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SACERDOCIO

El documento aborda cómo los hombres pueden asumir el rol de líderes y sacerdotes en sus familias durante la pandemia de COVID-19, enfatizando la importancia de la fe, la gracia y la palabra de Dios. Se presentan cinco roles clave que los hombres deben cumplir: líderes, amadores, protectores, proveedores y sacerdotes, y se ofrecen consejos prácticos para reflexionar, estudiar la Biblia, orar y predicar el evangelio. Finalmente, se destaca la necesidad de aprovechar el tiempo en casa para fortalecer la vida familiar y espiritual.

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SACERDOCIO

El documento aborda cómo los hombres pueden asumir el rol de líderes y sacerdotes en sus familias durante la pandemia de COVID-19, enfatizando la importancia de la fe, la gracia y la palabra de Dios. Se presentan cinco roles clave que los hombres deben cumplir: líderes, amadores, protectores, proveedores y sacerdotes, y se ofrecen consejos prácticos para reflexionar, estudiar la Biblia, orar y predicar el evangelio. Finalmente, se destaca la necesidad de aprovechar el tiempo en casa para fortalecer la vida familiar y espiritual.

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CÓMO SER CABEZA Y SACERDOTE DE MI FAMILIA EN ESTE TIEMPO

En noviembre del año 2019, sin darnos cuenta, el mundo como lo conocíamos
hasta el momento, cambiaría para siempre. El descubrimiento de un nuevo virus
llamado COVID19 impactaría las naciones tan profundamente como nunca antes
había ocurrido. Las escuelas cerrarían, los aeropuertos dejarían de operar, los
trabajos se detendrían, hasta las iglesias se verían obligados a cerrar sus puertas.
Cientos de países se unirían para decir a sus habitantes #QUEDATE EN CASA. El
quedarse en casa no era ya una opción, era una obligación y todo esto para evitar
que el COVID19 se siguiese propagando entre las naciones y enfermando a más
personas.
Sin embargo, el #QUEDATE EN CASA no solo serviría para evitar la propagación
del virus, sino también para darle la oportunidad a muchos hombres de asumir el
llamado que Dios les ha hecho de ser cabezas y sacerdotes de su hogar. Muchos
hombres, incluyendo cristianos nacidos de nuevo, se han escudado por años en
sus trabajos y en el título de “Proveedor de mi familia”, pero ahora no bastaba
simplemente con ser proveedor, era tiempo de ser esposo, padre, pastor,
consejero, siervo, roles que muchos no habían estado cumpliendo y otros que
incluso no tienen idea de como hacerlos.

PRIMERO LO PRIMERO, ¿QUÉ DICE DIOS?

Antes de ponernos a teorizar o filosofar qué deberíamos estar haciendo como


hombres para bendecir y cuidar de nuestra familia en este tiempo, es importante
recordar brevemente que nos ha dicho Dios en su palabra que debemos ser:

1. Líderes: Cuando Dios puso al hombre en el Edén, le dio instrucciones


específicas de liderar y gobernar toda la creación (Génesis 2:15 Tomó,
pues, Jehová Dios al hombre, y lo puso en el huerto de Edén, para
que lo labrara y lo guardase.). De la misma manera Dios ha
determinado que el hombre es el líder de su hogar y como líder está
llamado a ir delante, marcando el camino por el cual su familia transitará.
Amadores de los suyos: El hombre esta llamado a amar a su esposa como
Cristo amó a la iglesia (Efesios 5:22-25 Las casadas estén sujetas a sus
propios maridos, como al Señor; 23 porque el marido es cabeza de la mujer,
así como Cristo es cabeza de la iglesia, la cual es su cuerpo, y él es su
Salvador. 24 Así que, como la iglesia está sujeta a Cristo, así también las
casadas lo estén a sus maridos en todo. 25 Maridos, amad a vuestras
mujeres, así como Cristo amó a la iglesia, y se entregó a sí mismo por ella,, 1
Pedro 3-7), y amar a sus hijos como herencia del Señor que son (Salmos 127:3
He aquí, herencia de Jehová son los hijos; Cosa de estima el fruto del
vientre.

