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Tema 9

El documento aborda los derechos de ámbito educativo según el artículo 27 de la Constitución Española, que garantiza el derecho a la educación, la libertad de enseñanza y la autonomía universitaria. Se destaca que la educación es un derecho fundamental que debe ser accesible a todos, incluyendo a extranjeros, y que la legislación educativa debe respetar estos principios. Además, se discuten las diversas leyes que han regulado el sistema educativo español y la descentralización de competencias en materia educativa a las Comunidades Autónomas.
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Tema 9

El documento aborda los derechos de ámbito educativo según el artículo 27 de la Constitución Española, que garantiza el derecho a la educación, la libertad de enseñanza y la autonomía universitaria. Se destaca que la educación es un derecho fundamental que debe ser accesible a todos, incluyendo a extranjeros, y que la legislación educativa debe respetar estos principios. Además, se discuten las diversas leyes que han regulado el sistema educativo español y la descentralización de competencias en materia educativa a las Comunidades Autónomas.
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- Grado en Derecho -

Derechos Fundamentales y Libertades Públicas


Año académico 2022/2023
Grupo C - Prof. Dr. Víctor Cuesta

Esquemas de trabajo

Tema 8. Los derechos de ámbito educativo

8.1. Introducción: Los derechos de ámbito educativo


8.2. El derecho a la educación
8.3. La libertad de enseñanza
8.4. La autonomía universitaria
8.1. Introducción: Los derechos de ámbito educativo

Art. 27 CE:

1. Todos tienen el derecho a la educación. Se reconoce la libertad de


enseñanza.

2. La educación tendrá por objeto el pleno desarrollo de la personalidad


humana en el respeto a los principios democráticos de convivencia y a
los derechos y libertades fundamentales.

3. Los poderes públicos garantizan el derecho que asiste a los padres


para que sus hijos reciban la formación religiosa y moral que esté de
acuerdo con sus propias convicciones.

4. La enseñanza básica es obligatoria y gratuita.

5. Los poderes públicos garantizan el derecho de todos a la educación,


mediante una programación general de la enseñanza, con participación
efectiva de todos los sectores afectados y la creación de centros
docentes.

6. Se reconoce a las personas físicas y jurídicas la libertad de creación


de centros docentes, dentro del respeto a los principios constitucionales.

7. Los profesores, los padres y, en su caso, los alumnos intervendrán en


el control y gestión de todos los centros sostenidos por la Administración
con fondos públicos, en los términos que la ley establezca.

8. Los poderes públicos inspeccionarán y homologarán el sistema


educativo para garantizar el cumplimiento de las leyes.

9. Los poderes públicos ayudarán a los centros docentes que reúnan los
requisitos que la ley establezca.

10. Se reconoce la autonomía de las Universidades, en los términos que


la ley establezca.

El art. 27 CE es un precepto extenso que integra una pluralidad de


derechos en el ámbito educativo y establece los principios
constitucionales que deberá orientar la legislación sobre el sistema
educativo español. En el art. 27 CE identificamos derechos de
prestación (la educación como derecho social) y al mismo tiempo una
serie de libertades (libertad de enseñanza, libertad de creación de
centros docentes) que gozan de todas las garantías institucionales y
jurisdiccionales.
El art. 27 CE es un precepto bastante abierto, que se presta a
interpretaciones distintas por parte del legislador. Las leyes orgánicas
que sucesivamente han regulado el sistema educativo español han
realizado lecturas distintas en función de la concepción propia del
partido político en el poder:

- Ley Orgánica 5/1980, de 19 de julio, reguladora del Estatuto de


Centros Escolares;
- Ley Orgánica 8/1985, de 3 de julio, reguladora del derecho a la
educación (LODE), todavía en vigor;
- Ley Orgánica 1/1990, de 3 de octubre, de ordenación general del
sistema educativo (LOGSE);
- Ley Orgánica 10/2002, de 23 de diciembre de calidad de la
educación (LOCE);
- Ley Orgánica 2/2006, de 3 de mayo, de educación (LOE).
- Ley Orgánica 3/2020, de 29 de diciembre, por la que se modifica
la Ley Orgánica 2/2006, de 3 de mayo, de Educación (LOMLOE)

La educación es un ámbito competencial descentralizado (art.


