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ÍNDICE

MATERIALES DE CONSTRUCCIÓN..........................................................................................1
1. INTRODUCCIÓN........................................................................................................................1
1.1. MATERIA PRIMA, MATERIALES, PRODUCTOS Y ELEMENTOS
CONSTRUCTIVOS. FUNCIONES DE LOS MATERIALES DE CONSTRUCCIÓN..........4
1.2. EVOLUCIÓN HISTÓRICA DE LOS MATERIALES Y TÉCNICAS DE
CONSTRUCCIÓN.......................................................................................................................5
1.3 MATERIALES DE CONSTRUCCIÓN Y CIENCIA DE LOS MATERIALES................9
2. NORMALIZACIÓN Y NORMAS TÉCNICAS........................................................................12
2.1. COMPOSICIÓN Y ESTRUCTURA DE LOS MATERIALES DE CONSTRUCCIÓN
.....................................................................................................................................................14
2.2. COMPOSICIÓN DE LOS MATERIALES DE CONSTRUCCIÓN...............................17
2.3.ESTRUCTURA DE LOS MATERIALES DE CONSTRUCCIÓN..................................20
3. ESTRUCTURA INTERNA.......................................................................................................23
3.1. CLASIFICACIÓN DE LOS MATERIALES DE CONSTRUCCIÓN.............................27
3.2. FORMAS DE USO DE LOS MATERIALES DE CONSTRUCCIÓN..........................32
3.3. PROPIEDADES DE LOS MATERIALES DE CONSTRUCCIÓN...............................37
4. PROPIEDADES FÍSICAS DE LOS MATERIALES DE CONSTRUCCIÓN......................38
5. PROPIEDADES HIDRO-FÍSICAS DE LOS MATERIALES...............................................40
6. PROPIEDADES DEL VIDRIO COMO MATERIAL DE CONSTRUCCIÓN......................41
ANEXOS.........................................................................................................................................49

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MATERIALES DE CONSTRUCCIÓN.

1. INTRODUCCIÓN
La industria de la construcción ha desempeñado y desempeña un rol fundamental
en la sociedad de todos los tiempos, gracias a ella se logra la construcción de
obras de distinto tipo y carácter, como viales, hidráulicas, edificaciones sociales,
industriales, viviendas, de la defensa, etc. Toda edificación se ejecuta o está
hecha con materiales de construcción, de modo que, en esencia, los materiales
constituyen la base de toda construcción, de ahí su importancia cardinal.
Las construcciones se conciben a partir de un proyecto que debe estar en
correspondencia con las funciones previstas por el inversionista y realizarse de
acuerdo con las tecnologías y técnicas disponibles por el constructor. Desde el
mismo proyecto, ya deben irse definiendo los materiales a emplear, en función de
las condiciones de utilización y las técnicas disponibles.
El término "tecnología” se define como método o procedimiento para efectuar algo,
considerando además los medios para ello, como son los instrumentos,
herramientas y máquinas vinculados al método o procedimiento, y a los materiales
que se transforman. Incluye los conocimientos científicos que deben ser
adquiridos, así como los que forman parte de la cultura de la sociedad en general:
empresa, grupo de trabajo o trabajador en particular. El concepto hay que
vincularlo con un objetivo específico que, en el caso de la tecnología de la
construcción, es el de construir, producir y comercializar obras o elementos de
obra.
Las técnicas de construcción, se refieren a los equipos, herramientas, mano de
obra especializada y métodos de trabajo que son utilizados en la ejecución de los
distintos elementos constructivos de una obra, proceso que debe realizarse
explotando al máximo las potencialidades de cada uno de los materiales de
construcción. La conjugación armónica de las tecnologías y técnicas constructivas
asociados a los materiales usados en la obra, propicia el logro de proyectos más
racionales, incluyendo el menor impacto ambiental posible, que son elementos
básicos de la sustentabilidad.
El conocimiento del comportamiento de los materiales de construcción por parte
de los proyectistas, constituye una premisa imprescindible para la selección
adecuada de los mismos en función de sus condiciones de utilización, puesta en
obra y correcta explotación. Resulta evidente, que el conocimiento de las
propiedades o parámetros técnicos de los distintos materiales de construcción, es
básico para la correcta aplicación de las distintas tecnologías y técnicas de
construcción. Sin el dominio de tales conocimientos es difícil llegar a lograr la
construcción de una obra que garantice estabilidad, funcionalidad y racionalidad
económica, incluyéndose también los aspectos relacionados con la protección
ambiental.

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Las propiedades de los materiales determinan en gran medida su campo de
aplicación, así por ejemplo, los materiales pétreos, que se caracterizan por lo
general por poseer elevada resistencia mecánica a la compresión, buena
resistencia a los agentes del intemperies, elevada masa unitaria, etc., son muy
recomendables para elementos constructivos que han de soportar elevados
esfuerzos de compresión, que han de soportar las inclemencias del tiempo o que
demanden de gran estabilidad por su elevada masa.
Para lograr el desempeño satisfactorio de los diferentes elementos constructivos
de una obra, deben elegirse los materiales que en cada caso cumplan las
funciones que se han concebido. Toda construcción tiene una función resistente
que cumplir, para ello los materiales a usar deben ser, de por sí, resistentes. En
elementos como columnas y otros sometidos a esfuerzos de compresión, han de
usarse materiales resistentes a ese tipo de esfuerzo; en elementos como pisos,
pavimentos etc., deberán emplearse materiales resistentes a la abrasión, etc. Por
otra parte, en muchas obras la función estética adquiere carácter primario, por
ejemplo, en monumentos, aunque ciertamente conviene que en la mayoría de los
casos se tenga presente este factor. Es así que se deben seleccionar los
materiales más apropiados para que, en función de su color, textura, etc., logren
satisfacer este requerimiento. No menos importantes son los requisitos de facilidad
de limpieza o higiénicos, exigibles a los elementos que se usan en instalaciones
hospitalarias, industria farmacéutica, de alimentos, u otras, para los cuales han de
utilizarse materiales de particular desempeño.
Otros dos aspectos a considerar, y que lamentablemente no se han tenido en
cuenta en toda su magnitud en los últimos tiempos en Cuba, son los factores
económicos y de durabilidad. En la actualidad resulta imperativa la adopción de
medidas para mitigar los efectos del acelerado deterioro que sufren las
construcciones como resultado de la agresividad del ambiente donde se
encuentran, así como las acciones constructivas para recuperar el estado físico
deseado en dichas obras. La selección adecuada de materiales resistentes a
dichos ambientes, así como la concepción y diseño de materiales apropiados, es
un reto para proyectistas, inversionistas y constructores, en el empeño de mejorar
la durabilidad de las construcciones. El factor económico es muchas veces
minimizado a costos de construcción, sin tener en cuenta que deben considerarse
los costos de mantenimiento, que pueden ser muy diferentes de un material a otro.
En resumen, en la selección de los materiales de construcción para una aplicación
dada, debe buscarse compromiso entre los distintos factores descritos, de manera
que se tenga un balance adecuado en seguridad, funcionalidad, durabilidad,
economía y estética.
No debe olvidarse el hecho de que para lograr un proyecto sustentable deben
conjugarse todos los aspectos señalados, incluyendo no solamente la selección de
los materiales, sino también la adecuada compatibilidad entre los materiales,
mano de obra, técnicas constructivas, impacto ambiental, etc., en los que tanto

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proyectistas, inversionistas, constructores y suministradores, tienen
responsabilidad.
En consonancia con lo expuesto, en todos los países, la disciplina Materiales de
Construcción se encuentra incluida, de una u otra manera, en los planes de
estudio de las carreras relacionadas con la construcción: ingeniería civil, ingeniería
hidráulica, arquitectura y otras muchas. Temas relacionados con las propiedades,
impacto ambiental, materias primas, procesos de fabricación de los materiales de
uso más frecuente, etc., son de obligada inclusión en los programas de los cursos
que se imparten en dichas carreras.
1.1. MATERIA PRIMA, MATERIALES, PRODUCTOS Y ELEMENTOS
CONSTRUCTIVOS. FUNCIONES DE LOS MATERIALES DE CONSTRUCCIÓN
De manera general las edificaciones, de acuerdo con su tipología estructural,
están compuestas por distintos elementos constructivos, como cimientos,
columnas, vigas, losas, muros, etc. Tales elementos están constituidos por
productos y/o materiales de construcción, elaborados a partir de determinadas
materias primas. Es así que resulta conveniente para el correcto entendimiento,
distinguir claramente estos conceptos básicos que serán utilizados con mucha
frecuencia en este libro. Un muro hecho a base de bloques huecos de hormigón
puede servir como ejemplo, de manera didáctica, para comprender sus
diferencias; en este caso el muro es el elemento constructivo, los bloques son
productos de la construcción, que están hechos a base de hormigón, que es el
material de construcción, que a su vez se produce con cemento, áridos y agua,
que son sus materias primas. Debe aclararse que estos conceptos son muy
relativos, así en el ejemplo expuesto, la arena es una materia prima, sin embargo,
cuando se utiliza como lecho filtrante en una planta de tratamiento de agua, es un
material de construcción.
Tanto los elementos constructivos como los materiales, productos o materias
primas, poseen funciones específicas. En dependencia de las propiedades de los
materiales, los mismos pueden desempeñar distintas funciones en los elementos
de la construcción donde se utilizan, de manera tal que es muy conveniente
seleccionar adecuadamente los materiales a emplear para que satisfagan las
exigencias del proyecto. Clásicamente, se reconocen cuatro funciones básicas de
los materiales: mecánica, física, constructiva y plástica.
La función mecánica se refiere esencialmente a su capacidad resistente a los
esfuerzos mecánicos: de compresión, tracción, torsión, etc. derivados de la acción
de los distintos tipos de cargas, y se requiere mayormente en aquellos materiales
que componen a los elementos estructurales, aunque ciertamente la mayoría de
los materiales deben resistir la acción de determinadas cargas mecánicas
indirectas, al menos su peso propio.
Por su parte, la función física se relaciona con el comportamiento del material ante
efectos térmicos, acústicos, ópticos, etc. Para obras o partes de ellas, donde las

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condiciones de utilización impongan temperaturas anormales (muy altas o muy
bajas), se han de utilizar materiales que soporten las mismas. Por ejemplo, para la
construcción de hornos, chimeneas, incineradores y otros, deben utilizarse
materiales con propiedades refractarias. Para el caso de obras donde se
presentan temperaturas criogénicas, como las plantas de procesamiento de gas
licuado, la mayoría de los materiales se tornan quebradizos, los aceros al carbono
y algunos plásticos se quiebran, por lo que deben seleccionarme materiales
especiales capaces de resistir esas condiciones. En ocasiones se requiere
aislamiento térmico, debiéndose seleccionar materiales que cumplan esta función,
problema frecuente tanto en países muy fríos, como muy cálidos. En otros casos
se requiere la protección de las personas contra radiaciones atómicas
(instalaciones hospitalarias, reactores atómicos, etc.), exigiéndose entonces
materiales que cumplan esta función.
Muchos elementos constructivos están destinados a cerrar espacios, otros a la
protección contra el sol, la lluvia, nevadas, ruidos, etc., necesitándose entonces
materiales que cumplan a cabalidad dichas funciones.
Muy importante en todo proyecto es considerar la función constructiva de los
materiales, entre lo que cabe considerar su facilidad de trabajo, los requerimientos
de calificación de los operarios, la complejidad de los equipos, herramientas,
exigencia de medios de protección, etc. Estos factores que se han mencionado
influyen decisivamente en la velocidad de ejecución, calidad, seguridad y
eficiencia de la construcción.
La función plástica se relaciona con la aptitud del material para lograr las formas
deseadas, los colores y texturas que exija el proyecto, etc. La facilidad de
conformación del material puede decidir la aptitud de un cierto material para una
aplicación dada, por ejemplo, los materiales que pasan por un estado más o
menos líquido, como los metales en estado de fusión, el hormigón, los plásticos,
etc., admiten la conformación por moldeo, que agiliza la ejecución y facilita el
empleo de técnicas mecanizadas. El logro de diferentes tipos de texturas en el
acabado superficial de los elementos de revestimiento, condiciona en gran medida
su facilidad de limpieza, su aspecto estético, etc. Por ejemplo, la selección de un
tipo de losa para el revestimiento de un piso o de un paramento (terrazo, gres
cerámico, mármol, caliza, etc.) se debe realizar tomando en cuenta la función
plástica, entre otras.
Por otra parte, el factor económico, considerado por algunos autores como otra
función, debe ser tomado en cuenta en todos los casos, y en el análisis de la
selección de los materiales para el cumplimiento de las funciones descritas.
Aspectos tales como los precios, distancias de transporte, complejidad de puesta
en obra y costos de mantenimiento, son algunos de los elementos a considerar en
la selección de los materiales a utilizar en una aplicación dada.

