HISTORIA DE LA DANZA DEL CAPORAL
Durante la conquista, la ambición española por apoderarse de las riquezas
minerales de Bolivia los llevó a establecer el cruel sistema de la mita (trabajo
obligatorio y gratuito de los nativos en las minas) y a importar esclavos negros
del África. Los africanos acostumbrados al calor no pudieron adaptarse a las
gélidas regiones altiplánicas y huyeron a zonas más templadas y con mayor
oxígeno. Así se establecieron en los Yungas paceños. Debido al carácter
alegre de los africanos nace la saya como ritmo mestizo para mitigar el
sufrimiento producido por la esclavitud de la raza negra. Años más tarde la
saya estilizada se convierte en la danza del caporal que es la manifestación
folklórica que representa al mulato, (mezcla de raza negra con blanca) que
renegando de sus orígenes controla y reprimen con el látigo en la mano a los
esclavos negros. El mulato, transformado en capanga (favorito del patrón),
reprime a su raza de origen convirtiéndose en Caporal. Los danzarines realizan
una representación en la que ridiculizan al capataz negro de los esclavos
traídos desde el África. El caporal impone disciplina y castigo y esto se
representa en la danza a través de espectaculares acrobacias como queriendo
asemejar la fuerza del capataz. El "Caporal", que en muchos casos era mestizo
o mulato, era el capataz de los esclavos negros traídos a América del Sur
durante la época de la Colonia. En ese entonces esta parte del continente
estaba formado por el tawantinsuyo que era una gigantesca extensión en la
que su mayor territorio estaba constituido por el peruano, he aquí que dada la
conquista colonial se fueron dando diversos acontecimientos en lo que
respecta a la danza pluricultural, recordemos tan solo la época de Ramón
Castilla y el tema de la esclavitud (los negros), son ellos quienes originaron
esta danza que poco a poco fue evolucionando hasta el día de la fecha con la
figura principal del caporal y su gamonal. Es una danza recreada
recientemente, apenas cuenta con algo más de tres decenios de existencia.
Para su recreación se apeló a tres danzas afroaltiplánicas creadas en el
período colonial, a una danza boliviana: la Saya, de las Yungas; a una danza
peruana, creada en Yunguyo: el Tundique; y a los Negritos, de origen
altiplánico en general, puesto que se practicaba en la región Puno y en el
altiplano boliviano. La Saya es ejecutada por negros, en cambio, el Tundique y
los Negritos por aimaras. Sobre el Tundique, en 1928, Emilio Romero apuntó:
"Tundiquis de factura colonial. Los danzarines son parejas de hombres entre
los que uno de los indios se disfraza de zambo y mulato y caminan al son de
una gaita hecha de un pinquillo y una vejiga inflada". En 1934, en el Certamen
de Música y Bailes Regionales que se llevó en la ciudad de Puno, intervenía los
Negros del distrito de Chucuito.
DESCRIPCIÓN DE LA DANZA
La juvenil, alegre, sensual y enérgica danza de los Caporales se ha convertido,
en una manifestación infaltable en los certámenes dancísticos de mayor
trascendencia, en una expresión integradora y en la de mayor difusión
internacional. Los Caporales es una expresión coreográfica posmoderna, que
se sustenta en la tradición dancística del Altiplano del Titicaca. Si bien es cierto
que su creación es de reciente data; sin embargo, sus raíces se remontan a las
centurias de la dominación colonial, inclusive al período prehispánico. Entre las
danzas predecesoras que sirvieron de insumo para la creación de los
Caporales, se cuenta a una milenaria de índole andina y a tres de origen
colonial. La primera es el Quirqui y las otras: La Saya, el Tundique y los
Negritos. La danza de los Caporales se caracteriza por ser una danza de
movimientos ágiles en la que los varones especialmente hacen gala de giros,
contorsiones, patadas al aire y saltos acrobáticos mientras las mujeres se
destacan por mostrar y resaltar la sensualidad y femineidad a través del
vestuario y de los movimientos gráciles. Es una expresión artística y cultural, en
el ámbito del folklore.
COREOGRAFÍA
La coreografía desplegada para las grandes presentaciones con más del
ochenta por ciento de sus danzarines entre hombres y mujeres está basada en
la activa participación en especial del hombre, con el movimiento de sus
cascabeles y pasos ágiles, permiten realizar todo un despliegue para el armado
de figuras homogéneas en diferentes formas geométricas y ovoides, incluso
hasta la creación de un caporal en pleno baile y con movimiento de brazos y
piernas. La coreografía centralista está diseñada con la participación de un
coreógrafo y todos los guías participan en el armado de las etapas que
contiene. La banda de músicos juega un papel importante con relación a los
tiempos musicales y el movimiento en el baile del caporal y chicas.
VESTIMENTA Y MÚSICA:
La vestimenta original de los varones consiste en: sombrero de ala ancha,
chaqueta holgada, faja, pantalón de corte militar, botas y látigo. El vestuario
original constaba de una blusa de mangas anchas, sombrero tipo borsalino y
pollera. Sin embargo, con el paso del tiempo se fueron acortando y estilizando
las prendas. Las pesadas polleras fueron progresivamente reducidas hasta
convertirse en unas llamativas minipolleras, ricamente adornadas con varias
tiras de colores, en la parte del ruedo y bordados en la parte superior. Las
blusas suelen ser ahora de mangas cortas, con escote cuadrado, totalmente
bordadas y adornadas de cintas, encajes y zigzag. En la actualidad la
vestimenta ha ido desarrollándose de forma vertiginosa incorporando diseños y
colores que identifican a las diferentes fraternidades o conjuntos de Caporales.
Respecto a la música, hoy en día han nacido diversos artistas puneños
solitarios y grupos que practican y crean temas musicales referidos a la danza
del caporal. Nuestra asociación cuentas con más de veintiocho temas
musicales incluido los videos clips en diverso paisajes de la provincia de Puno
y Ciudad. Existen tres danzas afines llamadas Tundique, Tuntuna y Caporales
de la Tuntuna, aparecidas en épocas sucesivas. La primera que se denomina
Tundique, tiene connotación histórica referida a los esclavos negros del tiempo
de la colonia y su liberación, en los primeros años de la época republicana. Sus
intérpretes son varios, entre ellos: los danzarines negros que a la vez percuten
sendos bombos, un esclavo caracterizado de tal, un letrado que simboliza la
Ley, un CAPORAL, capataz o mayoral que encarna al verdugo y una negrita
esclava. La siguiente danza que deviene de la primera, es la Tuntuna. Los
negros esclavos fueron llevados a trabajar a las minas de la zona del altiplano y
con ellos sus ritmos y canciones, los mismos que al mezclarse con los ritmos
andinos de la zona, dieron origen a una nueva expresión rítmica de gran fuerza
y vigor: tuntuna. La tercera danza denominada Caporales de la Tuntuna se
interpreta con trajes mucho más adornados y vistosos y con movimientos aún
más acrobáticos. La música de cada danza difiere una de otra, conservando la
misma línea melódica de inspiración negra. Es preciso señalar que estas
danzas son originarias de la región altiplánica adquiriendo gradualmente
personalidad distinta con características propias. Para la fiesta de la Virgen de
la Candelaria se organizan competencias de danzas con miles de participantes.