distribución de ingresos.
no consta que estos hayan sido definidos en la consulta ni tampoco otorgados.
la inclusión del término “perpetuo” en el Convenio de Consentimiento, fue expresa y
reiteradamente objeto de preocupación por parte de los miembros de los PRK
se presentaron actos contrarios a la garantía de adecuación cultural del proceso,
destacando la duración, que fue demasiado breve:
evaluó que de las actas de Asambleas comunitarias, no se desprende que se haya otorgado
el consentimiento
se condujo un proceso de consulta. Aseveraron, no obstante, que tal proceso no observó
los estándares interamericanos
consideraciones corte
cuando los Estados impongan limitaciones o restricciones al ejercicio del derecho de los
pueblos indígenas o tribales a la propiedad sobre sus tierras, territorios y recursos naturales,
éstas deben tener sustento legal y ser establecidas con el fin de lograr un objetivo legítimo
en una sociedad democrática
el derecho de autodeterminación de los pueblos,
conlleva la obligación de los Estados de garantizar a los pueblos indígenas y tribales su
participación en las decisiones relativas a medidas que pueden afectar sus derechos, y en
particular su derecho a la propiedad comunal
las consultas deben ser “formales, plenas y llevarse a cabo de buena fe”.
las autoridades públicas deben realizarla, sin injerencias, de una manera adaptada a las
circunstancias; a través de instituciones representativas de los pueblos indígenas y tribales
el artículo 7 del Convenio 169 (infra párr. 413), que se realiza en el marco del derecho a la
libre determinación
identidad cultural- articulo 26 convencion
La obligación de consultar a los pueblos indígenas y tribales está en relación directa con la
obligación general del Estado de garantizar el libre y pleno ejercicio de los derechos
reconocidos en el artículo 1.1 de la Convención
en virtud de la obligación establecida en el artículo 2 de la Convención, los Estados deben
adoptar las disposiciones de derecho interno
consulta debe ser adecuada, accesible, informada y realizada con carácter previo y de
buena fe, con la finalidad de llegar a un acuerdo
to vincula el derecho de consulta con el derecho de acceso a la información, el que, de
acuerdo con las circunstancias del caso, puede ameritar un análisis específico. El derecho
de acceso a información se encuentra reconocido por el artículo 13 de la Convención
Americana,
obligación de transparencia activa
De modo independiente a si el CRACCS constituye o no una autoridad suficientemente
representativa de las distintas comunidades indígenas y afrodescendientes, no consta que
con antelación a la emisión de la Resolución No. 703-23-05-2013 hubiera existido un
proceso informado de discusión interna en las comunidades.
este Tribunal debe concluir que el proyecto fue aprobado, y la concesión respectiva
otorgada, sin un previo proceso de consulta con comunidades indígenas y
afrodescendientes que podrían verse afectadas.
conclusion
vulnero el derecho a la consulta
la consulta debe ser “previa”, lo que significa, de conformidad con el artículo 15.2 del
Convenio 169, que el procedimiento respectivo debe iniciar antes de que se emprenda o
autorice la actividad en cuestión
2015 se realizaron reuniones
Tuvieron entre uno y dos días de duración
las consultas deben posibilitar una participación genuina, libre y efectiva de las
comunidades que intervienen, con base en sus propios procedimientos
Las actas muestran que las asambleas autorizaban al GTR-K para continuar el proceso de
consulta, lo cual evidencia que las asambleas desarrolladas no agotaban tal proceso.
La realización de estudios de impacto ambiental y social resulta necesaria en el marco de
procedimientos de consulta.
deben realizarse lo antes posible, en el marco de los procedimientos correspondientes de
adopción de decisiones y, como el Tribunal ha indicado, de modo previo al otorgamiento de
concesiones para realizar actividades que puedan tener un impacto sobre el territorio de
una comunidad indígena o tribal, u otros derechos esenciales para su supervivencia como
pueblo
estar a cargo de entidades independientes, abarcar los impactos, respetar tradiciones,
cumplir con el contenido
En el caso, el EIAS fue aprobado por el Estado en noviembre en 2015 (supra párr. 75),
después de otorgada la concesión del GCIN y después de realizadas las asambleas por
medio de las cuales se pretendió efectuar un proceso de consulta a las comunidades. No
consta, por tanto, que el EIAS fuera realizado y trasladado a tales comunidades en modo
oportuno
violó los artículos 13, 23 y 26 de la Convención Americana sobre Derechos Humanos, en
relación con el derecho a la propiedad comunal, contenido en el artículo 21 de la
Convención y los artículos 1.1 y 2 del mismo tratado.
DERECHOS A LAS GARANTÍAS JUDICIALES, A LA PROTECCIÓN JUDICIAL Y A LA
LIBERTAD PERSONAL
entre 2013 y 2019, se presentaron múltiples acciones legales, “recursos de amparo por
inconstitucionalidad, recursos de amparo y de habeas corpus”, siendo sistemáticamente
rechazados o, en algunos casos, no resueltos.
