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Resumen Historia

La II República Española se proclamó en 1931 tras la caída de la monarquía, impulsada por un pacto entre republicanos y socialistas que llevó a reformas significativas en el ejército, la educación y la autonomía regional. Sin embargo, la polarización política y social, junto con la oposición de la derecha y la radicalización de la izquierda, culminaron en la Guerra Civil de 1936-1939, que resultó en la victoria franquista. A pesar de su colapso, la República mantuvo su simbolismo en el exilio hasta 1977.

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Resumen Historia

La II República Española se proclamó en 1931 tras la caída de la monarquía, impulsada por un pacto entre republicanos y socialistas que llevó a reformas significativas en el ejército, la educación y la autonomía regional. Sin embargo, la polarización política y social, junto con la oposición de la derecha y la radicalización de la izquierda, culminaron en la Guerra Civil de 1936-1939, que resultó en la victoria franquista. A pesar de su colapso, la República mantuvo su simbolismo en el exilio hasta 1977.

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Para entender la II República debemos remontarnos a la caída del dictador Miguel

Primo de Rivera (enero de 1930), cuando el rey Alfonso XIII, mandó formar gobierno al
general Berenguer. Su gobierno, la “Dictablanda”, fracasó. Muchos monárquicos retiraron
su confianza hacia Alfonso XIII y aumentó el republicanismo, al que se sumaron
nacionalistas. Republicanos, socialistas y Alcalá Zamora firmaron el Pacto de San
Sebastián contra la Monarquía en agosto de 1930 y formaron un Comité Revolucionario
preparando un golpe contra el régimen. Se sumaron militares, que protagonizaron
sublevaciones por la República en Jaca (12 dic. 1930) y Madrid (15 dic 1930) último
conato de los 4 vientos, pero fracasaron. Berenguer dimitió en febrero de 1931. El rey
nombró presidente al almirante Aznar, quien convocó elecciones municipales para el 12
de abril. La coalición republicano-socialista ganó en la mayoría de las grandes ciudades y
el 13 de abril <<España se acostó monárquica y despertó republicana>> la II República
Española (1931-1936) se proclamó primeramente en Éibar, y en otras ciudades como
Zaragoza, Sevilla o Valencia después. Alfonso XIII, no tuvo más remedio que exiliarse. El
Comité Revolucionario formó un GOBIERNO PROVISIONAL en 1931 cuyo presidente
fue Niceto Alcalá Zamora (Derecha liberal republicana). Hubo también presencia de
republicanos radicales (Lerroux) y de izquierdas (Manuel Azaña) ; socialistas (Prieto y
Largo Caballero); y algunos nacionalistas catalanes (D 'Olmer) y galleguistas (Quiroga)
quedándose fuera nacionalistas vascos, comunistas y anarquistas. Durante su mandato,
se inicia un programa de reformas mediante decretos para transformar el Estado (agraria,
ejército, autonomías, educación etc …). Las Cortes Constituyentes convocadas el 28 de
junio de 1931, con sufragio universal masculino, actuaron en orden de establecer la
primera constitución republicana. Comienza así el BIENIO REFORMISTA (1931-1933) Con
la victoria socialista-republicana en las elecciones, dando lugar a una nueva constitución
progresista y democrática, aprobada en diciembre de 1931. Esta define el Estado como
una "República de trabajadores de todas las clases" y establece un sistema en el que las
Cortes (unicamerales) tienen el poder legislativo, el Presidente de la República y gobierno
tienen el ejecutivo, bajo control de las Cortes y el judicial reside en los tribunales. Con la
Constitución se permite dar autonomía a regiones que lo soliciten, se permite la
expropiación con fines públicos y otorga amplias libertades y derechos civiles, incluido por
primera vez el sufragio universal para hombres y mujeres mayores de 23 años. Alcalá
Zamora asume la presidencia y Manuel Azaña la del gobierno (republicanos de izquierdas
y socialistas). Estos impulsaron una serie de reformas: La Reforma del ejército buscaba
despolitizar el ejército para tener un régimen político desmilitarizado. Se promulgó en
1931(Gobierno Provisional) la Ley Azaña que permitía retirarse a los militares que lo
pidieran conservando un sueldo íntegro si no juraban fidelidad a la República , se suprime
la Ley de Jurisdicciones de 1906 y se cierra la Academia General Militar de Zaragoza,