149.1.30ª). Las CCAA han asumido buena parte de las competencias
propias del sistema educativo español. En cualquier caso, la legislación
educativa autonómica debe respetar los derechos y principios
proclamados en el art. 27 CE así como las “normas básicas”
establecidas por la legislación estatal que vienen a garantizar un
modelo de escuela pública uniforme en todo el país. Las competencias
de las CCAA en materia educativa se extienden, por tanto, al desarrollo
normativo de las bases establecidas por la legislación española y a
la gestión de la educación en su respectivo territorio.

8.2. El derecho a la educación

El derecho a la educación que proclama el art. 27.1 CE debe ser


interpretado como un derecho de prestación, es decir, como el derecho
a reclamar al Estado el acceso al sistema educativo. Si como regla
general los derechos sociales o de prestación requieren de desarrollo
legislativo, el derecho a la educación, en cambio, como cualquier otro
derecho de la Sección I del Capítulo II CE es un derecho fundamental
exigible inmediatamente y directamente tutelable.

―El derecho de todos a la educación incorpora junto a su contenido


primario de libertad, una dimensión prestacional, en cuya virtud los
poderes públicos habrán de procurar la efectividad de tal derecho (STC
86/1985).

La titularidad del derecho a la educación se extiende a todos,


nacionales y extranjeros (STC 236/2007). Respecto de estos últimos así
lo confirma la Ley Orgánica 4/2000, de 11 de enero, sobre derechos y
libertades de los extranjeros en España y su integración social, cuyo
artículo 9 reconoce el derecho a la educación a los menores de
dieciocho años no exigiéndose para su ejercicio la autorización de
estancia o residencia en España. Por contra, el artículo 21 de la LODE
restringe la titularidad del derecho de crear centros docentes a
quienes posean la nacionalidad española.

En cuanto al objeto del derecho, el derecho a la educación debe


interpretarse como el derecho a las enseñanzas regladas integradas
en el sistema educativo español.

Art. 3.2 LOE: Las enseñanzas que ofrece el sistema educativo son las
siguientes: a) Educación infantil. b) Educación primaria. c) Educación
secundaria obligatoria. d) Bachillerato. e) Formación profesional.
f) Enseñanzas de idiomas. g) Enseñanzas artísticas. h) Enseñanzas
deportivas. i) Educación de personas adultas. j) Enseñanza universitaria.

El derecho de acceso a las enseñanzas básicas establecidas por el


legislador también debe entenderse como una obligación de los
ciudadanos (art. 27.4 CE). La enseñanza básica (enseñanza primaria y
secundaria obligatoria) comprende, de acuerdo con el art. 4 LOE, diez
años de escolaridad y se desarrolla, de forma regular, entre los seis y los
dieciséis años de edad. Otra de las características de la enseñanza
básica es su gratuidad. El artículo 15.2 de la LOE extiende la gratuidad
al segundo ciclo de la educación infantil -3 a 6 años- pero no impone su
obligatoriedad. La gratuidad se refiere a la no imposición de tasas
académicas, pero no abarca necesariamente otros servicios escolares
(transporte, comedor, libros).

Para hacer efectivo el derecho a la educación, el art. 27.5 CE ha previsto


la creación de centros docentes por parte de los poderes públicos. El
derecho a elegir centro público debe entenderse incluido en el
derecho a la educación. No obstante, la libertad de elección de centro,
proclama en el art. 84 LOE, puede estar condicionada a algunos
criterios de admisión como la proximidad de domicilio, rentas anuales,
concurrencia de discapacidad, etc.

Art. 84 LOE. 1. Las Administraciones educativas regularán la admisión


de alumnos en centros públicos y privados concertados de tal
forma que garantice el derecho a la educación, el acceso en
condiciones de igualdad y la libertad de elección de centro por
padres o tutores. En todo caso, se atenderá a una adecuada y
equilibrada distribución entre los centros escolares de los alumnos con
necesidad específica de apoyo educativo.

2. Cuando no existan plazas suficientes, el proceso de admisión se


regirá por los criterios prioritarios de existencia de hermanos
matriculados en el centro o padres o tutores legales que trabajen en
el mismo, proximidad del domicilio o del lugar de trabajo de alguno
de sus padres o tutores legales, rentas anuales de la unidad
familiar, atendiendo a las especificidades que para su cálculo se aplican
a las familias numerosas, y concurrencia de discapacidad en el
alumno o en alguno de sus padres o hermanos, sin que ninguno de
ellos tenga carácter excluyente y sin perjuicio de lo establecido en el
apartado 7 de este artículo.

3. En ningún caso habrá discriminación por razón de nacimiento, raza,


sexo, religión, opinión o cualquier otra condición o circunstancia personal
o social.

