Acv - Monografía
Acv - Monografía
TÍTULO DE LA MONOGRAFÍA:
Accidente cerebrovascular
(ACV O ICTUS)
AUTORES:
PROFESORA:
Zully Ivonne Seminario Lojas
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ÍNDICE
ÍNDICE
INTRODUCCIÓN
• Concepto del ACV o ICTUS
• Relevancia como problema de salud pública
• Objetivos de la investigación
ASPECTOS GENERALES DEL ACV
• Tipos de Accidente Cerebrovascular
o ACV Isquémico (Trombótico, Embólico, Lacunar)
o ACV Hemorrágico (Intracerebral, Subaracnoidea)
• Fisiopatología del ACV
• Causas según tipo de ACV
FACTORES DE RIESGO
• Factores No Modificables
• Factores Modificables
EPIDEMIOLOGÍA
• Situación epidemiológica en Perú
• Incidencia y Prevalencia
• Tasa de Mortalidad
• Morbilidad y secuelas post-ACV
• Distribución por edad y género
DIAGNÓSTICO Y TRATAMIENTO
• Métodos diagnósticos
• Abordaje terapéutico
• Rehabilitación
PREVENCIÓN
• Estrategias preventivas
• Control de factores de riesgo
CONCLUSIONES
ARTÍCULO
REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS
ii
INTRODUCCIÓN
iii
OBJETIVOS DE LA INVESTIGACIÓN:
Objetivo general:
Investigar más acerca del accidente cerebrovascular considerando el aspecto
epidemiológico, terapéutico y preventivo para establecer un documento que muestre la
comprensión del tema.
Objetivos específicos:
• Explicar los diferentes tipos que existe de ACV y sus diferentes características
• Investigar los diferentes riesgos y factores que pueden llegar a aumentar el
riesgo de ACV
• Investigar cómo mejorar el método de rehabilitación de un ACV
• Reconocer los diferentes tratamientos y cuidados para un ACV
• Anunciar acciones para prevención primaria y secundaria del ACV
Propósito e importancia del estudio:
La importancia de la monografía es ofrecer información acerca del accidente cerebro
vascular a través de este trabajo y podemos decir que en propósito personal es para
poder ampliar el conocimiento y destacar la prevención.
El significado de abordar el ACV establece en su alta prevalencia, su impacto en la
funcionalidad de las personas y las probabilidades de prevención mediante
intervenciones. Anunciar, comunicar, educar y concientizar sobre los diferentes signos
y síntomas de alerta, los factores de riesgo y planificación terapéutica puede llegar a
salvar vidas y que lleguen a sufrir alguna discapacidad. Asimismo, este entendimiento
es esencial para mejorar su calidad de atención del primer nivel de atención sanitaria y
promover eficazmente el manejo de enfermedades cerebrovasculares.
iv
CONCEPTO
El Accidente Cerebrovascular (ACV), también denominado ictus o derrame cerebral,
constituye una emergencia médica caracterizada por la interrupción súbita del flujo
sanguíneo cerebral, ya sea por obstrucción vascular (tipo isquémico) o por ruptura de
un vaso sanguíneo (tipo hemorrágico). Esta interrupción provoca que las células
cerebrales en el área afectada queden privadas del aporte de oxígeno y nutrientes
esenciales para su funcionamiento, lo que desencadena una cascada de eventos
bioquímicos que, en cuestión de minutos, pueden conducir a la muerte neuronal
irreversible y al consecuente déficit neurológico.
La Organización Mundial de la Salud (OMS) define el ACV como "un síndrome clínico
caracterizado por el desarrollo rápido de signos de disfunción cerebral focal o global,
que persisten durante 24 horas o más, o conducen a la muerte, sin causa aparente
distinta a la de origen vascular". Esta definición pone de manifiesto tanto la naturaleza
abrupta del evento como su etiología estrictamente vascular.
