UNIVERSIDAD LAICA ELOY ALFARO DE MANABÍ
CIENCIAS DE LA SALUD
CARRERA:
FISIOTERAPIA
MATERIA:
TRAUMATOLOGÍA
TEMA:
FISIOPATOLOGÍA DE LAS FRACTURAS
CURSO Y PARALELO:
5TO “A”
ESTUDIANTE:
ALVARADO RODRÍGUEZ KAINA ALEJANDRINA
BRAVO ZAMBRANO GEMA TAMARA
JARAMILLO ORTEGA EMILY DAMARIZ
MENDOZA ARTEAGA JOMAR GABRIEL
UGALDE MENDOZA SERGI SANTIAGO
VÉLEZ ROMERO DIEGO ANDRÉS
ZAMBRANO CHILAN ANGELLY LISETH
DOCENTE:
DR. HÍTALO MEJÍA S
PERIODO LECTIVO: 2025 – 1
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FISIOPATOLOGÍA DE LA FRACTURAS
Las fracturas óseas se definen como la pérdida de continuidad del hueso y
pueden clasificarse en abiertas o cerradas. En las fracturas abiertas, el hueso roto se
comunica con el exterior a través de una herida en la piel, lo que incrementa el riesgo de
infección, mientras que en las fracturas cerradas la piel permanece intacta. Además,
existen fracturas patológicas, que ocurren en huesos debilitados por enfermedades como
osteoporosis, cáncer, infecciones o quistes óseos; si la causa es la osteoporosis, se
denominan fracturas por fragilidad o insuficiencia. Por otro lado, las fracturas por estrés
resultan de la aplicación repetitiva de fuerzas moderadas, como ocurre en corredores de
larga distancia o soldados, superando la capacidad de reparación del hueso y
provocando microtraumatismos acumulativos.
El proceso de curación ósea se desarrolla en tres fases superpuestas y su
duración depende de factores como la edad y la presencia de enfermedades asociadas.
En la primera fase, denominada inflamatoria, se forma un hematoma en el sitio de la
fractura y se reabsorbe una pequeña cantidad de hueso; si la fractura no es visible
inicialmente en las radiografías, suele hacerse evidente a la semana. La segunda fase,
reparadora, se caracteriza por el desarrollo de un callo y la formación de nuevos vasos
sanguíneos, así como la aparición de cartílago a través de la línea de fractura. Durante
esta etapa, la inmovilización es fundamental para permitir la reparación vascular y ósea,
y concluye cuando la fractura está clínicamente unida, es decir, sin dolor ni movimiento
anormal. Finalmente, en la fase de remodelación, el callo cartilaginoso se osifica y el
hueso se remodela, por lo que se recomienda reanudar gradualmente el movimiento y la
carga sobre la extremidad lesionada.
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Las fracturas pueden presentar complicaciones tanto agudas como a largo plazo,
que varían en gravedad. Entre las complicaciones agudas se encuentran el sangrado, que
rara vez puede causar shock pero es más probable en fracturas de pelvis o fémur;
lesiones vasculares, que pueden interrumpir el flujo sanguíneo y causar isquemia;
lesiones nerviosas, que pueden ir desde déficits temporales hasta daños permanentes;
embolia pulmonar, especialmente en fracturas de cadera o pelvis; embolia grasa,
frecuente en fracturas de huesos largos; síndrome compartimental, que puede
comprometer la viabilidad de la extremidad y requiere intervención urgente; e
infecciones, más frecuentes en fracturas abiertas o tratadas quirúrgicamente, que pueden
evolucionar a osteomielitis. A largo plazo, pueden presentarse complicaciones como
inestabilidad articular, rigidez y disminución de la movilidad, falta de unión o retraso en
la consolidación, unión anómala con deformidad residual, osteonecrosis por daño
vascular, artrosis secundaria y discrepancia en la longitud del miembro, lo que puede
afectar la función y calidad de vida del paciente.