El derecho de acceso a la formación universitaria podría estar


condicionada al cumplimiento de requisitos adicionales: posesión del
título de bachiller y pruebas de acceso válida para el acceso a todas las
universidades españolas.

El art. 27.9 CE también se refiere a la concesión de ayudas públicas a


favor de los centros docentes privados que cumplan con los
requisitos predeterminados en las leyes educativas. Este tipo de
ayudas no se configuran como un derecho de los centros educativos
sino como una posibilidad discrecional de las administraciones de
subvencionar centros concertados. Este tipo de centros deberá asumir
los principios organizativos y funcionales de la educación pública y
deberá, entre otras cuestiones, aplicar los mismos criterios de
admisión. Finalmente, del art. 27.6 CE se deriva el derecho a crear
centros docentes privados que no recibirán ayudas de las
administraciones públicas y podrán establecer distintos criterios para la
admisión.

8.3. La libertad de enseñanza

La libertad de enseñanza debe entenderse como una derivación de la


libertad ideológica y religiosa y de la libertad de expresión en el ámbito
educativo. La proclamación de la libertad de enseñanza implica el
reconocimiento del derecho de todos los ciudadanos a enseñar sus
conocimientos y valores según sus propias convicciones, excluyendo
el monopolio del Estado en materia educativa.

La libertad de enseñanza es un derecho de carácter genérico que


integra distintos derechos en el ámbito educativo (las libertades de
enseñanza). Entre ellos, el derecho a crear centros educativos (art.
27.6 CE), el derecho de los docentes a enseñar libremente (libertad
de cátedra, art. 20.1.c) CE), así como el derecho de los padres a elegir
la formación religiosa y moral de los hijos (art. 27.3 CE).

• La creación de centros docentes

Los ciudadanos españoles tienen el derecho a crear centros educativos;


no pueden ejercer este derecho las personas que presten servicios en la
educación pública. Los centros docentes creados podrán desarrollar las
enseñanzas correspondientes al sistema educativo español. En ese
caso, el centro privado deberá contar con una autorización
administrativa para impartir enseñanzas oficiales que se concederá
cuando se cumplan requisitos legislativos en relación a la titulación del
profesorado, número de plazas, etc.

El derecho a la creación de centros docentes también incluye el


derecho a dirigirlos. Los centros privados regulan sus propias reglas
de funcionamiento y establecen los órganos de gobierno y el
procedimiento de su nombramiento. Sin embargo, los centros privados
concertados deberán respetar el derecho de participación en la
gestión a profesores, alumnos y padres (art. 27.7 CE). Los Consejos
Escolares de los centros concertados tienen una composición y
funcionamiento similar al de los centros públicos, integrados por
representantes de los profesores, de los padres y alumnos, aunque está
prevista la participación de otros representantes designados por los
titulares del centro.

La libertad de creación de centros escolares también incluye el derecho


a contar con un ideario propio. El ideario podrá determinar la
orientación religiosa o moral del centro, así como el tipo de educación u
otros aspectos de su actividad. Los centros privados y concertados
pueden adoptar su propio ideario poniéndolo en conocimiento de toda la
comunidad educativa. El ideario debe respetar, de acuerdo con el art.
27.6 CE, los principios constitucionales así como los derechos de
asociación de los padres y alumnos, el derecho de reunión de los
integrantes de la comunidad educativa.

La CE ha previsto la subvención de los centros privados concertados


que no se configura como un derecho constitucional sino como una
posibilidad condicionada por la legislación educativa al cumplimiento de
requisitos. En la determinación de los criterios interviene tanto la
legislación estatal como la autonómica.

Artículo 116 LOE

1. Los centros privados que ofrezcan enseñanzas declaradas gratuitas


en esta Ley y satisfagan necesidades de escolarización, en el marco de
lo dispuesto en los artículos 108 y 109, podrán acogerse al régimen de
conciertos en los términos legalmente establecidos. Los centros que
accedan al régimen de concertación educativa deberán formalizar con la
Administración educativa que proceda el correspondiente concierto.

