DEVOCIONAL DIARIO PARA LOS CONTRITOS Y
HUMILLADOS LUNES
1. Oración inicial
«Padre Celestial, haz de mí esa persona contrita y
humillada que por fe se acerque cada día a tus pies,
reconociendo mi gran necesidad de ti y agradeciendo tu
gracia y amor que me conceden toda bendición, por
Jesucristo, mi Señor y Salvador, amén.»
2. Lee la palabra de Dios
Uno de los fariseos rogó a Jesús que comiese con él. Y
habiendo entrado en casa del fariseo, se sentó a la mesa.
Entonces una mujer de la ciudad, que era pecadora, al
saber que Jesús estaba a la mesa en casa del fariseo, trajo
un frasco de alabastro con perfume; y estando detrás de él a sus pies,
llorando, comenzó a regar con lágrimas sus pies, y los enjugaba con sus
cabellos; y besaba sus pies, y los ungía con el perfume.” Lucas 7:36-38
“Bienaventurados los pobres en espíritu, porque de ellos es el reino de
los cielos.” Mateo 5:3
3. Reflexiona
A menudo pensamos que, las personas que sirven en un
templo, que son siervos del Señor o que dedican su tiempo
a estudiar la Palabra de Dios, son aquellos que por su
oficio o dedicación disfrutan más de las bendiciones del Señor.
Precisamente vemos en el relato bíblico de hoy cómo Jesús estaba en la
casa de un fariseo, una persona apegada a la Ley de Moisés, pues este
le había rogado que comiese con Él; sin embargo, mientras Él estaba
sentado a la mesa, dice la Palabra que, vino una mujer que era pecadora
y estando detrás de Jesús a sus pies, llorando, comenzó a regar con
lágrimas sus pies, a enjugarlos con sus cabellos, a besarlos y a ungirlos
con un perfume. ¿Cuál de los dos crees que recibió más bendición?
Para sorpresa de todos los que estaban presentes y aun de muchos de
nosotros hoy en día, el Señor a través de una ilustración explica cómo es
que el reino de los cielos es de aquellos humildes, contritos y
humillados. Muchas veces al igual que Simón el fariseo, pensamos que
nuestra deuda con el Señor, es decir, nuestro pecado es poco,
comparado con el de otros, y entonces eso nos lleva a poco amor hacia
Jesús, en el caso de Simón, nos cuenta la Biblia que, no tuvo el más
mínimo acto de cortesía o atención con el Señor cuando él entró en su
casa; en cambio, esta mujer reconociendo que era
pecadora y no merecedora de la gracia del Señor, al ver
a Jesús, por fe se acercó y le amó; con todo lo que era y
lo que tenía le sirvió y le adoró (Lucas 7:39-50).
Por supuesto, quien recibió y disfrutó de toda la gracia
y el amor del Señor fue la humilde mujer, pues todos
sus pecados fueron perdonados y en paz la despidió el
Señor.
Conocer este hecho ocurrido, nos permite entender que la bendición de
Dios no es para aquel que pueda parecer merecedor o digno de recibirla
por sus actos, sino que, es para todos por igual y que la única manera de
disfrutarla es acercándonos al Señor por medio de la fe y en una
completa actitud de humildad y adoración.
