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Acv - Monografía

El documento es una monografía sobre el Accidente Cerebrovascular (ACV), que aborda su definición, tipos, fisiopatología, factores de riesgo, epidemiología, diagnóstico, tratamiento y prevención. Se destaca la importancia del ACV como un problema de salud pública, siendo la segunda causa de muerte y la principal causa de discapacidad a largo plazo. La investigación busca aumentar la comprensión del ACV y promover estrategias de prevención y tratamiento para mejorar la calidad de vida de los afectados.
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Acv - Monografía

El documento es una monografía sobre el Accidente Cerebrovascular (ACV), que aborda su definición, tipos, fisiopatología, factores de riesgo, epidemiología, diagnóstico, tratamiento y prevención. Se destaca la importancia del ACV como un problema de salud pública, siendo la segunda causa de muerte y la principal causa de discapacidad a largo plazo. La investigación busca aumentar la comprensión del ACV y promover estrategias de prevención y tratamiento para mejorar la calidad de vida de los afectados.
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FACULTAD DE CIENCIAS DE LA SALUD

ESCUELA PROFESIONAL DE ENFERMERÍA

TÍTULO DE LA MONOGRAFÍA:
Accidente cerebrovascular
(ACV O ICTUS)

AUTORES:

➢ Bejar Ramos, Sheyla

➢ Canales Uscata Andrea Luisa

➢ Huallpa falen Jasmin Rubí

➢ Medina Añanca Gina Sofia

➢ Poma Huayanay Kiara Nayely

➢ Quispe Pipa Abigail Sara

➢ Vilela Yamunaque Daniela Alexandra

PROFESORA:
Zully Ivonne Seminario Lojas

LOS OLIVOS – PERÚ


2025

i
ÍNDICE

ÍNDICE
INTRODUCCIÓN
• Concepto del ACV o ICTUS
• Relevancia como problema de salud pública
• Objetivos de la investigación
ASPECTOS GENERALES DEL ACV
• Tipos de Accidente Cerebrovascular
o ACV Isquémico (Trombótico, Embólico, Lacunar)
o ACV Hemorrágico (Intracerebral, Subaracnoidea)
• Fisiopatología del ACV
• Causas según tipo de ACV
FACTORES DE RIESGO
• Factores No Modificables
• Factores Modificables
EPIDEMIOLOGÍA
• Situación epidemiológica en Perú
• Incidencia y Prevalencia
• Tasa de Mortalidad
• Morbilidad y secuelas post-ACV
• Distribución por edad y género
DIAGNÓSTICO Y TRATAMIENTO
• Métodos diagnósticos
• Abordaje terapéutico
• Rehabilitación
PREVENCIÓN
• Estrategias preventivas
• Control de factores de riesgo
CONCLUSIONES
ARTÍCULO
REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS

ii
INTRODUCCIÓN

El ataque cerebrovascular (ACV) agudo es la segunda causa de muerte en el mundo y


genera costos elevados en su tratamiento y recuperación, así como un gran impacto
socioeconómico, pues es la principal causa de discapacidad a largo plazo. La
enfermedad cerebrovascular está vinculada a hábitos, estilo de vida y factores de riesgo
susceptibles de ser identificados tempranamente, para intervenir en su prevención y
control. Su estudio constituye una pre8ocupación para los investigadores de las
afecciones cardiovasculares, pues su identificación permite disminuir su incidencia y
mortalidad, así como las graves secuelas y problemas que ocasiona. Se pueden
establecer estrategias y medidas de control en los sujetos que todavía no han padecido
la enfermedad o reducir las recidivas en quienes la han sufrido. Me sorprendió que al
indagar más acerca del tema representa que es una de las causas de fallecimiento y
discapacidad .Al revisar hay varias personas que sufren de ese accidente y la mayoría
de ellos falleció mientras otras personas quedan con secuela que afecta en su calidad
de vida .En investigación personal ,como estudiante de la ciencia de salud creo que es
importante profundizar bien el tema para poder hacer una diferencia entre la vida y la
muerte del paciente y llegar a tener una recuperación eficaz.
En la historia Hipócrates fue uno de los primeros en reconocer el derrame cerebral,
aunque el conocimiento sobre su anatomía y tratamiento era limitado y durante el siglo
XX y principios el manejo era primitivo y consistía en sangrías y sedantes.
El desarrollo de la tomografía computarizada y la resonancia magnética permitió una
mejor caracterización de los tipos de ACV y su localización anatómica. En la actualidad,
gracias a la trombólisis intravenosa y la trombectomía mecánica, es posible mejorar el
pronóstico de muchos pacientes si se actúa con rapidez.
En la epidemiología, el ACV tiene un aumento especialmente en lugares de ingresos
bajos y medios. La OMS comenta que cada año hay más de 15 millones de casos y 5
millones quedan con 5 millones de alguna discapacidad. Los cambios de manera de
vida, envejecimiento y enfermedades crónicas como diabetes e hipertensión arterial
juntos con otros hacen que crezca el incremento del ACV.
En este escenario, es crucial fomentar el entendimiento de esta enfermedad desde un
enfoque holístico que incluya sus causas, síntomas clínicos, diagnóstico, terapia,
rehabilitación y prevención. Un entendimiento más profundo del ACV puede favorecer
una intervención más adecuada y eficiente, tanto en el plano individual como en el
contexto de la salud pública.