2. Entre los centros que cumplan los requisitos establecidos en el


apartado anterior, tendrán preferencia para acogerse al régimen de
conciertos aquellos que, atiendan a poblaciones escolares de
condiciones económicas desfavorables o los que realicen
experiencias de interés pedagógico para el sistema educativo. En
todo caso, tendrán preferencia los centros que, cumpliendo los criterios
anteriormente señalados, estén constituidos y funcionen en régimen de
cooperativa.
3. Corresponde al Gobierno establecer los aspectos básicos a los
que deben someterse los conciertos. Estos aspectos se referirán al
cumplimiento de los requisitos previstos en la Ley Orgánica 8/1985, de 3
de julio, del Derecho a la Educación y en las normas que le sean de
aplicación de la presente Ley, a la tramitación de la solicitud, la duración
máxima del concierto y las causas de extinción, a las obligaciones de la
titularidad del centro concertado y de la Administración educativa, al
sometimiento del concierto al derecho administrativo, a las
singularidades del régimen del profesorado sin relación laboral, a la
constitución del Consejo Escolar del centro al que se otorga el concierto
y a la designación del director.

4. Corresponde a las Comunidades Autónomas dictar las normas


necesarias para el desarrollo del régimen de conciertos educativos,
de acuerdo con lo previsto en el presente artículo y en el marco de lo
dispuesto en los artículos 108 y 109. El concierto establecerá los
derechos y obligaciones recíprocas en cuanto a régimen económico,
duración, prórroga y extinción del mismo, número de unidades escolares
concertadas y demás condiciones, con sujeción a las disposiciones
reguladoras del régimen de conciertos.

• La libertad de cátedra

La libertad de cátedra, proclamada dentro del precepto constitucional


dedicado a las libertades de expresión, es un derecho que corresponde a
los docentes de los centros educativos (públicos y privados). Este
derecho debe interpretarse, en primer lugar, en sentido negativo, es
decir, el derecho a rechazar cualquier mandato de los poderes
públicos imponiendo determinada orientación ideológica. En sentido
positivo, la libertad de cátedra implica el derecho a elegir el contenido
y el método de enseñanza. El contenido del derecho varía en función
del tipo de puesto docente (mayor intensidad para Catedráticos y
Titulares de Universidad, derecho de contenido más limitado para
docentes en niveles inferiores). En cualquier caso, la libertad de cátedra
se verá influida por el establecimiento de los planes de estudio por parte
de las autoridades educativas así como de los medios pedagógicos
empleados.

La libertad de cátedra en los centros privados puede verse también


limitada por el ideario educativo de los centros. El TC ha determinado
que “la existencia de un ideario, conocido por el profesor al incorporarse
libremente aceptada cuando el centro se dota de tal ideario después de
esa incorporación no le obliga como es evidente ni a convertirse en
apologista del mismo, ni a transformar su enseñanza en propaganda o
adoctrinamiento, ni a subordinar a ese ideario las exigencias que el
rigor científico impone a su labor (…)”. En cualquier caso, la libertad de
cátedra del docente en centro privado no le autoriza para realizar
“ataques abiertos o solapados contra ese ideario, sino sólo para
desarrollar su actividad en los términos que juzgue más adecuados y
que, con arreglo a un criterio serio y objetivo, no resulten contrarios a
aquel” (STC 5/1981). En consecuencia, el ataque al ideario del centro
podría ser causa de despido cuando se apoye en hechos claros y
concretos.

• Los derechos educativos de los padres:

Los padres tienen el derecho a escoger el tipo de educación de sus


hijos (derecho implícito en el art. 27.6 CE) y, en particular, el derecho
a escoger la formación moral y religiosa, proclamado expresamente
por el art. 27.3 CE.

El ejercicio del derecho a escoger el tipo de educación es posible gracias


a la libertad de creación de centros educativos con ideario propio.
En cualquier caso, este derecho no puede entenderse como el derecho a
recibir una subvención pública para el centro elegido por los padres o
como el derecho a que los centros privados impartan la enseñanza
conforme a unos principios religiosos ideológicos determinados por los
padres.

En relación con el derecho de los padres a elegir la lengua de


enseñanza, el TC ha declarado que en aquéllas comunidades
autónomas con lenguas cooficiales los poderes públicos podrán
determinar la utilización de las dos lenguas como lenguas de
comunicación en la enseñanza sin que sea necesario que tengan el
mismo peso.

En lo que respecta al derecho a escoger la formación moral y


religiosa, debemos tener en cuenta la existencia del Acuerdo con la
Santa Sede que facilita la enseñanza de la religión católica, no
obligatoria, en buena parte de las enseñanzas oficiales del sistema
educativo español. También existen acuerdos para facilitar la
enseñanza de otras religiones (Acuerdos entre el Estado y la Federación
de Entidades Religiosas Evangélicas, la Federación de Comunidades
Israelitas y la Comisión Islámica) en centros públicos y concertados. Sin
embargo, la aplicación de estos acuerdos se ve en la práctica limitada
por la escasez de recursos públicos alcanzando solamente a aquéllos
centros en donde exista una demanda suficiente.

