Echa el coco rallado y el agua caliente en una batidora de vaso y bate hasta que estén bien
integrados
Deja reposar la leche un poco para que no queme tanto y cuélala usando una bolsa para
leches vegetales, una servilleta, una gasa o incluso un colador de malla fina
Aprieta bien para obtener el máximo posible de leche
Sírvela caliente o fría.
Si quieres una leche más densa usa 3 tazas (750 ml) de agua y la misma cantidad de coco
rallado.
Si la prefieres más ligera usa 1 taza de coco rallado (95 ml) y la misma cantidad de agua.
Es mejor usar agua caliente, pero si tienes prisa puedes usar agua a temperatura ambiente,
aunque la leche será menos densa y tendrá menos sabor.
Si quieres endulzar la leche, puedes añadir tu endulzante preferido al gusto después de
colar la leche. Si utilizas dátiles, bate la leche con los dátiles. Para cualquier otro
endulzante, no es imprescindible batir, basta con remover o agitar la leche.
La leche de coco tradicional se hace con cocos frescos, pero a mí me gusta más prepararla
de esta forma porque el proceso es más rápido y limpio.