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SUMA PSICOLÓGICA
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PALABRAS CLAVE Resumen El presente estudio tuvo como objetivo elaborar un modelo sobre la asociación de los
violencia, problemas de adaptación con la agresión y la victimización de la violencia en las relaciones de
adolescencia, parejas adolescentes colombianas. Se tomó una muestra de 599 adolescentes con edades entre
noviazgo, 13 y 19 años, escolarizados en instituciones educativas públicas y privadas de Bogotá, Colombia.
victimización, Se aplicaron el cuestionario del Sistema de Evaluación de la Conducta de Niños y Adolescentes,
adaptación versión autoinforme, y el inventario de conflicto en las relaciones en el noviazgo adolescente.
Para el análisis de los datos, se utilizó la técnica de ecuaciones estructurales. Se presentan dos
modelos determinados diferencialmente por la variable sexo: en los hombres los problemas
de adaptación se relacionan con la agresión y en las mujeres se asocian con la victimización,
hallazgos que ofrecen lineamientos para la prevención e intervención de la violencia de pareja
en adolescentes.
© 2019 Fundación Universitaria Konrad Lorenz. Este es un artículo Open Access bajo la licencia
CC BY-NC-ND (http://creativecommons.org/licenses/bync-nd/4.0/).
La violencia de pareja ha sido un problema frecuen- cortisol resultado de estrés crónico en personas que expe-
temente abordado en diferentes estudios dada su alta rimentaron violencia de pareja (Yim & Kofman, 2018), así
prevalencia e incidencia (Heinze et al., 2018; Moham- como reactividad fisiológica incrementada y dificultades en
mad-Alizadeh-Charandabi, Bahrami-vazir, Kamalifard & Mir- regulación emocional (Davies, Sturge-Apple, Cicchetti, Man-
ghafourvand, 2016; Wincentak, Connolly & Card, 2017); sin ning & Zale, 2009).
embargo, las investigaciones en adolescentes relacionadas En otras investigaciones, se ha hallado una asociación
con problemas de adaptación, agresión y victimización de entre síntomas emocionales de ansiedad y depresión con
la violencia de pareja no han sido suficientes, particular- violencia sobre la pareja (Ruiz-Pérez, Rodríguez-Barranco,
mente en el contexto colombiano. Cervilla & Ricci-Cabello, 2018; Yu, Peplerb, Van de Bongardt,
En el noviazgo adolescente, se empiezan a configurar Josephsond & Connolly, 2018), así como entre depre-
patrones de relación que pueden ser sanos o disfuncionales, sión y victimización (Judd, Schettler, Coryell, Akiskal &
que, unidos a variables individuales y contextuales, termi- Fiedorowicz, 2013; Øverup, Hadden, Knee & Rodríguez,
nen en conductas violentas en la pareja (Oudererk, Blach- 2017; Van Ouytse et al., 2017).
man & Mulford, 2014). Una variable que ha sido poco estudiada en el contexto de
La violencia de pareja adolescente se define como el la violencia de pareja es el desajuste escolar. Se ha reporta-
intento de dañar o controlar física, psicológica, económica, do que la exposición a la violencia doméstica de los padres
emocional y sexualmente a la pareja. Puede ocurrir de for- se asocia con aislamiento de los hijos en el entorno escolar
ma aislada o continua, entre parejas heterosexuales o del y dificultades en las relaciones de pareja (Hungerford, Wait,
mismo sexo, dirigida hacia exparejas e inclusive cara a cara Fritz & Clements, 2012; Namy et al., 2017).
o de manera online (Rey-Anacona, 2009; Rodríguez-Domín- El insuficiente apoyo social se constituye en un factor de
guez, Durán-Segura & Martínez-Pecino, 2018; Sugg, 2015). riesgo para que los adolescentes de ambos sexos evidencien
La violencia en parejas heterosexuales es unidireccio- violencia hacia su pareja (Hungerford, Wait, Fritz & Cle-
nal cuando uno de los integrantes ha ejercido malos tra- ments, 2012; Ruiz-Pérez et al., 2018; Temple et al., 2016).
tos o bidireccional cuando ambos miembros de la pareja En cuanto al desajuste personal, la evidencia ha repor-
actúen al mismo tiempo como víctima y agresor (Arnoso, tado una relación entre violencia física, verbal, sexual,
Ibabe, Arnoso & Elgorriaga, 2017), aunque la mayoría de las amenazas y relacional, con la dimensión física y emocio-
agresiones físicas durante el noviazgo son bidireccionales nal del autoconcepto (Lila, Gracia & Herrero, 2012; Pena-
(Rey-Anacona, 2013). do-Abilleira & Rodicio-García, 2017; Pflieger & Vazsonyi,
En cuanto a la prevalencia de violencia de pareja entre 2006; Rubio-Garay et al., 2015). También, en adolescentes
adolescentes, se ha reportado un 20 % de violencia física con menor confianza en sí mismos para resolver conflic-
y un 9 % de violencia sexual. El 35.8 % han sido víctimas y tos en la relación (Fernández-González, Calvete, Orue &
el 33 % maltratadores. Por sexo, las mujeres recurren más Echezarraga, 2018), tener consumo de alcohol y drogas
a amenazas e insultos y en ocasiones agresiones físicas, (Calvete, Gámez-Guadix, Fernández-Gonzalez, Orue &
mientras que los hombres ejercen más la violencia sexual Borrajo, 2018; Fagan & Wright, 2011; Latzmana, Vivolo-
(Pazos, Oliva & Gómez, 2014; Shorey, Fite, Cohen, Stuart & Kantorb, Clinton-Sherroda, Casanuevaa & Carr, 2017; Pflieger
Temple, 2018; Wincentak et al., 2017). & Vazsonyi, 2006; Roberts, Gilman, Fitzmaurice, Decker &
Se ha encontrado que el deterioro en la relación de pare- Koenen, 2010; Tenkorang & Owusu, 2018), y problemas de
ja está relacionado con ser víctima de agresión verbal-emo- comportamiento externalizante e internalizante (Graham-
cional, mientras que el deterioro físico está asociado con Bermann, Griber, Howell & Girz, 2009; Vu, Jouriles, McDo-
haber sido víctima de agresión física (Fernández-Fuertes nald & Rosenfield, 2016).
& Fuertes, 2010; Rubio-Garay, Carrasco, Amor & López- Finalmente, se ha identificado que los adolescentes con
González, 2015). antecedentes de maltrato infantil y estilos de apego evi-
La evidencia previa ha dado cuenta de varios factores tativo pueden tener un mayor riesgo de participación en
de riesgo de violencia de pareja adolescente, que se ha violencia en el noviazgo (Stovera, Choib & Mayesa, 2018).
relacionado con la inadaptación del propio adolescente Por otro lado, se han reportado varios factores protecto-
(Temple, Shorey, Fite, Stuart & Le 2013). La búsqueda de res de la violencia de pareja y promotores de la adaptación
sensaciones que, en los adolescentes permite evidenciar psicológica en adolescentes, tales como altos niveles de
el consumo de alcohol y marihuana o estar involucrados apoyo íntimo percibido proporcionado por la pareja, ami-
en vandalismo, puede generar mayor probabilidad de ser gos, parientes cercanos y organizaciones comunitarias (Lila,
víctima de violencia en el noviazgo (Van Ouytse, Ponnet Gracia & Murgui, 2013). Un estilo parental basado en la sen-
& Walrave, 2017). Ho, Barry y Koeppel (2018) hallaron que sibilidad y en la calidez puede contribuir favorablemente
la impulsividad puede convertirse en factor de riesgo para en la respuesta emocional del adolescente al conflicto dado
ejercer la violencia. que posibilita reducir la amenaza percibida, así como incre-
Por otro lado, se ha encontrado que, cuando las muje- mentar la eficacia para afrontar y modular su expresividad
res tratan de suprimir el enojo en las relaciones de pareja, emocional (Bernier, Beauchamp, Carlson & Lalonde, 2015;
presentan trastornos somatomorfos (Koh, Kim, Kim & Park, Cummings, Koss & Davies, 2015; Lamela, Jongenelen, Pinto
2005; Liu, Cohen, Schulz & Waldinger, 2011). En los hom- & Levendosky, 2018).
bres, hay vulnerabilidad a presentar síntomas somáticos La evidencia preliminar justifica la importancia de esta-
debido a un aumento en la producción de testosterona, blecer un modelo sobre la asociación de los problemas de
al estar más expuesto a enojos frecuentes y prolongados adaptación con la agresión y la victimización de la violencia
(Herrero, Gadea, Rodríguez-Alarcón, Espert & Salvador, en las relaciones de parejas adolescentes colombianas. A
2010). La evidencia ha mostrado elevados niveles de partir de los anterior, se plantearon las siguientes hipótesis
Modelo de la violencia en las relaciones de parejas adolescentes colombianas 57
reflejadas en el modelo propuesto en la figura 1. (H1) Los como heterosexuales, el 36 % reportaron haber tenido dos
problemas de adaptación estarán relacionados directa y po- parejas y el 4.9 % tenían dos meses de duración con la re-
sitivamente con la agresión de los hombres en la violencia lación actual.
de pareja. (H2) Los problemas de adaptación estarán rela-
cionados directa y positivamente con la victimización de las Instrumentos
mujeres en la violencia de pareja.
Sistema de evaluación de la conducta en niños y ado-
Método lescentes, versión de autoinforme (BASC-S3). El BASC es
un sistema de evaluación multimétodo que permite valorar
a los niños y adolescentes a través del reporte de sus padres
Participantes y profesores, y el autoinforme (González, Fernández, Pérez
& Santamaría, 2004). Se utilizó la versión de autoinforme
A partir del dato poblacional de adolescentes colombia- que consta de 185 ítems e incluye las siguientes escalas:
nos que corresponde a un total de 4 346 059 (Departamen- actitud negativa hacia el colegio y hacia los profesores,
to Administrativo Nacional de Estadística [DANE], 2010), con búsqueda de sensaciones, atipicidad, locus de control, so-
un nivel de confianza del 95 % y un margen de error del 5 %, matización, estrés social, ansiedad, depresión, sentido de
mediante el programa estadístico GPower, se necesitaban incapacidad, autoestima, confianza en sí mismo, relaciones
400 participantes, no obstante, se obtuvo una muestra total interpersonales y relaciones con los padres. También per-
de 599 adolescentes de los que 327 eran del sexo femenino mite obtener tres índices globales: desajuste escolar, des-
(M = 16.9; DE = 1.45) y 272 de sexo masculino (M = 17.35; ajuste clínico, ajuste personal e índice de síntomas emo-
DE = 1.35). El muestreo fue por conveniencia, se invitaron cionales. La confiabilidad de las escalas se ubica entre 0.70
nueve instituciones educativas de diferente tipo (pública y y 0.80. Con población colombiana infantil y adolescente,
privada), jornada (mañana, tarde y noche) y estrato socio- se utilizó para predecir problemas emocionales afectivos;
económico, seis de las que aceptaron participar voluntaria- los resultados reportan evidencia de validez (Hewitt, 2015).
mente en la investigación. Los criterios de inclusión de los
adolescentes fueron (a) haber tenido o tener una relación
Conflict in Adolescent Dating Relationships Inven-
amorosa de al menos un mes de duración, (b) tener entre
tory (CADRI), versión española.
13 y 19 años, (c) ser soltero y (d) contar con la autorización
de la institución educativa para realizar el estudio, con el Fue creado originalmente por Wolfe, Crooks, Lee, McIn-
consentimiento escrito de los padres y el asentimiento del tyre-Smith & Jaffe (2003). Evalúa comportamientos relacio-
adolescente. Se obtuvo representación de estratos socioe- nados con victimización y perpetración de violencia física,
conómicos bajos, medios y altos. Las características socio- verbal-emocional, relacional, sexual y amenazas en parejas
demográficas más representativas fueron las siguientes. En adolescentes en los últimos doce meses (Fernández-Fuertes
hombres, el 40.4 % pertenecían al estrato socioeconómico et al., 2006).
bajo, el 54.8 % cursaban último grado de bachillerato, el Tiene 35 díadas de ítems en escala Likert con cuatro op-
93.8 % se identificaron como heterosexuales, el 20 % re- ciones de respuesta y cinco factores: física (e. g., “Le lancé
portaron haber tenido dos parejas y el 5.9 % tenían un mes algún objeto”), sexual (e. g., “Le besé cuando él/ella no que-
de duración con la relación actual. En mujeres, el 43.4 % ría”), verbal (e. g., “Le culpé por el problema”), relacional
pertenecían al estrato socioeconómico bajo, el 38.2 % cur- (e. g., “Extendí rumores falsos sobre él/ella”), amenazas (e.
saban último grado de bachillerato, el 92 % se identificaron g., “Amenacé con herirle”).
Física
Verbal
Agresión
Desajuste Clínico Violencia de Sexual
Pareja
Relacional
Verbal
Victimización
Violencia de Sexual
Síntomas Emocionales Pareja
Relacional
Amenazas
Los índices de consistencia interna de las subescalas re- ajuste y 1 ajuste óptimo. El índice de Tucker-Lewis (TLI.95)
portados por los autores oscilaron entre .51 y .79 con un y el Incremental Fit Index (IFI.97), considerados aceptables
valor alfa de .86 para todo el cuestionario. En el presente por encima de .90, y el error cuadrado de aproximación a
estudio, los alfas oscilaron entre .69 y .90 con un alfa de .93 las raíces medias RMSEA =.03[.00;.07], que es considerado
para todo el instrumento. El análisis factorial exploratorio excelente cuando sus valores son de .05 o inferiores y acep-
evidenció una estructura de seis factores que explican el table en el rango de .05 y .08 (Hu & Bentler, 1995).
54.23 % de la varianza, aunque un análisis forzado mostró El modelo presentado en la figura 2 plantea que el ín-
que cinco factores podrían explicar al menos el 50 % de dice de síntomas emocionales, conformado por indicadores
esta. Este instrumento se utilizó en esta investigación por de estrés y sentido de incapacidad, así como el desajuste
las siguientes razones: (a) se cuenta con una versión en es- escolar, conformado por actitud negativa hacia el colegio y
pañol de este que se adecúa al español hablado en Colom- hacia los profesores, están asociados con la agresión hacia
bia, (b) informa sobre la victimización y la perpetración, su pareja en hombres adolescentes.
y (c) contiene conductas de maltrato que son comunes en Al interpretar la magnitud y el signo de los parámetros
parejas jóvenes. estimados, los resultados constatan que el estrés y el sentido
de incapacidad percibida, que conforman el factor denomi-
nado síntomas emocionales, se correlacionan con el factor
Procedimiento
denominado desajuste escolar en .44. (p= .00). Asimismo,
En el primer semestre de 2018, se obtuvo la autorización el desajuste escolar está relacionado con la agresión en .19
de las instituciones educativas para aplicar los instrumentos (p= .01). Los síntomas emocionales tienen una asociación
en horas de clase. Previo consentimiento de los padres de con la agresión de -.21 (p= .01). La varianza explicada de
familia y asentimiento de los adolescentes, se aplicaron los cada una de las variables que conforman el factor agresión
instrumentos en físico, con un código, de manera grupal, osciló entre .30 (violencia sexual) y .51 (amenazas).
durante cuarenta y cinco minutos aproximadamente. Los En cuanto a los resultados con las mujeres, el modelo da
datos fueron procesados con el software SPSS versión 23. A cuenta de la victimización. En la tabla 2, se presentan los es-
las instituciones educativas se les presentaron los resulta- tadísticos de bondad de ajuste utilizados (CMIN/DF = 1.20),
dos del estudio y a los adolescentes les fueron entregadas (GFI.98), (CFI.96), (TLI.94), (IFI.97) y RMSEA=.03[.00;.06].
unas cartillas psicoeducativas para el fortalecimiento de Todos indican un buen ajuste del modelo.
sus relaciones de pareja. En la figura 3, se muestra que el desajuste escolar, con-
formado por actitud negativa hacia el colegio y hacia los
profesores, así como el índice de síntomas emocionales,
Análisis de datos conformado por estrés social y sentido de incapacidad,
están asociados significativamente con la victimización y
Se utilizó un modelo de ecuaciones estructurales, pre-
aportan al modelo en –0.31 (p= .02) y .27 (p= .01), respec-
vio cumplimiento de los supuestos requeridos para el uso
tivamente. Los resultados constatan que la covarianza o
de esta técnica. Para el análisis de bondad de ajuste del
variación conjunta entre los síntomas emocionales con los
modelo, se siguieron las indicaciones señaladas en la lite-
factores de desajuste escolar es significativa e igual a .66
ratura (Pilatti, Godoy & Brussino, 2012), se utilizó la razón
de chi cuadrado sobre los grados de libertad CMIN/DF, los
índices CFI y GFI, el índice RMSEA, el índice no normalizado
Tabla 1. Estadísticos utilizados para el modelo estructural de la
de ajuste o Tucker-Lewis (TLI), y el Incremental Fit Index agresión en hombres
(IFI) (Leal-Costa, Tirado-González, Van-der Hofstadt Román
& Rodríguez-Marín, 2016). El modelo propuesto implica la
relación entre los variables problema de adaptación y agre- Indicadores CMIN/DF GFI CFI TLI IFI RMSEA
sión y victimización de la violencia en relaciones de pareja
adolescente. Puntajes 1.18 .97 .97 .95 .97 .03[.00;.07]
0,44
Agresión
e6 e7 e8 e9 e10
Figura 2. Modelo estructural de los problemas de adaptación y la agresión de violencia de pareja en hombres adolescentes
(p= .00). La varianza explicada de cada una de las varia- Lo anterior implica que el estrés, el sentido de inca-
bles que conforman el factor victimización osciló entre .19 pacidad y la actitud negativa hacia el colegio y hacia los
(amenazas) y .54 (violencia verbal). profesores en su conjunto se encuentran asociados a vio-
lencia verbal, relacional, sexual, física y amenazas hacia
sus parejas por parte de los hombres, lo que es consistente
Discusión
con estudios previos en los que se ha informado sobre las
El objetivo del presente estudio consistió en establecer diferentes formas de manifestación de la violencia de pare-
un modelo asociativo de los problemas de adaptación con la ja que evidencian los adolescentes maltratadores (Rey-Ana-
agresión y la victimización de la violencia de parejas ado- cona, 2009; Rodríguez-Domínguez et al., 2018; Sugg, 2015).
lescentes colombianas. En nuestros resultados, se encontra- Las dificultades de ajuste de los adolescentes que se
ron dos modelos. encontraron en el presente estudio probablemente se en-
La hipótesis 1, referida a la relación entre los problemas cuentran relacionados con el tiempo y la duración de la
de adaptación y agresión de los hombres en la violencia de exposición a la violencia de pareja (DeBoard-Lucas & Grych,
pareja, fue parcialmente confirmada, dado que en el mode- 2011). Acorde con las medidas del BASC empleadas en este
lo únicamente el desajuste escolar y los síntomas emocio- estudio, estos hallazgos indicarían que los adolescentes que
nales estuvieron asociados a la agresión hacia sus parejas, se perciben con falta de confianza en sí mismos, con dificul-
mientras que el desajuste personal y clínico no estuvieron tades para perseverar en sus metas y con insatisfacción con
correlacionados. Asimismo, el estrés y el sentido de incapa- el ambiente escolar y con sus profesores tienden a tener
cidad fueron las variables que mejor estuvieron relaciona- mayor tendencia a violentar a sus parejas.
das con el desajuste escolar. Desde la perspectiva del ajus- La hipótesis 2, referida a la relación directa y positiva
te psicológico, coincide con el estudio de Lila et al. (2013), entre los problemas de adaptación y la victimización de vio-
que mostró que el apoyo social y los eventos estresantes lencia de pareja en mujeres, fue parcialmente confirmada
están vinculados con el ajuste psicológico. Igualmente, el debido a que se encontró una mayor victimización en el
estrés se encuentra asociado con dificultades en regulación sexo femenino probablemente en respuesta a un aprendi-
emocional que podrían tener un impacto en el hombre en la zaje por observación de modelos de violencia de pareja
expresión de violencia hacia su pareja (Davies et al., 2009). (Forkea et al., 2018; Heinze et al., 2018; Shorey et al., 2018).
60 Rozo, María et al.
e1
0,57
Actitud 0,66
negativa hacia 0,76
el colegio
Índice de
Desajuste síntomas emocionales
escolar
e2
Victimización
Figura 3. Modelo estructural de los problemas de adaptación y la victimización de violencia de pareja en mujeres adolescentes.