EVALUACIÓN DE FRACTURAS
Una fractura es la rotura de un hueso, generalmente causada por una fuerza
significativa aplicada sobre un hueso sano. La evaluación adecuada de una fractura es
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fundamental para garantizar un diagnóstico preciso y un tratamiento oportuno que evite
complicaciones graves.
• Evaluación de las lesiones graves
• Anamnesis y examen físico
• Radiografías para identificar fracturas
EXAMEN FÍSICO
El examen físico incluye la evaluación vascular y neurológica distal a la lesión,
inspección de heridas, deformidades, inflamación y movilidad, y palpación para detectar
sensibilidad, crepitación o defectos óseos. Se examinan también las articulaciones
adyacentes para identificar dolor o inestabilidad. El dolor y espasmos musculares
pueden dificultar el examen, que a veces se repite tras analgesia o inmovilización.
Resaltamos puntos claves que pueden ayudarnos a examinar con mayor facilidad
y agilidad al paciente.
• Deformidad
• Inflamación
• Hipersensibilidad
Si una herida está cerca de una fractura, la lesión se considera abierta o expuesta.
Se clasifican según el sistema Gustilo-Anderson:
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• Grado I: heridas menores de 1 cm, con mínima contaminación, trituración y
daño leve de tejidos blandos.
• Grado II: heridas mayores de 1 cm, con daño moderado de tejidos blandos
y mínima extracción de periostio.
• Grado IIIA: daños graves en tejidos blandos y contaminación significativa,
pero con cobertura adecuada de tejidos blandos.
• Grado IIIB: daños graves en tejidos blandos y contaminación significativa,
con cobertura inadecuada de tejidos blandos.
• Grado IIIC: fractura abierta que requiere reparación de lesión arterial.
ESTUDIOS POR IMAGEN
Si se requieren imágenes, primero se hacen radiografías simples con al menos
dos vistas en diferentes planos (anteroposterior y lateral). Vistas adicionales (oblicuas u
otras) se obtienen si hay sospecha clínica de fractura no visible, para ciertas
articulaciones o anomalías específicas.
La resonancia magnética (RM) o tomografía computarizada (TC) se indican
cuando la fractura no aparece en radiografías, pero la sospecha clínica es alta, o cuando
se necesita mayor detalle para planificar el tratamiento, especialmente en fracturas
complejas como escapulares, pélvicas o intraarticulares.
DESCRIPCIÓN DE LAS FRACTURAS
El aspecto de una fractura en radiografía se describe mediante:
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• Tipo de línea de fractura: puede ser transversal (perpendicular al eje del
hueso), oblicua (en ángulo), espiral (en espiral por torsión), conminuta
(varios fragmentos), por avulsión (arrancamiento por tendón), impactada
(fragmentos encajados) o fracturas infantiles como en tallo verde o torus.
• Localización: se especifica si está en la epífisis (extremos del hueso, a veces
con superficie articular), metáfisis (zona entre epífisis y diáfisis) o diáfisis
(eje del hueso, dividido en tercios proximal, medio o distal), y también la
orientación dorsal o palmar.
• Tipo de fractura según partes blandas: abierta (con comunicación con el
exterior) o cerrada (sin comunicación).
TIPOS MÁS FRECUENTES DE FRACTURAS
Fracturas transversales: línea perpendicular al eje largo del hueso.
• Fracturas oblicuas: línea en ángulo respecto al eje del hueso.
• Fracturas en espiral: causadas por rotación, con línea que gira alrededor
del hueso.
• Fracturas conminutas: hueso fragmentado en más de dos partes,
incluyendo fracturas segmentarias con fragmentos separados.
• Fracturas por avulsión: un tendón arranca un fragmento óseo.
• Fracturas impactadas: fragmentos óseos se encajan y acortan el hueso,
visibles como densidad anormal en la radiografía.