considerada un foco antirrepublicano. Se redujo a ocho las regiones militares y se creó la
guardia de asalto para mantener el orden público desapareciendo así los tribunales de
honor. Esto irritó a los africanistas, quienes se opusieron a la República en la Sanjurjada
en 1932, creando así el ejército el organismo secreto de la [Link] reforma religiosa
busco limitar la influencia de la Iglesia en la sociedad y secularizar la vida social a través
de la Constitución, que establece un Estado aconfesional, la libertad de culto, se permite
el matrimonio civil ,el divorcio y la secularización de cementerios. La Iglesia quedó fuera
de la educación. Además se dio LEY DE CONGREGACIONES de 1933 que limitó las
posesiones de las órdenes religiosas y expulsó a los jesuitas. La reforma Educativa
buscaba bajar los niveles de analfabetismo, garantizar la educación primaria gratuita a
toda la población. Alejándose de la Iglesia con métodos laicos y progresistas. Se crearon
numerosas escuelas y plazas de maestros. Creció el número de Misiones pedagógicas
destinadas a promover la cultura en las zonas rurales. La Reforma Laboral/Social de
Largo Caballero (ministro de trabajo) trajo legislación laboral y social, con: la regulación
del salario mínimo con jornada máxima de 8 horas, leyes de Contratos de Trabajo, leyes
de accidentes en agricultura, regulación de derecho a la huelga, seguros sociales y
reforzó los sindicatos agrarios suscitando la oposición de la patronal. La reforma del
estado en cuestión Autonómica estableció artículos para solucionar viejas aspiraciones
autonómicas especialmente de Cataluña. Francesc Macía (presidente de Esquerra
Republicana) proclamó la República Catalana dentro de la Federación Ibérica, que fue
anulada tras las negociaciones llevadas a cabo con el Gobierno Provisional, prometiendo
un Estatuto de Autonomía. En septiembre de 1932 se aprobó el Estatuto de Cataluña
(Estatuto de Nuria), que establecía un gobierno autonómico, regido por la Generalitat con
competencias sociales, económicas, de educación y cultura. En País Vasco y Navarra,se
elaboró el ESTATUTO DE ESTELLA (PNV y Carlismo) que fue rechazado en Navarra
debido a su carácter tradicionalista y confesionalista, por lo que hubo que realizar otro
que no incluyese a Navarra. En 1934 el PNV se alineará con la República y negociará el
nuevo Estatuto que se aprobará en octubre de 1936 (Aguirre), también hicieron presencia
La Reforma Agraria que generó el caldo de cultivo para la futura guerra civil, buscó
abordar el grave problema de los jornaleros sin tierra, especialmente en regiones como
Andalucía, Extremadura y Castilla, donde grandes propietarios concentraban la mayoría
de las tierras. La Ley de Reforma Agraria de 1932, impulsada durante el Bienio
Progresista, estableció la expropiación con o sin indemnización de tierras incultas, mal
gestionadas o arrendadas sistemáticamente, creando el Instituto de Reforma Agraria
(IRA) para redistribuirlas entre campesinos. Además, se implementaron medidas como la
jornada laboral de ocho horas y el salario mínimo para los trabajadores del campo, junto
con la obligación de cultivar tierras aptas. Sin embargo, la oposición de los latifundistas, la
lentitud burocrática y la falta de recursos limitaron su impacto, generando frustración entre
los campesinos. La oposición al Bienio Progresista provino tanto de la derecha como
de la izquierda. En la derecha, a finales de 1932 surgió la CEDA liderada por José María
Gil Robles, que aglutinó a sectores católicos y conservadores. En 1933, Renovación
Española, encabezada por José Calvo Sotelo, promovió conspiraciones monárquicas.
Grupos radicales como las JONS (Ramiro Ledesma y Onésimo Redondo) y la Falange de
José Antonio Primo de Rivera emergieron como fuerzas ultraderechistas fascistas,
fusionándose en 1934 como Falange Española de las JONS. Desde la izquierda, la CNT,
influenciada por la FAI (federación anarquista ibérica) , rechazó colaborar con la
República, mientras la UGT y su rama agraria, la FTT, se radicalizaron ante la lentitud de
las reformas. Esto desencadenó huelgas, insurrecciones y ocupaciones de tierras,
reprimidas duramente por la Guardia Civil y la Guardia de Asalto. El episodio más
sangriento fue la masacre de Casas Viejas (enero de 1933), con 26 campesinos
anarquistas muertos, que provocó una crisis política: los socialistas abandonaron el