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1.2. EVOLUCIÓN HISTÓRICA DE LOS MATERIALES Y TÉCNICAS DE
CONSTRUCCIÓN
Como cabe suponer, la evolución de las técnicas y materiales de construcción han
estado relacionadas con el desarrollo del conocimiento de la humanidad. El
perfeccionamiento de las técnicas fue dando la posibilidad de lograr el
procesamiento de materiales de mejores prestaciones, y a la vez fue permitiendo
la elaboración de herramientas capaces de trabajar otros materiales, que hasta
ese momento resultaba prácticamente imposible.
En la prehistoria, el hombre primitivo inicialmente debió haber buscado refugio en
las cavernas y otros accidentes naturales, por lo que realmente no elaboraba
materiales de construcción, sino que utilizaba los que la naturaleza les proveía. No
obstante, debió utilizar materiales naturales como las ramas y otras partes
componentes de los árboles, las piedras y el barro, para el mejoramiento de las
condiciones de sus refugios o para la ejecución de rudimentarias construcciones.
La elaboración de herramientas constituyó un hito importante en la posibilidad de
transformación de los materiales naturales de que disponía. Por ejemplo, la
utilización de rocas como el pedernal (sílex), la obsidiana y otras, que, por su
elevada dureza, al fracturarse proporcionan aristas agudas con filo, permitió su
empleo como herramientas, que a su vez facilitó la trasformación de materiales
como la madera y la piedra, para sus construcciones y objetos de uso general
(doméstico, para cultivo, para la caza, la pesca, etc.).
Dadas las favorables propiedades de la madera, como su facilidad de trabajo,
buena resistencia a la flexión, ligereza, etc., fue este el principal material que se
utilizó para las soluciones de cubierta. Por otra parte, la disponibilidad de las rocas
y su particular comportamiento mecánico y durable fue aprovechada, para en
conjunto con ramas, cañas, hojas de los árboles, etc., cerrar espacios que le
permitieran protegerse del frío, las lluvias, el sol, y en general de las inclemencias
del tiempo. La mezcla de suelos arcillosos con agua brindó la posibilidad de utilizar
argamasas para el mejoramiento de las condiciones de los rústicos pisos y
paredes.
Los antiguos egipcios utilizaron con preferencia la piedra para la construcción de
sus monumentales obras funerarias, mientras que en las viviendas utilizaron
mayormente el adobe y la madera, que era escasa y de mala calidad.
Los griegos también utilizaron la piedra como material de construcción para sus
obras religiosas, como en el Partenón, donde se utilizó el mármol blanco
procedente de canteras en el Monte Pentélico, ubicado al noreste de Atenas. En
las viviendas se utilizaron bloques de barro secados al sol y madera para las
cubiertas.
Las edificaciones realizadas por los romanos fueron erigidas con los mismos
materiales que utilizaron los griegos y los etruscos, como la piedra caliza,
travertinos, etc., que fueron usadas en forma de placas para cubiertas y en forma

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de bloques o sillares para las paredes. En muchas partes, dada la abundancia de
distintos tipos de rocas volcánicas, se utilizó la piedra pómez, de gran ligereza.
Cuando el hombre aprendió a utilizar el fuego, a obtenerlo, transportarlo, etc.,
pudo utilizarlo no solamente para la cocción de los alimentos, la protección contra
depredadores o para combatir el frío, sino que también le permitió la
transformación de muchos materiales naturales y la obtención de herramientas
mejor elaboradas. Más adelante, presumiblemente de manera accidental,
descubrió la transformación que sufre el barro de pasar a un material pétreo
cuando se cuece, comenzando así la primitiva alfarería. Esta técnica pudo
perfeccionarse progresivamente, con el mejoramiento de la calidad de los hornos,
para la fabricación de ciertos materiales cerámicos, de calidad muy superior a los
antes obtenidos.
Aunque el carácter aglomerante del yeso calcinado debió haber sido descubierto
casualmente, su producción con fines constructivos pudo haberse realizado con la
utilización de hornos rústicos, teniendo en cuenta que las temperaturas requeridas
para la obtención de este aglomerante son relativamente bajas y fácilmente
logrables usando leña como combustible. En algunas pirámides egipcias, como la
Gran Pirámide de Guiza (3000 años a. C., ya se utilizó el yeso para el sellado de
juntas.
La invención de la rueda, alrededor de 3500 años a. C., tuvo un significado
importante en el desarrollo de las técnicas constructivas, facilitando los procesos
de acarreo y transporte de materias primas, materiales, etc.
Un salto significativo en el desarrollo de las técnicas y materiales de construcción
ocurrió al pasar a la edad de los metales. El cobre fue el primer metal utilizado por
hombre (aproximadamente 7000 años a. C.), dado principalmente por el hecho de
que existe el cobre en su estado nativo (más o menos puro) y porque el mismo
puede trabajarse a temperaturas relativamente bajas comparado con otros
metales como el hierro. El uso del cobre permitió entonces la elaboración de
herramientas más efectivas y duraderas, pudiéndose así trabajar materiales más
duros. El perfeccionamiento de los procesos metalúrgicos con el cobre dio lugar a
la fabricación de aleaciones como el bronce, logrado en Bang Chieng (Tailandia)
unos 4500 años a. C. El bronce, aleación obtenida de una combinación de cobre y
estaño, es un metal más duro y resistente que el cobre y posibilitó mejorar la
calidad de las armas y herramientas.
Aunque todo parece indicar que la cal fue descubierta por los griegos, fueron los
romanos los que hicieron los mayores aportes en la tecnología de la cal como
material de construcción. Desarrollaron no solamente los hornos para su
producción, sino también sus técnicas de aplicación y formas de empleo. Muy
destacados fueron los estudios realizados por Marcus Vitruvius Pollio (siglo I a. C.)
sobre los morteros y hormigones confeccionados a base de cal y ceniza volcánica
del monte Vesubio, que por sus características serían llamadas hoy puzolanas.

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Importante aporte al desarrollo de los materiales y tecnologías de la construcción
hicieron las civilizaciones griega y romana (Lamprecht, 19873). Los orígenes de la
construcción en hormigón, al igual que tantas otras técnicas constructivas, se
remontan a las obras realizadas por los romanos hace alrededor de dos mil años,
quienes desarrollaron el opus caementitium, embrión de lo hoy se denomina
hormigón. Este material consistía, principalmente, de fragmentos cerámicos
incrustados en un mortero elaborado a base de arena volcánica y cal.
El desarrollo de los hornos de fundición de metales permitió la siderurgia o
metalurgia del hierro, metal mucho más duro que el bronce, lográndose así
herramientas y equipos más resistentes que facilitaron el procesamiento y empleo
de materiales tan resistentes y abundantes como la piedra, en forma de losas y
bloques. Con la invención y desarrollo del alto horno (1350), se logró la producción
a gran escala del hierro, con un impacto notable en los procesos productivos de la
época, incluyendo los materiales de construcción.
La invención de la máquina de vapor (James Watt, 1736 - Hansworth Birmingham,
1819) constituyó un hito en el desarrollo de la humanidad y trajo como
consecuencia la llamada revolución industrial. El empleo de la máquina de vapor
permitió la construcción de equipos de mayor capacidad, propiciando mayor
productividad en los procesos, con menor uso de fuerza humana o animal. Los
avances tecnológicos de la época posibilitaron el perfeccionamiento de los
procesos metalúrgicos, obteniéndose metales con mejores propiedades.
El surgimiento del cemento Portland, patentado por el albañil inglés Joseph
Aspdin, el 21 de octubre de 1824 , constituyó un hecho de notable trascendencia
en la vida del hombre, imponiéndose como material aglomerante por excelencia,
hasta nuestra época. La producción y empleo del cemento Portland se generalizó
en el mundo gracias a sus excepcionales propiedades físicas, mecánicas y
resistencia a la intemperie, así como por la relativa abundancia y distribución de
sus materias primas básicas.
El hormigón hidráulico fabricado con el empleo de cemento Portland como
aglomerante, posee el inconveniente de la mayoría de los materiales pétreos,
elevada masa volumétrica y relativamente baja resistencia a la tracción, por lo que
no resulta apropiado para elementos estructurales que se encuentren sometidos a
esfuerzos de tracción o flexión. Dada esta limitante, a finales del siglo XIX se
propuso incorporar barras de refuerzo de acero para que, en trabajo conjunto, los
elementos fabricados tuvieran capacidad resistente a los esfuerzos de tracción,
material conocido como hormigón armado. De esa manera, ya en 1910 el
hormigón armado era una tecnología de uso frecuente en la construcción.
Aunque el automóvil se inventó en 1855, su producción a escala industrial la logra
Henry Ford en 1908, hecho que demandó progresivamente la construcción de
carreteras. A su vez, esto demandó gran cantidad de materiales de construcción
para su ejecución, como áridos y asfaltos para la pavimentación. En sus inicios los

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asfaltos utilizados eran de fuentes naturales, como lagos y emanaciones, pero
más tarde, dada la demanda de gasolina para los automóviles, obtenida por la
destilación artificial del petróleo, se utilizó el asfalto procedente de dicho proceso.
Muchos avances se sucedieron en la tecnología del hormigón hidráulico, en lo que
tuvo mucho que ver el desarrollo de los químicos para el hormigón. En particular
los denominados aditivos químicos para el hormigón, que comenzaron a utilizarse
alrededor del 1885, con el descubrimiento de las propiedades acelerantes del
cloruro de calcio en las mezclas a base de cemento Portland, aunque ciertamente
el primer aditivo químico propiamente dicho, el Lastimen, se produjo por primera
vez en 1930 por la firma Sika.
El surgimiento de los materiales plásticos y otros materiales poliméricos, como los
distintos tipos de resinas, revolucionó la industria de materiales de la construcción
en el mundo, proporcionando materiales con propiedades excepcionales,
reciclables, de menor impacto ambiental y con menor energía incorporada.
En el 2001 nace una nueva ciencia, la Nanotecnología, que es la que trata sobre
la tecnología de los materiales, en los que el orden de magnitud de las
dimensiones se mide en nanómetros. La aplicación de esta tecnología ha
permitido la creación de nuevos materiales con propiedades impresionantes, antes
no concebidas en los materiales tradicionales. Ejemplo de ellos es el grafeno
(forma alotrópica del carbono), material de dureza semejante a la del diamante,
pero de extraordinaria ligereza y otras propiedades técnicas muy apreciadas en
distintas esferas de la sociedad.
1.3 MATERIALES DE CONSTRUCCIÓN Y CIENCIA DE LOS MATERIALES
Los materiales de construcción son estudiados por distintas ciencias, cada una de
ellas con su propio alcance, métodos y objetivos. Así, en Materiales de
Construcción se trata sobre la descripción de los principales materiales que se
utilizan en esta industria, los procesos de obtención que se emplean (incluyendo
sus materias primas), los aspectos tecnológicos involucrados en sus propiedades
y desempeño general, las técnicas, ensayos y control de calidad de los mismos,
etc., todo ello con el propósito de su utilización más racional, siguiendo las normas
técnicas correspondientes. Pone especial énfasis en aquellos materiales donde el
ingeniero, arquitecto o constructor en general, tiene la responsabilidad de su
fabricación, como el caso del hormigón hidráulico, el hormigón asfáltico, etc.
La ciencia Materiales de Construcción constituye un campo multidisciplinario muy
amplio, donde se emplean conocimientos de Química, Física, Geología,
Mineralogía, Ciencia de los Materiales, Físico-Química y otras. Constituye una
ciencia básica para los arquitectos, ingenieros civiles, hidráulicos y constructores
en general.
La Ciencia de los Materiales contemporánea, se encarga del estudio de las
relaciones existentes entre la composición y estructura de los materiales, por una

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parte, y sus propiedades, por otra, siendo esta la base sobre la que se sustenta la
Ingeniería de Materiales, que tiene como objetivo central la creación de nuevos
materiales a través de la síntesis y el procesamiento. O sea que, a partir del
desempeño deseado, se concibe una cierta composición con una cierta estructura
(que es el nuevo material). Tales avances se pueden lograr a partir del estudio de
las relaciones entre la composición y estructura, por una parte, y sus propiedades
y desempeño por otra, sentándose las pautas para brindar recomendaciones
prácticas de cómo realizar su procesamiento tecnológico, que es en definitiva lo
que decide su aplicación práctica.
Los métodos y técnicas de estudio empleados por la Ciencia de Materiales, difiere
de los empleados en Materiales de Construcción, en que en la primera se precisan
técnicas instrumentales más específicas para el estudio de la composición y la
estructura, mientras que en la segunda se prioriza la determinación de las
propiedades mediante ensayos físico- mecánicos, por ejemplo, la determinación
de la resistencia mecánica (a la compresión, tracción, etc.), la capacidad de
absorción, permeabilidad, etc., que son parámetros clave para el diseño de los
elementos estructurales de cualquier obra. También se investigan las propiedades
de las materias primas para la fabricación de materiales y productos, como por
ejemplo la evaluación de los parámetros de una arena, una grava o el propio
cemento, para la producción de hormigones, etc. No obstante, ello no significa que
en Materiales de Construcción no se utilicen métodos y técnicas propias de la
Ciencia de Materiales, que faciliten la solución de los problemas que se presenten.
Además, indudablemente existen problemas, que, por su naturaleza y
complejidad, su solución requiere de la actuación conjunta de ambas ciencias.
Particular importancia ha adquirido en las últimas décadas la nanotecnología, a
partir de la cual ha sido posible la creación de nuevos materiales, como los
nanotubos de carbono, en los que la concepción de la microestructura ha jugado
un papel determinante.
La investigación de la Ciencia de los Materiales abarca aspectos relacionados con
la composición química, propiedades mecánicas, corrosión y comportamiento en
ambientes agresivos, análisis de fallos, etc. Tales ensayos pueden ser realizados,
lo mismo sobre las materias primas, materiales o sobre los propios productos.
Ciencia de los Materiales e Ingeniería de Materiales, constituyen campos
interdisciplinarios que engloban a las propiedades de los materiales y sus
aplicaciones a varias áreas de la ciencia e ingeniería. Ellas se apoyan en
elementos aportados por la Física Aplicada, la Química, así como de las
Ingenierías Química, Mecánica, Civil y Eléctrica. Con significativa atención en
recientes años a la nano-ciencia y a la nano-tecnología, la Ciencia de los
Materiales se ha puesto a la vanguardia en muchas universidades y centros de
investigación en el desarrollo de nuevos materiales.

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El estudio de la microestructura de los materiales es clave para pasar, desde las
relaciones empíricas, hacia un entendimiento de los nexos entre los procesos de
fabricación y las propiedades. De ahí la importancia del empleo de técnicas
instrumentales de investigación que permitan la caracterización más completa de
los materiales de construcción.
El desempeño en una aplicación dada de un material, depende directamente de
sus propiedades, mientras que éstas están determinadas por la composición y
estructura que se logre en su procesamiento o proceso de producción. Como
puede apreciarse, existe una relación muy estrecha entre estos cuatro elementos,
lo que ha servido de base para conformar un tetraedro imaginario, que representa
muy bien la esencia de la Ciencia de los Materiales, en el que en cada vértice se
ubica uno de los elementos señalados. A tal figura imaginaria se le ha denominado
"tetraedro de la Ciencia de los Materiales”, el cual se representa en la Figura No. 1
Tetraedro de la Ciencia de los Materiales.

