0% encontró este documento útil (0 votos)
30 vistas3 páginas

Document Blank

Cargado por

Pablo Flores
Derechos de autor
© © All Rights Reserved
Nos tomamos en serio los derechos de los contenidos. Si sospechas que se trata de tu contenido, reclámalo aquí.
Formatos disponibles
Descarga como DOCX, PDF, TXT o lee en línea desde Scribd
0% encontró este documento útil (0 votos)
30 vistas3 páginas

Document Blank

Cargado por

Pablo Flores
Derechos de autor
© © All Rights Reserved
Nos tomamos en serio los derechos de los contenidos. Si sospechas que se trata de tu contenido, reclámalo aquí.
Formatos disponibles
Descarga como DOCX, PDF, TXT o lee en línea desde Scribd

me alivie la carga.

Verás, tenía una querida amiga llamada Gracie, que solía ser de
gran ayuda, pero se fue a Italia la primavera pasada, conoció a un conde y se casó con
él. A los sesenta y ocho, ¡imagínate! Ahora es condesa, lo cual es maravilloso para
ella, porque antes no era nada. Solo una mujer muy corriente. Quiero decir, no la
habrías mirado dos veces si te la hubieras cruzado por la calle. —Flappy resopló un
poco, y logró esbozar una sonrisa tensa—. Pero he sido muy comprensiva y generosa
porque, debo decírtelo, fue extremadamente desconsiderado por su parte dejarme en
la estacada de esa manera. Necesito una asistente personal. Creo que tú, Persephone,
serás perfecta —dijo, tomando el currículum vitae de su entrevistada, que tenía sobre
el escritorio—. Tienes mucha experiencia. Hablas italiano, francés y español, eres una
buena organizadora y sabes cocinar, lo cual es espléndido, aunque tengo una chica
llamada Karen que cocina un poco de vez en cuando, si las cosas se complican. Soy
una excelente cocinera, por supuesto, pero una simplemente no puede estar en todas
partes a la vez y se requiere mi experiencia en muchos otros lugares, además de la
cocina. —La miró directamente a los ojos y le preguntó—: ¿Hay algo que no puedas
hacer?me alivie la carga. Verás, tenía una querida amiga llamada Gracie, que solía ser
de gran ayuda, pero se fue a Italia la primavera pasada, conoció a un conde y se casó
con él. A los sesenta y ocho, ¡imagínate! Ahora es condesa, lo cual es maravilloso
para ella, porque antes no era nada. Solo una mujer muy corriente. Quiero decir, no la
habrías mirado dos veces si te la hubieras cruzado por la calle. —Flappy resopló un
poco, y logró esbozar una sonrisa tensa—. Pero he sido muy comprensiva y generosa
porque, debo decírtelo, fue extremadamente desconsiderado por su parte dejarme en
la estacada de esa manera. Necesito una asistente personal. Creo que tú, Persephone,
serás perfecta —dijo, tomando el currículum vitae de su entrevistada, que tenía sobre
el escritorio—. Tienes mucha experiencia. Hablas italiano, francés y español, eres una
buena organizadora y sabes cocinar, lo cual es espléndido, aunque tengo una chica
llamada Karen que cocina un poco de vez en cuando, si las cosas se complican. Soy
una excelente cocinera, por supuesto, pero una simplemente no puede estar en todas
partes a la vez y se requiere mi experiencia en muchos otros lugares, además de la
cocina. —La miró directamente a los ojos y le preguntó—: ¿Hay algo que no puedas
hacer?me alivie la carga. Verás, tenía una querida amiga llamada Gracie, que solía ser
de gran ayuda, pero se fue a Italia la primavera pasada, conoció a un conde y se casó
con él. A los sesenta y ocho, ¡imagínate! Ahora es condesa, lo cual es maravilloso
para ella, porque antes no era nada. Solo una mujer muy corriente. Quiero decir, no la
habrías mirado dos veces si te la hubieras cruzado por la calle. —Flappy resopló un
poco, y logró esbozar una sonrisa tensa—. Pero he sido muy comprensiva y generosa
porque, debo decírtelo, fue extremadamente desconsiderado por su parte dejarme en
la estacada de esa manera. Necesito una asistente personal. Creo que tú, Persephone,
serás perfecta —dijo, tomando el currículum vitae de su entrevistada, que tenía sobre
el escritorio—. Tienes mucha experiencia. Hablas italiano, francés y español, eres una
buena organizadora y sabes cocinar, lo cual es espléndido, aunque tengo una chica
llamada Karen que cocina un poco de vez en cuando, si las cosas se complican. Soy
una excelente cocinera, por supuesto, pero una simplemente no puede estar en todas
partes a la vez y se requiere mi experiencia en muchos otros lugares, además de la
cocina. —La miró directamente a los ojos y le preguntó—: ¿Hay algo que no puedas
hacer?me alivie la carga. Verás, tenía una querida amiga llamada Gracie, que solía ser
de gran ayuda, pero se fue a Italia la primavera pasada, conoció a un conde y se casó
con él. A los sesenta y ocho, ¡imagínate! Ahora es condesa, lo cual es maravilloso
para ella, porque antes no era nada. Solo una mujer muy corriente. Quiero decir, no la
