ETICA PROFESIONAL
AUTORES:
BRAYAN URQUIJO
ID 884877G
DIRECTOR
ING: GELBER YESID CASTRO
CORPORACION UNIVERSITARIA MINUTO DE DIOS - UNIMINUTO
SEDE GIRARDOT
CONSTRUCCION SOSTENIBLE
NRC 70412
2025
¿En qué cosiste la ética del deber? ¿Cuáles son sus planteamientos centrales?
La ética del deber, también conocida como ética deontológica, se centra en la idea de que
las acciones humanas deben regirse por principios morales universales, independientemente
de las consecuencias. Este enfoque fue desarrollado principalmente por Immanuel Kant,
quien argumentó que las normas morales son absolutas y no dependen de los deseos o
intereses individuales.
Planteamientos centrales:
1. Imperativo categórico: Según Kant, las acciones deben basarse en máximas que
puedan convertirse en leyes universales. Es decir, uno debe actuar de tal manera que
su comportamiento pueda ser adoptado por todos sin contradicciones.
2. Dignidad humana: Los seres humanos tienen un valor intrínseco y deben ser
tratados como fines en sí mismos, nunca como medios para alcanzar otros objetivos.
3. Deber moral: Las obligaciones morales no dependen de los deseos personales; son
incondicionales y vinculantes para todos los seres racionales.
4. Consistencia racional: Las decisiones morales deben ser coherentes y basadas en
razones que cualquier persona racional aceptaría.
Ilustre a partir de un caso, como aplicar la ética del deber.
Para ilustrar cómo se aplica la ética del deber en un caso concreto, consideremos el dilema
ético del asesino interrogante, un ejemplo relacionado con las reglas morales absolutas
que expone Kant.
Escenario: Un asesino persigue a una víctima. La víctima se esconde en tu casa, y el
asesino llega a tu puerta preguntándote directamente si la persona está allí. Según la ética
del deber, mentir está moralmente prohibido porque viola el imperativo categórico: no es
posible desear que la mentira sea una ley universal, ya que esto destruiría la confianza
necesaria para la interacción humana.
Aplicación de los principios kantianos:
1. Imperativo categórico: Debes actuar conforme a una máxima que pueda ser
universalizada. En este caso, decir la verdad es coherente con una ley universal;
mentir no lo es. Por lo tanto, la regla moral sería decir la verdad.
2. Dignidad humana: Aunque el asesino esté actuando mal, el deber moral exige
tratarlo como un ser racional, capaz de tomar decisiones. Manipularlo con una
mentira sería no respetar su dignidad como agente racional.
3. Deber absoluto: La regla de no mentir es independiente de las posibles
consecuencias (como que el asesino encuentre a la víctima).
Reflexión: Desde la perspectiva kantiana, decir la verdad mantiene tu integridad moral y
respeta los principios universales, incluso si puede llevar a un desenlace desfavorable. Sin
embargo, este caso también subraya las críticas a las reglas morales absolutas; muchos
argumentarían que, en esta situación extrema, mentir podría estar justificado por un deber
más profundo de preservar la vida.
¿Cuándo una acción es moralmente correcta desde la ética del deber?
Desde la perspectiva de la ética del deber o ética deontológica, una acción es moralmente
correcta si cumple con los siguientes criterios fundamentales:
1. Conformidad con el imperativo categórico: La acción debe ser coherente con un
principio moral que pueda ser universalizado. Según Kant, debes actuar únicamente
de acuerdo con máximas que puedas desear que se conviertan en leyes universales
aplicables a todos. Por ejemplo, si decides ayudar a alguien en necesidad, esta
acción sería correcta siempre que sea una regla que todos puedan seguir sin
contradicciones.
2. Respeto por la dignidad humana: La acción debe tratar a todas las personas como
fines en sí mismas, no como medios para alcanzar otros fines. Esto significa
respetar su capacidad de decisión, su libertad y su valor intrínseco como seres
racionales.
