RECOGIDA DE DATOS EN LA INVESTIGACIÓN ACCIÓN
Durante la investigación acción, existen momentos en los que es
necesario el tener elementos ya sea físicos o no físicos acerca de la idea,
problemática o necesidad que tengamos que atender, esto con la finalidad
de alimentar la parte teórica y tener un referente adicional para así poder
planear lo que se realizará al momento de la acción o previo a esta, a estas
acciones se les conoce como la recogida de datos.
De acuerdo con Latorre, A. (2004):
Ser sistemático en la recogida de datos tiene importancia en
diferentes aspectos del proceso de investigación; servirá para apoyar
en el momento de la reflexión que se han generado evidencias sobre
su práctica; le ayudará a explicitar los puntos donde los cambios han
tenido lugar. Ser sistemático significa que la recogida de datos se
realiza conforme a un plan y los datos se utilizan para apoyar las
evidencias de los cambios.
Es decir, la recogida de datos nos permitirá tener un panorama más amplio
sobre el proceso de investigación acción, no solo de un panorama general
sino de un grado de avance que constituirá las pautas generales de la
evaluación y la reflexión.
Dicho proceso podrá tener diferentes propósitos dependiendo del momento
en el que se esté realizando en el ciclo de la investigación acción, ya sea en
el primer ciclo de planeación de la investigación, en el ciclo de la acción o
en el ciclo de la reflexión, en cualquiera necesitamos de datos de nuestro
entorno y sujeto de estudio que nos pueda permitir como está el camino
andado.
Durante los ciclos de la investigación acción se podrán llevar a cabo
diferentes técnicas y métodos para recoger la información, y estos van
clasificados de acuerdo con el grado de intervención que tengamos en la
acción, ya sea el observar o el ser observador participante.
Como menciona Elliott, J. (1993), las pruebas se pueden caracterizar por la
interacción o no en el entorno, entre las que destaca la primera opción:
Diarios: Deberá de contener las narraciones de las observaciones,
sentimientos, reacciones, interpretaciones, reflexiones, corazonadas,
hipótesis, y explicaciones personales sobre lo acontecido.
Perfiles: Similar al diario, pero focalizado a la visión de una situación o
una persona durante un periodo de tiempo.
Análisis de documentos: Dichos documentos nos pueden proporcionar
información importante sobre las cuestiones y problemas sometidos
en la investigación, en el ámbito educativo, se pueden incluir:
programas y esquemas de trabajo, informes sobre el currículo de
grupos y comisiones de trabajo de la escuela, hojas de exámenes y
pruebas utilizadas, entre otros.
Datos fotográficos: Son capaces de captar aspectos visuales de la
situación, de la misma manera, en el contexto áulico, se pueden
tomar las siguientes: fotografías de los alumnos trabajando, lo que
ocurre detrás del profesor, distribución física del aula, entre otras.
Cuando la recogida de datos se hará en un momento en el que se lleve a
cabo una acción o la interacción con el entorno o el sujeto de estudio,
Latorre, A. (2004) plantea los siguientes métodos:
Cuestionario: Es el instrumento de uso más universal en el campo de
las ciencias sociales. Consiste en un conjunto de cuestiones o
preguntas sobre un tema o problema de estudio que se contestan por
escrito.
La entrevista: Posibilita obtener información sobre acontecimientos y
aspectos subjetivos de las personas creencias y actitudes, opiniones,
valores o conocimiento que de otra manera no estaría al alcance del
investigador.
Grupos de discusión: Es una conversación cuidadosamente planeada,
diseñada para obtener información sobre un tema determinado, en
un ambiente permisivo, no directivo. Una conversación en grupo con
un propósito.
Estos métodos y técnicas de recogida de información son pertinentes al
momento de realizar la planificación o la evaluación del proyecto de
investigación acción, ya que constituyen el punto de partida de la acción a
realizar y permiten tener en claro la meta a la que queremos llegar.
REFERENCIAS
Latorre, A. (2004). La investigación-acción. Conocer y cambiar la práctica
educativa, 4.
Elliott, J. (1993). El cambio educativo desde la investigación-acción.
Ediciones Morata.