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2. ACV Hemorrágico
El ACV hemorrágico, que representa aproximadamente el 20% de los casos, ocurre
cuando un vaso sanguíneo cerebral se rompe, provocando una hemorragia en el tejido
cerebral o en los espacios que lo rodean. Este tipo de ACV suele ser más severo y
presenta una mayor tasa de mortalidad. Se clasifica en:
• Hemorragia Intracerebral: Se produce cuando una arteria dentro del cerebro
se rompe, liberando sangre directamente en el tejido cerebral. La acumulación
de sangre forma un hematoma que comprime y daña las estructuras cerebrales
circundantes.
• Hemorragia Subaracnoidea: Ocurre cuando una arteria en la superficie del
cerebro se rompe y sangra en el espacio subaracnoideo (entre el cerebro y las
meninges). La causa más frecuente es la ruptura de un aneurisma cerebral.
La fisiopatología del ACV está centrada en la alteración del flujo sanguíneo cerebral,
que normalmente se mantiene en aproximadamente 50-55 ml/100g de tejido cerebral
por minuto. En condiciones normales, el cerebro cuenta con mecanismos
autorreguladores que mantienen constante la perfusión cerebral a pesar de las
fluctuaciones en la presión arterial sistémica.
En el ACV isquémico, la interrupción del flujo sanguíneo desencadena una serie de
eventos moleculares conocidos como "cascada isquémica":
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6. Muerte celular: Dependiendo de la severidad y duración de la isquemia, las
neuronas pueden morir por necrosis (en el núcleo del infarto) o por apoptosis (en
la zona de penumbra isquémica).
En el ACV hemorrágico, el daño cerebral es causado por:
Factores de Riesgo:
Los factores de riesgo para el ACV se clasifican en modificables y no modificables:
❖ Factores No Modificables:
❖ Factores Modificables:
• Hipertensión arterial: Principal factor de riesgo tanto para ACV isquémico como
hemorrágico.
• Diabetes mellitus: Aumenta 2-4 veces el riesgo de ACV.
• Dislipidemia: Niveles elevados de colesterol LDL y bajos de HDL incrementan
el riesgo.
• Tabaquismo: Dobla el riesgo de ACV isquémico.
• Obesidad y sedentarismo: Contribuyen indirectamente aumentando otros
factores de riesgo.
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• Fibrilación auricular: Incrementa 5 veces el riesgo de ACV cardioembólico.
• Estenosis carotídea: Estrechamiento de las arterias carótidas que irrigan el
cerebro.
• Consumo excesivo de alcohol: Más de dos bebidas diarias aumenta el riesgo.
• Dieta poco saludable: Elevada en grasas saturadas, sodio y baja en frutas y
verduras.
• Estrés crónico: Afecta indirectamente a través de otros factores de riesgo.
• Anticonceptivos orales: Especialmente en mujeres fumadoras y mayores de
35 años.
• Apnea del sueño: Condición frecuentemente subdiagnosticada que aumenta el
riesgo cardiovascular.
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tendencia similar, incrementándose de 93,9 a 109,8 por 100.000 personas-año. El ACV
isquémico fue el subtipo que más aumentó, con una tasa estandarizada en mayores de
35 años de 35,2 en 2017 y de 46,3 en 2018 por 100.000 personas-año.
Estos datos reflejan una carga significativa de la enfermedad en el país, con un
predominio de casos isquémicos y una mayor afectación en varones. La falta de un
sistema de vigilancia robusto dificulta la cuantificación precisa de la incidencia y la
comprensión de los determinantes de estos eventos.
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CAUSAS
El Accidente Cerebrovascular (ACV) es una patología que afecta a los vasos
sanguíneos que suministran sangre al cerebro, resultando en la interrupción del flujo
sanguíneo que impide que las células nerviosas reciban oxígeno y, por consecuencia,
mueran.
El ictus hace referencia al evento agudo en el que una de las arterias que transportan
sangre al cerebro se bloquea o se rompe, lo cual interrumpe el flujo sanguíneo a una
zona del cerebro. Esto provoca que las células nerviosas de esa área no reciban
suficiente oxígeno y nutrientes, lo que puede llevar a su muerte en pocos minutos.