HIMNO# 241 A CRISTO DOY MI CANTO
ORACION FINAL CON EL TEXTO LUCAS 7:47
DEVOCIONAL DIARIO PODERTE VER MARTES
1. Oración inicial
«Padre Celestial, en este día te doy muchísimas gracias por el privilegio
y el regalo de conocerte personalmente a través de tu Palabra y tu Hijo
Jesucristo. Te ruego que en este tiempo nos des la oportunidad de
conocerte más profundamente; bendice con espíritu de sabiduría y de
revelación a aquellos que aún no te conocen personalmente y sé tú
glorificándote en nuestros corazones, por Jesucristo, tu amado Hijo,
amén
2. Lee la palabra de Dios
“Llegaron a la aldea adonde iban, y él hizo como que iba
más lejos. Mas ellos le obligaron a quedarse, diciendo:
Quédate con nosotros, porque se hace tarde, y el día ya
ha declinado. Entró, pues, a quedarse con ellos. Y
aconteció que estando sentado con ellos a la mesa, tomó
el pan y lo bendijo, lo partió, y les dio. Entonces les fueron abiertos los
ojos, y le reconocieron; mas él se desapareció de su vista. Y se decían el
uno al otro: ¿No ardía nuestro corazón en nosotros, mientras nos
hablaba en el camino, y cuando nos abría las Escrituras? Y levantándose
en la misma hora, volvieron a Jerusalén, y hallaron a los once reunidos, y
a los que estaban con ellos, que decían: Ha resucitado el Señor
verdaderamente, y ha aparecido a Simón. Entonces ellos contaban las
cosas que les habían acontecido en el camino, y cómo le habían
reconocido al partir el pan.” Lucas 24:28-35
3. Reflexiona
Hemos visto y escuchado a lo largo de nuestra vida acerca
de Jesús, el Hijo y enviado de Dios, aquel que predijo e hizo
muchas obras milagrosas, el que también no habiendo
hecho ningún mal fue entregado por los principales sacerdotes y
gobernadores de ese tiempo para ser crucificado, sabemos así mismo
que murió, pero que al tercer día resucitó. Es a grandes rasgos lo que se
nos cuenta y recuerda cada año durante la Semana Santa.
La crucifixión y muerte de Jesús es un hecho que por su misma
naturaleza a muchos les causa gran tristeza, y queriendo tener un poco
de empatía, sentido pésame o respeto por lo sucedido, optan estos días
por abstenerse de algunas prácticas, comportamientos o alimentos; sin
embargo, estas cosas teniendo cierta apariencia de sabiduría, piedad o
humildad lo que realmente dejan ver es el estado de ceguera espiritual o
dureza de corazón en el que se encuentran estas personas, tal y como
se los dijo el Señor a los discípulos que iban camino a Emaús (Lucas
24:13-27).
Querido lector u oyente, si realmente te conmociona la vida y obra del
Señor, te invito para que, al igual que los discípulos de Emaús,
dispongas tu corazón para estar un tiempo con el Señor, aprovecha
estos días donde por diferentes medios se nos predica la Palabra de Dios
que da testimonio acerca de Jesús, y confía en que Él abrirá tus ojos
espirituales permitiéndote ver realmente el poder e impacto que tiene
en tu vida su crucifixión, muerte y resurrección. No se te haga raro que
tu corazón, como el de los discípulos, arda dentro de ti al conocerle
personalmente y ser lleno de un inexplicable e inigualable gozo, amor,
paz, y propósito.
HIMNO # 76 A DIOS ADORAD
ORACION FINAL CON EL TEXTO LUCAS 24:35
DEVOCIONAL DIARIO ES NECESARIO QUE JESUS
LAVE NUESTROS PIES MIERCOLES
1. Oración inicial
«Padre, quiero entrar a tu presencia con acción de gracias
por haberme lavado y limpiado de mis pecados cuando
creí en Jesús por la Palabra que me fue predicada,
también te doy muchísimas gracias por la gracia que me llama a
dejarme lavar mis pies diariamente; te pido que tu fidelidad y justicia me
lleve a acercarme cada día a tu presencia para confesar mis pecados y
así estar totalmente limpio para entrar en comunión e intimidad contigo,
por Jesucristo, tu amado Hijo, amén.»
2. Lee la palabra de Dios
“sabiendo Jesús que el Padre le había dado todas las cosas
en las manos, y que había salido de Dios, y a Dios iba, se
levantó de la cena, y se quitó su manto, y tomando una
toalla, se la ciñó. Luego puso agua en un lebrillo, y
comenzó a lavar los pies de los discípulos, y a enjugarlos
con la toalla con que estaba ceñido. Entonces vino a Simón Pedro; y
Pedro le dijo: Señor, ¿tú me lavas los pies? Respondió Jesús y le dijo: Lo
que yo hago, tú no lo comprendes ahora; mas lo entenderás después.
