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Guerra Espiritual

Guerra Espiritual. En el contexto biblico

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La Guerra Invisible

Hay una gran guerra que está siendo librada actualmente en el mundo. No es un conflicto
entre naciones, tribus, o gobiernos. No es un golpe de estado, ni rebelión civil.

Se está librando una batalla invisible que nuestros ojos humanos no pueden percibir. Es
una batalla instigada por nuestro enemigo espiritual Satanás, es una lucha constante entre
el bien y el mal que afecta la vida diaria de las personas. La batalla espiritual puede ocurrir
en nuestra vida cotidiana, no está reservada a los momentos de grandes crisis o
problemas.

Por ello, saber cómo opera Satanás es importante para estar preparados y poder hacerle
frente. En Oseas 4:6, escrito esta que “Mi pueblo fue destruido, porque le faltó
conocimiento…”, y una de las áreas en las cuales los creyentes son derrotados por falta de
conocimiento es en la Guerra Espiritual.

La iglesia primitiva, primera comunidad cristiana después de la crucifixión de Jesucristo,


vio la experiencia espiritual en términos de una guerra, terminología que se usa en el
Nuevo Testamento; donde la protección se encontró en la Armadura de Dios y la palabra
de Dios se comparó con una espada, los ataques de Satanás fueron llamados “dardos
encendidos”, la Fe era la “buena pelea” y a los creyentes se les dijo que “pelearan la
buena batalla”.

En tanto en la iglesia actual existen distracciones que pueden desenfocar a los creyentes
de la gran batalla espiritual que está librándose a su alrededor, iglesias y hombres de Dios
están siendo atacados; Satanás está intensificando sus ataque en la medida que se
aproxima la venida de nuestro Señor Jesucristo, sobre esto Pablo nos advierte en 2
Timoteo3:1 “También debes saber que en los últimos días vendrán tiempos peligrosos”

Debemos tener presente, ¿Quién es el enemigo?, “Porque no tenemos lucha contra


sangre y carne (hombre), sino contra principados, contra potestades, contra los
gobernadores de las tinieblas de este mundo, contra huestes espirituales de maldad en
las regiones celestes” (Efesios 6:12).

El hombre existe en dos mundos, como está escrito en 1 Corintios 15:40: “Hay cuerpos
celestiales y cuerpos terrenales”; el cuerpo terrenal que vive en el mundo natural
(tangible) y el celestial en el mundo espiritual intangible. “Pero el hombre natural (cuerpo
terrenal) no percibe las cosas que son del Espíritu de Dios, porque para él son locura; y
no las puede entender, porque se han de discernir espiritualmente” (1 Corintios 2:14).

Es necesario usar “discernimiento espiritual” para entender las cosas espirituales, abrir
nuestros “ojos espirituales” que nos permita identificar al enemigo y que tipo de guerra
se está librando. Una referencia está en 1 Reyes 6, donde Giezi, por intercesión de Eliseo,
abrió sus ojos espirituales e identifico quienes eran sus enemigos y quienes le estaban
protegiendo.
La guerra espiritual es “multidimensional”, es de varios tipos: (1) entre el creyente y el
mundo (Juan 15:18-27) – batalla social, (2) entre la carne y el espíritu ( Gálatas 5:16-26) –
batalla personal, (3) entre el creyente y los poderes sobrenaturales malignos (Efesios 6:10-27) – batalla
supernatural.

Todos estamos involucrados en esta guerra, no hay neutralidad alguna; los no creyentes son víctimas o
cautivos del mal y los creyentes, atacados la adoración, oración.

Además esta guerra está siendo librada en la tierra, “El


ladrón (Satanás) no viene (a la tierra) sino
para hurtar, matar y destruir; yo he venido para que tengan vida, y para que la tengan
en abundancia” (Juan 10:10).

Esta gran batalla, comenzó con la rebelión de Lucifer (Isaías 14:12-17 y en Ezequiel 28:12-
19), quien fue un ángel de Dios, luego quiso tomar el control del Reino de Dios, fueron
derrotados y expulsados del cielo y formaron su propio reino sobre la tierra (Apocalipsis
12:7 - 9). Lucifer cambio y es conocido como Satanás y los ángeles quienes le
acompañaron son demonios. Desde ese momento, los espíritus demoniacos pueden
entrar, atormentar, controlar y usar a los humanos que pertenecen al Reino de Satanás y
motivan actos malignos realizados por los hombres.

Convirtiéndonos en el Ejército de Dios


Ante este estado guerra declarada, todos nosotros estamos llamados a convertirnos en
parte del Ejército de Dios. El plan especial de Dios admitirnos en su ejército se basa en dos
(02) conceptos importantes: arrepentimiento y conversión, los cuales resultan en
justificación.

Cuando te unes al ejército de Dios, debes arrepentirte de todo vínculo con el pecado y el
Reino de Satanás, mediante un arrepentimiento genuino. El arrepentimiento es “un
decisión interior o cambio de mente que resulta en una acción exterior de volverse del
pecado a Dios y a la justicia”. Hechos 20:21 lo llama “convertirse a Dios”. Mediante el acto
del arrepentimiento sales del pecado y dejas el Reino de Satanás, y Dios concede
arrepentimiento para vida (Hechos 11:18).

Cuando te arrepientes y pides el perdón de tus pecados experimentas la conversión, te


conviertes al Señor, tu Dios, (Lucas 1:16, Hechos 9:35, Hechos 11:21); convertirse es salir
de la oscuridad del pecado a la luz de la justicia de Dios (Hechos 26:19), salir de las cosas
terrenales a las espirituales (Hechos 14:15), salir de la idolatría a falsos dioses para servir
al Dios vivo y verdadero (1 Tesalonicenses 1:9).

El arrepentimiento genera cambio de mentalidad, de una decisión interior a una acción


exterior; la conversión es actuar según la decisión. Cuando te arrepientes del pecado,
tomas la decisión de salir del pecado y empiezas a transitar por el nuevo camino, se
establece una relación correcta con Dios. Esta relación correcta delante de Dios es la
justificación.
Cuando eres justificado mediante el arrepentimiento y la conversión, eres “salvo” de
una vida de pecado como así también del castigo del pecado. Esto es lo que significa
ser “salvo” y de lo que la Biblia está hablando cuando usa el término “salvación”.

Preparándonos para la Guerra - Debemos reconocer que Dios es el


Comandante en Jefe: Señor de los Ejército.

Dios el Padre, Jesucristo el Hijo, el Espíritu Santo, son las poderosas fuerzas espirituales
que asisten a los creyentes en esta guerra.

Dios el Padre es eterno, soberano, omnipresente, omnisciente que conoce todas las cosas,
omnipotente que es todopoderoso, sin cambios, sabio, justo, fiel, benevolente,
misericordioso, de gracia pues muestra misericordia al hombre pecador, es amor, sabio,
infinito, es el Padre; por cuanto Dios es el comandante de las fuerzas espirituales del bien
que se oponen al mal.

Dios el Hijo, Jesucristo, fue enviado por el Padre a la tierra en forma humana de tal
manera que el hombre fuera perdonado por sus pecados. Juan 3:16 6 Porque de tal manera
amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree, no se
pierda, mas tenga vida eterna. Jesús nos dio potestad en la guerra espiritual para (1)
redimir al hombre del pecado (2 Pedro 2:19, Romanos 8:21, Gálatas 5:1), (2) autoridad sobre las
fuerzas del enemigo (Lucas 9:1), (3) destruir las obras del diablo (1Juan 3:8), (4) interceder por los
creyentes: está sentado a la diestra del Padre intercediendo por los creyentes comprometidos en
la guerra espiritual, pues: “... Cristo es el que murió; más aún, el que también resucitó, el
que además está a la diestra de Dios, el que también intercede por nosotros” (Romanos
8:34).

Dios Espíritu Santo, es parte de la naturaleza triuna de Dios, escudriña la mente humana
(1 Corintios 2:10), tiene voluntad (1Corintios 12:11) guiando a los creyentes negándole
(Hechos 16:6-7) o concediendo permiso en ciertas acciones (Hechos 16:10), nos habla
(Hechos 8:29), nos ama (Romanos 15:30),e intercede por nosotros.

El Espíritu Santo intercede, ora a Dios, a favor de los creyentes: “De igual manera, el
Espíritu nos ayuda en nuestra debilidad, pues qué hemos de pedir como conviene, no lo
sabemos, pero el Espíritu mismo intercede por nosotros con gemidos indecibles”
(Romanos 8:26).

El Espíritu Santo cumple funciones muy importantes en la guerra espiritual, revela cosas
espirituales que no pueden ser conocidas naturalmente, habla la voluntad y las palabras
de Dios para nosotros, e intercede por nosotros cuando estamos librando batallas
espirituales. Además, el Espíritu Santo tiene una naturaleza sensible, esto significa que no
debemos mentirle, resistirnos a Él, insultarlo, blasfemarlo o molestar. Si el Espíritu Santo
es ofendido por tus acciones retirará Su Presencia. Tú no puedes librar una guerra
espiritual efectiva sin el poder del Espíritu Santo.

“Tú crees que Dios es uno; bien haces. También los demonios creen, y tiemblan”
(Santiago 2:19). Pues, las fuerzas espirituales del mal también lo creen y le temen, pero
siguen siendo malignas.

Creer en Dios no es suficiente, debes reconocerlo como el Señor de tu vida, aceptar el


sacrificio de Jesucristo por tu pecado, arrepentirte, pedir perdón, y convertirte en una
nueva criatura en Cristo.

Dios. Fuerzas Espirituales del Bien: Los Ángeles


Los ángeles son espíritus enviados por Dios para hacer su voluntad (Hebreos 1:14). Son
mensajeros. Fueron creados por Dios (Salmos 148:2,5 - (Colosenses 1:16).

Todos los ángeles eran justos y santos cuando fueron originalmente creados, adoraban y
servían al único Dios verdadero. Luego, algunos de ellos se rebelaron contra Dios y se
convirtieron en “demonios”. Existiendo ahora, ángeles bueno y malos.

La organización de los Ángeles no se detalla en la Biblia, pero como indica su palabra en


Colosenses 1:16 y Efesios 3:10, el mundo invisible se organiza en tronos, dominios,
principados y potestades; vale acotar que esta estructura fue imitada por Satanás para su
propio reino.

Existen multitudes de ángeles (Lucas 2:13-15), clasificados según los deberes que
cumplen: (1) Mensajeros: lleva adelante la voluntad de Dios en el cielo y la tierra, son loa
que usualmente se relacionan con los creyentes durante la guerra espiritual. Interpretan
la voluntad de Dios, protegen, guían, traen las respuestas a la oración, anuncian,
advierten, instruyen, llevan juicio, animan, sustentan, liberan e interceden a favor de los
creyentes; (2) Ángeles Electos o escogidos (1 Timoteo 5:21), (3) Querubines, aparecen en
Génesis, como parte del arca del pacto; pueden tener apariencia de león, buey, hombre,
águila, son las criaturas vivientes que rodean el trono de Dios en Apocalipsis 4:6; parece
que ellos son el orden superior de los ángeles, los guardianes de Dios. (4) Serafines; son
mencionados en Isaías 6:2,6, se ubican sobre el trono de Dios, lideran en el cielo la
adoración a Dios. (5) Criaturas Vivientes,(6) Ángeles Individuales.

Miguel:
Miguel el arcángel es mencionado por su nombre en Daniel 10:13,21; 12:1; Judas 9; y
Apocalipsis 12:7. Él es el único ángel llamado arcángel. Es presentado como teniendo el
mando sobre un ejército de ángeles en Apocalipsis 12:7 y se dice que es el príncipe del
pueblo de Israel en Daniel 10:13,21; 12:1.

Gabriel:
El significado de su nombre es “poderoso”. Es mencionado en Daniel 8:16, 9:21, y en Lucas
1:19,26. Siempre se lo comisiona para entregar un mensaje importante de parte de Dios.
Es Gabriel el que interpretó la visión de Daniel en 8:16; 9:21 y el que anunció el
nacimiento de Juan y el de Jesús en Lucas 1:19,26.

Los ángeles son activos tanto en el cielo como en la tierra. La fuente de su poder está
garantizada por Dios y gobernada por Él. Tienen acceso a la presencia de Dios en el cielo:
“Mirad que no menospreciéis a uno de estos pequeños, porque os digo que sus ángeles
en los cielos ven siempre el rostro de mi Padre que está en los cielos” (Mateo 18:10).

También son activos en la tierra. Esto está documentado por los variados ministerios y apariciones de
ángeles a personas registrados en la Biblia.

Los ángeles mensajeros son los que usualmente se relacionan con el creyente en la guerra
espiritual, interpretan la voluntad de Dios, protegen, guían, traen respuesta a las
oraciones, anuncian, advierten, instruyen, traen juicio, animan, sustentan, liberan e
interceden a favor de los creyentes en batalla. Son “espíritus ministradores”, puedes
pedirle a Dios que envié ángeles para asistirte en la batalla, El Rey David hizo esto. Él
oró...“... y el ángel de Jehová los acose... y el ángel de Jehová los persiga” (Salmos 35:5-6).

Aun cuando los ángeles tienen importantes ministerios a favor de los creyentes, la
palabra de Dios nos advierte en la Biblia que no debemos adorarlos y debemos rechazar a
los ángeles que predican algo contrario a evangelio pues el mismo Satanás se disfraza
como ángel de luz.

El Enemigo: Satanás. ¿Dónde está Satanás?

Satanás, en forma de espíritu, está presente en el mundo. “Dijo Jehová a Satanás: —¿De
dónde vienes? Respondiendo Satanás a Jehová, dijo: —De rodear la tierra y andar por
ella” (Job 1:7). “Sed sobrios y velad, porque vuestro adversario el diablo, como león
rugiente, anda alrededor buscando a quien devorar” (1 Pedro 5:8). Pero él no es
omnipresente, por lo cual emplea huestes de demonios para cumplir sus planes. Podemos
resumir las actividades de Satanás señalando que están siempre dirigidas en contra de
Dios, Su plan y Su pueblo. Te atacará en las áreas de adoración a Dios, la Palabra de Dios,
tu caminar cristiano, y tu trabajo para Dios. Más actividades específicas de Satanás serán
abordadas en futuras lecciones.

Satanás es comparado con una víbora o serpiente, su veneno es neurotóxico – afecta los
nervios (coraje), cardiotóxico – afecta el corazón (ataca tu adoración y servicio a Dios),
hemotóxico – afecta la sangre (trata de evitar la obra de la sangre de Jesús: salvación,
liberación, sanidad). Las serpientes se protegen a sí mismas mediante el disfraz, no se
distinguen fácilmente; con sonidos atemorizantes. Satanás viene disfrazado como un
“ángel de luz” e imita las cosas de Dios. Trata de asustarte aparentando ser más grande
y amenazador.
Así como la serpiente, Satanás también ataca con golpes rápidos y mortales, en
ocasiones oprime tu vida espiritual con las preocupaciones del mundo para
atemorizarte, y ama mantenerte bajo su yugo mientras te paraliza con su veneno. Las
serpientes localizan sus presas cuando se mueven; si permaneces tranquilo ni la serpiente
ni Satanás puede localizarte. Satanás te ve mejor cuando estas corriendo en confusión y
temor, cuando te quedas quieto y te levantas contra él sin temor, no puede atacarte, la
palabra aconseja “permanecer firmes…”, “mantente de pie..”

Evitar el ataque de Satanás en el mundo espiritual, es similar a como evitar la mordida


de serpiente en el mundo natural:
1. Reconocer a las serpientes venenosas (Conocer a tu enemigo)
2. Usar ropa protectora (tu armadura espiritual – Armadura de Dios)
3. Evitar el territorio de serpientes (No exponerte áreas conocidas de tentación o de
actividades satánicas)
4. Tener un amigo que te acompañe (la importancia de pertenecer a Cuerpo de
Cristo)
5. Evitar caminar después del anochecer o en áreas oscuras, las serpientes evitan la
luz directa del sol (Caminar como hijos de la luz y no de la oscuridad)
6. No coloques tus manos o pies en lugares en los cuales no puedes ver (guarda tus
sentimientos humanos – guarda tu corazón)
7. No te sientes sin mirar cuidadosamente a tu alrededor (Mantente apercibido en
oración, orad sin cesar)
8. No salgas de tu camino para matar a una serpiente (hemos de resistir al enemigo
cuando lo encontramos, no andar buscándolo)
9. Saber que hacer en caso de la mordida de serpiente (Guerra defensiva)

LAS FUERZAS ESPIRITUALES DEL MAL: LOS DEMONIOS


No debemos minimizar el poder de los espíritus demoniacos en el mundo, pero tampoco
debemos estar viendo demonios en todas las cosas que suceden. Debes tener un simple, literal
y bíblico acercamiento al tema de los demonios.

Satanás organizo sus fuerzas demoniacas imitando la organización que hizo Dios: (1)
Principados: es un territorio de la jurisdicción de un príncipe, ha colocado un príncipe
sobre cada uno de ellos. Es la forma como opera en el plano nacional influenciando
gobiernos y naciones. (2) Potestades y gobernadores de las tinieblas de este mundo:
operan en el sistema social, político y cultural del mundo. (3) Huestes espirituales de
maldad en las regiones celestes, así es como Satanás opera en las estructuras religiosas
de mundo.

Estas fuerzas organizadas de demonios están unidas y tienen diferentes grados de maldad,
pueden cambiar de funciones, son de diferentes tipos. Los espíritus malignos o inmundos
son responsables por los actos inmorales, pensamientos impuros, opresión, posesión,
depresión, entre otras (Mateo 10:1;12:43; Marcos 1:23-26), Espíritus de dolencias: estos
espíritus afligen el cuerpo físico (Lucas 13:11). Espíritus seductores: afligen la mente, el
alma, y el espíritu del hombre, llevándole a creer falsas doctrinas (1Timoteo 4:1) Son
espíritus de falsas doctrinas, sectas, falsos cristos, y falsos maestros.

Los demonios siguen las órdenes dadas por su príncipe, Satanás.

Podemos resumir las actividades de los demonios diciendo que ellas siempre están
dirigidas en contra de Dios, Su plan, y Su pueblo.
 Los demonios son usados por Satanás para atacar la Palabra de Dios, tu adoración
a Dios, tu caminar con Dios, y tu obra para Dios.
 Satanás usa sus demonios para llevar adelante su estrategia alrededor del mundo.
 Los demonios extienden el poder de Satanás al promover el engaño y la maldad.
 Afectan a individuos, gobiernos, naciones, y el sistema mundial.
 Promueven la rebelión y la calumnia tanto contra Dios como entre los hombres.
 Promueven la idolatría, las doctrinas falsas, y ciegan a hombres y mujeres a la
verdad del Evangelio.
 Los demonios atacan a los no creyentes guiándolos a cometer terribles actos de
maldad, a asesinar, injuriar, cometer suicidio, entre otros.
 Afectan la mente con problemas emocionales y el cuerpo con dolencias físicas. Los
demonios atacan a los creyentes con tentaciones, desilusiones, depresión,
calumniándote y creando división entre el pueblo de Dios.
 Convierten en su objetivo tu caminar espiritual con Dios y pelean contra la Palabra
de Dios, la adoración a Dios, y tu obrar para Dios.

EL TERRITORIO DEL ENEMIGO


El mundo y la carne son territorio enemigo. Satanás no solamente usa los demonios sino
que también obra a través de las fuerzas malignas de la carne y el mundo:

“No améis al mundo ni las cosas que están en el mundo. Si alguno ama al mundo, el
amor del Padre no está en él, porque nada de lo que hay en el mundo—los deseos de la
carne, los deseos de los ojos y la vanagloria de la vida— proviene del Padre, sino del
mundo” (1 Juan 2:15-16).

La palabra “mundo” es usada para referirse a la condición de los asuntos humanos en


oposición a Dios; el mundo es la totalidad sistema organizado social, económico,
materiales y filosóficas religiosas que tienen su expresión mediante organizaciones,
personalidades y gobiernos, es el sistema mundial sobre la cual están basadas.

Satanás es el “príncipe” o gobernante del sistema mundial: “Ahora es el juicio de este


mundo; ahora el príncipe de este mundo será echado fuera” (Juan 12:31). “No hablaré
ya mucho con vosotros, porque viene el príncipe de este mundo y él nada tiene en mí”
(Juan 14:30).
El pecado es la razón para la presente condición del mundo. Adán y Eva fueron creados
por Dios, se les dio dominio sobre el mundo, tenían el control para guiar sus sistemas y
habitantes conforme al plan de Dios, cuando pecaron ellos perdieron esa potestad
(Génesis 1-3). Al ser Jesús crucificado por los pecados del hombre y resucitado de la
muerte, reclamo al mundo y pronuncio juicio contra las fuerzas espirituales del mal: “Y
despojó a los principados y a las autoridades y los exhibió públicamente, triunfando
sobre ellos en la cruz” (Colosenses 2:15). Aunque Jesús reclamo al mundo, Satanás no ha
reconocido este reclamo y continua trabajando con sus poderes demoniacos, tratando de
tomar posesión sobre el territorio e influenciar a hombres y mujeres al mal.

La estructura del mundo está en directa oposición a Dios, su plan, propósitos y pueblo, es
un sistema maligno, esta sin Dios (Gálatas 1:4, Efesios 2:12); pues existe mucho engaño
en el mundo para seducir a los creyentes a convertirse en parte del mundo (2 Juan 7). El
mundo ya está juzgado y bajo condenación por Dios (1 Corintios 11:32).

Los “principios del mundo” se refieren a los principios elementales que gobiernan el
mundo. Llevan al yugo espiritual (Gálatas 4:3).

Los rudimentos del mundo; estas son las regulaciones sobre las cuales la estructura
mundial descansa, son diferentes de los principios sobre los cuales Dios estructura su
reino. “Si habéis muerto con Cristo en cuanto a los rudimentos del mundo, ¿por qué,
como si vivierais en el mundo, os sometéis a preceptos” (Colosenses 2:20).

El espíritu del mundo está en directa oposición al Espíritu Santo, “Y nosotros no hemos
recibido el espíritu del mundo, sino el Espíritu que proviene de Dios, para que sepamos
lo que Dios nos ha concedido” (1 Corintios 2:12).

La filosofía del mundo. Las filosofías son principios de conocimiento. Las filosofías
mundanas no están basadas en Cristo: “Mirad que nadie os engañe por medio de
filosofías y huecas sutilezas basadas en las tradiciones de los hombres, conforme a los
elementos del mundo, y no según Cristo” (Colosenses 2:8).

La sabiduría del mundo, sabiduría mundana, no es la sabiduría de Dios: “La sabiduría de


este mundo es insensatez ante Dios...” (1 Corintios 3:19).