iii
OBJETIVOS DE LA INVESTIGACIÓN:

Objetivo general:
Investigar más acerca del accidente cerebrovascular considerando el aspecto
epidemiológico, terapéutico y preventivo para establecer un documento que muestre la
comprensión del tema.
Objetivos específicos:
• Explicar los diferentes tipos que existe de ACV y sus diferentes características
• Investigar los diferentes riesgos y factores que pueden llegar a aumentar el
riesgo de ACV
• Investigar cómo mejorar el método de rehabilitación de un ACV
• Reconocer los diferentes tratamientos y cuidados para un ACV
• Anunciar acciones para prevención primaria y secundaria del ACV
Propósito e importancia del estudio:
La importancia de la monografía es ofrecer información acerca del accidente cerebro
vascular a través de este trabajo y podemos decir que en propósito personal es para
poder ampliar el conocimiento y destacar la prevención.
El significado de abordar el ACV establece en su alta prevalencia, su impacto en la
funcionalidad de las personas y las probabilidades de prevención mediante
intervenciones. Anunciar, comunicar, educar y concientizar sobre los diferentes signos
y síntomas de alerta, los factores de riesgo y planificación terapéutica puede llegar a
salvar vidas y que lleguen a sufrir alguna discapacidad. Asimismo, este entendimiento
es esencial para mejorar su calidad de atención del primer nivel de atención sanitaria y
promover eficazmente el manejo de enfermedades cerebrovasculares.

iv
CONCEPTO
El Accidente Cerebrovascular (ACV), también denominado ictus o derrame cerebral,
constituye una emergencia médica caracterizada por la interrupción súbita del flujo
sanguíneo cerebral, ya sea por obstrucción vascular (tipo isquémico) o por ruptura de
un vaso sanguíneo (tipo hemorrágico). Esta interrupción provoca que las células
cerebrales en el área afectada queden privadas del aporte de oxígeno y nutrientes
esenciales para su funcionamiento, lo que desencadena una cascada de eventos
bioquímicos que, en cuestión de minutos, pueden conducir a la muerte neuronal
irreversible y al consecuente déficit neurológico.
La Organización Mundial de la Salud (OMS) define el ACV como "un síndrome clínico
caracterizado por el desarrollo rápido de signos de disfunción cerebral focal o global,
que persisten durante 24 horas o más, o conducen a la muerte, sin causa aparente
distinta a la de origen vascular". Esta definición pone de manifiesto tanto la naturaleza
abrupta del evento como su etiología estrictamente vascular.

❖ Tipos de Accidente Cerebrovascular


1. ACV Isquémico
El ACV isquémico representa aproximadamente el 80% de todos los casos de accidente
cerebrovascular. Se produce cuando un coágulo sanguíneo bloquea u obstruye una
arteria que suministra sangre al cerebro, impidiendo que el tejido cerebral reciba el
oxígeno y los nutrientes necesarios. Este tipo de ACV puede subdividirse en varias
categorías:
• ACV Trombótico: Ocurre cuando un trombo (coágulo sanguíneo) se forma
directamente en una arteria cerebral, generalmente sobre una placa
aterosclerótica, y va aumentando de tamaño hasta bloquear por completo el flujo
sanguíneo.
• ACV Embólico: Se produce cuando un émbolo (coágulo, fragmento de placa
aterosclerótica u otro material) se origina en una parte distante del cuerpo
(frecuentemente el corazón) y viaja a través del torrente sanguíneo hasta
alojarse en una arteria cerebral más pequeña, bloqueando el flujo sanguíneo.
• ACV Lacunar: Se caracteriza por infartos pequeños que ocurren debido a la
trombosis en las arteriolas perforantes, especialmente en personas con
hipertensión arterial crónica. Suelen afectar estructuras subcorticales como los
ganglios basales, tálamo, cápsula interna, centro semioval y tronco cerebral.

v
2. ACV Hemorrágico
El ACV hemorrágico, que representa aproximadamente el 20% de los casos, ocurre
cuando un vaso sanguíneo cerebral se rompe, provocando una hemorragia en el tejido
cerebral o en los espacios que lo rodean. Este tipo de ACV suele ser más severo y
presenta una mayor tasa de mortalidad. Se clasifica en:
• Hemorragia Intracerebral: Se produce cuando una arteria dentro del cerebro
se rompe, liberando sangre directamente en el tejido cerebral. La acumulación
de sangre forma un hematoma que comprime y daña las estructuras cerebrales
circundantes.
• Hemorragia Subaracnoidea: Ocurre cuando una arteria en la superficie del
cerebro se rompe y sangra en el espacio subaracnoideo (entre el cerebro y las
meninges). La causa más frecuente es la ruptura de un aneurisma cerebral.

