EXAMEN FINAL II.
LAS VIRTUDES TEOLOGALES
ARTÍCULO 7: LAS VIRTUDES Las virtudes humanas se arraigan en las virtudes
La virtud es una disposición habitual y firme a teologales. Estas refieren directamente a Dios y a
hacer el bien. Permite a la persona no sólo realizar vivir en relación a la Santísima Trinidad, que es su
actos buenos, sino dar lo mejor de sí misma. Con origen, motivo y objeto.
todas sus fuerzas sensibles y espirituales, la Las virtudes teologales fundan, animan y
persona virtuosa tiende hacia el bien, lo busca y lo caracterizan el obrar moral del cristiano. Son
elige a través de acciones concretas. infundidas por Dios en el alma de los fieles para
I. LAS VIRTUDES HUMANAS hacerlos capaces de obrar como hijos suyos y
Las virtudes humanas son actitudes firmes, merecer la vida eterna. Tres son las virtudes
disposiciones estables, perfecciones habituales del teologales:
entendimiento y de la voluntad que regulan LA FE
nuestros actos, ordenan nuestras pasiones y guían virtud teologal por la que creemos en Dios y en
nuestra conducta según la razón y la fe. El hombre todo lo que Él nos ha dicho y revelado, y que la
virtuoso es el que practica libremente el bien. Santa Iglesia nos propone, porque Él es la verdad
DISTINCIÓN DE LAS VIRTUDES misma.
CARDINALES No se debe sólo guardar la fe y vivir de ella sino
Cuatro virtudes desempeñan un papel también profesarla, testimoniarla con firmeza y
fundamental. Por eso se las llama “cardinales”; difundirla
todas las demás se agrupan en torno a ellas. Son LA ESPERANZA
tres1. La virtud teologal por la que aspiramos al Reino
de los cielos y a la vida eterna como felicidad
1
La prudencia es la virtud que dispone la razón nuestra, poniendo nuestra confianza en las
práctica a discernir en toda circunstancia nuestro promesas de Cristo y apoyándonos en los auxilios
verdadero bien y a elegir los medios rectos para de la gracia del Espíritu Santo.
realizarlo. La prudencia es la virtud que dispone la La esperanza cristiana recoge y perfecciona la
razón práctica a discernir en toda circunstancia esperanza del pueblo elegido que tiene su origen y
nuestro verdadero bien y a elegir los medios su modelo en la esperanza de Abraham en las
rectos para realizarlo. Es la prudencia quien guía promesas de Dios.
directamente el juicio de conciencia. En la esperanza, la Iglesia implora que ―todos
Gracias a esta virtud aplicamos sin error los los hombres [...] se salven‖ (1Tm 2, 4). Espera
principios morales a los casos particulares y estar en la gloria del cielo unida a Cristo, su
superamos las dudas sobre el bien que debemos esposo:
hacer y el mal que debemos evitar. LA CARIDAD
La justicia es la virtud moral que consiste en la virtud teologal por la cual amamos a Dios sobre
constante y firme voluntad de dar a Dios y al todas las cosas por Él mismo y a nuestro prójimo
prójimo lo que les es debido. La justicia para con como a nosotros mismos por amor de Dios,
Dios es llamada ―la virtud de la religión‖. Para haciendo de la caridad un mandamiento nuevo.
con los hombres, la justicia dispone a respetar los La caridad es superior a todas las virtudes. Es la
derechos de cada uno y a establecer en las primera de las virtudes teologales: ―Ahora
relaciones humanas la armonía que promueve la subsisten la fe, la esperanza y la caridad, estas
equidad respecto a las personas y al bien común. tres. Pero la mayor de todas ellas es la caridad‖ (1
La fortaleza es la virtud moral que asegura en las Co 13,13)
dificultades la firmeza y la constancia en la El ejercicio de todas las virtudes está animado e
búsqueda del bien. Reafirma la resolución de
inspirado por la caridad. Esta es ―el vínculo de la
resistir a las tentaciones y de superar los
obstáculos en la vida moral. Hace capaz de vencer perfección‖ (Col 3, 14); es la forma de las
el temor, incluso a la muerte, y de hacer frente a virtudes; las articula y las ordena entre sí; es
las pruebas y a las persecuciones. fuente y término de su práctica cristiana. La
La templanza es la virtud moral que modera la caridad asegura y purifica nuestra facultad
atracción de los placeres y procura el equilibrio en humana de amar. La eleva a la perfección
el uso de los bienes creados. Asegura el dominio sobrenatural del amor divino.