• Fracturas infantiles: incluyen fracturas de torus (doblez de la corteza) y en
tallo verde (rotura parcial de la corteza).
CLASIFICACIÓN SEGÚN SU ETIOLOGÍA
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Las fracturas se pueden clasificar según su etiología, es decir, según la causa que
las produce.
1. Fracturas Traumáticas:
Estas fracturas ocurren como resultado de una fuerza externa que supera la
resistencia del hueso. Pueden ser causadas por:
• Impactos directos: Un golpe fuerte en una zona específica del hueso.
Por ejemplo, un accidente automovilístico o un golpe con un objeto
contundente.
• Impactos indirectos: La fuerza se aplica en una zona del cuerpo, pero el
hueso se fractura en otro lugar. Por ejemplo, al caer sobre las manos,
puede producirse una fractura en la clavícula.
• Compresión: Fuerzas que comprimen el hueso, como en las fracturas
vertebrales por caída desde altura.
2. Patológicas (Enfermedad del Hueso)
Estas fracturas se producen en huesos previamente debilitados por
enfermedades, lo que los hace más susceptibles a fracturarse ante fuerzas
mínimas.
Ejemplos:
• Osteoporosis: Disminución de la densidad ósea, común en personas
mayores.
• Tumores óseos: Primarios (como osteosarcoma). Osteosarcoma, es el
tipo más común de cáncer de huesos, que afecta principalmente a
adolescentes y jóvenes adultos.
• Osteomielitis: Infección ósea que compromete la estructura del hueso,
que puede ser causada por bacterias u hongos.
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Una persona con osteoporosis puede sufrir una fractura de cadera simplemente
al caer al suelo desde su propia altura.
3. Por Fatiga (Esfuerzos Repetidos):
Las fracturas por fatiga, también conocidas como fracturas por estrés, se
producen por la acumulación de microtraumatismos repetitivos que superan
la capacidad de recuperación del hueso. No se deben a un único impacto,
sino a cargas repetidas y prolongadas. Estas ocurren en cualquier hueso, pero
son los metatarsos en los que esta lesión es más frecuente ya que son
altamente susceptibles a fracturas por estrés debido a su función de soporte y
absorción de impacto durante actividades físicas repetitivas, Ocurren con
mayor frecuencia en deportistas, militares y bailarines.
CLASIFICACIÓN SEGÚN SU RELACIÓN CON EL MEDIO AMBIENTE
Esta clasificación se centra en la exposición del hueso fracturado al ambiente
externo, lo que influye directamente en el riesgo de infección, el proceso de cicatrización
y el plan de tratamiento. Se dividen en dos grandes grupos:
1. Fracturas Cerradas (o Simples):
En este tipo de fracturas, el hueso se fractura, pero no hay comunicación
con el exterior; es decir, la piel y los tejidos blandos permanecen intactos.
La fractura cerrada ocurre cuando un hueso que está roto no penetra la piel y
no sobresale. Un individuo con una fractura cerrada tendrá hinchazón y dolor
inmediatos con dificultad para mover el área lesionada, pero no tendrá
ninguna herida abierta, que no es el caso con fracturas abiertas. La piel no
presenta laceraciones ni heridas abiertas, menor riesgo de infección
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comparado con las fracturas abiertas, se puede observar hematoma, edema,
deformidad y limitación funcional.
2. Fracturas abiertas (o Expuestas):
En estas fracturas, el hueso fracturado tiene comunicación con el exterior a
través de una herida en la piel. Son más graves debido al alto riesgo de
infección y complicaciones. Existe una herida que expone el hueso y/o los
tejidos profundos. Mayor riesgo de infección y osteomielitis (infección del
hueso). Se requiere un tratamiento urgente y agresivo, que incluye
antibióticos y cirugía. La gravedad depende del grado de contaminación,
extensión de la herida y daño a tejidos blandos.