❖ Fisiopatología del ACV

La fisiopatología del ACV está centrada en la alteración del flujo sanguíneo cerebral,
que normalmente se mantiene en aproximadamente 50-55 ml/100g de tejido cerebral
por minuto. En condiciones normales, el cerebro cuenta con mecanismos
autorreguladores que mantienen constante la perfusión cerebral a pesar de las
fluctuaciones en la presión arterial sistémica.
En el ACV isquémico, la interrupción del flujo sanguíneo desencadena una serie de
eventos moleculares conocidos como "cascada isquémica":

1. Fallo energético: La disminución del aporte de oxígeno y glucosa lleva a una


reducción en la producción de ATP, afectando el funcionamiento de las bombas
iónicas dependientes de energía.
2. Despolarización anóxica: El fallo de las bombas Na+/K+ ATPasa provoca un
desequilibrio iónico con entrada masiva de sodio y calcio al interior celular.
3. Excitotoxicidad: La liberación excesiva de neurotransmisores excitatorios,
principalmente glutamato, induce la sobre activación de receptores NMDA y
AMPA, aumentando aún más la entrada de calcio.
4. Estrés oxidativo: La acumulación de radicales libres de oxígeno daña
membranas celulares, proteínas y ADN.
5. Respuesta inflamatoria: Se activan células gliales y se liberan citoquinas
proinflamatorias que pueden exacerbar el daño tisular.

vi
6. Muerte celular: Dependiendo de la severidad y duración de la isquemia, las
neuronas pueden morir por necrosis (en el núcleo del infarto) o por apoptosis (en
la zona de penumbra isquémica).
En el ACV hemorrágico, el daño cerebral es causado por:

1. Efecto masa: La acumulación de sangre ejerce presión sobre el tejido cerebral,


comprometiendo la perfusión local.
2. Toxicidad directa: Los componentes de la sangre extravasada (hemoglobina,
hierro, trombina) tienen efectos tóxicos sobre el tejido cerebral.
3. Edema perilesional: Se desarrolla inflamación alrededor del hematoma,
exacerbando el efecto masa.
4. Aumento de la presión intracraneal: Puede comprometer la perfusión cerebral
global y causar herniaciones cerebrales potencialmente fatales.

Factores de Riesgo:
Los factores de riesgo para el ACV se clasifican en modificables y no modificables:

❖ Factores No Modificables:

• Edad: El riesgo se duplica por cada década después de los 55 años.


• Sexo: Los hombres tienen mayor riesgo, aunque en edades avanzadas esta
diferencia se reduce.
• Raza/Etnia: Mayor incidencia en afrodescendientes e hispanos.
• Historia familiar: Antecedentes familiares de ACV aumentan el riesgo
individual.
• Genética: Ciertas mutaciones genéticas predisponen a ACV.

❖ Factores Modificables:

• Hipertensión arterial: Principal factor de riesgo tanto para ACV isquémico como
hemorrágico.
• Diabetes mellitus: Aumenta 2-4 veces el riesgo de ACV.
• Dislipidemia: Niveles elevados de colesterol LDL y bajos de HDL incrementan
el riesgo.
• Tabaquismo: Dobla el riesgo de ACV isquémico.
• Obesidad y sedentarismo: Contribuyen indirectamente aumentando otros
factores de riesgo.

vii
• Fibrilación auricular: Incrementa 5 veces el riesgo de ACV cardioembólico.
• Estenosis carotídea: Estrechamiento de las arterias carótidas que irrigan el
cerebro.
• Consumo excesivo de alcohol: Más de dos bebidas diarias aumenta el riesgo.
• Dieta poco saludable: Elevada en grasas saturadas, sodio y baja en frutas y
verduras.
• Estrés crónico: Afecta indirectamente a través de otros factores de riesgo.
• Anticonceptivos orales: Especialmente en mujeres fumadoras y mayores de
35 años.
• Apnea del sueño: Condición frecuentemente subdiagnosticada que aumenta el
riesgo cardiovascular.

El ACV representa un problema de salud pública de gran magnitud a nivel mundial,


siendo la segunda causa de mortalidad y la principal causa de discapacidad a largo
plazo en adultos. En el Perú, según datos epidemiológicos recientes, la incidencia de
ACV oscila entre 85-87 casos por cada 100,000 habitantes, con una tendencia al
aumento progresivo a partir de los 55 años de edad. Esta patología no solo causa un
elevado número de muertes, sino que también genera una importante carga de
enfermedad debido a las secuelas permanentes que suelen presentar los
sobrevivientes, afectando significativamente su calidad de vida y generando costos
sustanciales para los sistemas de salud y para la sociedad en general.
La prevención, el diagnóstico precoz y el tratamiento oportuno del ACV constituyen
pilares fundamentales para reducir su impacto. El reconocimiento temprano de los
signos de alarma y el acceso rápido a atención médica especializada dentro de la
"ventana terapéutica" (primeras horas tras el inicio de los síntomas) resultan cruciales
para mejorar el pronóstico y minimizar las secuelas. Asimismo, las estrategias de
prevención primaria mediante el control de los factores de riesgo modificables y la
implementación de programas de rehabilitación integral para los pacientes afectados
son elementos esenciales en el abordaje multidisciplinario de esta patología.