Por otro lado, el desajuste personal y clínico no se asocia- del ciclo de la violencia de pareja (Yim & Kofman, 2018).
ron con victimización, mientras que el desajuste escolar y El sentido de incapacidad también estuvo asociado a la
los síntomas emocionales mostraron una correlación con la victimización en las adolescentes. Este hallazgo es consis-
victimización. Esto podría sugerir que una actitud desfavo- tente con evidencia científica previa que subraya que las
rable hacia el colegio podría constituirse en una fuente de creencias de bajo control percibido sobre el ambiente y
victimización de la violencia de pareja (Puente-Martínez, su futuro favorecen la vulneración de los derechos en las
Ubillos-Landa, Echeburúa & Páez-Rovira, 2016). Resultados adolescentes (Musci, Bettencourt, Rabinowitz, Ialongo &
que indicarían que las adolescentes que no se encuentran Lambert, 2018). Cuando las adolescentes perciben que no
satisfechas en el entorno escolar y perciben que no cuentan pueden defender sus derechos al ser violentadas por sus
con el apoyo de profesores estarían en riesgo de no buscar parejas, favorece su victimización.
apoyo en este ambiente para prevenir su victimización. A diferencia de los dos modelos encontrados, el estudio
Otra de las variables relacionadas con la victimización realizado por Vu et al. (2016) no encontró una asociación
en las mujeres fue el estrés social, lo que podría significar según sexo entre los problemas de ajuste y la violencia de
que la percepción de estrés crónico incrementa el riesgo a pareja. Además, Cortés-Ayala et al. (2015) reportan que las
ser víctima de violencia en las relaciones de pareja (Yim adolescentes evidencian mayor maltrato físico y menos vic-
& Kofman, 2018). También podría decirse que las adoles- timización en el noviazgo, mientras que los hombres tienen
centes que experimentan estrés social evidencian sensa- una percepción de victimización, especialmente de tipo
ciones de tensión por falta de recursos de afrontamiento y físico, emocional e instrumental, aspectos que requerirían
de apoyo, especialmente de amigos y familiares, así como mayor estudio.
dificultades en regulación emocional (Davies et al., 2009), En este orden de ideas, una fortaleza de esta investi-
lo que las hace más vulnerables a la violencia por parte de gación ha sido presentar a través de dos modelos los dife-
sus parejas. En otro sentido, se ha reportado que la violen- rentes factores asociados con el maltrato y la victimización
cia de pareja puede generar mayor estrés en las víctimas. de la violencia en las relaciones de pareja en una muestra
Estas dos direcciones podrían suponer las características de adolescentes colombianos. Estos hallazgos se constitu-
Modelo de la violencia en las relaciones de parejas adolescentes colombianas 61
yen en un insumo para orientar procesos de prevención e DeBoard-Lucas, R. L. & Grych, J. H. (2011). The effects of intimate
intervención de este fenómeno en población adolescente partner violence on school-age children. En S. A. Graham-Ber-
(Stovera, Choib & Mayesa, 2018; Yu et al., 2018). mann & A. A. Levendosky (Eds.). How intimate partner violen-
ce affects children: Developmental research, case studies, and
Una limitación del estudio fue no haber incluido mues- evidence-based intervention (pp. 55-77). Washington, DC, EE.
tra clínica que permitiera contrastar los resultados con la UU.: American Psychological Association.
muestra analizada. Dado que es un estudio transversal, no Fagan, A. A. & Wright, E. M. (2011). Gender differences in the
se pueden establecer explicaciones causales que permitan effects of exposure to intimate partner violence on adolescent
dar cuenta con mayor precisión del fenómeno de la vio- violence and drug use. Child Abuse & Neglect, 35(7), 543-550.
lencia de pareja adolescente a partir de los problemas de http://dx.doi.org/10.1016/j.chiabu.2011.05.001
Fernández-Fuertes, A. A. & Fuertes, A. (2010). Physical and psy-
adaptación. Por lo anterior, se sugieren llevar a cabo estu-
chological aggression in dating relationships of Spanish ado-
dios longitudinales que incluyan muestras clínicas y estudios lescents: Motives and consequences. Child Abuse & Neglect,
de carácter experimental y transcultural que den cuenta de 34(3), 183-191. http://dx.doi.org/10.1016/j.chiabu.2010.01.002
variables predictivas de la violencia de pareja adolescente. Fernández-Fuertes, A. A., Fuertes, A. & Pulido, R. F. (2006). Eva-
Los modelos probados en el presente estudio permiten luación de la violencia en las relaciones de pareja de los ado-
sugerir para una futura investigación evaluar la eficacia de lescentes: validación del Conflict in Adolescent Dating Rela-
tionships Inventory (CADRI)-versión española. International
un programa de prevención de la violencia de pareja ado-
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lescente, que incluya como componentes para el trabajo Fernández-González, L., Calvete, E., Orue, I. & Echezarraga, A.
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desde el ambiente escolar para prevenir su victimización. paid.2018.01.038
Igualmente, desarrollar estrategias de afrontamiento para Forkea, C. M., Myersb, R. K., Feinb, J. A., Catallozzie, M., Localioa,
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136 LA VENTANA, NÚM. 50 / 2019
VOCES SILENCIADAS:
HOMBRES QUE VIVEN
VIOLENCIA EN LA Nadia Navarro
Ceja1
RELACIÓN DE PAREJA María
Alejandra
Salguero
V elázq uez 2
Laura Evelia
T or r es
SILENCED VOICES: MEN
V elázq uez 3
WHO LIVE VIOLENCE IN Juan
THE COUPLE´S Guillermo
Figueroa
REL A TIONSHIP Perea4
1
Universidad Nacional Autónoma de México, México.
Correo electrónico: [email protected]
2
Universidad Nacional Autónoma de México, México.
Correo electrónico: [email protected].
3
Universidad Nacional Autónoma de México, México.
Correo electrónico: [email protected].
4
Colegio de México. Correo electrónico: [email protected]
REVISTA DE ESTUDIOS DE GÉNERO, LA VENTANA, NÚM. 50, JULIO-DICIEMBRE DE 2019, PP.136-172, ISSN 1405-9436/E-ISSN 2448-7724
136 LA TEORÍA
NADIA NAVARRO / MARÍA SALGUERO / LAURA TORRES / JUAN FIGUEROA 137
Resumen
Al hablar de violencia en la relación de pareja podemos afirmar que muchos
estudios se han centrado en documentar la existencia de violencia de hom-
bres hacia mujeres, sin embargo, ¿qué sucede cuando son los hombres los
que viven la violencia por parte de sus parejas mujeres? Las pocas investi-
gaciones sobre el tema, su notoria ausencia en programas gubernamentales,
el desconocimiento social y presiones culturales, han influido para silenciar
esta problemática. Esta investigación se abordó desde el construccionismo
social, incorporando la perspectiva de género. El objetivo fue analizar el
proceso de construcción identitaria de hombres que viven violencia en la
relación de pareja. La metodología es cualitativa. Participaron 3 hombres
de 29 años. Se realizó una entrevista semiestructurada y el análisis de con-
tenido fue la estrategia para trabajar la información obtenida. Los resulta-
dos muestran algunos significados presentes en la vida de los participantes
como el respetar y cuidar a las mujeres, sin embargo, construyen relaciones
de pareja de forma violenta donde se va incorporando de manera naturali-
zada la agresión hacia ellos llegándose a sentir culpables. Se abre un espacio
de reflexión a manera de conclusión, donde el género forma parte de un
elemento constitutivo en términos relacionales, no obstante, es necesario
analizar los procesos de aprendizaje en la construcción de las relaciones de
pareja donde se incorporan episodios de violencia de manera “normal”.
Planteando la necesidad de identificar y cuestionar el carácter de “naturali-
dad” de la violencia, siendo en el caso de los hombres una problemática
presente que muchos no socializan, pues bajo el carácter de naturalidad
pasa inadvertida como malestar, y de hacerlo, los pondría en evidencia ante
el orden de género establecido.
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Abstract
Different studies about the violence in the relationship have been focused
in repport the existence of violence from men to women; however, what
happens when men are who receive violence from women? Few research
about this topic, notorious absence of government programs, the social
ignorance and the cultural pressures, have influenced to silence this social
issue. This research was approached since the social constructionism,
incorporating the gender perspective. The aim of this research was analyze
the process of identity construction of men who have experienced violence
in their relationship. The methodology used was qualitative. Three male of
29 years participated. A semi-structured interview was applied to the
participants and with the information obtained a content analysis was carried
out. The results showed some meanings present in the participants lives,
such as respect and caring of the women, however, they build relationships
in a violent way where themselves incorporate of a naturalized way the
aggression towards them, arriving to feel guilty. It opens a space for the
reflection in the form of a conclusion, since the gender is part of a constitutive
element in relational terms; however, it is necessary analyze the learning
processes in the construction of relationships where violence episodes are
incorporated in a “normal”. Raising the need to identify and question the
character “natural” of the violence, being in the case of men a present
problem that many do not socialize it, because under its naturalness character
it goes unnoticed as discomfort, and in doing so, it would put them in
NADIA NAVARRO / MARÍA SALGUERO / LAURA TORRES / JUAN FIGUEROA 139
pues sí, fui educado bajo una forma un tanto retrograda por-
que todavía a mí se me inculcó de que el hombre tiene que
hacer ciertas cosas, la mujer otras, mi papá por lo contrario
era más, más asertivo a ciertas cosas, entonces era pues ¡tú
puedes hacer lo que quieras siempre y cuando seas feliz! (J.
Sánchez, personal, 2017, Agosto 17).
152 LA VENTANA, NÚM. 50 / 2019
Pedro:
Lo que pasa es que ella es muy impulsiva, un día nos enojamos y
ella se quiso bajar del carro en movimiento y obviamente tuve que
jalar la puerta, eh, hizo como su berrinche y me soltó unos golpes y
entonces cuando me di cuenta pues me estaba pegando y después
no sabía cómo reaccionar a esa situación porque nunca me había
pasado y reaccioné de una forma equivocada porque también la
empuje o le di una cachetada, no sé, alguna cosa así hice, en el
carro en movimiento íbamos los dos, entonces ¡pues imagínate el
riesgo! (P. Ortiz, personal, 2017, Abril 21).
NADIA NAVARRO / MARÍA SALGUERO / LAURA TORRES / JUAN FIGUEROA 157
Juan:
Una vez fuimos a la casa de unos amigos a tomar, entonces empezó
primero a hacerme sentir culpable de todo ¿no?, dije ¡órale va, pues
se está desquitando! y ya después fue una cachetada, dije ¡no pues
ya estuvo o tranquilízate ya estas borracha!, ¡no estoy borracha y
me vale madres! y empezó una pelea bastante seria, fue a tal punto
de que la tuvieron que encerrar en un cuarto y ella me mordió en
un pecho y me dejó casi casi la carne desgarrada, hasta que por fin
logré detenerla, ¡digo!, nunca le pegué o cosas así, pero era tanto
su descontrol que hasta me rompió los lentes, también tengo la
cicatriz y me duele hasta la fecha, entonces, aparte de sujetarla
tuvieron que encerrarla en un cuarto y ya después traté de hablar
con ella, se tranquilizó, pidió perdón y todo el pedo y ahí seguimos,
pero yo creo que fue de los más violentos (J. Sánchez, personal,
2017, Agosto 17).
Eduardo:
Ese día fuimos al cine y ella tenía el teléfono en la bolsa y se veía el
brillo, entonces, pues se veía que contestaba, y al ratito otra vez, y
al ratito otra vez, ya hasta la tercera ocasión que sonó el teléfono
contestó y se salió de la sala y se tardó bastante, entonces, cuando
regresó si le dije ¡oye, qué onda! ¿Estás bien? ¡Sí!. Cuando salimos
del cine fue cuando me dijo que era su ex y fue cuando le dije
¿pues qué no se supone que ya no te importa?, o sea ¡si no te impor-
tara, pues aunque suene el teléfono lo pones en vibrador o en silen-
cio y que llame! ¿no?, ¡no, es que tú no entiendes y eres un celoso!,
158 LA VENTANA, NÚM. 50 / 2019
llegaba a tanto que tenía que sujetarla, tenía que abrazarla demasia-
do fuerte o de plano estar encima de ella porque si era muy, muy
cabrón su violencia…” (J. Sánchez, personal, 2017, Agosto 17).
Para estos hombres que han vivido violencia, los motivos por los
que se generaban las discusiones son muy diferentes uno de otro,
ya que mientras uno hace o dice algo que moleste a su pareja, otro
puede no haber dicho o hecho algo que también termina molestan-
do a la pareja, generando así las peleas. Los episodios de violencia
no se dan espontáneamente, sino que forman parte de un proceso
que se construye en la relación de pareja, donde no se marcan los
límites de la interacción de lo permitido, de lo que molesta o daña
a la persona.
En el caso de Pedro, él recuerda que la mayoría de las situaciones
que desencadenaban episodios de violencia eran cosas sin
importancia:
Mientras que Juan menciona que muchas de las ocasiones que pe-
leaban era porque su pareja se ponía celosa de las amigas que él
tenía: “yo creo que la mayoría de discusiones fue porque yo tenía
bastantes amigas, entonces, de repente ¡hola como estas!, ¿quién
es esa puta?” (J. Sánchez, personal, 2017, Agosto 17).
En los discursos de los participantes, podemos observar esta vio-
lencia relacional que se va generando, poniéndose en juego los
lugares que cada uno construye en la relación de pareja. Una si-
tuación importante que evidencia cómo la violencia se naturaliza
en la relación de pareja, se muestra en la vida de Juan, donde los
episodios de violencia que constantemente vivía se fueron hacien-
do parte de su rutina “normal”, habituándose a estas peleas:
162 LA VENTANA, NÚM. 50 / 2019
Sí, más bien era pena con algunos amigos porque ellos vie-
ron la situación, más que vieran que ella es así, me daría más
pena que supieran que yo reaccionaba así, porque siempre
intento resolver las cosas de la mejor manera pero con ella
no pude (P. Ortiz, personal, 2017, Abril 21).
Bibliografía
Resumen
OPEN ACCESS Estudio cualitativo cuyo objetivo fue interpretar los relatos de las expe-
riencias de vida de personas que han superado la violencia en las re-
laciones de pareja. Los contextos de violencia social y estructural se
entrecruzan con la vida de pareja de ambos participantes. En su salud
mental, la violencia, el valor de lo económico, episodios depresivos, y la
Copyright: © 2020 El Ágora USB. distribución asimétrica de poder han marcado sus relaciones. Las políti-
La Revista El Ágora USB proporciona acceso cas de salud mental pueden incluir la prevención y atención primaria de
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esta violencia.
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Palabras clave. violencia familiar; salud mental; discriminación sexual;
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Superación de la violencia de género en las relaciones de pareja: historias de vida |
Introducción
En la sociedad contemporánea, la violencia en las relaciones de pareja es un problema de
salud pública y salud mental dado su significado social, impacto colectivo y posibilidad
de evitarse. Esta violencia constituye un proceso complejo y multidimensional que se
diferencia de otros tipos de violencia, dado que por lo general se presenta en relaciones
interpersonales que fueron establecidas de forma voluntaria, motivadas por una atracción
o sentimiento de afecto; además de que los conflictos en las parejas se dan en doble vía
entre sus integrantes (Ariza Sosa, 2012).
De acuerdo a Breilh (2013) los procesos de determinación social de la salud se pueden
dar en el plano general, particular e individual, los cuales están estrechamente relaciona-
dos y permiten entender la complejidad de las influencias de los contextos en la vida social.
Ello nos posibilita plantear un marco analítico que articulado con el feminismo descolonial
(Segato, 2010) permite interpretar la violencia en las relaciones de pareja. De igual forma la
epistemología cualitativa y la psicología social (González Rey, 2000) son útiles en este caso
para analizar las dimensiones subjetivas relacionadas con las asimetrías de poder entre
hombres y mujeres con respecto a este fenómeno social.
Las feministas radicales estadounidenses en los años sesenta del siglo XX, bajo el
lema “lo personal es político” permitieron señalar la violencia en las relaciones de pareja
como un problema social digno de denunciarse, estudiarse e intervenirse (Puleo, 2005, pp.
35–67). Ello requirió una ruptura epistemológica con la significación social de esta violen-
cia como un asunto privado, individual, secreto e incluso casi que “natural”, inmodificable y
por ende tolerable (Ariza, 2009).
En cuanto a esta violencia el “género como una dimensión no particular, no privada
de la existencia humana, sino pública, política y de impacto general en la historia de las
colectividades” (Segato, 2012) enfatiza su carácter de injusticia social e inequidad como
problema político, y contribuir a la defensa de los derechos humanos de las mujeres. Es im-
portante precisar que la defensa de dichos derechos no significa el detrimento de los mas-
culinos, sino por el contrario su transformación conjunta encaminada a la construcción de
sociedades más justas y equitativas, tal como lo han emprendido diversos movimientos
sociales propuestos y liderados por hombres como el famoso “Lazo Blanco” (Lac, 2009).
En ese contexto, esta investigación se propuso reconstruir historias de vida tanto de
mujeres como de hombres que manifestaran haber superado la violencia en las relaciones
de pareja, es decir que consideraban dicha violencia ya parte del pasado en su vida. En este
sentido desde una perspectiva filosófica es importante aclarar que como lo señala Arendt
a sus alumnos en la película de Margarethe Von Trotta (2012), “Tratar de entender no es lo
mismo que perdonar” y se puede añadir, tampoco significa eximir de responsabilidad (Ariza
Sosa, 2013).
La definición normativa de Violence by Intimate Partners de la Organización Mundial
de la Salud (OMS), publicada en el World Report on Violence and Health en el año 2002,
fue traducida por la Organización Panamericana de la Salud (OPS), cómo violencia en las
relaciones de pareja, la cual
… se refiere a cualquier comportamiento dentro de una relación íntima que causa daño físico, psí-
quico o sexual a los miembros de la relación. Este comportamiento incluye:
• Agresiones físicas: por ejemplo, abofetear, golpear con los puños, patear.
• Maltrato psíquico: por ejemplo, mediante intimidación, denigración y humillación constantes.
• Relaciones sexuales forzadas y otras formas de coacción sexual.
• Diversos comportamientos dominantes: por ejemplo, aislar a una persona de su familia y amigos,
vigilar sus movimientos y restringir su acceso a la información o asistencia (OPS, 2002).
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Esta definición aborda diferentes dinámicas simbólicas, sociales y culturales que sub-
yacen en esta violencia ya que abarca diferentes tipos de parejas como las consensuales,
las constituidas por matrimonio, las estables, las transitorias, así como las del mismo sexo
y las heterosexuales. Incluye diversas modalidades de la violencia como: la física, la psico-
lógica, la sexual y la coerción. Asimismo reconoce el carácter relacional de esta violencia
evitando etiquetas como las de víctimas y agresores (Ariza Sosa, 2011).
En Colombia, la Ley 1257 de 2008 en su artículo 2 estipuló que “por violencia econó-
mica, se entiende cualquier acción u omisión orientada al abuso económico, el control
abusivo de las finanzas, recompensas o castigos monetarios a las mujeres por razón de
su condición social, económica o política”(Colombia, Congreso de la República, 2008). La
misma norma en su artículo 3 establece como “Daño patrimonial: Pérdida, transformación,
sustracción, destrucción, retención o distracción de objetos, instrumentos de trabajo, do-
cumentos personales, bienes, valores, derechos o económicos destinados a satisfacer las
necesidades de la mujer” (Colombia, Congreso de la República, 2008).
En la segunda década del siglo XXI, la violencia en las relaciones de pareja es un pro-
blema social y de salud mental frecuente como lo demuestran las estadísticas al respecto
en Colombia.
Según las cifras proporcionadas por el Instituto Nacional de Medicina Legal en
Colombia en el 2018, los casos de violencia de pareja reportados (49.669) fueron el 63,4 %
del total de violencia intrafamiliar (78.314 casos). En 42.753 peritajes de violencia de pareja
(86%) las víctimas fueron mujeres, mientras en 6.916 (14%) fueron hombres (INML, 2019,
pp.139, 199–202). De igual manera, se informaron 404 casos de asesinatos de mujeres
en el 2018, de los que 78 (19%) fueron catalogados como feminicidios, de acuerdo a las
necropsias, en 28,5% la circunstancia del hecho fue violencia intrafamiliar, en 15,8% violen-
cia interpersonal, en 6,7% violencia sociopolítica, 5,7% violencia económica, 0,5% violencia
sexual y 23,8% otros (INML, 2019, pp.72, 77). Se reportaron 32 hombres y 139 mujeres
víctimas de homicidio en el año 2018, en los cuales sus parejas o exparejas se denunciaron
como presuntas personas agresoras (INML, 2019, p.76) Esto significa que por cada víctima
de homicidio de pareja hombre se registraron cuatro mujeres víctimas.
No se dispone de estadísticas de cuantas personas logran superar esta violencia.
Aunque el divorcio no garantiza el fin de la violencia, si se cuenta con cifras oficiales de
divorcios en Colombia. Estos datos por lo menos dan cuenta de un segmento de la pobla-
ción colombiana que cada vez tolera menos relaciones de pareja insatisfactorias y asume
la disolución legal del vínculo formalmente establecido como una alternativa real. En 2018
se registraron 5 divorcios de parejas del mismo sexo y 27.051 divorcios de parejas hetero-
sexuales, esta última cifra 2% más que en 2017 (Superintendencia de Notariado y Registro,
2019b). Las cifras de matrimonios para 2018 fueron 317 de parejas del mismo sexo y
55.239 de parejas heterosexuales (Superintendencia de Notariado y Registro, 2019a). De
este modo, por cada 63 matrimonios de parejas del mismo sexo registrados en 2018 se
reportó un divorcio y por cada dos matrimonios de parejas heterosexuales en 2018 se re-
gistró un divorcio.
Además, este tipo de violencia genera consecuencias negativas sobre quienes la tes-
tifican: las hijas e hijos de las parejas afectadas, así como de otros integrantes de sus gru-
pos familiares. Las víctimas, por lo general mujeres, ven limitada su participación social,
su autonomía, su capacidad de decisión, su libertad, su dignidad, su integridad física y por
supuesto su salud mental. Pese a la tendencia a la invisibilización, a la negación de la res-
ponsabilidad, a la justificación de las agresiones, a cierta tolerancia social y a la impunidad,
los mismos agresores se ven afectados en especial cuando se ven abocados a responder
al medio social, así como ante la justicia y “construyen un sumario, por así decirlo, que que-
da como una marca, aún en contextos de ambigüedad ética” (Ariza Sosa, 2012).