de la voluntad sobre los instintos y mantiene los La práctica de la vida moral animada por la
deseos en los límites de la honestidad. caridad da al cristiano la libertad espiritual de los
hijos de Dios. Este se halla como un hijo que virtudes teologales son tres: la fe, la esperanza y la
responde al amor del ―que nos amó primero‖ (1 caridad (cf. 1 Co 13, 13). Informan y vivifican
Jn 4,19) todas las virtudes morales. 1842. Por la fe
La caridad tiene por frutos el gozo, la paz y la creemos en Dios y creemos todo lo que Él nos ha
misericordia. Exige la práctica del bien y la revelado y que la Santa Iglesia nos propone como
corrección fraterna; es benevolencia; suscita la objeto de fe. 1843. Por la esperanza deseamos y
reciprocidad; es siempre desinteresada y generosa; esperamos de Dios con una firme confianza la
es amistad y comunión. vida eterna y las gracias para merecerla. 1844. Por
III. DONES Y FRUTOS DEL ESPÍRITU la caridad amamos a Dios sobre todas las cosas y
SANTO a nuestro prójimo como a nosotros mismos por
La vida moral está sostenida por los dones del amor de Dios. Es el “vínculo de la perfección”
Espíritu Santo. Sabiduría, inteligencia, consejo, (Col 3, 14) y la forma de todas las virtudes. 1845.
fortaleza, ciencia, piedad y temor de Dios. Los siete dones del Espíritu Santo concedidos a
ertenecen en plenitud a Cristo, Hijo de David (cf. los cristianos son: sabiduría, entendimiento,
Is 11, 1-2). Completan y llevan a su perfección las consejo, fortaleza, ciencia, piedad y temor de
virtudes de quienes los reciben. Hacen a los fieles Dios.
dóciles para obedecer con prontitud a las
inspiraciones divinas
. Los frutos del Espíritu son perfecciones que
forma en nosotros el Espíritu Santo como
primicias de la gloria eterna. La tradición de la
Iglesia enumera doce: ―caridad, gozo, paz,
paciencia, longanimidad, bondad, benignidad,
mansedumbre, fidelidad, modestia, continencia,
castidad‖
Resumen 1833. La virtud es una disposición
habitual y firme para hacer el bien. 1834. Las
virtudes humanas son disposiciones estables del
entendimiento y de la voluntad que regulan
nuestros actos, ordenan nuestras pasiones y guían
nuestra conducta según la razón y la fe. Pueden
agruparse en torno a cuatro virtudes cardinales:
prudencia, justicia, fortaleza y templanza. 1835.
La prudencia dispone la razón práctica para
discernir, en toda circunstancia, nuestro verdadero
bien y elegir los medios justos para realizarlo.
1299 1266 736 1836. La justicia consiste en la
constante y firme voluntad de dar a Dios y al
prójimo lo que les es debido. 1837. La fortaleza
asegura, en las dificultades, la firmeza y la
constancia en la práctica del bien. 1838. La
templanza modera la atracción hacia los placeres
sensibles y procura la moderación en el uso de los
bienes creados. 1839. Las virtudes morales crecen
mediante la educación, mediante actos deliberados
y con el esfuerzo perseverante. La gracia divina
las purifica y las eleva. 1840. Las virtudes
teologales disponen a los cristianos a vivir en
relación con la Santísima Trinidad. Tienen como
origen, motivo y objeto, a Dios conocido por la fe,
esperado y amado por Él mismo. 1841. Las