La corriente del mundo, es el ciclo del mundo presente, su corriente, la forma en la cual él
opera. “En los cuales anduvisteis en otro tiempo, siguiendo la corriente de este mundo,
conforme al príncipe de la potestad del aire, el espíritu que ahora opera en los hijos de
desobediencia” (Efesios 2:2).

Las muchas voces del mundo son contrarias a la voz de Dios: “Tantas clases de idiomas
hay seguramente en el mundo, y ninguno de ellos carece de significado” (1 Corintios
14:10).
La paz del mundo es temporaria, frágil, y algunas veces engañosa: “La paz os dejo, mi paz
os doy; yo no os la doy como el mundo la da. No se turbe vuestro corazón, ni tenga
miedo” (Juan14:27).

La tristeza santa difiere de aquella del mundo: “La tristeza que es según Dios produce
arrepentimiento para salvación, de lo cual no hay que arrepentirse; pero la tristeza del
mundo produce muerte” (2 Corintios 7:10).

En la actitud del mundo, el mundo odia a Dios: “... ¿No sabéis que la amistad del mundo
es enemistad contra Dios? Cualquiera, pues, que quiera ser amigo del mundo, se
constituye enemigo de Dios” (Santiago 4:4).

El mundo odia a los creyentes: “Si el mundo os odia, sabed que a mí me ha odiado antes
que a vosotros. Si fuerais del mundo, el mundo amaría lo suyo; pero porque no sois del
mundo, antes yo os elegí del mundo, por eso el mundo os odia” (Juan 15:18-19).

La Carne
Desde que el mundo está conformado de individuos centrado en la carne que odian a los
creyentes, necesitamos aprender más sobre esta fuerza poderosa llamada “carne”. La
carne es una fuerza que opera dentro del creyente. El mismo “espíritu carnal” que opera
en el mundo operará en tu vida si le permites hacerlo. Describe la naturaleza básica de
pecado del hombre, es una fuerza compulsiva interior que se expresa así misma en
rebelión mediante el pecado

La carne es el centro de la voluntaria provocación y rebelión contra Dios:


“Y yo sé que en mí, esto es, en mi carne, no mora el bien; porque querer el bien está en
mí, pero no el hacerlo. Porque no hago el bien que quiero, sino el mal que no quiero,
eso hago. Y si hago lo que no quiero, ya no lo hago yo, sino el pecado que mora en mí”
(Romanos 7:18-20).

Todos los hombres tienen esta naturaleza básica, pecadora y carnal:


“Por tanto, como el pecado entró en el mundo por un hombre y por el pecado la
muerte, sí la muerte pasó a todos los hombres, por cuanto todos pecaron” (Romanos
5:12).
“Por cuanto todos pecaron y están destituidos de la gloria de Dios” (Romanos 3:23).

¿Qué son las pasiones o deseos de la carne?


“Digo, pues: Andad en el Espíritu, y no satisfagáis los deseos de la carne” (Gálatas 5:16).
Primeramente, pasión es un fuerte deseo, emociones del alma, la tendencia natural del
hombre hacia el mal, y la palabra de Dios a nos advierte en 1 Corintios 10:6 que no
debemos desear hacer las cosas del mal. Desear las cosas del mal que complacerán a tu
naturaleza carnal es lo que se llama “ “pasiones de la carne”. Es como Satanás atacando desde
adentro, como tu espíritu y tu carne guerreando una contra otra.

La pasión, o deseo pecaminoso, primero entra por medio de los sentidos naturales. El
ojo ve algo malvado o el oído oye algo maligno. Un toque, saborear, o incluso un aspirar
pueden incluso fomentar la pasión. Esta es la manera en la cual Satanás usa el ambiente
del mundo para tentar a la carne. Estos sentidos naturales disparan un pensamiento
maligno o un deseo en la mente. Esto es pasión. El pensamiento lascivo es lo que te tienta
a hacer el mal: “Cuando alguno es tentado no diga que es tentado de parte de Dios,
porque Dios no puede ser tentado por el mal ni él tienta a nadie; sino que
cada uno es tentado, cuando de su propia pasión es atraído y seducido”
(Santiago 1:13-14).

Recuerda, Dios nunca te tienta. Eres tentado cuando eres atraído por tus
propias pasiones pecaminosas y carnales. Pero no tienes que rendirte a esta
tentación. Dios siempre provee una vía de escape:
“No os ha sobrevenido ninguna prueba que no sea humana; pero fiel es
Dios, que no os dejará ser probados más de lo que podéis resistir, sino que
dará también juntamente con la prueba la salida, para que podáis
soportarla” (1 Corintios 10:13).

Desde que la mente es usada para tentar a la carne, Pablo advierte:


“Por cuanto los designios de la carne son enemistad contra Dios, porque no
se sujetan a la Ley de Dios, ni tampoco pueden; y los que viven según la
carne no pueden agradar a Dios” (Romanos 8:7-8).

Si te rindes a la pasión, viene la tentación, y si te rindes a la tentación,


resulta en pecado que lleva a la muerte:
“Entonces la pasión, después que ha concebido, da a luz el pecado; y el pecado, siendo
consumado, da a luz la muerte” (Santiago 1:15).

El mundo es corrupto debido a la pasión:


“... habiendo huido de la corrupción que hay en el mundo a causa de las pasiones”(2
Pedro 1:4).

Tu carne es corrupta debido a la pasión:


“En cuanto a la pasada manera de vivir, despojaos del viejo hombre, que está
corrompido por los deseos engañosos” (Efesios 4:22).
En cuanto a la relación del espíritu con la carne, en la palabra de Dios se nos advierte
“Porque el deseo de la carne es contra el Espíritu y el del Espíritu es contra la carne; y
estos se oponen entre sí, para que no hagáis lo que quisierais” (Gálatas 5:17).

Cuando eres salvo y lleno del Espíritu Santo, el Espíritu Santo que habita en ti se opone a
la pasión de la carne, tu carne lucha contra tu espíritu y el espíritu de Dios en ti. La carne
te seduce a las pasiones carnales, es por eso que con frecuencia no puedes vivir en la
manera que deseas.

Esta batalla entre el espíritu y la carne se describe en Romanos 7,


“Así que, queriendo yo hacer el bien, hallo esta ley: que el mal está en mí, pues según el hombre interior,
me deleito en la ley de Dios; pero veo otra ley en mis miembros, que se rebela contra la ley de mi mente,
y que me lleva cautivo a la ley del pecado que está en mis miembros” (Romanos 7:21-23).

Las pasiones de la carne, si no son conquistadas, llevan a obras malignas de la carne y


resultan en muerte espiritual, “Manifiestas son las obras de la carne, que son: adulterio,
fornicación, inmundicia, lujuria, idolatría, hechicerías, enemistades, pleitos, celos, iras,
contiendas, divisiones, herejías, envidias, homicidios, borracheras, orgías, y cosas
semejantes a estas. En cuanto a esto, os advierto, como ya os he dicho antes, que los
que practican tales cosas no heredarán el reino de Dios” (Gálatas 5:19-21).

Esta lista puede ser dividida en cuatro categorías de pecados:


 Pecados de adoración: idolatría y brujería.
 Pecados sexuales: adulterio, fornicación, inmundicia, y lascivia.
 Pecados personales: borracheras y rebeliones.
 Pecados de relación: odios, discordia, celos, ira, rivalidades, disensiones, sectarismos, envidias,
asesinatos.

El mundo y la carne se combinan con Satanás y sus demonios para guerrear contra los
creyentes. Estas son las fuerzas espirituales del mal.

ESTRATEGIA DEL ENEMIGO


“Sed sobrios y velad, porque vuestro adversario el diablo, como león rugiente, anda
alrededor buscando a quien devorar. Resistidlo firmes en la fe, sabiendo que los mismos
padecimientos se van cumpliendo en vuestros hermanos en todo el mundo” (1 Pedro 5:8-
9).

En general Satanás desarrolla estrategias en relación con Dios, las naciones, no creyentes,
y los creyentes y es importante conocerlas para identificarlas cuando ocurren y hacerles
frente.

El enemigo y Dios
El pecado original de Satanás fue que él quería ser como Dios, de tal manera que su poder
y actividades están dirigidas principalmente contra Dios. Todas sus actividades y su
naturaleza son ramificaciones de su rebelde ambición original.

El ataque de Satanás sobre Adran y Eva, cuando indujo a Caín a asesinar a Aben, y asi en
cada ataque que registrado en las escrituras se revela es un ataque directo contra Dios.
Satanás está en oposición a Dios: Dios es amor y Satanás promueve el odio, Dios es vida y
Satanás promueve la muerte y destrucción; niega la existencia de Dios, promueve
mentiras, está detrás de falsas religiones, lo oculto, falsas doctrinas, entre otros.

El enemigo y las Naciones


Satanás es llamado el “dios de este mundo” lo cual incluye los hombres que no son
creyentes y los ángeles demoníacos (2 Corintios 4:4). Él ofreció a Jesús las naciones
durante la tentación de Cristo, y nuestro Señor no disputó la legitimidad del ofrecimiento.
Él simplemente resistió rebelarse contra Dios al someterse al modo de Satanás de obtener
el gobierno (Mateo 4:8-10).

Satanás usa sus demonios para influenciar y engañar a las naciones, guiando a los líderes y
al pueblo lejos de Dios. Esta es la razón por la cual hay crueles dictadores y sistemas
políticos no santos en muchas naciones. También explica las guerras y divisiones entre las
naciones.

Satanás especialmente influencia líderes en contra de la Iglesia y el pueblo escogido de


Dios, Israel. También opera mediante gobiernos para evitar la difusión del Evangelio.

Durante el período de la Tribulación Satanás dirigirá los asuntos de un grupo de diez


naciones mediante el Anticristo. Después de la segunda venida de Cristo, Satanás será
atado por mil años “para que no engañe más a las naciones” (Apocalipsis 20:3).

Después de su liberación, engañará a las naciones una última vez para reunirlas contra
Jerusalén y contra Dios (Apocalipsis 20:7-10). Pero en el final, cada reino de la tierra y el
reino de Satanás se volverán los Reinos de nuestro Señor y Salvador, Jesucristo.

El enemigo y los no creyentes


El enemigo tiene una muy poderosa estrategia operando contra los no creyentes. Ciega
sus mentes al Evangelio (2 Corintios 4:3-4) y arrebata la verdad del Evangelio cuando lo
escuchan de tal manera que ninguna respuesta ocurra (Lucas 8:12). Como consecuencia,
el Evangelio suena tonto e irrelevante a aquellos que están perdidos en pecado (1
Corintios 1:18).

Satanás también atrapa a los no creyentes en falsas religiones (1 Timoteo 4:1-3) y los lleva
a caminar conforme al “curso del mundo” el cual es la filosofía del siglo. Tal filosofía puede
variar de generación a generación y de cultura a cultura, pero es siempre antropocéntrica
y promovedora de la criatura en lugar de teocéntrica. Satanás está constantemente
sembrando las semillas de la rebelión (pecado) en los corazones y mentes de los no
creyentes.

Uno de los propósitos del Espíritu Santo es batallar contra Satanás por las almas de los no
creyentes. El Espíritu Santo obra para redargüir a los hombres y mujeres de su pecaminosa
rebelión contra Dios (Juan 16:7-11).

EL ENEMIGO Y LOS CREYENTES


Cuándo aceptas a Jesucristo como Salvador, ciertamente no significa que la batalla ha
terminado! Has ganado una confrontación mayor cuando eres salvo, pero en realidad, tu
intensa batalla sólo ha comenzado. Pero todos estos ataques pueden ser resumidos en
cuatro áreas principales. En la vida de un creyente Satanás ataca:

La palabra de Dios:
Satanás te llevará a cuestionar la Palabra de Dios y añadirá, quitará o distorsionará las
Escrituras. Recuerda que estas cosas estuvieron presentes en la misma tentación de Eva.
Este es el por qué es importante estudiar y entender la Palabra de Dios de tal manera que
no serás engañado por estos ataques.

Tu adoración:
La rebelión original de Satanás incluía su deseo de ser adorado, por lo cual especialmente
hace uno de sus blancos la adoración de los creyentes. Tratará de impedir que adores o
guiarte a una falsa o carnal adoración.

Tú caminar con Dios:


Satanás ataca tu caminar personal con Dios. Te acusa y calumnia, te tienta para
comprometerte en las obras de la carne, para estar ocupado con el mundo, y para confiar
en tu propia y humana sabiduría y fuerza. Si Satanás puede ganar territorio en tu caminar
personal con Dios, será más fácil para él derrotarte en tu próxima área que es...

Tu trabajo para Dios:


Satanás también ataca tu trabajo para Dios. Tratará de disuadirte de hacer la voluntad de
Dios mediante la persecución, el desastre, el desánimo, falta de oración, y por el estar
ocupado con las cosas del mundo. Satanás también trata de afectar tu trabajo para Dios
infiltrándose en la Iglesia con falsos maestros y discípulos (2 Corintios 11:13-15; 2 Pedro
2:1-19; Mateo 13:38-39).

Mientras Dios siembra buena semilla a través de tu ministerio, el enemigo siembra cizañas
que son “hijos del maligno”. Él promueve la división dentro del Cuerpo de Cristo tratando
de afectar el obrar de Dios y Sus propósitos en tu vida y ministerio.

Las estrategias de Satanás ciertamente son variadas y poderosas en la medida que obra
contra Dios, las naciones, los no creyentes, y los creyentes.
Habiendo estudiando al enemigo, las fuerzas espirituales del mal, el territorio del
enemigo, y estrategia, pero Dios tiene un “plan de batalla” mucho más grande y más
poderoso que cualquier proyecto del enemigo.

EL PLAN DE DIOS PARA LA BATALLA


“El que practica el pecado es del diablo, porque el diablo peca desde el principio. Para
esto apareció el Hijo de Dios, para deshacer las obras del diablo” (1 Juan 3:8).

La batalla básica de la guerra espiritual es una estrategia que descansa en el


entendimiento de los propósitos de nuestra guerra y esta basada en la comunicación con
nuestro Comandante en Jefe por la oración, ayuno, y la estricta palabra de Dios.

Cuando no entiendes los propósitos de Dios y plan, puedes ser tentado a desanimarte en
los conflictos de la vida. Esta es la razón por la cual muchos soldados cristianos fracasan en
la guerra: no entienden el propósito divino detrás de la batalla:
“Y ahora os digo: Apartaos de estos hombres y dejadlos, porque si este consejo o esta
obra es de los hombres, se desvanecerá; pero si es de Dios, no la podréis destruir; no
seáis tal vez hallados luchando contra Dios” (Hechos 5:38-39).

El propósito de la guerra
Desde el principio del tiempo, cada una de las batallas naturales que han sido libradas han
tenido un propósito, entender el propósito de la guerra espiritual involucra entender los
de Dios el Padre y de Jesucristo el Hijo.

Es el propósito de Dios que...


“De reunir todas las cosas en Cristo, en el cumplimiento de los tiempos establecidos, así
las que están en los cielos como las que están en la tierra” (Efesios 1:10).

Desde el principio del tiempo, Satanás ha peleado en contra del cumplimiento de este
propósito. Tu propia guerra en el mundo espiritual está relacionada con este propósito de
Dios. Satanás combate para atraer tu corazón, mente, espíritu, y alma a él en lugar del
Señor Jesucristo.

Dios obra en ti para cumplir Su propósito:


“Porque Dios es el que en vosotros produce así el querer como el hacer, por su buena
voluntad” (Filipenses 2:13).

Dios también obra a través de tu vida para cumplir Sus propósitos:


“Ni tampoco presentéis vuestros miembros al pecado como instrumentos de iniquidad,
sino presentaos vosotros mismos a Dios como vivos de entre los muertos, y vuestros
miembros a Dios como instrumentos de justicia” (Romanos 6:13).
Cuando te rindes a ti mismo para convertirte en “instrumento de justicia de Dios”, colocas
tu vida y ministerio en armonía con Sus propósitos y plan. Al hacer esto, te conviertes en
un blanco del enemigo de Dios, Satanás.

El propósito de Jesús:
Jesús dijo:
“El que practica el pecado es del diablo, porque el diablo peca desde el principio. Para
esto apareció el Hijo de Dios, para deshacer las obras del diablo” (1 Juan 3:8).

La razón por la cual Jesús vino al mundo fue destruir las obras de Satanás. Esto
inmediatamente lo colocó en oposición al enemigo:
“El ladrón no viene sino para hurtar, matar y destruir; yo he venido para que tengan
vida, y para que la tengan en abundancia” (Juan 10:10).

Desde el principio de Su ministerio terrenal, Jesús se dedicó a la destrucción de las obras


de Satanás:
 Reveló el yugo del pecado (Juan 8:34).
 Perdonó pecados (Mateo 9:1-8; Marcos 2:1-12, 17; Lucas 4:17-32).
 Remarcó la condición del corazón en lugar del engaño de la apariencia exterior
(Mateo 15:16-20; Marcos 7:20-23; Lucas 6:45; 11:39).
 Sanó al enfermo (Mateo 11:5).
 Levantó a personas de entre los muertos (Marcos 5:35-43; Lucas 8:49-56; Juan
11).
 Liberó a personas de los poderes demoníacos (Mateo 8:16).

Jesús destruyó las obras de Satanás en los corazones, almas, mentes, y cuerpos de
hombres y mujeres:
“Los ciegos ven, los cojos andan, los leprosos son limpiados, los sordos oyen, los
muertos son resucitados y a los pobres es anunciado el evangelio” (Mateo 11:5).

Jesús también expuso las engañosas estrategias del enemigo:


 Enseñó que los engaños de Satanás se incrementarían durante los últimos días
en la tierra (Mateo 24-25; Marcos 13; Lucas 17:22-37; 21:8-36).
 Advirtió sobre Satanás que era capaz de destruir el alma (Mateo 10:28).
 Habló sobre la necesidad de atar al hombre fuerte (Satanás) antes de quitarle sus
bienes (Mateo 12:26-30; Marcos 3:23-27; Lucas 11:17-24).
 Reveló cómo Satanás trata de evitar que la Palabra de Dios sea efectiva en los
corazones de los hombres y mujeres (Mateo 13:38; Marcos 4:15; Lucas 8:12).
 Expuso a aquellos que no eran correctos con Dios como siendo de su “padre, el
diablo” (Juan 8:44-47).
 Reveló a Satanás como el “príncipe del mundo” (Juan 14:30).
LA GRAN DIVISIÓN
Aunque Jesús vino para traer la paz de Dios (Juan 14:27; Filipenses 4:7), y la paz con
Dios (Romanos 5:1), Su venida también trajo división:

“No penséis que he venido a traer paz a la tierra; no he venido a traer paz, sino espada,
porque he venido a poner en enemistad al hombre contra su padre, a la hija contra su
madre y a la nuera contra su suegra. Así que los enemigos del hombre serán los de su
casa” (Mateo 10:34-36).

Jesús dividió a todos los hombres en dos campos de batalla. No es posible ser neutral:
“Ninguno puede servir a dos señores, porque odiará al uno y amará al otro, o estimará al
uno y menospreciará al otro. No podéis servir a Dios y a las riquezas” (Mateo 6:24).
“El que no es conmigo, contra mí es...” (Lucas 11:23).

Jesús habló de esta gran división en la historia de los dos caminos, uno que era estrecho
y otra que era ancho. Advirtió sobre el engaño del camino ancho de Satanás el cual
muchos tomaron (Mateo 7:13-14). Mediante la historia del rico y Lázaro (Lucas 16:19-31),
Jesús removió el velo entre la vida y la muerte. Les permitió a los hombres ver el
resultado final de escoger el camino equivocado.

Debido a que Él expuso y destruyó las obras del diablo, Jesús estuvo bajo ataque durante
toda su vida en la tierra. El enemigo constantemente trató de destruirlo o de evitar que
cumpliera con la misión para la cual vino al mundo. En el momento en el que nació, hubo
un primer intento contra su vida. Durante Su ministerio público hubo diferentes
conspiraciones en contra de su vida y al menos un intento que fue abortado. Encontró la
oposición de los poderes demoníacos, los líderes religiosos, Sus propios seguidores, y
Satanás.

Cuando te alineas con el plan y propósitos de Jesús al aceptarlo como tu Salvador, te


conviertes en parte del ejército que guerrea contra Satanás. Los propósitos de Jesús se
convierten en tus propósitos y esto te coloca en una posición táctica de directa oposición
al enemigo.

EL PLAN DE BATALLA
Existen muchas estrategias en la palabra de Dios que pueden ser usadas en la guerra
espiritual, pero el plan básico de batalla para los creyentes es revelado al observar cómo
Jesús trató con el enemigo. El plan básico de batalla para la guerra espiritual está basado
en (06) puntos principales:
 La Palabra de Dios.
 Delegación de poder y autoridad.
 Oración.
 Ayuno.
 Las llaves del Reino.
 El Nombre de Jesús.
La palabra de Dios
Una confrontación directa entre Jesús y Satanás vino durante un período especial de
tentación por el enemigo. En este encuentro, una de las partes principales de nuestro plan
de batalla espiritual fue revelado (Mateo 4:1-11, Marcos 1:12-13, y Lucas 4:1-13).

Primero Satanás trató de que Jesús convirtiera piedras en pan. El poder de Jesús el cual
convirtió agua en vino seguramente podría haber convertido piedras en pan. Pero hacer
esto en esta situación habría sido actuar independientemente de Dios y usar Su poder
para beneficio personal.

Luego, Satanás trató que Jesús se arrojara del pináculo del Templo. Ten en cuenta que
Satanás dijo “Arrójate”. Satanás no podía arrojarlo, porque el poder de Satanás es un
poder limitado. Satanás puede persuadirte a pecar, pero él no puede arrojarte. Como
has aprendido, cada hombre es tentado cuando de sus propios deseos es atraído. Él no
es forzado, sino seducido. En esta tentación, Satanás usó la Palabra de Dios para
fundamentar su apelación, pero no la aplicó correctamente (Mateo 4:6). Aplicación
errónea de la Palabra de Dios es una de las estrategias fundamentales de Satanás.

En las dos primeras tentaciones Satanás dijo “SI tú eres el Hijo de Dios”, haz estas cosas.
Para Jesús haber obedecido habría sido la admisión que la verificación por el Padre de Su
vínculo de Hijo era inadecuada. Dios ya había hablado desde el cielo confirmando esta
relación (Mateo 3:17). Satanás siempre centra sus ataques en tu relación con Dios.

La tentación final fue un intento de recibir adoración. En respuesta, Satanás le entregaría a


Jesús todos los reinos del mundo. En estas tres situaciones de tentación puedes ver las
fuerzas del mal del mundo, la carne y el diablo batallando contra Jesús. Jesús confrontó las
tentaciones de Satanás con la Palabra de Dios.