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Algunas investigaciones han abordado las dinámicas que favorecen que las personas
superen esta violencia (Uribe & Jaramillo, 2000). Sin embargo es necesario ahondar más
en la comprensión de la subjetividad, las motivaciones y los procesos que requiere la su-
peración de esta violencia para sus protagonistas, es decir quienes resuelven la situación
problemática, bien sea mediante la denuncia, la defensa de sus derechos, la separación de
su pareja, enfrentamientos que pueden dar al traste con la vida de alguno de los integran-
tes, de los dos o que si sobreviven les ocasionen secuelas no sólo de tipo físico sino en su
salud mental (López Ramírez & Ariza Sosa, 2017). También se puede hallar una combina-
ción de estas estrategias de afrontamiento, en la búsqueda de continuar sus vidas perso-
nales de una forma libre de violencia de pareja. Como se señala en una reciente revisión
sobre el tema,
La superación es un proceso que está compuesto por varios eslabones, ya que el primer paso
para alcanzarla es aceptar que existe violencia en la relación y lograr tomar la decisión de ponerle
fin a la violencia, por el medio más adecuado para cada persona, lo cual para todos no siempre
se traduce en terminar la relación. En este complejo proceso se pueden dar avances, retrocesos,
ambivalencias, múltiples rupturas y reconciliaciones. La ruta crítica puede tomarse como parte
inicial del proceso de superación, que como lo definimos va mucho más allá (López Ramírez &
Ariza Sosa, 2017, pp. 98–99).
Metodología
Se realizó un estudio hermenéutico con enfoque cualitativo. De acuerdo a la pregunta y
objetivos de investigación se decidió optar por la metodología de historia de vida (Rojas-
Andrade, Galleguillos, Miranda, & Valencia, 2013), por supuesto con algunas adaptaciones
que se consideraron pertinentes.
Las historias de vida configuran una forma para acercarse a la violencia en las relacio-
nes de pareja, en el marco de la reconstrucción de una trayectoria personal donde se in-
sertan momentos y acontecimientos destacados de la vida de las personas participantes.
El tema de interés central son las experiencias de las relaciones de pareja y en particular
la superación de la violencia en estas. De acuerdo a la propuesta de Portela et al (2009) se
tuvieron en cuenta:
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• La influencia de hechos, condiciones o períodos críticos que dan forma a sus
definiciones y perspectivas.
• La relevancia y el impacto de las decisiones personales en su proceso de desarrollo
vital de pareja.
Desarrollo
Las Batallas de Tatiana
Tatiana relata que su historia de vida estuvo signada en la infancia por la violencia que su
padre ejercía contra su madre, así como por el alcoholismo de su progenitor,
Yo soy la tercera de tres hijos, mi papá y mi mamá casados, soy la niña, consentida por ser la niña,
en una familia también disfuncional, mi papá alcohólico, entonces de ahí también pude yo entender
de que tenía cierta, trauma, ahí sin solucionar, y lo que pude percibir de esta situación, porque mi
vida fue relativamente tranquila, en el sentido de que era una niña común y corriente, estudiando en
el colegio, con mis hermanos muy feliz, jugando siempre, estudiando; pero con el problemita de mi
papá, que mi mamá también fue víctima de violencia entonces eso a mí sí me generó como cierta,
no sabría cómo explicarte, pero, antipatía ante personas que tomaran, en mi inconsciente, yo diría
pues ese no es el tipo de hombre que yo quiero para mí, porque lo viví con mi papá.
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que antes aparentemente antes ignoraba, empezó a ser más autónoma y a dejar de ideali-
zar a su pareja, al visibilizar y dejar de tolerar sus defectos. Sobre esto declaró:
Entonces yo empiezo a pensar más como en un futuro para mi hijo que en ese momento, y empie-
zan los problemas, le descubro entonces que tiene amante, ... Entonces para mí, yo a este señor
lo tenía en un pedestal, a pesar de su alcoholismo, yo lo quería demasiado, yo hacía todo lo que
fuera por él, trataba de hacer lo mejor, lo que a él le gustaba, entonces me esmeraba mucho por
él, y siempre decía que el único defecto que él tenía era el alcoholismo, porque en realidad era un
hombre muy amoroso, muy casero, pues porque siempre nos manteníamos juntos, pero después
del embarazo como te digo cuando ya nació el niño empiezan como, no sé si tuvo algo que ver la
familia de él con este problema y también mi situación de depresión que hizo como esa mella ahí
para que él buscara un tercero.
Con el agravante de que a mí ni la fiscalía, ni nadie, ni el juez pidió nunca decirme, vea vamos a
llevarla ante medicina legal, porque a mí me pidieron, usted tiene los dictámenes de medicina legal
cuando él la golpeó, si pero él a mí no me dejó golpe en la cara, entonces él alegaba, eso alegaba
el abogado de él en el juicio es que nunca hubo violencia, yo: por favor, es que violencia no es
solamente un golpe, a mí me dañó más lo que él le hizo a mi familia, las amenazas, a lo que me
llevó, eso es lo que yo no he podido perdonarle, a mí el golpe va y viene, y me extraña que usted
siendo un abogado me haga esa pregunta, para tumbar la violencia, entonces todavía somos muy
retrógrados pensando de que violencia es todo acto físico que me deja una lesión, entonces ahí
todavía estamos en épocas muy antiguas donde eso era como permitido y hacía parte como de la
vida normal.
Entonces esa parte que a él lo hubieran condenado a mí me ayudó a sanar mucho, porque todo
el tiempo yo vivía llorando, entonces siento que pude sanar en un 80%, pero que todavía me falta
ese 20%, y ese 20% yo creo que yo lo logro el día que yo tenga el certificado de que mi hijo está
con la patria potestad a mi nombre y que él no va a tener absolutamente nada que ver con el niño,
entonces eso es lo que yo espero con ansias, no tanto la reparación económica, si me devuelve
o no me devuelve, porque de igual manera uno aprende a vivir con lo que tiene, pero lo que si no
quiero perder es mi hijo, entonces esa patria potestad para mi va a ser muy, y es muy importante.
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se agruparon para construir las categorías analíticas que se desarrollan de acuerdo con
el contexto familiar, social e histórico donde transcurre la vida de los dos participantes en
la investigación. Para el caso de Tatiana las categorías emergentes fueron las siguientes:
El gran maestro: esta categoría resume la idealización inicial que hizo Tatiana de su
pareja y la profunda decepción cuando se dio cuenta de cómo era realmente, ella dice que
fue su “gran maestro” porque aprendió de lo que él le enseñó de una forma perversa,
Yo parecía una loca, que cómo pretendían que el niño estuviera conmigo, que yo iba y hacía es-
cándalos, que yo, porque yo llegaba en un taxi a insultarlo que me hiciera el favor de entregarme
mi niño, pero era en ese, esa montaña rusa que me montaba él, pero psicológicamente y de ahí yo
aprendí, nunca jamás a perder el control.
Porque el señor fuera de que tenía tenerme controlada con el dinero, porque no quería dar el dinero,
o sea él no quería, todo que fuera material, era una manera de controlarme y eso hace parte de la
violencia económica: ¿cómo la controlo para que siempre sea dependiente de mí?
Prostituirme emocionalmente porque yo sabía que yo estaba sometida a una situación que no
eran mis principios, que no era lo que yo nunca hubiese querido para mí, pero me sentía con una
carga con mi familia, con mi propio hijo que yo me sometía a esos insultos, a esa situación, a ese
arrinconamiento y a sentirme lo peor porque es que el tipo a todo el mundo le decía que yo era una
prostituta, si, y eso a mí me parecía como que me hubieran dado puñaladas.
Batallas: en el proceso de cambio que ella emprendió inició una serie de procesos ju-
diciales inicialmente para que juzgaran a su esposo y luego para obtener la patria potestad
de su hijo. Así ella comentó,
Entonces para mí fue esas dos batallas, con mi hijo por un lado, y tratar de que la justicia hiciera
con ese señor, porque no solamente estaba eso, sino que mi hijo… que yo no iba a permitir que él
fuera al colegio, ni él ni la familia de él, lo que el colegio me contestaba era que era muy difícil para
ellos, porque ese era el papá y no había una orden de Bienestar Familiar, ni de un juez para pararle
esas visitas, entonces fue para mí muy horrible.
… por eso es que yo te digo, hay cosas que yo tengo que asumir, mis culpas, porque una relación
es de dos, siempre, no es de uno solo, hay puntos de vista que cuando uno está en una relación no
entiende, entonces, inmadurez, muchas cosas que se manejan en una relación, pero ya, después
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de eso, ahí no había de otra, no, nunca vi ninguna otra opción, sino tratar de hacer justicia, más que
venganza, era justicia, para encontrar esa sanación que yo necesitaba, por eso me fue tan duro
esperar ese año, cuando a él lo cogieron ese día en el juicio que él pensó que llevaba abogados y
que él de ahí no pasa nada, y cuando vio que si pasó y que si lo condujeron a la cárcel…
Parte de las cosas que más me marcaron de la infancia fue mi papá porque era muy alcohólico,
tomaba demasiado, no llegaba a la casa, o si llegaba siempre llegaba borracho, siempre golpeaba
a mi mamá, eso fue por mucho tiempo.
El ambiente de los barrios era pesado, porque eran de violencia, me tocó sobretodo en la época
de Pablo Escobar en algunas zonas, que siempre cada ocho días o cada tres días había muertos,
mucha violencia, demasiada violencia, y eran barrios donde siempre se hablaba de armas, droga.
En la casa no te daban, o uno sentía eso, que no te daban ni ropa, todo era para mi hermanita, ya
estaban era pensando en mi hermanita, y por ejemplo una tía que tenía siempre era pa(ra) mi her-
mano, entonces yo me sentía como rechazado.
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De otra parte, relató experiencias de abuso sexual tanto en su niñez como en su ado-
lescencia por parte de un familiar. Las cuales nunca denunció por temor a las amenazas,
entre otras razones.
Pues algo que no sé si se pueda contar, pues que si lo voy a contar (risas) en las cosas de niño si
hubo de las cosas que me empezaron, que me marcaron, y que me pareció, pues porque estaba
muy niño, sobretodo eso, fue que un familiar me empezó a manosear, a tocarme los genitales, pasó
por ahí en dos o tres veces, tres ocasiones, yo estaba muy niño, entonces y como me sentía, como
era tan callado y tímido, me sentía como amenazado, no sé si él se aprovechaba de esa situación
o de las circunstancias porque vivíamos de arrimados, vivíamos en la casa de él.
Las experiencias vividas durante su etapa escolar, al igual que su propia historia per-
sonal son rasgos que configuraron la personalidad del entrevistado. Enfatizó por un lado,
como se consideraba una persona tímida e insegura, y por otro lado nos contó como sufría
experiencias de acoso y agresión verbal por parte de sus compañeros de estudio durante
la infancia y adolescencia.
Fue pesado porque como yo era tan tímido y tan callado me la montaron, me hicieron bullying
dos compañeros del colegio, siempre todos los días me daba pereza ir al colegio, me hacían llorar,
porque yo era muy callado, yo no era de peleas, pues no era agresivo y le decía a mi mamá y a mi
papá que me sacaran del colegio pero ellos no escuchaban (...)
En sano juicio no, siempre fue con tragos, la primer vez que pasó eso yo estaba tirado en la sala
borracho y ella llegó, porque ella tenía llaves y me empezó a buscar problema, lo único que yo hice
fue alegar con ella y exploté y la cogí contra la pared y la amenacé con un cuchillo, entonces yo no
vi al niño ahí, o sea a mí se me borró como el casete ahí, pero siempre me preguntaba cómo qué
va a pasar si hago esto, siempre ahí me frenaba.
Alejandro se separó de Margarita y conoció a su segunda pareja, Rosa quien era menor
de edad en ese entonces. Margarita inició una nueva vida de pareja con otro hombre, tuvo
un segundo hijo y actualmente se relaciona con Alejandro de manera cordial, con referen-
cia al hijo que tienen en común.
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Superación de la violencia de género en las relaciones de pareja: historias de vida |
Ella está muy bien, ella conoció otra persona, es mucho mayor que ella, pero el señor se ha portado
bien con ella, y por ejemplo con mi hijo lo ha tratado muy bien, es como un hijo para él, igual él
también lo trata, Ricardo lo ve como un padre, porque yo me ausenté mucho tiempo.
Con Rosa se casó por lo religioso después de vivir un tiempo con ella, ya que sentía
que podía construir un futuro común. A pesar de que él dejó el alcohol y las drogas, tuvieron
varias discusiones y se presentaron episodios de agresión física de doble vía. Tras varios
años años de convivencia tuvieron un hijo, Tomás, quien padece autismo. Después de una
pelea muy fuerte por parte de ambos, Alejandro cayó en una fuerte depresión e intentó
suicidarse de forma infructuosa:
Una vez hablando entre tantas las peleas llegó y me dijo: es que Tomás no es hijo tuyo, la actitud
mía fue que se me cayó, me puse a llorar, entonces lo que hice fue como traer un montón de
recuentos, todos los problemas, cosas pasadas, lo que me pasó pues de niño, yo ya no quiero
como estar más acá y lo que hice fue que colgué, cogí el lazo, lo puse en una reja del patio y tomé
la decisión de colgarme, no sé cuánto tiempo duré ahí porque Rosa, cuando yo le colgué ella se
vino con el niño, fue a la casa y abrió la puerta, yo cerré la puerta del patio para que no me vieran,
pero ella como tenía llaves yo no caí en cuenta de quitar la llave de la puerta del patio y ella lo que
me cuenta es que me vio colgado ahí en la reja y el niño también.
Posteriormente intentaron arreglar las cosas, pero la relación pasaba por altibajos,
hasta que tras un episodio de violencia de Alejandro hacia Rosa, ella decidió abandonarlo
y denunciarlo. Decidieron relacionarse exclusivamente por el niño, aunque después de casi
dos años de separación, decidieron volver a intentar vivir juntos. Alejandro estuvo un perío-
do solo y señaló lo siguiente al respecto,
Estoy bien, pues estoy tranquilo, me siento más feliz que antes, porque no me siento lleno de rabia,
no sé si este año de estar solo, no sé di de pronto haber sanado todos los problemas que tuve
como pareja, porque ese era un problema que yo tenía, estaba con una pareja y no me daba tiempo
para sanar sentimentalmente, sino que terminaba, terminé con Margarita y terminé con Rosa, y
es primer vez, desde tantos años que yo estoy un tiempo solo, sin estar con una novia o estar con
alguien, entonces para mí, yo me siento más tranquilo, con una buena actitud de salir adelante,
quiero progresar, quiero seguir estudiando nuevamente y volver, yo en el fondo quiero estar es con
una familia, no quiero estar solo.
Yo creo que uno se va llenando y se va contaminando del ambiente, de las personas con las que
vivís, convivís, pues mi papá era alcohólico, y cada vez que se reunían eran peleas, peleas con mi
mamá, entonces yo creo que, y vivir en el barrio que era un estrato no muy alto, y pues siempre
habían que los borrachos, las peleas entre familias, la situación económica, yo creo que todo eso,
así uno no quiera, se va contaminando uno física y mentalmente todo eso se va…
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Superación de la violencia de género en las relaciones de pareja: historias de vida |
Aunque Alejandro trata de justificar subjetivamente su comportamiento violento
al reiterar las violencias que ha padecido como víctima, son innegables las influencias
negativas de los contextos en los cuales ha transcurrido su vida. En su primera relación
de pareja, el balance de poder claramente lo favorecía y en efecto fue más violento. En su
segunda relación, el balance de poder ha sido más simétrico, Rosa se ha defendido con
más fuerza y es precisamente la relación que están intentando continuar sin violencia.
Es conveniente explorar el desarrollo ulterior de su vida de pareja para conocer si logra
definitivamente dejar atrás la violencia en esta.
Conclusiones
Elementos comunes y divergentes en las dos historias
En las historias de Tatiana y Alejandro se encuentran en común los contextos de familias
de origen en las cuales ellos atestiguaron la violencia que sus padres (ambos alcohólicos)
ejercieron contra sus madres. De igual forma crecieron en ciudades colombianas signadas
por la violencia propiciada por el narcotráfico que afectó de manera diferencial la vida de
ambos pues para Tatiana significó una pareja con poder económico y para Alejandro fue
más determinante en su contexto en la adolescencia. Tatiana como mujer dedicada al hogar
y Alejandro como agresor, consumidor de alcohol y psicotrópicos, los dos permaneciendo
largo tiempo en relaciones insatisfactorias, han tratado de seguir los estereotipos de
género predominantes con más inconvenientes que aciertos para su bienestar familiar y
mental. Ambos participantes señalan la importancia de sus hijos como motivos para tratar
de superar la violencia en las relaciones de pareja.
Pese a la relevancia de sus conflictos subjetivos individuales y de pareja, que se pue-
den clasificar como procesos de orden individual (los estilos de vida, sus rasgos de per-
sonalidad, la depresión, sus formas de asumir la vida, las relaciones de pareja, su apego a
los roles de género tradicionales y la muerte), en ambas historias son evidentes procesos
históricos de determinación social de procesos de orden particular (la comunidad, la fa-
milia, las redes institucionales y sociales) y del orden general (la situación de violencia
estructural del país y de las ciudades colombianas).
En cuanto a las divergencias, Tatiana en su historia de vida adulta ha sido víctima de
violencia de pareja más grave que la de Alejandro quien fue víctima de abuso sexual in-
trafamiliar en su niñez, de bullying en el colegio, pero quien se ha comportado más como
agresor en sus relaciones de pareja, sin dejar de lado que esta violencia generalmente
implica una doble vía, aunque generalmente con asimetrías de poder que desfavorecen a
las mujeres.
Recomendaciones
Aunque sólo exploramos dos historias de vida dada la transferibilidad de la investigación
cualitativa (Guba, 1981) y acudiendo a las coincidencias con investigaciones previas
(Ariza Sosa, 2011) nos permitimos hacer las siguientes recomendaciones. Consideramos
necesario promover estrategias de prevención primaria que abarquen la coeducación,
es decir educar en igualdad a niñas y niños, promoviendo la aceptación de los diversos
esquemas de pareja y de familia que no se tengan que traducir en el apego a los roles de
género tradicionales y a las relaciones conflictivas y violentas para evitar la indisolubilidad
de la unión a toda costa. En cuanto a la salud mental existen evidencias que las estrategias
educativas dirigidas a adolescentes sobre relaciones de noviazgo son eficaces para
prevenir la violencia de pareja (Butchart, Garcia-Moreno, & Mikton, 2010). Por supuesto,
los cambios culturales son lentos, pero si se promueven desde las políticas públicas serán
viables.
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Superación de la violencia de género en las relaciones de pareja: historias de vida |
Las políticas de prevención de la violencia pueden ser integrales, es decir pueden abar-
car diferentes niveles de la sociedad y diversas clases de violencia pues la estructural se
entrecruza con la social y con la violencia en las relaciones de pareja.
En cuanto a la atención se hace necesario continuar con la formación en equidad de
género a profesionales intervinientes de diferentes disciplinas para evitar la revictimiza-
ción y promover de forma efectiva el restablecimiento de los derechos humanos de las
personas afectadas por la violencia en las relaciones de pareja. Asimismo en la atención
primaria en salud se debe garantizar que las rutas para atención integral para víctimas de
violencias de género basadas en la Política de atención integral en salud (Ministerio de
Salud y Protección Social de Colombia, 2016) y la Ley 1257 de 2008 (Colombia, Congreso
de la República, 2008), sean conocidas e implementadas por los diferentes actores del
sistema general de seguridad social en salud, de forma intersectorial (salud, protección y
justicia) e integral y con enfoque de género.
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Nota.
________________
i
Nota sobre financiación y aprobación ética: Esta investigación fue financiada con recursos de la Dirección
de investigación de la Universidad CES asignados en la convocatoria de mediana cuantía No. 2 de 2014.
El Comité de ética en investigación de la Universidad CES aprobó la investigación según consta en el acta
de la sesión 70 del 28 de mayo de 2014.
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Revista Argentina de Ciencias del Comportamiento ISSN 1852-4206
Lara Caba, Evelyn Z*, a; Aranda Torres, Cayetanob; Zapata Boluda, Rosa Maríac; Bretones Callejas,
Carmend; Alarcón, Raquelc
Artículo Original
Tabla de
Resumen Abstract
Contenido
La violencia ejercida contra la mujer por su pareja íntima Depression and anxiety in women victims of Introducción 1
(VPI) ha sido asociada a múltiples problemas de salud intimate partner violence. The violence exerted Método 3
mental. Este estudio compara indicadores de síntomas against a woman by her partner (IPV) causes harm to Participantes 3
depresivos y ansiosos en mujeres víctimas (n = 170) y mental health. This is a comparative study between Instrumento 3
no víctimas (n = 170) de violencia por sus parejas. El female victims (n = 170) and non-victims of violence (n Procedimiento 4
objetivo fue detectar si las mujeres víctimas de violencia = 170), by their partners. The objective of the study was Análisis de
tienen mayor riesgo de presentar síntomas de depresión to assess whether women victims of violence are at datos 4
y ansiedad, evaluadas con el Inventario de Depresión de greater risk of presenting symptoms of depression and Resultados 4
Beck y el Inventario de Evaluación de la Personalidad. anxiety, evaluated with the Beck Depression Inventory Discusión 6
Los hallazgos mostraron diferencias significativas en la and the Personality Evaluation Inventory. The findings Agradecimiento 6
depresión y la ansiedad (p < .001) entre ambos grupos. showed significant differences in depression and Referencias 6
Se caracterizó el tipo de violencia con un formulario anxiety (p < .001) between both groups. The type of
estructurado y autoadministrado. La edad media del violence was characterized with a structured and self-
grupo de las víctimas fue 38.55 (DE = 9.72) y de las no administered form. The mean age of the victims was
víctimas 37.25 (DE = 11.43). Los resultados evidencian 38.55 (SD = 9.72) and of the no victims 37.25 (SD =
que la depresión y la ansiedad están fuertemente 11.43). The results show that depression and anxiety
asociadas a la violencia. are strongly associated with violence.