La caracterización del material se refiere a la determinación de su composición,


estructura, propiedades físicas, mecánicas, químicas, etc., todo lo cual sirve como
criterio para dictar conformidad, para la adopción de medidas de corrección en los
procesos de fabricación o para proyectar la investigación para el
perfeccionamiento, en la dirección apropiada.
Sistemas de unidades
Entre los sistemas de unidades que más se utilizan o han sido utilizados se
encuentran el sistema inglés (con más precisión sistema pulgada-libra), el sistema
métrico decimal y el sistema internacional de unidades. El sistema inglés, que
fuera muy utilizado en Cuba hasta la década del 1950 y que todavía se mantiene
en algunos países, emplea la yarda, el pie, y la pulgada como unidades de
longitud; libra para la masa, consecuentemente libra por pulgada cuadrada (psi)
para la presión, así como grado Fahrenheit para la temperatura, entre otros. El
sistema métrico utiliza el metro (y sus múltiplos: decímetro, centímetro, milímetro,
etc.) para la longitud, kilogramo (y sus múltiplos: tonelada, miligramo, etc.) para la
masa, litro (y sus múltiplos para el volumen), kilogramo-fuerza por unidad de área
para la presión, grados Celsius para la temperatura, etc. El sistema internacional

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de unidades (SI), fue aprobado en la Conferencia General de Pesos y Medidas
de 1960 y fue adoptado en Cuba en el año 1982, mediante el Decreto Ley No. 62
de 30
El Sistema Internacional de Unidades (SI) está basado en siete unidades
fundamentales (unidades base), dos unidades suplementarias y un conjunto de
unidades derivadas que son combinaciones de las unidades base. En la Tabla No.
1.1 se muestran las siete unidades básicas del SI.
Las

unidades derivadas, expresadas a partir de unidades básicas y suplementarias del


Sistema Internacional de Unidades se muestran en las Tablas No. 1.2 y No. 1.3.
Tabla No. 1.2. Unidades derivadas del sistema Internacional de Unidades

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2. NORMALIZACIÓN Y NORMAS TÉCNICAS
La Organización Internacional de Normalización, ISO, ha definido la normalización
como: el proceso de formular y aplicar reglas con el propósito de establecer un
orden en una actividad específica, para beneficio y con la colaboración de todos
los interesados y en particular, para la obtención de una economía óptima de
conjunto, respetando las exigencias funcionales y de seguridad. Debe basarse en
resultados ciertos, obtenidos por la ciencia, la técnica y la experiencia; debe fijar
las bases, no solamente para el presente, sino también para el desarrollo futuro y
debe estar de acuerdo con el progreso.
La NC 1:200510 define el concepto de norma como un documento establecido por
consenso y aprobado por un organismo reconocido, que proporciona, para un uso
común y repetido, reglas, directrices o características para actividades o sus
resultados, dirigidas a la obtención del grado óptimo de orden en un contexto
dado.
Existen diferentes tipos de normas, como las de ensayo, las de especificaciones y
las de cálculo. Las normas de ensayo son muy utilizadas en Materiales de
Construcción, pues en ellas se establecen los requerimientos básicos para la
realización de un ensayo, como: objetivos, especificaciones de los aparatos y
utensilios, materiales y reactivos, la técnica operatoria, y la manera de expresión
de los resultados. Las normas de especificaciones, como su nombre lo indica,
brinda las especificaciones técnicas que debe cumplir un determinado material o
producto, como por ejemplo la NC 95:2011 Cemento Portland. Especificaciones.
La Oficina Nacional de Normalización (NC), es el Organismo Nacional de
Normalización de la República de Cuba que representa al país ante las
Organizaciones Internacionales y Regionales de Normalización. Esta oficina tiene
como objetivo fomentar la eficaz elaboración y el cumplimiento de las normas y
otros documentos normativos, así como promover el uso de los mismos para
contribuir al aumento de la disciplina tecnológica y la eficiencia de la producción y
los servicios, posibilitar la introducción del avance científico- técnico, facilitar el
comercio, la protección al consumidor, la salud, la seguridad y el medio ambiente
(Standards 2001).
La elaboración de una norma es una obra de carácter eminentemente colectivo,
en la cual deben participar todos los interesados en discusión franca y libre que
garantice el consenso general. La preparación de las Normas Cubanas se realiza
generalmente a través de los Comités Técnicos de Normalización. La aprobación
de las Normas Cubanas es competencia de la Oficina Nacional de Normalización y
se basa en evidencias de consenso.
Cuando se considera oportuno, los Comités Técnicos de Normalización pueden
aprobar la adopción de normas extranjeras que se adapten a las condiciones del
país, para lo cual existe un procedimiento establecido.

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Las normas técnicas cubanas se designan con las letras NC seguidas del número
que las identifica, después de dos puntos, el año de aprobación y seguidamente el
título de la norma: Por ejemplo, NC 251:2013 Áridos para hormigones hidráulicos -
Requisitos, que es una norma de especificaciones que establece los requisitos de
los áridos para la producción de hormigones hidráulicos. Es importante en todo
momento conocer las normas que se encuentran vigentes, precisando el año,
pues al modificarse el número de identificación permanece fijo y el año se
modifica.
2.1. COMPOSICIÓN Y ESTRUCTURA DE LOS MATERIALES DE
CONSTRUCCIÓN
Cuando se observa una edificación cualquiera, ya sea de carácter social,
industrial, etc., se puede apreciar una enorme variedad de materiales y productos
de la construcción, muchos de los cuales pueden identificarse fácilmente, incluso
por personas no especialistas en la materia. Ejemplos de ellos son los ladrillos
cerámicos utilizados en los muros, las barras de acero (comúnmente denominadas
cabillas en Cuba o varillas en muchos países latinoamericanos) usadas como
refuerzo en el hormigón armado, el cemento ordinario, el hormigón (que forma
parte de las losas, las columnas, aceras, etc.), las losetas de gres cerámico del
piso, la madera, etc. Cada uno de ellos tiene sus propias funciones en la obra y
precisamente sus propiedades deben corresponderse con el papel que
desempeñan los elementos donde se encuentran.
Los materiales, independientemente de su tipo, están constituidos por partículas,
tanto en el nivel macro, como microestructural, además de sus átomos y las
partículas subatómicas. La investigación de materiales comunes como los suelos,
rocas, materiales cerámicos, metales, plásticos, composites, etc., de particular
importancia en la construcción, centra su atención en sus propiedades, pero no se
debe olvidar que ellas dependen en gran medida de la composición y estructura
lograda en su procesamiento.
LOS ÁTOMOS. ESTRUCTURA DEL ÁTOMO
Los materiales de construcción y todos los objetos o sustancias que nos rodean se
encuentran formados por átomos de los diferentes elementos químicos. Un átomo
es la unidad más pequeña de la sustancia que tiene las propiedades de un
elemento químico. Los átomos están formados por un núcleo formado por
neutrones y protones con una carga neta positiva, que se encuentra localizado en
una región muy reducida y que posee prácticamente toda la masa del átomo. En
órbitas a su alrededor giran los electrones, que poseen carga negativa, atrapados
por la interacción eléctrica de atracción alrededor del núcleo. Tales órbitas
electrónicas son específicas para cada elemento químico, o sea, no cualquier
órbita es posible para cualquier átomo. Como que el número de electrones en las
órbitas y de protones en el núcleo del átomo es el mismo, en conjunto esta unidad
es eléctricamente neutra.

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El número de protones determina el elemento químico en cuestión, mientras que
el número de neutrones determina el isótopo de ese elemento. Los isótopos son
átomos de elementos semejantes con distinta masa atómica. Así, por ejemplo,
existen tres tipos de hidrógeno, uno con masa atómica 1 (propio), otro con 2 (el
deuterio, con el cual se obtiene el agua pesada u óxido de deuterio) y uno tercero
con número atómico 3 (tritio).
Las tablas periódicas actuales contienen noventa y cuatro átomos de elementos
que aparecen de manera estable en la naturaleza. Además, de manera artificial
los químicos han logrado obtener veinticuatro elementos más. De esta manera, la
tabla periódica de los elementos actual contiene 118 elementos químicos.
Como que la masa de un electrón es de 9,11x10-28 g y la de cada neutrón y cada
protón es de 1,67x10-24 g, pues entonces casi toda la masa del átomo de
encuentra concentrada en su núcleo. Tanto los protones como los neutrones están
formados por partículas elementales denominadas quarks.
Cada elemento posee un número atómico (Z), que es el número de protones (igual
al número de electrones (N)) que posee su átomo. Así, por ejemplo, el sodio (Na)
posee once electrones y la misma cantidad de protones. El peso atómico, por su
parte, es el promedio de las masas sus distintos isótopos según su abundancia
relativa en la naturaleza. El número de masa (A) es la suma del número de
protones y el número de neutrones que posee el átomo en cuestión, o sea
A=Z+N.
El número de orden de cada elemento en la tabla periódica está dado por la carga
de su núcleo central, que se corresponde con la cantidad de electrones que giran
en sus órbitas, así, por ejemplo, en el hidrógeno es uno, en el helio dos, en el
calcio veinte, en el hierro veintiséis, etc.
Los electrones en los átomos están dispuestos de manera determinada alrededor
del núcleo, formando capas aisladas o niveles. La primera, la más próxima al
núcleo, llamada capa K, tiene dos electrones, excepto en el hidrógeno que tiene
uno. La segunda, denominada capa L, tiene en la mayoría de los átomos ocho
electrones. La capa M puede contener hasta 18 electrones y la capa N hasta 32.
En los átomos, los electrones ligados a su núcleo poseen una cierta energía
potencial que es inversamente proporcional a la distancia a la que se encuentra
ese nivel del núcleo. Tal energía se mide en electronvoltios (eV), y es medida
como la cantidad de energía que es necesario suministrar para desligar al electrón
del átomo.
En los átomos, la capa de electrones más externa en su estado no combinado se
denomina capa de valencia, y a los electrones que forman a dicha capa se les
llaman electrones de valencia. Así, el número de electrones de valencia determina

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su tendencia a combinarse químicamente con otros elementos, de manera tal que
llenan o vacían las capas de valencia.
La distribución de electrones en las capas resulta determinante, pues las
propiedades químicas de los átomos, los define, principalmente, la constitución de
la capa electrónica más externa o cortical. Esta capa posee una gran estabilidad
cuando está formada por ocho electrones. Por otro lado, los átomos de elementos
que poseen en la capa cortical uno o dos electrones, pueden cederlos con
facilidad, transformándose en iones. Por ejemplo, el sodio, potasio, rubidio, tienen
en su capa externa un electrón. Estos átomos pueden ceder dicho electrón
fácilmente y se transforman en iones monovalentes, cargados positivamente. En
este caso la capa electrónica siguiente se convierte en cortical. De esta manera,
como que el átomoion formado contiene entonces ocho electrones, pues presenta
una gran estabilidad.
Se destaca el hecho de que los átomos de los metales alcalinotérreos, como el
calcio, magnesio, bario, etc., tienen dos electrones externos y cuando los pierden,
se convierten en iones divalentes positivos estables. Por otro lado, los átomos de
elementos halógenos, como el cloro, bromo, flúor, tienen siete electrones en la
capa cortical, y de manera opuesta, aceptan ávidamente los electrones de las
capas corticales de otros átomos y al completar su capa externa hasta ocho
electrones, se transforman en iones negativos de elevada estabilidad.
Tabla periódica de los elementos
La tabla periódica de los elementos es una agrupación ordenada los elementos
químicos en función de su número atómico, distribución de la capa electrónica y
propiedades químicas.
La tabla periódica está formada por columnas y filas, en la que cada cuadrícula
está ocupada por un elemento químico, ordenados por su número atómico. La
mayor parte de los isótopos puros se han obtenido a nivel de laboratorio y
realmente son relativamente escasos en la naturaleza, razón por la que se asume
que cada casilla de la tabla periódica está ocupada por un elemento químico
determinado e invariable. En cada cuadrícula correspondiente a un elemento se
brinda normalmente información como: símbolo químico, nombre del elemento, el
número atómico y la masa atómica.
Como puede apreciarse en la Tabla No. 2.1, los elementos químicos en la tabla
periódica están organizados de manera tal que de izquierda a derecha y de arriba
hacia abajo, aumenta el número atómico. La tabla está estructurada en dos partes
principales: períodos y grupos.
Los períodos constituyen las filas horizontales de la tabla, mientras que los grupos
forman parte de las columnas. Los elementos que se encuentran en una misma

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fila poseen el mismo nivel energético pues tienen el mismo número de orbitales.
La tabla posee siete períodos, numerados del 1 al 7.
Los grupos o familias están compuestos por elementos químicos que tienen la
misma valencia atómica, y por tanto tienen características o propiedades similares
entre sí. La tabla posee dieciocho grupos, designados con números romanos o
letras.
En la Tabla No. 2.1 se presenta la Tabla periódica de los elementos, en la que se
puede apreciar en cada una de sus casillas a un elemento químico con su número
atómico, organizados con el arreglo arriba descrito.
Es interesante notar como en la naturaleza ciertos elementos metálicos poseen
gran afinidad y con frecuencia aparecen juntos: por ejemplo, cobre, estaño y zinc;
lo que al parecer propició el descubrimiento del bronce. Es frecuente encontrar en
los yacimientos polimetálicos a la galena (sulfuro de plomo), asociada a la blenda
o esfalerita (sulfuro de zinc). Por otra parte, en los depósitos evaporíticos, en las
salinas y otros depósitos, se encuentran juntas las sales de cloro (como la halita),
bromo y yodo, combinadas con los metales potasio, sodio, magnesio y calcio.
Desde el punto de vista geoquímico de destaca el hecho de que es frecuente
encontrar en las rocas ígneas ácidas (granitos, pegmatitas y otras), minerales
formados por flúor, boro, litio y berilio, y en menor medida wolframio y tantalio. Por
otro lado, en las rocas ígneas básicas y ultra básicas se presentan asociados
minerales de hierro, níquel, cromo y otros, como ocurre en las cortezas de
meteorización del oriente cubano, que se explotan en varios yacimientos como
mena para la obtención de níquel, cobalto y otros metales.
2.2. COMPOSICIÓN DE LOS MATERIALES DE CONSTRUCCIÓN
Cuando se utiliza el término "composición", se refiere a, de qué está hecho el
material. Debe tenerse en cuenta que a los materiales les son inherentes las
composiciones química y mineralógica. Adicionalmente, en algunos casos se
emplea la denominada composición de fases. En cada caso, de acuerdo con el
propósito con que se emplee, puede resultar de interés la determinación o
conocimiento de un tipo de composición u otro.
Composición química
La composición química se refiere al contenido de elementos químicos o
compuestos que posee el material analizado. En cuanto a su utilidad práctica, la
composición química de los materiales generalmente permite al profesional
formarse una idea sobre importantes características de los mismos, por ejemplo:
las características mecánicas, la resistencia al fuego, estabilidad biológica y otras
características técnicas importantes. También puede resultar útil para propósitos
comparativos o de evaluación de conformidad de parámetros establecidos como
especificaciones en las normas u otros documentos técnicos. En la mayoría de los

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casos, la composición química de los materiales (cemento, cal, etc.) se expresa
mediante la cantidad (en %) de los óxidos fundamentales de los elementos que
estos contienen, aunque ello no significa que tales elementos aparezcan en el
material formando óxidos libres. En algunos materiales las proporciones entre
algunos de sus óxidos brinda información importante sobre el posible
comportamiento de dicho material o materia prima para un determinado proceso
de producción, así como puede facilitar la inferencia de propiedades o desempeño
del producto para un determinado fin o ante cierto tipo de ambiente.