El ACV isquémico es el más común, siendo aproximadamente el 80% de los casos. Este
tipo se produce por un coágulo que obstruye una arteria cerebral, lo que impide que la
sangre fluya correctamente hacia una determinada zona del cerebro.
La obstrucción puede ocurrir por trombosis, cuando el coágulo se forma en una arteria
cerebral, que va aumentado de tamaño hasta bloquear por completo el flujo sanguíneo,
o por embolia, en este caso, el coágulo o material que bloquea la arteria cerebral se
origina en una parte diferente del cuerpo, como el corazón, y viaja a través del torrente
sanguíneo hasta que se aloja en una arteria más pequeña en el cerebro, bloqueando el
flujo sanguíneo. Las embolias pueden ser causadas por trastornos cardíacos como la
fibrilación auricular, que permite la formación de coágulos en el corazón. Las placas de
ateroma (depósitos de grasa) en las arterias pueden ser una causa importante de
embolias, ya que los fragmentos de estas placas pueden migrar hacia el cerebro y dar
como resultado isquemia. En algunos casos, como en los ACV lacunares, los infartos
son pequeños y ocurren debido a la trombosis en las arteriolas perforantes,
especialmente en personas que padecen hipertensión. Otro posible origen del ACV es
la disminución del calibre arterial, consecuencia de la acumulación de colesterol y lípidos
en las arterias
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El ACV hemorrágico es menos común, representando aproximadamente el 20% de los
casos, pero suele ser el más severo. Este tipo de ACV ocurre cuando un vaso sanguíneo
cerebral se rompe, lo que provoca una hemorragia en el cerebro, dañando el tejido
circundante.
En resumen, las causas del ACV incluyen obstrucción arterial debido a coágulos o
placas de ateroma (isquémico), y ruptura de vasos sanguíneos por aneurismas o
traumatismos (hemorrágicos). Estas condiciones comprometen el flujo sanguíneo al
cerebro, lo que puede tener consecuencias graves dependiendo del tipo de accidente y
la extensión del daño cerebral.
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EPIDEMIOLOGÍA:
TASA DE MORTALIDAD
En cuanto a los diferentes tipos de ictus, los estudios muestran que las tasas de
mortalidad varían según el tipo de accidente cerebrovascular. Los ictus hemorrágicos,
como las hemorragias cerebrales y la hemorragia subaracnoidea, presenta tasas de
mortalidad más altas en comparación con el ictus isquémico. En particular, la
hemorragia cerebral tiene la tasa de mortalidad de 42%, mientras que la Mientras que
La hemorragia Subaracnoidea Una taza de 32%. Por otro lado, el ictus Isquémico tiene
una tasa de mortalidad mucho más baja del alrededor del 16%.
Por otro lado, la Dra Cecilia Solís Rosas, Indicó que en la actualidad en nuestro país se
han incrementado las muertes ocasionadas por enfermedades no transmisibles. A
causa del derrame mueren 3,5 personas por cada mil habitantes, mientras que fallecen
por males del corazón fallecen 3 por cada mil peruanos. Sostuvo que los derrames,
infartos y ataques cerebrovasculares, .ya representan el 20% de los decesos, es decir
que de cada cien muertos 20 defunciones son causadas por estas enfermedades no
transmisibles.
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Los factores de riesgos asociados con el ictus como la hipertensión, la diabetes y la
obesidad, son responsables en gran medida de la alta tasa de mortalidad por esta
enfermedad en el Perú. La prevalencia de estos factores de riesgo en la población
peruana ha aumentado en las últimas décadas lo que ha contribuido al aumento de los
casos de ictus y, por ende, a un incremento de mortalidad. Además, el acceso desigual
a servicios de salud, la falta de diagnóstico precoz y el tratamiento inadecuado en
muchas zonas rurales ha empeorado la tasa de mortalidad por ictus ya que los pacientes
no reciben la atención adecuada a tiempo.