Pedro le dijo: No me lavarás los pies jamás. Jesús le respondió: Si no te
lavare, no tendrás parte conmigo. Le dijo Simón Pedro: Señor, no sólo
mis pies, sino también las manos y la cabeza. Jesús le dijo: El que está
lavado, no necesita sino lavarse los pies, pues está todo limpio; y
vosotros limpios estáis, aunque no todos. Porque sabía quién le iba a
entregar; por eso dijo: No estáis limpios todos.” Juan 13:3-11
3. Reflexiona
El Señor Jesús dijo “El que está lavado, no necesita sino
lavarse los pies, pues está todo limpio; y vosotros limpios
estáis, aunque no todos.” Y aquellos que pueden decir que
están limpios son cada uno de los que, creyendo en la
buena noticia de salvación proclamada en su Palabra,
hemos recibido a Jesús como el Señor y salvador de nuestra vida, “Mas
¿qué dice? Cerca de ti está la palabra, en tu boca y en tu corazón. Esta
es la palabra de fe que predicamos: que si confesares con tu boca que
Jesús es el Señor, y creyeres en tu corazón que Dios le levantó de los
muertos, serás salvo.” (Romanos 10:8-9). Resumidamente lo dice el
Señor en Juan 15:3 así “Ya vosotros estáis limpios por la palabra que os
he hablado.”
Ahora bien, estando nosotros lavados, dice el Señor que, solo
necesitamos lavarnos los pies, es decir, permitir que el Señor y Maestro
lave nuestros pies, así al igual que Pedro, nos parezca indebido o
escandaloso. Y este acto en nuestro presente, es decir, estando ya
Jesucristo glorificado, consiste esencialmente en que no neguemos que
hemos ensuciado nuestros pies, esto es, no neguemos que hemos
pecado, sino que, como dice 1 Juan 1:9, confesemos nuestros pecados
delante de Dios, pues Él será fiel y justo para perdonar nuestros pecados
y limpiarnos de nuestra maldad por la sangre derramada de su Hijo
Jesucristo en la cruz (1 Juan 1:7).
Hermanos, Jesús con su obra en la cruz, ha garantizado el lavamiento de
nuestros pies las veces que nos sea necesario, pues su sacrificio fue
hecho una vez para siempre (Hebreos 7:25-27); de modo que, si de
manera espiritual nos pasa como nos sucede físicamente que, saliendo a
caminar cada día, ensuciamos nuestros pies, por más escandaloso que
nos parezca, no nos opongamos a la gracia del Señor Jesús que quiere
lavarnos los pies, puesto que es la voluntad de Dios que, confesando
nuestros pecados entremos en comunión con Él (Juan 13:8).
HIMNO#2 A DIOS SEA LA GLORIA
ORACION FINAL CON EL TEXTO JUAN 13:10
DEVOCIONAL DIARIO DICERNIR EL CUERPO Y LA
SANGRE DE CRISTO JUEVES
1. Oración inicial
«Padre Celestial, gracias Señor por el privilegio que me
concedes de sentarme contigo y con mis hermanos a tu
mesa para participar de la Santa Cena; sé que por tu
misericordia y amor obraras grandemente en nuestro
espíritu, alma y cuerpo; gracias Señor por manifestar en
nosotros tu gracia y bondad, por Jesucristo, amén.»
2. Lee la palabra de Dios
“Y mientras comían, tomó Jesús el pan, y bendijo, y lo partió, y dio a sus
discípulos, y dijo: Tomad, comed; esto es mi cuerpo. Y tomando la copa,
y habiendo dado gracias, les dio, diciendo: Bebed de ella todos; porque
esto es mi sangre del nuevo pacto, que por muchos es derramada para
remisión de los pecados.” Mateo 26:26-28
3. Reflexiona
La institución de la cena del Señor, vemos que fue un acto
realizado por Cristo mismo la noche en que fue entregado
para ser crucificado; en esta, el Señor Jesús, repartiendo el
pan a sus discípulos, dice “Tomad, comed; esto es mi
cuerpo.” Así mismo, tomando la copa dijo “Bebed de ella todos; porque
esto es mi sangre del nuevo pacto,” Entonces, cuando nosotros nos
disponemos con nuestros hermanos a tomar la cena del Señor, estamos,
como dice la Palabra, anunciando su muerte hasta que Él regrese (1
Corintios 11:26).