Palabras clave: ansiedad, depresión, mujer Keywords: anxiety, depression, dominican women,
dominicana, violencia en la pareja íntima. intimate partner violence.
Recibido el 24 de octubre de 2018; Aceptado el 11 de marzo de 2019
Editaron este artículo: Mariana Bentosela, Paula Abate, Sebastián Miranda, Rocío Isabel Foltz y Pablo Correa.
Introducción
La violencia ejercida contra la mujer en la emocional de las víctimas. El 30% de las mujeres
relación de pareja (VPI) es un problema humano a que ha tenido una relación de pareja ha sufrido
escala mundial que afecta la salud física y algún tipo de violencia de pareja o violencia sexual.
emocional de las víctimas. La violencia se ejerce Además, tienen el doble de probabilidades de sufrir
mediante agresiones físicas, coacción sexual y de depresión y abusar del alcohol (Organización
maltrato psicológico. Se trata de conductas que Mundial de la Salud, 2017).
limitan la autonomía y las estrategias del control del Además de las formas de violencia antes
dinero, las cuales afectan la salud física y mencionadas, se destacan la violencia económica,
a
Departamento Salud, Psicología y Psiquiatría, Universidad de Almería, España.
b
Departamento Ciencias Humanas y Sociales, Universidad de Almería, España.
c
Departamento Enfermería, Fisioterapia y Medicina, Universidad de Almería, España.
d
Departamento de Filología, Universidad de Almería, España.
*
Enviar correspondencia a: Lara Caba, E. Z. E-mail: [email protected]
Citar este artículo como: Lara Caba, E. Z., Aranda Torres, C., Zapata Boluda, R. M., Bretones Callejas, C. & Alarcón, R. (2019).
Depresión y ansiedad en mujeres víctimas de violencia en la relación de pareja. Revista Argentina de Ciencias del Comportamiento,
11(1), 1-8
1
Lara Caba, E. Z., et al. / RACC, 2019, Vol. 11, N°1, 1-8
que es una estrategia de control del dinero que en tres fases: la acumulación de tensión, el
genera dependencia, afecta la autonomía y la incidente de maltrato grave y el arrepentimiento
autoestima de la mujer (Quinteros & Carbajosa, cariñoso. Dicha teoría sustenta, también, que como
2008) y la violencia religiosa que está encaminada consecuencia las mujeres presentan un patrón de
a deteriorar las creencias culturales o religiosas síntomas denominado el Síndrome de la Mujer
mediante actos de ridiculización u obligarla a Maltratada. La violencia psicológica, en adición a la
aceptar otro tipo de creencias (Rodríguez, 2008). física, es un factor de riesgo para la aparición de un
La situación en la República Dominicana es, en cuadro depresivo (Bermúdez, Matud, & Buela,
este sentido, alarmante. El 35% de las mujeres de 2009).
edades comprendidas entre 19 y 49 años ha sufrido La victimización puede generar consecuencias
algún tipo de violencia física, emocional o sexual y negativas en la estabilidad emocional y de acuerdo
el 2l% ha sufrido violación sexual por su pareja a la violencia sufrida, las mujeres presentan
(Centro de Estudios Sociales y Demográficos lesiones físicas, depresión, ansiedad, trastorno de
(CESDEM) & ICF International, 2014). estrés postraumático, ideaciones suicidas,
La violencia contra la mujer surge del poder y somatizaciones, baja autoestima, invalidez y
control que otorga al hombre la cultura patriarcal, muerte (Delara, 2016; Echeburúa & de Corral,
que fortalece la desigualdad entre hombres y 2015). Los problemas psicológicos presentados
mujeres (Tonsing & Tonsing, 2017) con el fin de por la mujer maltratada pueden ir de moderados a
lograr y mantener la sumisión-inferioridad y graves (Pérez & Escobar, 2011).
obediencia femenina, para limitar su autonomía En un meta-análisis de 56 estudios sobre la VPI
como persona (Beauvoir, 2015; Bosch, Ferrer, & como factor de riesgo para los trastornos mentales
Alzamora, 2006). Se ha identificado que cuando las se revelaron las consecuencias en la salud mental
mujeres se comportan de forma distinta a los roles de las mujeres. Un 47.6% de las mujeres presentó
y estereotipos de género establecidos por la depresión en 18 estudios, un 17.9% ideaciones
sociedad, aumenta la probabilidad de que sean suicidas en 13 estudios, un 63.8% trastorno de
violentadas (Álvarez, Laméiras-Fernández, estrés postraumático en 11 estudios, 18.5% d
Holliday, Sabri, & Campbell, 2018). Las familias con abuso de alcohol en 10 estudios y un 8.9% abuso
una estructura basada en el patriarcado normalizan de drogas en 4 estudios (Golding, 1999).
la violencia hacia las mujeres, promueven la Resultados similares a estos últimos, como la
subordinación de estas y las infantilizan (Namy et presencia de varios trastornos mentales y
al., 2017). relacionados con el alcohol y las drogas, fueron
Numerosas investigaciones en mujeres encontrados por Beydoun, Williams, Beydoun, Eid
víctimas de la VPI evidencian las consecuencias y Zonderman (2017).
psicológicas de esa experiencia (Golding, 1999). Por otra parte, en una revisión de 16 estudios
Echeburúa y de Corral (2005) señalan que el daño longitudinales, con una población total de 36,163
psicológico puede presentarse como lesiones participantes, se concluyó que la exposición a la
psíquicas con alteraciones adaptativas y estado de VPI incrementa la probabilidad de depresión e
ánimo deprimido, ansioso o trastorno de estrés intentos de suicidios en las mujeres (Devries et al.,
postraumático. Asimismo, aparece como una serie 2013).
de secuelas emocionales que estabilizan el daño Un dato interesante es la correlación de
psíquico, el cual a su vez conduce a una comorbilidad entre el trastorno de estrés
discapacidad permanente e irreparable a pesar de postraumático y el trastorno de depresión mayor
recibir tratamiento. encontrado por Nixon, Resick y Nishith (2004) y
La VPI debilita a la mujer psicológicamente y Stein y Kennedy (2001).
disminuye su autoestima (Kumar, Nizamie, & Las consecuencias psicológicas de la VPI
Srivastava, 2013), lo que resulta en aumento de la pueden manifestarse en mujeres de países no
vulnerabilidad (Hirigoyen, 2006). Las occidentales como Irán que tiene una cultura y un
consecuencias de la violencia podrían perdurar aún sistema de creencias de tipo religioso distinto,
la violencia haya cesado (Patró, Carbolán, & como también en lo referente a las relaciones de
Limiñana, 2007). igualdad. En el estudio comparativo realizado por
La teoría del ciclo de la violencia desarrollada Fadardi y Ziaee (2009) entre mujeres iraníes
por Walker (2012) plantea que la violencia ocurre abusadas y otro grupo sin historial de violencia, se
2
Lara Caba, E. Z., et al. / RACC, 2019, Vol. 11, N°1, 1-8
observó que las mujeres abusadas presentaban Ayuda a Casos de Mujeres Maltratadas (PACAM),
más ansiedad, estrés y depresión. Esto hace institución sin fines de lucro donde se ofrece
suponer que el problema de la VPI radica más en atención psicológica desde hace 15 años.
los aspectos culturales, en cuestiones de poder y El grupo de las mujeres no víctimas de VPI fue
de género que en lo religioso, como también se seleccionado de las mujeres que participaron en el
desprende de los trabajos de Alhabib, Nur y Jones programa de educación continuada del PACAM, a
(2010). través de charlas, conferencias, talleres y cursos de
Otros estudios comparativos realizados con contenidos no asociados a la violencia y fueron
mujeres mostraron resultados similares, las contactadas vía telefónica por medio de la de la red
víctimas de violencia presentaron mayor tendencia de apoyo del patronato.
de síntomas depresivos, de ansiedad y de estrés
Instrumentos
postraumático (Dillon, Hussain, Loxton, & Rahman,
La evaluación inició con la aplicación de un
2013; Sesar, Šimic, & Dodaj, 2015).
formulario para la recolección de información de las
Estos antecedentes demuestran la importancia
mujeres de ambos grupos sobre las características
de realizar esta investigación comparativa de
sociodemográficas, como la edad, nacionalidad,
mujeres víctimas de la VPI y las no víctimas como
religión, estado civil, nivel de escolaridad, si
se sustenta en este artículo, la cual es la primera
depende económicamente de su pareja y
que se realiza en el país, lo que se constituye en un
antecedentes de violencia familiar. Se les preguntó
aporte para la aplicación clínica y el ámbito forense.
sobre los tipos de violencia o maltratos sufridos,
En la República Dominicana se han
como violencia física, psicológica, sexual,
desarrollado investigaciones sobre los datos
económica y religiosa. Este formulario fue
sociodemográficos y los tipos de violencia
elaborado por el equipo clínico del PACAM en
experimentadas. Infante, Francisco, Castaño y
2009. Las preguntas contenidas se refieren a actos
García (2005) concluyeron que las mujeres
específicos que permiten a las mujeres identificar
víctimas de VPI, especialmente aquellas que
el tipo de violencia experimentada. Marcar un ítem
habían denunciado a sus parejas, el 86.2% del
en las escalas indica que experimentan un tipo de
estudio, presentó síntomas de depresión.
violencia.
Para evaluar la presencia o ausencia de
El presente estudio
depresión se les administró el Inventario de
El presente estudio tiene como objetivo evaluar
Depresión de Beck (BDI-II, Beck, Steer, & Brown,
si las mujeres víctimas de violencia tienen mayor
2006; Sanz, Gutiérrez, Gesteira & García-Vera,
riesgo de presentar síntomas de depresión y
2014), un autoinforme que consta de 21 ítems
ansiedad, en compación con las no víctimas.
diseñado para evaluar la gravedad de la
Método sintomatología depresiva. En cada uno de sus
ítems la persona evaluada elige entre cuatro
Estudio comparativo de mujeres víctimas de alternativas, ordenadas de menor a mayor
VPI (n = 170) y las no víctimas (n = 170), para gravedad, la frase que mejor describe su estado
establecer si las mujeres víctimas tienen mayor durante las últimas dos semanas, incluyendo el día
riesgo de presentar síntomas de depresión y de la evaluación (excepto en los ítems 16 y 18 que
ansiedad de las que no la sufrieron. presentan siete alternativas). Cada ítem se valora
Participantes de 0 a 3 puntos. La persona elige la puntuación de
La muestra estuvo integrada por dos grupos de acuerdo con la intensidad de los síntomas, luego se
mujeres mayores de 18 años. El primero está suman los ítems y se obtiene una puntuación total
formado por mujeres que declararon ser víctimas que varía de 0 a 63. De acuerdo con el puntaje de
de VPI (n = 170) y el segundo, por mujeres que Sanz et al. (2014), el grado de depresión es mínimo
declararon no haber experimentado VPI (n = 170). cuando la puntuación oscila entre 0 y 13; leve, de
El grupo de mujeres víctimas de VPI fue 14 a 19; moderado, de 20 a 28, y severo, de 29 y
seleccionado de las mujeres que asistieron 63. La fiabilidad de consistencia interna del BD –II
voluntariamente al Programa de Recuperación es elevada (.87). Este inventario fue elegido porque
Emocional para Mujeres Víctimas de Violencia ha sido utilizado en varias investigaciones en el
Intrafamiliar y de Género (PRMV), del Patronato de campo de la violencia contra la mujer en la relación
3
Lara Caba, E. Z., et al. / RACC, 2019, Vol. 11, N°1, 1-8
de pareja. Es fácil de comprender, responder, autoadministrado. Se les informó que sus datos
corregir e interpretar; se completa en poco tiempo personales quedarían bajo estricta confidencialidad
y es usado en el ámbito de la psicología y y que solo aparecerían en el consentimiento
psiquiatría. Es utilizado por las psicólogas forenses informado. Las explicaciones fueron claras y
en la República Dominicana en evaluaciones precisas con la finalidad de ofrecer un ambiente de
periciales de casos de violencia de género en la confianza. Luego de completar el formulario de
relación de pareja. También se usa en el PACAM, datos sociodemográficos, se aplicaron los
desde el año 2012. inventarios que evaluaban la depresión y la
Para evaluar los síntomas de ansiedad y los ansiedad. El estudio fue aprobado por el Comité de
niveles de gravedad se administró el Inventario de Ética del Instituto de Sexualidad Humana de la
Evaluación de la Personalidad (PAI). Ortiz-Tallo, Universidad Autónoma de Santo Domingo (UASD).
Santamaría, Cardenal y Sánchez (2011) adaptaron
Análisis de datos
el inventario a la población española. La finalidad
El análisis de las variables del estudio se
es la evaluación comprehensiva de la
realizó con el programa Statistical Package for the
psicopatología de adultos mediante 22 escalas, de
Social Sciences SPSS (versión 22.0).
las cuales 4 son de validez, 11 son clínicas, 5 son
Se calcularon las frecuencias con sus
de consideraciones para el tratamiento y 2 son de
correspondientes porcentajes de las variables
relaciones interpersonales. La forma de respuesta
cualitativas y para las cuantitativas se ejecutaron
a los ítems va en una escala de cuatro puntos que
medidas de tendencia central y medidas de
responde a “Falso”, “Ligeramente verdadero”,
dispersión (media, mínimo, máximo y desviación
“Bastante verdadero” y “Completamente
típica).
verdadero”. Se utilizó la escala de ansiedad, que
En el análisis bivariante se aplicó la prueba de
mide el grado de tensión y emoción negativa
Chi-cuadrado (χ²) para determinar si existe una
experimentada por la persona evaluada, que puede
diferencia estadísticamente significativa entre el
aparecer en diferentes categorías diagnósticas. El
grupo de las mujeres víctimas de VPI y no víctimas
coeficiente alfa de Cronbach en la muestra de
en los síntomas de depresión y ansiedad. Para el
tipificación es de .89 y en la muestra clínica de .91,
análisis se consideró el valor estadísticamente
en la adaptación española. Su aplicación puede ser
significativo p < .001 correspondiente al nivel de
individual y colectiva a adultos de 18 años en
confianza de 95%.
adelante y la duración es de 45 minutos,
aproximadamente. Es usado en el campo de la Resultados
clínica y el forense. Es autoaplicable y no requiere
En las características sociodemográficas se
de instrucciones especiales, lo que facilita la
reflejó la edad media en el grupo víctimas de VPI
aplicación en un contexto clínico al que asisten
que fue de 38.5 (DE = 9.7, rango = 20 - 67) y en el
mujeres de diferentes niveles educativos. En
grupo de las no víctimas la edad media fue de 37.2
República Dominicana es usado por las psicólogas
(DE = 11.4, rango = 18 - 65). Las demás variables
forenses en los casos de violencia de género en la
sociodemográficas se muestran en la Tabla 1.
relación de pareja y en los hombres denunciados
En el grupo de las mujeres víctimas de VPI
por violencia de género. Desde 2012, es una
encontramos que la violencia psicológica se
herramienta de evaluación psicológica en las
presentó en todos los casos (100%). El 66.5% de
mujeres maltratadas que acuden al PACAM.
estas mujeres también sufrió violencia física, el
Procedimiento 53.5% maltrato sexual, el 69.4% violencia
Las mujeres víctimas de VPI que solicitaron económica y patrimonial y el 44.7% violencia
atención psicológica en el PACAM acudieron religiosa.
voluntariamente. El grupo de mujeres no víctimas
Análisis Bivariante
formaba parte de la red de apoyo del patronato que
Tras la realización de Chi-cuadrado (χ²) se
asistió a charlas, conferencias, talleres y cursos de
confirma que existe una relación estadísticamente
contenidos no asociados a la violencia. A ambos
significativa entre haber sufrido violencia y los
grupos se les explicó en qué consistiría el estudio,
niveles de gravedad de la depresión y la ansiedad.
las características y el tiempo de duración de la
Al analizar la muestra de las 340 participantes
aplicación de los inventarios y el cuestionario
que conformaban ambos grupos, se halló que en
4
Lara Caba, E. Z., et al. / RACC, 2019, Vol. 11, N°1, 1-8
relación a los niveles de gravedad de los síntomas depresión leve, 28 (84.8%) fueron mujeres
de depresión, de las 48 mujeres diagnosticadas víctimas y 5 (15.2%) del grupo de las no víctimas.
con depresión grave, 47 (97.9%) fueron las mujeres Las mujeres que presentaron depresión mínima
víctimas de VPI y 1 (2.1%) de las mujeres del grupo fueron 211, de las cuales 51 (24.2%) fueron
de las no víctimas. De 48 mujeres que presentaron mujeres VPI y 160 (75.8%) de las no víctimas. Se
depresión moderada, 44 (91.7%) fueron víctimas observan diferencias significativas entre ambos
de violencia y 4 (8.3%) mujeres del grupo de las no grupos con un valor p < .001 (Tabla 2).
víctimas. De las 33 mujeres que presentaron
Tabla 1.
Características sociodemográficas grupo víctimas y grupo no víctimas
Víctimas (N = 170) (%) No víctimas (N = 170) (%)
Nacionalidad
Dominicana 158 (92.9) 158 (92.9)
No dominicana 12 (7.1) 12 (7.1)
Escolaridad
Básica 4 (2.4) 1 (0.6)
Estudios medios 26 (15.3) 10 (5.9)
Estudios superiores 140 (82.4) 159 (93.5)
Religión
Católica 84 (49.4) 96 (56.5)
Cristiana 39 (22.9) 50 (29.4)
Otras 24 (14.1) 21 (12.4)
Ninguna 23 (13.5) 3 (1.8)
Estado civil
Unión libre 17 (10.1) 20 (11.8)
Casada 72 (42.6) 97 (57.1)
Novia 3 (1.8) 15 (8.8)
Soltera 40 (23.7) 28 (16.5)
Separada 37 (21.9) 10 (5.9)
Dependencia económica de la pareja
Sí 37 (21.8) 25 (14.7)
No 133 (78.2) 145 (85.3)
Antecedentes violencia familiar
Sí 102 (60) 71 (41.8)
No 68 (40) 99 (58.2)
Tabla 2.
Estadísticos Descriptivos para las variables depresión y ansiedad en mujeres víctimas de violencia de la pareja íntima y las no víctimas.
No víctimas
Total Víctimas víctimas
Prueba chi-cuadrado
(N = 340) (N = 170) (N = 170) de independencia
Variables/Grado (%) (%) (%) χ2 gl p
Depresión 149.75 3 .001
Mínima 211 (100) 51 (24.2) 160 (75.8)
Leve 33 (100) 28 (84.8) 5 (15.2)
Moderada 48 (100) 44 (91.7) 4 (8.3)
Grave 48 (100) 47 (97.9) 1(2.1)
Ansiedad 55.358 4 .001
Baja 40 (100) 7(17.5) 33 (82.5)
Media 219 (100) 96 (43.8) 123 (56.2)
Cierto nivel estrés 51 (100) 41 (80.4) 10 (19.6)
Niveles significativos 28 (100) 24 (85.7) 4 (14.3)
Incapacidad general 2 (100) 2 (100) 0 (0)
Nota. gl = grados de libertad. p = significancia
5
Lara Caba, E. Z., et al. / RACC, 2019, Vol. 11, N°1, 1-8
Las dos (100%) participantes que presentaron El grupo de mujeres víctimas presentó
trastorno de ansiedad pertenecían al grupo de síntomas de depresión leve, moderada y
mujeres víctimas de VPI; en el grupo de las mujeres severa, mientras que las del grupo de
no víctimas no se presentó síntomas de ansiedad comparación, que reportaron no experimentar
grave. De las 28 mujeres que presentaron niveles violencia, presentaron síntomas de depresión en el
significativos de ansiedad y tensión, 24 (85.7%) son rango mínimo (Beydoun et al. 2017; Golding, 1999;
mujeres víctimas y 4 (14.3%) del grupo de las no Stein, & Kennedy, 2001). Estos hallazgos coinciden
víctimas. De las 51 mujeres que presentaron cierto con lo descrito por otros autores que indican que
nivel de estrés y preocupación, de las cuales 41 los problemas psicológicos presentados por la
(80.4%) fueron mujeres víctimas y 10 (19.6%) del mujer víctima de violencia en la pareja pueden ir de
grupo de las no víctimas. De 219 mujeres que moderados a graves (Pérez & Escobar, 2011).
presentaron ansiedad media o poca queja de En cuanto a los síntomas de ansiedad el grupo
ansiedad, 96 (43.8%) mujeres fueron víctimas y víctimas reflejó grados de cierto nivel de estrés y
123 (56.2%) son mujeres del grupo de las no preocupación, niveles significativos de ansiedad y
víctimas. De las 40 mujeres que presentaron tensión, hasta trastorno de ansiedad, mientras, en
ansiedad baja o ausencia de temor, 7 (17.5%) el grupo de las mujeres que no sufrieron violencia
mujeres fueron del grupo de las mujeres víctimas y los síntomas presentados fueron ansiedad baja o
33 (82.5%) pertenecen al grupo de las no víctimas. ausencia de temor y ansiedad media o poca
Se observan diferencias significativas entre ambos ansiedad. Otros estudios también indican estos
grupos con un valor p < .001 (Tabla 2). elevados niveles de ansiedad en las mujeres
maltratadas por la pareja (Bermúdez et al., 2009;
Discusión Dillon et al., 2013; Fadardi & Ziaee, 2009).