❖ Epidemiología del ACV en el Perú

En el Perú, el ACV representa una de las principales causas de morbilidad y mortalidad.


Un estudio realizado por Bernabé-Ortiz y Carrillo-Larco estimó que la incidencia cruda
de ACV total en la población peruana de 35 años a más aumentó de 80,9 a 96,7 por
100.000 personas-año entre 2017 y 2018. La incidencia estandarizada mostró una

viii
tendencia similar, incrementándose de 93,9 a 109,8 por 100.000 personas-año. El ACV
isquémico fue el subtipo que más aumentó, con una tasa estandarizada en mayores de
35 años de 35,2 en 2017 y de 46,3 en 2018 por 100.000 personas-año.
Estos datos reflejan una carga significativa de la enfermedad en el país, con un
predominio de casos isquémicos y una mayor afectación en varones. La falta de un
sistema de vigilancia robusto dificulta la cuantificación precisa de la incidencia y la
comprensión de los determinantes de estos eventos.

ix
CAUSAS
El Accidente Cerebrovascular (ACV) es una patología que afecta a los vasos
sanguíneos que suministran sangre al cerebro, resultando en la interrupción del flujo
sanguíneo que impide que las células nerviosas reciban oxígeno y, por consecuencia,
mueran.
El ictus hace referencia al evento agudo en el que una de las arterias que transportan
sangre al cerebro se bloquea o se rompe, lo cual interrumpe el flujo sanguíneo a una
zona del cerebro. Esto provoca que las células nerviosas de esa área no reciban
suficiente oxígeno y nutrientes, lo que puede llevar a su muerte en pocos minutos.

Existen dos tipos principales de ACV: isquémico y hemorrágico.

• Causas del ACV Isquémico:

El ACV isquémico es el más común, siendo aproximadamente el 80% de los casos. Este
tipo se produce por un coágulo que obstruye una arteria cerebral, lo que impide que la
sangre fluya correctamente hacia una determinada zona del cerebro.

La obstrucción puede ocurrir por trombosis, cuando el coágulo se forma en una arteria
cerebral, que va aumentado de tamaño hasta bloquear por completo el flujo sanguíneo,
o por embolia, en este caso, el coágulo o material que bloquea la arteria cerebral se
origina en una parte diferente del cuerpo, como el corazón, y viaja a través del torrente
sanguíneo hasta que se aloja en una arteria más pequeña en el cerebro, bloqueando el
flujo sanguíneo. Las embolias pueden ser causadas por trastornos cardíacos como la
fibrilación auricular, que permite la formación de coágulos en el corazón. Las placas de
ateroma (depósitos de grasa) en las arterias pueden ser una causa importante de
embolias, ya que los fragmentos de estas placas pueden migrar hacia el cerebro y dar
como resultado isquemia. En algunos casos, como en los ACV lacunares, los infartos
son pequeños y ocurren debido a la trombosis en las arteriolas perforantes,
especialmente en personas que padecen hipertensión. Otro posible origen del ACV es
la disminución del calibre arterial, consecuencia de la acumulación de colesterol y lípidos
en las arterias

• Causas del ACV Hemorrágico:

x
El ACV hemorrágico es menos común, representando aproximadamente el 20% de los
casos, pero suele ser el más severo. Este tipo de ACV ocurre cuando un vaso sanguíneo
cerebral se rompe, lo que provoca una hemorragia en el cerebro, dañando el tejido
circundante.

Acontece con la ruptura de un aneurisma cerebral, que es una dilatación anormal de un


vaso sanguíneo, puede liberar sangre en el cerebro o en sus envolturas; estos
aneurismas son más comunes en la porción anterior del polígono de Willis, una zona
clave en la circulación cerebral, y su rotura puede causar una hemorragia
subaracnoidea, una de las formas más graves de hemorragia cerebral. Las
malformaciones arteriovenosas (MAV), que son conexiones anormales de vasos
sanguíneos defectuosos dentro del cerebro que causan estas conexiones entre arterias
y venas sin pasar por los capilares, también incrementan el riesgo de ruptura y pueden
causar hemorragias en el cerebro. Además, los traumatismos, como golpes o lesiones
en la cabeza, pueden romper vasos sanguíneos cerebrales y provocar un ACV
hemorrágico, aunque esta causa es menos frecuente en comparación con los
aneurismas y MAV.
Este tipo de ACV es más grave que el isquémico debido a la mayor cantidad de daño
cerebral que provoca.

