La parábola del rico insensato (con
explicación)
La parábola del rico insensato es una de las
parábolas en las que Jesús habla sobre el
dinero. En ella, Jesús nos advierte contra la
avaricia. El personaje central de la historia
había dedicado su vida a acumular dinero y ya
no le cabía más en sus graneros. Pero Dios le
avisó que esa noche moriría. Todo el dinero
que tenía se quedaría, no serviría para nada.
La parábola en la Biblia
Uno de entre la multitud le pidió: Maestro, dile
a mi hermano que comparta la herencia
conmigo. —Hombre —replicó Jesús—, ¿quién
me nombró a mí juez o árbitro entre ustedes?
¡Tengan cuidado! —advirtió a la gente—.
Absténganse de toda avaricia; la vida de una
persona no depende de la abundancia de sus
bienes». Entonces les contó esta parábola: —
El terreno de un hombre rico le produjo una
buena cosecha. Así que se puso a pensar:
“¿Qué voy a hacer? No tengo dónde
almacenar mi cosecha”. Por fin dijo: “Ya sé lo
que voy a hacer: derribaré mis graneros y
construiré otros más grandes, donde pueda
almacenar todo mi grano y mis bienes. Y diré:
Alma mía, ya tienes bastantes cosas buenas
guardadas para muchos años. Descansa,
come, bebe y goza de la vida”. Pero Dios le
dijo: “¡Necio! Esta misma noche te van a
reclamar la vida. ¿Y quién se quedará con lo
que has acumulado?” Así le sucede al que
acumula riquezas para sí mismo, en vez de ser
rico delante de Dios».
(Lucas 12:13-21)
Vemos, pues, que acumular dinero por el solo
hecho de tener más y más, no es una buena
meta. El dinero es un recurso que Dios nos da
para que tengamos lo necesario y para que
podamos bendecir a otros.
Esta historia también nos ayuda a entender
que nuestro valor no viene de nuestras
posesiones. Somos valiosos porque somos
criaturas de Dios. Él tiene propósito para
nosotros y para los recursos que tenemos.
Nuestro enfoque debe ser vivir para Dios y
usar los recursos que él nos da para su gloria.
Muchos se sorprenden al leer en los
Evangelios todo lo que Jesús dijo sobre el
dinero y las finanzas. La verdad es que casi la
mitad de sus parábolas hace referencia a
temas financieros y enseña algo sobre el
manejo responsable de nuestras finanzas.
Enseñanzas sobre el dinero en la
parábola del rico insensato
1. Debemos cuidarnos de toda avaricia
El problema no era que el hombre pedía que
su hermano compartiera la herencia con él,
esa petición era válida. Pero Jesús detectó que
el hombre tenía un problema de avaricia. La
persona avariciosa nunca está satisfecha con
lo que tiene. Su razón de ser es tener más y
mejores cosas. No piensa en las necesidades
de los demás ni ve la importancia de ayudar a
otros. Al parecer, el hombre de la parábola ya
tenía suficiente, pero anhelaba acumular más
riquezas.
Los hijos de Dios no debemos ser así. Él no
nos provee para que acumulemos, sino para
que sigamos su ejemplo de generosidad
compartiendo con los demás. Tengamos
mucho o poco, siempre hay algo con lo que
podemos ayudar. Jesús fue contundente:
debemos abstenernos de toda avaricia (v.15).
Él no desea que vivamos para nuestras
posesiones, sino que usemos lo que tenemos
de forma sabia y con el firme propósito de
llevar su amor y su presencia a los que nos
rodean.
2. Nuestro valor no se encuentra en lo
que poseemos
Nuestro valor no está ni se basará jamás en
las cosas que tenemos. Somos valiosos por
quienes somos en Cristo gracias a la
misericordia y bondad de Dios. Todos hemos
sido creados a su imagen y semejanza con
propósitos específicos (Génesis 1:26-27). Al
mantener nuestros ojos en él y en su
voluntad, nos enfocamos en lo que es
realmente valioso e importante.
Dios ha preparado buenas obras que desea
que realicemos para bendecir a otros y así
acercarlos a él (Efesios 2:10). Con nuestras
vidas y con nuestros recursos podemos llevar
alegría y provisión a otras personas. Lo que
nos traerá verdadero gozo y satisfacción en la
vida será la obediencia al Padre, hacer lo que
le agrada a él.
3. Es necio enfocarse en acumular bienes
materiales
La realidad es que somos seres mortales y
podemos morir en cualquier momento. ¿Por
qué afanarnos en acumular riquezas hoy para
disfrutar en el futuro si ni siquiera sabemos si
estaremos vivos en el próximo minuto? Tal
como dijo Jesús, ¡eso es una necedad! Es
necio guardar y guardar sin tomar tiempo para
preguntarle a Dios qué desea que hagamos
con las cosas que él mismo nos provee.
Pero Dios le dijo: “¡Necio! Esta misma noche
te van a reclamar la vida. ¿Y quién se quedará
con lo que has acumulado?”
(Lucas 12:20)
Jesús no menciona la edad del hombre en la
parábola, pero parece que llevaba años
trabajando la tierra. ¡Estaba feliz de poder ver
una gran cosecha! Pero en lugar de dar
gracias a Dios o buscar la forma de compartir
su abundancia con otras personas, él se
enfocó en sí mismo. Ya tenía más que
suficiente y podía haber pensado en otros.
Pero él decidió quedarse con todo, construir
graneros más grandes. Tristemente, queda
claro que no disfrutaría de esas ganancias, ya
que Dios le avisó que moriría esa misma
noche.
Aprendamos de esta parábola, no nos
dediquemos a acumular. Más bien,
agradezcamos a Dios por su fiel provisión y
busquemos su dirección para saber cómo usar
los recursos que él nos concede. Ahí está la
base de la buena administración financiera.
4. Debemos ser ricos delante de Dios
La verdadera riqueza es tener a Dios en el
corazón y amarle con todo nuestro ser. Lo
material no tiene nada malo en sí, pues
cuando Dios provee, él tiene un propósito en
mente. Lo que sí está mal es ignorar lo que
Dios desea que hagamos con lo que nos da,
aferrándonos a las riquezas y convirtiéndolas
en nuestro ídolo. No debemos apegarnos a lo
material sin tener en cuenta que lo eterno, lo
que permanecerá por siempre, es lo espiritual.
Dichoso el siervo cuando su señor, al regresar,
lo encuentra cumpliendo con su deber.
(Lucas 12:43)
Ocupémonos de nuestra alma, llenemos
nuestra vida de la presencia de Dios y
busquemos glorificarle en todo. Usemos los
recursos que él nos da para extender su
reino. Nuestra vida terrenal terminará, pero
nuestra alma vivirá con Dios o pasará a la
muerte sin él por la eternidad. La decisión la
debemos tomar mientras estamos aquí en la
tierra. Invirtamos en lo que cuenta de verdad.