El presente estudio tuvo como objetivo evaluar El grupo de las mujeres con las que se
si las mujeres víctimas de VPI tienen mayor riesgo comparó presentó menor sintomatología depresiva
de presentar síntomas de depresión y ansiedad, en y de ansiedad. Los resultados evidencian
comparación con las no víctimas. diferencias significativas en los síntomas.
La edad media de las mujeres víctimas del Una limitación del estudio fue que se realizó en
estudio fue de 38.55. Otras investigaciones indican un solo centro de atención psicológica sin fines de
que la media de edad de mujeres maltratadas ha lucro por lo que no se pueden extender los
oscilado entre los 30 y 40 años (Labrador, resultados a la población general. Sin embargo,
Fernández-Velasco, & Rincón, 2010). La Encuesta estos datos evidencian la importancia de crear más
Demográfica y de Salud (CESDEM & ICF programas de atención especializada para las
International, 2014) tuvo una muestra con edades mujeres víctimas de VPI con una adecuada ayuda
entre los 15 y 49 años. y seguimiento para su recuperación emocional.
Un hallazgo importante es que todas las Los resultados de este estudio son útiles para
mujeres (100%) que asistieron a la psicoterapia profundizar en el conocimiento del estado de la
sufrieron violencia psicológica, resultados que salud mental de las mujeres víctimas y para el
corroboran con otros estudios (Amor, Echeburúa, diseño de otras investigaciones. También, es
Corral, Sarasua, & Zubizarreta, 2001), lo que relevante el hecho de que es el primer estudio de
indica que este tipo de violencia genera un malestar este tipo en poblaciones dominicanas.
psicológico importante y que la violencia no se
Agradecimientos
puede reducir a la violencia física. Sin embargo,
otros resultados reflejan que la violencia física fue Agradecemos a las participantes del estudio, al
mayor a la psicológica (López, Fundora, Patronato de Ayuda de Casos de Mujeres
Valladares, Ramos, & Blanco, 2015). Los datos Maltratadas (PACAM) y a las psicólogas Lisanna
encontrados evidencian que existe una relación Pérez y Yadith Canaán colaboradoras de la
significativa entre haber experimentado violencia y institución por su apoyo en el proceso.
presentar psicopatología psiquiátrica. Es
importante destacar que las mujeres víctimas de
Referencias
VPI presentaron síntomas más severos que las que Álvarez, C., Lameiras-Fernández, M., Holliday, C., Sabri,
no la sufrieron (Beydoun et al. 2017; Golding, 1999; B., & Campbell, J. (2018). Latina and caribbean
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8
Vol. 12/Enero – Diciembre 2022/e400
Psicumex
Artículos
María del Pilar Méndez Sánchez 1, Adrian Barragán Rangel2, Rafael Peñaloza Gómez1, Mirna García Méndez1
Resumen
Una de las formas más comunes de violencia contra la mujer es la ocasionada por la pareja; esta puede ser física,
psicológica, sexual, económica y social. La violencia de pareja ocasiona problemas en la salud física y mental, entre
ellos, depresión y ansiedad, siendo más vulnerables las mujeres con baja escolaridad, las que han estado expuestas
al maltrato infantil o que han sufrido violencia familiar. Con base en la literatura, se realizó un estudio cuantitativo de
diseño correlacional paramétrico con una muestra obtenida de manera no probabilística. El objetivo de la investigación
fue analizar la influencia de la violencia de pareja en la presencia de reacciones emocionales en mujeres, analizando
también la severidad de la violencia. Participaron 236 mujeres con una media de edad de 36.36 años (DT = 8.90) y
se utilizó el Cuestionario de Respuestas Emocionales a la Violencia y la Escala de Violencia. Los resultados indicaron
correlaciones positivas entre la violencia y las reacciones emocionales, mientras que en el modelo de senderos de
ecuaciones estructurales se observó que la violencia psicológica influye en la depresión y humor irritable; la violencia
sexual, en ansiedad y ajuste psicosocial; y la violencia física, en ansiedad. Finalmente, se reporta que las mujeres
con menos escolaridad, casadas y amas de casa perciben más violencia. Se encontró que la mayoría de las mujeres
no sufren violencia severa, sin embargo, quienes sí la perciben reportan en primer lugar la violencia psicológica,
seguida de la física y la sexual.
Palabras clave: violencia de pareja, depresión, ansiedad, severidad, humor irritable
Autores
María del Pilar Méndez Sánchez
https://orcid.org/0000-0003-0066-5582
Adrian Barragán Rangel
https://orcid.org/0000-0003-0421-4164
Rafael Peñaloza Gómez
https://orcid.org/0000-0003-3585-7701
Mirna García Méndez
https://orcid.org/ 0000-0002-2334-0740
Autor para correspondencia: María del Pilar Méndez Sánchez, Av. Guelatao No. 66 Colonia Ejército de Oriente,
Iztapalapa c. p. 09230, Ciudad de México, México. Carrera de Psicología, correo electrónico:
[email protected]
Abstract
ISSN: 2007-5936 Los contenidos de este artículo están bajo una licencia de Creative
Universidad de Sonora Commons Atribución No Comercial - Sin Obra Derivada 4.0 Internacional
Creative Commons Atribución-NoComercial-SinDerivadas 4.0.
Méndez - Sánchez et al. Violencia de pareja y emociones en mujeres
Intimate partner violence is one of the most common forms of violence against women, it includes physical,
psychological, sexual, economic, and social violence. Intimate partner violence causes physical and mental health
problems, like depression and anxiety, being the most vulnerable women those who have low schooling, have been
exposed to child abuse and have experience of family violence. Based on the literature, a quantitative study was
carried out with a parametric correlational design, with a sample obtained in a non-probabilistic way. The objective of
this research was to analyze the influence of intimate partner violence in the presence of emotional reactions in
women; also, the severity of violence was analyzed. 236 women participated with a mean age of 36.36 years (SD =
8.90), the Emotional Responses to Violence Questionnaire and the Scale of Violence were used. The results indicated
positive correlations between violence and emotional reactions, while in the structural equations path model it was
observed that violence influences emotional reactions: psychological violence in depression and irritable mood; sexual
violence in anxiety and adjustment psychosocial; and physical violence in anxiety. Finally, it is reported that women
with less schooling, married women and housewives perceive more violence. It is found that most women do not suffer
severe violence, however, if they perceive it, they report psychological violence first, followed by physical and sexual
violence.
Key words: intimate partner violence, depression, anxiety, severity, irritable mood
DOI https://doi.org/10.36793/psicumex.v12i1.400
2
Psicumex
Introducción
La violencia es un término que refiere al uso o amenaza de la fuerza física o psicológica con intención de
hacer daño al otro, es un fenómeno complejo y multidisciplinar que obedece a factores biológicos,
pareja -infringida principalmente por hombres- considera comportamientos del compañero o excompañero
que causan daño físico, sexual o psicológico. De acuerdo con la Organización Mundial de la Salud, la
violencia física es la más conocida porque provoca lesiones visibles en comparación con el maltrato
al dinero, le impide trabajar, monitorear el gasto y no comparte sus ingresos (Adams y Beeble, 2019).
Además, se presenta la violencia social, en donde el agresor limita los contactos sociales y familiares de su
pareja, la aísla de su entorno y limita sus redes de apoyo (Rodríguez Hernández et al., 2018). Ferrer-Pérez y
Bosch-Fiol (2019) indicaron que cuando la violencia en pareja se caracteriza por el control y afecta sobre
todo a la mujer se denomina violencia coercitiva de control, también conocida como terrorismo íntimo.
En México, el 43.9 % de las mujeres de 15 años o más ha percibido violencia a lo largo de su relación
actual o última, ya sea de tipo emocional, económico, física o sexual (Encuesta Nacional sobre la Dinámica
de las Relaciones en los Hogares [ENDIREH], 2016). El grupo más violentado es el de 15 a 24 años, seguido
del de 25 a 34. La violencia de pareja es sufrida con mayor frecuencia por las mujeres que están o han estado
casadas o unidas, y es más extendida entre las mujeres separadas, divorciadas y viudas. En cuanto al área
Algunos de los factores de riesgo son un bajo nivel de instrucción -tanto en la víctima como en el
autor-, exposición al maltrato infantil, experiencia de violencia familiar y el formar parte de familias en
3
Méndez - Sánchez et al. Violencia de pareja y emociones en mujeres
donde hay privilegios masculinos y condición de subordinación de la mujer (Organización Mundial de Salud,
2017, 2019), además del uso nocivo de alcohol (Domínguez Fernández et al., 2017). Jaen Cortés y
colaboradoras (2015) reportaron que las mujeres con más de diez años de escolaridad tienen una menor
incidencia de presentar episodios de violencia de pareja, mientras que las mujeres que tuvieron experiencias
de violencia en la infancia tienen más incidencia de violencia, así como las mujeres que tienen una pareja
Por otra parte, Rodríguez Hernández y Esquivel Santoveña (2020) muestran que esta incidencia de violencia
no decrece con la edad, sino que va cambiando solo en la tipología, es decir, las mujeres mayores de 65 años
reportan eventos más frecuentes de violencia psicológica en comparación con mujeres más jóvenes que
La violencia de pareja ocasiona problemas de salud física y mental, entre ellos, depresión y ansiedad
(Lara Caba et al., 2019), estrés postraumático, intentos de suicidio, abuso de alcohol, drogas y psicofármacos
(Rodríguez Hernández et al., 2018). En lo físico, se observan todo tipo de heridas, traumatismos,
enfermedades de transmisión sexual, abortos e incluso la muerte (Zamora et al., 2012); además, la asfixia,
las quemaduras y la utilización de armas blancas o de fuego son consideradas una forma de violencia grave,
porque implican lesiones que pueden conducir a la muerte (Burgos et al. 2012). A nivel social, se encuentra
el aislamiento social, ausentismo laboral y pérdida de empleo (Rodríguez Hernández et al., 2018)
Reportes en México del INEGI (2017) indicaron que las mujeres que han sufrido violencia reportaron
angustia y particularmente tristeza, aflicción y depresión. Los episodios graves de depresión y angustia,
derivados de la violencia, fomentan ideas e intentos suicidas, principalmente, cuando se reportan agresiones
físicas y sexuales. De los 19 millones de mujeres que enfrentaron violencia por parte de su pareja en México,
18 % sufrió daños corporales directos e indirectos, tales como moretones o hinchazón, ardor o sangrado
4
Psicumex
cirugía, fracturas, aborto o parto prematuro, alguna enfermedad de transmisión sexual e incapacidad para
En relación a la severidad de la violencia, también reportaron que 20.4 % de las mujeres ha experimentado
violencia de pareja leve, es decir, solo vivió violencia de tipo emocional y/o económica de manera
espontánea; 15.7 % experimentó violencia moderada que incluye daños físicos y/o emocionales; el 43 %
padeció violencia severa, que incluye violencia física y/o sexual de manera eventual, con daños físicos y/o
emocionales severos y, el 20.8 %, violencia muy severa de manera reiterada, con daños físicos y emocionales
La respuesta emocional de las víctimas se observa al presentar diversos problemas de salud mental.
Soler y colaboradoras (2005) indicaron que puede medirse mediante cuatro componentes: el primero es la
depresión, que está asociada con valoraciones negativas sobre la autoestima, sentimientos de culpabilidad y
desesperanza. Aparece en diversos estudios como consecuencia de la violencia en la pareja (Llosa Martínez
y Canetti Wasser, 2019; Lara Caba et al., 2019). El segundo es la ansiedad, relacionada con respuestas
fisiológicas como sensaciones de ahogo y sofoco, sudoración, presión en el pecho y nudo en la garganta; los
niveles de estos indicadores son elevados en las mujeres con relaciones de pareja violentas (Lara Caba et al.,
2019; Raymondi, 2019). El tercer componente es el ajuste psicosocial, que se refiere a respuestas de ajuste
a actividades sociales, lúdicas y de la vida diaria. El aislamiento, los sentimientos de soledad y la restricción
de actividades son consecuencias comunes de la violencia (Muñiz-Rivas y Monreal Gimeno, 2017; Cuesta
Roldán, 2017). El cuarto componente está asociado con sentimientos y respuestas de humor irritable (Curdis
Con base en esta información, el objetivo del estudio fue analizar la influencia de la percepción de violencia
5
Méndez - Sánchez et al. Violencia de pareja y emociones en mujeres
violencia que viven las mujeres en relación con sus características demográficas. La hipótesis por comprobar,
Metodología
Participantes
La muestra fue seleccionada de manera no probabilística, integrada por 236 mujeres con una media
de edad de 36.36 años (DT = 8.90), quienes reportaron estar casadas (38 %), en unión libre (23.5 %), solteras
(25.6 %), divorciadas (7.3 %), viudas (1.3 %), sin especificar (4.3 %) y algunas no respondieron a la pregunta
(.8 %). Como criterio de inclusión, previo a la aplicación de los instrumentos, se aseguró que las participantes
hubieran vivido con su pareja al menos un año y se hubieran separado de ella en máximo 6 meses previo al
estudio. Se reportó que la duración de relación heterosexual tuvo una media de 11.02 años (DT = 9.2).
Las participantes indicaron su ocupación, informando que el 50.5 % son empleadas, 22.9 %
profesionistas (médico, enfermera, psicóloga, docente, investigadora), 16.2 % amas de casa, 6.7 %
estudiantes y 3.8 % comerciantes. En la escolaridad se obtuvo que 35.2 % tiene licenciatura, 24.2 % cursaron
una carrera técnica, 16.9 % bachillerato, 15.7 % secundaria, 5.1 % posgrado, 2.5 % primaria y .4 % sin
escolaridad.
Instrumentos
Emocionales a la Violencia (Soler et al., 2005), integrado por 22 reactivos distribuidos en cuatro
componentes: depresión (siete reactivos, .88 alfa de Cronbach), ansiedad (siete reactivos, .86 alfa de
6
Psicumex
Cronbach), ajuste psicosocial (cuatro reactivos, .82 alfa de Cronbach), y humor irritable (cuatro reactivos,
.86 alfa de Cronbach). Las opciones de respuesta fueron mediante una escala Likert: nada, algo, bastante y
mucho.
El segundo instrumento fue la Escala de Violencia (Valdez-Santiago et al., 2006) integrada por 27
reactivos distribuidos en 4 factores. Los índices de consistencia interna para la muestra de la presente
investigación fueron: violencia psicológica (nueve reactivos, .919 alfa de Cronbach); violencia física (siete
reactivos, .832 alfa de Cronbach); violencia física Severa (seis reactivos, .239 alfa de Cronbach) y violencia
sexual, cinco reactivos, .806 alfa de Cronbach). Las opciones de respuesta de la escala fueron tipo Likert:
nunca, algunas veces, varias veces y muchas veces. Debido a la baja consistencia interna del factor violencia
física severa, en el presente estudio no se consideró su análisis de correlación y modelo de senderos, pero sí
Procedimiento
Se solicitó la participación de manera anónima y voluntaria de mujeres que vivieran o hayan vivido
en pareja al menos un año antes y, en caso de que estuvieran separadas de su pareja, que esta ruptura se
hubiera dado máximo en los últimos seis meses previos al estudio. A las mujeres que accedieron a contestar
el cuestionario se les brindó un consentimiento informado con el objetivo del estudio y lineamientos éticos,
así como los instrumentos a evaluar. En todo momento se tuvo el apoyo de uno de los aplicadores, el cual
fue capacitado en temas de violencia y para aplicar el cuestionario. Se agradeció la participación a las
mujeres. Las sesiones se realizaron en los centros de trabajo de las participantes, lugares de estudio y afuera
de las instalaciones escolares de sus hijos. Se aplicó el instrumento bajo los lineamientos del código ético de
2017).
7
Méndez - Sánchez et al. Violencia de pareja y emociones en mujeres
Análisis de datos
muestra de mujeres que participaron, cuyos resultados fueron presentados en la sección de participantes.
Posteriormente, identificó cuál es el tipo de violencia que más viven las mujeres por medio de un análisis
descriptivo, así como la reacción emocional que más presentan. Seguido de este, se observaron las
asociaciones entre las variables con un análisis de correlación r de Pearson (considerando las correlaciones
significativas menores a .05 y .01). Después se realizó un análisis de modelo de senderos de ecuaciones
estructurales para observar los coeficientes estandarizados que predicen las variables de síntomas
modelo adecuado. Con base en el procedimiento establecido por Valdez-Santiago et al. (2006), se examinó
la severidad de la violencia y se estableció el porcentaje de número de casos considerados como “no caso”,
“caso de violencia” y “caso de violencia severa”. Finalmente, se realizaron análisis descriptivos del índice
de severidad de los diferentes tipos de violencia (psicológica, sexual y física) considerando las variables de
Resultados
Los datos indicaron que la violencia de pareja que más experimentan las participantes es la violencia
psicológica (M = 11.39, DT = 4.5), seguida de la física (M =7.9, DT= 1.99), física severa (M = 6.15, DT =
.45) y, finalmente, la violencia sexual (M =5.78, DT= 1.87). Las reacciones emocionales que más presentan
las mujeres son la depresión (M =9.69, DT=3.46), seguida de ansiedad (M = 9.57, DT = 3.35), humor irritable
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Psicumex
débiles a moderados. En ellos se encontró que la presencia de violencia psicológica y sexual se asocia con
síntomas emocionales de depresión, ansiedad, ajuste psicosocial y humor irritable. En cuanto a la violencia
física, se vincula con depresión, ansiedad, humor irritable y ajuste psicosocial (Tabla 1).
Tabla 1
1 2 3 4 5 6 7
1. Violencia psicológica 1
2. Violencia sexual .792** 1
3. Violencia física .746** .799** 1
4. Depresión .607** .339** .331** 1
5. Ansiedad .601** .483** .442** .680** 1
6. Ajuste psicosocial .506** .389** .285** .672** .720** 1
7. Humor irritable .548** .314** .274** .657** .697** .691** 1
**Correlación significativa a 0.01; *Correlación significativa a 0.05
Fuente: Elaboración propia
Una vez comprobada la relación entre las variables, se prosiguió a determinar el efecto que tienen las
dimensiones de la violencia en la respuesta emocional, para lo cual se realizó un análisis con un modelo de
senderos de ecuaciones estructurales. El modelo presentó índices de ajuste adecuados para la predicción de
las variables: χ²= 7.249 (7 gl, p>.05), NFI= .994, IFI= .999, RFI= .975, CFI= 1.000, RMSA= .012 (LO 90 =
000, HI 90 = .082).
En la Figura 1 se muestra la representación gráfica del modelo estimado y los coeficientes estandarizados.
El coeficiente de predicción para el factor de depresión fue de R²= .26, siendo el principal predictor el factor
de violencia psicológica (β= .510, p<.05). La dimensión de ansiedad tuvo un coeficiente de predicción de
R²= .31, predicha por los factores de violencia sexual (β= .340, p<.05) y violencia física (β= .240, p<.05).
En cuanto al ajuste psicosocial, se obtuvo un coeficiente de predicción de R²= .21, predicho por la dimensión
9
Méndez - Sánchez et al. Violencia de pareja y emociones en mujeres
de violencia sexual (β= .455, p<.05), mientras que en la dimensión de humor irritable se adquirió un
coeficiente de predicción de R²= .20, predicho por la dimensión de violencia psicológica (β= .446, p<.05).
Figura 1
Modelo de senderos de ecuaciones estructurales que indica la predicción de las reacciones emocionales
ante la violencia en la pareja
.26
.51 Depresión e1
Violencia
psicológica .31
.34
.84 Ansiedad e2
.24
Violencia
.81 .21
sexual
.46
Ajuste
psicosocial e3
.81
Finalmente, se realizó el análisis sobre la severidad de la violencia expuesta en las respuestas de las
participantes con base en los puntos de corte establecidos por los autores Valdez-Santiago et al. (2006), es
decir, de cero a un valor por debajo de la media se consideró como “no caso”, por arriba de la media se
consideró “caso de violencia”, por arriba de la media más una desviación estándar se consideró “violencia
severa”. Considerando lo anterior, los resultados obtenidos sobre la severidad de la violencia psicológica
fueron de 0 a 61, obteniendo una media de 8.41 y una desviación estándar de 12.79, por lo cual, se
consideraron como “no caso de violencia” los valores ubicados de 0 a 8.4 puntos, como “caso de violencia
10
Psicumex
psicológica” los valores ubicados de 8.5 hasta 21.2 y como “caso de violencia psicológica severa” los valores
de 21.3 hasta 61. De este modo, el 74.8 % de quienes se percibieron como víctimas de violencia psicológica
fueron considerados como “no casos de violencia”, el 11.3 % fueron considerados como casos de violencia
Para el factor de violencia sexual se obtuvieron puntajes de 0 a 57 con una media de 2.07 y una desviación
estándar de 6.24. Se consideraron como “no caso de violencia” los valores ubicados de 0 a 6.2 puntos, como
“caso de violencia sexual” los valores ubicados de 6.3 hasta 12.5 y como “caso de violencia sexual severa”
los valores de 12.6 hasta 57. Por lo tanto, el 92.3 % fueron “no caso de violencia sexual”, el 3 % como “caso
En cuanto a la violencia física, se obtuvieron puntajes que van de 0 a 60, obteniendo una media de
4.22 y una desviación estándar de 9.22. Con base en los resultados se consideró como “no caso de violencia
física” los puntajes de 0 a 4.2, como “caso de violencia física” los de 4.3 hasta 13.5 y “caso de violencia
física severa” aquellos puntajes que van de 13.6 hasta 60. Por consiguiente, el 68.7 % se consideró como “no
caso de violencia física”, el 20.7 % como “caso de violencia física” y el 10.3 % como “caso de violencia
física severa”.