En ente realizar su determinación.2.5.2 Composición mineralógica


La composición mineralógica (o composición de fases) expresa, ya sea de manera
cualitativa o cuantitativa, el tipo y proporción de minerales (fases) presentes en el
material. Indudablemente que el conocimiento de la composición mineral de un
material o materia prima, brinda generalmente una información de mayor valor que
la composición química. Este hecho se comprenderá mejor cuando se defina con
mayor precisión qué es un mineral (o fase, término más utilizado en la literatura
científica de las disciplinas de Física, Química, etc.). Por ejemplo, los dos
minerales principales que contiene el cemento Portland ordinario son la alita y la
belitap, que en suma constituyen alrededor del 75% de la masa de dicho producto
y que marcan la diferencia esencial con respecto a otros aglomerantes del mismo
sistema. Además, sus proporciones influyen en gran medida en el aporte
mecánico- resistente, velocidad de endurecimiento y en gran medida en la calidad
general de dicho producto.
Desde el punto de vista geológico, un mineral puede definirse como una sustancia
de origen natural que se caracteriza por tener una composición química constante
(definida) o variable dentro de límites dados, entre dos miembros extremos de una
serie (mezcla isomorfa). Claro que en la práctica los minerales tienen mayor o
menor grado de impurezas, lo que no significa en modo alguno que deje de ser el
mineral en cuestión. Otro aspecto o rasgo fundamental que caracteriza a los
minerales es la estructura interna, normalmente cristalina, aunque algunos
minerales presentan estructura amorfa. Como consecuencia de esta composición
y estructura interna, los minerales poseen propiedades físico químicas constantes
o que varían en función de la variedad de que se trate. O sea, que según esta
definición todos los minerales pueden considerarse como fases, pero no todas las
fases resultan ser minerales.

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No obstante, lo expuesto en el párrafo anterior, en la literatura científica de la
Ciencia de los Materiales, Materiales de Construcción, Física, Química, etc., se ha
generalizado el uso del término fase como sinónimo de mineral,
independientemente de que su origen sea natural o artificial. Así puede entonces
comprenderse mejor por qué a la alita, belitap, etc., que son fases componentes
del clínker de cemento Portland, se les llama también y con mucha frecuencia,
minerales.
Desde el punto de vista de su composición, los materiales pueden ser
prácticamente puros (como los semiconductores, el vidrio líquido, etc.), otros más
o menos homogéneos (tales como los metales, los plásticos, el vidrio, etc.), pero
indudablemente que la mayoría de los materiales de construcción poseen una
composición muy heterogénea, aunque a simple vista puedan aparentar ser muy
uniformes. Así, por ejemplo, la arena natural de origen fluvial comúnmente
utilizada en la producción de morteros y hormigones, está formada normalmente
por una gran variedad de granos de distinta composición mineral, lo cual implica
también una variada composición química.
El cemento es otro ejemplo interesante, donde por lo general los granos están
formados por fragmentos resultantes de la molturación, constituidos por más de
una fase (o mineral). Otros, por el contrario, son mono-minerales, teniendo una
composición química más o menos definida como se explicará en próximos
capítulos.
Desde el punto de vista de su composición química, las fases (minerales) pueden
ser compuestos químicos simples (definidos), compuestos indefinidos (variables) o
disoluciones sólidas (variable entre límites definidos). Ejemplos de compuestos
químicos definidos son: los óxidos como la sílice (SiO2), el óxido férrico (Fe2O3),
etc., las sales oxigenadas como el CaCO3 (calcita, baterista o aragonito), el
sulfato de calcio (CaSO4), etc., y otros compuestos semejantes. También
debemos considerar en este grupo a los minerales que están formados por un solo
elemento químico, por ejemplo, el cobre (Cu), el grafito (C), etc.
Especial significado tienen las disoluciones sólidas o mezclas isomorfas, en las
cuales la composición química de la sustancia cristalina varía de un extremo a
otro, manteniendo su estructura cristalina, gracias principalmente a la capacidad
de sustituirse un elemento por otro (isomorfismo). A medida que cambia la
composición química en estos compuestos (de un componente al otro), también
van variando las propiedades del material, tales como el índice de refracción,
densidad, conductividad eléctrica, etc. Ejemplos típicos de disoluciones sólidas
son las plagioclasas (los minerales más abundantes de la corteza terrestre), en las
que la composición varía desde la albita (NaSi3AlO8) hasta la anortita
(CaSi2Al2O8). La alita, principal mineral del cemento Portland, representa una
solución sólida de silicato tricálcico con una pequeña cantidad (2 - 4%) de MgO,

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Al2O3, P2O5, C2O3 y de otras impurezas que pueden influir considerablemente
sobre la estructura y las propiedades del cemento.
En cuanto a la forma de expresar la composición química de los minerales, se
suelen utilizar dos tipos principales de fórmulas, las empíricas y las estructurales.
Las fórmulas empíricas son muy utilizadas por su sencillez, por ejemplo,
3CaO.SiO2 en el caso de la alita, que es uno de los minerales más importantes
del cemento Portland. Sin embargo, dichas fórmulas no se corresponden con las
características estructurales de los compuestos (iones o sus complejos), por lo
que muchas veces se usan fórmulas en las que se acostumbra a separar los
complejos aniónicos de los cationes (en ocasiones se usan corchetes). En este
caso, la alita que utilizamos como ejemplo se representa como Ca3SiO5.
Composición de fases
En algunos materiales, especialmente en los suelos, tiene una gran influencia
sobre su comportamiento ingenieril, el contenido y posible transición de las
distintas fases (entendidas como tal a los distintos estados de agregación de la
sustancia: sólido, líquido y gaseoso). La fase sólida, generalmente constituida por
minerales o cualquier otro compuesto natural o artificial, los poros "vacíos" que
representan a la fase gaseosa (aire), y finalmente, los poros con distinto grado de
saturación, que constituyen la fase líquida. Esto mismo es aplicable perfectamente
a otros materiales pétreos, tanto naturales como artificiales que, aunque
coherentes y resistentes, la mayoría contienen fase líquida y gaseosa.
En el caso de los suelos, muy utilizados como materia prima para la producción de
materiales de construcción, como base para las obras, como material de
mejoramiento o relleno, como material impermeabilizante en algunas obras como
las presas de tierra etc., la determinación y empleo de la composición de fases
resulta imperativo para el ingeniero. El hecho puede entenderse fácilmente, si
meditamos sobre el comportamiento de un material arcilloso en estado seco,
comparado con el mismo en estado saturado. Así, en la práctica geotécnica se
utilizan parámetros técnicos relacionados con la composición de fases, como el
índice de poros, la porosidad, la humedad, el grado de saturación, etc., que son
tratados con mayor propiedad en la disciplina Geotecnia.
Como puede apreciarse, el término fase tiene una doble acepción, por lo que debe
analizarse con cuidado cuando se estudia la literatura científica o docente, para
evitar confusiones en su interpretación.
2.3.ESTRUCTURA DE LOS MATERIALES DE CONSTRUCCIÓN
Los distintos elementos que constituyen a un material, así como la forma en que
ellos se agrupan, determinan la estructura del mismo. O sea, que puede
entenderse como estructura, al conjunto de rasgos morfológicos de distinta
envergadura que caracterizan a un material en sus distintos niveles.

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Aunque en la Ciencia de los Materiales y otras ciencias (Física, Química, etc.) se
acostumbra a clasificar la estructura de los materiales en cinco niveles, en
Materiales de Construcción resulta suficiente, para el logro de los objetivos
perseguidos en este texto, una división más simple, que de manera algo
convencional se realiza atendiendo simplemente al nivel de observación en:
macroestructura, microestructura y estructura interna.
MACROESTRUCTURA
Se entiende por macroestructura, el aspecto, que en conjunto muestra el arreglo
de los elementos componentes del material en un análisis macroscópico, o sea, a
simple vista. Es muy evidente que los rasgos macro estructurales nos permiten la
identificación, al menos con carácter preliminar, de los principales materiales de
construcción de uso común en la práctica cotidiana. Aunque muy simple,
constituye un rasgo de gran importancia para estimar el posible comportamiento
físico, mecánico y químico del material, así como un posible parámetro para
evaluar la calidad de un determinado material o producto. Particular interés tiene la
posible presencia de macro-fisuras (grietas), microporos (como las coqueras en el
hormigón provocadas por insuficiente compactación), distribución uniforme o no de
las partes componentes del material (homogeneidad), etc.
En la Fig. No. 2.1 se presenta una fotografía de la macroestructura brechosa que
caracteriza al hormigón hidráulico, en ella se distinguen claramente los distintos
tipos de áridos de configuración angulosa, cementada por el mortero de arena y
pasta de cemento endurecida.

Ejemplos prácticos de distintas designaciones utilizadas para describir las


estructuras en los materiales de construcción se muestran en la Tabla.
Designaciones frecuentes utilizadas para describir las estructuras en los
materiales de construcción

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Microestructura
La microestructura, es la que se puede observar con el uso de algún instrumento
óptico (lupa, microscopio óptico, microscopio electrónico, etc.). En cuanto a
morfología, es análoga a la macroestructura, aunque ciertamente resulta de una
riqueza cualitativa muy superior, dada principalmente por el mayor nivel resolutivo
proporcionado por los instrumentos utilizados en el estudio. En la Fig. No. 2.2 se
puede apreciar la micro- estructura de una pasta de cemento Portland a los 60
días de edad.
La presencia de poros en los materiales de construcción tiene una influencia
notable en su comportamiento físico, mecánico y sobre todo en su
comportamiento durable. Las dimensiones de los poros y su mayor o menor
comunicación entre sí definen muchas propiedades. En primer lugar, su
resistencia mecánica, a medida que aumenta el contenido de poros disminuye su
capacidad resistente. El grado de comunicación entre los poros determina su
permeabilidad a distintos fluidos, especialmente al más común, el agua. Del
mismo modo, puede comprenderse que a medida que el material sea más
permeable, los agresivos tendrán más facilidad de penetrar en su interior y
acelerar su deterioro.
La presencia de fisuras microscópicas es causa de perjuicio en el desempeño de
los materiales, de ahí que el estudio microestructural de las fisuras sea importante,
pues así es posible determinar su magnitud, determinar o inferir la posible causa
de su aparición, lo que facilita la selección de los métodos de tratamiento
correctivo y/o preventivo.

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3. ESTRUCTURA INTERNA
Se refiere al arreglo que tienen las partículas elementales componentes del
material, a la forma en que se realiza su enlace, etc. En este sentido es muy
importante destacar dos tipos de estructura interna: la cristalina y la amorfa.
Las sustancias en su distinto estado de agregación (gaseoso, líquido o sólido),
presentan normalmente diferente grado de desorden en sus partículas
elementales componentes (átomos, moléculas, iones). El estado gaseoso se
caracteriza por un elevado grado de desorden, o sea, las partículas se encuentran
ubicadas al azar y en constante movimiento, mientras que, en el estado líquido,
aunque predomina el desorden, existen porciones donde se aprecia cierto
ordenamiento. En el estado sólido pueden presentarse desde cristales donde
existe un riguroso orden a partir de la repetición de una red unitaria, hasta material
amorfo donde, aunque predomina el desorden, existen porciones donde se
manifiesta cierto orden, aunque irregular. De esta manera puede ilustrarse cuan
variada es la posibilidad de ocurrencia de ordenamientos de las partículas en los
diferentes materiales, tanto naturales como artificiales.
Dadas sus funciones, la gran mayoría de los materiales de construcción se
encuentra en estado sólido, por lo que en este epígrafe se tratará de manera
particular sobre la estructura de los sólidos. Tomando como base el ordenamiento
de las partículas elementales, los sólidos se dividen en dos tipos básicos, los
cristalinos y los amorfos.
Los sólidos cristalinos son aquellos donde las partículas elementales se
encuentran ubicadas en posición tal que forman una red perfectamente
estructurada, donde se empaquetan de manera ordenada y forman un patrón que
se repite tridimensionalmente (celda unitaria). O sea que, "orden” puede ser la
palabra clave que mejor caracteriza el arreglo de las partículas en la estructura
cristalina. En la Fig. 2.3 a) puede apreciarse un esquema de la estructura interna
de la halita (sal común), mientras que en la Fig. 2.3 b) se muestra la foto de un
cristal de dicho mineral.
Como consecuencia de ese ordenamiento que poseen los materiales cristalinos,
ellos se caracterizan por tener mayor estabilidad química (menos energía), tienen
temperatura de fusión bien definida, sus monocristales son anisótropos, etc.
Ejemplos de materiales cristalinos son: sólidos covalentes (como el diamante,
cristales de cuarzo, etc.), metales, sólidos iónicos y otros. Vale señalar que la
mayoría de los materiales de construcción comunes presentan estructura

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cristalina, incluso muchos materiales heterogéneos están formados por distintas
fases cristalinas, tal es el caso del cemento, la arena de construcción, etc.

ilustración de la estructura cristalina de la halita ; b) Cristal de halita


Por el contrario, los sólidos amorfos son aquellos donde las partículas no poseen
ordenamiento, sino que se encuentran dispuestas al azar, o sea, que "desorden”
es una palabra clave que pudiera servir para caracterizar la estructura de los
materiales amorfos (Ver fig. 2.4). Como consecuencia de esa disposición interna
de las partículas, los sólidos amorfos se caracterizan por tener menor estabilidad
química, o sea son más reactivos que los cristalinos, lo cual se debe a que poseen
una mayor energía (mayor entropía). Además, poseen un comportamiento
isótropo, no poseen una temperatura de fusión definida (Se reblandecen dentro de
cierto intervalo de temperatura), etc. Como ejemplos de materiales amorfos
pueden servir el vidrio, los asfaltos, la parafina, el hule, muchas resinas, etc. En la
Fig. No. 2.4 se muestra una ilustración de una estructura amorfa, en este caso
vidrio de sílice.
El vidrio es un material inorgánico de estructura amorfa, generalmente formado
por silicatos y alumosilicatos, que puede ser de origen natural (como la obsidiana,
piedra pómez, etc.) o artificial (como el vidrio ordinario de construcción). El vidrio
es un importante material de construcción, que se fabrica principalmente a partir
de arena sílice (que aporta SiO2), y caliza (que aporta CaCO3) y carbonato de
sodio (Na2CO3). Debe aclarare que, en muchos países de habla hispana, como
en el caso de Cuba, se le llama cristal al vidrio ordinario, por lo que muchas
personas piensan que dicho material posee estructura cristalina y no es así.

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ilustración de una estructura amorfa
Es muy importante comprender que los materiales puramente cristalinos (perfecto
orden) o los puramente amorfos (perfecto desorden), tal como se describe en los
conceptos expuestos en este epígrafe, son ciertamente muy escasos. En realidad,
tanto en los materiales naturales como en los artificiales, los más frecuentes son
los que poseen estructuras que van, desde el estado cristalino, hasta el otro
(amorfo), de manera tal que puede hablarse respecto a ellos, como grado de
cristalinidad o grado de amorfismo.
Debe destacarse, que la estructura interna de un material, sea cristalino o amorfo,
no puede conocerse en la mayoría de los casos, simplemente por su morfología
externa, sobre todo en los materiales polifásicos (la gran mayoría). No obstante,
bajo condiciones físico- químicas bien favorables de formación, la estructura
cristalina interna de algunas fases, tanto naturales como artificiales, puede
manifestarse al exterior en forma de cristales macroscópicos de forma poliédrica.
En la Figura 2.5 se pueden apreciar cristales cúbicos del mineral pirita, exhibiendo
el hábito característico de dicho mineral.

Cristales cúbicos macroscópicos de pirita.