En resumen, las causas del ACV incluyen obstrucción arterial debido a coágulos o
placas de ateroma (isquémico), y ruptura de vasos sanguíneos por aneurismas o
traumatismos (hemorrágicos). Estas condiciones comprometen el flujo sanguíneo al
cerebro, lo que puede tener consecuencias graves dependiendo del tipo de accidente y
la extensión del daño cerebral.

xi
EPIDEMIOLOGÍA:

TASA DE MORTALIDAD

El accidente cerebrovascular (ICTUS) constituye una de las principales causas de


mortalidad en el Perú, ocupando el segundo lugar en la lista de causas de muerte más
frecuentes a nivel nacional. La tasa de mortalidad por ictus es alarmantemente alta y
representa un problema de salud pública. A pesar de los avances médicos y el
desarrollo de tratamientos contra el ictus, las estadísticas de mortalidad siguen siendo
preocupantes. En el 2015, las enfermedades cerebrovasculares fueron responsables de
una proporción considerable de muertes en el país, reflejando la gravedad y prevalencia
de este problema de salud.
Según datos oficiales, la tasa de mortalidad por ictus en Perú muestra una tendencia
creciente con una incidencia de aproximadamente de 85- 87 casos por cada 100,000
habitantes. Este incremento se observa particularmente en personas de edad avanzada
a partir de los 55 años en adelante. La tasa de mortalidad es más alta en zonas urbanas,
debido a factores como el acceso más limitado a servicios médicos en algunas áreas
rurales y la falta de infraestructura adecuada para tener los pacientes en el momento
oportuno.

En cuanto a los diferentes tipos de ictus, los estudios muestran que las tasas de
mortalidad varían según el tipo de accidente cerebrovascular. Los ictus hemorrágicos,
como las hemorragias cerebrales y la hemorragia subaracnoidea, presenta tasas de
mortalidad más altas en comparación con el ictus isquémico. En particular, la
hemorragia cerebral tiene la tasa de mortalidad de 42%, mientras que la Mientras que
La hemorragia Subaracnoidea Una taza de 32%. Por otro lado, el ictus Isquémico tiene
una tasa de mortalidad mucho más baja del alrededor del 16%.

Por otro lado, la Dra Cecilia Solís Rosas, Indicó que en la actualidad en nuestro país se
han incrementado las muertes ocasionadas por enfermedades no transmisibles. A
causa del derrame mueren 3,5 personas por cada mil habitantes, mientras que fallecen
por males del corazón fallecen 3 por cada mil peruanos. Sostuvo que los derrames,
infartos y ataques cerebrovasculares, .ya representan el 20% de los decesos, es decir
que de cada cien muertos 20 defunciones son causadas por estas enfermedades no
transmisibles.

xii
Los factores de riesgos asociados con el ictus como la hipertensión, la diabetes y la
obesidad, son responsables en gran medida de la alta tasa de mortalidad por esta
enfermedad en el Perú. La prevalencia de estos factores de riesgo en la población
peruana ha aumentado en las últimas décadas lo que ha contribuido al aumento de los
casos de ictus y, por ende, a un incremento de mortalidad. Además, el acceso desigual
a servicios de salud, la falta de diagnóstico precoz y el tratamiento inadecuado en
muchas zonas rurales ha empeorado la tasa de mortalidad por ictus ya que los pacientes
no reciben la atención adecuada a tiempo.

La tasa de mortalidad por ictus es significativamente más alta entre los adultos mayores,
especialmente aquellos de 65 años a más, quienes presentan un mayor riesgo de sufrir
un ictus y de morir a causa de él.

Dentro de los hospitales del Perú especialmente en el Instituto Nacional de ciencias


neurológicas (INCN) representa una de las principales causas del internamiento y
mortalidad hospitalaria. de acuerdo con las estadísticas, electos está presente en
aproximadamente el 26.2% de los egresos hospitalarios. Aunque Muchos pacientes
logran sobrevivir, la tasa de mortalidad sigue siendo elevada, especialmente entre
aquellos que sufren de hemorragias cerebrales o hemorragias subaracnoidea. la falta
de una respuesta rápida y de Cuidados intensivos adecuados en algunos casos
contribuye a la alta tasa de mortalidad hospitalaria.

xiii
Por otro lado, entre los años 2017 y 2021 se registraron un total de 1002 muertes por
accidentes cerebrovasculares en el Perú, en el período previo de pandemia, las cifras
se mantuvieron relativamente bajas y estables, con 94 muertes en 2017, 117 en el 2018,
125 en el 2019. Sin embargo, durante La pandemia de Kobe 19 se observó un fuerte
incremento en los casos alcanzando 341 muertes en 2020 y 325 en el 2021. Las
regiones más afectadas durante este periodo fueron Piura, Áncash y Lima callao que
presentaron aumentos significativos en la mortalidad además también se reportaron
incrementos en algunas zonas de la Sierra Como Cajamarca y Huánuco, aunque en el
resto del país están aumentados no fueron estadísticamente relevantes.

xiv
MORBILIDAD

En el Perú las primeras causas de muertes en el 2015 son las enfermedades


cerebrovasculares u otras enfermedades, y el ICTUS no mortal es una causa importante
de discapacidad, representa una de las principales causas de discapacidad a nivel
mundial. En el Perú, se ha reportado una incidencia de 85–87 casos por cada 100,000
habitantes y una prevalencia de 6.47 por cada 1,000 habitantes, observándose un
aumento progresivo a partir de los 55 años. La discapacidad asociada al evento
cerebrovascular no fatal es considerable, especialmente en la población adulta mayor,
afectando su autonomía e interfiriendo con su calidad de vida. Según estimaciones
nacionales, los años de vida ajustados por discapacidad (AVAD) por esta causa oscilan
entre 530 y 595 por cada 100,000 habitantes, reflejando la magnitud del problema en
términos de carga de enfermedad.