Finalmente, en el factor de violencia física severa se obtuvieron puntajes de 0 a 18 con una media de
1.16 y una desviación estándar de 3.54. Se indicó como “no caso de violencia física severa” los puntajes que
van de 0 a 1.1, como “caso de violencia física severa” de 1.2 a 4.7 y como “caso de violencia física severa”
los valores de 4.8 a 18. En consecuencia, el 88.3 % se consideró como “no caso”, mientras que el 11.7 %
Otros elementos que se tomaron en cuenta para analizar la severidad de la violencia fueron los datos
de escolaridad, estado civil y ocupación de las participantes. Para analizar los datos demográficos, se
obtuvieron únicamente los porcentajes del total de las participantes que indicaron pertenecer a cada
11
Méndez - Sánchez et al. Violencia de pareja y emociones en mujeres
categoría. En la Tabla 2 se muestran los resultados obtenidos, en los cuales se observa que, a pesar de solo
haber tenido una participante sin escolaridad, ella percibe violencia psicológica severa, violencia sexual y
violencia física severa; las participantes con primaria y carrera técnica son también las más violentadas
Además, las mujeres que más perciben violencia fueron las divorciadas, las casadas, las que viven en
unión libre y finalmente las solteras. En relación con la ocupación de las mujeres, las que sufren más
violencia psicológica son aquellas que se dedican al hogar o son empleadas, las que experimentan más
violencia sexual son amas de casa, profesionistas y empleadas; mientras que las mujeres que más padecen
violencia física y física severa son las comerciantes, estudiantes, seguidas de las amas de casa, empleadas y
Tabla 2
Frecuencia de la percepción de la severidad a la violencia de acuerdo con los datos demográficos de las
participantes
SV V VS SV V VS SV V VS SV V VS
Escolaridad
Sin escolaridad 0 0 100 0 100 0 0 0 100 0 100 0
Primaria 80 0 20 80 0 20 25 50 25 80 0 20
Secundaria 64.9 16.7 16.7 97.3 2.7 0 58.3 27.8 13.9 83.3 0 16.7
Bachillerato 77.5 12.5 10.0 90 5.0 5.0 61.5 33.3 5.1 87.2 0 12.8
Técnica 72.7 7.3 20.0 85.5 3.6 10.7 66 17 17 85.7 0 14.3
Licenciatura 75.6 13.4 11.0 96.3 3.7 2.4 78 14.6 11 92.7 0 7.3
Posgrado 100 - - 100 0 0 91.7 8.3 0 100 - -
Estado civil
Soltera 80 11.7 8.3 98.3 0 1.7 81.4 11.9 6.8 91.7 0 8.3
Casada 72.4 14.9 12.6 93.2 2.3 4.5 77.6 12.9 9.4 88.2 0 11.8
Divorciada 62.5 0 37.5 81.3 12.5 6.3 73.3 6.7 20.0 87.5 0 12.5
Unión libre 81.5 9.3 9.3 92.7 5.5 1.8 86.8 5.7 7.5 89.1 0 10.9
Viuda 100 0 0 100 0 0 100 0 0 100 0 0
Ocupación
Profesionista 78.7 10.6 10.6 89.4 2.1 8.5 85.4 8.3 6.3 93.8 0 6.3
Empleada 68.9 14.6 16.5 93.3 3.8 2.9 65.3 24.8 9.9 87.3 0 12.7
12
Psicumex
Ama de casa 81.8 0 18.2 84.8 6.1 9.1 58.1 29.0 12.9 81.8 0 18.2
Comerciante 75.0 12.5 12.5 100 0 0 43.0 28.6 28.6 75 0 25.0
Estudiante 71.4 14.3 14.3 100 0 0 64.3 14.3 21.4 78.6 0 21.4
Nota: SV refiere a Sin Violencia, V es Violencia y VS es Violencia Severa.
Fuente: Elaboración propia.
Discusión
En esta investigación se pretendió analizar la influencia de la percepción de violencia en la pareja y la
en pareja que viven las mujeres. Se comprobó la hipótesis mediante un análisis de correlaciones paramétricas
perciben las mujeres por parte de su pareja en sus reacciones emocionales; sin embargo, las variables
Todas las mujeres que participaron en el estudio indicaron haber vivido violencia por parte de su
pareja, datos que concuerdan con la Encuesta Nacional sobre la Dinámica de las Relaciones en los Hogares,
la cual indica que el 43.9 de las mujeres de 15 años o más han percibido violencia de su pareja heterosexual,
siendo el varón el principal agresor (INEGI, 2017). Además, Jaen Cortés et al. (2015) muestran que en la
población mexicana tres de cada diez mujeres experimentan violencia psicológica y dos de cada diez,
violencia física. La violencia que se midió fue la violencia psicológica, sexual y física; sin embargo, hay que
destacar que la violencia económica y patrimonial también es una de las que más se presenta en la dinámica
de pareja (Rodríguez Hernández y Esquivel Santoveña, 2020), por lo que se recomienda agregarla en
investigaciones futuras.
Los resultados obtenidos indican que hay correlaciones débiles a moderadas entre las variables de
ansiedad y el ajuste psicosocial y la violencia física en la presencia de síntomas de ansiedad, datos que
13
Méndez - Sánchez et al. Violencia de pareja y emociones en mujeres
corresponden con los reportados por Lara Caba et al. (2019), quienes mencionaron que dentro de las
(2017) reporta que, en México, las mujeres que perciben violencia por parte de su pareja presentan problemas
En relación con la severidad de la violencia que viven las mujeres, en este estudio, la mayoría fueron
considerados como “no casos de violencia”; sin embargo, se presenta un porcentaje importante de mujeres
que perciben la violencia como severa; el INEGI (2017) reportó que la violencia psicológica es una de las
más frecuentes en los hogares, siendo el agresor principalmente el hombre. Si bien, las mujeres reportaron
haber vivido violencia física como golpes, zarandeos, empujones, patadas, entre otros, estos no han sido en
la mayoría severos, pero un porcentaje importante lo reporta como tal. La OMS (2019) menciona que una
de las formas más comunes de violencia es la física y, además, es una de las más visibles pues deja huellas
evidentes en el cuerpo. Los autores también indican la relevancia de la violencia severa, es decir, aquella
que incluye agredir con armas punzocortantes, tratar de ahorcar o quemar a la víctima. En este apartado la
mayoría se consideró como no caso, pero hubo mujeres que percibieron ser víctimas de este tipo de violencia.
Asimismo, en el presente estudio, se observa que las mujeres con menos escolaridad son las que padecen
más violencia, lo cual confirma lo expresado por el estudio realizado por Jaen Cortés et al. (2015). Así como
las mujeres casadas o que viven en cohabitación (INEGI, 2017), quizá porque se espera que las mujeres se
comporten de acuerdo con las actitudes tradicionales de los roles de género, en donde hay predominio
Cabe resaltar que la muestra de estudio fue obtenida de las áreas geográficas del Estado de México
y Oriente de la Ciudad de México, las cuales fueron reportadas como las dos que encabezan la lista con
mayor violencia en la pareja (INEGI, 2017). El presente estudio aporta datos que sugieren una necesidad de
14
Psicumex
implementar estrategias para combatir la violencia que sufren las mujeres por parte de su pareja, ya que este
Conclusiones
El presente estudio permite concluir que existe una incidencia alta de violencia en las mujeres con parejas
heterosexuales, siendo la psicológica y la física las más frecuentes; asimismo, la presencia de la violencia,
en su modalidad psicológica, sexual y física, tiene un impacto negativo en la salud mental de las mujeres,
provocando depresión, ansiedad, humor irritable y haciendo ajuste psicosocial. Estos hallazgos confirman
las tendencias encontradas en los diversos levantamientos de datos estadísticos sobre la gran presencia de
violencia, en cualquiera de sus modalidades, entre la gran mayoría de mujeres mexicanas y generalmente, el
victimario es la pareja. Esto debería de llamar la atención de las autoridades y de la academia, ya que, aunque
se ha trabajado en visibilizar el problema, hay un gran camino por recorrer en cuanto a la erradicación de
este.
Aunque la incidencia en cuanto a la severidad de la violencia en este estudio no es muy alta, hay que
considerar que este fenómeno siempre escala, y que aun cuando sus indicadores fueran mínimos, siempre
hay que atenderla de manera inmediata y hacer conscientes a los participantes de la presencia de esta.
en la pareja tiene un anclaje social, es decir, se encuentra encadenado a los contextos socioculturales de las
mujeres, donde las expectativas del deber ser, la presión de tener una relación de pareja y de cumplir ciertos
15
Méndez - Sánchez et al. Violencia de pareja y emociones en mujeres
Finalmente, los hallazgos indican la importancia de la atención a la salud mental desde un enfoque
de género, y se consideren características demográficas, así como las dinámicas negativas que pueden existir
en las relaciones de pareja; además, se debe considerar la creación de estrategias de prevención temprana
dirigidos hacia hombres y mujeres con el fin de visibilizar en todas las edades pautas culturales que puedan
Conflicto de intereses
Todos los autores del manuscrito declaran no tener conflictos de intereses de ningún tipo.
Financiamiento
Todo el financiamiento de la presente investigación proviene de recursos aportados por los autores.
Agradecimientos
Se agradece la participación de las mujeres que accedieron a responder los diferentes instrumentos del
estudio.
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Cómo citar este artículo: Méndez Sénchez, M. del P., Barragán Rangel, A. ., Peñaloza Gómez , R. ., & García Méndez, M. . (2022) Severidad
de la violencia de pareja y reacciones emocionales en mujeres. Psicumex, 12(1), 1–20, e400. https://doi.org/10.36793/psicumex.v12i1.400
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Cómo citar este artículo:
Castellanos-Delgado, L. J. y Redondo, J. (2022). Violencia de pareja: reflexión desde el enfoque sistémico-
comunicacional. Revista Eleuthera, 24(1), 236-248. http://doi.org/10.17151/eleu.2022.24.1.12
Resumen
Objetivo. Analizar la violencia de pareja desde el enfoque sistémico-comunicacional. Metodología.
Se utilizó un enfoque cualitativo con un método hermenéutico y se estableció como fenómeno de análisis
la violencia de pareja, y como unidad de trabajo una serie de libros y artículos. Resultados. Se realizó la
búsqueda en bases de datos (Ebscohost y Google Scholar), se seleccionaron y analizaron 43 documentos,
de los cuales predominó el idioma español, los artículos de investigación, en igual número de perspectiva
sistémica y de género, entre las décadas de 2010 y 2020. Conclusión. La comprensión de la violencia desde
el enfoque sistémico-comunicacional y de género, desde una aproximación hermenéutica más que causal,
permite continuar analizando, interpretando y vislumbrando la complejidad de este fenómeno, así como
los puntos de encuentro y divergencia entre los enfoques que alimentan la construcción teórica, y brinda
directrices investigativas.
Abstract
Objective. Analyze intimate partner violence from the systemic-communicational approach.
Methodology. A qualitative approach with a hermeneutic method was used and a series of books and articles were
established as a phenomenon of analysis of intimate partner violence and as a unit of work. Results.The search was
carried out in databases (Ebscohost and Google Scholar), 43 documents were selected and analyzed, of which the
Spanish language predominated, the research articles, in equal number of systemic and gender perspective, between
the decade of 2010 and 2020. Conclusion.The understanding of violence from the systemic-communicational and
gender approach, from a hermeneutic rather than causal approach, allows us to continue analyzing, interpreting
and envisioning the complexity of this phenomenon, as well as the points of encounter and divergence between the
approaches that feed the theoretical construction and provide research guidelines.
Key words: Intimate partner violence, systemic familiar therapy, communication, hermeneutics.
*Artículo de reflexión derivado de la investigación titulada “Programa para la prevención y la atención de las violencias contra
la mujer en Bucaramanga, a partir de Intervention Mapping”, realizada en el marco de la Maestría en Psicología de la Universidad
Pontificia Bolivariana, durante 2020 y 2021.
**Universidad Pontifica Bolivariana. Bucaramanga, Colombia. E-mail: [email protected]
orcid.org/0000-0002-7413-8366 Google Scholar
***Universidad Pontificia Bolivariana. Bucaramanga, Colombia. E-mail: [email protected]
orcid.org/0000-0001-6063-1996 Google Scholar
Introducción
A nivel mundial, la OMS et al. (2013) llevaron a cabo un estudio en el que se determinó que
el 35% de las mujeres han sido víctimas de violencia física o sexual por parte de su pareja,
expareja o terceras personas, de las cuales el 38% resultaron asesinadas y el 42% lesionadas y
con consecuencias en su salud mental, física, sexual y reproductiva.
El Centro de Referencia Nacional sobre Violencia (2018, 2020) de Colombia reportó para los
años 2018, 2019 y el primer trimestre de 2020 el siguiente número de casos de violencia de
pareja con distinción de género (Tabla 1).
Estas cifras resaltan la importancia de continuar reflexionado sobre este fenómeno, específicamente
sobre dos cuestiones vigentes y puntuales en el abordaje de la violencia de pareja: ¿se debe
estudiar o intervenir el individuo o la díada? y, ¿este fenómeno es unidireccional o bidireccional?
Pese a que dichos interrogantes se han planteado con anterioridad, y en la literatura científica se
ha dado lugar a una perspectiva relacional que da cabida a la díada y a la dinámica que claramente
está permeada por aspectos culturales, sociales, económicos y hasta políticos, pero que no son
el foco de estudio, existe aún una predominancia de la perspectiva de género que ubica como
unidad de análisis el individuo, la cual ha propuesto en gran medida explicaciones e intervenciones
que han demostrado una eficacia moderada (Jaramillo-Sierra y Ripoll-Núñez, 2018), que no
han logrado tener un impacto directo en la reducción de las cifras de la violencia. Por tanto, se
espera dar respuesta a lo planteado retomando y desarrollando los conceptos desde el modelo
teórico propuesto: sistémico-comunicacional (Perrone y Nannini, 1997) y de género de Johnson
(Johnson y Leone, 2005; Johnson, 2006) y sugiriendo aspectos metodológicos para su estudio.
Metodología
Se empleó un enfoque cualitativo con un método hermenéutico que plantea una aproximación
más interpretativa (Hernández et al., 2015) que, como recurso metodológico de la ciencia
social, permite llevar a cabo procesos de comprensión y reflexión a partir de textos (Juárez,
2006; Rojas, 2011; Romero, 2012), sobre nociones útiles en hechos sociales de permanente
interés y constante evolución.
Para llevar a cabo lo anterior se realizó una búsqueda en las bases de datos Ebscohost y Google
Scholar, en las cuales se seleccionaron 43 documentos, 28 en español y 15 en inglés, destacando
que 19 eran artículos de investigación, 11 artículos de revisión, 9 libros y 4 tesis. Respecto al
enfoque, 17 correspondían al sistémico, 17 al de género y 9 consideraban ambos enfoques. Por
último, la mayoría de publicaciones escogidas estuvieron entre el periodo 2010-2020 (Figura 1).
238
Laura Juliana Castellanos-Delgado, Jesús Redondo-Pacheco
Para llevar a cabo lo anterior, se realizó una descripción y análisis crítico de la literatura
relacionada con la violencia de pareja desde el enfoque sistémico-comunicacional y de género.
A su vez, se encontraron como mayores exponentes del enfoque sistémico a Perrone y Nannini
(1997) y Madanes (2007, 2010), y del enfoque de género a Johnson (1995) y Straus (2004,
2012). Resulta importante destacar que las mayores contribuciones identificadas en los
documentos seleccionados se ubicaron en Norteamérica y Latinoamérica.
Ahora bien, estos documentos fueron tomados para realizar un análisis contextualizado de la
problemática en Bucaramanga, departamento de Santander, Colombia, ciudad catalogada como
violenta para las mujeres siendo el contexto familiar y de pareja el mayor riesgo para las mismas
(Alcaldía de Bucaramanga, 2020). Se destaca que los casos principalmente se dan en estratos bajos-
medios y en lugares como la vivienda y los espacios públicos (Alcaldía de Bucaramanga, 2020).
Discusión
Ahora bien, la violencia de pareja es una dinámica relacional alimentada y sostenida por
conductas violentas y transacciones comunicacionales de ambos miembros de la pareja. A
través de la comunicación se establece la estructura del sistema y los patrones de conducta en
los que se encuentra la violencia intrincada por la pareja como pauta relacional.
Esta postura surge del enfoque sistémico-comunicacional desarrollado en Palo Alto, Estados
Unidos, en los años 50, que tiene sus raíces en la Teoría General de los Sistemas y la Teoría de
la Comunicación elaborada por el antropólogo Gregory Bateson y el psiquiatra Jurgen Ruesch
(Roiz, 1989; Park et al., 2017).
Entre los exponentes de este enfoque se encuentran Jay Haley, Don Jackson, Janet Beavin,
Paul Watzlawick, Richard Fisch y John Weakland, los cuales desarrollaron un modelo general
de la conducta humana centrada en la comunicación, que permitió enfocarse en el proceso
más que en el contenido de esta y facilitó plantear premisas como que el comportamiento de
un miembro de la familia solo puede entenderse en el contexto comunicativo relacional, ya
que la familia desarrolla patrones comunicativos que configuran la interacción y la mantienen
debido a la influencia de cada uno; además, las relaciones son estabilizadas por el proceso
homeostático de la familia (Sánchez, 2003; Valdés, 2007; De Jesús-Ventura, 2018).
A su vez, la primera idea se sostiene con la noción de violencia de Perrone y Nannini (1997), los
cuales consideran que esta ocurre en circunstancias de interacción donde de manera directa o
indirecta las personas actúan afectando la integridad física y psíquica al generar un sentimiento
de coerción y peligro en el otro para someterlo o destruirlo; por tanto, hay una implicación
en términos de interacción (Cardona et al., 2008; Katafiasz, 2020). En adición, la interacción
violenta, acuerdo implícito rígido, tiene un aspecto espacial donde se establecen contextos
en que se permite la violencia, un espacio temporal relacionado con el momento en que se
podría desatar tal interacción y un aspecto temático que contempla la narrativa y contenidos
comunicativos que inician la dinámica violenta (Arriola y Giraldo, 2018).
En este sentido, Rubio-Garay et al. (2015) mencionan que un elemento de la violencia en las
relaciones es la amenaza o la intencionalidad de causar daño, la cual no siempre está presente
en una acción violenta, pues la autodefensa es un motivo de agresión frecuentemente realizado
por mujeres. A su vez, otro elemento es el control o dominio del otro.
En este orden de ideas, la violencia de pareja surge en el marco de un vínculo íntimo ya sea de
matrimonio, cohabitación o noviazgo, en el cual, de acuerdo con Perrone y Nannini (1997),
adopta dos formas distintas: la violencia agresión y la violencia castigo. La primera ocurre en una
relación de tipo simétrico y toma forma de agresión donde hay una situación de rivalidad entre
los actores, los cuales se esfuerzan por establecer y mantener la igualdad de fuerza y de poder
entre ellos. Esta violencia es bidireccional, recíproca y pública. La segunda violencia es de tipo
complementario y toma forma de castigo, donde los actores acuerdan tácitamente el papel y el
lugar de cada uno en el sistema, es decir, uno de ellos tiene una condición superior y asume el
derecho de hacer daño al otro, llegando a caracterizar la violencia como íntima y unidireccional.
240
Laura Juliana Castellanos-Delgado, Jesús Redondo-Pacheco
Partiendo de esta idea, Ferrer y Bosch (citados por Alencar-Rodrigues y Cantera, 2012)
hacen una crítica al enfoque sistémico por destacar la violencia con problemas vinculares de la
pareja, siendo esta producto de factores culturales y sociales, de los cuales, la victimización se
convierte en la expresión de la dominación histórica masculina.
En esta línea, Johnson y Leone (2005) mencionan que la violencia masculina contra las mujeres
adopta dos formas: la primera, denominada terrorismo patriarcal o terrorismo íntimo, violencia
caracterizada por el poder, conductas de control y abuso contra su compañero íntimo, en su
mayoría la mujer; la otra forma es la violencia de pareja íntima o violencia situacional que se
caracteriza porque surge del conflicto donde participan hombres y mujeres, es decir, es simétrica
y bidireccional. Cabe mencionar que estos tipos de violencia no se distinguen por la frecuencia
o la severidad sino por el control que se ejerce; a su vez, se afirma que existen diferencias de
acuerdo con el estatus de unión, ya sea matrimonio, cohabitación o noviazgo (Johnson, 2006).
La unidad problemática se entiende como la cantidad de personas que abarca el profesional por su
manera de entender el problema, la cual puede estar compuesta por una sola persona y centrarse
en sus percepciones, ideas, sentimientos y conductas o puede incluir a dos o más personas y hacer
énfasis en la relación entre ellas, de ahí que la díada, por su interdependencia e influencia mutua,
resulte más amplia y compleja que el individuo (Madanes, 2007; Giovanazzi, 2020).
En suma, la pareja vista como un sistema con reglas particulares, transacciones y una organización
propia dada por patrones de interacción comunicacional (Nielsen, 2017; Jondec, 2020), es un
tema de permanente interés que, entendida como unidad, permite enfocar la atención en la
interacción y no en las características del individuo. Desde esta lógica, el comportamiento se sitúa
en la relación que, desde la perspectiva sistémica-comunicacional, se define por un intercambio
de mensajes y acciones “propias” de una pareja, en la cual cohabita en oposición el amor y la
violencia pues se conjugan sentimientos positivos y negativos (Madanes, 2010; Carr, 2018).