Sistemas cristalinos
Una propiedad esencial de los cristales es su simetría. De acuerdo con el grado de
simetría los cristales se clasifican en distintos sistemas cristalinos. Los siete
sistemas cristalinos clásicos son:
Cúbico
Hexagonal
tetragonal
Romboédrico
Monoclínico
Triclínico
Ortorrómbico

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se muestran los poliedros básicos de cada uno de los sistemas cristalinos antes
mencionados.

POLIEDROS DE LOS SIETE SISTEMAS CRISTALINOS SIMPLES


No obstante, la estructura cristalina de un material no queda totalmente definida
conociendo solamente su forma geométrica o sistema cristalino, es preciso
además determinar la posición específica de los átomos dentro de la celda
unitaria. Estas posiciones se conocen como puntos reticulares, los que,
combinados con los siete sistemas cristalinos, forman las denominadas redes de
Bravais. Con dichas combinaciones, se obtienen veintiocho redes cristalinas
posibles (formas de empaquetamiento), aunque en la realidad sólo existen
catorce, pudiéndose obtener las demás a partir de éstas.
A manera de ejemplo, se muestran a continuación los puntos reticulares
correspondientes al sistema cúbico: CS (cúbico simple), CC (cúbico centrado) y
CCC (cúbico centrado en las caras), los cuales se muestran en la Figura No. 2.7.

3.1. CLASIFICACIÓN DE LOS MATERIALES DE CONSTRUCCIÓN


Los materiales de construcción pueden clasificarse tomando como base distintos
factores, como su origen, composición, forma de uso, etc. Sin embargo, la
clasificación más generalizada es la que toma como base las formas de enlace

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entre los átomos, lo cual repercute en sus propiedades generales. De esta
manera, los materiales se agrupan en cuatro tipos fundamentales: metales,
polímeros, cerámicos y compuestos (composites).
Metales
Los metales constituyen un grupo de materiales muy familiares a todos, muy
utilizados en distintas ramas de la industria construcción, mecánica, automotriz, de
la aviación, etc. y también muy utilizado para la fabricación de herramientas,
utensilios domésticos, etc. En la industria de la construcción tienen los metales un
campo extraordinario de utilización, tanto como material estructural en forma de
barras de refuerzo para hormigón (como las cabillas) o como perfiles laminados de
distinta sección y dimensiones (canales, angulares, vigas, etc.), como también en
su uso como material de terminación, para herrajes, cerrajería, puertas, ventanas,
etc.
Los materiales metálicos se encuentran formados esencialmente por elementos
químicos metálicos, aunque también pueden contener elementos químicos no
metálicos como impurezas o incorporados intencionalmente, con el propósito de
formar aleaciones, como el caso del carbono en el acero. Se distinguen fácilmente
debido a que manifiestan una alta conductividad térmica, o sea, que pueden
conducir fácilmente el calor. También tienen una alta conductividad eléctrica,
tienen brillo característico (metálico) y son todos opacos. Generalmente son
pesados y deformables, aunque algunas excepciones como el aluminio, resultan
extrañamente ligeros.
Los metales deben su comportamiento al hecho de que algunos de sus electrones
pueden abandonar los orbitales en los átomos. De manera opuesta, en los
polímeros y los cerámicos, los electrones no son libres de vagar en la medida que
lo hacen en los metales. Puesto que algunos electrones son libres de moverse en
un metal, rápidamente pueden transferir una carga eléctrica.
Cada electrón acarrea 1,6 X 10-9 Amperes por segundo, ya que un Coulomb es la
carga transferida por un Ampere rápidamente de una región caliente de un metal a
una región fría. Los metales transmiten algo de la energía térmica que han
absorbido en la zona de más alta temperatura y esto les da la propiedad de
conductividad térmica.
Típicamente, la mayoría de los metales son más densos que los materiales no
metálicos. De cualquier forma, la alta densidad no es una característica inherente
de los metales, puesto que existen metales ligeros. No obstante, más del 90% de
aquellos elementos con número atómico de 40 o más son metales. Hasta ahora,
todo parece indicar que la alta densidad es sólo una coincidencia del
comportamiento de los metales.
Polímeros

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Los materiales poliméricos o plásticos tienen un amplio uso en artículos
domésticos, juguetes, envases, etc., pero cada día van tomando mayor
importancia en la industria de la construcción. Como que se deforman con cierta
facilidad y muchos de ellos tienen la capacidad de recuperar su forma, pues
también se le conoce con el nombre de plásticos.
Se caracterizan por tener baja densidad, elevada capacidad aislante, tanto térmica
como eléctrica. Reflejan escasamente la luz, normalmente son transparentes o
translúcidos y son flexibles y de fácil conformación.
Los plásticos están formados esencialmente por elementos químicos no metálicos,
comparten electrones y típicamente forman grandes moléculas (las llamadas
macromoléculas). Estas grandes moléculas contienen un gran número de
unidades o meros, por lo que también se les designa como materiales poliméricos
o polímeros.
A diferencia de los metales, los cuales tienen algunos electrones libres, los
elementos no metálicos de la esquina superior derecha de la tabla periódica,
tienen en común el atraer electrones adicionales. Cada electrón se asocia con un
átomo específico (o un par de ellos). De esta manera, en los plásticos
encontramos una conductividad térmica y eléctrica bastante limitada, puesto que
toda la energía térmica que debe ser transferida de regiones calientes, por
vibraciones atómicas, lleva un proceso mucho más lento que el que se lleva a
cabo en los metales. Debido a la escasa movilidad de los electrones en los
plásticos, éstos son más capaces de ajustar sus vibraciones a los de la luz. Es por
esto que absorben los rayos lumínicos.
Luego de su proceso inicial de obtención, los plásticos, como producto terminado,
se clasifican en dos grandes grupos: los termoestables y los termoplásticos.
Los polímeros termoestables son generalmente, pero incorrectamente llamados,
baquelita moldeada. Son diferentes de los termoplásticos, porque después de su
proceso inicial de moldeo, no pueden ser reformados y si son sujetos al calor, se
distorsionan, se ampollan, se queman o se carbonizan. En su proceso de moldeo,
tienen que calentarse a temperaturas y presiones mayores que los termoplásticos,
pero son más fuertes y soportan temperaturas más el elevadas.
Los plásticos termoestables que se hacen de resinas fenólicas, son por lo general
muy costosos y los moldes que se hacen de ellos son muy frágiles, con pocas
aplicaciones prácticas. Por lo tanto, para reducir costos y mejorar la resistencia del
material se usan varios agregados como relleno.
Una característica definida de los polímeros termoplásticos es que pueden ser
suavizados por el calor, generalmente a una temperatura abajo de 150oC y puede
después dársele forma cuando sea necesario. La baja temperatura a la cual se
suaviza limita sus aplicaciones a cierto grado, pero son de gran valor para una

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gran variedad de propósitos en el campo de la ingeniería en general y eléctricas,
así como para utensilios domésticos.
Cuando se calientan a bajas temperaturas, los termoplásticos pueden sufrir
cambios de tamaño y forma, y cualquier metal puede ser insertado y después
extraído. En algunos componentes, esto puede suceder durante operaciones de
soldado, a menos que se tome cuidado de poner "un pozo de calor’ para
absorberlo.
Algunos plásticos cambian su forma bajo temperatura ambiente y bajo presiones
extremadamente ligeras. Esto se conoce como flujo frío y la brea es un buen
ejemplo de un plástico con esta característica. Los plásticos en este grupo además
del poliestireno, incluyen al “perspex” (acetato de celulosa), polipropileno, nylon,
cloruro de polivinilo (P.V.C), y al polietileno.
Cerámicos
Dicho de una forma simple, los materiales cerámicos son compuestos formados
por elementos metálicos y no metálicos. Existen muchos ejemplos de materiales
cerámicos, estas variedades pueden ser, desde el cemento, con el que se produce
el hormigón, las rocas mismas (piedra de construcción), hasta los azulejos y
ladrillos de barro cocido, por nombrar unos pocos solamente.
Cada uno de estos materiales es relativamente duro y frágil. En realidad, la dureza
y fragilidad son atributos generales de los cerámicos junto con el hecho que
tienden a ser más resistentes que otros metales o polímeros, junto a altas
temperaturas y severas condiciones del medio ambiente. Las bases para sustentar
las características mencionadas están dadas de nueva cuenta, por el
comportamiento electrónico de los constituyentes de este material, es decir sus
átomos.
Debido a sus tendencias naturales, los elementos metálicos liberan los electrones
localizados en los orbitales más alejados del núcleo de sus átomos y los ceden a
los átomos de los materiales no metálicos, los cuales retienen esos electrones. El
resultado es que dichos electrones quedan inmovilizados, de manera que un
material cerámico típico resulta un buen aislante, tanto térmico como
eléctricamente.
Igualmente, importante, resulta el hecho que los iones metálicos positivos (átomos
que han perdido electrones) los iones no metálicos negativos (átomos que han
ganado electrones), desarrollen fuerte atracción entre sí. Cada catión (positivo) se
rodea de aniones (negativos). Usualmente se requiere una cantidad considerable
de energía (y por lo mismo, una cantidad considerable de fuerza) para separarlos.
Es pues, un hecho poco sorprendente, que los materiales cerámicos tiendan a ser
duros (resistentes mecánicamente), refractarios (térmicamente resistentes), e
inertes (químicamente resistentes).

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Finalmente, conviene resaltar el hecho de que en el lenguaje popular se emplea
en término material cerámico (o cerámica), para designar a los objetos fabricados
con barro cocido, como los ladrillos, tejas, etc., sin embargo, esto no coincide con
el grupo de materiales que se ha descrito aquí, que es mucho más amplio que
este, aunque coincidentemente, ellos caen dentro de dicho grupo.
MATERIALES COMPUESTOS
Los materiales compuestos son una combinación conveniente de dos o tres de los
tipos de materiales descritos anteriormente. Un ejemplo muy común de estos
materiales es el compuesto de fibra de vidrio, formado por un material cerámico
(fibra de vidrio) y un plástico (matriz de resina).
Aparte de los tipos de materiales descritos, cabe destacar que existen los
llamados semiconductores, que han ganado una importancia cada vez mayor en la
tecnología de ingeniería y que poseen características que son poco típicas. Pero
para los fines del logro de los objetivos del presente curso de Materiales de
Construcción carecen de interés.
Una clasificación de los materiales compuestos que se ha utilizado divide los
mismos en: sintéticos (como la fibra de vidrio), naturales (como la madera), o
combinados (como el hormigón hidráulico y el hormigón asfáltico).
Influencia de la composición y estructura de los materiales en su
comportamiento
La influencia de la composición química de los materiales en el comportamiento de
los mismos resulta muy evidente para todos, baste con comparar las propiedades
del metal hierro con las propiedades del metal plomo o con el metal aluminio. Sin
embargo, muchas veces se tiene la misma composición química y las propiedades
son sustancialmente diferentes, a consecuencia de la diferente estructura. O sea,
que muchas veces el ordenamiento o empaquetamiento de las partículas
elementales componentes del material tiene más influencia en sus propiedades
que su naturaleza química.
Un ejemplo que puede ilustrar perfectamente lo expuesto en el párrafo anterior, es
el caso del elemento químico carbono. Este mismo elemento químico puede tener
propiedades extraordinariamente diferentes cuando tiene un arreglo atómico u
otro. Puede ser muy duro, transparente, de deslumbrante brillo, como en el caso
del diamante; o muy blando, opaco, de color gris, como en el mineral grafito; o
incluso combustible como en el caso del carbón mineral.
El diamante se caracteriza por presentar una estructura interna en la que cada
átomo de carbono está rígidamente ligado a otros cuatro, formando una estructura
tetraédrica que le proporcionan al diamante la elevada dureza que le caracteriza.
En el grafito, los átomos de carbono están ligados en redes hexagonales planas,
mientras que las ligaduras perpendiculares a dichos planos son mucho más

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débiles, proporcionándole al material un clivaje fácil y baja dureza, tanto, que
puede servir como lubricante.
Pero no son solamente las propiedades físico-mecánicas las que se modifican con
el tipo de estructura, también el efecto se manifiesta en el comportamiento químico
de los materiales. Como un ejemplo, puede servir en este caso un material
compuesto por dióxido de silicio o sílice (SiO2). Efectivamente, la sílice (SiO2) en
estado amorfo posee un comportamiento esencialmente diferente a la sílice en
estado cristalino: la sílice (SiO2) con estructura amorfa posee actividad puzolánica
(Es una puzolana), mientras que, de manera opuesta, la sílice (SiO2) con
estructura cristalina (por ejemplo, la arena sílice), no manifiesta actividad
puzolánica (No es una puzolana). En estos casos, para que reaccione con la cal
debe ser mediante activación química, térmica, etc., como el tratamiento en
autoclave, donde se somete el material con vapor de agua, a elevada temperatura
y presión, por ejemplo, en los procesos de fabricación de los llamados ladrillos
silico- calcáreos. Muy reconocido por su calidad son los bloques silico-calcáreos
producidos en Alemania bajo el nombre comercial “Kalksandsteine”. Parte de la
gama de productos de este tipo de material se muestran en la Fig. No. 2.8.
La influencia de la estructura de los materiales en sus propiedades puede
comprenderse muy bien, empleando como ejemplo al grupo de los silicatos. Los
silicatos constituyen un numeroso grupo de fases presentes en los materiales de
construcción y pétreos naturales, que se caracterizan por poseer una estructura
compleja, que condiciona sus típicas propiedades. Así, los materiales fibrosos
como el asbesto (por ej., crisolito de serpentina), constan de cadenas paralelas de
tetraedros de silicio (SiO4) enlazados entre sí por iones positivos, situados entre
las mismas. Por esa razón, los enlaces iónicos son más débiles que los enlaces
covalentes dentro de cada cadena, por lo que las tensiones que son insuficientes
para romper las cadenas, sí pueden romper al material en fibras, de aspecto
astilloso. Algo muy semejante ocurre en otro grupo de silicatos (los filosilicatos), en
los que las láminas formadas por enlaces covalentes son más fuertes que las
uniones entre las láminas por enlace iónico. De esa manera los materiales con
dicha estructura se
caracterizan por presentar típicamente clivaje en forma de láminas. Ejemplos
clásicos de tal comportamiento lo tienen minerales comunes como las micas,
cloritas, minerales arcillosos, etc.
Finalmente, un ejemplo muy ilustrativo de la influencia la estructura de los
materiales en su comportamiento, es el caso de las barras de acero de refuerzo
(cabillas) que son empleadas en la elaboración de armaduras de refuerzo en los
elementos de hormigón armado. Durante el proceso de conformación de las
armaduras de refuerzo, las barras deben ser cortadas y dobladas de acuerdo con
las especificaciones del proyecto. Durante las operaciones de doblado, la
estructura superficial del acero sufre alteraciones, que modifican su

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comportamiento ante la corrosión. En la Fig. 2.9 puede apreciarse el hecho, de
que en los lugares donde se han realizado dobleces , el acero ha sufrido
corrosión, mientras que el resto de la barra se encuentra prácticamente inalterada,
con su color gris azulado característico.