Vincularon la aducida falta de protección a una vulneración del derecho a la igualdad ante la
ley.
el artículo 25 de la Convención contempla “la obligación de los Estados Parte de garantizar,
a todas las personas bajo su jurisdicción, un recurso judicial sencillo, rápido y efectivo ante
juez o tribunal competente
os artículos 7.6 y 25 de la Convención abarcan diferentes ámbitos de protección. El artículo
7.6 de la Convención tiene un contenido jurídico propio que consiste en tutelar de manera
directa la libertad personal o física[. …Por ello,] corresponde analizar los alegatos
relacionados con la efectividad de las acciones de habeas corpus en relación con la
disposición citada y no con el artículo 25 de la Convención”
2 a 7 del artículo 7 de la Convención acarrea también la transgresión de su numeral 13
los Estados deben asegurar formas de tutela efectiva del derecho de consulta de pueblos
indígenas o tribales por medio de los órganos judiciales correspondientes
Cfr. Caso del Pueblo Indígena Kichwa de Sarayaku Vs. Ecuador, supra, párr. 167, y Caso
Comunidad Garífuna de San Juan y sus miembros Vs. Honduras,
La sentencia 30, por ello, al indicar que las autoridades comunales no debían ser
consultadas, efectuó un entendimiento del derecho a la consulta restrictivo e incompatible
con las obligaciones internacionales de Nicaragua.
articulo 8.1 convencion- imparcialidad
La Corte Interamericana advierte que las declaraciones públicas de un magistrado de la
CSJ (supra párr. 295), efectuadas antes de la emisión de la Sentencia 30, menoscaban la
imparcialidad objetiva del órgano judicial. En efecto, los comentarios destacando la
importancia del proyecto y aseverando que las críticas al mismo, incluso jurídicas,
resultaban infundadas, generan la sospecha de parcialidad, en tanto que denotan un
prejuicio favorable al proyecto y su legalidad.
por medio de la sentencia 30 de la CSJ de 10 de diciembre de 2013, el Estado vulneró los
derechos a las garantías judiciales y a la protección judicial de las comunidades que
integran el GTR-K y de la CNCIB, e incumplió también la obligación de administrar justicia
sin discriminación
RECURSOS DE HABEAS CORPUS
Dirigentes comunitarios presentaron tres recursos de exhibición personal o acciones de
habeas corpus ante la Sala Penal del Tribunal de Apelaciones de la Circunscripción del
Caribe Sur, sin que conste que dicho órgano judicial diera respuesta favorable a las
presentaciones
el Estado faltó a la obligación de garantizar “la integridad personal de las [presuntas]
víctimas, autoridades, dirigentes y lideresas de las comunidades afectadas al negar los
[r]ecursos de [e]xhibición [p]ersonal o [h]abeas [c]orpus
TRIBUNAL
En tal sentido, ha señalado un deber especial de protección respecto a defensores de
derechos humanos
“la obligación de asegurar una justicia imparcial, oportuna y oficiosa” respecto de actos
cometidos contra defensores de derechos humanos, que implique “una búsqueda
exhaustiva de toda la información para diseñar y ejecutar una investigación
La Corte entiende que el derecho a la protección judicial, reconocido en el artículo 25 de la
Convención, como también, en su caso, la garantía a la libertad personal prevista en el
artículo 7.6 del mismo tratado,
CONCLUYE TRIBUNAL
resultó inadecuada e insuficiente la respuesta dada a los recursos de exhibición personal
este Tribunal internacional entiende que las actuaciones no agotaron las diligencias
tendientes a hacer efectivo el objeto de las dos acciones de habeas corpus mencionadas
el Estado vulneró el derecho a la libertad personal
la Corte Interamericana concluye que Nicaragua violó los derechos a la libertad personal, a
las garantías judiciales y a la protección judicial. El Estado, por tanto, de conformidad con
los términos antes señalados, incumplió los artículos 8.1 y 25.1 de la Convención
Americana sobre Derechos Humanos, en relación con su artículo 1.1, inobservando su
deber de respetar y garantizar los derechos a las garantías judiciales y a la protección
judicia- TAMBIEN EL 7.1 Y 7.6 de la convencion
La Corte ha señalado que el derecho a un medio ambiente sano se encuentra incluido entre
los derechos tutelados por el artículo 26 de la Convención Americana, dada la obligación de
los Estados de alcanzar el “desarrollo integral” de sus pueblos, que surge de los artículos
30, 31, 33 y 34 de la Carta de la OEA
el artículo 11 del Protocolo Adicional a la Convención Americana sobre Derechos Humanos
en materia de Derechos Económicos, Sociales y Culturales, “Protocolo de San Salvador
Por otra parte, existe un amplio reconocimiento en el derecho internacional sobre la relación
interdependiente entre la protección al medio ambiente, el desarrollo sostenible y los
derechos humanos
la Declaración de Estocolmo sobre el Medio Ambiente Humano (en adelante “Declaración
de Estocolmo”), donde se estableció que “[e]l desarrollo económico y social es
indispensable para asegurar al hombre un ambiente de vida y trabajo favorable y crear en la
Tierra las condiciones necesarias para mejorar la calidad de la vida”410, afirmándose la
necesidad de balancear el desarrollo con la protección del medio humano
Declaración de Río sobre el Medio Ambiente y el Desarrollo (en adelante “Declaración de
Río”), los Estados reconocieron que “[l]os seres humanos constituyen el centro de las
preocupaciones relacionadas con el desarrollo sostenible” y, a la vez, destacaron que, “a fin
de alcanzar el desarrollo sostenible, la protección del medio ambiente deberá constituir
parte integrante del proceso de desarrollo”
e el principio de prevención de daños ambientales forma parte del derecho internacional
consuetudinario.