3. Independencia de las consecuencias: Lo que hace moralmente correcta a una
acción no son los resultados que produce, sino si se realiza por deber. Esto implica
que la acción es correcta si está motivada por un respeto al principio moral, y no por
intereses personales o emocionales.
Piense en la siguiente situación y pregúntese que haría: estando en su ambiente
laboral, su jefe le pide que realice una acción que es moralmente reprochable y
con la cual aseguraría permanencia en el trabajo y beneficios personales. ¿Desde
la ética del deber debería o no cumplir con la orden dada en su escenario laboral?
Argumente su respuesta.
Desde la perspectiva de la ética del deber, la acción moralmente correcta sería no cumplir
con la orden de tu jefe, ya que realizar una acción moralmente reprochable contravendría
los principios fundamentales del imperativo categórico de Kant.
Razones:
1. Imperativo categórico: Kant sostiene que las acciones deben estar guiadas por
máximas que puedan ser universalizadas. Si accedieras a realizar una acción
reprochable para obtener beneficios personales, estarías estableciendo una regla
según la cual todos podrían actuar de manera inmoral para obtener ventajas. Esto
sería inconsistente con un sistema moral universal y razonable.
2. Dignidad humana: Cumplir con una orden inmoral podría implicar utilizar a otros
como medios para alcanzar tus propios fines (por ejemplo, engañar, manipular o
perjudicar a terceros). Esto violaría el principio kantiano de tratar a las personas
como fines en sí mismas, respetando su dignidad intrínseca.
3. Deber absoluto: Desde la ética del deber, las acciones deben realizarse por respeto
a las normas morales, no por interés personal o por miedo a las consecuencias. En
este caso, ceder a la presión laboral sería actuar por conveniencia y no por deber
moral.
4. Responsabilidad moral: Aunque la orden provenga de un superior, tú eres
responsable de tus propias decisiones. Aceptar ejecutar una acción inmoral no es
excusable según Kant, ya que los agentes racionales tienen la capacidad de actuar
conforme a principios éticos universales.
Segunda actividad
¿En qué cosiste la ética utilitarista? ¿Cuáles son sus planteamientos centrales?
La ética utilitarista es una teoría normativa que evalúa la moralidad de las acciones
basándose en sus consecuencias. Su objetivo principal es maximizar la felicidad y
minimizar el sufrimiento para el mayor número de personas afectadas. Este enfoque se
centra en el bienestar colectivo, dejando de lado consideraciones como intenciones o reglas
absolutas.
Planteamientos centrales del utilitarismo:
1. El principio de utilidad: Una acción es moralmente correcta si produce el mayor
balance de felicidad sobre sufrimiento para todos los afectados.
2. Consecuencialismo: Lo único que importa para juzgar una acción son sus
resultados o consecuencias.
3. Imparcialidad: La felicidad de cada individuo cuenta por igual, sin importar quién
sea.
4. Hedonismo clásico (en su versión original): La felicidad se define como placer y
ausencia de dolor, aunque versiones modernas del utilitarismo han ampliado esta
definición.
¿Cuándo una acción es moralmente correcta desde el utilitarismo?
Desde la perspectiva del utilitarismo, una acción es moralmente correcta si maximiza el
balance positivo entre felicidad y sufrimiento para todos los afectados. En otras palabras, la
acción correcta es aquella que genera el mayor bienestar general.
El cálculo moral se basa en:
Las consecuencias: Lo único relevante es el resultado de la acción. No importa la
intención ni el cumplimiento de reglas fijas; lo esencial es si las consecuencias promueven
más felicidad que sufrimiento.
1. La felicidad como criterio: La felicidad (entendida como placer o bienestar) es el
bien supremo, y el sufrimiento es lo que se debe evitar.
2. La imparcialidad: Cada individuo cuenta por igual. No hay preferencias para
nadie; las acciones deben beneficiar al mayor número posible sin distinciones.
¿Cuándo una acción es moralmente correcta desde el utilitarismo?
