L II
Docente: Virginia Ramírez Molina
Alumno: Iker Oswaldo García Quintanar
Grado y grupo: 1°A
Fecha de entrega: 14/05/2025
Biografía de
Mariana Osorio Guma es una escritora mexicana reconocida principalmente en
el ámbito de la literatura juvenil. Su obra está dirigida a un público joven y aborda
temas como el amor, las relaciones interpersonales y las emociones
adolescentes, buscando conectar con sus lectores a través de relatos cercanos
y realistas.
A lo largo de su carrera, ha publicado diversos libros que han sido bien recibidos
por su audiencia, destacándose por su capacidad para plasmar la esencia de la
juventud y sus vivencias. Mariana ha aprovechado las plataformas digitales para
expandir su alcance y ha formado parte de proyectos literarios que buscan
incentivar la lectura entre los jóvenes.
Aunque la autora ha logrado reconocimiento en el mundo de la literatura juvenil,
se mantiene como una figura discreta en cuanto a su vida personal, priorizando
siempre su trabajo y conexión con los lectores. Su estilo de escritura se
caracteriza por su narrativa fluida y por la creación de personajes que reflejan la
complejidad emocional de la juventud.
Resumen
Vacío cósmico es un libro que tiene seis historias cortas que muestran cómo la
gente se siente vacía cuando pierde algo o alguien importante. En cada historia,
el vacío se presenta de una manera diferente pero siempre con el dolor de
perder a alguien. En uno de los cuentos, un papá no sabe cómo seguir después
de perder a su hija, y entra en “un sueño” donde viaja a cuando estaba viva e
intenta advertir sobre la enfermedad que le causara la muerte, esto es
imposible, pues no lo logra y despierta de ese “sueño”, aunque quiere volver a
ese “sueño” para mínimo estar cerca de su hija. En otro, un doctor ve a su amigo
muerto en un panteón, y conoce a una mujer ciega que le da una visión diferente
sobre la muerte, pero el doctor, empieza a sospechar que esa mujer es su amigo
y por lo que entendí fue internado o algo así en la clínica psiquiátrica en la que
trabajaba. Hay una chica que empieza a ver que, al mirarse al espejo en las
mañanas, se parece más a su mamá que ya murió, lo que la hace sentirse bien
y hace todo para parecerse a más a ella y poder seguir viéndola en el espejo,
pero al final, termina siendo la madre hablando de la hija. En otro cuento, una
joven que pierde a su novio visita una playa y una mujer rara la invita a seguirla
por los acantilados, haciendo que se enfrente con sus propios sentimientos de
duelo. Un padre colecciona fotos de sus familiares muertos y empieza a verlos
aparecer a través de su hija. Por último, hay una abuelita solitaria que viaja a
una cabaña rara donde encuentra un hoyo negro que crece todos los días,
representando cómo las pérdidas nos van acabando poco a poco. Este libro
habla sobre cómo, a pesar de que a veces estamos rodeados de personas, el
dolor de la pérdida puede dejarnos vacíos y cómo muchas veces lo guardamos
para no mostrar lo que realmente sentimos.
Vacío cósmico (2023) de Mariana Osorio Gumá, es un libro que tiene seis
cuentos que hablan sobre el vacío que uno siente cuando pierde a alguien o pasa
por algo doloroso. La autora es psicoanalista y usa sus conocimientos para
mostrar cómo los personajes enfrentan la soledad y el dolor, y cómo a veces lo
que sentimos no se ve, pero nos afecta emocional y físicamente. Cada cuento
tiene su propio enfoque, pero todos hablan del vacío emocional con un estilo que
mezcla lo real y lo irreal. Este cuento novela nos invita a pensar sobre el dolor y
cómo todos podemos sentirnos perdidos en algún momento.
Tesis
1. Yo creo que trata sobre el vacío, la perdida y el sufrimiento, ya que eso
me da a entender la información del libro.
2. La portada me da a entender sobre algo galáctico o universal, algo
fuera de este mundo.
Vacío cósmico, de Mariana Osorio Gumá, es un libro de cuentos que trata
sobre perder a alguien y todo lo que eso te hace sentir. En cada historia,
alguien pierde a una persona importante, como su mamá, su papá, una hija, un
amigo o alguien que quería mucho. Lo bueno es que no todas las historias son
iguales, algunas son más realistas y otras tienen cosas raras, como medio
fantásticas, y eso hace que el libro te enganche más.
Lo que pasa en los cuentos se siente real, porque no todos los personajes
reaccionan igual, algunos están muy tristes, otros están enojados o no
entienden bien lo que les pasa, y eso los hace más creíbles e interesantes.
Aunque a veces pasan cosas raras, como una chica que ve a su mamá muerta
en el espejo y al final es la madre o eso se entiende, pero no suena loco, más
bien te ayuda a entender cómo se siente por dentro.