3.2. FORMAS DE USO DE LOS MATERIALES DE CONSTRUCCIÓN


Los materiales de construcción presentan una amplia gama de formas de uso, la
mayoría de ellas como productos. Un resumen de las principales formas de uso de
los materiales de construcción se muestra en la Tabla No. 2.5.

TÉCNICAS INSTRUMENTALES DE INVESTIGACIÓN


En capítulos anteriores se ha explicado la influencia extraordinaria que tienen la
composición y estructura de los materiales en sus propiedades y desempeño
general. Cabe ahora una pregunta muy lógica ¿Cómo determinar o conocer la
composición y estructura de los materiales? Dada la complejidad del problema
presentado, es que la solución se logra mediante la aplicación de diversas
técnicas instrumentales de investigación, que cada día evolucionan de manera
progresiva y a veces de manera sorprendente. En este capítulo se brinda una
información muy elemental sobre tales técnicas instrumentales, de manera tal que
permita al ingeniero, arquitecto o constructor, orientarse ante este complejo e
importante campo.
En la práctica profesional, la mayoría de los estudios y caracterizaciones que se le
realizan a los materiales de construcción, son los relacionados con las
propiedades físico- mecánicas, tales como las características resistentes (a los
distintos tipos de esfuerzos), el módulo de elasticidad, la absorción, permeabilidad,

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etc. Esto se debe a que dichas propiedades son las que normalmente se utilizan
para el diseño de los elementos estructurales que componen a las edificaciones.
Sin embargo, en los problemas asociados con la durabilidad, en el diseño y
caracterización de algunos tipos de materiales, la determinación de las
propiedades físico-mecánicas solamente, resulta insuficiente para poder hacer un
análisis más confiable o poder adoptar medidas para el perfeccionamiento de los
materiales, la introducción de nuevos productos, etc.
Muchas características de los materiales de construcción resultan imposibles de
determinar por los ensayos ordinarios, por ejemplo, los relacionados con la
estructura interna y la composición u ordenamiento de las partículas sub-
microscópicas, por lo que hay que acudir a técnicas especiales de investigación,
como las técnicas espectroscópicas, técnicas de rayos-X, técnicas microscópicas,
etc.
Antes de comenzar el desarrollo del tema propiamente dicho, es conveniente
destacar el objetivo y alcance que se pretende con la exposición del mismo en
este capítulo. Evidentemente que la investigación de los materiales de
construcción constituye generalmente un problema de carácter multidisciplinario,
en el que están involucradas varias ciencias. Es necesario entonces el trabajo
conjunto de especialistas, donde cada cual aporte sus conocimientos y
experiencias en su rama, para lo cual se necesita un acercamiento mutuo, que
permita el entendimiento y aproximación progresiva a la solución del problema
planteado. Conviene así destacar, que el alcance del contenido expuesto aquí en
este capítulo es muy limitado y elemental, pretendiendo particularmente el logro de
tres objetivos fundamentales:
Adquirir la terminología técnica mínima que permita al profesional de la
construcción la comunicación adecuada con los especialistas que realicen
los estudios de caracterización de los materiales.
Indicar, para casos simples, las técnicas de investigación recomendables
para el estudio o caracterización de los materiales de construcción.
Comprender el significado de los resultados de las determinaciones
realizadas por los especialistas y proponer alternativas de trabajo conjunto,
para arribar a los resultados deseados.
No se pretende entonces, de ningún modo, que el ingeniero o arquitecto
sea capaz de utilizar el microscopio u otros instrumentos y/o equipos, y
realizar por sí mismo todas las determinaciones, sino que lo que se
pretende es que sea capaz de conocer el principio en que se basan los
métodos, el campo de aplicación de la técnica, y ante un caso concreto, ser
capaz de tomar la muestra, acudir al especialista solicitándole con precisión
lo que necesita, trabajar en conjunto e interpretar adecuadamente los
resultados que se obtengan del estudio.

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Conviene recordar las diferencias que existen entre la ciencia "Materiales de la
Construcción” y la "Ciencia de los Materiales”. La Ciencia de los Materiales
comprende estudios de naturaleza y alcance distintos a los de Materiales de la
Construcción, generalmente más dirigidos hacia aspectos microscópicos o
submicroscópicos que se emplean para el diseño de nuevos materiales y otros
fines. Por tanto, debe quedar bien claro que no se pretende que el profesional de
la construcción (ingeniero, arquitecto, etc.) sea un especialista en las técnicas
instrumentales de investigación, ni que sea capaz de efectuar las determinaciones
empleando los distintos instrumentos o equipos, a menos que se especialice, por
alguna circunstancia o razón práctica particular, en alguna de las técnicas que se
utilizan.
Aunque las técnicas instrumentales de investigación que se emplean en la
actualidad son muy diversas y constituyen una lista bien numerosa, las más
utilizadas en la práctica de caracterización son las siguientes:
Técnicas de análisis químico
Microscopía óptica de luz polarizada y metalografía
Técnicas de análisis térmico
Microscopía electrónica (de reflexión y transmisión de electrones)
Técnicas de rayos-X (DRX, FRX, etc.)
Espectroscopia ultravioleta, de luz visible e infrarroja
Espectrometría de masa
Cromatografía de gases y líquidos
Espectrometría de resonancia magnética nuclear
Espectrometría de emisión y absorción óptica
Espectrometría de Auger y de fotoelectrones (rayos X)
Otras
La caracterización de materiales es el conjunto de determinaciones físicas,
químicas, mecánicas, etc. que permiten la solución de los problemas presentados
al profesional, es decir, que los aspectos a aclarar dependen en gran medida del
objetivo de la investigación. En ocasiones la caracterización debe aclarar aspectos
relacionados con la composición, con la estructura, con sus propiedades físicas,
con el comportamiento mecánico, el comportamiento durable ante ciertos
ambientes agresivos, etc. No obstante, con mucha frecuencia se requiere de la
caracterización química y mineralógica.
Muy diversas técnicas han sido aplicadas en el estudio y caracterización de los
materiales de construcción: físicas, químicas, mecánicas y otras muchas se han
empleado en el trabajo frecuente con los materiales. El empleo de unas u otras ha
estado determinado por el objetivo perseguido, la disponibilidad de la técnica, etc.
Todas ellas pueden brindar importante información, incluyendo la caracterización
de materias primas, materiales y productos. Vale destacar que, en la mayoría de
los casos, una sola técnica no es suficiente para lograr toda la información

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necesaria para resolver el problema presentado, por lo que la aplicación conjunta
de varias técnicas es muchas veces necesaria para lograr el objetivo propuesto.
TÉCNICAS DE ANÁLISIS QUÍMICO
Diversos métodos de análisis químico han sido aplicados extensivamente para el
estudio y caracterización de distintos tipos de materiales, rocas, suelos, etc. La
investigación sobre cementos, áridos, aditivos, yeso, cal, y otras materias primas y
materiales, precisa en muchas ocasiones del conocimiento de la composición
química. Por ejemplo, la evaluación de la aptitud de una caliza como materia prima
para la fabricación de cal, precisa de la determinación de la cantidad de carbonato
de calcio que la misma posee, entre otros aspectos. También, luego de la
producción es necesario conocer la composición de la cal, para evaluar su calidad.
El análisis químico es el conjunto de métodos de análisis elemental, que permiten
la determinación de los elementos o iones presentes en una muestra de material
objeto de estudio. La determinación puede ser cualitativa o cuantitativa, pero para
los propósitos más frecuentes vinculados con los materiales de construcción, la de
mayor interés es la cuantitativa. El análisis clásico se realiza por vía húmeda (por
gravimetría, colorimetría, volumen de gas desprendido, etc.).
Para realizar el análisis químico de una muestra de material, roca, etc., por vía
húmeda, primeramente, se selecciona el procedimiento para su descomposición,
aunque para la mayoría de los materiales comunes existen normas de ensayo
disponibles. Generalmente se tritura el material hasta fino polvo y luego se trata
con ácidos (clorhídrico, sulfúrico, fluorhídrico, etc.) en función de la solubilidad del
material, por eso se le denomina vía húmeda.
El análisis químico por vía húmeda no es ciertamente complejo, y generalmente
puede realizarse en un pequeño laboratorio con la ayuda de instrumentos
comunes (cristalería, reactivos para análisis, etc.), aunque se requiere de una
balanza analítica. Para muchas determinaciones se necesita de una mufla y de
crisoles apropiados, pero por lo general no resulta tan complicado ni costoso, en
comparación con otras de las técnicas que describen en este capítulo. Claro que
para obtener resultados confiables se precisa de un técnico calificado,
instrumentos "aptos” para su empleo, reactivos adecuados para análisis y la
utilización de las normas de ensayo correspondientes. Esto último es muy
importante, ya que, de acuerdo con los objetivos de las determinaciones, existen
normas específicas para cada tipo de determinación.
No obstante, lo expuesto, novedosas técnicas analíticas hacen posibles
determinaciones mucha absorción atómica (EAA), fluorescencia de rayos X (FRX),
espectroscopia de plasma inducido por láser (LIBS), espectrometría de energía
dispersiva (EDS), y otros.

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Cada elemento químico se caracteriza por tener una absorción a una determinada
longitud de onda. La técnica de espectroscopia de absorción atómica (EAA)
explota esta propiedad, al lograr la excitación de los átomos con un haz luminoso
emitido por una lámpara específica, que atraviesa una nube de la muestra objeto
de análisis, mientras que la absorción es captada por un espectrómetro. Esta
técnica es capaz de efectuar determinaciones cuantitativas de la mayoría de los
elementos químicos, particularmente análisis cuantitativo de precisión para
metales.
Como ya se ha explicado antes, el resultado del análisis químico se acostumbra a
expresarlo en porcientos de los óxidos de los diferentes elementos químicos
presentes (aunque se encuentren formando otros compuestos químicos y no
precisamente óxidos). En cada caso es muy importante saber cuáles son los
elementos de interés práctico, pues de lo contrario la determinación sería muy
costosa y compleja. A medida que se vaya profundizando en la materia, se
brindará información sobre cuáles son los elementos más importantes a
considerar en cada uno de los materiales de construcción y en cada situación
específica.
Técnicas de microscopía óptica
La técnica de microscopía óptica es una de las más conocidas, y como se
expondrá más adelante, consiste en un conjunto de métodos que van desde lupas
comunes hasta complejos y costosos microscopios. El microscopio común permite
hacer observaciones de la estructura de los materiales, presencia de poros,
fisuras, uniones entre las distintas partes componentes, etc., y en oportunidades
permite realizar el reconocimiento o identificación de las fases más comunes. El
microscopio óptico permite observaciones de hasta 50x, mientras que el
microscopio electrónico de barrido permite trabajar entre 20 y 20 000x (o mucho
más).
El microscopio de luz polarizada
Una técnica de valor inestimable en la caracterización de materiales es el
microscopio óptico de luz polarizada (MOLP), el cual es un instrumento
relativamente común, muy utilizado para estudios de distinta naturaleza en
múltiples disciplinas y procesos tecnológicos, particularmente en trabajos de
identificación de rocas en estudios geológicos, tanto que se le conoce también con
el nombre de microscopio petrográfico. Se trata de un microscopio, que además
del sistema de lentes ordinario posee, entre otros aditamentos, un polarizador y un
analizador. Para el trabajo común, deben colocarse perpendicularmente las
direcciones de vibración del analizador y del polarizador.
3.3. PROPIEDADES DE LOS MATERIALES DE CONSTRUCCIÓN
Como se ha explicado, el campo de aplicación de los materiales de construcción
está determinado fundamentalmente por sus propiedades, se puede citar como

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ejemplo el hecho de que, para utilizar un material en un piso, es necesario que el
mismo sea resistente a la abrasión, que sea no resbaladizo, de fácil limpieza, buen
aspecto estético, etc. Como ya se ha expuesto en el capítulo anterior, las
propiedades de los materiales de construcción dependen de su composición y
estructura, lo cual es la base para el entendimiento del comportamiento físico,
químico y mecánico de los materiales con que se enfrenta el profesional.
En este capítulo se tratará precisamente sobre esas propiedades que caracterizan
a los materiales, tales como su comportamiento ante el calor o ante el agua, las
relacionadas con la masa y el volumen, como los rasgos de su estructura porosa,
la resistencia mecánica, dureza, propiedades térmicas, etc.
El trabajo profesional de un ingeniero o arquitecto se caracteriza, entre otros
aspectos, por el diseño estructural de los elementos componentes de las obras,
por la ejecución de obras con el empleo de determinados materiales producidos
en industrias, pero que el constructor debe recibir, controlar, etc., así como por la
fabricación y trabajo general con algunos materiales fundamentales, entre los que
se encuentra el hormigón. En estos casos es fundamental el conocimiento de las
propiedades que constituyen parámetros técnicos clave para su adecuado
desempeño, así como los procedimientos, ensayos, etc., que se utilizan para su
determinación.
Un problema práctico frecuente en el trabajo que enfrenta el profesional de la
construcción, tanto en la etapa de proyecto, del diseño, o de la propia ejecución,
etc., es la selección adecuada del material o materiales apropiados para la función
que desempeñará el mismo en la obra. Como se conoce, el campo de aplicación
de los materiales está condicionado principalmente por sus características y
propiedades, por lo que constituye una base fundamental el conocimiento de las
mismas.
CARACTERÍSTICAS ORGANOLÉPTICAS DE LOS MATERIALES
Ciertamente las características organolépticas de los materiales de construcción
no permiten normalmente efectuar una buena caracterización de los mismos, sin
embargo, dado el hecho que pueden obtenerse de manera muy rápida y directa,
pues resultan extremadamente importantes en muchos casos. Otro aspecto clave
es que dichas características permiten, en una gran cantidad de casos, la
identificación del material, problema que no debemos subestimar en la práctica
cotidiana. No resulta difícil identificar, mediante las características organolépticas,
al vidrio, a los metales, los plásticos, etc., que se utilizan en la construcción,
habilidad que resulta clave para cualquier trabajador de la construcción e incluso
para personas profanas en el tema.
Como su nombre lo indica, las características organolépticas son aquellas que
pueden ser detectadas o apreciadas por los sentidos, como por ejemplo el color,
olor, estado de la superficie al tacto, etc. De esa manera es que podemos

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identificar, por simple inspección, materiales tan comunes como el vidrio, la
madera, los metales, las rocas, etc. Por ejemplo, mediante el olfato pueden
distinguirse algunos tipos de madera, como el cedro, sabicú, etc., que poseen un
olor bien característico.