Clasificación de Gustilo y Anderson:
Se utiliza para identificar fracturas abiertas en función del tamaño de la herida,
el daño a los tejidos blandos y el grado de contaminación.
3. Según el mecanismo de producción.
Fracturas causadas por mecanismos directos: Se producen en el lugar
del impacto de la fuerza responsable, por ejemplo, si una persona sufre un golpe
fuerte en la pierna, el hueso puede fracturarse justo en ese punto. Este tipo de
fracturas suele ser multifragmentario, es decir, el hueso se rompe en varios
pedazos debido a la intensidad del impacto, como ocurre en accidentes de tráfico
o caídas desde gran altura.
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Las fracturas producidas por un mecanismo indirecto: se producen
en un lugar distante del punto de lesión. Se pueden clasificar en varios tipos,
según cómo actúan las fuerzas sobre el hueso.
a) Fracturas resultantes de tensión o tracción: causadas por dos
fuerzas que actúan en la misma dirección, pero en sentidos opuestos,
divergentes del hueso Avulsión maleolar (cuando un tendón o
ligamento arranca un fragmento óseo), avulsión de la tuberosidad
tibial anterior (común en adolescentes deportistas).
b) Fracturas por compresión: causadas por dos fuerzas que actúan en
la misma dirección, pero en sentidos opuestos, convergiendo hacia el
hueso. Generalmente, estos eventos ocurren en el tejido óseo
esponjoso, como en el cuerpo vertebral, el colapso de la meseta tibial,
entre otros. Cuando ocurre en un hueso diafisario, la línea de fractura
tiende a ser oblicua.
c) Fracturas por torsión: Resultantes de una fuerza que provoca un
movimiento de rotación del hueso alrededor de su eje. La línea es
típicamente de naturaleza espiral. Ejemplo: Accidentes deportivos
donde el pie queda fijo y el cuerpo gira, como en el esquí o el fútbol.
d) Fracturas por flexión: Causadas por dos fuerzas con direcciones
paralelas que actúan en el mismo sentido, pero cada una en un
extremo del hueso. Ejemplo: Caídas sobre el antebrazo extendido, en
las que la línea es generalmente transversal o ligeramente diagonal,
pudiendo existir un tercer fragmento en forma de ala de mariposa.
e) Fracturas por cizallamiento: Se producen debido a dos fuerzas
paralelas que actúan en sentidos opuestos y convergen hacia el hueso.
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El trazo suele ser transversal. Ejemplo: Accidentes laborales donde
una parte del cuerpo queda atrapada y es empujada en direcciones
opuestas.
4. De acuerdo a la longitud del trazo
• Fractura completa: Se define como aquella en la que la línea de
fractura involucra la totalidad del grosor del hueso y el periostio.
Importancia clínica: Suelen requerir inmovilización estricta o
incluso cirugía para una correcta consolidación.
• Fractura incompleta: Se define como aquella en la cual la línea
de fractura no compromete el grosor completo del hueso.
a) Fisuras: afectan a una porción del grosor, como una grieta
superficial.
b) Fracturas en tallo verde: estas lesiones son frecuentes en la
infancia y se producen debido a la flexión de los huesos que tienen
mayor flexibilidad. Existe una discontinuidad en la superficie de tensión;
sin embargo, no se extiende a la superficie de compresión.
c) Fracturas en rodete: También común en la infancia,
especialmente en la unión entre la metáfisis y la diáfisis. El hueso
cortical se expande por compresión, generando un abultamiento sin
romperse del todo.
CLASIFICACIÓN DE FRACTURAS SEGÚN EL TRAZO
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Este criterio se basa en la extensión y dirección de la línea de fractura
respecto al hueso afectado.
Según la extensión del trazo
• Fractura Completa
El trazo atraviesa todo el grosor del hueso, separándolo en dos o más
fragmentos.
Se presenta mayoritariamente en adultos.
