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Tema 2 Historia

El documento detalla la evolución política de Al-Ándalus desde la conquista musulmana en el 711 hasta la caída del Reino de Granada en 1492, destacando su desarrollo cultural y económico, así como la situación de la comunidad judía. Además, se describe la Reconquista y la organización política de los reinos cristianos, incluyendo la consolidación de la Corona de Castilla y la unión de los reinos de Aragón y Navarra. Se enfatiza la complejidad social y política de la época, marcada por conflictos y cambios significativos en la península ibérica.

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Tema 2 Historia

El documento detalla la evolución política de Al-Ándalus desde la conquista musulmana en el 711 hasta la caída del Reino de Granada en 1492, destacando su desarrollo cultural y económico, así como la situación de la comunidad judía. Además, se describe la Reconquista y la organización política de los reinos cristianos, incluyendo la consolidación de la Corona de Castilla y la unión de los reinos de Aragón y Navarra. Se enfatiza la complejidad social y política de la época, marcada por conflictos y cambios significativos en la península ibérica.

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AL-ÁNDALUS: EVOLUCIÓN POLÍTICA.

En el año 622, el profeta Mahoma funda el Islam en Arabia, dando origen a los
musulmanes y una rápida expansión territorial. En menos de un siglo, los musulmanes
conquistan el Próximo y Medio Oriente y la cuenca sur del Mediterráneo, llegando a
Gibraltar en el 710 y cruzando a la Península en 711. Encabezados por Tariq y Muza,
vencen en la Batalla de Guadalete, completando la conquista en cinco años, establecido
Al-Ándalus como un emirato dependiente del Califato Omeya. La derrota del reino
visigodo se debe a su debilidad y la tolerancia musulmana. En el 756, Abd-el-Rahmán I
declara un emirato independiente, y Abd-el-Rahmán III establece un Califato en el 929,
centralizando Córdoba como centro cultural europeo.

El poder culmina en 1031 con la disolución del Califato de Córdoba, dando origen a los
Reinos de Taifas, independientes y frecuentemente en conflicto, lo que permite a los
cristianos avanzar en la conquista de Al-Ándalus. Estos reinos, culturalmente
desarrollados pero inestables, enfrentan guerras constantes y deben pagar parias a los
reinos cristianos, facilitando su supremacía militar. En 1085, Alfonso VI conquista Toledo,
y en 1094 el Cid establece un reino en Valencia. Los andalusíes solicitan ayuda a los
almorávides, quienes logran conquistar Al-Ándalus, pero también son rechazados. La
caída de los almorávides conduce a la formación de nuevos reinos de taifas, que son
subsumidos por los almohades. La batalla de las Navas de Tolosa (1212) marca el declive
almohade, con la posterior conquista cristiana de la península. Solo el Reino de Granada
sobrevive hasta ser conquistado entre 1482 y 1492.

AL-ÁNDALUS: ECONOMÍA, SOCIEDAD Y CULTURA. EL LEGADO JUDÍO EN LA


PENÍNSULA IBÉRICA.

La economía andalusí se basa en la trilogía mediterránea (trigo, vid y olivo) y se caracteriza


por un avanzado sistema de regadío que incrementa la productividad agrícola, incluyendo
nuevos cultivos como arroz y caña de azúcar. Socialmente, la población se divide entre
creyentes (árabes, muladíes) y no creyentes (mozárabes y judíos), con una jerarquía que
va desde la élite terrateniente hasta campesinos. Culturalmente, Al-Ándalus se convierte
en un destacado centro cultural medieval, influenciado por tradiciones árabes y
grecorromanas, destacándose en poesía y filosofía, siendo Averroes un autor notable. La
arquitectura, con la mezquita de Córdoba y la Alhambra, refleja su singularidad, mientras
que el legado judío, conocido como “sefardí”, presenta comunidades autónomas desde la
antigüedad hasta las políticas discriminatorias de los visigodos.

A lo largo de la historia, los judíos en la península Ibérica han enfrentado diferentes


circunstancias. Durante los primeros siglos de la dominación musulmana, disfrutaron de
un periodo de esplendor cultural, con avances en filosofía, teología y ciencia, destacando
figuras como Maimónides. Sin embargo, la llegada de los almorávides marcó el inicio de
nuevas persecuciones, forzando a judíos a caer en tierras cristianas del norte. A partir del
siglo XIV, los ataques aumentaron, culminando en los disturbios de 1391. En 1479, se
estima que había unos 200.000 judíos en la península. Finalmente, en 1492, los Reyes
Católicos impusieron el Edicto de Expulsión, que resultó en la salida de unos 300.000
judíos.
LOS REINOS CRISTIANOS: EVOLUCIÓN DE LA CONQUISTA DE LA PENÍNSULA Y
ORGANIZACIÓN POLÍTICA. MODELOS DE REPOBLACIÓN. ORGANIZACIÓN
ESTAMENTAL.

La conquista musulmana dejó zonas en Asturias y los Pirineos, consideradas poco


atractivas por los conquistadores. Este avance de los núcleos cristianos al sur, conocido
como RECONQUISTA, fue acompañado por la REPOBLACIÓN. Se distinguen tres etapas:
A) En Asturias, don Pelayo derrota a los musulmanes en Covadonga y se expande hasta
León. En los Pirineos, los francos establecen la MARCA HISPÁNICA. B) Entre los siglos XI y
XII, la reconquista se intensifica por la debilidad de Al-Ándalus y el crecimiento de los
reinos cristianos.

En el valle del Tajo, la toma de Toledo en 1085 marca un cambio importante, y en 1139
Portugal se independiza. El reino de Aragón avanza por el Ebro, ocupando Huesca (1096) y
Zaragoza (1118), y en 1137 se unen Aragón y los Condados Catalanes, formando la
Corona de Aragón en 1164. Durante el siglo XIII, tras la victoria de las Navas de Tolosa
(1212), se avanza en Andalucía. La repoblación se realiza mediante repartimientos,
estableciendo un sistema social feudal con nobleza, clero y estado llano.

LA BAJA EDAD MEDIA EN LAS CORONAS DE CASTILLA Y DE ARAGÓN Y EN EL


REINO DE NAVARRA.

La Corona de Castilla, consolidada en 1230 con Fernando III el Santo, es el principal reino
de la península, uniendo territorios diversos. El monarca ejerce una autoridad fuerte
sobre la población y se apoya en regalías, teorías del origen divino de la monarquía y
códigos de leyes como el Fuero Juzgo. Aunque ha habido conflictos con la nobleza, como
el ascenso de los Trastámara, se le otorgan privilegios. Las instituciones se dividen entre
las vinculadas al rey, como el Consejo Real y la Audiencia, y las dirigidas al pueblo, como
las Cortes y Concejos.

La unión catalana en 1137 se establece con el matrimonio de Petronila y Ramón


Berenguer IV, conde de Barcelona, sumando los reinos de Valencia y Mallorca. Cada
territorio conserva su identidad y leyes, operando bajo un modelo pactista que involucra
constantes acuerdos con la nobleza, el clero y las ciudades. Las Cortes, la Generalitat
catalana, y otras instituciones promueven el cumplimiento de estos acuerdos, mientras
que el rey cuenta con su Consejo Real y otros representantes. En Navarra, la estructura es
similar; mantiene un equilibrio delicado hasta su incorporación a Castilla en 1515.

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