La palabra de Dios, en la Biblia, es una muy importante arma espiritual y parte de la


Armadura de Dios. Es llamada “la espada del Espíritu”. La Palabra de Dios es el único
manual divinamente inspirado para la guerra espiritual. Otros libros son útiles solamente
en la medida que están en armonía con la Palabra de Dios.

Al confrontar las tentaciones de Satanás, Jesús usó la Palabra de Dios. Jesús citó
escrituras específicas aplicables a la batalla inmediata. No citó pasajes de cronología o
historia del Antiguo Testamento. Jesús dijo “está escrito...”.

Cuando usas Escrituras específicas, asegúrate que están en balance con el resto de la
Palabra de Dios. Deben ser vistas en su contexto y aplicadas en armonía con la totalidad
de la Palabra revelada de Dios.
En vistas a usar la Palabra de Dios efectivamente en la guerra espiritual, debes conocer la
Palabra de Dios. Debes estudiar, meditar, y memorizarla. Muchas derrotas en la vida
vienen porque no conocemos la Palabra de Dios:

“Entonces respondiendo Jesús, les dijo: Erráis, ignorando las Escrituras y el poder de
Dios” (Mateo 22:29).

La Palabra de Dios es nuestro manual de guerra y revela el plan espiritual de Dios para la
batalla.

Poder Delegado y Autoridad


La segunda parte del plan de batalla está basada en el poder y autoridad sobre Satanás el
cual Jesús delegó a sus seguidores:
“Reuniendo a sus doce discípulos, les dio poder y autoridad sobre todos los demonios y
para sanar enfermedades” (Lucas 9:1).

Autoridad y poder son dos cosas diferentes. Considera el ejemplo de un policía, tiene una
insignia y un uniforme los cuales son símbolos de su autoridad. Su autoridad viene a causa
de su posición en el gobierno. Pero puesto que no todas las personas respetan esa
autoridad, el policía también lleva un arma. El arma es su poder.

Tu autoridad sobre el enemigo viene mediante Jesucristo y tu posición en Él como


creyente. Tu poder sobre el enemigo viene mediante el Espíritu Santo:

“Ciertamente, yo enviaré la promesa de mi Padre sobre vosotros; pero quedaos


vosotros en la ciudad de Jerusalén hasta que seáis investidos de poder desde lo alto”
(Lucas 24:49).

Como el policía, debes tener tanto autoridad como poder para ser efectivos. Algunos
creyentes reciben autoridad mediante la experiencia del nuevo nacimiento y su posición
en Cristo pero nunca siguen adelante para recibir el poder del Espíritu Santo, el cual ha
de ser combinado con la autoridad para una guerra efectiva.

El poder que Jesús dio es poder para propósitos específicos. Estos incluyen:

 Poder sobre el enemigo:


“Reuniendo a sus doce discípulos, les dio poder y autoridad sobre todos los demonios y
para sanar enfermedades” (Lucas 9:1).

 Poder sobre el pecado:


“Y al decir esto, sopló y les dijo: —Recibid el Espíritu Santo.
A quienes perdonéis los pecados, les serán perdonados, y a quienes se los retengáis, les
serán retenidos” (Juan 20:22-23).
 Poder para extender el evangelio:
“Pero recibiréis poder cuando haya venido sobre vosotros el Espíritu Santo, y me seréis
testigos en Jerusalén, en toda Judea, en Samaria y hasta lo último de la tierra” (Hechos
1:8).

ORACIÓN
Oración es la tercer parte del plan básico de batalla.
La oración es comunión con Dios. Toma diferentes formas pero básicamente ocurre
cuando un hombre habla con Dios y Dios habla con el hombre.

LA VIDA DE ORACIÓN DE JESÚS:


Jesús hizo de la oración una prioridad:
 Oró en cualquier momento del día o de la noche: Lucas 6:12-13
 Tuvo prioridad sobre el comer: Juan 4:31-32.
 Tuvo prioridad sobre los negocios: Juan 4:31-32.

La oración acompañó cada evento de importancia:


 En Su bautismo: Lucas 3:21-22.
 Durante su primer viaje ministerial: Marcos 1:35, Lucas 5:16.
 Antes de la elección de los discípulos: Lucas 6:12-13.
 Antes y después de la alimentación de los 5.000: Mateo 14:19, 23; Marcos
 6:41, 46; Juan 6:11, 14-15. Después de la alimentación de los 4.000: Mateo 15:36;
Marcos 8:6,7.
 Antes de la confesión de Pedro: Lucas 9:18.
 Antes de la transfiguración: Lucas 9:28, 29.
 Al regreso de los 70: Mateo 11:25; Lucas 10:21.
 En la tumba de Lázaro: Juan 11:41-42.
 En la bendición de los niños: Mateo 19:13.
 A la llegada de ciertos griegos: Juan 12:27-28.
 Ante de la hora de Su mayor angustia: Mateo 26:26-27; Marcos 14:22-23;
 Lucas 22:17-19.
 Por Pedro: Lucas 22:32.
 Por la venida del Espíritu Santo: Juan 14:1-6.
 En el camino a Emaús: Lucas 24:30-31.
 Antes de Su ascensión: Lucas 24:50-53.
 Por Sus seguidores: Juan 17.
 La oración que Jesús enseñó está registrada en Mateo 6:9-13.

NIVELES DE ORACIÓN
Hay tres niveles de intensidad en la oración: Pedir, buscar, y golpear:
“Pedid, y se os dará; buscad, y hallaréis; llamad, y se os abrirá, porque todo aquel que
pide, recibe; y el que busca, halla; y al que llama, se le abrirá” (Mateo 7:7-8).
Pedir es el primer nivel de oración. Es presentar un pedido a Dios y recibir una inmediata
respuesta. Tenemos la poderosa arma espiritual de la oración, pero muchos no la usan.
Ellos no piden, y por causa de esto no reciben.
En orden a recibir, la condición es pedir:
“... pero no tenéis lo que deseáis, porque no pedís” (Santiago 4:2).

Buscar es un nivel más profundo de oración. Este es el nivel de oración en el que las
respuestas no son tan inmediatas como en el nivel de pedir.
Los 120 se reunieron en el aposento alto donde “continuaron” en oración como un
ejemplo de buscar. Estos hombres y mujeres buscaban el cumplimiento de la promesa del
Espíritu Santo y continuaron “buscando” hasta que la respuesta vino (Hechos 1-2).

Golpear (tocar la puerta) es aún un nivel más profundo. Es oración persistente cuando las
respuestas se retrasan en llegar. El nivel de golpear es el nivel más intenso de la guerra
espiritual en oración.
Es ilustrado por la parábola de Jesús dicha en Lucas 11:5-10, por la persistencia de Daniel
que continuo golpeando a pesar del hecho que no veía resultados visibles ya que Satanás
estorbaba en la respuesta de Dios (Daniel 10).

TIPOS DE ORACIÓN:
Hay varios tipos de oración ilustrados en el modelo de oración dado por el Señor (Mateo
6:9-13). Los tipos de oración incluyen:

 ALABANZA Y ADORACIÓN
Entras en la presencia de Dios con alabanza y adoración:
“Entrad por sus puertas con acción de gracias, por sus atrios con alabanza. ¡Alabadlo,
bendecid su nombre!” (Salmos 100:4).

Adoración es rendir honra y devoción. Alabanza es acción de gracias y una declaración de


gratitud no sólo por lo que Dios ha hecho sino por lo que Él es. Has de adorar a Dios en
espíritu y verdad:

“Pero la hora viene, y ahora es, cuando los verdaderos adoradores adorarán al Padre en
espíritu y en verdad, porque también el Padre tales adoradores busca que lo adoren.
Dios es Espíritu, y los que lo adoran, en espíritu y en verdad es necesario que lo adoren”
(Juan 4:23-24).

La alabanza y la adoración pueden ser con:


 Cantos: Salmos 9:2,11; 40:3; Marcos 14;26
 Alabanza audible: Salmos 103:1.
 Gritos: Salmos 47:1.
 Levantamiento de manos. Salmos 63:4; 134:2; 1 Timoteo 2:8.
 Aplausos: Salmos 47:1.
 Instrumentos musicales: Salmos 150:3-5.
 Puestas en pie: 2 Crónicas 20:19
 Postración: Salmos 95:6.
 Arrodillamiento: Salmos 95:6.
 Acostamiento: Salmo 149:5.

El guerrero de Dios en el mundo del espíritu es mostrado con...


“Exalten a Dios con sus gargantas y con espadas de dos filos en sus manos” (Salmos
149:6).

 COMPROMISO
Ésta es oración comprometiendo tu vida y voluntad a Dios. Incluye oraciones de
consagración y dedicación.

 PETICIÓN
Las oraciones de petición son pedidos. Los pedidos deben ser hechos conforme a la
voluntad de Dios revelada en Su Palabra escrita. Las peticiones pueden estar en el nivel de
pedir, buscar o golpear. Súplica es otra palabra para éste tipo de oración. La palabra
súplica significa “implorar a Dios o apelar ardientemente a Él por una necesidad.

 ARREPENTIMIENTO Y CONFESIÓN
Una oración de confesión es arrepentirse y pedir perdón por el pecado:
“Si confesamos nuestros pecados, él es fiel y justo para perdonar nuestros pecados y
limpiarnos de toda maldad” (1 Juan 1:9).

 INTERCESIÓN
Intercesión es oración por otros. Un intercesor es aquél que toma el lugar de otro o pide
por el caso de otro. La Biblia registra que en un tiempo Dios miró a la tierra y vio que no
había intercesor:
“Vio que no había nadie y se maravilló que no hubiera quien se interpusiese; y lo salvó
su brazo y lo afirmó su misma justicia” (Isaías 59:16).

Cuando Dios vio que no había intercesor Él suplió la necesidad. Él envió a Jesús:
“Pues hay un solo Dios, y un solo mediador entre Dios y los hombres: Jesucristo
hombre” (1 Timoteo 2:5).

“...Cristo es el que murió; más aun, el que también resucitó, el que además está a la
diestra de Dios, el que también intercede por nosotros” (Romanos 8:34).

“Por eso puede también salvar perpetuamente a los que por él se acercan a Dios,
viviendo siempre para interceder por ellos.” (Hebreos 7:25).

“Hijitos míos, estas cosas os escribo para que no pequéis. Pero si alguno ha pecado,
abogado tenemos para con el Padre, a Jesucristo, el justo” (1 Juan 2:1).
La intercesión en la guerra espiritual es orar a Dios a favor de otra persona. Algunas veces
esta intercesión es con entendimiento. Intercedes en tu propia lengua nativa:

“Exhorto ante todo, a que se hagan rogativas, oraciones, peticiones y acciones de


gracias por todos los hombres, por los reyes y por todos los que tienen autoridad...” (1
Timoteo 2:1- 2).

En otras ocasiones, la intercesión es hecha por el Espíritu Santo. Puede ser con gemidos
resultantes de una pesada carga espiritual. Puede ser en una lengua desconocida. Puede
ser intercesión por otro o el Espíritu Santo intercediendo por ti. Cuando esto sucede, el
Espíritu Santo habla por medio de ti orando directamente a Dios y conforme a la voluntad
de Dios. Este es el nivel más profundo de oración intercesora y el más efectivo en la guerra
Espiritual. Tú no entiendes este tipo de intercesión:

“De igual manera, el Espíritu nos ayuda en nuestra debilidad, pues qué hemos de pedir
como conviene, no lo sabemos, pero el Espíritu mismo intercede por nosotros con
gemidos indecibles” (Romanos 8:26).

EL MODELO DE ORACIÓN:
Durante el ministerio terrenal de Jesús sus discípulos una vez vinieron a Él con un pedido
interesante:
“... uno de sus discípulos le dijo: —Señor, enséñanos a orar, como también Juan enseñó a
sus discípulos” (Lucas 11:1).

Los discípulos no preguntaron sobre cómo predicar o realizar milagros. No buscaron


lecciones sobre cómo construir relaciones más duraderas. No inquirieron sobre la sanidad
física. Pidieron que se les enseñara cómo orar.

¿Qué produjo este deseo? Fue el efecto visible de la oración en la vida y ministerio de
Jesús. Los discípulos habían presenciado los poderosos resultados de esta estrategia
espiritual en acción.

Lee el modelo de oración y observa los varios tipos de oración que hemos discutido:

Padre nuestro que estás en el cielo, Alabanza y adoración


Santificado sea tu nombre. Venga tu reino.
Hágase tu voluntad, como en el cielo así también en la tierra. Compromiso
El pan nuestro de cada día, dánoslo hoy. Petición
Y perdónanos nuestras deudas, como también nosotros
Perdonamos a nuestros deudores. Confesión e intercesión
Y no nos metas en tentación, Petición
Mas líbranos del mal;
Porque tuyo es el reino, y el poder, Alabanza y adoración
Y la gloria, por todos los siglos. Amén.
(Mateo 6:9-13).

CÓMO ORAR:
Busca cada una de las siguientes referencias en tu Biblia para aprender cómo debes
orar:
 La oración es para ser hecha a Dios: Salmos 5:2
 La repetición vana está prohibida pero la repetición sincera no: Mateo 6:7;
 Daniel 6:10; Lucas 11:5-13; 18:1-8.
 Pecas al negarte orar por otros: 1 Samuel 12:23.
 Orar con entendimiento (en una lengua conocida): Efesios 6:18.
 Orar en el Espíritu: Romanos 8:26; Judas 20.
 Orar conforme a la voluntad de Dios: 1 Juan 5:14-15.
 Orar en secreto: Mateo 6:6.
 Se busca más calidad que cantidad. La oración no es exitosa a causa del mucho
hablar: Mateo 6:7.
 Orar siempre: Lucas 21:36; Efesios 6:18.
 Orar continuamente: Romanos 12:12.
 Orar sin cesar: 1 Tesalonicenses 5:17.
 Ora al Padre en el nombre de Jesús: Juan 15:16.
 Con una actitud atenta: 1 Pedro 4:7.
 Conforme al ejemplo del modelo de oración: Mateo 6:9-13.
 Orar con un espíritu perdonador: Marcos 11:25.
 Orar con humildad: Mateo 6:7.
 Algunas veces se acompaña la oración con el ayuno: Mateo 17:21.
 Orar fervientemente: Santiago 5:16; Colosenses 4:12.
 Orar con sumisión a Dios: Lucas 22:42.
 Usar las estrategias de atar y desatar en oración: Mateo 16:19.

POR QUÉ DEBES ORAR:


 Por la paz de Jerusalén: Salmos 122:6.
 Obreros en la cosecha: Mateo 9:38.
 Que no entres en tentación: Lucas 22:40-46.
 Por aquellos que te maldicen y vituperan (tus enemigos): Lucas 6:28.
 Por todos los santos: Efesios 6:18.
 El enfermo: Santiago 5:14.
 Unos por otros (llevando las cargas de otros): Santiago 5:16.
 Por todos los hombres, reyes, y aquellos en autoridad: 1 Timoteo 2:1-4.
 Por las necesidades diarias: Mateo 6:11.
 Por sabiduría: Santiago 1:5.
 Por sanidad: Santiago 5:14-15.
 Por perdón: Mateo 6:12.
 Para que se haga la voluntad de Dios y que Su reino sea establecido: Mateo 6:10.
 Por ayuda en la aflicción: Santiago 5:13.
ORAR LAS PROMESAS:
“Pedís, pero no recibís, porque pedís mal, para gastar en vuestros deleites” (Santiago
4:3).
Dios responde a la oración conforme a sus promesas. Cuando no pides sobre la base de
estas promesas, tu oración no es respondida. Es similar a la manera en la que un padre se
relaciona con sus hijos. Ningún padre se compromete en darles a sus jóvenes cualquier
cosa que quieran o pidan. Él deja claro que hará ciertas cosas y no otras. Dentro de estos
límites el padre responde los pedidos de sus hijos.

De la misma manera es con Dios. Él ha dado promesas y ellas constituyen la base


apropiada para la oración. Aprendamos qué Dios ha prometido y oremos conforme a las
promesas de Dios. Una manera de hacer esto es ir por la Biblia y marcar todas las
promesas que Dios ha hecho. Usa tu Biblia en la medida que oras y basa tus oraciones
sobre estas promesas.

OBSTÁCULOS A LA ORACIÓN:
 Pecado de cualquier tipo: Isaías 59:1-2; Salmos 66:18; Isaías 1:15; Proverbios 28:9.
 Ídolos en el corazón: Ezequiel 14:1-3.
 Un espíritu no perdonador: Marcos 11:25; Mateo 5:23.
 Egoísmo, motivos equivocados: Proverbios 21:13; Santiago 4:3.
 Hambre de poder, oraciones manipuladoras: Santiago 4:2-3.
 Malos tratos de la pareja matrimonial: 1 Pedro 3:7.
 Auto justificación: Lucas 18:10-14.
 Incredulidad: Santiago 1:6-7.
 No permanecer en Cristo y en Su Palabra: Juan 15:7.
 Falta de compasión: Proverbios 21:13.
 Hipocresía, orgullo, repeticiones sin sentido: Mateo 6:5; Job 35:12-13.
 Por no pedir conforme a la voluntad de Dios: Santiago 4:2-3.
 Por no pedir en el nombre de Jesús: Juan 16:24.
 Estorbos de demonios satánicos: Daniel 10:10-13; Efesios 6:12.
 Por no buscar primero el Reino: es solamente cuando buscas el Reino de
 Dios que se te prometen las “otras cosas”: Mateo 6:33.
 Dios tiene un propósito mayor al negar tu pedido: 2 Corintios 12:8-9.
 Cuando no sabes orar como debes, la oración es obstaculizada. Este es el
 por qué es importante permitirle al Espíritu Santo orar a través de ti: Romanos
8:26.

CUÁNDO NO ORAR:
Es importante aprender a esperar delante del Señor en oración por Su guía y dirección
antes de actuar. Pero es igualmente importante saber cuándo no orar. Cuando Dios te
llama a la acción, debes actuar, no continuar orando.

Por ejemplo, las aguas amargas de Mara cuando Moisés clamó al Señor, Dios le mostró
exactamente qué hacer para endulzar las aguas. No había necesidad de esperar
adicionalmente en el Señor en oración. Moisés había de actuar sobre la base de los que
Dios le había revelado. Lo mismo fue cierto de Josué cuando ora en motivo de la terrible
derrota de Israel en Hai. Dios reveló que había pecado entre el pueblo de Israel. El le dijo a
Josué...

“—¡Levántate! ¿Por qué te postras así sobre tu rostro? Israel ha pecado... Levántate,
santifica al pueblo” (Josué 7:10,12,13).

No era el tiempo de orar. Era el tiempo de actuar en la dirección dada en oración.


Algunas personas usan la oración como una excusa para evitar comprometerse y actuar
en función de lo que Dios les ha dicho que hagan.

Otros continúan orando cuando Dios ya ha respondido, pero no les gusta la respuesta.
Repasa la historia de Balaam en Números 22. Ten en cuenta especialmente los versículos
18-19. Balaam no tenía derecho de ir a Dios con el mismo asunto porque Dios le había
claramente prohibido tener algo que ver con él (ver verso 12).

AYUNO
El ayuno es la cuarta parte de nuestro plan de batalla. Es combinado con oración para
librar una guerra efectiva en el mundo del espíritu. Ayuno, en su definición más simple, es
no comer.

De acuerdo con la Biblia hay dos tipos de ayunos. El ayuno total es cuando no comes o
bebes en absoluto. Un ejemplo de esto es encontrado en Hechos 9:9. El ayuno parcial es
el caso de una dieta restringida. Un ejemplo está en Daniel 10:3.

AYUNO PÚBLICO Y PRIVADO:


El ayuno es un asunto personal entre Dios y un individuo. Es para ser hecho en privado
y no es motivo de jactancia:
“Cuando ayunéis, no pongáis cara triste, como los hipócritas que desfiguran sus rostros
para mostrar a los hombres que ayunan; de cierto os digo que ya tienen su recompensa.
Pero tú, cuando ayunes, unge tu cabeza y lava tu rostro, para no mostrar a los hombres
que ayunas, sino a tu Padre que está en secreto; y tu Padre, que ve en lo secreto, te
recompensará en público” (Mateo 6:16-18).

Los líderes pueden llamar a un ayuno público y solicitar que la iglesia toda ayune:
“¡Tocad trompeta en Sion, proclamad ayuno, convocad asamblea” (Joel 2:15).

LOS PROPÓSITOS DE AYUNAR:


Hay propósitos espirituales definidos para el ayuno. Es importante que entiendas esto,
puesto que si ayunas por los motivos equivocados será inefectivo.

Ayunas:
 Para humillarte a ti mismo: Salmos 35:13; 69:10.
 Para arrepentirte del pecado: Joel 2:12.
 Por revelación: Daniel 9:2; 3:21-22.
 Para soltar ligaduras de maldad, levantar yugos pesados, liberar a los oprimidos,
y romper todo yugo: Isaías 58:6.
 Para alimentar al hambriento, tanto física como espiritualmente: Isaías 58:7.
 Para ser escuchado por Dios: 2 Samuel 12:16, 22; Jonás 3:5, 10.

El ayunar no cambia a Dios. Te cambia a ti. Dios se relaciona contigo sobre la base de
tu relación con Él. Cuando tú cambias, entonces la manera en la que Dios trata contigo
es afectada. No ayunas para cambiar a Dios, porque Dios no cambia. Pero ayunar
cambia cómo Él trata contigo.

Duración del ayuno:


Cuánto tú ayunas depende de lo que Dios habla dentro de tu espíritu. Él puede guiarte
a ayunar un corto o un largo período de tiempo. ¿Recuerdas la historia de Esaú y
Jacob? Jacob estaba originalmente haciendo una comida para sí mismo pero se negó a
sí mismo en vistas a obtener el derecho de primogenitura.

LAS LLAVES DEL REINO


Jesús dio a los creyentes las llaves del Reino. Esas llaves incluyen el poder para atar y
desatar y ellas son la quinta parte de nuestro plan básico de batalla:
“Y a ti te daré las llaves del reino de los cielos: todo lo que ates en la tierra será atado en
los cielos, y todo lo que desates en la tierra será desatado en los cielos” (Mateo 16:19).

Jesús enseñó la importancia de atar a los espíritus demoníacos antes de expulsarlos. Pero
el principio de atar y desatar es más que echar fuera demonios.
Puedes atar el poder del enemigo para obrar en tu vida, hogar, comunidad, e iglesia.
Puedes desatar a hombres y mujeres del yugo del pecado, depresión, y el desánimo del
enemigo.

El principio de atar y desatar es una importante estrategia para vencer el poder del
enemigo. Es una llave al Reino de Dios.