gobierno, Azaña dimitió como presidente, y las elecciones de noviembre de 1933 dieron
paso al Bienio Coservador. El Bienio Conservador (noviembre de 1933 - febrero de
1936) comenzó con las primeras elecciones en las que las mujeres ejercieron su derecho
al voto, resultando victoriosas las fuerzas de centro-derecha, siendo la CEDA el partido
más votado. El presidente Alcalá Zamora encargó formar gobierno a Alejandro Lerroux,
del Partido Radical, quien gobernó en solitario bajo fuertes presiones: la derecha exigía
reformar la Constitución, mientras la izquierda amenazaba con una revolución si la CEDA
accedía al poder. El programa gubernamental incluyó la devolución de tierras a los
propietarios, el enfrentamiento con las autonomías —paralizando la Ley de Contratos de
Cultivo en Cataluña y el Estatuto Vasco—, una "contrarreforma religiosa" que restableció
el presupuesto para el culto y el clero, y la amnistía a los implicados en la Sanjurjada. La
radicalización del PSOE y la UGT se intensificó, especialmente tras la entrada de tres
ministros de la CEDA en octubre de 1934, desencadenando la Revolución de 1934. Esta
revolución, liderada por socialistas y ugetistas, se materializó en huelgas generales
sofocadas rápidamente, excepto en Cataluña y Asturias. En Cataluña, Lluis Companys
proclamó una República Catalana dentro de una hipotética República Federal Española,
lo que llevó al gobierno a declarar el estado de guerra, disolver la Generalitat y suspender
la autonomía. En Asturias, una alianza de socialistas, comunistas y anarquistas organizó
una insurrección minera, tomando cuarteles de la Guardia Civil y estableciendo comités
revolucionarios. El gobierno respondió enviando a la Legión bajo el mando de Franco,
que sitió Oviedo. Las consecuencias fueron graves: alrededor de 1.500 muertos, miles de
encarcelamientos y una represión política generalizada. La crisis del Bienio Conservador
en 1935 se agudizó cuando la CEDA obtuvo cinco ministerios, profundizando medidas
como la suspensión de la autonomía catalana, la devolución de bienes a los jesuitas y la
abolición del divorcio. La falta de avances en la socialización de la tierra aumentó el
descontento. Los escándalos de corrupción del Partido Radical —el caso del straperlo y
el caso Nombela— desprestigiaron a Lerroux, llevando a Alcalá Zamora a disolver las
Cortes y convocar elecciones para febrero de 1936. En las elecciones de 1936, el
Frente Popular —coalición de republicanos, socialistas, comunistas y anarquistas— se
impuso con un 48% frente al 46,5% del Bloque Nacional (CEDA, monárquicos y
tradicionalistas). Manuel Azaña asumió la presidencia de la República, y Santiago
Casares Quiroga formó un gobierno con medidas como la amnistía para los represaliados
de 1934, la readmisión de trabajadores despedidos, el restablecimiento de la Generalitat
y la reanudación de reformas agrarias y educativas. Además, se trasladó a generales
sospechosos de golpismo —Franco a Canarias, Mola a Pamplona y Goded a Baleares—.
No obstante, según el historiador Manuel Álvarez Tardío, estas elecciones estuvieron
marcadas por fraude y violencia. La tensión social escaló con la expatriación de capitales,
el cierre de empresas y la radicalización de sindicatos y partidos. La Falange y sectores
izquierdistas protagonizaron violencia callejera, culminando en los asesinatos del teniente
Castillo (republicano) y José Calvo Sotelo (monárquico). Desde febrero de 1936, militares
como Emilio Mola tejieron una conspiración golpista, planeando un pronunciamiento
simultáneo apoyado por tropas africanas comandadas por Franco. El 17 de julio, la
sublevación comenzó en Melilla, extendiéndose al día siguiente a la península. El fracaso
parcial del golpe derivó en una Guerra Civil que finalizó el 1 de abril de 1939 con la
victoria franquista, aunque la República persistió simbólicamente en el exilio hasta 1977.
Con la proclamación de la República se inició un régimen democrático con ímpetu
reformista que tuvo que desarrollarse en un contexto europeo caracterizado por el
ascenso de los totalitarismos (fascismo en Italia, régimen Nazi en Alemania y comunismo
en la URSS) y de la oposición interna desde ambos extremos ideológicos, colapsando
con la sublevación de julio de 1936 y la sucesiva Guerra Civil.

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