Sin embargo, es importante que también aprendamos acerca de lo
especial de este momento, puesto que no es una comida que
compartimos como cualquiera otra, sino que es ésta un momento de
comunión como hermanos para discernir el cuerpo y la sangre de
nuestro Señor Jesucristo, es decir, entender o diferenciar esta cena de
las demás. Para esto es necesario entonces que recordemos que el
Señor Jesús en su cuerpo llevó todos nuestros pecados, dolores,
rebeliones y enfermedades (Isaías 53:4-5) así mismo que entendamos
que su sangre derramada fue la del nuevo pacto que dice que: somos
pueblo de Dios, que el Señor pone su Palabra en nuestra mente y
corazón y que definitivamente Él nunca más se acordará de nuestros
pecados y transgresiones (Hebreos 8:10-12).
Hermanos, la cena del Señor cuando se discierne como realmente es, es
decir, entendiendo la importancia y trascendencia que tiene de manera
personal y también social, se convierte en un momento de gran
intimidad con nuestro Señor y con nuestros hermanos, en el cual
podemos ver el obrar poderoso de Dios en cualquier área de nuestra
vida: espiritual, emocional y física; de modo que, la invitación es para
que con mucha fe, humildad y entendimiento participemos de este gran
momento, disponiéndonos para que el Señor obre en nosotros según su
voluntad y amor.
HIMNO# 585 A JESUCRISTO VEN SIN TARDAR
ORACION FINAL CON EL TEXTO HEBREOS 8:10
DEVOCIONAL DIARIO EL VELO FUE
RASGADOVIERNES
1. Oración inicial
«Padre, gracias, gracias por tu Palabra que quita mi
ceguera espiritual y derriba todo argumento que se
levanta en contra de tu conocimiento; gracias porque
conociéndola me haces libre de toda atadura y
mentira; te alabo y te bendigo por tu precioso Hijo
Jesús, por quien me has dado la libertad para
acercarme ilimitada y confiadamente hasta tu presencia, ahí ante el
trono de la gracia, amén
2. Lee la palabra de Dios
Mas Jesús, dando una gran voz, expiró. Entonces el velo
del templo se rasgó en dos, de arriba abajo.” Marcos
15:37-38
“Así que, hermanos, teniendo libertad para entrar en el Lugar Santísimo
por la sangre de Jesucristo, por el camino nuevo y vivo que él nos abrió a
través del velo, esto es, de su carne, y teniendo un gran sacerdote sobre
la casa de Dios, acerquémonos con corazón sincero, en plena
certidumbre de fe, purificados los corazones de mala conciencia, y
lavados los cuerpos con agua pura.” Hebreos 10:19-22
3. Reflexiona
El templo existente hasta el tiempo de Jesús, era físico y
constaba de dos partes principales, la primera: el lugar
santo y la segunda, el lugar Santísimo, esta última estaba
separada de la primera por un velo y a ella solo podía
entrar el sumo sacerdote una vez al año. La gran barrera
que impedía que cualquier ser humano se acercara a la segunda parte,
es decir, a la misma presencia de Dios, era su pecado, por ello estaba
dispuesto que el sumo sacerdote entrara con sangre para hacer
expiación por sus pecados y también por los del pueblo (Éxodo
26:33, Hebreos 9:7).
Ahora, en este tiempo y después de la muerte de nuestro Señor
Jesucristo, dice la Palabra de Dios, que por su sangre derramada, la cual
fue presentada ante Dios para la redención de nuestros pecados, cada
persona que profese su fe en Jesús tiene libre acceso al lugar Santísimo,
lugar que ya no es físico y terrenal, “Porque no entró Cristo en el
santuario hecho de mano, figura del verdadero, sino en el cielo mismo
para presentarse ahora por nosotros ante Dios;” Hebreos 9:24.