En cada situación que confrontas... cada problema, cada desafío... hay una llave espiritual.
Esa llave es el ejercicio del principio de atar y desatar. Cuando reconoces qué atar y qué
desatar y actúas sobre la base de este descubrimiento, el enemigo será derrotado.

EL NOMBRE DE JESÚS
La parte final del plan básico de batalla se encuentra en el nombre de Jesús. La Palabra de
Dios es para ser aplicada en Su Nombre, oramos, ayunas, y usamos nuestro poder
delegado y autoridad y las llaves del Reino en Su nombre:

“Si algo pedís en mi nombre, yo lo haré” (Juan 14:14).


“En aquel día no me preguntaréis nada. De cierto, de cierto os digo que todo cuanto
pidáis al Padre en mi nombre, os lo dará” (Juan 16:23).

“Estas señales seguirán a los que creen: EN MI NOMBRE echarán fuera demonios,
hablarán nuevas lenguas, tomarán serpientes en las manos y, aunque beban cosa
mortífera, no les hará daño; sobre los enfermos pondrán sus manos, y sanarán”(Marcos
16:17-18).

“Jesús se acercó y les habló diciendo: Toda potestad me es dada en el cielo y en la tierra.
Por tanto, id y haced discípulos a todas las naciones, bautizándolos en el nombre del
Padre, del Hijo y del Espíritu Santo, y enseñándoles que guarden todas las cosas que os
he mandado. Y yo estoy con vosotros todos los días, hasta el fin del mundo. Amén”
(Mateo 28:18-20).

Has de enseñar, bautizar, hechas fuera demonios, sanar el enfermo, y vencer cada poder
del enemigo mediante el nombre de Jesús. Es más poderoso que cualquier otro nombre:

“Sobre todo principado y autoridad, poder y señorío, y sobre todo nombre que se
nombra, no solo en este siglo, sino también en el venidero” (Efesios 1:21).

“Por eso Dios también lo exaltó sobre todas las cosas y le dio un nombre que es sobre
todo nombre, para que en el nombre de Jesús se doble toda rodilla de los que están en
los cielos, en la tierra y debajo de la tierra; y toda lengua confiese que Jesucristo es el
Señor, para gloria de Dios Padre” (Filipenses 2:9-11).

UNA ESTRATEGIA GANADORA


Jesús enfrentó cada tentación del enemigo que nosotros enfrentamos pero ÉL venció
estas tentaciones sin pecar. Puesto que Él entró en la arena de la guerra espiritual, Él
entiende tus batallas y te fortalece:
“No tenemos un sumo sacerdote que no pueda compadecerse de nuestras debilidades,
sino uno que fue tentado en todo según nuestra semejanza, pero sin pecado” (Hebreos
4:15).

Puesto que emergió victorioso, tú también puedes ser un vencedor:


“Pues en cuanto él mismo padeció siendo tentado, es poderoso para socorrer a los que
son tentados” (Hebreos 2:18).

Lee la historia de la muerte y resurrección de Jesús en Mateo 26-28; Marcos 14-16; Lucas
22-24; Juan 18-21. La muerte y resurrección de Jesucristo fue la mayor confrontación que
alguna vez ocurrió entre el poder de Satanás y el poder de Dios. Mediante la muerte de
Jesús, Satanás pensó que había destruido el plan de Dios. Él había matado al único Hijo de
Dios. Había destruido el Rey que había de reinar sobre el Reino de Dios. Pero Jesús dijo:
“¿Acaso piensas que no puedo ahora orar a mi Padre, y que él no me daría más de doce
legiones de ángeles? ¿Pero cómo entonces se cumplirían las Escrituras, de que es
necesario que así se haga?” (Mateo 26:53-54).

“Respondió Jesús: —Mi Reino no es de este mundo; si mi Reino fuera de este mundo,
mis servidores pelearían para que yo no fuera entregado a los judíos; pero mi Reino no
es de aquí” (Juan 18:36).

“Respondió Jesús: —Ninguna autoridad tendrías contra mí si no te fuera dada de arriba;


por tanto, el que a ti me ha entregado, mayor pecado tiene” (Juan 19:11).

Jesús no murió porque Su poder fuera menor que el del enemigo. Su muerte no terminó el
plan para el Reino de Dios. No era el tiempo para que SU Reino visible se estableciera en el
mundo.

La muerte de Jesús cumplió el plan de Dios. Los hombres ahora pueden ser salvos del yugo
del pecado y de la pena de la “muerte segunda” (separación eterna de Dios por causa del
pecado).

A pesar de lo grande que fue, la salvación del pecado no fue la única victoria ganada por
Jesús mediante Su muerte en la cruz. Mediante Su muerte y resurrección, Jesús derrotó
todo el poder del enemigo:
“Por lo cual dice: Subiendo a lo alto [fue resucitado], llevó cautiva la cautividad, y dio
dones a los hombres. Y eso de que «subió», ¿qué es, sino que también había descendido
primero a las partes más bajas de la tierra? El que descendió es el mismo que también
subió por encima de todos los cielos para llenarlo todo” (Efesios 4:8-10).

“Y despojó a los principados y a las autoridades y los exhibió públicamente, triunfando


sobre ellos en la cruz” (Colosenses 2:15).

Jesús derrotó cada poder del enemigo, incluyendo la muerte. También juzgó a Satanás:
“Ahora es el juicio de este mundo; ahora el príncipe de este mundo [Satanás] será
echado fuera” (Juan 12:31).

Jesús hizo un camino de salvación. Jesús derrotó a la muerte y a los principados y los
poderes del enemigo. Restauró al hombre el dominio sobre todas las cosas. Pronunció
juicio sobre Satanás el cual será cumplido en el futuro.

Como has aprendido, la presente situación es similar a las condiciones que han existido en
ciertos países en el mundo natural. Los poderes de las fuerzas rebeldes serán derrotadas
por el gobierno. El líder rebelde será bajo juicio, pero aún está libre. Las fuerzas de
resistencia bajo su dirección todavía pelean en la tierra.
Jesús ha conquistado a Satanás y pronunció Su juicio. Pero Satanás está todavía libre y sus
fuerzas de poderes demoníacos, la carne, y el mundo están todavía guerreando en la
tierra. Tratan de controlar territorio que es legítimamente del Conquistador.

Tratan de cegar a los hombres al hecho que Satanás ha sido derrotado y que está bajo
juicio. Tratan de controlar los hogares, iglesias, y las naciones.

Allí es donde la guerra del creyente entra en foco. Jesús ha derrotado al enemigo pero
Satanás permanece libre en el mundo. Es nuestro objetivo abrir los ojos de los hombres y
mujeres a su engaño y retomar el control del territorio que es legítimamente nuestro. Tu
batalla personal continuará hasta que el juicio sobre Satanás sea ejecutado o hasta que
partas para estar con Jesús mediante la muerte, lo que venga primero:

“Para que la multiforme sabiduría de Dios sea ahora dada a conocer por medio de la
iglesia a los principados y potestades en los lugares celestiales” (Efesios 3:10).

VENCEDORES, NO VÍCTIMAS
 Mediante Jesús, eres un vencedor sobre el enemigo en lugar de una víctima del
enemigo:
“Y sometió todas las cosas debajo de sus pies, y lo dio por cabeza sobre todas las cosas a
la iglesia, la cual es su cuerpo, la plenitud de Aquel que todo lo llena en todo” (Efesios
1:22- 23).

 Todas las cosas están “bajo los pies” de Jesús. Esto significa que Él las ha
conquistado. Él es la cabeza de la Iglesia, y nosotros somos el cuerpo. Está
declarado que todas las cosas están bajo Sus pies, que significa bajo Su cuerpo, la
Iglesia. Significa esto que somos vencedores, no víctimas. Puedes ser guardado
del poder del Satanás. Jesús mismo oró para que seamos guardados del poder
del enemigo:
“No ruego que los quites del mundo, sino que los guardes del mal. Pero no ruego
solamente por estos, sino también por los que han de creer en mí por la palabra de ellos”
(Juan 17:15,20).

 Eres un conquistador, no mediante tu propio poder, sino mediante el poder de


uno Mayor:
“Antes, en todas estas cosas somos más que vencedores por medio de aquel que nos
amó” (Romanos 8:37).

 Cuando la batalla espiritual se vuelve dura, sólo recuerda que la Biblia asegura
que los propósitos de Dios serán cumplidos:
“Jehová de los ejércitos juró diciendo: Ciertamente se hará de la manera que lo he
pensado; se confirmará como lo he determinado” (Isaías 14:24).
“Este es el plan acordado contra toda la tierra, y esta es la mano extendida contra todas
las naciones. Porque Jehová de los ejércitos lo ha determinado, ¿y quién lo impedirá? Y su
mano extendida, ¿quién la hará retroceder?” (Isaías 14:26-27).

El Señor de las Huestes tiene un propósito, y ninguna fuerza del mundo, carne,
demonios, Infierno o Satanás en persona lo anulará. El plan básico de batalla que has
estudiado en esta lección asegurará tu victoria espiritual! Ahora que entiendes el plan,
estás listo para ser movilizado para la guerra y armado para la acción.

GUERRA OFENSIVA Y DEFENSIVA


Existen dos tipos de guerra en el mundo natural: ofensiva y defensiva. La Biblia también
enseña tanto estrategias espirituales ofensivas como defensivas. Debes aprender a pelear
tanto ofensiva como defensivamente. La única otra opción es la deserción, lo cual es
inaceptable.

GUERRA DEFENSIVA
La guerra defensiva es librada para defender territorio. Es guerra que espera por el ataque
del enemigo, y luego golpea sus fuerzas en respuesta defensiva. El defensor debe no
avanza sobre el territorio enemigo. Defiende territorio ya poseído. Es importante, sin
embargo, puesto que las fuerzas de maldad están constantemente atacándote como
creyente. Si no sabes cómo defenderte responder a su oponente y sus decisiones son
forzadas por el atacante. Este tipo de guerra a ti mismo, te convertirás en una víctima de
estos ataques.

GUERRA OFENSIVA
La guerra ofensiva es guerra agresiva. No es una guerra de esperar y responder en
defensa. Es guerra que toma la iniciativa del ataque. El enemigo es identificado, su
estrategia reconocida, y se llevan a cabo avances ofensivos contra él en el mundo del
espíritu. En la guerra ofensiva el atacante tiene la ventaja de tomar las decisiones primero.
La guerra ofensiva gana territorio en lugar de defenderlo.

Los avances ofensivos son el único tipo de guerra espiritual que alcanzará al mundo con el
evangelio de Jesucristo. No podemos permanecer en nuestros hogares confortables e
iglesias y practicar estrategias defensivas solamente. El ejército de Dios debe avanzar
dentro del territorio del enemigo. Debe ir contra las fortalezas de Satanás con el poder del
mensaje del evangelio. Debemos librar batallas espirituales ofensivas.

EL FACTOR COMÚN
Existe una cosa en común entre la guerra ofensiva y la defensiva. Ambas involucran la
acción personal por parte del creyente.

En la guerra natural, las armas no utilizadas no infringen bajas sobre el enemigo ni ganan
guerras. Lo mismo es cierto en el mundo del espíritu. Tus armas espirituales son afectadas
por tu voluntad para usarlas. Es cierto que Dios da el poder para la batalla, pero tú tienes
una responsabilidad personal tanto en las estrategias espirituales ofensivas y
defensivas.

En las batallas del Antiguo Testamento, Dios luchó por y con Su pueblo, Israel. Pero
primero, ellos tenían que posicionarse en el campo de batalla. Cuando Dios ve un arma
espiritual que está siendo usada en Su nombre y un hombre o una mujer en el campo de
batalla atreviéndose a lograr lo imposible, el Señor de los Ejércitos se mueve a la acción.

Lee la historia de Eliseo en I1 Reyes 13:14-19. En este pasaje en el que se usa el arco y la
flecha, existen algunos paralelos espirituales que te ayudarán a entender tu parte en la
guerra:

1. DEMOSTRAR TU INTENCIÓN DE PELEAR:


Eliseo le dijo al rey Joás, “toma un arco y flechas”. Pablo dijo, “toma la espada del Espíritu”
y declara la guerra. Al tomar tus armas ofensivas y defensivas estás demostrando tu
intención de pelear.

2. PON TUS MANOS EN EL ARMA:


Eliseo le dijo al rey que pusiera sus manos sobre el arco, luego Eliseo puso sus manos
sobre las manos del rey. La estrategia para la victoria es tus manos sobre las armas, y Su
mano sobre las tuyas.

3. ABRIR LA VENTANA:
Abrir la ventana del lugar en el cual el enemigo es victorioso. El enemigo de Israel estaba
hacia el este, por lo tanto Eliseo le dijo al rey que abriera la ventana hacia el oriente. Dios
quiere que tú abras las “ventanas” de cada área de tu vida para exponer los fracasos, la
derrota, y el yugo del enemigo.

4. DISPARAR:
Eliseo le dijo al rey “tira” y el rey tiró. Luego Eliseo dijo, “saeta de salvación del Señor y
saeta de salvación contra Siria”. La ventana abierta no es suficiente. El arma en tu mano
no es suficiente. Incluso la mano del Señor sobre tu mano no ganará la batalla.

Debes seguir el mandamiento del Señor de los Ejércitos de “DISPARAR!”. Esta es tu parte
en la batalla... usar el arma que está en tu mano que es guiada por la mano del Señor.

5. CONOCER EL OBJETIVO:
Eliseo le dijo al rey que tomara las flechas y que las golpeara contra el suelo como un
símbolo de su victoria contra Siria. El rey hizo de esa manera, pero él “golpeó tres veces y
se detuvo”. Eliseo le dijo que puesto que él limitó a Dios al golpear la tierra solamente tres
veces, su victoria militar sería limitada. Esto sucedió porque el rey no entendió el objetivo
de la batalla. Eliseo había dicho que el Señor quería consumir totalmente al enemigo
(Versículo 17). Al golpear el suelo solamente tres veces, el rey resolvió alcanzar sólo una
victoria parcial.

El objetivo del Señor para ti es la victoria total en cada área de tu vida y ministerio. Si
fracasas en entender este objetivo entonces tu victoria será limitada.

6. GANAR PRIMERO EN LA CÁMARA SECRETA:


Lo que sucedió entre Eliseo y el rey Joás en la cámara secreta aquel día determinó el
resultado de la batalla con Siria. Es lo que sucede en la “cámara” secreta con el Señor lo
que determina tus victorias en las batallas actuales de la vida.

ARMAS DEFENSIVAS
“Vestíos de toda la armadura de Dios, para que podáis estar firmes contra las
asechanzas del diablo” (Efesios 6:11).

La Biblia enseña las siguientes estrategias defensivas que deben ser tomadas por el
creyente:

 SOMETERSE Y RESISTIR:
“Someteos, pues, a Dios; resistid al diablo, y huirá de vosotros” (Santiago 4:7).

Nota el orden en este verso: primero someterse, luego resistir. Muchas personas omiten
el primer paso de someterse y tratan de resistir al diablo, sólo para descubrir que no
funciona. La derrota resulta cuando actúas independientemente de Dios.

Es el humilde, no el arrogante y auto-confiado, el que derrota al enemigo. Serás capaz de


resistir a Satanás solamente si te rindes a Dios. “Resistir” significa “permanecer firme
contra y oponerse al enemigo en cada punto”. La Escritura no nos enseña a andar
buscando demonios, sino a resistirlos cuando se nos aproximan.

 RESISTIR FIRMEMENTE EN LA FE:


Resistir “en la fe” significa resistir en la autoridad de la Palabra de Dios.
“Sed sobrios y velad, porque vuestro adversario el diablo, como león rugiente, anda
alrededor buscando a quien devorar. Resistidlo firmes en la fe, sabiendo que los mismos
padecimientos se van cumpliendo en vuestros hermanos en todo el mundo” (1 Pedro 5:8-
9).

 NO DAR LUGAR:
No dar lugar a Satanás para operar en tu vida:
“Ni deis lugar al diablo” (Efesios 4:27).
 RECUPERARTE TÚ MISMO:
Debes recuperarte tú mismo de las trampas de Satanás aplicando estrategias bíblicas:
“Y escapen del lazo del diablo, en que están cautivos a voluntad de él” (2 Timoteo 2:26).

 ABSTENERSE DE LOS DESEOS DE LA CARNE:


“Abstenerse” significa guardarte de algo y rehusar hacerlo:

“Amados, yo os ruego como a extranjeros y peregrinos, que os abstengáis de los deseos


carnales que batallan contra el alma” (1 Pedro 2:11).

“La voluntad de Dios es vuestra santificación: que os apartéis de fornicación” (1


Tesalonicenses 4:3).

“Absteneos de toda especie de mal” (1 Tesalonicenses 5:22).

 ESQUIVAR:
“Esquivar” significa evitar o volverse de. Debes evitar cada cosa malvada relacionada con
el enemigo.
“Pero evita profanas y vanas palabrerías, porque conducirán más y más a la impiedad”
(2 Timoteo 2:16).

 PERMANECER:
“Por tanto, tomad toda la armadura de Dios, para que podáis resistir en el día malo y,
habiendo acabado todo, estar firmes. Estad, pues, firmes, ceñida vuestra cintura con la
verdad, vestidos con la coraza de justicia” (Efesios 6:13-14).
Cuando “mantienes tu territorio” estás defendiendo lo que es legítimamente tuyo.

 ESTAR ALERTA:
“Así que vosotros, amados, sabiéndolo de antemano, guardaos, no sea que arrastrados
por el error de los inicuos caigáis de vuestra firmeza” (2 Pedro 3:17).

 PROBAR LOS ESPÍRITUS:


Probar los espíritus evita el engaño.
“Amados, no creáis a todo espíritu, sino probad los espíritus si son de Dios, porque
muchos falsos profetas han salido por el mundo” (1 Juan 4:1).

“Probar” significa “examinar”. No estás obrando con incredulidad cuando pruebas los
“espíritus” de aquellos con quienes entras en contacto o en operación alrededor de ti.
Si son verdaderos, pasarán el examen.

 EVITAR LOS FALSOS MAESTROS:


Cuando recibes falsos maestros dentro de tu casa te conviertes en partícipe de su maldad.
Defiende tu hogar de ataques del enemigo.

“Si alguno viene a vosotros y no trae esta doctrina, no lorecibáis en casa ni le digáis:
¡Bienvenido!, Porque el que ledice: ¡Bienvenido! Participa en sus malas obras” (2 Juan
10-11).

 HACER A UN LADO:
Has de hacer a un lado asuntos mundanos que pueden evitar que seas un buen soldado.
“Hacer a un lado” es una acción defensiva que debes tomar.

“Tú, pues, sufre penalidades como buen soldado de Jesucristo. Ninguno que milita se
enreda en los negocios de la vida, a fin de agradar a aquel que lo tomó por soldado” (2
Timoteo 2:3-4).

“Por tanto, nosotros también, teniendo en derredor nuestro tan grande nube de
testigos, despojémonos de todo peso y del pecado que nos asedia, y corramos con
paciencia la carrera que tenemos por delante” (Hebreos 12:1).

“Por lo cual, desechando toda inmundicia y abundancia de malicia, recibid con


mansedumbre la palabra implantada, la cual puede salvar vuestras almas” (Santiago
1:21).

 DESPOJARSE DE TODA MALDAD:


Estudia Efesios 4:17-32. El “despojarse” de todo comportamiento maligno listado allí
es guerra defensiva.

 PONERSE LA ARMADURA DE DIOS:


“Vestíos de toda la armadura de Dios, para que podáis estar firmes contra las
asechanzas del diablo” (Efesios 6:11).
“Ponerse” indica una acción que tú debes tomar. La descripción básica de la armadura
de Dios es dada en Efesios 6:10-17.

Pablo introduce la materia de la guerra enfatizando que la batalla no es natural y que


las armas naturales son inefectivas. Las batallas espirituales deben ser peleadas con armas
espirituales. Pablo describe la armadura a ser usada en la guerra espiritual.

“Por tanto, tomad toda la armadura de Dios, para que podáis resistir en el día malo y,
habiendo acabado todo, estar firmes. Estad, pues, firmes, ceñida vuestra cintura con la
verdad, vestidos con la coraza de justicia y calzados los pies con el celo por anunciar el
evangelio de la paz. Sobre todo, tomad el escudo de la fe, con que podáis apagar todos
los dardos de fuego del maligno. Tomad el yelmo de la salvación, y la espada del
Espíritu, que es la palabra de Dios” (Efesios 6:13-17).
El propósito de la armadura es ser capaz de permanecer en contra de los ardides
(engaños, astucias, maldades) del enemigo, Satanás. Es tu responsabilidad ponerte la
armadura:

“Vestíos de toda la armadura de Dios, para que podáis estar firmes contra las
asechanzas del diablo” (Efesios 6:11).

“Al contrario, vestíos del Señor Jesucristo y no satisfagáis los deseos de la carne”
(Romanos 13:14).

“La noche está avanzada y se acerca el día. Desechemos, pues, las obras de las tinieblas
y vistámonos las armas de la luz” (Romanos 13:12).

La frase “ponerse” significa “ponerse una vez y por todas”. Tu armadura espiritual no es
como una uniforme atlético que te pones en el tiempo de juego. Te pones la armadura
una vez para siempre y la dejas puesta el resto de tu vida. A semejanza de un soldado en
el campo de batalla que no se quita su armadura, no dejarás tu armadura hasta que vayas
a estar con el Señor. Si no tienes puesta tu armadura en todos los tiempos, eres
vulnerable al enemigo. Es sabio chequear con frecuencia que cada pieza de tu armadura
espiritual está todavía en lugar.

La primera división de la armadura cubre tres cosas que ya has hecho en el pasado.
“Habiéndose puesto” indica algo que tú YA has hecho si eres un creyente.

 Ceñida vuestra cintura con la verdad (verso 14).


 Revestidos con la coraza de la justicia (verso 14).
 Calzados los pies con el apresto del evangelio de la paz (verso 15).
 La segunda división incluye cosas que han de ponerse en el presente:
 Tomar el escudo de la fe (verso 16).
 Tomar el yelmo de la salvación (verso 17).
 Tomar la espada del Espíritu (verso 17).

En Efesios 6:11 Pablo enfatiza el ponerse TODA la armadura de Dios. Algunos de nosotros
estamos preocupados más con una pieza de la armadura de Dios hasta el punto que las
otras son olvidadas. Debes tener puesta toda la armadura o puedes encontrarte a ti
mismo un experto en el uso de la “espada del Espíritu” y así todo derrotado porque
olvidaste el escudo de la fe.

