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Enfermedades comunes por exceso de macronutrientes

Las enfermedades relacionadas con una enfermedad crónica tratable que aparece cuando
existe un exceso de tejido adiposo (grasa) en el cuerpo.

Los expertos advierten de que sus efectos más negativos se producen porque actúa como un
agente que acentúa y agrava a corto plazo y de forma muy evidente patologías graves como
la diabetes, la hipertensión, las complicaciones cardiovasculares (especialmente la cardiopatía
isquémica), e incluso algunos tipos de cáncer, como los gastrointestinales.

"La obesidad es una enfermedad crónica porque una vez que los mecanismos se estropean
cuando uno acumula grasa en exceso, realmente no se curan, siempre hay que estar
vigilando”, señaló Susana Monereo, secretaria de la Sociedad Española para el Estudio de
la Obesidad (SEEDO) durante su participación en #MásQuePacientes Obesidad. “Es decir,
que una persona que por la razón que sea se ha puesto obesa, ha perdido el control de los
millones de mecanismos que le van a regular por dentro el cuerpo. Cuando eso se pierde, no se
va arreglar, siempre hay que estar detrás vigilando para que ese peso no vuelva. Por tanto, la
obesidad es una enfermedad crónica”.

En la actualidad alrededor del 22 por ciento de la población adulta y aproximadamente el


17 por ciento de los niños españoles tienen obesidad.

Los profesionales de la salud suelen utilizar el Índice de Masa Corporal (IMC) para
determinar si es sobrepeso (entre 25 o 30) u obesidad (a partir de 30), sin embargo, hoy en día
hay cierta controversia sobre si este índice es adecuado y muchos de ellos consideran que está
obsoleto.

Causas

Las causas de la obesidad son múltiples. Además de una mala alimentación o la falta de
ejercicio físico, también existen factores genéticos y orgánicos que inducen su aparición.

También pueden influir los factores socioeconómicos. En algunos países desarrollados, la


frecuencia de la obesidad es más del doble entre las mujeres de nivel socioeconómico bajo que
entre las de nivel más alto.
Otros aspectos que hay que tener en cuenta son la existencia de enfermedades que pueden
favorecer que la obesidad se manifieste. Además, algunos tratamientos farmacológicos, la falta
de sueño o dejar de fumar también son factores de riesgo de la obesidad.

Por último, el estrés o etapas como la menopausia o después de dar a luz pueden coincidir con
un aumento de peso que si no se trata, puede acabar provocando obesidad.

Síntomas

La acumulación del exceso de grasa debajo del diafragma y en la pared torácica puede
ejercer presión en los pulmones, provocando dificultad para respirar y ahogo, incluso con
un esfuerzo mínimo.

La dificultad en la respiración puede interferir gravemente en el sueño, provocando la parada


momentánea de la respiración (apnea del sueño), lo que causa somnolencia durante el día y
otras complicaciones.

La obesidad puede causar varios problemas ortopédicos, incluyendo dolor en la zona


inferior de la espalda (lumbalgia) y agravamiento de la artrosis, especialmente en las caderas,
rodillas y tobillos.

Los trastornos cutáneos son también frecuentes. Dado que las personas obesas tienen una
superficie corporal escasa con relación a su peso, no pueden eliminar el calor del cuerpo de
forma eficiente, por lo que sudan más que las personas delgadas.

Del mismo modo, es frecuente la tumefacción de los pies y los tobillos, causada por la
acumulación a este nivel de pequeñas a moderadas cantidades de líquido (edemas).
La obesidad es una enfermedad crónica tratable que aparece cuando existe un exceso de
tejido adiposo (grasa) en el cuerpo.

Prevención

La obesidad es una enfermedad crónica que tiene un gran impacto en la calidad de vida del
paciente y es un factor de riesgo de múltiples enfermedades. Según los expertos, la
prevención desde la infancia es imprescindible para reducir las cifras de esta pandemia.

La prevención de la obesidad debe incluir un cambio de hábitos en alimentación y en actividad


física:

Alimentación

Comer bien es uno de los pilares principales para evitar la obesidad. Entre los errores que se
cometen con más frecuencia está seguir una dieta, tal y como señala Susana Monereo: “hay que
evitar estar eternamente a dieta porque el efecto yoyo al final siempre acaba en obesidad. La
mejor manera de acabar gordo es ponerse a dieta a destiempo, mal aconsejado y sin tener claro
qué quieres cambiar en tu vida”, advirtió la especialista.

¿Cómo debe ser nuestra alimentación? El punto de partida hacia el éxito es cambiar los
hábitos de alimentación y adquirir una rutina alimentaria saludable en la que seamos partícipes.
Es decir, el paciente tiene que ser activo, conocer bien los grupos de alimentos y hacer una
ingesta calórica adecuada a la cantidad de ejercicio que realiza a lo largo del día. Seguir este
patrón de alimentación es la única posibilidad de prevenir la obesidad y en caso de adelgazar,
mantener la pérdida de peso en el tiempo.

Ejercicio físico

La prescripción de actividad física debe ser la adecuada y bien ajustada a cada sujeto, ya que si
no está guiada podemos caer en el error de no llegar a los umbrales de ejercicio necesarios.

Para evitar la obesidad el ejercicio físico debe combinar los ejercicios de fuerza con el trabajo
cardiovascular, ya que al mejorar la fuerza también lo hará la capacidad de moverse, aumentará
la motivación y la adherencia a ese programa tanto de ejercicio como de nutrición.

Tipos

Diagnóstico

Aunque hay disparidad de opiniones sobre su eficacia, la forma más común de determinar si un
paciente padece obesidad es calcular su índice de masa corporal, por el cual se obtiene la
cantidad de grasa corporal y, dependiendo de los resultados, cuáles son los posibles riesgos para
la salud.

A partir de esto, el especialista podrá determinar si se ha producido algún daño colateral en el


resto del organismo y diagnosticarlo para su tratamiento.

Tratamientos

El abordaje de la obesidad debe hacerse de forma multidisciplinar incluyendo una


buena alimentación, la práctica de ejercicio físico, el apoyo psicológico y el tratamiento
farmacológico.
Alimentación

El primer paso es cambiar los hábitos de alimentación. Las personas con obesidad tienen que
comer de forma más saludable, reducir la ingesta calórica y adecuarla al gasto que hacen.
Los expertos recomiendan ponerse en manos de un especialista para que les ayude a aprender de
nuevo a comer, ser capaces de distinguir los distintos tipos de alimentos y en qué medida son
necesarios en cada una de las comidas del día.

Ejercicio físico

El sedentarismo está asociado con la obesidad. Junto con los cambios en el plan de alimentación
los obesos tienen que ponerse en movimiento y buscar a un profesional que les ayude a
diseñar un plan de ejercicios que se adapte a sus necesidades y características. El plan guiado
que deben seguir debe combinar ejercicios de fuerza con ejercicios de trabajo cardiovascular.

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