La pirámide poblacional
evidencia que la mayoría
de los pacientes
diagnosticados con
enfermedad
cerebrovascular tienen
65 años o más. En
cuanto al género,
predomina ligeramente
el sexo masculino con un
53%, frente al 47%
femenino.

El ACV tiene un impacto de corto y largo plazo, según la parte del cerebro comprometida
y la rapidez del acceso a un tratamiento. Las personas que sobreviven a un accidente
cerebrovascular pueden experimentar diversas discapacidades, incluidas dificultades
con la movilidad, comprensión y el habla. Por esta razón genera un considerable
impacto en la calidad de vida de los pacientes y una alta carga para los sistemas de
salud. La morbilidad asociada al ACV adquiere particular relevancia, especialmente en
relación con las secuelas funcionales que persisten tras el evento agudo.

xv
Por ello, en un estudio realizado en un instituto de rehabilitación de Lima, Perú se
evidenció que el 87,6% de los pacientes con antecedente de ACV presentaban secuelas
de carácter moderado o severo. Entre las deficiencias más frecuentes se encontraron la
hemiplejía (81.7), la alteración de la comunicación (58%) y, en menor proporción, la
pérdida auditiva (2,1%).

Asimismo, se identificó una alta prevalencia de hipertensión arterial (67,3%) como


enfermedad crónica coexistente, así como un 16,1% de pacientes que reportaron
consumo de tabaco como hábito nocivo por lo que podemos tener en cuenta que el
consumo de tabaco aumenta significativamente el riesgo de ACV.

xvi
Y en cuanto a las características sociodemográficas, se observó que el 80,7% de los
pacientes con ACV isquémico eran mayores de 56 años, mientras que el 61,8% de
aquellos con ACV hemorrágico superaban los 46 años. A mayor grado de severidad de
las secuelas, se reportó un incremento en la proporción de personas de edad avanzada,
mujeres y pacientes con bajo nivel educativo, lo que sugiere una mayor vulnerabilidad
en estos grupos poblacionales.

xvii
INCIDENCIAS Y PREVALENCIAS

Como ya han venido mencionando mis compañeras el accidente cerebro vascular o


ictus, constituye la segunda causa de muerte en el Perú y es una de las principales
causas de muerte prematura y discapacidad. Según la Organización Mundial de la
Salud (OMS) la incidencia de ictus a nivel mundial es de 200 casos por 100.000
habitantes/año y prevé un incremento del 27% en la incidencia del ictus entre los años
2000 y 2025, en relación con el envejecimiento de la población.

En este caso los datos que mostraré reflejan la incidencia institucional (casos detectados
en el INCN) y no necesariamente la incidencia poblacional total en Perú.

Ahora En el 2022 en el INCN los pacientes hospitalizados por accidente cerebrovascular


fueron 209 casos y 239 casos en el 2023, como se observa en el grafico N°13.

xviii
Comentario: en el 2023, el Infarto cerebral no especificado representa en el 82% del
total de casos de ICTUS, seguido de otros infartos cerebrales con 9.2%.

Comentario: en el año 2022 y 2023, los accidentes cerebrovasculares son más


frecuentes en hombres. Los hombres tienen mayor incidencia con relación a las
mujeres.

xix
Comentario: en el 2023, se observa que la mayoría de Los accidentes
cerebrovasculares se presentan en la etapa de vida adulto mayor con 68.4%, seguido
de la etapa de vida adulto; indicando que la edad es el principal factor de riesgo no
modificable para Enfermedad Vascular Cerebral. La incidencia se duplica
aproximadamente cada 10 años a partir de los 55 años, según señala la OMS.

Comentario: en el 2023 el 61.6% (1401 casos) son atenciones con diagnóstico


definitivo,28.6% (651 casos) son atenciones repetidas, es decir los que acuden para un
control.