EL CINTO:
La primera pieza de la armadura en abrocharse es el cinturón o cinto de la verdad. En el
mundo natural, un traje de armadura era atado al cinto el cual sostenía las otras piezas de
la armadura en lugar. La verdad de la Palabra de Dios es el cinto espiritual al cual todas las
otras piezas de la armadura se atan. El primer ataque de Satanás sobre el hombre fue en
relación con la verdad:
“La mujer respondió a la serpiente: —Del fruto de los árboles del huerto podemos comer,
pero del fruto del árbol que está en medio del huerto dijo Dios: No comeréis de él, ni lo
tocaréis, para que no muráis. Entonces la serpiente dijo a la mujer: —No moriréis”
(Génesis 3:2-4).

La verdad te protegerá de las mentiras y errores doctrinales del enemigo. La verdad es la


que ciñe tu armadura espiritual. Has de tener tus lomos (tus órganos vitales espirituales)
cubiertos con la verdad:
“Estad, pues, firmes, ceñida vuestra cintura con la verdad” (Efesios 6:14).

¿Qué es la verdad?
Jesús dijo, “Yo soy la verdad”. Juan 14:6.
El Espíritu Santo es el “Espíritu de Verdad”. Juan 14:17.
Dios es verdad. Romanos 3:4.
La Palabra de Dios es verdad. Salmos 119:151.
El Evangelio es verdad. Colosenses 1:5.

LA CORAZA:
En el mundo natural, la coraza cubre la parte superior del cuerpo del guerrero para
proteger sus órganos vitales tales como el corazón, pulmones, etc. La coraza espiritual de
la justicia no se refiere a tu justicia, sino a la cobertura de la justicia de Cristo:

“Y ser hallado en él, no teniendo mi propia justicia, que se basa en la Ley, sino la que se
adquiere por la fe en Cristo, la justicia que procede de Dios y se basa en la fe” (Filipenses
3:9).

No te mantienes en tus propios méritos. Te sostienes en Cristo. No puedes enfrentar al


enemigo sin la protección de la justicia de Cristo:

“En palabra de verdad, en poder de Dios y con armas de justicia a diestra y a siniestra”
(2 Corintios 6:7).

La justicia de Cristo protege tu “órganos vitales” espirituales de los ataques de Satanás


y de la impiedad. La coraza de justicia debe ser abrochada sobre el cinto de la verdad.

LOS ZAPATOS:
Existen diferentes tipos de zapatos para diferentes propósitos. Algunos son para caminar,
otras para actividades deportivas específicas. Los zapatos del soldado son de otro tipo...
son zapatos designados para la guerra. Un soldado que no es capaz de avanzar en el
campo de batalla es incapaz en la guerra.

“Y calzados los pies con el apresto del evangelio de la paz” indica una actitud de alerta
para avanzar en el reino espiritual. Estos zapatos espirituales protegen tu voluntad de la
tentación del enemigo que te guiaría en caminos equivocados. Indican tu disposición para
hacer toda buena obra y para difundir el evangelio en todas las naciones. Estos zapatos
espirituales te capacitarán también para “mantenerte” contra el enemigo como Pablo nos
anima a hacer (Efesios 6:14).

EL ESCUDO:
En el mundo natural, el escudo era usado para proveer protección al cuerpo entero del
guerrero. Tu escudo espiritual es llamado el “escudo de la fe”.

Hay varios tipos de fe mencionadas en la Biblia. Hay fe de salvación, el don de la fe, y el


fruto espiritual de fe. Pero la palabra “fe” cuando es usada en relación con el “escudo de
la fe” habla de fe defensiva. Esta fe es una firme confianza en Dios que protege todo tu
ser. Te protege de los mísiles de duda e incredulidad enviados por el enemigo. Este escudo
de fe es una confianza en Dios que desvía todos los dardos del enemigo de su objetivo.

El escudo de la fe es una constante aplicación de la Palabra de Dios a los asuntos de la


vida. Es una fe que te capacita para vencer a las fuerzas malignas del mundo:

“Porque todo lo que es nacido de Dios vence al mundo; y esta es la victoria que ha
vencido al mundo, nuestra fe” (1 Juan 5:4).

Combinada con el amor de Dios, la fe es más efectiva:


“Pero nosotros, que somos del día, seamos sobrios, habiéndonos vestido con la coraza
de la fe y del amor, y con la esperanza de salvación como casco” (1 Tesalonicenses 5:8).

Es fe basada en la verdad:
“Con sus plumas te cubrirá y debajo de sus alas estarás seguro; escudo y protección es
su verdad” (Salmos 91:4).

Es fe basada en la salvación:
“Me diste asimismo el escudo de tu salvación; tu diestra mesustentó y tu benignidad me
ha engrandecido” (Salmos 18:35).

Sin fe, no tienes entendimiento de la verdad. Sin fe no puedes recibir salvación. Sin fe no
puedes ir con el evangelio de la paz. Sin fe no puedes reclamar la justicia de Cristo y usar
efectivamente la espada del Espíritu que es la Palabra de Dios.

La fe no es una suposición o una idea. Es un hecho basado sobre la Palabra de Dios.


Puedes incrementar tu fe al escuchar la Palabra de Dios (Romanos 10:17), actuando sobre
tu fe presente (Romanos 1:17), y por buscar a Dios (Hebreos 12:2).

EL YELMO:
El yelmo de la salvación no es algo que te pones cuando eres salvo. Estamos tratando con
armaduras espirituales aquí, y se supone que eres un creyente y
un miembro del ejército de Dios antes que comiences a ponerte la armadura.

El yelmo de la salvación representa una mente regenerada. Representa un pensamiento


de vida transformado y renovado. Aprenderás luego en este curso que Satanás
desesperadamente batalla por el control de la mente. Una mente indisciplinada hace del
guerrero cristiano una presa fácil de los engaños pecaminosos del enemigo.

Pablo habla del yelmo como de la “esperanza de la salvación” en 1 Tesalonicenses 5:8. La


salvación, cuando es apropiadamente experimentada y entendida, protege tu mente. La
salvación abraza el pasado, el presente y el futuro. Has sido salvado de la pena y culpa del
pecado pasado. Eres salvo del poder del pecado en el presente. La “esperanza de la
salvación” se refiere a la salvación en el tiempo futuro. Es la salvación final de la presencia
del pecado cuando Jesús regrese. Las esperanza de esta salvación futura fortalece tu
mente contra los ataques de Satanás. Tienes una esperanza confiada en el futuro porque
Dios está obrando Su propósito:

“Él nos dio a conocer el misterio de su voluntad, según su beneplácito, el cual se había
propuesto en sí mismo, de reunir todas las cosas en Cristo, en el cumplimiento de los
tiempos establecidos, así las que están en los cielos como las que están en la tierra”
(Efesios 1:9-10).

LA ESPADA DEL ESPÍRITU:


La “espada del Espíritu” es la Palabra de Dios. Es tanto un arma ofensiva como defensiva.
Ya aprendiste cómo Jesús usó la Palabra en defensa contra los ataques de Satanás.

 ORACIÓN
Después de describir la armadura del soldado cristiano, Pablo comenta:
“Orad en todo tiempo con toda oración y súplica en el Espíritu, y velad en ello con toda
perseverancia y súplica por todos los santos” (Efesios 6:18).

La oración y su práctica asociada del ayuno son también poderosas armas espirituales.
Estas dos armas espirituales pueden ser usadas tanto ofensiva como defensivamente.
 El cinturón o cinto de la verdad protege del engaño de Satanás que puede llevar a
la injusticia (pecado).
 La coraza de la justicia protege de la impiedad (pecado) que lleva a la confusión.
 Los pies con el apresto del evangelio de la paz te protege de la confusión espiritual
que desemboca en la incredulidad.
 El escudo de la fe protege contra la incredulidad que lleva a la esclavitud.
 El yelmo de la salvación protege contra la esclavitud.
 La espada del Espíritu, la Palabra de Dios, es usada tanto como un arma ofensiva
como defensiva.

! Nótese la progresión descendente de uno no protegido por la armadura de Dios. El


engaño lleva a la impiedad (pecado) la cual siempre resulta en confusión. Confusión
resulta en incredulidad, e incredulidad siempre resulta en yugo espiritual.

ARMAS OFENSIVAS
“Abrió Jehová su tesoro y sacó los instrumentos de su furor; porque esta es obra de
Jehová, Dios de los ejércitos...” (Jeremías 50:25).

Ahora que has aprendido cómo defenderte espiritualmente tú mismo, también debes
aprender cómo librar guerra ofensiva que te ayudará a avanzar dentro del territorio de
Satanás. Con armas ofensivas, serás capaz de reclamar nuevo territorio en la medida que
difundes el Evangelio y traes libertad a aquellos que estaban en el yugo del enemigo.

Para “pelear una buena batalla” es evidente que debes tomar una acción ofensiva:
“Este mandamiento, hijo Timoteo, te encargo, para que, conforme a las profecías que se
hicieron antes en cuanto a ti, milites por ellas la buena milicia” (1 Timoteo 1:18).
“Pelea la buena batalla de la fe, echa mano de la vida eterna, a la cual asimismo fuiste
llamado, habiendo hecho la buena profesión delante de muchos testigos” (1 Timoteo
6:12).

Debes pelear esta batalla inteligentemente con propósito:


“Así que yo de esta manera corro, no como a la ventura; de esta manera peleo, no como
quien golpea el aire” (1 Corintios9:26).

Conocer tus armas ofensivas puede darte la habilidad de pelear con propósito en lugar de
con inseguridad.

ESTRATEGIAS OFENSIVAS
Aquí están las armas que usas para librar guerra espiritual ofensiva:
 ORACIÓN
Ya estudiaste al ayuno y a la oración como parte del “Plan de Dios para la Batalla” y como
un arma defensiva en la última lección.

Pero orar es también una poderosa arma ofensiva. Cuando la usas para librar guerra
ofensiva tú no tan sólo oras por lo que quieres, por tus necesidades y problemas.
Intercedes por personas, líderes, y naciones, derribando fortalezas de Satanás y sus
fuerzas demoníacas.

Todos los cristianos han de interceder, pero existe un llamado especial a la intercesión
para algunos. Este poderoso ministerio trae al intercesor delante del Señor para librar
poderosas batallas en el reino invisible.

La alabanza y la adoración son poderosas armas ofensivas. En 1 Crónicas 20 cuando Israel


enfrentó un poderoso enemigo, comenzaron a cantar y alabar a Dios y Él preparó una
emboscada para derrotar su enemigo. Cuando tú alabas y adoras a Dios, tú estás
preparando “emboscadas” en el mundo del espíritu.

 LA ESPADA DEL ESPÍRITU:


“Por tanto, TOMAD toda la armadura de Dios, para que podáis resistir en el día malo y,
habiendo acabado todo, estar firmes” (Efesios 6:13).
“Tomar” algo es agarrarlo, asirlo, llevarlo hacia ti. Tomarse dela armadura de Dios implica
una acción ofensiva de parte del creyente.

La “espada del Espíritu”, la cual es la Palabra de Dios, es un arma que puede ser usada
tanto de forma ofensiva como defensiva. La Palabra es un arma defensiva cuando la usas
para defenderte en contra de los ataques de Satanás. Es ofensiva cuando la usas para
reclamar territorio para el Señor al compartir el mensaje del Evangelio y llevar liberación a
otros.
Hay dos palabras diferentes usadas en la Escritura para la “Palabra de Dios”. Una palabra
es “logos” que se refiere a la expresión total de Dios. Esta se refiere a la completa
revelación de lo que Dios ha dicho. La segunda palabra, “rema”, se refiere a un dicho
específico de Dios que tiene aplicación especial a una situación específica.

Esta es la palabra usada en este pasaje de “la espada del Espíritu”, la Palabra de Dios.

Recordarás que Jesús usó dichos específicos (“rema”) de Dios, aplicados a la inmediata
tentación. Ser capaz de hacer esto implica familiaridad con la total Palabra de Dios.

Si has de usar Escrituras específicas aplicables a batallas inmediatas, debes tener


conocimientos de la revelación total de Dios.

 LA MENTE DE CRISTO:
”Puesto que Cristo ha padecido por nosotros en la carne, vosotros también ARMAOS del
mismo pensamiento, pues quien ha padecido en la carne, terminó con el pecado” (1
Pedro 4:1).

“HAYA PUES EN VOSOTROS ESTE SENTIR que hubo también en Cristo Jesús” (Filipenses
2:5). “Haya pues” significa permitir. Has de armarte tú mismo con la misma mente que
Jesús tuvo, una mente preparada para librar guerra agresiva:
“... Para esto apareció el Hijo de Dios, para deshacer las obras del diablo” (1 Juan 3:8).

Debes “dejar” o permitir que esta mente se desarrolle. Debes tomar acción agresiva
para “armarte tú mismo” con una actitud mental similar:
“No os conforméis a este mundo, sino transformaos por medio de la renovación de
vuestro entendimiento, para que comprobéis cuál es la buena voluntad de Dios,
agradable y perfecta” (Romanos 12:2).

Ser “transformado” significa experimentar un cambio completo el cual se expresará en el


carácter y la conducta. Renovar y armar tu mente a la semejanza de Cristo resulta en tal
transformación.

 DERRIBANDO:
El objetivo de la guerra ofensiva es destruir las fortalezas del enemigo:
“Porque las armas de nuestra milicia no son carnales, sino PODEROSAS EN DIOS PARA LA
DESTRUCCIÓN DE FORTALEZAS, DERRIBANDO argumentos y toda altivez que se levanta
contra el conocimiento de Dios, y llevando cautivo todo pensamiento a la obediencia a
Cristo” (2 Corintios 10:4-5).

“Destruir” significa derribar por el esfuerzo o fuerza. “Derribar” significa tirar o arrojar
violentamente. Se te ha dicho que debes desechar las obras de las tinieblas (Romanos
13:12) y expulsar poderes demoníacos (Mateo 10:8).
Cuando derribas las fortalezas de Satanás estás librando guerra ofensiva. No estás
esperando defenderte contra un ataque de Satanás sino que estás atacando las fortalezas
del poder del enemigo.

 ATAR Y DESATAR:
Tienes el poder para atar a las fuerzas del mal y desatar las fuerzas del bien:
“Y a ti te daré las llaves del reino de los cielos: todo lo que ates en la tierra será atado en
los cielos, y todo lo que desates en la tierra será desatado en los cielos” (Mateo 16:19).

Mediante la delegación de poder y autoridad de parte de Jesús, puedes atar y desatar


fuerzas espirituales. Ten en cuenta que esta arma opera junta: es atando y desatando.

Cuando atas algo, debes desatar también algo. Por ejemplo, si atas el espíritu de mentira
debes desatar el espíritu de verdad para operar en su lugar.

 LA SANGRE DE JESÚS:
Cuando Jesús murió en la cruz del Calvario, nos desató del dominio del pecado y del poder
del enemigo. Su sangre asegura nuestro acceso a Dios y nos libera del yugo de Satanás. La
Palabra de Dios indica que “ellos (los creyentes) le han vencido (Satanás) por medio de la
sangre del Cordero (Jesucristo)” (Apocalipsis 12:11).

Salvación, sanidad, y liberación están todas disponibles a causa de la sangre de Jesús.


Su sangre te capacita para librar guerra ofensiva por las almas de hombres y mujeres y
traer liberación y sanidad en el nombre de Jesús. Tu poder para “derrotar” al enemigo se
debe a la “sangre del Cordero”.

 TU TESTIMONIO:
Apocalipsis 12:11 indica que el enemigo es derrotado por la “palabra de su testimonio”. La
palabra “testimonio” significa “evidencia o registro” como la que es usada en un caso legal
en una corte de ley.

Recordarás que Jesús frecuentemente mandaba a las personas que habían sido liberadas
ir y decirles a otros lo que Dios había hecho por ellos. En la medida que tú “testificas” o
das evidencia del poder de Dios en tu vida, libras guerra espiritual ofensiva.
Para ser efectivo, tu testimonio debe estar basado en el testimonio de la Palabra de Dios,
tal como un abogado en una corte basa sus argumentos en la ley del territorio.

 EL NOMBRE DE JESÚS:
Ya has aprendido que el nombre de Jesús es parte del plan básico de Dios para la batalla.
El nombre de Jesús es una poderosa arma ofensiva también. Jesús dijo que “en Mi
nombre” echarán fuera demonios, sanarán a los enfermos, y derrotarán a todos los
poderes del enemigo (Marcos 16:17).
Revisa los varios nombres de Jesús en las páginas 38-40 de este manual para ver
cómo muchos de Sus nombres reflejan acción ofensiva en contra del enemigo.

El nombre de Jesús no es una frase mágica con la cual concluimos nuestras oraciones. Es
un símbolo de la autoridad y el poder que Él nos ha dado. Es mejor estar autorizado
primero a usar Su poder y autoridad antes de comenzar directamente a usar Sus nombres
para batallar contra los poderes satánicos. Revisa la historia en Hechos 19:13-17 y observa
lo que sucedió a los hijos de Esceva.

PARALELOS NATURALES DE LA GUERRA ESPIRITUAL


“Este mandamiento, hijo Timoteo, te encargo, para que, conforme a las profecías que se
hicieron antes en cuanto a ti, milites por ellas la buena milicia” (1 Timoteo 1:18).

La Iglesia primitiva vio su experiencia espiritual en términos de una guerra. La protección


es descripta como la “armadura de Dios”. La Palabra de Dios es comparada con una
“espada”. Los ataques de Satanás son dardos y la fe es la “buena batalla”. A los creyentes
se les dice que peleen “la buena batalla”.

¿Por qué Dios escogió el ejemplo de la guerra natural para describir lo que está
sucediendo en el mundo del espíritu entre las fuerzas del bien y del mal?
La respuesta se encuentra en un principio bíblico básico: principios naturales de la verdad
espiritual. Dios usa los principios naturales para explicar lo que está sucediendo en el
mundo del espíritu. Podemos entender lo que vemos en el mundo natural. Cuando se
trazan paralelos entre algo en el mundo natural y el mundo espiritual, entonces podemos
entender lo espiritual mediante lo natural.

Jesús utilizó este principio con frecuencia. Él usó el ejemplo de la cosecha natural para
ilustrar la gran cosecha espiritual a la cual estaba llamando obreros. Existen muchos
paralelos entre la cosecha natural y la cosecha en el mundo espiritual.

Lo mismo es cierto en relación con la guerra. Existen muchos principios de la guerra


natural que han sido estudiados y aplicados por expertos en la guerra física. Estos
principios naturales son aplicables en el mundo espiritual.

PARALELOS NATURALES DE LA GUERRA ESPIRITUAL


Aquí están los principios naturales de la guerra que son paralelos en la batalla espiritual:

Una simple definición de guerra en el mundo natural es “un acto de fuerza que busca
obligar a nuestro enemigo a hacer nuestra voluntad”. Esta definición es también aplicable
en el mundo espiritual. Satanás está constantemente usando las fuerzas del mal para
obligarte a hacer su voluntad.

UN ESTILO DE VIDA GUERRERO:


Cuando una nación está en guerra, el estilo de vida de esa nación se ve afectado. Los
hombres abandonan sus trabajos para pelear por su nación. Pasan horas en preparación y
entrenamiento. Se retiran fondos de la economía para ayudar en la batalla. Los residentes
están alertas a la invasión y guardias extras se colocan en las fronteras nacionales.

En el mundo espiritual muchos creyentes están totalmente desprevenidos de la guerra


que se está realizando alrededor de ellos y no han adoptado un estilo de vida guerrero.

Las congregaciones tienen programas y fiestas pero no tienen un plan de batalla. Viven en
el lujo y la tranquilidad mientras el enemigo está reclamando las almas de incontables
hombres y mujeres sin Jesucristo. Miembros de la congregación están desanimados,
deprimidos, y viven en pecados de la carne. Son víctimas de una guerra que ni siquiera
saben que existe.

Debes entender: ¡Estamos en guerra! Debemos adoptar un estilo de vida guerrero en el


mundo del espíritu. La guerra espiritual debe convertirse en el centro de nuestras vidas.
Debemos pasar tiempo en preparación y entrenamiento. Debemos aprender de y poner
en uso nuestras armas espirituales.

Debemos dedicar riqueza material para extender el mensaje del evangelio para reclamar
naciones que están siendo amenazadas por Satanás. Deberíamos estar alertas a la
invasión del enemigo y colocar guardias extras en las fronteras de nuestro corazón,
mente, lengua, alma, espíritu, hogar, comunidad, e iglesia. Estamos en guerra, y nuestro
estilo de vida en el plano del espíritu debe reflejarlo.

EL OBJETIVO DE LA GUERRA:
El objetivo principal de la guerra en el mundo natural es la victoria sobre el enemigo. Este
es también el objetivo principal en el mundo espiritual. Para lograr la victoria en el mundo
natural, existen muchos objetivos de corto plazo que deben alcanzarse. Las batallas
individuales deben ser ganadas y reclamarse territorios. Cada una de estas batallas
individuales contribuye al objetivo final de la victoria.

Lo mismo es cierto en el mundo espiritual. Nuestro objetivo a largo plazo es la victoria


sobre el enemigo. Pero debemos convertir este objetivo de largo plazo en objetivos más
específicos. Debemos conocer los objetivos que Dios tiene para nosotros en la guerra
espiritual en nuestra familia, congregaciones, comunidad, y nación. Debemos identificar el
territorio específico que nos fue asignado para la conquista.

Cada soldado en un ejército natural tiene una posición diferente y responsabilidad en la


batalla. Lo mismo es verdad en el mundo espiritual. Debes identificar objetivos personales
lo cuales contribuirán al objetivo general de la victoria. El comandante de la batalla asigna
objetivos a los soldados en el mundo natural. Dios es tu comandante en la batalla
espiritual y Él ha establecido objetivos espirituales específicos para ti como un soldado
cristiano.
ENTRENAMIENTO BÁSICO:
Conocer los objetivos para la guerra no es suficiente. Un soldado debe recibir
entrenamiento básico en cómo alcanzar estos objetivos. En el mundo natural este
entrenamiento incluye aprender sobre el enemigo, sus tácticas, cómo utilizar las armas de
guerra, y el plan de batalla.

En el mundo espiritual los creyentes generalmente entran en el campo de batalla sin este
entrenamiento básico. No entienden las tácticas del enemigo. No están alertados de sus
armas espirituales y sobre cómo usarlas y no han estudiado el plan de batalla (la Palabra
escrita de Dios).

En el mundo natural, enviar un soldado al campo de batalla sin el entrenamiento básicos


resulta en la derrota. Lo mismo es cierto en el mundo del espíritu. Debes ser entrenado en
guerra espiritual si has de experimentar la victoria. Cuando un soldado entra en el
entrenamiento básico en el mundo natural, él deja la vida civil atrás. No está más
comprometido con los asuntos civiles sino que está comprometido con el ejército en el
cual está enlistado.
En el reino espiritual, en orden a pelear una buena batalla no debemos estar
comprometidos en los asuntos de la vida. No somos ciudadanos civiles de este mundo
presente. Somos guerreros del Reino de Dios:

“Tú, pues, sufre penalidades como buen soldado de Jesucristo.4 Ninguno que milita se
enreda en los negocios de la vida, a fin de agradar a aquel que lo tomó por soldado” (2
Timoteo 2:3-4).

