Emociones
La emoción es un complejo conjunto de funciones de regulación y cognitivas definidas por
cambios fisiológicos y de comportamiento, acompañados por sentimientos que ayudan a los seres
humanos y otros animales a responder con flexibilidad a estímulos biológicamente significativos.
Al centrarse en los aspectos de la emoción que son susceptibles de investigación neurobiológica,
los investigadores han comenzado a identificar los circuitos neuronales y sistemas que intervienen
en la evaluación, expresión, y la experiencia emocional.
Algunas estructuras límbicas, como la amígdala, son fundamentales para el procesamiento de la
información emocional, en parte debido a sus ricas conexiones anatómicas con ambas regiones
motoras y sensoriales viscerales.
La teoría original del sistema límbico presentada en la década de 1940 ha sido revisada varias
veces para reconocer las contribuciones de las áreas cerebrales adicionales, junto con el hecho de
que algunas estructuras del cerebro medial, tales como el hipocampo, también participan en
funciones que no son principalmente emocionales. La participación de algunas de estas regiones
del cerebro en las emociones, incluyendo la amígdala, la ínsula, la corteza orbitofrontal y en el giro
cingulado anterior -ha sido confirmado con técnicas modernas en seres humanos y otras especies.
Tales estudios han identificado asimetría hemisférica en los aspectos del procesamiento
emocional, incluyendo una dominancia del hemisferio derecho para la prosodia afectiva, y alguna
evidencia de asimetría prefrontal en el procesamiento de valencia emocional.
Las regiones límbicas y paralímbicas implicadas en el procesamiento emocional se conectan con
las regiones corticales del cerebro que median otras funciones cognitivas, y estas interacciones
guían comportamientos dirigidos a metas.
Características del entorno que provocan respuestas emocionales reciben prioridad en la
percepción y la atención. La rapidez de dicha priorización sugiere procesamiento cortical y
subcortical.
Además de facilitar la retención de la información acerca de los eventos emocionales, la amígdala
detecta regularidades en el medio ambiente que predicen resultados aversivos, como se muestra
en el condicionamiento por miedo. La asociación del condicionamiento aversivo con contextos
ambientales requiere al hipocampo también. La extinción del miedo condicionado implica
interacciones inhibitorias entre la corteza prefrontal ventromedial y la amígdala.
El alerta mejora la consolidación de la memoria por medio de los sistemas de respuesta al estrés,
que interactúan con las regiones de la amígdala y la memoria de procesamiento del lóbulo
temporal medial, incluyendo el hipocampo.
La comprensión de la arquitectura neuronal y sustratos farmacológicos de las interacciones
emoción-cognición proporcionan objetivos potenciales para el tratamiento de trastornos afectivos
que se caracterizan por sesgos perceptivos y atencionales hacia los estímulos emocionales, así
como los recuerdos traumáticos y estresantes.
La capacidad de regular las emociones es fundamental para la salud mental y física. La disminución
de las emociones negativas con una mirada innovadora del significado de los estímulos
emocionales-es un componente central para las terapias cognitivas-emocionales involucran
interacciones inhibitorias entre las regiones de control ejecutivo en la corteza prefrontal lateral y
regiones de procesamiento emocional en el cerebro anterior límbico, incluyendo la amígdala.