La forma en que está escrito es simple y se entiende bien. No es un libro que
te quiera dar una lección ni decirte cómo sentirte, más bien te deja pensar si a
ti te pasara, si te sintieras igual, si te sentiste o si te sientes igual.
En lo personal, este libro me gustó mucho, aunque al principio no tenía ganas de
leerlo ni me llamaba la atención, pero después me arrepentí porque los temas
que toca son muy interesantes e importantes y las historias tienen algo que te
atrapa. La que más me gustó fue “Llamada celular”, fue la que más me
enganchó, la trama me pareció entretenida e interesante y me hizo pensar que,
si yo perdiera a mi mamá, capaz también haría todo lo posible por recordarla. El
final me confundió un poco, creo que al final era la mamá y no la hija, pero no lo
entendí del todo.
En general, las historias me parecieron interesantes, aunque hubo algunas que
se me hicieron un poco aburridas, pero igual todas muestran muy bien lo que se
siente perder a alguien, ese dolor y ese vacío que queda, con un toque de
fantasía que hace que te atrape y te deje pensando. Algunas me dejaron con
dudas, otras me dieron ganas de seguir leyendo, aunque no todas las entendí
bien.
No sé bien para qué público está dirigido, pero alguien de mi edad puede quedar
encantado o aburrido, depende mucho de cada persona. Como dije, los temas
de la pérdida y ese toque raro o fantástico hacen que sea especial. Yo no volvería
a leer todo el libro, solo las historias que más me gustaron, o bueno, eso pienso
ahora, capaz que en el futuro con otra forma de ver las cosas me interesen las
que esta vez no entendí o no me atraparon tanto.
Tan profundo, tan frío. Así se sentía ese lugar, ese sueño profundo. Es difícil
explicar lo que sentí cuando abrí los ojos y me encontraba en ese lugar. Me
sentía tan confundido, tan perdido. Llegué a pensar que estaba muerto, pero
yo no podía estar muerto, y necesitaba encontrar la manera de salir de aquí.
Busqué cualquier pista, pero todo era inútil; solo había un laberinto a mi
alrededor. Pero encontré un gato, un pobre gato. Solo me vio a lo lejos y se
fue. Me sentí aliviado de haberlo encontrado.
Me quedé pensando en ese gato; tenía una mirada de tristeza y lástima.
Sentí que tenía que volver a encontrarlo, y entonces lo busqué y lo encontré.
Esta vez no se fue, solo caminó, y lo seguí. Me di cuenta de que era una
gata, y me sentí mejor al saber eso. Caminamos y caminamos. Me llevó a
lugares tan bonitos; eran tan irreales. Y, de repente, desapareció. Ese gato
quería decirme algo, yo lo sabía. Seguía mirándome con lástima, pero a la
vez con una mirada con una sensación de querer hacer algo por mí.
Después de varios días, apareció y me seguía llevando a muchos lugares
de ese laberinto, hasta que vi un túnel con una luz brillante y comprendí que
había muerto, y que ese gato solo me estaba guiando a mi camino. De
repente, vi muchos gatos negros y blancos. Entendí que los gatos negros
son para las personas que merecen morir, y los blancos, para los que
merecen vivir. Entonces me pregunté: ¿por qué morí, si merezco vivir? No
lo sé, nunca lo pude descubrir. Pero todo pasa por algo. Supuse que la razón
era algo malo, y por eso ese gato sentía tristeza por mí.
Ahora estoy en un lugar tan bonito, tan irreal, pero necesito saber por qué
morí, si yo tenía tantas ganas de vivir.
Iker Oswaldo García Quintanar
Estaba ese lugar, ese frío y oscuro lugar. Esta vez no había nada, ni el gato que
me acompañaba. Estaba completamente solo. Me sentía envuelto entre algo;
me impedía respirar. Sentía cómo muchos gatos me aruñaban todo el cuerpo.
Me estaban asfixiando con sus colas. Querían matarme.
Entre la desesperación, encontré un objeto puntiagudo, y entonces me lo clavé
en el cuello. Caí en un agujero y perdí la conciencia.
Cuando abrí los ojos, estaba en mi casa. Eso solo fue un sueño, pero yo lo tomé
como una señal. Miré alrededor y mi cuerpo tenía muchas autolesiones. Muchas
veces quise suicidarme, pero en ese sueño tenía tantas ganas de vivir, y entendí
todo.
Fue una gran prueba, para poner a prueba mis ganas de vivir, y me di cuenta
de que sí quería vivir. Pero los problemas de adicción, autoestima y familiares
que tenía me habían hecho perder las ganas de seguir.
Recapacité: aún estaba a tiempo de reconstruir mi vida. No estaba seguro, pero
intentaré de todo. Y voy a hacer todo lo posible por florecer y vivir.
Iker Oswaldo García Quintanar