PROPAGANDA:
Las naciones enemigas siempre difunden propaganda falsa (información) sobre cada una.
Satanás también inyecta falsa propaganda en tu mente si tú se lo permites.

PROPUESTAS DIPLOMÁTICAS:
Una de las estrategias de las naciones en guerra es debilitar al enemigo mediante
propuestas diplomáticas. Estas son sugerencias de compromiso. Mediante tales
propuestas cada nación trata de ganar ventaja sobre la otra. En la batalla espiritual,
Satanás trata de lograr que los creyentes se envuelvan en el pecado. Él sabe que
semejante “diplomacia” resultará en debilidad espiritual.

INTELIGENCIA:
Cuando las naciones están en guerra, existe siempre una intrincada organización de
inteligencia. Cada lado tiene fuerzas de inteligencia dedicadas a reunir información del
otro. Las fuerzas de inteligencia reúnen y analizan toda la información disponible sobre el
enemigo. Comunican lo que han aprendido a los soldados comprometidos en el combate.

En la guerra espiritual tu conocimiento sobre el enemigo y sus tácticas son vitales para
la victoria. La Biblia es tu “manual de inteligencia” que revela información sobre el
enemigo. En la medida que aprendes de las estrategias de Satanás y las estrategias
bíblicas de enfrentamiento, debes comunicar éstas a otros soldados cristianos. Satanás
también reúne información sobre ti también. Aprende sobre tus puntos débiles y los
convierte en objetivos de ataques ofensivos.

GUERRA OFENSIVA Y DEFENSIVA:


Los ejércitos en el mundo natural usan tanto estrategias ofensivas como defensivas.

Como has aprendido, la guerra ofensiva es un avance agresivo contra el enemigo. Guerra
defensiva es cuando el enemigo ataca y tú debes defender tu territorio.

Has aprendido que paralelos de la guerra tanto ofensiva como defensiva existen en el
mundo espiritual. Cuando Satanás ataca debes usar guerra espiritual defensiva.

Cuando estás reclamando nuevo territorio para Dios, tal como cuando compartes el
evangelio con aquellos que nunca lo han escuchado todavía, estás llevando adelante
guerra ofensiva. Estás reclamando nuevo territorio en el nombre del Señor Jesucristo.

Un gran general en el mundo natural una vez le dijo a sus tropas “no vamos a cavar
trincheras y esperar por el enemigo que venga a dispararnos. Vamos a movernos
adelante, y movernos rápido” (una trinchera es un agujero en el suelo en el cual un
soldado puede esconderse). El general dijo “cuando cavas una trinchera, cavas una tumba.
Cuando estás en ese agujero y disparas al enemigo, él sabe tu localización exacta... nos
mantendremos moviéndonos y el enemigo siempre golpeará donde estuvimos y no donde
estamos” este general no creía en la defensa. Su teoría era que si el enemigo estaba
constantemente bajo ataque, no habría ninguna necesidad de defenderse. El se dio
cuanta que la fuerza moviéndose en guerra ofensiva tenía ventaja sobre las fuerzas de
defensa. Él dijo, “pelearemos en nuestros términos y ganaremos”.
En la guerra espiritual, el que entiende el objetivo de la guerra como la derrota del
enemigo no será fácilmente reducido a una posición defensiva. Para ganar victoria total,
frentes ofensivos son necesarios.

ARMAS:
En cada guerra hay armas que son usadas. Pueden ser armas simples como los son la lanza
o arco y flecha, o pueden ser armas complejas como un sistema de mísiles. El soldado
debe conocer qué armas están disponibles para el uso y cómo usarlas. Algunas armas
están específicamente designadas para la guerra defensiva mientras que otras lo son para
la guerra ofensiva.

Esto es también verdadero en el mundo espiritual. Como un soldado cristiano debes estar
enterado de tus armas espirituales y saber cómo usarlas. Como has aprendido, hay armas
espirituales tanto ofensivas como defensivas. La diferencia es que tus armas son armas
espirituales. Nunca trates de usar inefectivas armas naturales para pelear batallas
espirituales.

ATAQUES SORPRESA:
Terrorismo, sabotaje, y emboscadas son todos ataques sorpresa y son métodos usados
por los ejércitos naturales en guerra. Estos métodos tienen dos cosas en común: primero,
son métodos violentos ofensivos. Segundo todos tienen un elemento de sorpresa. El
objetivo al cual tales asaltos son dirigidos es a atrapar desprevenidos y no preparados. La
confusión y la derrota resultan frecuentemente.

Como los terroristas que sabotean y emboscan, Satanás también usa los métodos de
ataques violentos, ofensivos y sorpresas. Te atacará cuando menos lo esperes en áreas de
tu vida que no estén protegidas. No asumas que el enemigo te proveerá con advertencias
de sus ataques. Esto no sucede en el mundo de la guerra natural. Ni sucederá en el mundo
espiritual.

BATALLAS DECISIVAS:
En cada guerra hay “batallas decisivas”. Éstas son batallas que determinan el resultado de
toda la guerra. Las batallas decisivas son importantes por el territorio que está envuelto
en la batalla. Si un ejército gana control de cierto territorio estratégico él puede ganar
control de los territorios circundantes. En la guerra espiritual éstas son también batallas
decisivas.

En el mundo natural, la mayor concentración de tropas es enviada a una batalla decisiva.


En el mundo espiritual esto también debe ser cierto. Se requiere de la concentración de
tus recursos espirituales en las ubicaciones estratégicas para una guerra exitosa. Esto
también es cierto en términos de la difusión del evangelio. Hay tiempos en los cuales la
cosecha espiritual es cosechada en áreas geográficas llave del mundo y las fuerzas
evangelísticas deben ser concentradas en ese campo.

COMUNICACIÓN:
La comunicación es muy importante en el mundo natural. Las tropas deben ser capaces de
comunicarse con su comandante para recibir instrucciones y aliento. El enemigo tratará de
estorbar la comunicación entre las tropas del frente y su líder, sabiendo que esto resultará
en fracaso en el campo de batalla.

En la guerra espiritual, Satanás trata de destruir tus líneas de comunicación. Tratará de


evitar que ores y que leas la Palabra de Dios, ya que éstas proveen de instrucción y aliento
en la guerra espiritual. Si estás tan ocupado en la guerra que dejas de lado la
comunicación con el Comandante, puedes ser fácilmente derrotado. El ministerio cristiano
es un medio legítimo de combatir con el enemigo. Pero si careces de poder espiritual, deja
de ser efectivo. Tu poder en las líneas de frente viene de la comunicación con el
Comandante de la batalla. Debes constantemente recibir Sus instrucciones y aliento
mediante la oración y el estudio de Su Palabra.

OBJETIVOS:
En la guerra en el mundo natural existen dos tipos de objetivos: objetivos móviles (tales
como los botes, aviones, tanques, o tropas) y objetivos estacionarios (tales como los
depósitos de armas, los cuarteles de tropas, etc.). Los objetivos móviles son la mayor
amenaza en la guerra natural porque son ofensivos. Están en movimiento para conquistar
territorio.

En el mundo espiritual, Satanás está más preocupado sobre los objetivos móviles.
Convierte en blanco al hombre y la mujer que agresivamente se está moviendo en el
campo de batalla de la guerra espiritual para conquistar las fuerzas enemigas. Satanás
atacará objetivos estacionarios también (creyentes que no están involucrados en guerra
ofensiva). Pero recuerda, cuando estás en el mover de Dios, eres un objetivo principal
para Satanás. Quiere derrotar tus avances para reclamar las armas de los hombres
cautivos y mujeres dentro de su territorio.

ATAQUES Y CONTRAATAQUES:
En la guerra natural cuando una parte ataca, la otra contraataca. Un contraataque es un
intento de detener a las fuerzas del enemigo de avanzar y recuperar territorio perdido.
Satanás contraataca cada movimiento ofensivo realizado por los creyentes.

Cuando decides orar más, leer la Palabra de Dios, o entrar en un ministerio, él


inmediatamente dispondrá un contraataque para evitar que avances. Si estás advertido de
esta estrategia de contraataque estarás preparado y no estarás fuera de guardia.

En términos militares, hay básicamente tres formas de ataque. Ataques similares son
lanzados por el enemigo en el reino espiritual.
1. Ataque frontal: éstos son ataques frontales directos. Las tentaciones de Satanás son
como un asalto frontal en el mundo natural. Estos ataques espirituales directos deben ser
confrontados resistiendo a Satanás lo que le provoca huir.

2. Un sitio o asedio: un sitio o asedio en el mundo natural es cuando el enemigo toma


control de territorio que no le pertenece. El yugo espiritual es similar a un sitio o asedio en
el mundo natural. El enemigo penetra a través de tus muros y parte de tu vida es puesta
bajo su control. El no posee el área, pero evita que funciones propiamente para la gloria
de Dios. La manera de lidiar con el asedio espiritual o sitio es usando los poderes de atar y
desatar aprendidos en este curso. El enemigo debe ser atado y el área de la vida bajo su
control desatada de su poder.

3. Invasión y ocupación: cuando un enemigo invade en el mundo natural, él ocupa y


controla un territorio. Esto es similar a la posesión demoníaca en el mundo del espíritu.
Los persona no salva o la que ha recaído está bajo el control de un espíritu maligno el cual
ha entrado para poseerla. La manera de tratar con este tipo de ataque es atar al enemigo
y expulsarlo.

MOVILIDAD:
En orden a ser efectivos en la guerra natural, un ejército debe ser móvil. Las fuerzas deben
ser capaces de moverse al lugar en el cual la acción ofensiva se toma. Si son atrapadas y
mantenidas inmóviles por el enemigo, son inefectivas.
La movilidad es un requisito en el mundo natural si has de llevar adelante las órdenes de
“ir a todo el mundo y predicar el evangelio”. ¿Eres un soldado cristiano que está
inmovilizado por el enemigo o estás activo persiguiendo el mandamiento de avanzar con
el mensaje del evangelio?

Un soldado no se pone una armadura y toma sus armas tan sólo para sentarse
confortablemente en casa en frente de un fuego. Él no solamente se prepara para la
batalla, va al campo de batalla. Algunos soldados cristianos se preparan para la batalla,
pero nunca dejan la seguridad de su hogar o congregación para ir al campo de batalla. La
guerra está sucediendo en las calles de nuestras ciudades. Está sucediendoen las villas
todavía no alcanzadas con el mensaje del evangelio. No importa qué tan preparados
estamos espiritualmente, nunca ganaremos la batalla a menos que seamos capaces de
movernos para el Señor Jesucristo.

Un soldado no gana habilidades como guerrero estudiando solamente los libros sobre la
guerra. Avanza en las habilidades mediante la experiencia en el campo de batalla.

Estudiar de tu manual de guerra espiritual (la Biblia) es importante, pero la batalla jamás
será ganada a menos que pongas en práctica lo que has aprendido. Habilidad en la guerra
espiritual viene mediante la experiencia y la aplicación, así como sucede en
el mundo natural.

COOPERACIÓN:
La guerra es un esfuerzo de equipo. Los soldados deben cooperar unos con otros en su
esfuerzo por derrotar al enemigo. Deben estar bajo la dirección de un comandante. Se
mueven adelante como un frente unido. No combaten en su propio nombre, sino en
nombre de su país. Los creyentes deben aprender a cooperar en la arena de la guerra
espiritual. En lugar de pelearnos unos con otros, necesitamos concentrarnos en el ataque
contra el enemigo.

En el mundo natural cuando un soldado es herido, sus amigos hacen todos los esfuerzos
para rescatarlo. Cuando las tropas avanzan, se mueven como una unidad.
No dejan a los débiles detrás, sino que los colocan en el centro junto con guerreros fuertes
delante y detrás hasta que el débil se ha recuperado de sus heridas.

El ejército cristiano tiene la tendencia de disparar a sus propios heridos. Cuando un


creyente cae en una batalla chismorreamos sobre él o lo abandonamos. En su lugar,
debiéramos rescatar a estos heridos espirituales y rodearlos con nuestra fuerza. Las
fuerzas de Dios deberían avanzar como un frente unido, no como un grupo desordenado
con guerreros heridos que caen y mueren por el costado.

No estamos peleando en nuestro nombre propio. Estamos peleando en el nombre del


Señor Jesucristo. No estamos peleando para nuestro propio provecho. Estamos peleando
a favor de nuestra nación espiritual, el Reino de Dios.

OBEDIENCIA:
Un soldado en el campo de batalla en el mundo natural no hace lo que le place. Sigue
órdenes del comandante. Se requiere obediencia total. No hay nada de mayor
importancia en la guerra que la obediencia. Lo mismo es verdadero en el reino espiritual.
Si has de ser efectivo en la guerra espiritual, debes seguir las instrucciones de tu
Comandante. Debes estar en total obediencia a Él.

VALOR:
Un gran general en el mundo natural una vez dijo “si estás temeroso de ser disparado, ya
estás batido antes de comenzar... temer mata más personas que la muerte”. No temas al
fracaso en la guerra espiritual. Si estás temeroso de ser herido por el enemigo, estás
derrotado antes de comenzar.

El valiente general también dijo “nunca puede haber derrota si el hombre rehúsa aceptar
la derrota. Las guerras están perdidas en la mente antes que estén perdidas en el campo.
Ninguna nación fue jamás derrotada hasta que la gente aceptó la derrota”.

A semejanza del mundo natural, no puede haber derrota si rehúsas aceptarla. Las batallas
espirituales son perdidas en la mente primero. Rehúsa aceptar la derrota en tu mente.

CONQUISTANDO EL LIDERAZGO:
Un importante general frecuentemente expresaba su deseo personal de combatir al
mayor líder enemigo y que el vencedor de la batalla personal decidiera la guerra. Esto
también ha sido ya hecho en el reino espiritual por nuestro Comandante. Mediante Su
muerte y resurrección, Jesús conquistó el poder del enemigo. El resultado final de la
guerra ya está revelado en la Palabra de Dios. Pero las fuerzas rebeldes de resistencia
están todavía en la tierra. Jesús conquistó el liderazgo, pero a nosotros nos es dado el
objetivo de derrotar a los focos de resistencia.

COMPROMISO:
Al hablar sobre el compromiso un famoso general dijo:
“Somos gente con suerte. ¡Estamos en guerra! Tenemos la oportunidad de pelear y morir
por algo. Muchas personas nunca tienen esa oportunidad. Piensen en todas esas pobres
personas que conocen que han vivido y muerto por nada... vidas enteras desperdiciadas
en nada más que en comer, dormir, e ir a trabajar...”.
Como creyentes, estamos en guerra en el mundo del espíritu. Tenemos la oportunidad de
pelear y morir por algo. No tenemos que pasar nuestras vidas en la monótona rutina de
comer, dormir y trabajar. Peleamos para un Reino que no tendrá fin.

Peleamos para un Comandante que ya ha conquistado a las fuerzas del enemigo. Nuestra
victoria está asegurada. Tenemos algo por lo que vale la pena vivir, pelear, y si somos
llamado a ello, también morir por ello.

INVASIÓN - ENTRANDO EN LA ZONA DE COMBATE


Durante una invasión en el mundo natural, un ejército entra en la zona de combate para
conquistar sus enemigos y reclamar territorio, para ser efectivo en la guerra, debes entrar
en la zona de combate.

ENTRANDO EN LA ZONA DE COMBATE: BATALLANDO CON EL MUNDO, LA


CARNE, Y EL DIABLO

“Sabiendo esto, que nuestro viejo hombre fue crucificado juntamente con él, para que el
cuerpo del pecado sea destruido, a fin de que no sirvamos más al pecado, porque, el que
ha muerto ha sido justificado del pecado” (Romanos 6:6- 7).

Entrando en la zona de combate, se centra en las estrategias de Satanás y las contra-


estrategias bíblicas para derrotar sus engañosas tácticas. “Estrategia” es la ciencia de
trazar y llevar adelante operaciones militares. Son los métodos o planes que llevan a la
victoria.

ESTRATEGIAS DE SATANÁS:
Satanás ha organizado métodos que apuntan a ganar la victoria sobre los creyentes.
Esto es a lo que Pablo se refiere cuando habla de las “asechanzas” del diablo:
“Vestíos de toda la armadura de Dios, para que podáis estar firmes contra las
asechanzas del diablo” (Efesios 6:11).

La palabra “asechanzas” significa engaños. Las “asechanzas” de Satanás son sus


estrategias engañosas de ataque.

LAS CONTRA-ESTRATEGIAS DE DIOS:


El creyente no es dejado indefenso en la cara del ataque enemigo. En Su Palabra escrita
Dios ha provisto un manual de estrategias para la guerra espiritual:

“Para que Satanás no saque ventaja alguna sobre nosotros, pues no ignoramos sus
maquinaciones” (2 Corintios 2:11).

La palabra “maquinaciones” significa pensamientos o propósitos. La Biblia contiene contra


estrategias para derrotar a todo poder del enemigo.
La palabra “enfrentar” significa “actuar en oposición a, impedir, derrotar, o frustrar”.

En el mundo espiritual una contra estrategia es un plan organizado y un método de


oposición a Satanás. Está designado para impedir, derrotar y frustrar sus “tretas” y
“maquinaciones”.

Los siguientes capítulos están organizados en estrategias y contra estrategias.

ESTRATEGIAS DE SATANÁS: EL MUNDO Y LA CARNE


SATANÁS OPERA MEDIANTE EL MUNDO:
“Sabemos que somos de Dios, y el mundo entero está bajo el maligno” (1 Juan 5:19).

Satanás es el príncipe de este mundo y como su príncipe influencia en los gobiernos de las
naciones. Él es descrito como “engañador de las naciones” en Apocalipsis 20:3 y 7.
Daniel capítulo 10 identifica un poder demoníaco sobre la nación de Persia que estaba
obrando para estorbar la oración de Daniel.

Satanás es como un león rugiente en el mundo:


“Sed sobrios y velad, porque vuestro adversario el diablo, como león rugiente, anda
alrededor buscando a quien devorar” (1 Pedro 5:8).

El cuadro de un león rugiente ilustra las tácticas abiertas de terror que Satanás utiliza.
Pero Satanás también es descrito como un “ángel de luz”:
“Y esto no es sorprendente, porque el mismo Satanás se disfraza de ángel de luz. Así
que, no es extraño si también sus ministros se disfrazan de ministros de justicia; cuyo fin
será conforme a sus obras” (2 Corintios 11:14-15).

Esto describe a Satanás como seduciendo y apelando a un tipo más sutil y secreto de
ataque. Así, Satanás opera tanto abiertamente como en secreto en el mundo.

Las actividades de Satanás son variadas en el mundo, pero siempre están dirigidas en
contra de Dios, Su plan y Su pueblo. Satanás se opone al obrar de Dios en el mundo.

Esto es bien evidente en su rebelión y caída del cielo que ya estudiaste (Ezequiel 28:12-
19).

Satanás se opone al obrar de Jesús en el mundo. Él está detrás del espíritu de “anticristo”
del mundo:
“Muchos engañadores han salido por el mundo, que no confiesan que Jesucristo ha
venido en carne. Quien esto hace es el engañador y el anticristo (2 Juan 7).

Satanás también se opone al obrar del Espíritu Santo en el mundo. Uno de los propósitos
del Espíritu Santo es guiar a los hombres y mujeres a la verdad de la Palabra de Dios.
Satanás trata de evitar que la Palabra de Dios influencie en los corazones y vidas de los
hombres y mujeres:

“Esto es, entre los incrédulos, a quienes el dios de este mundo les cegó el entendimiento,
para que no les resplandezca la luz del evangelio de la gloria de Cristo, el cual es la
imagen de Dios” (2 Corintios 4:4).

Satanás aflige y tienta a los creyentes en el mundo:


“Por eso también yo, no pudiendo soportar más, envié para informarme de vuestra fe,
pues temía que os hubiera tentado el tentador y que nuestro trabajo hubiera resultado
en vano” (1 Tesalonicenses 3:5).

“Dijo Jehová a Satanás: —Todo lo que tiene está en tu mano; solamente no pongas tu
mano sobre él. Y salió Satanás de delante de Jehová” (Job 1:12).

Satanás engaña al mundo mediante “las huestes espirituales de maldad en las regiones
celestes”. Así es como él opera en la estructura religiosa del mundo. Engaña mediante
doctrinas falsas, ministros, maestros, apóstoles, y religiones.

Satanás también combate en contra de los creyentes que están en, pero no son de, el
mundo. Puedes leer al respecto de esta guerra en Efesios 6:10-18. Satanás acusa y
calumnia a los creyentes:

“Y fue lanzado fuera el gran dragón, la serpiente antigua, que se llama Diablo y Satanás,
el cual engaña al mundo entero. Fue arrojado a la tierra y sus ángeles fueron arrojados
con él. Entonces oí una gran voz en el cielo, que decía: Ahora ha venido la salvación, el
poder y el reino de nuestro Dios y la autoridad de su Cristo, porque ha sido expulsado el
acusador de nuestros hermanos, el que los acusaba delante de nuestro Dios día y noche”
(Apocalipsis 12:9-10).

Él siembra dudas en los corazones de los creyentes. Esto fue parte de la primera tentación
del hombre en el jardín del Edén (ver Génesis 3:1-5).

Satanás incita la persecución de los creyentes por el mundo:


“No temas lo que has de padecer. El diablo echará a algunos de vosotros en la cárcel
para que seáis probados...”(Apocalipsis 2:10).

Satanás trata de evitar que el creyente sea efectivo en el servicio cristiano:


“Por eso quisimos ir a vosotros, yo, Pablo, ciertamente una y otra vez, pero Satanás nos
estorbó” (1 Tesalonicenses 2:18).

Satanás usa al mundo para seducir a los creyentes a pecar. Tienta mediante la atmósfera
del mundo, el ambiente, y el sistema alrededor de ti. Anima al amor al mundo en tu
corazón:
“No améis al mundo ni las cosas que están en el mundo. Si alguno ama al mundo, el
amor del Padre no está en él, porque nada de lo que hay en el mundo—los deseos de la
carne, los deseos de los ojos y la vanagloria de la vida— proviene del Padre, sino del
mundo” (1 Juan 2:15-16).

Satanás combate en contra de la mente, la lengua, el espíritu, el cuerpo, y los muros


espirituales de los creyentes. Ataca mediante la familia y asociados, financias y
circunstancias. Aprenderás más de estas específicas áreas de ataque en otros capítulos.

Los nombres de Satanás también revelan sus estrategias en el mundo. Estudiaste los
nombres de Satanás en el capítulo cinco de este curso.