La tasa de mortalidad por ictus es significativamente más alta entre los adultos mayores,
especialmente aquellos de 65 años a más, quienes presentan un mayor riesgo de sufrir
un ictus y de morir a causa de él.
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Por otro lado, entre los años 2017 y 2021 se registraron un total de 1002 muertes por
accidentes cerebrovasculares en el Perú, en el período previo de pandemia, las cifras
se mantuvieron relativamente bajas y estables, con 94 muertes en 2017, 117 en el 2018,
125 en el 2019. Sin embargo, durante La pandemia de Kobe 19 se observó un fuerte
incremento en los casos alcanzando 341 muertes en 2020 y 325 en el 2021. Las
regiones más afectadas durante este periodo fueron Piura, Áncash y Lima callao que
presentaron aumentos significativos en la mortalidad además también se reportaron
incrementos en algunas zonas de la Sierra Como Cajamarca y Huánuco, aunque en el
resto del país están aumentados no fueron estadísticamente relevantes.
xiv
MORBILIDAD
La pirámide poblacional
evidencia que la mayoría
de los pacientes
diagnosticados con
enfermedad
cerebrovascular tienen
65 años o más. En
cuanto al género,
predomina ligeramente
el sexo masculino con un
53%, frente al 47%
femenino.
El ACV tiene un impacto de corto y largo plazo, según la parte del cerebro comprometida
y la rapidez del acceso a un tratamiento. Las personas que sobreviven a un accidente
cerebrovascular pueden experimentar diversas discapacidades, incluidas dificultades
con la movilidad, comprensión y el habla. Por esta razón genera un considerable
impacto en la calidad de vida de los pacientes y una alta carga para los sistemas de
salud. La morbilidad asociada al ACV adquiere particular relevancia, especialmente en
relación con las secuelas funcionales que persisten tras el evento agudo.
xv
Por ello, en un estudio realizado en un instituto de rehabilitación de Lima, Perú se
evidenció que el 87,6% de los pacientes con antecedente de ACV presentaban secuelas
de carácter moderado o severo. Entre las deficiencias más frecuentes se encontraron la
hemiplejía (81.7), la alteración de la comunicación (58%) y, en menor proporción, la
pérdida auditiva (2,1%).
xvi
Y en cuanto a las características sociodemográficas, se observó que el 80,7% de los
pacientes con ACV isquémico eran mayores de 56 años, mientras que el 61,8% de
aquellos con ACV hemorrágico superaban los 46 años. A mayor grado de severidad de
las secuelas, se reportó un incremento en la proporción de personas de edad avanzada,
mujeres y pacientes con bajo nivel educativo, lo que sugiere una mayor vulnerabilidad
en estos grupos poblacionales.
xvii
INCIDENCIAS Y PREVALENCIAS
En este caso los datos que mostraré reflejan la incidencia institucional (casos detectados
en el INCN) y no necesariamente la incidencia poblacional total en Perú.
xviii
Comentario: en el 2023, el Infarto cerebral no especificado representa en el 82% del
total de casos de ICTUS, seguido de otros infartos cerebrales con 9.2%.
xix
Comentario: en el 2023, se observa que la mayoría de Los accidentes
cerebrovasculares se presentan en la etapa de vida adulto mayor con 68.4%, seguido
de la etapa de vida adulto; indicando que la edad es el principal factor de riesgo no
modificable para Enfermedad Vascular Cerebral. La incidencia se duplica
aproximadamente cada 10 años a partir de los 55 años, según señala la OMS.
xx
DIAGNÓSTICO Y TRATAMIENTO
Métodos diagnósticos
El diagnóstico del Accidente Cerebrovascular (ACV) se basa en una evaluación clínica
detallada complementada con estudios de neuroimagen. Los principales métodos
diagnósticos incluyen:
1. Evaluación clínica inicial: Incluye la valoración neurológica utilizando escalas
estandarizadas como la Escala de NIHSS (National Institutes of Health Stroke
Scale), que permite cuantificar la gravedad del déficit neurológico.
