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Ñam

El 3 de julio de 1955, las mujeres en México votaron por primera vez, marcando un hito en el reconocimiento de sus derechos. A lo largo de los años, diversas iniciativas y movimientos feministas llevaron a la promulgación de reformas constitucionales que garantizaban el sufragio femenino, culminando en la participación activa de mujeres en la política. En 2022, se conmemoró el 67 aniversario del voto femenino, resaltando la importancia de continuar la lucha por la igualdad y la erradicación de la violencia de género.
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El 3 de julio de 1955, las mujeres en México votaron por primera vez, marcando un hito en el reconocimiento de sus derechos. A lo largo de los años, diversas iniciativas y movimientos feministas llevaron a la promulgación de reformas constitucionales que garantizaban el sufragio femenino, culminando en la participación activa de mujeres en la política. En 2022, se conmemoró el 67 aniversario del voto femenino, resaltando la importancia de continuar la lucha por la igualdad y la erradicación de la violencia de género.
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EL PIRMER VOTO DE LAS MUJERES

El 3 de julio de 1955 las mujeres emitieron por primera vez su voto en México, hecho
que implicaba uno de los mayores reconocimientos a sus derechos. En esa ocasión se
elegía a los diputados federales para la XLIII Legislatura. [1]

En el año de 1923 se celebró en México el Primer Congreso de la Liga Panamericana de


Mujeres, al que asistieron más de cien delegadas de todos los estados del país. Entre
ellas se encontraban las dirigentes feministas más importantes del momento: Luz Vera,
Margarita Robles de Mendoza, Matilde Montoya, Columba Rivera y Julia Nava de Ruíz
Sánchez, entre otras. En este encuentro se resolvió enviar al Congreso de la Unión una
petición de igualdad de derechos políticos para hombres y mujeres. Así, para fines de
aquella década, la cuestión del sufragio femenino pasó a formar parte de la agenda de
los partidos políticos.

En 1937, durante el gobierno de Lázaro Cárdenas, se lanzó la iniciativa de reforma al


artículo 34 de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos; en ella se
solicitó por primera vez el derecho a la mujer de votar y obtener cargos de elección
popular. Dicha iniciativa fue aprobada por ambas Cámaras, de Senadores y de
Diputados, pero en la última fase del proceso legislativo no se hizo la declaratoria de
Reforma Constitucional, como indica el artículo 135, y la cuestión quedó en el aire. [2]

Años después, el 6 de abril de 1952, más de 20 mil mujeres se agruparon en el Parque


18 de marzo de la Ciudad de México, exigiendo al entonces candidato presidencial
Adolfo Ruíz Cortines que hiciera cumplir su gran promesa de plasmar en la Constitución
el derecho de las mexicanas a votar y ser electas. [3]

El 17 de octubre de 1953, Adolfo Ruíz Cortines –ya presidente de la nación–, publicó en


el Diario Oficial de la Federación (DOF) un decreto donde anunciaba la promulgación de
las reformas constitucionales, otorgando a las mujeres el derecho a votar y ser votadas
para puestos de elección popular. [4]

Sin embargo, y es importante destacarlo, a pesar de este gran avance pasaron años
antes de que el sufragio femenino se viera realmente proyectado en la elección de
mujeres candidatas para cargos federales. Las primeras sufragadas fueron Aurora
Jiménez (4 de julio de 1954), primera diputada federal en la historia de México, por
Baja California; María Lavalle Urbina, por Campeche, y Alicia Arellano Tapia por Sonora,
primeras senadoras electas el 4 de julio de 1964, y Griselda Álvarez, gobernadora por
Colima en 1979. [5]
Con el paso del tiempo se fueron creando diversas instituciones para brindar apoyo a
las mujeres. Un ejemplo es el Instituto Nacional de las Mujeres (INMUJERES), área
prioritaria para la toma de decisiones. La participación femenina en la vida política del
país ha contribuido a la consolidación de la democracia; su presencia en ámbitos de
toma de decisiones, tanto públicos como privados, es condicionante del mejoramiento
de los niveles de vida sociales y económicos, y en el proceso general del desarrollo de
las políticas a favor de la igualdad y la equidad de género: la reforma político-electoral
en materia de Paridad entre Géneros (31 de enero de 2014). En ella se eleva a rango
constitucional la garantía de la paridad entre mujeres y hombres en las candidaturas a
la Cámara de Diputados, Senado y Congresos Estatales. En el artículo 41
constitucional, esta reforma establece lo siguiente: “Los partidos políticos tienen como
fin promover la participación del pueblo en la vida democrática, contribuir a la
integración de los órganos de representación política y, como organizaciones de
ciudadanos, hacer posible el acceso de éstos al ejercicio del poder público, de acuerdo
con los programas, principios e ideas que postulan y mediante el sufragio universal,
libre, secreto y directo, así como las reglas para garantizar la paridad entre los
géneros, en candidaturas a legisladores federales y locales”. En la actualidad, la
presencia de la mujer en cargos de elección popular es una realidad incuestionable y
firme en la cultura política de nuestro país. [6]
En 2022, el Pleno del Primer Congreso de la Ciudad de México —un Congreso con
equidad absoluta, conformado por 33 diputadas y 33 legisladores— conmemoró el 67
Aniversario del Voto de la Mujer en México, destacando la necesidad de lograr la
erradicación de la violencia y alcanzar la paridad total. También se pronunciaron por
continuar la lucha por alcanzar la igualdad sustantiva, el acceso a la justicia y
consolidar una sociedad más equitativa.
Las y los integrantes de la I Legislatura del Congreso local recordaron que hace 67
años, el 17 de octubre de 1953, se publicaron en el Diario Oficial de la Federación, las
modificaciones constitucionales que permitieron el sufragio femenino.
La legisladora Lilia Sarmiento Gómez aseguró que hablar del derecho al voto femenino,
"nos remite a una diversidad de intensas luchas por la reivindicación de derechos” y
aseguró que gracias al movimiento feminista sufragista "podemos participar en los tres
órdenes de gobierno y con ello tener la oportunidad de consolidar una sociedad más
justa y equitativa". [7]

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