SATANÁS OPERA MEDIANTE LA CARNE:


El cuerpo, alma, y espíritu del hombre están íntimamente relacionados. A causa de esto,
Satanás accede al alma y espíritu mediante la carne. Esta estrategia es evidente en la
primera tentación del hombre. Eva “VIO que el árbol era bueno para comer (GUSTO), y
que era agradable a los ojos, y un árbol CODICIABLE para alcanzar la sabiduría”, ella tomó
de él y le dio a su esposo también (Génesis 3:6). Satanás usó los sentidos humanos y
deseos para tener acceso al alma de Eva y su espíritu.

Si Satanás no puede “cegar tu mente” y apartarte de aceptar la verdad del evangelio,


entonces trata de mantenerte atado a la carne después de que recibes el evangelio. Los
deseos carnales combaten contra el alma:
“...que os abstengáis de los deseos carnales que batallan contra el alma” (1 Pedro 2:11).

Satanás usa la carne para afectar la mente:


“Pero veo otra ley en mis miembros, que se rebela contra la ley de mi mente, y que me
lleva cautivo a la ley del pecado que está en mis miembros” (Romanos 7:23).

“Mis miembros” se refiere a la carne. Satanás usa la carne para afectar al espíritu:
“Así que, amados, puesto que tenemos tales promesas, limpiémonos de toda
contaminación de carne y de espíritu, perfeccionando la santidad en el temor de Dios” (2
Corintios 7:1).

Satanás usa la carne para que coseches corrupción (podredumbre, perversión) en tu vida:
“Porque el que siembra para su carne, de la carne segará corrupción” (Gálatas 6:8).

En Efesios 4 donde Pablo trata con los pecados de la carne en el contexto del viejo hombre
y el nuevo hombre, él inserta esta advertencia:
“Ni deis oportunidad al diablo”(Efesios 4:27).

Esta advertencia significa que cuando cometes estos pecados de la carne, das lugar
(literalmente un derecho) a Satanás en tu vida. Continua indulgencia voluntaria a los
pecados carnales pueden resultar en yugo a Satanás:
“Y escapen del lazo del diablo, en que están cautivos a voluntad de él” (2 Timoteo 2:26).

SATANÁS OPERA MEDIANTE LOS DEMONIOS:


Un nacido de nuevo no puede ser “poseído” por Satanás en la medida que permanece
como un creyente genuino. Posesión por parte de Satanás involucra control del cuerpo,
alma, espíritu, conducta y pensamiento. Pero si un creyente continúa practicando pecados
carnales viene un tiempo cuando la práctica puede llevar de un pecado de la carne a un
pecado controlado por actividad demoníaca y satánica.

CÓMO OPERAN JUNTOS


El mundo, la carne y el diablo con su demonios combinan sus fuerzas malignas
paracombatir en contra de los creyentes. Cada fuerza puede operar independientemente
en contra de los creyentes, pero estas fuerzas están frecuentemente combinadas en su
ataque sobre los creyentes.

Satanás usa al mundo, con sus ilusiones, encantos, filosofías, y sistemas mundanos, para
ganar acceso a la carne. Usa la carne para ganar acceso al alma, la mente y el espíritu.
Luego trata que te conformes al mundo más que a Dios.

CONTRA ESTRATEGIAS ESPIRITUALES: VENCIENDO A LA CARNE


El mundo, la carne y el diablo, ciertamente crean una zona de combate amenazadora!
Pero aquí están algunas poderosas contra estrategias espirituales para vencer a estas
fuerzas:

PRESENTA TU CUERPO COMO SACRIFICIO:


En las fuerzas militares del mundo natural, un hombre que se enlista para el servicio viene
bajo el control completo de sus superiores. Ellos le dan instrucciones sobre cómo
conducirse, cómo vestirse, y sobre cómo combatir al enemigo. Para ser efectivo en la
guerra espiritual el mismo tipo de control debe ser puesto en acción:
“Por lo tanto, hermanos, os ruego por las misericordias de Dios que presentéis vuestros
cuerpos como sacrificio vivo, santo, agradable a Dios, que es vuestro verdadero culto. No
os conforméis a este mundo, sino transformaos por medio de la renovación de vuestro
entendimiento, para que comprobéis cuál es la buena voluntad de Dios, agradable y
perfecta” (Romanos 12:1-2).

Debes presentarte tú mismo a Dios como un acto de tu propia voluntad. En el Antiguo


Testamento cuando se daba sacrificio a Dios, la persona que lo ofrecía no tenía más
control sobre él. Era dado totalmente al Señor. En lugar de conformarnos al mundo y ala
carne, debes ser transformado mediante la renovación de tu mente.

ÁRMATE A TI MISMO CON LA MENTE DE CRISTO:


La renovación de tu mente se hace al “armarte” tú mismo con la misma mente de
Jesús.
“Puesto que Cristo ha padecido por nosotros en la carne, vosotros también armaos del
mismo pensamiento, pues quien ha padecido en la carne, terminó con el pecado, para no
vivir el tiempo que resta en la carne, conforme a las pasiones humanas, sino conforme a
la voluntad de Dios” (1 Pedro 4:1- 2).

DESARROLLA LA ACTITUD CORRECTA HACIA TU CARNE:


Se nos ha dicho que deberíamos “odiar incluso la ropa manchada por la carne” (Judas 23).
Debes comprender que los deseos de la carne no son del Padre sino del mundo:
“Porque nada de lo que hay en el mundo—los deseos de la carne, los deseos de los ojos y
la vanagloria de la vida— proviene del Padre, sino del mundo” (1 Juan 2:16).

No debes tener confianza en la carne:


“... no teniendo confianza en la carne” (Filipenses 3:3).

Debes entender que la vida en la carne trae corrupción, mientras que la vida en el espíritu
trae vida:
“Porque el que siembra para su carne, de la carne segará corrupción; pero el que
siembra para el Espíritu, del Espíritu segará vida eterna” (Gálatas 6:8).

DATE CUENTA QUE NO TIENES QUE ESTAR BAJO EL YUGO DE LA CARNE:


En tiempos pasados, estuviste bajo el yugo de la carne cuando eras un pecador:

“Entre ellos vivíamos también todos nosotros en otro tiempo, andando en los deseos de
nuestra carne, haciendo la voluntad de la carne y de los pensamientos; y éramos por
naturaleza hijos de ira, lo mismo que los demás” (Efesios 2:3).

“Mientras vivíamos en la carne, las pasiones pecaminosas, estimuladas por la Ley,


obraban en nuestros miembros llevando fruto para muerte. Pero ahora estamos libres
de la Ley, por haber muerto para aquella a la que estábamos sujetos, de modo que
sirvamos bajo el régimen nuevo del Espíritu y no bajo el régimen viejo de la letra”
(Romanos 7:5-6).

Estudia Efesios capítulo 2 y Romanos 8. Descubrirás que no tienes más que estar en
yugo de la carne. Tu libertad viene mediante Jesucristo:
“Porque la ley del Espíritu de vida en Cristo Jesús me ha librado de la ley del pecado y de
la muerte” (Romanos 8:2).

INSTRUYE A TU CARNE A OBEDECER:


En el mundo militar, el soldado debe obedecer todas las órdenes. Pasa por el
entrenamiento básico para aprender las reglas de la guerra. Se le presentan situaciones de
prueba en las cuales debe poner estas estrategias en acción y aprende mediante el fracaso
y el éxito. Está en entrenamiento para la guerra.

Esto también es cierto en el mundo espiritual. Debes instruir a tu carne a obedecer.


Debes aprender las reglas de Dios. Mediante las pruebas que Dios permite en tu vida
tendrás la oportunidad de poner estas reglas en acción:
“Amados, no os sorprendáis del fuego de la prueba que os ha sobrevenido, como si
alguna cosa extraña os aconteciera” (1 Pedro 4:12).
“Dijo Jehová a Satanás: —Todo lo que tiene está en tu mano...” (Job 1:12).

En el mundo natural, un soldado aprende las respuestas correctas y equivocadas en la


estrategia militar mediante repetidos ejercicios de tropa. Puedes entrenarte mediante el
estudio de tu manual de guerra, la Biblia. En la medida que entrenas o ejercitas tus
sentidos espirituales, aprenderás a discernir entre lo bueno y lo malo:
“Y todo aquel que participa de la leche es inexperto en lapalabra de justicia, porque es
niño. El alimento sólido es para los que han alcanzado madurez, para los que por el uso
tienen los sentidos ejercitados en el discernimiento del bien y del mal” (Hebreos 5:13-
14).

Debes instruir a tu carne a obedecer la Palabra de Dios. No conquistas tu carne cediendo a


ella. En la medida que Dios te revela áreas carnales en tu vida, debes pasar a la acción:
“... que os abstengáis de los deseos carnales que batallan contra el alma” (1 Pedro 2:11).

“Así que, amados, puesto que tenemos tales promesas, limpiémonos de toda
contaminación de carne y de espíritu, perfeccionando la santidad en el temor de Dios” (2
Corintios 7:1).

“Al contrario, vestíos del Señor Jesucristo y no satisfagáis los deseos de la carne”
(Romanos 13:14).

Nota que TÚ debes pasar a la acción. TÚ debes abstenerte de los deseos carnales. TÚ
debes limpiarte a ti mismo de las inmundicias de la carne. TÚ no debes hacer provisión
para la carne.

DESPOJARSE EL VIEJO HOMBRE:


El “viejo hombre” se refiere a la naturaleza carnal. Pablo escribe:
“En cuanto a la pasada manera de vivir, despojaos del viejo hombre, que está
corrompido por los deseos engañosos, renovaos en el espíritu de vuestra mente, y
vestíos del nuevo hombre, creado según Dios en la justicia y santidad de la verdad”
(Efesios 4:22-24).

MATAR LA CARNE:
La carne debe ser crucificada. No sufrirá una muerte natural. Debes crucificarla rehusando
ser controlado por ella:
“Sabiendo esto, que nuestro viejo hombre fue crucificado juntamente con él, para que el
cuerpo del pecado sea destruido, a fin de que no sirvamos más al pecado, porque, el que
ha muerto ha sido justificado del pecado” (Romanos 6:6- 7).
“Con Cristo estoy juntamente crucificado, y ya no vivo yo, mas vive Cristo en mí; y lo que
ahora vivo en la carne, lo vivo en la fe del Hijo de Dios, el cual me amó y se entregó a sí
mismo por mí” (Gálatas 2:20).

“Pero los que son de Cristo han crucificado la carne con sus pasiones y deseos” (Gálatas
5:24).

CAMINAR EN EL ESPÍRITU:
Tu caminar diario (cómo tú vives) puede ser controlado por Satanás obrando mediante la
carne, el mundo, o los poderes demoníacos si tú lo permites. No tienes que ser controlado
por el mundo, la carne o el diablo. Puedes aprender a caminar en el Espíritu:

“Digo, pues: Andad en el Espíritu, y no satisfagáis los deseos de la carne” (Gálatas 5:16).

“Si vivimos por el Espíritu, andemos también por el Espíritu” (Gálatas 5:25).

Caminar en el Espíritu significa permitirle al Espíritu Santo de Dios controlar tu conducta y


tu vida.

La carne no es más poderosa que el espíritu. Si permites al Espíritu Santo manifestarSu


poder en ti, Él vivificará tu cuerpo mortal de carne. “Vivificar” significa llenar de vida.

No tienes que vivir en la muerte del pecado. Dios puede vivificar tu espíritu a una nueva
vida:
“Pero si Cristo está en vosotros, el cuerpo en verdad está muerto a causa del pecado,
pero el espíritu vive a causa de la justicia. Y si el Espíritu de aquel que levantó de los
muertos a Jesús está en vosotros, el que levantó de los muertos a Cristo Jesús vivificará
también vuestros cuerpos mortales por su Espíritu que está en vosotros. Así que,
hermanos, deudores somos, no a la carne, para que vivamos conforme a la carne,
porque si vivís conforme a la carne, moriréis; pero si por el Espíritu hacéis morir las obras
de la carne, viviréis. Todos los que son guiados por el Espíritu de Dios, son hijos de Dios”
(Romanos 8:10-14).

Para ser guiado por el Espíritu debes tener al Espíritu Santo dentro de ti. Debes ser nacido
de nuevo del Espíritu:
“Lo que nace de la carne, carne es; y lo que nace del Espíritu, espíritu es. No te maravilles
de que te dije: Os es necesario nacer de nuevo” (Juan 3:6-7).

PERMITE A TU ESPÍRITU HABLAR POR EL ESPÍRITU SANTO:


Dios se comunica con tu espíritu mediante el Espíritu Santo:
“Todos los que son guiados por el Espíritu de Dios, son hijos de Dios” (Romanos 8:14).

El Espíritu Santo puede también comunicarse directamente con Dios desde tu espíritu:
“El que habla en lenguas no habla a los hombres, sino a Dios, pues nadie lo entiende,
aunque por el Espíritu habla misterios” (1 Corintios 14:2).

Cuando hablas en un lenguaje desconocido, lo cual es la evidencia física del bautismo del
Espíritu Santo (Hechos 2), tu espíritu se está comunicando directamente con Dios. Cuando
esto sucede, una de las funciones importantes del Espíritu Santo es orar conforme la
voluntad de Dios:

“De igual manera, el Espíritu nos ayuda en nuestra debilidad, pues qué hemos de pedir
como conviene, no lo sabemos, pero el Espíritu mismo intercede por nosotros con
gemidos indecibles. Pero el que escudriña los corazones sabe cuál es la intención del
Espíritu, porque conforme a la voluntad de Dios intercede por los santos” (Romanos
8:26-27).

DESARROLLA EL FRUTO DEL ESPÍRITU SANTO:


En contraste con las obras de la carne, desarrolla el fruto del Espíritu Santo. Esto incluye...
“... amor, gozo, paz, paciencia, benignidad, bondad, fe, mansedumbre, templanza...”
(Gálatas 5:22-23).

NO VIVAS EN CONDENACIÓN:
Satanás usa la debilidad de la carne para hacerte vivir en condenación. Pero Pablo dijo:
“Ahora, pues, ninguna condenación hay para los que están en Cristo Jesús, los que no
andan conforme a la carne, sino conforme al Espíritu” (Romanos 8:1).

Si fallas y te involucras en una conducta carnal, no permanezcas en condenación.


Arrepiéntete y busca el perdón:
“Si confesamos nuestros pecados, él es fiel y justo para perdonar nuestros pecados y
limpiarnos de toda maldad” (1 Juan 1:9).

CONTRA ESTRATEGIAS ESPIRITUALES: VENCIENDO AL MUNDO


Aquí hay algunas directivas para vencer al mundo:

DESARROLLA UNA ACTITUD APROPIADA HACIA EL MUNDO:


Reconoce que no eres del mundo:
“Yo les he dado tu palabra, y el mundo los odió porque no son del mundo, como
tampoco yo soy del mundo. No ruego que los quites del mundo, sino que los guardes del
mal. No son del mundo, como tampoco yo soy del mundo” (Juan 17:14-16).

“Si el mundo os odia, sabed que a mí me ha odiado antes que a vosotros. Si fuerais del
mundo, el mundo amaría lo suyo; pero porque no sois del mundo, antes yo os elegí del
mundo, por eso el mundo os odia” (Juan 15:18-19).

Entiende que experimentarás tribulación en el mundo:


“Estas cosas os he hablado para que en mí tengáis paz. En el mundo tendréis aflicción,
pero confiad, yo he vencido al mundo” (Juan 16:33).

Reconoce que ganar el mundo no es más valioso que perder tu alma:


“Porque ¿de qué le aprovechará al hombre ganar todo el mundo, si pierde su alma?”
(Marcos 8:36).
“Pues, ¿qué aprovecha al hombre si gana todo el mundo y se destruye o se pierde a sí
mismo?” (Lucas 9:25).

Reconoce que si amas al mundo, eres un enemigo de Dios:


“No améis al mundo ni las cosas que están en el mundo. Si alguno ama al mundo, el
amor del Padre no está en él, porque nada de lo que hay en el mundo—los deseos de la
carne, los deseos de los ojos y la vanagloria de la vida— proviene del Padre, sino del
mundo” (1 Juan 2:15-16).

“... ¿no sabéis que la amistad del mundo es enemistad contra Dios? Cualquiera, pues,
que quiera ser amigo del mundo se constituye en enemigo de Dios” (Santiago 4:4).

Reconoce la naturaleza temporal del mundo:


“Y el mundo pasa, y sus deseos, pero el que hace la voluntad de Dios permanece para
siempre” (1 Juan 2:17).

“... porque la apariencia de este mundo es pasajera” (1 Corintios 7:31).


“Puesto que todas estas cosas han de ser deshechas, ¡cómo no debéis vosotros andar en
santa y piadosa manera de vivir” (2 Pedro 3:11).

RECONOCE QUE NO ESTÁS BAJO EL YUGO DEL MUNDO:


Como creyente, no debes estar bajo el yugo del sistema mundial. Aunque en el pasado
fuiste gobernado por el mundo presente (Efesios 2:2), no estás más bajo este yugo:

“En los cuales anduvisteis en otro tiempo, siguiendo la corriente de este mundo,
conforme al príncipe de la potestad del aire, el espíritu que ahora opera en los hijos de
desobediencia. Entre ellos vivíamos también todos nosotros en otro tiempo, andando en
los deseos de nuestra carne, haciendo la voluntad de la carne y de los pensamientos; y
éramos por naturaleza hijos de ira, lo mismo que los demás. Pero ahora en Cristo Jesús,
vosotros que en otro tiempo estabais lejos, habéis sido hechos cercanos por la sangre de
Cristo. Por eso, ya no sois extranjeros ni forasteros, sino conciudadanos de los santos y
miembros de la familia de Dios” (Efesios 2:2-3,13,19).

Romanos 12:1-3 enseña que no necesitas ser más conforme al mundo. Puedes ser
transformado (cambiado). Eres parte de un nuevo reino ahora. Eres un residente del
Reino de Dios. No estás más bajo el poder del mundo:
“Y nosotros no hemos recibido el espíritu del mundo, sino el Espíritu que proviene de
Dios, para que sepamos lo que Dios nos ha concedido” (1 Corintios 2:12).
Aprende más sobre tu libertad en Gálatas 4:1-7.

PROTÉGETE DEL MUNDO:


Ahora que eres libre del mundo, establece una protección contra su influencia en tu
vida. No dirijas tu vida conforme los rudimentos o principios básicos del mundo:
“Mirad que nadie os engañe... conforme a los elementos del mundo, y no según Cristo”
(Colosenses 2:8).

No ames al mundo:
“No améis al mundo ni las cosas que están en el mundo...” (1 Juan 2:15).

No permitas que las filosofías del mundo te perjudiquen:


“Mirad que nadie os engañe por medio de filosofías y huecas sutilezas basadas en las
tradiciones de los hombres, conforme a los elementos del mundo, y no según Cristo”
(Colosenses 2:8).

Niégate a los deseos mundanos:


“Y nos enseña que, renunciando a la impiedad y a los deseos mundanos, vivamos en
este siglo sobria, justa y piadosamente” (Tito 2:12).

Mantente sin mancha del mundo:


“La religión pura y sin mancha delante de Dios el Padre es esta: visitar a los huérfanos y
a las viudas en sus tribulaciones y guardarse sin mancha del mundo” (Santiago 1:27).

Crucifica el poder del mundo:


“Pero lejos esté de mí gloriarme, sino en la cruz de nuestro Señor Jesucristo, por quien el
mundo ha sido crucificado para mí y yo para el mundo” (Gálatas 6:14).

La crucifixión no es una muerte natural. A semejanza de la carne, el poder del mundo en


tu carne no sufrirá una muerte natural. Debes forzosamente crucificarlo.

RECONOCE QUE PUEDES VENCER AL MUNDO:


No has de ser derrotado por el mundo. No permitas que las preocupaciones del mundo
destruya la obra de la Palabra en tu vida (Mateo 13:22; Marcos 4:19). Este “afanarse” en
las preocupaciones del mundo es una de las estrategias del espíritu del anticristo (Daniel
7:25). Jesús dijo:
“...pero confiad, yo he vencido al mundo” (Juan 16:33).

Puedes vencer al mundo porque Jesús habita dentro de ti:


“Hijitos, vosotros sois de Dios y los habéis vencido, porque mayor es el que está en
vosotros que el que está en el mundo” (1 Juan 4:4).

Puedes escapar de la corrupción del mundo:


“Por medio de estas cosas nos ha dado preciosas y grandísimas promesas, para que por
ellas lleguéis a ser participantes de la naturaleza divina, habiendo huido de la corrupción
que hay en el mundo a causa de las pasiones” (2 Pedro 1:4).

Vences el mundo por el nuevo nacimiento y tu fe:


“Porque todo lo que es nacido de Dios vence al mundo; y esta es la victoria que ha
vencido al mundo, nuestra fe” (1 Juan 5:4).

Vences al mundo mediante la sangre de Jesús y tu testimonio:


“Ellos lo han vencido por medio de la sangre del Cordero y de la palabra del testimonio
de ellos” (Apocalipsis 12:11).

ENTIENDE TU MISIÓN EN EL MUNDO:


No has de ser afectado por el mundo, pero sí has tú de afectar al mundo. El creyente debe
ser una luz en un mundo de oscuridad, reflejando la gloria de Dios y compartiendo las
buenas nuevas del evangelio:

“Vosotros sois la luz del mundo...” (Mateo 5:14).


El impacto de los primeros creyentes en el mundo fue tan grande que fue dicho de ellos
que “pusieron al mundo de cabezas” (Hechos 17:6).
Como soldados en un ejército enviado en misión a una nación extranjera, los creyentes
están en una misión especial de Dios en el mundo. Han sido instruidos:
“Y les dijo: —Id por todo el mundo y predicad el evangelio a toda criatura” (Marcos
16:15).

LA BATALLA EN LA MENTE
“Aunque andamos en la carne, no militamos según la carne, porque las armas de nuestra milicia no son
carnales, sino poderosas en Dios para la destrucción de fortalezas, derribando argumentos y toda altivez
que se levanta contra el conocimiento de Dios, y llevando cautivo todo pensamiento a la obediencia a
Cristo” (2 Corintios 10:3-5).

Cuando Pablo advirtió a los creyentes de Corinto de no ser ignorantes de los “ardides”
del diablo, la palabra griega para ardides significa “planes” y proviene de la misma palabra usada para
“mente”. En otras palabras, los primeros asaltos de Satanás ocurren en nuestra vida de pensamiento. La
mente es el campo de batalla principal en
la guerra espiritual. Cada ataque de Satanás involucra la mente humana.

