CONTRATO SOCIAL
Michael Steven Romero Ospina
Febrero 2025
Fundación Universitaria San José
Bogotá
Filosofía Política
Tabla de Contenidos
Capítulo 1 Contrato social...................................................................................................3
Estado de naturaleza en Rosseau.....................................................................................3
Voluntad General.............................................................................................................5
Desigualdad social...........................................................................................................6
Capítulo 1
Contrato social
Estado de naturaleza en Rosseau
El estado de naturaleza, argumentó Rousseau, solo podía significar un estado primitivo
que precedía a la socialización; por lo tanto, está desprovisto de rasgos sociales como el
orgullo, la envidia o incluso el miedo a los demás. El estado de naturaleza, para
Rousseau, es una condición moralmente neutral y pacífica en la que los individuos
(principalmente) solitarios actúan de acuerdo con sus impulsos básicos (por ejemplo, el
hambre) así como con su deseo natural de autoconservación. Este último instinto, sin
embargo, está atenuado por un sentido igualmente natural de compasión. En la
explicación de Rousseau, expuesta en su Discurso sobre el origen de la desigualdad
(1755), los individuos abandonan el estado de naturaleza volviéndose cada vez más
civilizados, es decir, dependientes unos de otros.
De acuerdo con el pensamiento fundamental de su pedagogía, no debe traérsele al niño de
fuera, según Rousseau, la concepción religiosa, sino que debe obtenerse de él mismo por
las necesidades del corazón. Rousseau nos muestra su religión en el célebre capítulo «La
profesión de fe del vicario saboyano», que está intercalada en El Emilio. En la naturaleza
existe un orden, una unidad de plan y una tendencia de las cosas a sus fines, todo lo cual
atestigua la existencia de un Dios personal. La materia es distinta del espíritu y no puede
tener movimiento por sí misma. Por consiguiente, la causa primera del movimiento debe
ser una voluntad personal.
El «estado de naturaleza» (y sus conceptos correlativos) es, pues, un concepto o categoría
sociopolítica con la cual y desde la cual poder comprender la génesis y la condición de
posibilidad de la sociedad, analizar y comprender desde ese fundamento y génesis su
estructura, y con relación a ese ideal de naturaleza y de libertad humanas poder enjuiciar
y valorar el estado presente y habilitar teóricamente la reestructuración de un nuevo
orden social que permita y realice lo que el hombre tiene que llegar a ser porque lo es por
su «naturaleza».
Por consiguiente, la crítica del injusto orden social y de la cultura no significa en
Rousseau el retorno a un estado natural, anárquico (en cuanto libre orden) y de barbarie,
sino la transformación de un orden social establecido por la fuerza (Hobbes) y vivido en
heteronomía, en un orden establecido en igualdad y libertad y vivido en autonomía.
Para Rousseau el hombre en estado de naturaleza es el hombre en potencia. Por eso,
aquel existente estúpido y limitado de los comienzos, se ha convertido en un ser
inteligente, en un hombre infinitamente superior al hombre natural. Esta posición difiere
de la Locke y de los otros jusnaturalistas, para quienes el hombre natural siempre fue
idéntico al hombre que conocemos, y el contrato social sólo tuvo por objeto mejorar su
condición jurídica mediante el uso de la razón.
Voluntad General
La voluntad general es un concepto de filosofía política que se refiere a la voluntad del
pueblo en su conjunto. Fue popularizado por el filósofo Jean-Jacques Rousseau en el
siglo XVIII. La voluntad general sigue siendo un concepto fundamental para entender la
toma de decisiones en democracia. Que no es un concepto per se sino más bien una
propiedad convergente que aparece en el camino de formación del contrato social. Se ve
como la respuesta al problema que plantea dicho contrato, que es “el encontrar una forma
de asociación capaz de defender y proteger, con toda la fuerza común, la persona y los
bienes de cada uno de los asociados, pero de modo tal que cada uno de estos, en unión
con todos, solo se obedezca a sí mismo, y quede tan libre como antes” (Rousseau, 1770).
Para Rousseau, la sociedad es una verdadera sociedad cuando es la expresión de la
voluntad general, entendida como interés común real. Esto presupone un pueblo
homogéneo, sin contradicciones de ninguna clase, o en su defecto, que los individuos
renuncian a cualquier deseo individual en nombre de los intereses colectivos, siempre que
se sepa cuáles son esos intereses de toda la sociedad. Este interés es opuesto al Estado del
cual habla Hobbes, por cuanto su finalidad es convalidar la desigualdad social, a menos
que el Estado sea el
pueblo que se obedece a sí mismo. Así que la esencia de la soberanía popular es la
voluntad general. Rousseau creía que la voluntad general es originaria, y como tal emana
del
pueblo y es homogénea. Esta suposición le impidió preguntarse si estaba condicionada, y
de ser así, las causas de ese condicionamiento, y si no, cuál es el conocimiento que le
permite establecer los objetivos. Por eso se limita a afirma que el pueblo es el poder. Sin
embargo, “en el hombre la individualidad surge poderosamente; cada uno de nosotros
tiene su propio carácter por lo que el mismo motivo no obra con igual fuerza en todos.
Además, el pueblo como realidad empírica carece de mediaciones para expresar su
voluntad general como poder.
Desigualdad social
En su obra Discurso sobre el origen y los fundamentos de la desigualdad entre los
hombres, Jean-Jacques Rousseau sostiene que la desigualdad es un resultado de la
sociedad civil y la propiedad privada. Rousseau examina dos tipos de desigualdad,
natural o física y ética-política. La desigualdad natural consiste en diferencias entre la
fuerza física entre un hombre y otro como resultado de la naturaleza. A Rousseau no le
preocupa este tipo de desigualdad y se centra en la desigualdad moral. Argumenta que la
desigualdad moral es constante en las sociedades civiles y está relacionada y es causante
de las desigualdades en el poder y la riqueza. Este tipo de desigualdad está establecida
por convención. Rousseau toma un punto de vista cínico de la sociedad civil, y hace
referencia a momentos históricos anteriores a las sociedades civiles, cuando el hombre
estaba más unido a su estado natural, como tiempos más felices para los hombres. Para
Rousseau, la sociedad civil es una trampa perpetuada por los poderosos sobre los débiles,
de modo que puedan conservar su poder y riqueza. Esta es la conclusión a la que llega
Rousseau, comenzando el debate con un análisis de un hombre natural que no ha llegado
aún a adquirir el lenguaje o el pensamiento abstracto.