Por tanto, resulta importante situar la díada como unidad de análisis, de entendimiento y
recursos para la solución de las violencias y, además, precisar las secuencias comunicacionales
como unidad de análisis, en el marco de la investigación o la intervención terapéutica, puesto
que integran las transacciones interpersonales.
hombres” (Winkin, 1982, citado por Rodríguez-Bustamante, 2016, p. 27), por lo que se observan
y analizan las conductas que preceden y siguen de un contenido comunicacional específico.
Ahora bien, las transacciones comunicacionales pueden darse en el marco de una interacción
simétrica donde los actores se esfuerzan por mantener igualdad entre ellos, mientras en una
interacción complementaria se admiten, aprueban y asientan las diferencias.
Por todo lo anterior, resulta importante estudiar, investigar e intervenir, en los casos que sea
posible, a la díada, sistema con cualidades emergentes que superan la suma de las individualidades
que lo conforman e identificar qué tipo de relación (simétrica o complementaria) sostienen para,
así, dirigir los esfuerzos en modificar los roles y la dinámica violenta, esto, sobre todo, en casos de
violencia con agresión simétrica donde resulta viable la intervención psicoterapéutica al no haber
un riesgo de integridad como en la violencia castigo complementaria (Arriola y Giraldo, 2018).
Para finalizar, Johnson (2006) afirma que para entender e intervenir de manera efectiva la violencia
de pareja deben hacerse distinciones respecto a la unidad de análisis, el tipo de relación y el lugar
donde se reciben los casos (población institucional) o se realice el estudio (población general).
De ahí que el foco deba dirigirse a identificar la pauta habitual de comunicación que sostiene la
violencia y a prestarle atención al rol activo de las mujeres en este fenómeno, pues actualmente
resulta más común en las parejas el patrón bidireccional pese a que las consecuencias más graves
son para las mujeres (Straus, 2004; Hernández, 2015; Alegre, 2016; Locke, 2017; Maharaj, 2017).
242
Laura Juliana Castellanos-Delgado, Jesús Redondo-Pacheco
Esta idea es respaldada por la noción que tiene la perspectiva sistémica sobre el individuo, al cual
considera que puede llegar a ser violento en determinado contexto o interacción y que, siendo
adulto y autónomo, cada uno debe ser garante de su propia seguridad (Perrone y Nannini, 1997).
Razón por la cual, se ha propuesto sustituir la noción de víctima y verdugo por actores de la
violencia, entre ellos los emisores, los receptores y los participantes que se hallan presentes en
el momento de la acción violenta (Perrone y Nannini, 1997; Molina y Ospina, 2011; Revollo,
2018; Molina, 2020). Esto con la idea de que cada miembro de la pareja pueda identificar
la forma como coparticipa y mantiene la pauta, para así, de manera individual y conjunta,
hallar alternativas y, a su vez, para que investigadores puedan diseñar programas o proponer
estrategias de intervención de acuerdo con los factores que inciden en la violencia teniendo en
cuenta las particularidades de cada género en relación a la dinámica que cocrean.
Conclusiones
La violencia de pareja es un hecho social que tiene múltiples causas y formas de manifestarse,
la cual se presenta con índices altos en todos los países del mundo por lo que resulta pertinente
seguir reflexionando e investigando sobre esta problemática.
Se halló que este fenómeno ha fluctuado a través del tiempo por lo que existen diferentes perspectivas
para interpretar y estudiarlo, pero, a lo largo de este artículo, se expusieron solo dos dimensiones
de la violencia de pareja: la dimensión relacional y la dimensión de género. En ese sentido, para
próximas discusiones sería importante recurrir a la interdisciplinariedad con el fin de comprender
este hecho social y presentar así un abordaje distinto, amplio e inclusivo en términos de género.
De acuerdo con esto, se ha reconocido en las dinámicas de pareja la participación de las mujeres,
consecuencia del avance sociocultural que favoreció su emancipación, por lo que ha resultado
novedoso hablar e investigar su rol en las relaciones que mantienen, llegando a encontrar un
papel activo en la configuración de un patrón comunicacional que alberga la violencia como un
estilo propio de resolución de conflictos en la pareja.
Para finalizar, se identificó en los documentos revisados que la mayoría de ellos difieren y es
difícil llegar a contrastar los resultados debido a que no plantean con claridad el contexto
metodológico y el contexto situacional en que se desarrollaron (Holmes et al., 2016). Es
decir, los estudios varían en la definición de la violencia de pareja (desde una perspectiva
comunicacional o de género), el tipo de unión (noviazgo, matrimonio o cohabitación), el
tipo de relación contemplado (simétrico o complementario), el tipo de violencia evaluado
(violencia castigo o agresión, o violencia situacional o terrorismo íntimo) y los instrumentos
empleados, así como la población estudiada en cuanto a género, edad, condición (víctima
o agresor), nivel educativo y socioeconómico, entre otros aspectos, lo que dificulta alguna
generalización del problema.
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Laura Juliana Castellanos-Delgado, Jesús Redondo-Pacheco
248
El abuso económico y la violencia de género en las
relaciones de pareja en el contexto puertorriqueño
Economic abuse and intimate partner violence in the
puertorican context
Elithet Silva-Martínez1
Jenice M. Vázquez-Pagán2
Resumen
Los estudios sobre la violencia de género en las relaciones de pareja se
han trabajado desde el abuso físico, emocional y sexual. En este trabajo
se propone añadir el abuso económico como una dimensión adicional. El
abuso económico presenta unas características específicas que afectan de
manera significativa la vida de las sobrevivientes y sus hijos e hijas. Es
importante definir las mismas y proponer modos de acción desde la práctica
y la política social. Para lograr este objetivo, es necesario desarrollar una
agenda de investigación que contribuya al desarrollo de saberes en esta
área. De igual forma, es necesario que los estados desarrollen e implanten
de manera efectiva políticas sociales que atiendan el abuso económico
como una dimensión diferente de la violencia de género en las relaciones
de pareja y al reconocerlo, lograr el empoderamiento económico de las
mujeres sobrevivientes de violencia de género y sus hijos e hijas. En este
trabajo presentaremos la experiencia de Puerto Rico y ofrecemos algunas
recomendaciones sobre este particular.
Palabras clave: Violencia de género; Abuso económico;
Empoderamiento económico; Relaciones de pareja; Educación financiera.
Trabajo Social Beatriz Lasalle, Universidad de Puerto Rico, San Juan, Puerto Rico. Correo
electrónico: [email protected]. ORCID: 0000-0001-9688-1049.
2
Catedrática Auxiliar, Escuela Graduada de Trabajo Social Beatriz Lasalle, Universidad
de Puerto Rico, San Juan, Puerto Rico. Correo electrónico: [email protected].
Abstract
Research on intimate partner violence has focused on physical,
emotional, and sexual abuse. This article proposes to state financial
abuse as an additional dimension. Financial abuse presents some specific
characteristics that significantly affect the lives of survivors and their
children. It is important to define these and propose ways to take action
through social work practice and social policy. To fulfill this objective, it is
necessary to develop a research agenda that contributes to the development
of knowledge in this area. In the same way, it is necessary that states
develop and implement, in an effective manner, social policies that address
financial abuse as a different dimension of intimate partner violence
and upon recognizing it, achieve the financial empowerment of women
survivors of gender-based violence and their children. In this work, we
will present Puerto Rico’s experience and offer some recommendations on
this particular matter.
Keywords: Violence against women; Intimate partner violence;
Financial abuse; Financial empowerment; Intimate partner relationships;
Financial literacy.
Sumario: 1. Introducción, 2. El abuso económico y la violencia de
género en el contexto de pareja, 3. El empoderamiento de las víctimas/
sobrevivientes de violencia de pareja desde el desarrollo de políticas
sociales, 4. Desde el abuso económico hacia el empoderamiento, 5.
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Cómo citar:
Silva-Martínez, E. y Vázquez-Pagán, J.M. (2019). El abuso económico y la
violencia de género en las relaciones de pareja en el contexto puertorriqueño.
Prospectiva. Revista de Trabajo Social e intervención social, (28), 121-143. doi:
10.25100/prts.v0i28.7264.
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Revista Logos, Ciencia & Tecnología. 12(2):8-19 | Mayo-agosto 2020
https://revistalogos.policia.edu.co:8443/index.php/rlct Revista Logos, Ciencia & Tecnología
ISSN 2145-549X (impreso)
ISSN 2422-4200 (en línea)
Artículo de investigación
María José Garrido Antóna | Ana Arribas Reya | Jesús María de Miguelb | Ángel García-Collantesc*
a
Guardía Civil, España
b
https://orcid.org/0000-0003-1631-7670 Universidad Autónoma de Madrid, España
c
Universidad a Distancia de Madrid (UDIMA), España
• Fecha de recepción: 2020-03-12 Para citar este artículo / To reference this article / Para citar este artigo: Garrido
• Fecha concepto de evaluación: 2020-04-13 Antón, M. J., Arribas Rey, A., de Miguel, J. M., & García-Collantes, A. (2020). La violencia en las
• Fecha de aprobación: 2020-04-30 relaciones de pareja de jóvenes: prevalencia, victimización, perpetración y bidireccionalidad.
https://doi.org/10.22335/rlct.v12i2.1168 Revista Logos Ciencia & Tecnología, 12(2), 8-19. https://doi.org/10.22335/rlct.v12i2.1168
RESUMEN
El objetivo del trabajo fue estudiar las conductas violentas en las relaciones de pareja de jóvenes
universitarios, así como la perpetración y la victimización de dichos comportamientos en función
del sexo del sujeto que ejerce la violencia. Para esto se realizó un estudio transversal descriptivo
sobre una muestra de estudiantes formada por 137 sujetos (101 mujeres y 36 hombres) con edades
comprendidas entre los 18 y los 25 años. Los resultados indican que la violencia verbal era el subtipo
de agresión más frecuente entre las parejas adolescentes con independencia del sexo. En relación
con el tipo de violencia física —tanto ejercida como sufrida— no se hallaron diferencias significativas
en función del género. Sin embargo, en el caso de las agresiones sexuales y los comportamientos de
control se hallaron diferencias significativas entre mujeres y hombres. En general, el tipo de violencia
que se detectó con más frecuencia en este tipo de relación fue de tipo bidireccional, usándose la
violencia como método para resolver conflictos en la relación o como consecuencia de comporta-
mientos de control y celos que se mostraron independientemente del sexo de los sujetos. Este tipo
de investigaciones son importantes en el propósito de dirigir las políticas de prevención de la violen-
cia y conseguir que se traduzcan en líneas de acción para la reducción o eliminación de esta tipología
delictiva. Esto se traduciría en grandes beneficios para las víctimas directas e indirectas, en particular,
así como para la sociedad en general.
Palabras clave: violencia bidireccional, violencia física, violencia verbal, violencia sexual, violencia en
8 jóvenes
ABSTRACT
The objective of the work was to study the violent behaviours in the relationships of young university
students, as well as the perpetration and victimization of said behaviours based on the gender of the
person who exercises the violence. For this, a descriptive cross-sectional study was carried out on a
sample of students made up of 137 subjects (101 women and 36 men) with ages ranging between 18 9
and 25. The results indicate that verbal violence was the most frequent subtype of aggression among
adolescent couples, regardless of gender. Regarding the type of physical violence —exercised as well
as suffered— no significant differences were found according to gender. However, in the case of sexual
assaults and controlling behaviours, significant differences were found between men and women. In gen-
eral, the type of violence that was detected most frequently in this type of relationship was bidirectional,
where violence is used as a way of resolving conflicts in a relationship or as a consequence of control
and jealousy behaviours that were shown, regardless of the gender of the subjects.This type of research
is important in order to direct violence prevention policies and ensure that they are translated into
lines of action for the reduction or elimination of this criminal typology. This would convert into great
benefits for direct and indirect victims, in particular, as well as for society in general.
Keywords: bidirectional violence, physical violence, verbal violence, sexual violence, violence in youth
RESUMO
O objetivo do trabalho foi estudar os comportamentos violentos nas relações de casais de jovens
universitários, bem como a perpetração e vitimização desses comportamentos com base no sexo
do sujeito que exerce a violência. Para isso, foi realizado um estudo descritivo transversal em uma
amostra de estudantes composta por 137 pessoas (101 mulheres e 36 homens) com idades entre 18
e 25 anos. Os resultados indicam que a violência verbal foi o subtipo de agressão mais frequente entre
casais adolescentes, independentemente do sexo. Quanto ao tipo de violência física - exercitada e
sofrida - não foram encontradas diferenças significativas de acordo com o sexo. No entanto, no caso
de agressões sexuais e comportamentos controladores, foram encontradas diferenças significativas
entre mulheres e homens. Em geral, o tipo de violência detectada com mais frequência nesse tipo
de relacionamento era bidirecional, usando a violência como um método para resolver conflitos na
relação ou como consequência dos comportamentos controladores e ciúmes que eram mostrados
independentemente do sexo do indivíduo. Esse tipo de pesquisa é importante para direcionar as po-
líticas de prevenção à violência e garantir que elas sejam traduzidas em linhas de ação para a redução
ou eliminação dessa tipologia criminal. Isso se traduziria em grandes benefícios para as vítimas diretas
e indiretas, em particular, assim como para a sociedade em geral
Palavras-chave: violência bidirecional, violência física, violência verbal, violência sexual, violência em jovens
La violencia, en general, es un importante problema social de manifiesto que este fenómeno está muy presente en
presente, en gran medida, en cualquier sociedad, sin im- los jóvenes, constatándose la presencia de violencia en las
portar la clase social, la religión, el sexo, la edad, la raza y relaciones de pareja como forma para resolver los con-
el nivel educativo (Ramírez y Núñez, 2010). Durante las flictos (Pazos, Oliva y Hernando, 2014). Otros autores,
últimas décadas se ha experimentado un crecimiento pre- como, por ejemplo, Sebastián et al. (2010), indican —en
ocupante en los casos de violencia en la pareja (Mohamed, relación con la epidemiología de la violencia en las rela-
ciones afectivas— que la violencia contra la pareja suele
Herrera y Carrañedo, 2014). Los estudios más recientes
ocurrir más en jóvenes y adolescentes que en adultos,
dirigen la mirada hacia una nueva tipología en la pareja
aunque de intensidad inferior.
que cada vez está más presente: la ejercida dentro de las
parejas adolescentes (Cortés et al., 2014; Rodríguez, 2015; Es importante destacar que la adolescencia es un periodo de
Valdivia y González, 2014). Las investigaciones han puesto transformación, exploración, autoanálisis y autoevaluación
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que termina con la creación de un sentido coherente e Con respecto a esto, en un metaanálisis del 2014 (López-
integrado de uno mismo (Valdivia y González, 2014). Por Cepero, Rodríguez, Rodríguez y Bringas, 2014), se analizó
tanto, se puede considerar que la adolescencia es una 1724 artículos sobre la violencia en las parejas. De estos,
etapa clave para el aprendizaje, en la que las pautas de 159 artículos hicieron mención al género del participante,
comportamiento que se adquieran van a influir en la for- y de estos, 104 incluyeron solo a mujeres, 40 a ambos
mación tanto de los jóvenes como de los adultos. Asimis- miembros y 15 solo a varones. En este sentido, se ha-
mo, de acuerdo con Sebastián et al. (2010), la violencia en lló que casi en la totalidad de los estudios realizados se
las relaciones afectivas entre jóvenes se produce en una asignaban papeles de manera rígida a los hombres como
fase en la que se empiezan a hacer realidad las prime- agresores y a mujeres como víctimas. Solo algunos de los
ras relaciones románticas anheladas y, en muchos casos, trabajos estudiaron a ambos géneros.
soñadas, en las que varias de las pautas de interacción Por otra parte, las investigaciones han demostrado que
pueden dejar las puertas abiertas al abuso en las rela- la violencia predominante en la pareja es de tipo bidirec-
ciones presentes y futuras. No hay que olvidar, como ya cional. Un estudio llevado a cabo por Rodríguez (2015),
señalan otros autores (González-Ortega, Echeburúa y De en el que se analizaron las respuestas de 740 alumnos
Corral, 2008), que la violencia en las parejas jóvenes sue- (mujeres y varones), destacó que las tasas de violencia
le ser precursora de agresiones en parejas adultas. Por en la pareja ejercida por los jóvenes de diferente sexo
tanto, el estudio de las conductas violentas en las parejas son similares. Además, se observó una elevada proporción
juveniles es de gran relevancia, no solo por su alarmante de bidireccionalidad en las conductas de agresión, siendo
tasa de prevalencia y sus consecuencias en la salud física incluso superior la violencia física y psicológica de las mu-
y mental de las víctimas, sino por la etapa de la vida en la jeres sobre los hombres. Un 37,4% en el caso de violencia
que se producen, una etapa que se caracteriza por ser el física sobre un 17,9% que manifestaron ejercer los hom-
inicio de las relaciones románticas y en la que se apren- bres, así como un 87,2% de mujeres frente a un 79,1% en
den las pautas de interacción en la pareja (Rodríguez, hombres en la violencia psicológica. De igual forma, Pazos-
Riosvelasco y Castillo, 2018). Gómez et al. (2014) realizaron un estudio con 712 sujetos
(398 varones y 314 mujeres), cuyos resultados mostraron
Los resultados de investigaciones en los últimos años en que ambos sexos eran ejecutores de la violencia en la pa-
diferentes países muestran la alta prevalencia de la violen- reja, señalando a las mujeres como más perpetradoras de
cia entre los jóvenes (Cortés-Ayala et al., 2014; Muñoz- la violencia física y verbal. De igual forma, otros estudios
Rivas, Graña, O´Leary y González, 2007; Palmetto, Da- enfocados en el estudio de violencia en parejas univer-
vidson, Breitbart y Rickert, 2013). En concreto, se ha sitarias (Celis-Sauce y Rojas, 2015; Fernández-González,
encontrado que aproximadamente el 90% de los adoles- O’Leary y Muñoz-Rivas, 2014; Palmetto et al., 2013; Viejo,
centes encuestados, independientemente del sexo, admiten 2014; Volpe, Morales-Alemás y Teitelman, 2014), destacan
haber ejercido violencia verbal en contra de su pareja. que la violencia que se produce en estas relaciones, la
Además, Cortés-Ayala et al. (2014) destacan que el 88% mayoría de las veces, es de tipo bidireccional.
de los participantes de su investigación no perciben el
En atención a los tres tipos de violencia típicos de este
maltrato por parte de su pareja sentimental; sin embargo,
fenómeno (física, psicológica y sexual), los estudios mues-
resaltan que una importante mayoría de jóvenes del estu- tran que ambos sexos se ven inmersos en la violencia en
dio presentan maltrato técnico (i. e., no se perciben como ambos roles, como víctimas y como agresores. Asimismo,
maltratados, pero muestran evidencias de haber experi- los estudios indican que la violencia verbal emocional era
mentado abuso en la relación). el subtipo de agresión más frecuente entre las parejas
(Pazos et al., 2014), con independencia del sexo. De
La explicación de la violencia en la pareja es una cuestión
acuerdo con Lazarevich, Irigoyen, Sokolova y Delgadillo
que ha estado en constante debate. Concretamente, el
(2012), en un estudio que realizaron con 729 estudian-
debate sobre el género ha dado lugar a muchas equivo- tes, informaron de una alta prevalencia de violencia verbal
caciones, ideologizaciones y politizaciones, las cuales, más emocional (75%). Por otra parte, Viejo (2014) analizó la
10 que arrojar luz con sus constructos, parecen producir implicación en la violencia grave y leve tanto de chicos
más alarma y confusiones, de modo que afectan de lleno como de chicas, y halló resultados similares en ambos.
la teoría y la investigación científica dadas la diversidad
y las contradicciones en sus usos de interpretaciones En la misma línea, en una investigación en la que se analizan
(Rojas-Solís, 2013). aquellas creencias y actitudes sobre los roles de género
La violencia en las relaciones de pareja de jóvenes: prevalencia, victimización, perpetración y bidireccionalidad, Revista Logos, Ciencia & Tecnología. 12(2):8-19
en jóvenes estudiantes con el fin de comprobar si existen pareja en jóvenes, tanto de mujeres hacia hombres como
diferencias en función del nivel de estudio y del sexo, se viceversa, es un grave problema de salud pública. Se hace
obtuvo que las chicas presentaban más actitudes sexistas necesario estudiar el fenómeno de manera exhaustiva a
relacionadas con el contexto laboral y más actitudes tras- fin de estar en capacidad de ayudar al diseño de campañas
cendentes en el ámbito social; mientras que en los chicos reales de prevención y de protección, pues el problema se 11
los resultados no fueron significativos. De lo anterior se puede agravar en sus relaciones futuras.
desprende que, en España, aumenta de manera progresiva
el número de jóvenes que sufren algún tipo de abuso por El objetivo general de esta investigación es analizar la
parte de sus parejas (Muñoz y Echeburúa 2015). relación entre la perpetración de la violencia de pareja
con la victimización de dicha violencia en una muestra de
En relación con la victimización, un estudio en México que estudiantes universitarios.
analizó la relación entre el apoyo social percibido de fami-
liares y amigos y la victimización en relaciones de noviazgo Los objetivos específicos son los siguientes: (1) conocer
encontró que los hombres experimentan una frecuencia la frecuencia de agresiones cometidas y recibidas; (2) co-
mayor de violencia con relación a las mujeres, y que la per- nocer la frecuencia de la violencia sexual en función del
cepción de apoyo de las amistades se asoció de forma inver- género; (3) conocer la frecuencia de la violencia psicológi-
sa con varios tipos de victimización. Por el contrario, en las ca en función del género; (4) estudiar cómo se distribuye
mujeres el apoyo social de ambas fuentes tuvo poca relación la variable celos en función del género.
con la violencia experimentada (Rodríguez et al., 2018).