2. ). Este amor es un amor ágape es decir, un amor incondicional. En 1


Corintios 13:4-7 El amor es sufrido, es benigno; el amor no tiene
envidia, el amor no es jactancioso, no se envanece; 5 no hace nada
indebido, no busca lo suyo, no se irrita, no guarda rencor; 6 no se
goza de la injusticia, mas se goza de la verdad. 7 Todo lo sufre, todo
lo cree, todo lo espera, todo lo soporta. se nos describe cómo luce
este tipo de amor: es paciente, bondadoso, sin envidia, que no se irrita,
no toma en cuenta el mal recibido, todo lo sufre, todo lo cree, todo lo
espera, todo lo soporta. Este es el tipo de amor que Dios nos pide tener
hacia los de nuestra casa.
3. Protectores: Tal y como Dios ha prometido proteger a los suyos, así los
hombres deben proteger a los de su casa (2 Tesalonicenses 3:3 Pero
fiel es el Señor, que os afirmará y guardará del mal.). Pero esta
protección no se limita simplemente a la protección física, sino también a
la protección espiritual (1 Corintios 16.13 Velad, estad firmes en la fe;
portaos varonilmente, y esforzaos.). Como padres y esposos es
nuestra responsabilidad velar no solo por el bienestar del cuerpo de
nuestra familia, sino también por el bienestar de su alma.
4. Proveedores: El rol de proveedor está claramente establecido en las
Escrituras, a tal punto que el apóstol Pablo compara con un incrédulo a
aquel hombre de Dios que no cumple con este mandato (1 Timoteo 5.8
porque si alguno no provee para los suyos, y mayormente para los
de su casa, ha negado la fe, y es peor que un incrédulo). Proveer,
para nosotros los hombres, no es una opción, es una instrucción aún en
los peores tiempos. Sin embargo, sería insensible de nuestra parte no
reconocer que hay situaciones extremas en las cuales un hombre no
puede cumplir con este mandato. En estos casos ese hombre debe
confiar en Dios y recordar las palabras de salmista en el salmo 34:10
”Los leoncillos necesitan, y tienen hambre; Pero los que buscan a
Jehová no tendrán falta de ningún bien.»
5. Sacerdotes: En el Antiguo Pacto, la función del sacerdote era interceder
delante de Dios en favor del pueblo (Éxodo 19:5-7 Ahora, pues, si
diereis oído a mi voz, y guardareis mi pacto, vosotros seréis mi
especial tesoro sobre todos los pueblos; porque mía es toda la
tierra. 6 Y vosotros me seréis un reino de sacerdotes, y gente
santa. Estas son las palabras que dirás a los hijos de
Israel.7 Entonces vino Moisés, y llamó a los ancianos del pueblo, y
expuso en presencia de ellos todas estas palabras que Jehová le
había mandado. ), él se presentaba delante de Dios para apelar por el
favor de Dios para aquellos a quienes el representaba. De la misma
manera nosotros como hombres hemos sido designados sacerdotes de
nuestros hogares, llamados a clamar a nuestro Dios fielmente para que
Él, según su soberana voluntad, pueda mostrar Su favor y Su gracia a
los de nuestra casa (1 Pedro 2:5 vosotros también, como piedras
vivas, sed edificados como casa espiritual y sacerdocio santo, para
ofrecer sacrificios espirituales aceptables a Dios por medio de
Jesucristo.).
AHORA LO SEGUNDO, ¿CÓMO PODEMOS HACER ESO EN TIEMPOS COMO
ESTOS?

Tiempos como los que vive el mundo hoy ponen de manifiesto muchas cosas,
pero en especial revelan lo incapaces que somos para cumplir por nosotros
mismos los estándares de nuestro buen Dios. Nuestra naturaleza pecadora nos
empuja a centrarnos en nosotros y olvidarnos incluso de aquellos a quienes
amamos (Romanos 7:19-25 Porque no hago el bien que quiero, sino el mal
que no quiero, eso hago. 20 Y si hago lo que no quiero, ya no lo hago yo, sino
el pecado que mora en mí.21 Así que, queriendo yo hacer el bien, hallo esta
ley: que el mal está en mí. 22 Porque según el hombre interior, me deleito en
la ley de Dios; 23 pero veo otra ley en mis miembros, que se rebela contra la
ley de mi mente, y que me lleva cautivo a la ley del pecado que está en mis
miembros. 24 ¡Miserable de mí! ¿quién me librará de este cuerpo de
muerte? 25 Gracias doy a Dios, por Jesucristo Señor nuestro. Así que, yo
mismo con la mente sirvo a la ley de Dios, mas con la carne a la ley del
pecado.). Nuestra confianza es puesta a prueba, nuestra obediencia es puesta a
prueba, incluso nuestro amor es puesto a prueba. Es por eso que no debemos ver
este tiempo como un juicio de parte de Dios hacia nosotros, sino como un tiempo
de instrucción y enseñanza donde el Señor nos está mostrando lo que hay en
nuestros corazones y lo que Él espera de nosotros (Deuteronomio 8:2 Y te
acordarás de todo el camino por donde te ha traído Jehová tu Dios estos
cuarenta años en el desierto, para afligirte, para probarte, para saber lo que
había en tu corazón, si habías de guardar o no sus mandamientos.).
Para poder ser cabeza y sacerdote de nuestras familias en este tiempo
necesitamos:

 A Cristo: Cristo Jesús no es simplemente el salvador de nuestras


almas, Él es nuestro Rey, nuestro Señor y nuestro modelo. Es por eso
que, para poder liderar, amar, proteger y proveer para nuestra familia
necesitamos ver su ejemplo. Necesitamos buscar ser más como Él. Ver
cómo él actuó en los momentos de crisis, estudiar Su liderazgo y
aprender de la forma como amó, protegió y cuidó e incluso como
proveyó para los suyos.
 Fe: Definitivamente no podremos terminar esta cuarentena, ni pastorear
a los de nuestra casa sino tenemos fe. Fe en las promesas de Dios. Fe
en que Él cuida de nosotros. Fe en que todo esto esta obrando para bien
para aquellos que le amamos (Romanos 8:28 Y sabemos que a los
que aman a Dios, todas las cosas les ayudan a bien, esto es, a los
que conforme a su propósito son llamados.). Sin fe es imposible
agradar a Dios y sin fe es imposible quedarnos en casa y estar en paz
con nosotros mismo y con los nuestros.
 Gracia: Si alguna vez pensaste que podrías ser cabeza y sacerdote de
tu familia sin la gracia de Dios, queremos recordarte que es IMPOSIBLE.
Necesitamos de Su gracia para poder hacer aquellas cosas que Él nos
ha llamado a hacer. Es por esto por lo que debemos acercarnos a Él
buscando Su oportuno socorro y Su dirección. No podemos solos,
necesitamos de Él. (Hebreos 4:16 Acerquémonos, pues,
confiadamente al trono de la gracia, para alcanzar misericordia y
hallar gracia para el oportuno socorro.)
 Su palabra: Necesitamos venir a Su palabra cada día, buscando Su
consejo, Su dirección, Su instrucción y Sus promesas. La palabra de
Dios es lámpara a nuestros pies, y como toda lámpara es en momentos
de oscuridad donde ella brilla con mas fuerza. Para salir victorioso de
este tiempo de prueba necesitamos la sabiduría que viene de Dios, por
lo cual, el refugiarnos en Su palabra no es una opción sino una
obligación
 La gloria de Dios como meta: No existe para el creyente un mejor
motivador que la gloria de Dios como meta. El glorificar a nuestro Dios
en este tiempo en acciones y hechos debe ser el motor que nos empuje
a levantarnos en la mañana. El saber que todo ha sido creado por medio
de Él por Él y para Él (Colosenses 1:16 Porque en él fueron creadas
todas las cosas, las que hay en los cielos y las que hay en la tierra,
visibles e invisibles; sean tronos, sean dominios, sean principados,
sean potestades; todo fue creado por medio de él y para él.), debe
movernos a actuar según el nos ha pedido.

FINALMENTE, SIENDO UN POCO MÁS PRACTICO.


Para no quedarnos a diez mil pies de altura, quisiéramos motivarte a:

1. Reflexiona en lo que Dios esta haciendo en este tiempo: Aparta


momentos específicos del día en donde puedas retirarte unos minutos
para reflexionar en aquellas verdades que Dios te ha estado mostrando
en este tiempo. Antes de hacer nuestra función de lideres de nuestros
hogares tenemos que serlo, sin meditación y reflexión esto no será
posible. El Pastor Miguel en su libro “Siervos para su gloria” desarrolla
esta problemática del ser humano de hoy, en donde ellos esta mas
enfocados en las cosas que hacen que en quienes son, cito: «Es
lamentable y preocupante que el ser humano tenga una alta
preocupación por las cosas que hace, mientras que no muestra una alta
motivación por cultivar una vida interior que le permita manejar mucho
mejor su vida exterior. Esto explica los grandes fracasos que de modo
continuo vemos en la vida cotidiana, como cuando una persona no
preparada interiormente se lanzó a hacer algo, aunque su carácter no
tenía la madurez o la fortaleza necesaria para sostenerse en la carrera
hasta alcanzar los objetivos.» Aprovecha este tiempo para creer y SER
ese esposo y padre que Dios quiere que seas.
2. Estudia la palabra: Sé intencional en estudiar la palabra de Dios en
solitario pero también con toda la familia. Busca espacios en donde
puedas compartir aquellas verdades que Dios te ha venido mostrando.
Medita con ellos en aquellos versos que nos dan esperanza y consuelo,
pero también busca oportunidades de compartir aquellos textos de la
palabra que nos llaman al arrepentimiento, a depender de Dios y buscar
vivir para Su gloria.
3. Ora: El orar no puede ser una opción para nosotros. Hoy más que
nunca debemos orar sin cesar (1 Tesalonicenses 5:17 Orad sin
cesar.), en tiempo y fuera de tiempo, no simplemente para que el Señor
sane a los enfermos, de sabiduría a los médicos, sino para que Él nos
permita glorificarle y que al terminar esta experiencia podamos ser más
como Él. Al igual que como con el estudio de la palabra, aprovecha este
tiempo para orar con toda tu familia, que ellos puedan escucharlos orar y
del mismo modo, que ellos tengan la oportunidad de clamar a nuestro
Dios.
4. Predica el evangelio: Usa este tiempo para hablar de aquellas
verdades que nos han hecho libres y que nos recuerdan que nuestro
mayor enemigo no es una enfermedad llamada COVID19, sino el
pecado y que la única cura que existe es la sangre de Cristo.
Recuérdate y recuérdale a los suyos que nuestra esperanza no está en
este mundo caído, sino en un mundo venidero, en donde estaremos con
nuestro Salvador para siempre. Donde no habrá más llanto ni dolor
(Apocalipsis 21:4 Enjugará Dios toda lágrima de los ojos de ellos; y
ya no habrá muerte, ni habrá más llanto, ni clamor, ni dolor; porque
las primeras cosas pasaron.) y donde la polilla y el orín corrompen
(Mateo 6:19 No os hagáis tesoros en la tierra, donde la polilla y el
orín corrompen, y donde ladrones minan y hurtan;).
5. Se intencional en escuchar: Este es un tiempo donde el temor y la
ansiedad arropa nuestros corazones, es por esto que como pastores de
nuestras familias, debemos procurar con diligencia el crear los espacios
para ver como está el corazón de los nuestros, saber con qué están
luchando, sus temores y preocupaciones. Al hacer esto tendremos
oportunidades de consolar y ministrar incluso a los más chicos de
nuestra casa.
6. Aprovecha bien el tiempo: Recuerda que no estamos de vacaciones,
aunque pueda parecer que no tenemos muchas cosas que hacer en
casa, sí tenemos. Aprovecha estos días para seguir creciendo, busca
libros que leer, cursos en línea que tomar, edifica tú alma de tal manera
que al volver a la “normalidad” el hombre que salió de casa no sea el
mismo que entró. De igual forma busca invertirte en tu esposa y tus
hijos, tener tiempos de calidad con ellos. Crear momentos que los
marquen para siempre. Muchos de nosotros debido a nuestras
responsabilidades no dedicamos el tiempo suficiente a nuestra familia,
hoy Dios nos ha forzado a tener que hacerlo, aprovechémoslo de
manera que al pasar el tiempo no tengamos de nada de que
arrepentirnos. (Efesios 5:16 aprovechando bien el tiempo, porque los
días son malos.)

Este es un tiempo donde Dios está llamando a Su pueblo a volverse a Él, a


buscarle en oración, a reflexionar en sus promesas, a recordar que nuestra
seguridad no está en el ahora sino en el Dios que sostiene el ayer, el hoy y el
mañana. Nuestra familia necesita que nosotros les lideremos en estas verdades,
que le amemos como Cristo nos amó, que les protejamos física y espiritualmente y
que sigamos proveyendo para su cuerpo como para su alma.

“Dios es demasiado bueno como para ser cruel, y es demasiado sabio como para
equivocarse. Cuando no podemos ver Su mano, debemos confiar en Su Corazón”

Charles Spurgeon.

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