Puede ser desplazada (los fragmentos cambian de posición) o no desplazada.
• Fractura Incompleta
• El trazo no atraviesa completamente el hueso.
Es más frecuente en niños, debido a la mayor elasticidad de sus huesos.
Tipos de fractura incompleta:
• En tallo verde: El hueso se dobla y se rompe parcialmente, similar a una
rama verde que no se parte del todo.
• Fisura: Una simple grieta en la superficie del hueso, sin pérdida de
continuidad total.
• En torus (o rodete): Abombamiento de la cortical ósea sin ruptura
completa.
Según la Dirección del Trazo
Este subcriterio se basa en cómo se orienta la línea de fractura respecto al eje
mayor del hueso.
• Transversa: El trazo es perpendicular al eje del hueso.
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• Oblicua: El trazo tiene una inclinación respecto al eje.
• Espiral: El trazo gira alrededor del hueso, habitualmente por
mecanismos de torsión.
• Longitudinal: El trazo es paralelo al eje mayor del hueso.
• Conminuta: el hueso se rompe en tres o más fragmentos.
• Segmentaria: se produce más de un trazo de fractura a nivel de la misma
diáfisis, separando un segmento óseo.
Ejemplos Clínicos
• Un niño con fractura en tallo verde tras una caída.
• Un adulto con fractura transversa completa de radio por golpe directo.
• Lesión deportiva con fractura espiral de tibia por giro forzado.
Importancia Clínica
La clasificación según el trazo permite:
• Determinar el mecanismo de lesión.
• Prever complicaciones (desplazamientos, inestabilidad).
• Definir el tratamiento adecuado: conservador, ortopédico o quirúrgico.
Se refiere a la ubicación específica de la fractura dentro del hueso afectado o en
relación a regiones anatómicas concretas.
Según la Parte del Hueso Afectado
• Epifisarias: Afectan la epífisis (extremo articular del hueso).
Pueden comprometer la superficie articular, lo que aumenta el riesgo de
artrosis secundaria.
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En niños, cuando afecta el cartílago de crecimiento, puede generar
alteraciones en el desarrollo óseo (fracturas fisarias).
• Metafisarias: Afectan la metáfisis, zona transicional entre la epífisis y la
diáfisis.
Frecuente en niños por su hueso esponjoso más débil.
• Diafisarias: afectan la diáfisis, o parte media del hueso.
Suelen ser fracturas de alta energía, como accidentes de tránsito o caídas
de altura.
También se pueden clasificar de acuerdo a la localización en regiones
anatómicas específicas del cuerpo:
• Craneales: fracturas del cráneo.
• Faciales: fracturas de huesos del macizo facial (maxilar, mandíbula,
pómulo, etc.).
• Costales: fracturas de las costillas.
• Pélvicas: afectan el anillo pélvico, con alto riesgo de complicaciones
hemorrágicas.
• Vertebrales: fracturas de los cuerpos vertebrales, pueden asociarse a
compromiso neurológico.
• Extremidades superiores e inferiores:
o Fracturas de clavícula, húmero, radio, cúbito, mano.
o Fracturas de fémur, tibia, peroné, tobillo y pie.
• Fractura epifisaria distal de radio en una caída con apoyo en mano
extendida.
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• Fractura diafisaria de fémur por accidente vehicular.
• Fractura costal por traumatismo torácico directo.
La localización permite:
• Estimar el pronóstico funcional.
• Planificar el tipo de inmovilización o necesidad de cirugía.
• Prever complicaciones específicas según la zona (p. ej., daño vascular en
fracturas de pelvis, secuelas articulares en fracturas epifisarias).
CLASIFICACIÓN AO DE LAS FRACTURAS
La clasificación AO es un sistema muy detallado que se utiliza para describir las
fracturas en huesos largos. Su objetivo principal es ayudar a los profesionales de la
salud a comunicarse de manera clara y precisa sobre el tipo y la gravedad de una
fractura. Esto facilita la planificación del tratamiento y permite comparar resultados
entre diferentes casos y estudios.