Tabla 1. Características sociodemográficas de los participantes en función A fin de determinar la prevalencia, la perpetración y la vic-
del sexo (n = 141)
timización de la violencia en jóvenes que mantienen una
Variable Muestra de análisis relación sentimental y de pareja se utilizó un cuestionario
N.º de jóvenes seleccionados 137 elaborado ad hoc basado en la investigación “Partners and
Mujeres 101 peers: sexual and dating violence amongst NYC youth”
Género
Hombres 36 (Fry, O’Connor, Davidson, Paz, Palmetto y Rickert, 2008),
18 59 realizada para determinar la prevalencia y la perpetración
19 27 de la violencia en jóvenes en las relaciones sexuales o sen-
20 6 timentales, con algunas pequeñas variaciones, y obviando
21 9 la parte dedicada a la salud por no ser objeto de estudio
Edad
22 12
en la investigación. El cuestionario, con índice de consis-
23 14
24 3 tencia interna de ,78, estaba compuesto por 118 ítems y
25 6 cuatro preguntas cortas, divididas en seis secciones, las
Español 127 cuales se organizan tal como se muestra en la tabla 2.
Nacionalidad Extranjero 4
Doble Nacionalidad 2 El análisis objeto de este estudio se centró, principalmen-
Completa 106 te, en la Sección 1 y 3 del cuestionario, que hacen mención
Monoparental 19 a los datos sociodemográficos y al tipo de violencia exis-
Composición familiar
Otros 5 tente.
Solo 5
No 104 Procedimiento
Trabajo
Sí 33 Se solicitó a los participantes su colaboración, así como se
Alto 3 les informó de la anonimidad del cuestionario. Se suminis-
Medio-alto 37 tró de forma colectiva con una duración de aplicación de
Estado Socioeconómico
Medio 79 35 minutos. Los participantes fueron informados de: (1)
Medio-bajo 11
el procedimiento de la investigación y las posibles dificul-
Heterosexual 124 tades; (2) la posibilidad de no aceptar la participación en
Homosexual 1 el estudio; (3) el anonimato y la privacidad de los datos.
Orientación Sexual
Bisexual 8
No estoy seguro 3
A fin de llevar a cabo los distintos análisis se utili-
zó el paquete informático SPSS (Stadistical Package for
es decir, el número de casos que los hechos objeto de Social Sciences) versión 20.0 para Windows, por el cual
este estudio aparecen en el grupo de población; por per- se examinó el análisis de frecuencias con el propósito de
petración se hace referencia a quien ejecuta un acto vio- describir las conductas de violencia que reportaron los
lento en contraposición a la víctima que es la que recibe jóvenes en las relaciones de pareja. Además, se estudió
los actos violentos (victimización). por separado al grupo de mujeres del de hombres a fin de
Contiene ítems relacionados con las características sociodemográficas de los sujetos e historia de violencia durante la infancia (n.º de
Sección 1
ítems = 15)
Sección 2 Ítems sobre las relaciones y vida sexual, de ahora y en el pasado (n.º de ítems = 28)
Ítems para determinar la respuesta a situaciones tanto propias como a la pareja (n.º de ítems = 43), en los que se estudia el tipo de
Sección 3
violencia existente
Ítems centrados en la victimización, es decir, con el objetivo de determinar el grado de violencia que ha sufrido el sujeto en las relaciones
12 Sección 4
sentimentales que ha tenido (n.º de ítems = 23)
Ítems relacionados con la violencia sexual que haya podido sufrir el sujeto. Violencia procedente de alguien diferente de la pareja (n.º
Sección 5
de ítems = 5)
Ítems relacionados con la forma de actuar de la persona frente a situaciones de violencia propia o ajena, la percepción de esta sobre la
Sección 6
violencia, así como la información que tiene acerca de esta (n.º de ítems = 4)
La violencia en las relaciones de pareja de jóvenes: prevalencia, victimización, perpetración y bidireccionalidad, Revista Logos, Ciencia & Tecnología. 12(2):8-19
analizar si existían diferencias significativas en ambos gru- Al analizar las subescalas de violencia física y los ítems que
pos, calculándose los porcentajes, las medias y el DT de la componen (tabla 4) se puede destacar que la mayoría de
los comportamientos mostrados en la relación. Asimismo, los jóvenes contestaron que nunca habían ejercido o sufri-
se realizó la prueba de U Mann Whitney con la finalidad do este tipo de comportamientos, de manera que los re-
de determinar si existían diferencias significativas entre el sultados del grupo de las mujeres y de los hombres fueron 13
grupo de mujeres y hombres en determinadas variables. muy similares con apenas diferencias entre ambos grupos.
Cometida 137 4 4 12 5,36 1,68 Por otra parte, en relación con la victimización (haber
Celos
Sufrida 137 4 1 13 5,49 2,13 sufrido el comportamiento), tanto hombres como mujeres
Cometida 137 5 4 16 5,85 1,66
informaron haber sufrido este comportamiento. Sin em-
Control bargo, las mujeres informaron haber sufrido más este com-
Sufrida 137 5 0 11 5,58 1,56
portamiento por parte de sus parejas en los ítems 3 y 5.
María José Garrido Antón, Ana Arribas Rey, Jesús María de Miguel y Ángel García-Collantes, 2020, Revista Logos, Ciencia & Tecnología. 12(2):8-19
Tabla 4. Puntajes medios de las subescalas y los ítems que componen la Tabla 5. Puntajes medios de las subescalas y los ítems que componen la
escala de violencia física escala de violencia sexual
Tabla 6. Puntajes medios de las subescalas y los ítems que componen la (10) Le ignoró o
escala de violencia psicológica le trató con 75,91% 14,6% 5,56% 0,73%
indiferencia
1= 2 = pocas 3 = de vez
Ítem 4 = a menudo Mujeres 76,24% 12,87% 0% ,99%
nunca veces en cuando
Agresiones psicológicas cometidas Hombres 75% 19,44% 0% 0%
15
(1) He hecho algo (11) He amenaza-
para que él/ do a mi
48,91% 37,96% 11,68% 1,46% pareja con 97,08% 2,92% 0% 0%
ella se sienta
celoso pegarle o
lanzarle cosa
Mujeres 49,5% 36,63% 11,88% 1,98%
Mujeres 96,04% 3´96% 0% 0%
Hombres 47,22% 41,67% 11,11% 0%
Hombres 100% 0% 0% 0%
(2) He destrozado
o amenazado (12) He
con destrozar 95,62% 4,38% 0% 0% amenazado 99,27% ,73% 0% 0%
algo que mi con herirle
pareja valora Mujeres 100% 0% 0% 0%
Mujeres 96,04% 3,96% 0% 0% Hombres 97,22% 2,78% 0% 0%
Hombres 94,44% 5,56% 0% 0% Agresiones psicológicas sufridas
(3) Le he recorda- (1) Él/ella ha hecho
do algo malo algo para que
29,93% 32,85% 24,82% 12,42% 51,09% 29,93% 12,41% 4,38%
que hizo en yo me sienta
el pasado celoso
Mujeres 24,75% 33,66% 25,74% 15,84% Mujeres 51,49% 34,65% 8,91% 3,96%
Hombres 44,44% 30,56% 22,22% 2,78% Hombres 50% 16,67% 22,22% 5,56%
(4) He dicho cosas (2) Él/ella ha
para enfadarle 50,36% 37,23% 10,95% 1,46% amenazado
a él/ella con destrozar 93,43% 5,11% 1,46% 0%
Mujeres 49,5% 39,6% 9,9% ,99% algo que yo
valoro
Hombres 52,78% 30,56% 13,89% 2,78%
Mujeres 95,05% 2,97% 1,98% 0%
(5) Le he hablado
de manera Hombres 88,89% 11,11% 0% 0%
hostil o con 33,58% 45,26% 14,6% 5,84% (3) Me ha recordado
mal tono algo que hice 33,58% 35,04% 23,36% 8,03%
de voz mal en el pasado
Mujeres 30,69% 44,55% 16,83% 6,93% Mujeres 29,7% 37,62% 25,74% 6,93%
Hombres 41,67% 47,22% 8,33% 2,78% Hombres 44,44% 27,78% 16,67% 11,11%
(6) Le he (4) Me ha dicho
insultado con 91,97% 7,3% 0% 0% cosas para 45,26% 37,96% 13,89% 2,19%
humillaciones enfadarme
Mujeres 93,07% 5,94% 0% 0% Mujeres 45,54% 39,6% 12,87% 1,98%
Hombres 88,89% 11,11% 0% 0% Hombres 44,44% 33,33% 16,67% 2,78%
(7) Le he ridiculi- (5) Me ha hablado
zado o me he de manera
reído de él/ 94,16% 4,38% 1,46% 0% hostil o con 32,86% 40,15% 19,71% 6,57%
ella delante mal tono de
de otros voz
Mujeres 93,07% 4,95% 1,98% 0% Mujeres 29,7% 43,56% 19,8% 5,94%
Hombres 97,22% 2,78% 0% 0% Hombres 41,67% 30,56% 19,44% 8,33%
(8) Le he culpado (6) Me ha
a él/ella de los 44,53% 37,23% 17,52% ,73% insultado con 85,4% 11,68% 1,46% ,73%
problemas humillaciones
Mujeres 39,6% 38,61% 0% ,99% Mujeres 86,14% 9,9% 1,98% ,99%
Hombres 44,53% 37,23% 0% ,73% Hombres 83,33% 16,67% 0% 0%
(9) He intentado (7) Me ha ridiculizado
delibera- o se ha reído de
91,24% 8,76% 0% 0% 88,32% 9,49% 1,46% ,73%
damente mi delante de
asustarle/la otros
Mujeres 89,11% 10,89% 8,03% 0% Mujeres 86,42% 11,88% ,99% ,99%
Hombres 97,22% 2,78% 8,91% 0% Hombres 94,44% 2,78% 2,78% 0%
María José Garrido Antón, Ana Arribas Rey, Jesús María de Miguel y Ángel García-Collantes, 2020, Revista Logos, Ciencia & Tecnología. 12(2):8-19
Como últimos análisis realizados se consideró interesan- Hombres 44,44% 36,11% 8,33% 2,78%
Tabla 8. Comportamientos relacionados con el control según la cual “las mujeres ejercen más violencia de tipo
Ítem 1= nunca
2 = pocas 3 = de vez 4=a psicológico que los hombres”, se halló en los resultados
veces en cuando menudo
que las mujeres reportaron haber ejercido más este tipo
Comportamientos hacia la pareja
de violencia que los hombres, lo que coincide también con
(1) He impedido que
91,24% 5,84% ,73% 2,19% estudios anteriores (Pazos et al., 2014; Rodríguez, 2015). 17
viese a sus amigos
Mujeres 92,08% 4,95% ,99% 1,98%
Por otra parte, en atención a la violencia de tipo físico
Hombres 88,89% 8,33% 2,78% 0%
y sexual se encontró una prevalencia muy baja en las
(2) He intentado
restringir el relaciones de pareja de los jóvenes objeto de estudio, de
97,81% 2,19% 0% 0%
contacto con manera que este tipo de comportamientos son poco fre-
su familia
cuentes en la relación. Las investigaciones que analizan
Mujeres 99,01% ,99% 0% 0%
este fenómeno suelen encontrar que las mujeres son más
Hombres 94,44% 5,56% 0% 0%
vulnerables a este tipo de maltrato, aunque en el caso de
(3) Insisto en saber
en dónde está en 74,45% 16,79% 6,57% 2,19% conductas de control se hallaron diferencias significativas.
todo momento
Mujeres 77,23% 18,81% 2,97% ,99% En la exploración de las conductas de celos y control en la
Hombres 66,67% 11,11% 16,67% 5,59% relación se halló una prevalencia más alta que en la violencia
(4) Miro su teléfono física y sexual, pero inferior a las conductas de violen-
para ver quien le 77,37% 15,33% 4,38% 1,46%
llama
cia psicológica. Es preciso destacar la diferencia que existe
Mujeres 80,2% 12,87% 3,96% ,99%
entre los celos y los celos patológicos. Los celos norma-
les son reacciones normales que se asocian al miedo de
Hombres 69,44% 22,22% 5,56% 2,78%
(5) Miro su correo/
perder a la pareja, sin embargo, los celos patológicos res-
96,34% 1,46% 2,19% 0%
mail ponden al patrón de ideas irracionales construidas sobre
Mujeres 95,05% 1,98% 2,97% 0% la base de sospechas infundadas. Las personas que sufren
Hombres 100% 0% 0% 0% de celotipia suelen perder el control y desarrollar, en el
Comportamientos de la pareja peor de los casos, conductas agresivas hacia la pareja.
(1) Ha impedido
que viese a mis 92,7% 3,65% ,73% 0% Los resultados de esta investigación señalan una alta pre-
amigos valencia de la violencia bidireccional (ejercida y sufrida)
Mujeres 94,06% 3,96% ,99% 0% de conductas violentas, sobre todo de naturaleza psico-
Hombres 88,89% 2,78% 0% 0% lógica tanto de hombres hacia mujeres como de mujeres
(2) Ha intentado hacia hombres, lo que coincide con otros estudios simila-
restringir el
94,16% 2,19% ,73% 0% res (Fernández-González et al., 2014; Viejo, 2014; Volpe et
contacto con
mi familia
al., 2014), quienes indican que el tipo de violencia de este
Mujeres 98,02% ,99% 0% 0%
tipo de relaciones es de carácter bidireccional.
Hombres 83,33% 5,56% 2,78% 0%
(3) Insiste en saber en En general, en España, la violencia de pareja entre jóvenes
dónde estoy en 77,37% 13,87% 3,65% 2,19%
todo momento es un problema que genera alarma social por la asociación
Mujeres 84,16% 11,88% 1,98% ,99% que existe con la violencia de género y, más preocupante,
Hombres 58,33% 19,44% 8,33% 5,56% con los homicidios de pareja. Aunque en esta investiga-
(4) Mira mi teléfono ción se observan bajas tasas de prevalencia, despierta un
para ver quién 72,26% 17,52% 4,38% 2,19% interés inquietante como para seguir en la línea de su
me llama
estudio sistemático para conocer mejor los patrones, los
Mujeres 76,24% 16,83% 2,97% 1,98%
factores de riesgo y los elementos clave que permitan
Hombres 61,11% 19,44% 8,33% 2,78%
diseñar estrategias de intervención dirigidas a reducir e
(5) Me mira el
94,89% 2,19% 0% 0% incluso erradicar el fenómeno.
correo/mail
Mujeres 97,03% 1,98% 0% 0%
En España sigue el aumentó el número de jóvenes que
Hombres 88,89% 2,78% 0% 0%
sufren algún tipo de abuso por parte de sus parejas. Los
María José Garrido Antón, Ana Arribas Rey, Jesús María de Miguel y Ángel García-Collantes, 2020, Revista Logos, Ciencia & Tecnología. 12(2):8-19
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Autoestima en las mujeres víctimas de violencia
por la pareja íntima
Self-esteem in women victims
of domestic violence
Evelyn Zoraya Lara-Caba (Mgst)
Universidad de Almería, España
Fecha de recepción: 30 de agosto de 2019
Fecha de aceptación: 13 de septiembre de 2019
Fecha de publicación: 30 de diciembre de 2019
RESUMEN
Antecedentes: La violencia contra la mujer por su pareja íntima (VPI) puede provocar un
malestar psicológico intenso y afectar su autoestima. Método: estudio con enfoque cuantitativo de
tipo comparativo entre mujeres víctimas de violencia por sus parejas y las no víctimas. El grupo de
mujeres maltratadas (n = 170), grupo mujeres víctimas, buscaron ayuda en un centro de asistencia
psicológica a mujeres maltratadas; y las no maltratadas (n = 170), grupo no víctimas, fueron con-
tactadas mediante la red de apoyo del Patronato de Ayuda a Casos de Mujeres Maltratadas (PA-
CAM). Se identificó el tipo de violencia con un formulario estructurado y autoadministrado y se
evaluó la autoestima con el Inventario de Autoestima de Rosenberg. Resultados: Los resultados
mostraron diferencias estadísticamente significativas en la autoestima (p<0.001*) entre ambos
grupos. La edad media de las mujeres víctimas fue de 38.55 años (DE = 9.72, rango = 20 – 67).
En el grupo de las no víctimas, la edad media fue de 37.25 años (DE = 11.43, rango = 18 – 65).
Los resultados evidencian que la baja autoestima se asocia de manera estadísticamente significa-
tiva con la violencia de pareja.
Palabras clave: autoestima, autovaloración, violencia por la pareja, violencia física, violencia
psicológica y violencia sexual.
ABSTRACT
Background: Violence against women by their domestic partner (IPV) can cause intense psycho-
logical distress and affect their self-esteem. Method: quantitative comparative research in women victims
and non-victims of violence by their partners. The group of battered women (n = 170), female victims
group, sought help by way of a psychological assistance center for battered and non-battered women
(n = 170), the non-victims group, contacted through the support network of the Patronato de Ayuda a
Casos de Mujeres Maltratadas (PACAM). The type of violence was identified using a structured and
self-administered form, and their self-esteem was evaluated using the Rosenberg Self-Esteem Scale
(SES). Results: The results showed statistically significant differences in self-esteem (p <0.001 *) be-
tween both groups. The average age of the female victims was 38.55 years (SD = 9.72, range = 20 - 67).
In the group of non-victims, the average age was 37.25 years (SD = 11.43, range = 18-65). The results
show that low self-esteem is associated in a statistically significant way with domestic partner violence.
subordinación e impedir su autonomía. De igual tipo de violencia. Del mismo modo, el estudio
modo, el maltrato psicológico busca la destruc- realizado por Navarro-Mantas (2009) observó
ción de la mujer en ese aspecto con la finalidad una asociación entre el maltrato físico y la baja
de que termine subordinada, ridiculizada, ame- autoestima. Además, que las que presentaron
nazada, coaccionada, intimidada, insultada, des- mayor nivel de autoestima fueron las del grupo
valorizada y aislada (Lorente, 2004; Sarasua y no víctimas. Estos datos corroboran con el estu-
Zubizarreta, 2000; Jacobson y Gottman, 2001). dio comparativo de López et al. (2006).
La autoestima baja se asocia a síntomas Los hallazgos del estudio de Castillo, Ber-
severos de depresión. El estudio realizado por nardo y Medina (2018) acerca de la autoestima
Cascardi y O´Leary (1992) señala que el 52% de con una muestra de 55 mujeres maltratadas por
una muestra de mujeres maltratadas en Estados la pareja, encontraron que el 52.8% presentaron
Unidos, blancas, católicas, casadas y empleadas, baja autoestima, 43.6% media y 3.6% alta, y que
presentaron niveles severos de síntomas depresi- existía una relación negativa entre la violencia y
vos. Los autores encontraron una correlación ne- la autoestima. Respecto a esta, Walker (2012)
gativa entre sufrir depresión y la autoestima. La refiere que la percepción que tienen las mujeres
baja autoestima se correlacionaba con mayor pro- víctimas de sí mismas está más afectada al estar
babilidad de desarrollar depresión. Sin embargo, expuestas a desprecio, rechazo y humillaciones.
un nivel alto de autoestima fungía como un factor En la República Dominicana, el 35% de las
protector contra la aparición de síntomas. mujeres con edades comprendidas entre 19 y 49
Por otro lado, Morales-Reyes, Alonso-Cas- años ha sufrido algún tipo de violencia física,
tillo y López-García (2011) en un estudio con emocional o sexual y el 2l% ha sufrido viola-
una muestra de 120 mujeres mexicanas evalua- ción sexual por su pareja (CESDEM, 2014). En
ron la violencia y el nivel de autoestima. Los el estudio realizado por Labrador et. al., (2010)
resultados indicaron que el 60.2% presentó una la edad de las mujeres víctimas oscilaba entre
autoestima alta y el 30.8% autoestima baja. los 30 y 40 años.
Concluyeron en que existe una relación negativa Otro dato relevante lo presenta el estudio
estadísticamente significativa entre la violencia de tipo comparativo con una muestra de muje-
psicológica y la autoestima, lo que indica que a res dominicanas víctimas de VPI y no víctimas,
mayor violencia sufrida menor es la autoestima cuyos resultados indicaron que las ideaciones
en la mujer víctima. suicidas están fuertemente asociadas con la ex-
En una revisión bibliográfica realizada por posición a la violencia y que el apoyo social es
Calvo y Camacho (2014) de 68 artículos pu- menor en las mujeres víctimas de VPI. En esta
blicados en los últimos 10 años se observó que investigación también se encontró que las mu-
las mujeres víctimas acuden a la consulta por jeres víctimas presentaron mayores síntomas de
motivos banales, somatizaciones y trastornos depresión y ansiedad, que las que no estuvie-
psicológicos, disminución de la autoestima, ron expuestas (Lara, Aranda, Zapata, Bretones y
ansiedad y depresión, cefaleas, cansancio, do- Alarcón, 2019b).
lor de espalda y estrés crónico, situación que Es importante destacar que una mujer víc-
afecta el estado de salud física y psicológica. tima de VPI puede estar expuesta a varios tipos
El estudio realizado por Cascadi y O´Leary de violencia de manera concomitante, como se
(1992) evidenció que la frecuencia y la severidad reflejó en un estudio con mujeres dominicanas
de la violencia física se correlacionaron significa- que buscaron ayuda psicológica llevado a cabo
tiva y negativamente con el nivel de autoestima por Lara, Torres, Boluda, Callejas y Alarcón
de la mujer abusada. Estos autores señalan que (2019a). El 100% sufría violencia psicológica,
esta afección es la principal consecuencia de este 66.5% violencia física, 53.5% violencia sexual,