4. PROPIEDADES FÍSICAS DE LOS MATERIALES DE CONSTRUCCIÓN


Entre el conjunto de propiedades físicas que caracterizan a los materiales, las más
utilizadas en el campo de la construcción son las relacionadas con las
propiedades termo- técnicas y las hidro-físicas. No significa que otras propiedades
o parámetros, como las propiedades eléctricas, radiactivas, acústicas, etc. no sean
útiles, sino simplemente que su utilización está vinculada a la solución de
problemas más específicos, fuera de los objetivos del presente tema.
PROPIEDADES TERMO-TÉCNICAS DE LOS MATERIALES
Conductibilidad térmica
No todos los materiales conducen el calor del mismo modo, así, por ejemplo, los
metales se caracterizan por conducir muy bien el calor, mientras que la madera lo
hace con mucha dificultad. La conductividad térmica es la propiedad que
caracteriza la mayor o menor facilidad de transmisión de calor por un material.
Puede definirse como la cantidad de calor que pasa en una hora a través de una
muestra del material de un metro cuadrado de área y un metro de espesor,
cuando la temperatura entre ambas caras planas difiere en 1oC. La unidad de
medida de la conductibilidad térmica en el SI es W/(moC).
La conductividad térmica de los materiales está condicionada por su composición
química, por las características de su estructura porosa, grado de humedad, así
como la temperatura del entorno. La humedad del material incrementa mucho la
conducción del calor, por lo que en los materiales y productos destinados al
aislamiento térmico debe evitarse la humedad y/o protegerse con la aplicación de
algún producto hidrófugo.
Como que la conductibilidad térmica del aire es menor que la de los materiales
comunes, una vía práctica para lograr materiales y productos de construcción con
menor conductibilidad térmica es incrementando la porosidad. Es este sentido es
interesante conocer que los poros pequeños y cerrados proporcionan mayor
aislamiento térmico que los materiales con poros grandes y comunicados. Como
consecuencia de lo anterior, se puede establecer una relación directa entre masa
volumétrica del material y su conductibilidad térmica. Por otro lado, también la
humedad propicia el incremento de esta propiedad, dado que el agua conduce
mucho más el calor que el aire.
Capacidad calorífica
La capacidad calorífica es la propiedad que caracteriza la capacidad de un cuerpo
de almacenar calor. Esta magnitud extensiva depende del calor específico del

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material, de la masa del cuerpo y de la diferencia de temperatura. El calor
específico (o capacidad calorífica específica), se define como la cantidad de calor
que es necesario suministrar a 1 kg del material dado, para que incremente su
temperatura en 1oC. Mientras mayor sea el calor específico de un material,
significa que mayor será la cantidad de calor necesaria para incrementar la
temperatura de una masa de 1 kg del mismo en 1oC y viceversa.
El conocimiento o evaluación de esta propiedad es importante, por ejemplo, para
prevenir los efectos de las variaciones de temperatura entre el interior y el exterior
de un elemento o edificación. En el SI se suele expresar en kJ/(kg.oC).
Coeficiente de dilatación
Es una propiedad que caracteriza el grado en que un material cambia sus
dimensiones (longitud o volumen) cuando sufre cambios de temperatura. Como es
sabido, la mayoría de los cuerpos experimentan dilatación cuando se calientan y
se contraen cuando se enfrían. El parámetro más usado en la práctica de la
construcción es el coeficiente de dilatación lineal y su unidad en el SI es oC-1
(mm/m°C).
El correcto análisis de los coeficientes de dilatación térmica de los materiales
usados en los elementos de una edificación, permite la adopción de medidas
preventivas relacionadas con los problemas provocados por dilataciones y
contracciones que experimentan dichos elementos, que de otro modo pudieran
causar deformaciones o agrietamientos indeseados. Generalmente el diseño
adecuado de juntas de dilatación es una medida preventiva muy efectiva en las
edificaciones de cierta envergadura. Especial cuidado debe guardarse en las
tuberías, raíles de ferrocarril y otros elementos metálicos de mucha longitud. Otra
consideración importante debe efectuarse cuando se diseñan materiales
compuestos, pues cabe esperarse un comportamiento inadecuado del conjunto
cuando se utilizan materias primas de coeficiente de dilatación muy diferentes.
Significativos son los daños registrados en bombas, válvulas y accesorios por no
prever de antemano estos importantes esfuerzos. En la Tabla No. 4.2 se muestran
ejemplos de coeficientes de dilatación de algunos materiales comunes.
Resistencia a las altas temperaturas (poder refractario)
Se entiende por refractario, a la capacidad de un material de soportar altas
temperaturas durante un tiempo prolongado, sin que se reblandezca o se
produzcan deterioros en su masa. La forma más utilizada de los productos
refractarios es el ladrillo, que es utilizado como material de revestimiento de los
hornos industriales de diverso tipo. De acuerdo con su composición y
comportamiento químico los refractarios se clasifican en tres grupos
fundamentales: ácidos, neutros y básicos. Su campo de aplicación está
marcadamente influenciado por su costo, pues generalmente son materiales muy
caros. Los materiales cerámicos en general tienen muy buenas propiedades

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refractarias, siendo ampliamente utilizados en combinación con morteros y
aglomerantes refractarios.
Resistencia al fuego
Esta propiedad caracteriza el comportamiento ante el fuego de los materiales de
construcción, y su importancia está asociada fundamentalmente a la posibilidad
real de la ocurrencia de incendios en las edificaciones, permitiendo también la
correcta selección de los materiales y productos a utilizar en los distintos
ambientes o lugares de la edificación. De acuerdo con la resistencia al fuego, los
materiales se clasifican en tres categorías: incombustibles, de difícil combustión y
combustibles.
Termo-fluencia
La termo-fluencia es un fenómeno que se puede producir cuando un material está
sometido a altas temperaturas por un período de tiempo relativamente prolongado.
Se manifiesta esencialmente como una deformación plática, que ocurre a
esfuerzos menores que los esfuerzos de fluencia del material. Como resultado, la
capacidad de carga de los elementos donde ocurre este fenómeno, como
consecuencia, por ejemplo, de incendios prolongados o partes que se encuentren
directamente sobre llamas de quemadores, etc., sufren una disminución
apreciable de su capacidad de carga.

5. PROPIEDADES HIDRO-FÍSICAS DE LOS MATERIALES


El conocimiento de las propiedades hidro-físicas de los materiales de construcción
tiene una gran importancia práctica, pues la acción de la humedad sobre dichos
materiales puede conducir al deterioro de los mismos por distintas causas, por lo
que la investigación y aplicación de técnicas para prevenir o disminuir su efecto
deletéreo es clave para garantizar la durabilidad de las obras. Patologías de
naturaleza física, química, electroquímica y hasta biológica, pueden estar
condicionadas a la presencia de agua en los materiales. Algunos ejemplos de
deterioros de naturaleza química pueden ser la acción de los sulfatos sobre el
hormigón de cemento Portland, el lixiviado de productos solubles, etc. La corrosión
del acero de refuerzo en el hormigón armado es un excelente ejemplo de un
fenómeno de naturaleza electroquímica, que es posible sólo si hay presencia de
humedad, etc. Además de lo expuesto, la presencia de humedad en los elementos
constructivos altera su capacidad de aislamiento térmico, sirve como medio de
transporte de sustancias agresivas, crea costras de precipitación en forma de
eflorescencias, propicia la proliferación de hongos y bacterias, etc. Entre las
principales propiedades hidro-físicas se encuentran la absorción de agua, la
higroscopicidad, la ascensión capilar y la permeabilidad.
Absorción de agua

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La absorción de agua de un material es simplemente la cantidad de este líquido
que es capaz de absorber el mismo cuando se sumerge en agua durante un
período de tiempo (generalmente 24 horas). La absorción de agua se produce
como consecuencia de varios fenómenos, que en conjunto hacen que los poros
comunicados del material se llenen de agua. Por eso es que resulta tan importe su
evaluación, sobre todo en materiales que serán sometidos a ambientes agresivos.
Esta propiedad puede utilizarse para caracterizar indirectamente la posible
durabilidad del material, pues debe tenerse en cuenta que no solamente se trata
de la potencial acción agresiva del agua, sino de los posibles iones o compuestos
que es capaz de transportar la misma hacia el interior del material.

6. PROPIEDADES DEL VIDRIO COMO MATERIAL DE CONSTRUCCIÓN


Los vidrios tienen un aspecto macroscópico que se corresponde con el de un
sólido típico; de hecho, el vidrio es un material muy duro (dureza 6,5 en la escala
de Mohs). Sin embargo, desde el punto de vista molecular el vidrio es un líquido
sobre enfriado. Posee una densidad entre 2,3 y 2,6, aunque en vidrios especiales
utilizados para lentes, llega a valores de 4-8. Posee elevada resistencia mecánica,
de 500 a 1000 MPa a compresión y de 20 a 50 a flexión.
Cuando se prepara el vidrio se trabaja a altas temperaturas de forma que se
comporta como un líquido. Pero cuando se enfría (en torno a unos 900 °C)
aumenta tanto la viscosidad que las moléculas prácticamente pierden el
movimiento de traslación, se mueve tan lentamente que nunca encuentran la
orientación adecuada para formar un sólido cristalino y mantienen una estructura
amorfa que corresponde a un líquido sobre enfriado.
El vidrio, además de ser un material muy duro (puede servir como abrasivo), se
caracteriza por presentar una resistencia a la compresión muy elevada. Como
material de construcción, el vidrio se ha empleado principalmente como un
material de terminación en forma de productos comerciales, no obstante, también
el vidrio se usa como un material de carácter estructural, pero en casos muy
particulares.
Se destaca el hecho de que el vidrio es un material que acepta enteramente el
reciclable, incluso de manera prácticamente ilimitada. Las ventajas del reciclaje del
vidrio se relacionan con que es una forma ambientalmente favorable de cerrar el
ciclo de vida, evitándose la extracción de materias primas vírgenes. Además, al
reciclar el vidrio se pueden obtener las mismas propiedades de la inicial o
modificadas según conveniencia, y, por último, se requiere de menos energía para
su fabricación.
Formas comerciales del vidrio
En la esfera de la construcción, el vidrio tiene una amplia gama de formas
comerciales y aplicaciones, aunque como ya se expuso, generalmente se usa
como un material de terminación.

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Las formas comerciales más comunes son las siguientes:
Vidrio plano (para puertas, ventanas, elementos divisorios, etc.)
Vidrio reforzado
Vidrio templado
En forma de bloques
• Como fibra de vidrio. La fibra de vidrio es un material compuesto formado por
fibras de vidrio unidas por un material polimérico, generalmente una resina.
Además, se comercializa en una gran variedad de productos, como frascos,
botellas, bombillos y otros tipos de lámparas, así como vidrios especiales como los
de seguridad usados en la industria automovilística, electrónica, la aviación, para
uso doméstico en recipientes, vasos, etc.
Materiales aglomerantes
Los aglomerantes son materiales imprescindibles en las obras de construcción de
nuestro tiempo, ellos se emplean para la fabricación de productos aglomerados,
para la unión de diferentes elementos o piezas en la construcción de las obras, o
simplemente para la elaboración de materiales, como el caso de los morteros,
hormigones y otros. Aunque se clasifican de acuerdo con diferentes factores, la
manera clásica es de acuerdo con las características de su fraguado, dividiéndose
así en tres tipos o grupos fundamentales: aéreos, hidráulicos e hidrocarbonados.
Adicionalmente, se puede considerar un cuarto grupo de aglomerantes, las
resinas, que constituyen actualmente un tipo bastante atractivo, dadas sus buenas
cualidades y versatilidad.
Los aglomerantes aéreos son los que fraguan y endurecen solamente en
condiciones aéreas (en el aire), pero además y lo más importante, se caracterizan
por ser inestables en este tipo de ambiente, por lo que no deben ser utilizados a la
intemperie ni en lugares húmedos. Como ejemplos de este tipo de aglomerante se
tienen a la cal y al yeso. Los aglomerantes hidráulicos son aquellos que son
capaces, no solamente de endurecer en el aire o bajo el agua, sino que además
resultan estables ante la humedad e incluso dentro del agua. Como ejemplos de
este tipo de aglomerantes se encuentran el cemento Portland, el cemento de
escorias, etc. Los aglomerantes hidrocarbonados, por su parte, son aquellos que
están formados por hidrocarburos más o menos complejos y que su
endurecimiento ocurre por la evaporación del disolvente empleado o por
enfriamiento. Ejemplos de ellos son los asfaltos y el alquitrán.
El yeso de construcción
El yeso de construcción, denominado también gypsum plasto o “plasta of París” en
la literatura técnica internacional, es un término genérico para designar a un
aglomerante aéreo constituido esencialmente por sulfato de calcio semihidratado,

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con proporciones variables de otras modificaciones del sulfato de calcio, según la
variedad de que se trate.
La manera clásica de obtención de dicho aglomerante es a partir de la
descomposición parcial de la roca natural "yeso”, la cual está compuesta
fundamentalmente por el mineral del mismo nombre, cuya composición química es
sulfato de calcio di hidratado (CaSO4.2H2O). Es conveniente tener en cuenta que,
en algunos idiomas, entre ellos el español y el inglés, el término yeso tiene varias
acepciones. Se usa tanto para designar al mineral o a la roca, como al propio
aglomerante. En inglés se observa con frecuencia el uso de la palabra yeso
(gypsum) para designar a la materia prima (mineral o roca), mientras que al
aglomerante se le suele designar como “gypsum plasto” o “plaster of París”, pero
sobre todo en los documentos que provienen de traducciones, se mantiene la
doble acepción.
El uso del yeso como material aglomerante es extremadamente antiguo, baste
señalar que, en muchas de las pirámides egipcias, como en las de Giza (2200
a.C.), se utilizó ya el yeso como material de construcción. Se considera que el
yeso fue el primer aglomerante artificial utilizado por el hombre. Sin embargo, un
gran auge en el uso de este material se produjo en París alrededor del año 1667,
cuando después de una serie de grandes incendios se hizo obligatorio, por ley,
recubrir los marcos de madera de las edificaciones con láminas metálicas
clavadas y yeso.
Materia prima
Las fuentes clásicas de materia prima para la producción del yeso de construcción
han sido depósitos naturales de rocas. No obstante, con el desarrollo de los
procesos tecnológicos se ha logrado el aprovechamiento de una serie de fuentes
alternativas de yeso, principalmente como subproducto de algunos procesos
industriales, como se describirá más adelante
La piedra (roca) de yeso de origen natural está formada por un aglomerado de
granos del mineral del mismo nombre, con diferente grado de cohesión, tamaño
de los cristales, etc., que le proporcionan distinta estructura según la variedad y
origen de los depósitos. La composición química del mineral es sulfato de calcio di
hidratado (CaSO4.2H2O), en el cual la cal (CaO) está en un 32,5%, el ion (SO3)
constituye un 46,3% del mineral, mientras que el agua (H2O) está en un 20,9%.
Entre las propiedades que caracterizan al mineral yeso, se encuentran su baja
dureza (2 en la escala de Mohs), densidad 2,3 y una elevada solubilidad en agua
(2 g/l). El yeso es de color blanco, pero debido a la presencia de impurezas puede
presentarse en variadas coloraciones de gris, pardo, amarillento, etc. Cristaliza en
el sistema monoclínico y mediante estudios con la técnica de difracción de rayos X
se ha podido interpretar que la red cristalina del mismo está formada por capas de
átomos de Ca y grupos tetraédricos de sulfato, separados por láminas de