Desde la perspectiva del utilitarismo, una acción es moralmente correcta cuando genera el
mayor balance de felicidad sobre sufrimiento para todos los afectados. Este criterio se
fundamenta en el principio de utilidad, que valora las consecuencias de las acciones como
lo único relevante para determinar su corrección moral.
¿Qué implica esto?
1. Resultados óptimos: Una acción correcta debe maximizar el bienestar general y
minimizar el dolor, evaluando cómo afecta a todas las personas y seres sintientes
involucrados.
2. Imparcialidad: Cada individuo cuenta por igual en el cálculo moral; no se da
prioridad a una persona o grupo sobre otro.
3. Consecuencialismo: El enfoque principal está en las consecuencias futuras,
dejando de lado motivaciones o compromisos del pasado.
Ilustre a partir de un caso, si harías uso o no la ética utilitarista.
consideremos el caso presentado en el texto sobre la eutanasia de Matthew Donnelly, el
físico que sufría una condición terminal y dolorosa.
Desde un enfoque utilitarista, Harold Donnelly, el hermano que decidió acabar con el
sufrimiento de Matthew, podría ser visto como actuando correctamente si evaluamos las
consecuencias globales de su acción:
1. Reducción del sufrimiento: Matthew estaba en una situación agónica, sin
esperanza de mejoría, enfrentando un dolor constante y una calidad de vida
extremadamente baja. La eutanasia ofreció un alivio definitivo de su sufrimiento.
2. Impacto en los familiares: Los familiares de Matthew también sufrían al verlo en
ese estado. Su muerte podría aliviar el dolor emocional que ellos experimentaban al
presenciar su sufrimiento.
3. Balance de felicidad: Aunque la muerte de Matthew es profundamente triste, en
este caso podría haber generado un mayor balance de bienestar general al liberar
tanto a él como a su familia del dolor prolongado.
¿Cuál es el fundamento epistemológico de la ética del cuidado?
La ética del cuidado tiene un fundamento epistemológico que se basa en la comprensión del
mundo como una red de relaciones interpersonales. Este enfoque reconoce la
responsabilidad hacia los demás y promueve acciones motivadas por la empatía y el
compromiso moral. Desde una perspectiva epistemológica, la ética del cuidado se origina
en investigaciones psicológicas sobre el desarrollo moral, como las de Jean Piaget y
Lawrence Kohlberg, quienes inicialmente excluyeron a las mujeres en sus estudios. Carol
Gilligan refutó estas conclusiones, destacando que el desarrollo moral femenino, basado en
el cuidado y la responsabilidad hacia los demás, es igualmente valioso.
Además, la ética del cuidado se centra en la interacción humana y en la importancia de
atender las necesidades reales de las personas, más allá de principios abstractos. Este
enfoque se diferencia de otras teorías éticas, como el deontologismo y el utilitarismo, al
priorizar las relaciones personales y la interdependencia
¿Cuáles serían los puntos de encuentro y cuáles las grandes diferencias entre
la ética del cuidado y la ética cristiana?
La ética del cuidado y la ética cristiana comparten puntos de encuentro significativos, pero
también presentan diferencias fundamentales:
Puntos de encuentro
1. Centralidad de las relaciones humanas: Ambas éticas valoran profundamente las
relaciones interpersonales y la responsabilidad hacia los demás. La ética cristiana
enfatiza el amor al prójimo como un mandamiento central, mientras que la ética del
cuidado promueve la empatía y la atención a las necesidades de los demás.
2. Compromiso con el bienestar del otro: En ambas perspectivas, el cuidado y la
protección de los más vulnerables son principios esenciales. La ética cristiana lo
expresa a través de la misericordia y la caridad, mientras que la ética del cuidado lo
hace mediante la atención a las necesidades reales y concretas.
3. Reconocimiento de la interdependencia: Ambas éticas reconocen que los seres
humanos están conectados y dependen unos de otros, lo que refuerza la importancia
de actuar con responsabilidad y solidaridad.