Antes de esta clasificación existían muchas clasificaciones distintas para
muchos tipos de fracturas y aunque algunas eran y siguen siendo válidas, por ejemplo,
la clasificación de Schaztker para la meseta tibial, era difícil entenderse pues a la hora
de publicar resultados se requiere un lenguaje universal. Todos los expertos están de
acuerdo en la necesidad de una clasificación sistemática de las fracturas, que permita
utilizar una terminología unificada que sea útil para orientar las posibilidades
terapéuticas y el pronóstico de la fractura y permita la evaluación y comparación de los
resultados de dichos tratamientos. La clasificación más integral de las fracturas y más
extendida en la actualidad es la Clasificación AO iniciada por Müller en 1970 y fue
asumida y aceptada por la Orhopaedic Trauma Association (OTA).
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FUNDAMENTOS PARA LA CLASIFICACIÓN AO DE LAS
FRACTURAS
Cada hueso largo se numera y se divide en tres segmentos y con otro número se
identifica el segmento, el nº 1 para el segmento proximal, el 2 para el segmento medio y
el número 3 para el distal. Según las características de la fractura de cada segmento óseo
se dividen en tres tipos o letras ya su vez se subdividirán en tres grupos y subgrupos. A
veces, la definitiva subdivisión de cada grupo en subgrupos sólo es posible después del
acto quirúrgico, cuando hayan podido comprobarse los detalles más precisos de la
fractura. Estos grupos y subgrupos se ordenan de forma ascendente donde se tiene en
cuenta la complejidad morfológica de la fractura, la estabilidad tras la fijación interna,
las dificultades de su tratamiento y su pronóstico. Como cada grupo puede dividirse en
tres subgrupos, en cada segmento óseo habrá 27 subgrupos, y en cada hueso, 81
subgrupos. Las letras A, B y C que muestran el tipo de fractura, indican a su vez un
pronóstico de menos a más grave: A1 indica la fractura que tiene el mejor pronóstico y
C3, la que tiene el peor.
CODIFICACIÓN DEL DIAGNÓSTICO DE UNA FRACTURA
La clasificación de una fractura se expresa con 5 elementos de un código
alfanumérico, como sigue: Hueso y segmento – tipo y grupo. Subgrupo
Los números de los dos primeros recuadros indican la localización (hueso y
segmento), seguidos por otro recuadro con una letra que indica el tipo de la fractura, y
dos números más que definirán las características morfológicas de la fractura. Los
huesos largos se numeran de la siguiente forma:
• 1 = Húmero
• 2 = Cúbito y radio
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• 3 = Fémur
• 4 = Tibia y Peroné.
Cada hueso largo tiene tres segmentos:
• 1 = Segmento proximal
• 2 = Segmento medio (diafisario)
• 3 = Segmento distal
Tanto en el segmento proximal como en el distal, distinguiremos 3 tipos de
fracturas:
• Fractura extraarticular.
• Fractura articular parcial.
• Fractura articular completa.
En el segmento diafisario, podemos distinguir los siguientes tipos:
• Tipo A: Fracturas simples
• Tipo B: Fractura en cuña
• Tipo C: Fractura compleja
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Existen una serie de excepciones en esta clasificación:
• Húmero proximal (11-):
a) Tipo A: Fractura extraarticular unifocal
b) Tipo B: Fractura extraarticular bifocal
c) Tipo C: Fractura articular
• Fémur proximal (31-):
a) Tipo A: Fractura del área trocantérea
b) Tipo B: Fractura del cuello
c) Tipo C: Fractura de la cabeza
• Segmento maleolar (44-):
a) Tipo A: Fractura infrasindesmal
b) Tipo B: Fractura transindesmal
c) Tipo C: Fractura suprasindesmal
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