xx
DIAGNÓSTICO Y TRATAMIENTO
Métodos diagnósticos
El diagnóstico del Accidente Cerebrovascular (ACV) se basa en una evaluación clínica
detallada complementada con estudios de neuroimagen. Los principales métodos
diagnósticos incluyen:
1. Evaluación clínica inicial: Incluye la valoración neurológica utilizando escalas
estandarizadas como la Escala de NIHSS (National Institutes of Health Stroke
Scale), que permite cuantificar la gravedad del déficit neurológico.
2. Neuroimagen:
o Tomografía Computarizada (TC) cerebral sin contraste: Es el estudio
de primera línea por su rapidez y disponibilidad. Permite diferenciar entre
ACV isquémico y hemorrágico, así como descartar otras causas de déficit
neurológico.
o Resonancia Magnética (RM) cerebral: Ofrece mayor sensibilidad para
detectar isquemias tempranas, especialmente con secuencias de
difusión (DWI) que pueden mostrar cambios isquémicos minutos
después del inicio de los síntomas.
o Angiografía por TC o RM: Permiten visualizar los vasos sanguíneos
cerebrales y detectar oclusiones arteriales u otras anomalías vasculares.
3. Estudios vasculares:
o Ultrasonido Doppler carotídeo y transcraneal: Evalúa el flujo
sanguíneo en las arterias carótidas y cerebrales.
o Angiografía cerebral convencional: Considerada el estándar de oro
para la evaluación vascular cerebral, aunque es invasiva.
4. Estudios cardíacos:
o Electrocardiograma (ECG): Para detectar arritmias cardíacas como la
fibrilación auricular.
o Ecocardiograma transtorácico o transesofágico: Para identificar
fuentes cardíacas de émbolos.
o Monitoreo Holter: Para detectar arritmias intermitentes.
5. Estudios de laboratorio:
o Hemograma completo, glucemia, perfil lipídico, función renal y hepática.
o Estudios de coagulación y marcadores inflamatorios.
o En pacientes jóvenes o sin factores de riesgo claros: estudios para
trastornos de hipercoagulabilidad y enfermedades autoinmunes.
Abordaje terapéutico

xxi
El tratamiento del ACV se divide en manejo agudo y tratamiento a largo plazo:
1. Manejo agudo del ACV isquémico:
o Trombolisis intravenosa: Administración de activador del plasminógeno
tisular recombinante (rtPA) dentro de las primeras 4.5 horas desde el
inicio de los síntomas.
o Trombectomía mecánica: Extracción del trombo mediante cateterismo
en pacientes seleccionados con oclusión de gran vaso, puede realizarse
hasta 24 horas en casos específicos.
o Medidas generales: Manejo de vía aérea, presión arterial, temperatura,
glucemia y prevención de complicaciones.
2. Manejo agudo del ACV hemorrágico:
o Control de la presión arterial: Reducción cuidadosa para evitar
expansión del hematoma.
o Reversión de anticoagulación: Si el paciente estaba bajo tratamiento
anticoagulante.
o Intervención neuroquirúrgica: En casos seleccionados (efecto masa
significativo, hidrocefalia, hemorragia cerebelosa).
3. Tratamiento a largo plazo:
o Antiagregación plaquetaria: Aspirina, clopidogrel o su combinación en
casos específicos.
o Anticoagulación: En pacientes con fibrilación auricular u otras fuentes
cardioembólicas.
o Estatinas: Para control lipídico y efectos pleiotrópicos.
o Control de factores de riesgo: Antihipertensivos, hipoglucemiantes,
modificación del estilo de vida.
o Endarterectomía carotídea o stent: En pacientes con estenosis
carotídea significativa.
Rehabilitación
La rehabilitación es fundamental para maximizar la recuperación funcional después de
un ACV:
1. Evaluación inicial: Realizada por un equipo multidisciplinario para determinar
el déficit funcional y establecer objetivos de rehabilitación.
2. Tipos de terapias:
o Fisioterapia: Enfocada en la recuperación motora, equilibrio,
coordinación y marcha.
o Terapia ocupacional: Para mejorar la independencia en actividades de
la vida diaria.

xxii
o Logopedia: Para problemas de comunicación, lenguaje y deglución.
o Terapia cognitiva: Para déficits de memoria, atención y funciones
ejecutivas.
3. Modalidades de rehabilitación:
o Hospitalaria: Para pacientes con déficits severos que requieren atención
intensiva.
o Ambulatoria: Para pacientes con déficits moderados que pueden
desplazarse.
o Domiciliaria: Para pacientes con movilidad limitada.
4. Tecnologías emergentes:
o Sistemas robotizados para rehabilitación motora.
o Realidad virtual y videojuegos terapéuticos.
o Estimulación eléctrica funcional.
5. Aspectos psicosociales:
o Manejo de la depresión post-ACV, que afecta aproximadamente al 30%
de los pacientes.
o Apoyo psicológico al paciente y familia.
o Reintegración social y laboral cuando sea posible.

xxiii
PREVENCIÓN DEL ACV
Estrategias preventivas
La prevención del ACV se divide en primaria (antes del primer evento) y secundaria
(después de un ACV para prevenir recurrencias):
1. Prevención primaria:
o Educación y concientización: Programas educativos sobre factores de
riesgo y signos de alarma.
o Campañas de detección: Identificación temprana de factores de riesgo
en la población general.
o Promoción de estilos de vida saludables: Alimentación balanceada,
actividad física regular, evitar tabaco y alcohol.
2. Prevención secundaria:
o Seguimiento médico regular: Control periódico con especialistas.
o Adherencia a la medicación: Estrategias para asegurar el cumplimiento
del tratamiento.
o Rehabilitación continuada: Mantenimiento de las ganancias
funcionales.
o Prevención de complicaciones: Manejo de espasticidad, dolor, caídas
y úlceras por presión.
3. Intervenciones comunitarias:
o Programas de salud pública enfocados en poblaciones de alto riesgo.
o Mejora del acceso a servicios de salud, especialmente en zonas rurales.
o Capacitación a personal de salud de primer nivel para identificación
precoz.
Control de factores de riesgo
El manejo adecuado de los factores de riesgo modificables es crucial para reducir la
incidencia de ACV:
1. Hipertensión arterial:
o Considerada el principal factor de riesgo modificable.
o Objetivo: mantener presión arterial por debajo de 140/90 mmHg en la
mayoría de los pacientes.
o Medidas farmacológicas (antihipertensivos) y no farmacológicas
(reducción de sodio, actividad física, control de peso).
2. Diabetes mellitus:
o Control glucémico adecuado (HbA1c < 7%).
o Evaluación regular de complicaciones micro y microvasculares.