8.4. La autonomía universitaria

Aunque la legislación educativa garantiza la autonomía pedagógica y


organizativa de todos los centros educativos, la autonomía de las
universidades queda garantizada expresamente por el art. 27.10 CE.
En cualquier caso, cuando la CE declara que "se reconoce la autonomía
universitaria en los términos que la ley establezca" implica que éste es
un derecho de configuración legal.
Sin embargo, la remisión a la regulación legislativa no se realiza en
blanco sino que, como afirma el TC, impone límites al legislador,
máxime si tal y como apunta el Tribunal Constitucional, estamos no
sólo ante una garantía institucional sino también ante un derecho
fundamental (SSTC 26/1987, de 27 de febrero; 55/1989, de 23 de
febrero y 130/1991, de 6 de junio). El contenido esencial de este
derecho, no vulnerable por el legislador, está determinado por las
libertades académicas (liberta de cátedra, de estudio e investigación:
SSTC 26/1987, y 106/1990, de 6 de junio). La titularidad del derecho
corresponde a la comunidad universitaria (los miembros que ejercen la
investigación, la docencia y el estudio)
La enseñanza universitaria ha sido regulada por leyes orgánicas
específicas (en vigor, la Ley Orgánica 6/2001, de 21 de diciembre, de
Universidades, con las modificaciones introducidas por la Ley Orgánica
4/2007, de 12 de abril). La Ley Orgánica 6/2001, de 21 de diciembre,
de Universidades se refiere a esta autonomía detallando lo que
comprende (artículo 2.2); en síntesis la autonomía se despliega en el
campo estatutario -aprobación de sus propios estatutos- orgánico,
funcional y financiero:

Artículo 2 Autonomía universitaria

1. Las Universidades están dotadas de personalidad jurídica y


desarrollan sus funciones en régimen de autonomía y de coordinación
entre todas ellas.

2. En los términos de la presente Ley, la autonomía de las Universidades


comprende: a) La elaboración de sus Estatutos y, en el caso de las
Universidades privadas, de sus propias normas de organización y
funcionamiento, así como de las demás normas de régimen interno.
b) La elección, designación y remoción de los correspondientes
órganos de gobierno y representación. c) La creación de estructuras
específicas que actúen como soporte de la investigación y de la
docencia. d) La elaboración y aprobación de planes de estudio e
investigación y de enseñanzas específicas de formación a lo largo de
toda la vida. e) La selección, formación y promoción del personal
docente e investigador y de administración y servicios, así como la
determinación de las condiciones en que han de desarrollar sus
actividades. f) La admisión, régimen de permanencia y verificación
de conocimientos de los estudiantes. g) La expedición de los títulos
de carácter oficial y validez en todo el territorio nacional y de sus
diplomas y títulos propios. h) La elaboración, aprobación y gestión de
sus presupuestos y la administración de sus bienes. i) El
establecimiento y modificación de sus relaciones de puestos de
trabajo. j) El establecimiento de relaciones con otras entidades para la
promoción y desarrollo de sus fines institucionales. k) Cualquier otra
competencia necesaria para el adecuado cumplimiento de las funciones
señaladas en el apartado 2 del artículo 1.
3. La actividad de la Universidad, así como su autonomía, se
fundamentan en el principio de libertad académica, que se manifiesta en
las libertades de cátedra, de investigación y de estudio.

La modificación por la Ley Orgánica 4/2007 ha profundizado en el


autogobierno de las universidades, por ejemplo, en relación con la
elección del rector, con la profesionalización de la gestión o con el
incremento de la participación docente en los órganos universitarios.

Asimismo, la modificación legislativa de 2007 institucionaliza las


relaciones entre el Estado y las Comunidades Autónomas en materia de
Universidades, con la creación de la Conferencia General de Política
Universitaria y del Consejo de Universidades, éste último con la
naturaleza de Administración independiente.
En cualquier caso, la autonomía universitaria no impide que las
administraciones públicas que comparten competencia en política
universitaria puedan intervenir, establecer controles y determinar
exigencias organizativas y de funcionamiento (por ejemplo, en
relación al sistema de selección de funcionarios docentes)

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