Diferencias principales
1. Fundamento teológico vs. psicológico: La ética cristiana se basa en principios
teológicos y en la revelación divina, mientras que la ética del cuidado tiene raíces en
investigaciones psicológicas y filosóficas sobre el desarrollo moral y las relaciones
humanas.
2. Enfoque en principios abstractos vs. situaciones concretas: La ética cristiana
tiende a apoyarse en principios universales y mandamientos divinos, mientras que la
ética del cuidado prioriza las necesidades específicas y las circunstancias
particulares de cada individuo.
3. Perspectiva de justicia vs. cuidado: Aunque la ética cristiana incluye la justicia
como un valor importante, la ética del cuidado se centra más en la atención y el
compromiso emocional hacia los demás, a menudo dejando de lado principios
abstractos en favor de soluciones prácticas.
Según la ética del cuidado ¿Qué es lo fundamental para establecer relaciones de
cuidado?
lo fundamental para establecer relaciones de cuidado es reconocer la interdependencia
humana y asumir la responsabilidad hacia los demás. Esto implica varios elementos clave:
1. Empatía y conexión emocional: Comprender y conectar con las necesidades y
sentimientos de los demás es esencial. La empatía permite construir relaciones
basadas en la confianza y el respeto mutuo.
2. Responsabilidad moral: La ética del cuidado subraya la obligación de atender a
quienes dependen de nosotros, especialmente en situaciones de vulnerabilidad. Esto
incluye actuar para satisfacer necesidades concretas y evitar el daño.
3. Contextualización: Las decisiones éticas deben considerar las circunstancias
particulares de cada situación, priorizando las necesidades reales sobre principios
abstractos.
4. Compromiso relacional: Las relaciones de cuidado se basan en la reciprocidad y
en el reconocimiento de que el bienestar individual está intrínsecamente ligado al
bienestar colectivo.
Estos principios se aplican tanto en contextos personales como profesionales, como en la
enfermería, donde el cuidado se convierte en un valor central para proteger y promover la
dignidad humana.
¿Es viable y pertinente aplicar la ética del cuidado en su respectivo campo
profesional? Justifique la respuesta.
La ética del cuidado puede ser tanto viable como pertinente en muchos campos
profesionales, dependiendo de su aplicación específica. Este enfoque ético pone énfasis en
la importancia de las relaciones interpersonales, la empatía y la responsabilidad hacia los
demás, lo que puede complementarse con otras perspectivas normativas en la toma de
decisiones.
Viabilidad: En términos prácticos, la ética del cuidado es especialmente relevante en
profesiones donde las relaciones humanas son centrales, como la medicina, la psicología, la
educación y el trabajo social. Aquí, el cuidado activo y la empatía no solo mejoran el
bienestar de los individuos involucrados, sino que también promueven un entorno de
confianza y cooperación. En campos técnicos, como la ingeniería o la tecnología, aunque
no parece evidente su aplicación, puede integrarse al considerar el impacto de decisiones
técnicas en comunidades o en la sociedad en general.
Pertinencia: Aplicar esta ética fomenta prácticas profesionales más humanas y
responsables, enfocadas en reconocer y valorar las necesidades particulares de las personas
afectadas. Por ejemplo, en decisiones ingenieriles, un enfoque que considere la ética del
cuidado podría guiar hacia soluciones que prioricen el bienestar social y ambiental, más allá
de los simples criterios de eficiencia o rentabilidad.
Justificación: La ética del cuidado es útil porque complementa enfoques como el
deontológico o el utilitarista, proporcionando una dimensión más humana y relacional a la
ética profesional. Esto puede equilibrar decisiones que podrían ser demasiado frías o
calculadoras al considerar exclusivamente normas universales o la maximización de
beneficios. Sin embargo, su viabilidad depende de una comprensión clara de las
limitaciones del enfoque y de cómo se integra con otras normativas éticas y el contexto
profesional.