En virtud de este principio, los Estados están obligados a usar todos los medios a su
alcance con el fin de evitar que las actividades que se lleven a cabo bajo su jurisdicción
causen daños significativos al medio ambiente
medidas del estado para prever daños ambientales
i) regular; ii) supervisar y fiscalizar; iii) requerir y aprobar estudios de impacto ambiental; iv)
establecer planes de contingencia, y v) mitigar en casos de ocurrencia de daño ambiental
El principio de precaución en materia ambiental se encuentra relacionado con el deber de
los Estados de preservar el ambiente para permitir a las generaciones futuras oportunidades
de desarrollo y de viabilidad de la vida humana.
la Corte nota que el principio de equidad intergeneracional requiere a los Estados
coadyuvar activamente por medio de la generación de políticas ambientales orientadas a
que las generaciones actuales dejen condiciones de estabilidad ambiental que permitan a
las generaciones venideras similares oportunidades de desarrollo. El principio de equidad
intergeneracional se deriva de diversos instrumentos de derecho internacional, como la
Carta de Derechos y Deberes Económicos de los Estados424, la Declaración de
Estocolmo425, la Declaración de Río426, la Convención Marco de las Naciones Unidas
sobre Cambio Climático427, y el Acuerdo de París sobre Cambio Climático428.
artículo 13 del Convenio No. 169 de la OIT
El artículo 19 y 29 de la Declaración Americana sobre los Derechos de los Pueblos
Indígenas
(a) a gozar de “un ambiente sano, seguro y sustentable”; (b) a “vivir en armonía con la
naturaleza”; (c) al “manejo sustentable de sus tierras, territorios y recursos”; (d) a ser
“protegidos contra la introducción, abandono, dispersión, tránsito, uso indiscriminado o
depósito” de materiales peligrosos o nocivos para el ecosistema; y (d) a la conservación y
protección de “la capacidad productiva de sus tierras o territorios y recursos”
el Caso Comunidades Indígenas Miembros de la Asociación Lhaka Honhat (Nuestra Tierra)
Vs. Argentina,a Corte reconoció la estrecha vinculación del derecho a participar de la vida
cultural con la protección del territorio ancestral y los recursos naturales, en la medida en
que “ciertos usos tradicionales conllevan prácticas de sustentabilidad […] fundamentales
para la eficacia de las estrategias de conservación
los Estados tienen obligaciones reforzadas respecto a los pueblos y comunidades
indígenas y afrodescendientes en favor del pleno disfrute de su derecho a un medio
ambiente sano, en todo caso, de conformidad con sus costumbres y tradiciones.
La Corte destaca que la ausencia de acciones estatales frente a la presencia de colonos y
la toma de conocimiento de las actividades ajenas a aquellas ejecutadas por las personas y
comunidades que integran los PRK representa una vulneración en el deber del Estado
como garante de los derechos de los pueblos indígenas y las comunidades
afrodescendientes, que no puede soslayarse en relación con el examen de la
responsabilidad respecto del derecho a un ambiente sano.
el EIAS que se realizó otorgó a la obra la categoría más alta en cuanto a los impactos
esperados, a los que calificó no solo como “significativos”, sino también como “irreversibles
o sin precedentes”, y que incluyen el desplazamiento de comunidades, la inundación de
áreas boscosas o la afectación de recursos hídricos
El otorgamiento de una concesión en favor de una empresa privada para el desarrollo y
operación del GCIN sin el requerimiento de un estudio de factibilidad y estudios pertinentes
para determinar de manera previa y oportuna el impacto del proyecto, de modo que se
garantice además la participación oportuna, adecuada y temprana de las comunidades
interesadas, es contraria a la obligación de prevención del daño ambiental significativo
medidas de reparacion
determina que el Estado, en un plazo de seis meses a partir de la notificación de la presente
Sentencia, deberá iniciar la adopción de las medidas necesarias para reemplazar el título de
propiedad comunitaria expedido el 31 de marzo de 2016 por la CONADET
bb n