2. Neuroimagen:
o Tomografía Computarizada (TC) cerebral sin contraste: Es el estudio
de primera línea por su rapidez y disponibilidad. Permite diferenciar entre
ACV isquémico y hemorrágico, así como descartar otras causas de déficit
neurológico.
o Resonancia Magnética (RM) cerebral: Ofrece mayor sensibilidad para
detectar isquemias tempranas, especialmente con secuencias de
difusión (DWI) que pueden mostrar cambios isquémicos minutos
después del inicio de los síntomas.
o Angiografía por TC o RM: Permiten visualizar los vasos sanguíneos
cerebrales y detectar oclusiones arteriales u otras anomalías vasculares.
3. Estudios vasculares:
o Ultrasonido Doppler carotídeo y transcraneal: Evalúa el flujo
sanguíneo en las arterias carótidas y cerebrales.
o Angiografía cerebral convencional: Considerada el estándar de oro
para la evaluación vascular cerebral, aunque es invasiva.
4. Estudios cardíacos:
o Electrocardiograma (ECG): Para detectar arritmias cardíacas como la
fibrilación auricular.
o Ecocardiograma transtorácico o transesofágico: Para identificar
fuentes cardíacas de émbolos.
o Monitoreo Holter: Para detectar arritmias intermitentes.
5. Estudios de laboratorio:
o Hemograma completo, glucemia, perfil lipídico, función renal y hepática.
o Estudios de coagulación y marcadores inflamatorios.
o En pacientes jóvenes o sin factores de riesgo claros: estudios para
trastornos de hipercoagulabilidad y enfermedades autoinmunes.
Abordaje terapéutico
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El tratamiento del ACV se divide en manejo agudo y tratamiento a largo plazo:
1. Manejo agudo del ACV isquémico:
o Trombolisis intravenosa: Administración de activador del plasminógeno
tisular recombinante (rtPA) dentro de las primeras 4.5 horas desde el
inicio de los síntomas.
o Trombectomía mecánica: Extracción del trombo mediante cateterismo
en pacientes seleccionados con oclusión de gran vaso, puede realizarse
hasta 24 horas en casos específicos.
o Medidas generales: Manejo de vía aérea, presión arterial, temperatura,
glucemia y prevención de complicaciones.
2. Manejo agudo del ACV hemorrágico:
o Control de la presión arterial: Reducción cuidadosa para evitar
expansión del hematoma.
o Reversión de anticoagulación: Si el paciente estaba bajo tratamiento
anticoagulante.
o Intervención neuroquirúrgica: En casos seleccionados (efecto masa
significativo, hidrocefalia, hemorragia cerebelosa).
3. Tratamiento a largo plazo:
o Antiagregación plaquetaria: Aspirina, clopidogrel o su combinación en
casos específicos.
o Anticoagulación: En pacientes con fibrilación auricular u otras fuentes
cardioembólicas.
o Estatinas: Para control lipídico y efectos pleiotrópicos.
o Control de factores de riesgo: Antihipertensivos, hipoglucemiantes,
modificación del estilo de vida.
o Endarterectomía carotídea o stent: En pacientes con estenosis
carotídea significativa.
Rehabilitación
La rehabilitación es fundamental para maximizar la recuperación funcional después de
un ACV:
1. Evaluación inicial: Realizada por un equipo multidisciplinario para determinar
el déficit funcional y establecer objetivos de rehabilitación.
2. Tipos de terapias:
o Fisioterapia: Enfocada en la recuperación motora, equilibrio,
coordinación y marcha.
o Terapia ocupacional: Para mejorar la independencia en actividades de
la vida diaria.
xxii
o Logopedia: Para problemas de comunicación, lenguaje y deglución.
o Terapia cognitiva: Para déficits de memoria, atención y funciones
ejecutivas.
