EL RENACIMIENTO DEL PENSAMIENTO: COPÉRNICO, PICO DELLA MIRANDOLA Y
GIORDANO BRUNO ANTE UN NUEVO UNIVERSO
El Renacimiento fue mucho más que un periodo de florecimiento artístico y científico. Fue una verdadera
revolución del pensamiento humano, una reconfiguración de la relación entre el hombre, el universo y Dios.
En este contexto emergen tres figuras clave que transformaron profundamente la cosmovisión occidental:
Nicolás Copérnico con su giro heliocéntrico, Giovanni Pico Della Mirandola con su exaltación de la dignidad
humana, y Giordano Bruno con su concepción de un universo infinito y animado. Estas tres perspectivas no
solo representan avances en la astronomía o la filosofía, sino que conforman una ruptura radical con la
cosmovisión medieval, poniendo al hombre y al conocimiento en el centro de una nueva era.
EL GIRO COPERNICANO: DESCENTRAR A LA TIERRA, CENTRAR LA RAZÓN
Antes de Copérnico, la visión predominante del universo era geocéntrica, sostenida por Ptolomeo y adoptada
por la Iglesia: la Tierra era el centro inmóvil del cosmos, y alrededor de ella giraban los planetas y las estrellas
en esferas celestes perfectas. Sin embargo, en el siglo XVI, Nicolás Copérnico planteó en “De revolutionibus
orbium coelestium” (1543) que era el Sol, y no la Tierra, el centro del universo. Este giro no solo fue
astronómico sino también filosófico y cultural.
El llamado “giro copernicano” implicó un descentramiento radical: la Tierra ya no era el centro del universo,
y por extensión, el hombre tampoco. No obstante, esta aparente degradación de la centralidad humana
permitió una forma distinta de libertad intelectual. Si el hombre ya no era el centro pasivo del cosmos, podía
convertirse en su intérprete activo. El pensamiento científico se volvió entonces un instrumento legítimo para
conocer la realidad, desafiando la autoridad de la tradición y abriendo paso a la razón como guía.
PICO DELLA MIRANDOLA: LA DIGNIDAD DEL HOMBRE COMO LIBERTAD DE SER
A la par que se gestaban estas transformaciones cosmológicas, el pensamiento renacentista revalorizaba la
figura del ser humano. Giovanni Pico della Mirandola, joven filósofo florentino, es autor de uno de los
manifiestos más emblemáticos del humanismo renacentista: *Oración sobre la dignidad del hombre* (1486).
En esta obra, Pico sostiene que el ser humano no tiene una naturaleza fija, como las demás criaturas, sino
que ha sido creado por Dios con la libertad de configurarse a sí mismo. El hombre es “el gran milagro”, dotado
de libre albedrío, capaz de ascender hacia lo divino o de caer en lo bestial.
Esta idea marcó una ruptura con la visión medieval, donde la jerarquía cósmica asignaba a cada criatura un
lugar determinado. Para Pico, el hombre no tiene un lugar predestinado, sino que lo elige. En este sentido,
su dignidad no se funda en una superioridad natural, sino en la capacidad de autodeterminación. Este
pensamiento, influido por el neoplatonismo y la Cábala, sintoniza con la nueva confianza del Renacimiento
en las capacidades humanas: conocer, crear, transformar.
GIORDANO BRUNO: UN UNIVERSO INFINITO Y ANIMADO
Giordano Bruno llevó esta exaltación del hombre y del conocimiento hasta sus últimas consecuencias.
Astrónomo, filósofo y místico, Bruno aceptó el modelo heliocéntrico de Copérnico, pero fue más allá: sostuvo
que el universo no solo no gira alrededor de la Tierra, sino que es infinito, sin centro, poblado de innumerables
mundos habitados. Su concepción del cosmos, expuesta en obras como “De l'infinito universo e mondi”
(1584), rompió completamente con la visión aristotélica y cristiana del universo cerrado y jerárquico.
Más aún, Bruno concebía el universo como animado, es decir, dotado de alma. Para él, la materia y el espíritu
no estaban escindidos; el universo entero era una manifestación de la divinidad. Esta visión panteísta lo
enfrentó abiertamente con la ortodoxia cristiana. Donde la teología veía un mundo creado por un Dios
trascendente, Bruno veía una divinidad inmanente que se expresaba en cada rincón del cosmos. En su
filosofía, el conocimiento del universo era, al mismo tiempo, un acto de comunión con lo divino. Esta audacia
le costó la vida: fue condenado por herejía y quemado en la hoguera en 1600.
CONVERGENCIAS Y RUPTURAS
Aunque provenientes de campos distintos, los aportes de Copérnico, Pico y Bruno convergen en una
transformación profunda de la relación entre el hombre y el universo. Copérnico descentra al hombre, pero
abre la puerta al pensamiento científico autónomo. Pico devuelve al hombre la capacidad de elegir su destino,
desafiando toda noción de orden fijo y predeterminado. Bruno, por su parte, amplía el escenario hasta el
infinito, proponiendo un universo sin centro, vivo y sagrado, donde el hombre es parte activa y pensante.
Esta tríada representa el tránsito del pensamiento medieval al moderno. Si el medievo concebía un cosmos
cerrado, jerárquico y teológicamente ordenado, el Renacimiento propone un universo dinámico, abierto y
sujeto a la exploración racional. En este nuevo escenario, el ser humano no es el centro del mundo, pero sí su
intérprete, su explorador y, en cierta forma, su creador de sentido.
"DISCURSO SOBRE LA DIGNIDAD DEL HOMBRE"
El "Discurso sobre la Dignidad del Hombre" de Pico della Mirandola destaca la libertad y la capacidad del
ser humano para forjar su propia naturaleza, lo que le otorga una dignidad incomparable. La obra argumenta
que, a diferencia de otros seres, el hombre posee la libertad de elegir su camino y trascender la creación,
asumiendo la responsabilidad de su propio destino.
El Discurso en detalle:
• La libertad como fundamento de la dignidad:
Pico establece que la libertad es la base de la dignidad humana, permitiendo al hombre elegir su propia
esencia y trascender.
• El hombre como "mago" o "artista" de su propia existencia:
La obra destaca la capacidad del hombre para crear su propio ser y formar su propia naturaleza, lo
que lo convierte en un "artista" de su propia existencia.
• La importancia del conocimiento y la sabiduría:
El discurso enfatiza la necesidad de buscar el conocimiento y la sabiduría a través del estudio y la
reflexión, considerándolos herramientas esenciales para el desarrollo humano.
• El hombre como centro del universo:
La obra presenta al hombre como un ser privilegiado, capaz de comprender y adaptarse a todas las
dimensiones del universo.
• La responsabilidad humana:
Pico enfatiza la responsabilidad del hombre por sus acciones, ya que su libertad implica la posibilidad
de elegir el bien o el mal.
• El ideal del hombre renacentista:
El "Discurso" se considera una síntesis teórica del ideal del hombre renacentista, que valoraba la
libertad, el espíritu crítico y la pasión por la empresa.