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moléculas de agua, las cuales al ser eliminadas convenientemente no destruyen la
estructura cristalina. El yeso se distingue fácilmente de otros minerales parecidos
(calcita, cuarzo, anhidrita, etc.), pues tiene muy baja dureza (se raya con la uña),
no reacciona con el ácido clorhídrico y al soplete, pierde agua y se resquebraja.
La mayoría de los depósitos de yeso se han formado con carácter sedimentario,
en cuencas evaporíticas, de manera similar a la halita. Como que el yeso se
caracteriza por su elevada solubilidad, pues normalmente desde el punto de vista
geológico debe aparecer en las partes superiores de los depósitos evaporíticos.
Yace típicamente en forma de capas, que van desde finas láminas de unos
milímetros hasta potentes estratos de varios metros de espesor. En ocasiones se
alternan capas interestratificadas de yeso, halita, arcillas, etc. El yeso y otras
evaporitas aparecen con cierta frecuencia vinculados a los llamados domos
salinos, estructuras complejas que se forman debido a la excepcional plasticidad
de estos materiales cuando están sometidos a elevada presión en la corteza
terrestre.
Otros orígenes del yeso pueden ser, como consecuencia de la hidratación de la
anhidrita, la cual se hidrata con cierta facilidad, incrementando su volumen
notablemente (hasta aproximadamente un 30%), también puede encontrarse yeso
en forma de productos detríticos, como la arena de yeso, tan común en algunos
países como en Cabo Verde, donde se usa profusamente por la población para la
producción local de aglomerantes en condiciones rudimentarias. Resulta curioso el
hecho de que en la naturaleza se encuentran
tanto el sulfato de calcio di-hidratado (mineral yeso), como el sulfato de calcio
anhidro (mineral anhidrita), pero no se ha encontrado la variedad de sulfato de
calcio semi- hidratada.
FABRICACIÓN DEL YESO
La tecnología para la producción del yeso de construcción a partir de fuentes
naturales de yeso como materia prima, es relativamente sencilla y generalmente
apropiada para la producción local a pequeña escala. Normalmente se requiere,
en esencia, de tres operaciones principales: machaqueo de la piedra de yeso
extraída de los depósitos, molienda hasta estado de polvo y calcinación. Desde
luego que es la calcinación el proceso que más atención merece, ya que para una
materia prima dada, la calidad del producto final depende fundamentalmente de su
tratamiento térmico y las condiciones en las que ocurre el mismo.
La cocción o calcinación se realiza industrialmente en dos tipos de hornos, de
caldera o en hornos giratorios. Modernamente es posible la realización de
procesos de producción donde se efectúa la molienda y la calcinación en un
mismo equipo, que hace a la vez las funciones de molino y horno. Los hornos
rústicos se emplean todavía en la actualidad en muchos países subdesarrollados.

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El agua de constitución del yeso natural está enlazada de manera tal en su
estructura, que el 75% de la misma se desprende por efecto del calor más
fácilmente que la restante, de ahí que el desprendimiento del agua se haga por
etapas, obteniéndose así primeramente el semi-hidrato, luego la anhidrita y
finalmente el yeso hidráulico.
Entre las variedades de yeso, el más usado en los trabajos de construcción es el
semi- hidrato o yeso de fábrica. Durante la cocción a temperaturas relativamente
bajas (130- 180oC) el yeso se descompone según la siguiente reacción química:
Propiedades del yeso
El yeso para la construcción está constituido mayoritariamente, por lo común, por
cristales de la modificación p de semihidrato de yeso (2CaSO4.H2O), contiene
también cierta cantidad de anhidrita (CaSO4) y partículas de la materia prima no
descompuesta (CaSO4.2H2O). La resistencia mecánica del yeso de este tipo es
baja, normalmente entre 2 y 5 Ma. La densidad es 2,75 g/cm3 y en función de la
finura, variedad, etc., posee una masa volumétrica unitaria que varía de unos 700
a 900 kg/m3.
Fraguado y endurecimiento.
Como se ha expuesto, el yeso común se caracteriza por presentar un fraguado
rápido, aunque existen variedades ricas en semi-hidrato a, que tienen un fraguado
lento. Dado que el semi-hidrato de yeso es muy soluble en agua (8 g/l), a los
pocos minutos de haberlo amasado con agua se disuelve de manera progresiva,
hasta que la solución se sobresatura y empiezan a precipitar cristales pequeños,
que con el paso del tiempo concrecionan.
El fraguado empieza con la formación de una estructura tridimensional donde los
cristales de yeso están unidos por débiles fuerzas de Van der Walls. El
endurecimiento ocurre por el crecimiento de los cristales y su concrescencia,
formándose la estructura cristalina. La acción del agua está regida por aspectos
semejantes a los del hormigón, o sea, a medida que aumenta el contenido de
agua en las mezclas aumenta su porosidad, y a consecuencia disminuye la
resistencia mecánica, la durabilidad y otras propiedades en general.
Así, la principal reacción química que ocurre durante el proceso de fraguado es la
siguiente:
2SO4Ca.H2O + 3H2O ►2(SO4Ca.2H2O)
El yeso semi-hidrato empieza a fraguar al cabo de dos o tres minutos y termina
aproximadamente a los veinte minutos, desprendiéndose calor (133 kJ/kg) y
elevándose la temperatura unos 20oC. Se puede observar que se verifica una
contracción, seguida de una dilatación, debido a la formación inicial de la variedad
rómbica y el paso a la monoclínica. El volumen de la masa aumenta, siendo ello

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una buena cualidad para su conformación por moldeo. Como aspecto curioso, se
destaca el hecho de que la composición química del material formado es la misma
que la de la materia prima inicial (sulfato de calcio deshidratado), lo mismo que
ocurre con otros aglomerantes aéreos como la cal, la magnesia, etc. Por eso se
dice que los aglomerantes aéreos regeneran la materia prima al fraguar.
Al fraguar, las partículas de anhidrita se transforman, primeramente, en semi-
hidrato y luego en una segunda etapa a deshidrato. Es por eso que como agente
retardador del fraguado puede emplearse polvo de anhidrita. Por el contrario, el
yeso deshidrato puede usarse como agente acelerador. El fraguado puede
modificarse añadiendo sustancias que cambien la solubilidad del semi-hidrato.
Como aditivos, retardan el fraguado el ácido cítrico, cloruro de calcio, agua
caliente, azúcar, bórax, etc., y lo aceleran, el cloruro de sodio, el sulfato de
potasio, acetato, etc.
El agua de amasado varía de 0,5 (para uso corriente) al 0,6 (para estuco) y 0,7
(para moldeo). Las resistencias obtenidas son bajas (de 2 a 10 MPa a la
compresión). Debe recordarse que la incorporación de yeso deshidrato a la
mezcla acelera el fraguado, por lo que resulta necesario que los operarios
mantengan un riguroso cuidado en la limpieza de los instrumentos y recipientes.
El yeso de alta resistencia mecánica se obtiene tratando térmicamente la piedra
de yeso de alta calidad en aparatos herméticos bajo vapor de agua a presión. Se
obtiene yeso de hasta 15 -25 MPa.
Desde el punto de vista químico los aglomerados a base de yeso tienen una
diferencia importante con respecto a los aglomerados a base de cemento
Portland. Mientras las matrices de cemento Portland se caracterizan por tener
elevados valores de alcalinidad (pH hasta alrededor de 13 en hormigones
jóvenes), los aglomerados de yeso tienen pH neutro. Así, al usar fibras en
matrices cementantes base Portland, se requieren materiales resistentes a los
álcalis, mientras que en el yeso se pueden usar fibras ordinarias, de vidrio,
orgánicas, etc.
Los productos elaborados a base de yeso se caracterizan por presentar
excelentes propiedades de aislamiento térmico y acústico, siendo además
incombustibles y con buena resistencia al fuego.
Variedades de yeso
La producción de yeso se divide en tres tipos: para construcción, para moldeo y
para aplicaciones especiales. El yeso de moldeo se emplea tanto para piezas con
carácter ornamental, como en la cerámica para vajillas y para el moldeo de
muebles sanitarios. Los especiales son los utilizados en la medicina, como el yeso
ortopédico y el modelar dental.

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Los aglomerantes de yeso de alta cochura se someten a temperaturas entre 600 y
900oC, y por eso están constituidos, con preferencia, por anhidrita CaSO4. El
yeso de alta cochura fragua y endurece con lentitud, pero su estabilidad en el
agua y la resistencia es más alta; 10-20 MPa. Por eso se emplea para construir
enlucidos, mampostería y para preparar el denominado "mármol artificial”. El yeso
de alta resistencia mecánica está constituido principalmente por la modificación a
de sulfato cálcico semihidratado, mucho más activa que la modificación p.
La temperatura de cocción del yeso (unido a la calidad de la materia prima)
determina la cualidad del producto obtenido, debido fundamentalmente al grado de
deshidratación y a la estructura cristalina del material resultante. De esta forma,
para las distintas temperaturas de cocción se pueden obtener las siguientes
variedades o "modificaciones cristalinas” del sulfato cálcico. En la Tabla No. 7.1 se
muestran las distintas variedades de yeso.

El cemento Keene es producido por la doble calcinación de yeso muy puro.


Después que el grumo o pedazo de yeso ha sido calcinado al rojo vivo, el
resultante sulfato de calcio anhidro es inmerso en una solución al 10% de alumbre,
entonces recalcando y finalmente pulverizado en un molino.
Entre las principales ventajas del yeso se encuentra su baja temperatura de
cocción y la versatilidad que caracteriza al material, lo cual hace que se utilice en
una amplia gama de productos. Sin embargo, también se le pueden señalar
inconvenientes, el más importante de los cuales es la escasa distribución
geográfica de su materia prima "la piedra de yeso”. Para que se tenga una idea de
tal situación, se puede exponer por ejemplo el caso de Cuba, donde solamente
existen tres yacimientos de importancia práctica
La industria del yeso en Cuba se concentra en la explotación del mineral yeso y su
procesamiento en plantas con bajo desarrollo tecnológico. Los yacimientos de
yeso que se encuentran en explotación en Cuba cuentan con estudios geológicos,
donde están bien delimitadas las reservas y calidades, poseen proyectos de
explotación minera en la mayoría de los casos. Sin embargo, el empleo de
equipamiento inadecuado y con mucho tiempo de uso, la explotación se realiza
muchas veces de manera inapropiada según su calidad.
En Cuba se tienen tres plantas para la producción de yeso aglomerante ubicadas
en las provincias de Matanzas, Santiago de Cuba y Ciego de Ávila. Por lo general
la tecnología instalada en las dos primeras es muy rudimentaria y el proceso
fundamental, el de calcinación, se realiza en hornos discontinuos tipo marmitas, de
baja eficiencia energética. En la tercera planta se dispone de un horno rotatorio
que data de los años 60, que no tiene las condiciones necesarias para asimilar
una tecnología de punta.

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En ninguna de las tres plantas está concebida la etapa de procesos
complementarios, lo que impide la obtención de la diversidad de tipos de yeso que
mundialmente se conocen y comercializan. De igual modo en todos los casos hay
deficiencias con la instrumentación y ausencia total de control y regulación
tecnológica. La norma actual del yeso en Cuba es la NC 330/85 que define tres
tipos de yeso: construcción, modelar y producción de tizas.
Yeso procedente de la desulfuración de los gases de escape
El yeso se considera un material de construcción con un futuro muy halagüeño,
ello se debe a que en la actualidad existe toda una tecnología desarrollada sobre
la obtención de yeso a partir de la desulfuración de los gases de las emisiones
industriales (principalmente en las centrales térmicas), lo cual reporta además un
incalculable beneficio a la protección del ambiente. En la actualidad esta
tecnología es propia de los países desarrollados, pero es de esperar que en Cuba
se pueda comenzar a mediano plazo con los trabajos de investigación y de
factibilidad.
Los yesos obtenidos mediante los procesos de desulfuración de los gases de
escape en las industrias se conocen como FGD Gypsum, de sus siglas en idioma
inglés (Flue Gas Desulfuración Gypsum). En muchas industrias, especialmente en
las centrales térmicas que consumen combustibles fósiles (carbón mineral, fuel oil,
gas oil, etc.), y se desprenden gases con un elevado contenido de agentes
contaminantes. Efectivamente, dichos combustibles contienen principalmente
carbono, azufre, nitrógeno y otros elementos químicos (As, Cl, Hg, Ni, Pb), que al
quemarse generan CO, CO2, SO2, NOx, cenizas, etc. Notables impactos
ambientales negativos producen los gases de escape de estas industrias, si no se
les da un adecuado tratamiento. Las lluvias ácidas, el efecto invernadero y los
daños a la salud son, entre otros, los trastornos que provocan la emisión
incontrolada de estos gases a la atmósfera.
Campo de aplicación
El yeso destinado para usarse en enlucido de paredes o techos debe usualmente
tener elevada plasticidad, mejorándose con la adición de pequeñas proporciones
(aproximadamente 5%) de cal hidratada
El yeso tiene un amplio campo de aplicación, tanto como materia prima para la
producción de otros materiales de construcción, como lo es el caso del cemento
Portland, donde se usa como retardador del fraguado, como para la elaboración
de distintos productos (paneles y piezas de yeso como” dry wall’, etc.) o
aplicaciones (enlucidos, revestimientos de muros y techos en general, etc.). No
obstante, cabe destacar que el yeso usado en la producción de cemento es
normalmente la piedra de yeso natural.

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ANEXOS
EXAMEN DEL MODULO
NOMBRE
FECHA

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INDICACIONES: RESOLVER LAS SIGUIENTES PREGUNTAS

1. ¿QUE COMPRAR PARA EMPEZAR A CONSTRUIR?

2. ¿CUÁLES SON LAS HERRAMIENTAS QUE SE UTILIZAN EN LA


CONSTRUCCIÓN?

3. ¿CUÁLES SON LOS MATERIALES MÁS BARATOS PARA CONSTRUIR


UNA CASA?

4. ¿CUÁLES SON LOS MATERIALES DE LA CONSTRUCCIÓN?

5. ¿QUÉ SON MATERIALES DE CONSTRUCCIÓN Y CÓMO SE


CLASIFICAN?

6. ¿CUÁLES SON LOS MATERIALES MÁS COMUNES?

7. ¿CUÁL ES EL MATERIAL MÁS UTILIZADO EN LA CONSTRUCCIÓN?

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