3. Modalidades de rehabilitación:
o Hospitalaria: Para pacientes con déficits severos que requieren atención
intensiva.
o Ambulatoria: Para pacientes con déficits moderados que pueden
desplazarse.
o Domiciliaria: Para pacientes con movilidad limitada.
4. Tecnologías emergentes:
o Sistemas robotizados para rehabilitación motora.
o Realidad virtual y videojuegos terapéuticos.
o Estimulación eléctrica funcional.
5. Aspectos psicosociales:
o Manejo de la depresión post-ACV, que afecta aproximadamente al 30%
de los pacientes.
o Apoyo psicológico al paciente y familia.
o Reintegración social y laboral cuando sea posible.
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PREVENCIÓN DEL ACV
Estrategias preventivas
La prevención del ACV se divide en primaria (antes del primer evento) y secundaria
(después de un ACV para prevenir recurrencias):
1. Prevención primaria:
o Educación y concientización: Programas educativos sobre factores de
riesgo y signos de alarma.
o Campañas de detección: Identificación temprana de factores de riesgo
en la población general.
o Promoción de estilos de vida saludables: Alimentación balanceada,
actividad física regular, evitar tabaco y alcohol.
2. Prevención secundaria:
o Seguimiento médico regular: Control periódico con especialistas.
o Adherencia a la medicación: Estrategias para asegurar el cumplimiento
del tratamiento.
o Rehabilitación continuada: Mantenimiento de las ganancias
funcionales.
o Prevención de complicaciones: Manejo de espasticidad, dolor, caídas
y úlceras por presión.
3. Intervenciones comunitarias:
o Programas de salud pública enfocados en poblaciones de alto riesgo.
o Mejora del acceso a servicios de salud, especialmente en zonas rurales.
o Capacitación a personal de salud de primer nivel para identificación
precoz.
Control de factores de riesgo
El manejo adecuado de los factores de riesgo modificables es crucial para reducir la
incidencia de ACV:
1. Hipertensión arterial:
o Considerada el principal factor de riesgo modificable.
o Objetivo: mantener presión arterial por debajo de 140/90 mmHg en la
mayoría de los pacientes.
o Medidas farmacológicas (antihipertensivos) y no farmacológicas
(reducción de sodio, actividad física, control de peso).
2. Diabetes mellitus:
o Control glucémico adecuado (HbA1c < 7%).
o Evaluación regular de complicaciones micro y microvasculares.
xxiv
o Tratamiento integral que incluya control de otros factores de riesgo
cardiovascular.
3. Dislipidemia:
o Terapia con estatinas según nivel de riesgo cardiovascular.
o Objetivo de LDL según riesgo individual.
o Modificaciones dietéticas (reducción de grasas saturadas y trans).
4. Tabaquismo:
o Cese completo del hábito tabáquico.
o Programas de apoyo para dejar de fumar.
o El riesgo disminuye significativamente después de 2-5 años de
abstinencia.
5. Obesidad y sedentarismo:
o Objetivo: IMC entre 18.5-24.9 kg/m².
o Actividad física regular: al menos 150 minutos semanales de actividad
moderada.
o Asesoramiento nutricional individualizado.
6. Fibrilación auricular:
o Anticoagulación según escala CHA₂DS₂-VASc.
o Control de frecuencia o ritmo según características del paciente.
o Monitorización regular para detección precoz en pacientes de alto riesgo.
7. Estenosis carotídea:
o Ultrasonido de seguimiento en pacientes con estenosis moderada.
o Intervención (endarterectomía o stent) en estenosis significativa.
8. Apnea del sueño:
o Screening en pacientes con factores de riesgo.
o Tratamiento con CPAP en casos confirmados.
La implementación efectiva de estas estrategias preventivas y el control riguroso de los
factores de riesgo pueden reducir significativamente la incidencia de ACV, tanto primario
como recurrente, mejorando así el pronóstico de los pacientes y disminuyendo la carga
socioeconómica asociada a esta enfermedad.
xxv
CONCLUSIONES
xxvi
ARTÍCULO
xxvii
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