PLAN DE ORDENAMIENTO TERRITORIAL
El Plan de Ordenamiento Territorial, es un Instrumento de planificación y
gestión del desarrollo, que promueve y regula los procesos de organización
sostenible del territorio a nivel nacional, regional y local, articulados a los
planes ambientales, de desarrollo económico, social y otros.
Por su carácter integral, participativo, democrático y prospectivo, el POT debe
articular en el espacio tanto los aspectos sectoriales, a través de la proyección
espacial de las políticas ambientales, sociales, culturales y económicas, como
los aspectos territoriales, relacionados con el uso y ocupación.
Para la formulación del plan se debe disponer de un diagnóstico preciso de los
principales conflictos y problemas en el uso y ocupación del territorio, las
oportunidades y aptitud del mismo; para así construir una serie de escenarios
alternativos, bien para solucionar estos problemas, o para el aprovechamiento
idóneo de sus oportunidades.
En síntesis:
El POT como instrumento racionalizador de la toma de decisiones sobre
los procesos de uso y ocupación del territorio, debe proponer una
estrategia de desarrollo ambiental, económica, social y cultural,
expresada en un conjunto de acciones y usos a localizar, formuladas a
partir de: la función de la entidad territorial, en relación con otras de su
mismo nivel -de acuerdo al principio de coordinación-, las directrices
provenientes de niveles territoriales superiores y de las acciones
previstas o tomadas en ámbitos inferiores.
De igual forma el POT deber contener una propuesta concertada para la
distribución ordenada de las actividades en el espacio, tomando en
cuenta sus oportunidades, limitantes y problemas, la mejor organización
funcional del territorio y la posibilidad de usos múltiples.
Todo POT parte de reconocer que los problemas territoriales no se presentan
aislados sino que son causados por la interrelación de factores diversos
(sociales, económicos, culturales, ambientales y político-administrativos),
situación que exige un diagnóstico integral. Por la naturaleza espacial del
ordenamiento, esta integralidad se garantiza cuando los planes se desarrollan
a partir de unidades territoriales que sinteticen la problemática y constituyan un
elemento integrador y estructurante de los objetivos, metas y acciones
planificadoras.
Por su naturaleza, los Planes de Ordenamiento Territorial deberán diseñar una
estrategia en la que se programen y expresen los escenarios o alternativas de
desarrollo territorial futuro y la imagen objetivo deseada por la entidad territorial.
Las diferentes etapas del proceso de ordenamiento Territorial, se desarrollan
admitiendo una esquematización secuencial, que en la realidad se producen en
forma continua, cíclica e iterativa, en un continuo ir y venir de atrás hacia
delante y de adelante hacia atrás. Los POT no son cerrados y rígidos, sino
flexibles aunque sin dar opción a la arbitrariedad en su gestión. En este
sentido, no resulta tan importante el cumplimiento taxativo del plan si en su
desarrollo no se logran los objetivos planteados, en cuyo caso se da paso a los
ajustes pertinentes o a su reformulación.
La formulación del los POT debe darse en procesos participativos
(democráticos y concertados). Los objetivos, metas y alternativas futuras deben
tener una legitimación social, a través de procesos de consulta y concertación
con el sector privado, trabajadores y demás actores sociales representativos de
las entidades territoriales, el plan de ordenamiento debe constituirse también
en un "Proyecto político" orientado a la modernización de las entidades
territoriales y las instancias de planificación dentro del nuevo orden económico
internacional y el proceso de modernización del Estado.