En efecto, y como atestigua el evangelio de Marcos, cuando el Señor
Jesús expiró, el velo del templo terrenal fue rasgado en dos, de arriba
abajo, en señal de lo que había ocurrido en el cielo, y a lo que nos invita
el Espíritu Santo en el libro de Hebreos es a que entremos hasta el lugar
Santísimo por ese camino nuevo y vivo que Jesús nos abrió a través del
velo, es decir, a través de su propio cuerpo. Hermanos, gloria a Dios por
nuestro Señor Jesucristo, que por su perfecto sacrificio quitó de en
medio el pecado que nos separaba de Él (Hebreos 9:26). De modo que,
no permitamos que nada en este mundo nos quite la confianza y
certidumbre que nos da la palabra de Dios para acercarnos libremente
ante el trono de la gracia de Dios, pues esta tiene grande galardón
(Hebreos 4:16,10:35-36).
HIMNO # 601 A LA BATALLA OH CRISTIANO
ORACION FINAL CON EL TEXTO HEBREOS 9:26
DEVOCIONAL DIARIO FE PARA VENCER PARTE 1
SABADO
1. Oración inicial
Amado Padre, gracias Señor por cada padecimiento en el
que me permites estar, gracias porque permaneciendo
firme en la fe he podido ver cómo finalmente eso obra
para mi bendición, pues me permites crecer en fe, en
carácter y en mi comunión contigo, te alabo y te bendigo
en nombre de tu Hijo Jesucristo y con la unción y poder de
tu Santo Espíritu, amén.»
2. Lee la palabra de Dios
“Sed sobrios, y velad; porque vuestro adversario el
diablo, como león rugiente, anda alrededor buscando a
quien devorar; al cual resistid firmes en la fe, sabiendo
que los mismos padecimientos se van cumpliendo en
vuestros hermanos en todo el mundo.” 1 Pedro 5:8-9
3. Reflexiona
Cuando vienen las tentaciones y somos atacados por
nuestro enemigo, es justo los momentos donde en mayor
debilidad nos encontramos, pues son situaciones que nos
ponen a prueba y más exactamente ponen a prueba
nuestra fe, como dice Santiago 1:2-3 “Hermanos míos, tened por sumo
gozo cuando os halléis en diversas pruebas, sabiendo que la prueba de
vuestra fe produce paciencia.” En estas pruebas, tenemos la tentación
de actuar según nos persuada nuestra propia sabiduría e inteligencia y
no según lo que Dios en su sabiduría dice, somos tentados también a
actuar en nuestro tiempo y en nuestras fuerzas, diferente al tiempo de
Dios y en la fuerza del Espíritu Santo que es como deberíamos hacer.
Sin embargo, querido hermano, el Señor hoy nos está recordando y
exhortando a que ganemos esa batalla contra nuestro principal enemigo
que es Satanás, estando firmes en la fe, creyendo y poniendo por obra lo
que Dios nos ha enseñado o nos está revelando. Generalmente y debido
a que vivimos en sociedad, pasamos por diversas pruebas en la
convivencia con nuestro prójimo, diferencias o desacuerdos con nuestra
pareja, desobediencia o rebeldía de nuestros hijos, comentarios o actos
incómodos o inadecuados de nuestros hermanos o compañeros, y tantas
dificultades o inconvenientes que se nos pueden presentar en nuestro
día a día, y por donde fácilmente le podemos abrir la puerta o ceder el
paso a nuestro adversario.
Pero nosotros no hemos sido llamados a dejarnos devorar, sino, por el
contrario, a vencer por medio de la fe, Santiago 4:7 dice “Someteos,
pues, a Dios; resistid al diablo, y huirá de vosotros.”
HIMNO# 22 A NUESTRO PADRE DIOS
ORACION FINAL CON EL TEXTO 1 Pedro 5:8