habrías mirado dos veces si te la hubieras cruzado por la calle. —Flappy resopló un
poco, y logró esbozar una sonrisa tensa—. Pero he sido muy comprensiva y generosa
porque, debo decírtelo, fue extremadamente desconsiderado por su parte dejarme en
la estacada de esa manera. Necesito una asistente personal. Creo que tú, Persephone,
serás perfecta —dijo, tomando el currículum vitae de su entrevistada, que tenía sobre
el escritorio—. Tienes mucha experiencia. Hablas italiano, francés y español, eres una
buena organizadora y sabes cocinar, lo cual es espléndido, aunque tengo una chica
llamada Karen que cocina un poco de vez en cuando, si las cosas se complican. Soy
una excelente cocinera, por supuesto, pero una simplemente no puede estar en todas
partes a la vez y se requiere mi experiencia en muchos otros lugares, además de la
cocina. —La miró directamente a los ojos y le preguntó—: ¿Hay algo que no puedas
hacer?me alivie la carga. Verás, tenía una querida amiga llamada Gracie, que solía ser
de gran ayuda, pero se fue a Italia la primavera pasada, conoció a un conde y se casó
con él. A los sesenta y ocho, ¡imagínate! Ahora es condesa, lo cual es maravilloso
para ella, porque antes no era nada. Solo una mujer muy corriente. Quiero decir, no la
habrías mirado dos veces si te la hubieras cruzado por la calle. —Flappy resopló un
poco, y logró esbozar una sonrisa tensa—. Pero he sido muy comprensiva y generosa
porque, debo decírtelo, fue extremadamente desconsiderado por su parte dejarme en
la estacada de esa manera. Necesito una asistente personal. Creo que tú, Persephone,
serás perfecta —dijo, tomando el currículum vitae de su entrevistada, que tenía sobre
el escritorio—. Tienes mucha experiencia. Hablas italiano, francés y español, eres una
buena organizadora y sabes cocinar, lo cual es espléndido, aunque tengo una chica
llamada Karen que cocina un poco de vez en cuando, si las cosas se complican. Soy
una excelente cocinera, por supuesto, pero una simplemente no puede estar en todas
partes a la vez y se requiere mi experiencia en muchos otros lugares, además de la
cocina. —La miró directamente a los ojos y le preguntó—: ¿Hay algo que no puedas
hacer?me alivie la carga. Verás, tenía una querida amiga llamada Gracie, que solía ser
de gran ayuda, pero se fue a Italia la primavera pasada, conoció a un conde y se casó
con él. A los sesenta y ocho, ¡imagínate! Ahora es condesa, lo cual es maravilloso
para ella, porque antes no era nada. Solo una mujer muy corriente. Quiero decir, no la
habrías mirado dos veces si te la hubieras cruzado por la calle. —Flappy resopló un
poco, y logró esbozar una sonrisa tensa—. Pero he sido muy comprensiva y generosa
porque, debo decírtelo, fue extremadamente desconsiderado por su parte dejarme en
la estacada de esa manera. Necesito una asistente personal. Creo que tú, Persephone,
serás perfecta —dijo, tomando el currículum vitae de su entrevistada, que tenía sobre
el escritorio—. Tienes mucha experiencia. Hablas italiano, francés y español, eres una
buena organizadora y sabes cocinar, lo cual es espléndido, aunque tengo una chica
llamada Karen que cocina un poco de vez en cuando, si las cosas se complican. Soy
una excelente cocinera, por supuesto, pero una simplemente no puede estar en todas
partes a la vez y se requiere mi experiencia en muchos otros lugares, además de la
cocina. —La miró directamente a los ojos y le preguntó—: ¿Hay algo que no puedas
hacer?me alivie la carga. Verás, tenía una querida amiga llamada Gracie, que solía ser
de gran ayuda, pero se fue a Italia la primavera pasada, conoció a un conde y se casó
con él. A los sesenta y ocho, ¡imagínate! Ahora es condesa, lo cual es maravilloso
para ella, porque antes no era nada. Solo una mujer muy corriente. Quiero decir, no la
habrías mirado dos veces si te la hubieras cruzado por la calle. —Flappy resopló un
poco, y logró esbozar una sonrisa tensa—. Pero he sido muy comprensiva y generosa
porque, debo decírtelo, fue extremadamente desconsiderado por su parte dejarme en
la estacada de esa manera. Necesito una asistente personal. Creo que tú, Persephone,
serás perfecta —dijo, tomando el currículum vitae de su entrevistada, que tenía sobre
el escritorio—. Tienes mucha experiencia. Hablas italiano, francés y español, eres una
buena organizadora y sabes cocinar, lo cual es espléndido, aunque tengo una chica
llamada Karen que cocina un poco de vez en cuando, si las cosas se complican. Soy
una excelente cocinera, por supuesto, pero una simplemente no puede estar en todas
partes a la vez y se requiere mi experiencia en muchos otros lugares, además de la
cocina. —La miró directamente a los ojos y le preguntó—: ¿Hay algo que no puedas
hacer?

También podría gustarte