xxiv
o Tratamiento integral que incluya control de otros factores de riesgo
cardiovascular.
3. Dislipidemia:
o Terapia con estatinas según nivel de riesgo cardiovascular.
o Objetivo de LDL según riesgo individual.
o Modificaciones dietéticas (reducción de grasas saturadas y trans).
4. Tabaquismo:
o Cese completo del hábito tabáquico.
o Programas de apoyo para dejar de fumar.
o El riesgo disminuye significativamente después de 2-5 años de
abstinencia.
5. Obesidad y sedentarismo:
o Objetivo: IMC entre 18.5-24.9 kg/m².
o Actividad física regular: al menos 150 minutos semanales de actividad
moderada.
o Asesoramiento nutricional individualizado.
6. Fibrilación auricular:
o Anticoagulación según escala CHA₂DS₂-VASc.
o Control de frecuencia o ritmo según características del paciente.
o Monitorización regular para detección precoz en pacientes de alto riesgo.
7. Estenosis carotídea:
o Ultrasonido de seguimiento en pacientes con estenosis moderada.
o Intervención (endarterectomía o stent) en estenosis significativa.
8. Apnea del sueño:
o Screening en pacientes con factores de riesgo.
o Tratamiento con CPAP en casos confirmados.
La implementación efectiva de estas estrategias preventivas y el control riguroso de los
factores de riesgo pueden reducir significativamente la incidencia de ACV, tanto primario
como recurrente, mejorando así el pronóstico de los pacientes y disminuyendo la carga
socioeconómica asociada a esta enfermedad.

xxv
CONCLUSIONES

El accidente cerebrovascular (ACV) es una enfermedad que afecta a los vasos


sanguíneos del cerebro, lo que provoca la interrupción del flujo sanguíneo y, por
consiguiente, la muerte de las células nerviosas. Esta condición es una de las
principales causas de muerte y discapacidad a nivel mundial, con una alta prevalencia
en el Perú, especialmente en personas mayores de 55 años.
El ACV se clasifica en dos tipos principales: isquémico y hemorrágico. El ACV
isquémico, el más común, se produce por la obstrucción de una arteria cerebral,
mientras que el ACV hemorrágico, más severo, se produce por la ruptura de un vaso
sanguíneo cerebral.
La fisiopatología del ACV se centra en la interrupción del flujo sanguíneo, lo que
desencadena una cascada de eventos moleculares que dañan las células nerviosas.
Los factores de riesgo para el ACV se clasifican en modificables y no modificables. Los
factores no modificables, como la edad, el sexo, la raza/etnia y la historia familiar, no se
pueden controlar, mientras que los factores modificables, como la hipertensión arterial,
la diabetes mellitus, la dislipidemia, el tabaquismo, la obesidad, la fibrilación auricular y
la estenosis carotídea, se pueden controlar a través de cambios en el estilo de vida y la
medicación.
La prevención, el diagnóstico precoz y el tratamiento oportuno del ACV son cruciales
para reducir su impacto. El reconocimiento temprano de los signos de alarma y el acceso
rápido a atención médica especializada dentro de la "ventana terapéutica" (primeras
horas tras el inicio de los síntomas) resultan cruciales para mejorar el pronóstico y
minimizar las secuelas.
Las estrategias de prevención primaria mediante el control de los factores de riesgo
modificables y la implementación de programas de rehabilitación integral para los
pacientes afectados son elementos esenciales en el abordaje multidisciplinario de esta
patología.
En el Perú, la tasa de mortalidad por ACV es alta y se ha incrementado en los últimos
años, especialmente en las zonas rurales donde el acceso a servicios de salud es
limitado.

Es importante destacar que la investigación y la educación sobre el ACV son


fundamentales para mejorar la prevención, el diagnóstico y el tratamiento de esta
enfermedad.

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ARTÍCULO

• Título: Boletín de epidemiologicos

• Autores: Jose calderon Sanginez, Carlos Segundo Abanto, Daniel Ricardo


Otiniano, Sandra Berru Villalobos, Katty del Rosario Chong, Ever Namay Reyes,
Maria Fernanda Pozzi
• Año: 2022
• Fuente: Instituto Nacional de Ciencia Neurológicas
• Resumen: A pesar de que, el tratamiento ha avanzado mucho todavía no se
puede llegar a atender a la gran mayoría de los pacientes que tienen dificultades
de accesibilidad económica y geográfica. Por eso es importante la capacitación
a los médicos del primer nivel de atención, así como, mejorar los sistemas de
referencia y contrarreferencia.

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