La batalla por la mente se resume fácilmente:


“El ocuparse de la carne es muerte, pero el ocuparse del Espíritu es vida y paz, por cuanto los designios de
la carne son enemistad contra Dios, porque no se sujetan a la Ley de Dios, ni tampoco pueden” (Romanos
8:6-7).
Satanás quiere hacer tu mente carnal (pecaminosa, mundana). Dios quiere que tu
mente sea espiritual.

POR QUÉ SATANÁS ATACA LA MENTE


El mayor mandamiento incluye amar a Dios con toda tu mente. Esta es una de las razones principales por las
cuales Satanás pelea por tu mente:
“Jesús le dijo: —“Amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, con toda tu alma y con toda tu MENTE”.
Este es el primero y grande mandamiento” (Mateo 22:37-38).

Satanás pelea por tu mente porque está íntimamente relacionada con tu corazón y tu
boca:
“Pero lo que sale de la boca, del corazón sale; y esto contamina al hombre, porque del corazón salen los
malos pensamientos...” (Mateo 15:18-19).

Satanás pelea por tu mente porque la manera en la que piensas afecta la manera en
que actúas:
“Porque cuales son sus pensamientos íntimos, tal es él...”(Proverbios 23:7).

Satanás sabe que si puede controlar tu mente, puede controlar tu cuerpo, tus acciones, y si no es retado, tu
espíritu.

DARDOS ENCENDIDOS DEL ENEMIGO


En los tiempos del Antiguo Testamento, los dardos encendidos eran usados como armas en la batalla. Ellos
consistían de cañas huecas llenas de material que podía arder fácilmente. Se prendían fuego y luego eran
disparadas mediante arcos. Eran excelentes armas contra las ciudades amuralladas de aquel tiempo porque
podían ser disparadas contra los muros para encender los tejados de las casas dentro.

En Efesios 6:11-17 Pablo habla de la batalla espiritual contra Satanás. Él habla de los
“dardos encendidos del maligno”. El enemigo continuamente arroja violentamente “dardos encendidos”
contra ti en el mundo del espíritu. La mayoría de estos “dardos”
están dirigidos a tu mente.

El Apóstol Pablo advierte que no debes ser “movido fácilmente de tu modo de pensar”
(2 Tesalonicenses 2:2). En la traducción griega, “movido” significa “agitar, molestar, derribar, (implicado)
destruir”. Si puedes aferrarte de algo y sacudirlo, tienes control sobre él. Satanás quiere “sacudir” o ejercer
control sobre tu mente.

LA ESTRATEGIA DE SATANÁS: BATALLAS EN LA MENTE


La mente es una de las partes más complejas y menos entendidas del cuerpo humana.
Puesto que es muy compleja, Satanás tiene muchos métodos sutiles de atacar la mente. Aunque puede ser
imposible listarlos a todos, la siguiente lista resume las principales estrategias de ataque que Satanás usa en
la batalla por la mente:

CUESTIONAR LA AUTORIDAD DE DIOS:


La primera tentación del hombre comenzó en la mente. Comenzó con esta estrategia:
cuestionar la autoridad de Dios. Satanás dijo a Eva: ¿Dios os ha dicho...? ¿Realmente
Dios dijo que no podías comer del árbol del conocimiento del bien y del mal? Cuestionar a Dios y Su Palabra
lleva a la duda, a la incredulidad, y al escepticismo.

ENGAÑO Y SEDUCCIÓN:
El engaño fue también parte de la estrategia del enemigo. Cuando Satanás confrontó a
Eva, estaba camuflado como una hermosa serpiente. Satanás usa mentiras, cultos, y “espíritus religiosos”
para engañar a millones en nuestro mundo hoy. Algunas de las estrategias que Satanás usa incluye las
siguientes:

 Puedes convertirte en Dios


 Puedes conocer el futuro
 Tu futuro incluida la eternidad, está predestinada. No hay nada que puedas hacer al respecto”.
 Todos son hijos de Dios
 Hay más caminos al cielo además de Jesús
 Dios es demasiado bueno para enviar a alguien al infierno
 Todo lo que Dios espera de ti es que vivas una buena vida y hagas lo mejor que puedas
 La Biblia no debe ser tomada literalmente
 La Biblia contiene muchos errores”

Espíritus seductores de parte de Satanás atacan la mente para distorsionar la verdad


de la Palabra de Dios:

“Pero el Espíritu dice claramente que, en los últimos tiempos, algunos apostatarán de la fe, escuchando a
espíritus engañadores y a doctrinas de demonios” (1 Timoteo 4:1).

Satanás usó este ataque sobre Jesús en Lucas 4:9-12. Él trató que Jesús se arrojara de un punto alto del
templo puesto que Dios ha prometido...
“Pues escrito está: A sus ángeles mandará acerca de ti, que te guarden, y En las manos te sostendrán, para
que no tropieces con tu pie en piedra” (Lucas 4:10-11).

LA CARNE:
Satanás usa tu misma boca, tus ojos, oídos, e incluso tus sentidos del tacto y olfato
para fomentar pensamientos malvados en tu mente.

CEGAR LAS MENTES DE LOS NO CREYENTES:


Satanás obra en las mentes de los no creyentes para cegarlos a la verdad del Evangelio:
“Esto es, entre los incrédulos, a quienes el dios de este mundo les cegó el entendimiento, para que no les
resplandezca la luz del evangelio de la gloria de Cristo, el cual es la imagen de Dios” (2 Corintios 4:4).

DEPRESIÓN:
Estar deprimido es estar triste, bajonado, desanimado, o de bajo espíritu. Incluye sentimientos de
desesperanza, desaliento, y abatimiento. La depresión puede llevar a
pensamientos suicidas o al suicidio debido a los sentimientos de desesperanza que producen una pena
mental incontrolable, dolor, y llanto.

Algunas veces Satanás usa situaciones de la vida para guiar a la depresión. Por ejemplo, una gran pérdida o
un temor de pérdida, ira reprimida, baja autoestima, expectativas no cumplidas, y una actitud negativa
pueden todas ser usadas para causar depresión. En Proverbios 24:10 somos advertidos sobre “ser débiles en
el día de la adversidad” (circunstancias problemáticas o atribuladas).

Algunas veces la depresión es causada por las actitudes negativas de aquellos alrededor de nosotros
mediante los cuales Satanás opera. En Deuteronomio 1:28 el pueblo de Dios admitió “nuestros hermanos
han desanimado nuestro corazón”.

Leemos en Números 21:4 que el alma del pueblo de Dios estaba muy desanimada. El Rey David con
frecuencia reflejó desaliento en sus Salmos (ver el Salmo 69 por ejemplo).

El Apóstol Pablo también tuvo tiempos de profunda depresión:


“Hermanos, no queremos que ignoréis acerca de la tribulación que nos sobrevino en Asia, pues fuimos
abrumados en gran manera más allá de nuestras fuerzas, de tal modo que aun perdimos la esperanza de
conservar la vida” (2 Corintios 1:8).
Si no conquistas la depresión puede llevarte a la opresión por espíritus satánicos. Esta es una forma
profunda de depresión donde Satanás gana más poder restrictivo sobre la mente.

Desaliento:
Desaliento significa “estar sin aliento”. Satanás quiere desalentarte porque si estás “sin aliento”, eres
inefectivo en la guerra.

AISLAMIENTO:
Otra manera en la que Satanás ataca la mente es mediante el aislamiento. El propósito de esta estrategia es
aislarte del resto del Cuerpo de Cristo. Puesto que los creyentes funcionan juntos en el ministerio como un
cuerpo, el aislamiento te hace no-funcional. Ejemplos de hombres de Dios que fueron atacados
mentalmente por Satanás y se aislaron son Elías (1 Reyes 19) y Jonás (Jonás 4:5-11).

MOTIVOS IMPROPIOS:
Un motivo es tu razón para hacer algo. Los motivos son importantes porque aunque el hombre mira las
apariencias exteriores (acciones), Dios mira el corazón:
“Pero Jehová respondió a Samuel: —No mires a su parecer, ni a lo grande de su estatura, porque yo lo
desecho; porque Jehová no mira lo que mira el hombre, pues el hombre mira lo que está delante de sus
ojos, pero Jehová mira el corazón” (1 Samuel 16:7).

Pero Jesús no se sometió a Sí mismo a ellos, porque Él conocía a todos los hombres.
“Pero Jesús mismo no se fiaba de ellos, porque los conocía a todos; y no necesitaba que nadie le explicara
nada acerca del hombre, pues él sabía lo que hay en el hombre” (Juan 2:24- 25).

Muchas personas entran en el ministerio cristiano por las razones equivocadas. Dios está más interesado en
los motivos que en el ministerio. Aquí es donde tú debes colocar tus preocupaciones también, porque
cuando los motivos son apropiados entonces el ministerio seguirá naturalmente. Tus motivos para el
ministerio deben ser apropiados:

“Apacentad la grey de Dios que está entre vosotros, cuidandode ella, no por fuerza, sino voluntariamente;
no por ganancia deshonesta, sino con ánimo pronto; no como teniendo señorío sobre los que están a
vuestro cuidado, sino siendo ejemplos de la grey” (1 Pedro 5:2-3).

Debes entrar en el ministerio de buena voluntad, no debido a las ventajas y beneficios del oficio, no como
un dictador, sino como un ejemplo. Satanás tratará de crear motivos equivocados para el servicio cristiano
poniéndolos sutilmente en tu mente.

Satanás provoca motivos equivocados para desear el poder de Dios. Puedes encontrar un ejemplo de ello en
Hechos 8:18-23 en la historia de un hombre llamado Simón. Puedes tener motivos vindicatorios para tus
acciones (vindicativo significa que quieres castigar a alguien que te ha hecho mal o de quien no gustas).
Ejemplos bíblicos incluyen a los discípulos queriendo ordenar que descienda fuego del cielo (Lucas 9:54) y a
Jonás queriendo a Nínive destruida (Jonás 4).

David también tuvo un motivo incorrecto al contar al pueblo:


“Se levantó Satanás contra Israel e incitó a David a que hiciera censo del pueblo” (1 Crónicas 21:1).

ACTITUDES Y EMOCIONES EQUIVOCADAS:


Satanás provoca actitudes equivocadas hacia otros. Él inserta dardos encendidos deenvidia, celos,
sospechas, falta de perdón, desconfianza, ira, odio, intolerancia, prejuicio, competencia, impaciencia, juicio,
crítica, codicia, y egoísmo.
También trata de provocar actitudes incorrectas de avaricia, descontento, orgullo, vanidad, ego,
importancia, arrogancia, intelectualismo, y auto-justificación. Malas actitudes llevan a emociones
equivocadas y ambas proceden de tus pensamientos.

Estas actitudes y emociones te vuelven inefectivo en la guerra espiritual. Por ejemplo, Santiago 4:6 indica
que “Dios resiste al orgulloso”. Cuando estás lleno de orgullo, estás en batalla contra Dios.

REBELIÓN:
Satanás también introduce pensamientos rebeldes dentro de tu mente. Rebelión es desobediencia
voluntaria contra la autoridad de Dios. La rebelión incluye terquedad, obstinación y desobediencia.
Recuerda que la rebelión fue el pecado original de Satanás. Sus cinco declaraciones demostraron su rebelión
(Isaías 14:12-14). El espíritu de “yo...” es una manera de reconocer el obrar de Satanás mediante la rebelión.

ACUSACIÓN Y CONDENACIÓN:
Satanás es llamado “el acusador de los hermanos” (Apocalipsis 12:10). El envía dardos encendidos de
acusación a tu mente, haciéndote sentir inferior y condenándote. Te dará sentimientos de culpa, vergüenza,
indignidad y vergüenza.

Una buena manera de marcar la diferencia entre la convicción del Espíritu Santo y la condenación de
Satanás es recordar que Satanás siempre generaliza. Por ejemplo, él habla dentro de tu mente algo como
esto: “tú no eres bueno”, “no puedes vivir una vida cristiana”, “Dios no puede amarte porque tú eres un
gran pecador”. Cuando el Espíritu Santo te está redarguyendo, Él es específico. Por ejemplo, Él llama tu
atención a que tienes un problema con el enojo o la deshonestidad, etc.

IMPUREZA SEXUAL:
Satanás introducirá pensamientos de impureza sexual, lujuria, y fantasías sexuales mentales. Jesús dijo:
“Pero yo os digo que cualquiera que mira a una mujer para codiciarla, ya adulteró con ella en su corazón”
(Mateo 5:28).

CONFUSIÓN:
Satanás también provoca indecisión, confusión, y frustración en tu mente. Cuando estás confundido,
indeciso, y frustrado, ciertamente no puedes ser un buen soldado cristiano.

PENSAMIENTOS TORTURANTES:
Hay una amplia categoría de pensamientos torturantes que Satanás envía a tu mente incluyendo
preocupación, ansiedad, aprensión y nerviosismo. El tormento mental puede también venir a través de una
mente hiperactiva que no se “desenchufa” o una mente que no puede funcionar apropiadamente.

Pensamientos de tortura también incluyen el temor. Pablo también habla del “espíritu de temor” en 1
Timoteo 1:7 y el “temor de muerte” en Hebreos 2:15. Los pensamientos de tormentos también incluyen
recuerdos amargos de eventos que deben ser perdonados y olvidados.

COMPROMISO:
“Comprometer” es resolver los principios conflictivos acomodándose. Los principios de Dios y Satanás están
en oposición. Satanás trata que comprometas y bajes tus principios espirituales. Por ejemplo, te dirá que no
es necesario que seas tan santo, que creas la Biblia literalmente, etc.

INTERESES MENTALES EQUIVOCADOS:


Satanás constantemente tratará que te centres en las cosas del mundo en lugar de cosas de naturaleza
eterna:
“No améis al mundo ni las cosas que están en el mundo. Si alguno ama al mundo, el amor del Padre no
está en él” (1 Juan 2:15).
Las preocupaciones del mundo pueden provocar que la Palabra de Dios sea inefectiva en tu vida. (Ver la
parábola del sembrador en Mateo 13, Marcos 4 y Lucas 8). Las preocupaciones del mundo pueden hacerte
que estés desatento del pronto regreso de Jesús:

“Mirad también por vosotros mismos, que vuestros corazones no se carguen de glotonería y de
embriaguez y de las preocupaciones de esta vida, y venga de repente sobre vosotros aquel día” (Lucas
21:34).

Satanás ocupará tus pensamientos con materialismo en lugar de valores eternos. Lee la parábola del rico en
Lucas 12:16-21:
“Porque raíz de todos los males es el amor al dinero, el cual codiciando algunos, se extraviaron de la fe y
fueron atormentados con muchos dolores” (1 Timoteo 6:10).

Pablo nos advierte que hay muchos que “piensan en lo terrenal” (Filipenses 3:18-19).

CONDICIONAMIENTOS MENTALES:
Si permites que Satanás persista en pensamientos de depresión, suicidio, tormento, acusación, etc., puede
provocarte enfermedad mental. Esto puede incluir un colapso nervioso o mental y varias condiciones
mentales reconocidas médicamente. Satanáspuede poseer la mente de los no creyentes y de los apostatas,
aquellos que alguna vez han conocido a Dios, y luego se apartaron de Él.

ESTRATEGIAS ESPIRITUALES DE CONFRONTACIÓN: VICTORIA EN LA MENTE


¡ Qué arsenal de armas Satanás ha dirigido contra la mente! Dejar sin conquistar estos pensamientos lleva a
acciones pecaminosas. Por ejemplo, el odio puede llevar al asesinato. Pensamientos adúlteros pueden llevar
a un acto de adulterio. El divorcio comienza en la mente. La codicia puede llevar al robo.

No hay duda... el mayor área de guerra espiritual es la mente. Pero no temas! Dios ha dado algunas
tremendas estrategias para vencer los ataques de Satanás en la mente:

1. DEJA QUE EL ESPÍRITU SANTO INDAGUE TU MENTE:


Primero, pídele a Dios que indague en tu mente y te revele las actitudes erróneas, motivos y pensamientos
que han sido introducidos por el enemigo:

“Examíname, Dios, y conoce mi corazón; pruébame y conoce mis pensamientos. Ve si hay en mí camino de
perversidad y guíame en el camino eterno” (Salmos 139:23-24).

En la medida que el Espíritu Santo te revele cosas, actúa en conformidad con esa revelación. Pide perdón
por los patrones de pensamientos equivocados y usa la Palabra de Dios para desarrollar nuevos patrones de
pensamiento.

2. USA TU ARMADURA ESPIRITUAL:


Dos piezas de la armadura espiritual te defienden de los ataques en la mente. Estas están enumeradas en
Efesios 6:16-17. Una de las piezas es el yelmo de la salvación. El yelmo es usado sobre la cabeza e implica
protección para la mente. Pablo no está solamente hablando de tu salvación presente en Jesucristo que
puede limpiar tu mente, él está hablando de la salvación futura:
“... porque ahora está más cerca de nosotros nuestra salvación que cuando creímos” (Romanos 13:11).

La salvación es también tu esperanza para el futuro. El creyente que tiene el “yelmo de la salvación” en su
lugar entiende que Dios está obrando Su propósito eterno de salvación. Él no es molestado por lo ataques
del enemigo. El tiene esperanza no sólo para el presente, sino para el futuro también.
La otra pieza de la armadura para protección mental es el escudo de la fe. Como aprendiste cuando
estudiaste sobre las armas, un escudo era un pieza de material pesado que un soldado sostenía en frente de
sí mismo para evitar que las flechas lo hirieran. Las flechas golpeaban contra el escudo y caían sin provocar
daño al suelo.
El escudo del soldado cristiano es llamado el “escudo de fe”. La palabra “fe” no solamente se refiere a las
verdades básicas del evangelio cristiano sino también a tu confianza en Dios. Otra pieza de la armadura
espiritual es el cinto de la verdad (Efesios 6:14). La verdad de la Palabra de Dios te defenderá de cualquier
acusación falsa que el enemigo traiga a tu mente.

3. USA LA PALABRA DE DIOS:


En la tentación de Jesús cuando Satanás usó inapropiadamente la Palabra de Dios, Jesús confrontó el ataque
con la Palabra de Dios. Cuando Satanás viene con acusaciones de culpa, usa la Escritura:
“Ahora, pues, ninguna condenación hay para los que están en Cristo Jesús, los que no andan conforme a
la carne, sino conforme al Espíritu” (Romanos 8:1).

Cuando Satanás viene con sentimientos de tormento tal como temor, usa la Escritura:
“En el amor no hay temor, sino que el perfecto amor echa fuera el temor, porque el temor lleva en sí
castigo. De donde el que teme, no ha sido perfeccionado en el amor” (1 Juan 4:18).

“Porque no nos ha dado Dios espíritu de cobardía, sino de poder, de amor y de dominio propio” (2 Timoteo
1:7).

Cuando Satanás trata de desanimarte, usa este verso:


“Mira que te mando que te esfuerces y seas valiente; no temas ni desmayes, porque Jehová, tu Dios,
estará contigo dondequiera que vayas” (Josué 1:9).

Cuando Satanás trae culpa falsa a tu mente, recuerda...


“Si confesamos nuestros pecados, él es fiel y justo para perdonar nuestros pecados y limpiarnos de toda
maldad” (1 Juan 1:9).

CLAMA POR UNA MENTE SANA:


Clama por una mente sana conforme la voluntad de Dios para ti. Para eliminar pensamientos de tortura,
clama por la paz que es legítimamente tuya:
“La paz os dejo, mi paz os doy; yo no os la doy como el mundo la da. NO se turbe vuestro corazón NI tenga
miedo” (Juan 14:27).

“Y la paz de Dios, que sobrepasa todo entendimiento, guardará vuestros corazones y vuestros
pensamientos en Cristo Jesús” (Filipenses 4:7).

DEJA QUE LA MENTE DE CRISTO ESTÉ EN TI:


Pablo escribió bajo la inspiración del Espíritu Santo:
“Haya, pues, en vosotros este sentir que hubo también en Cristo Jesús” (Filipenses 2:5).

Las palabras “haya pues” significan permitir o abrazar. Has de permitir que tu mente se
vuelva como la mente de Jesús. ¿Cómo era la mente de Jesús?

Es posible lograr esto porque Pablo escribió:


“... Pues bien, nosotros tenemos la mente de Cristo” (1 Corintios 2:16).

CIÑE LOS LOMOS DE TU MENTE:


“Por tanto, ceñid los lomos de vuestro entendimiento...” (1 Pedro 1:13).
En el cuerpo natural, los lomos son la parte central del cuerpo debajo de la cintura. Los
lomos son la parte más fuerte del cuerpo. Pedro está diciendo que debes preparar tu
mente para ser fuerte. Una vez más, es algo que TÚ haces.

LLEVA LOS PENSAMIENTOS ERRÓNEOS CAUTIVOS:


Se nos dice que debemos llevar “cautivo todo pensamiento a la obediencia de Cristo” (2
Corintios 10:5). Si los pensamientos no fueran enemigos no habría ninguna necesidad de
llevarlos cautivos. Piensa en como un soldado lleva cautivo a un enemigo en el mundo
natural. Aplica estas ideas espiritualmente en la medida que “llevas cautivo” cada
pensamiento.

DERRIBA PENSAMIENTOS ERRÓNEOS:


Una de la principales estrategias de enfrentamiento para proteger la mente es la de
derribar. Derribar algo significa arrojarlo con gran fuerza. Pablo dijo:
“Aunque andamos en la carne, no militamos según la carne, porque las armas de
nuestra milicia no son carnales, sino poderosas en Dios para la destrucción de fortalezas,
derribando argumentos y toda altivez que se levanta contra el conocimiento de Dios, y
llevando cautivo todo pensamiento a la obediencia a Cristo” (2 Corintios 10:3-5).

Has de derribar imaginaciones malvadas que Satanás inserta en tu mente. Has de derribar
pensamientos que se exaltan a sí mismos contra Dios. Has de llevar cada pensamiento
cautivo a la obediencia del Señor.

Tú “derribas” al tomar conscientemente control de tu mente y rehusar convivir con los


pensamientos que Satanás inserta. Ten en cuento que TÚ debes derribar... no es algo que
Dios hace por ti.

PIENSA EN ESTAS COSAS:


Una manera de “ceñir” los lomos de tu mente es pensar en asuntos mentales apropiados.
Pablo dijo:
“Por lo demás, hermanos, todo lo que es verdadero, todo lo honesto, todo lo justo, todo
lo puro, todo lo amable, todo lo que es de buen nombre; si hay virtud alguna, si algo
digno de alabanza, en esto pensad” (Filipenses 4:8).

RENUEVA TU MENTE:
“Renovaos en el espíritu de vuestra mente” (Efesios 4:23).
“No os conforméis a este mundo, sino transformaos por medio de la renovación de
vuestro entendimiento” (Romanos 12:2).
Renuevas tu mente mediante la oración y la meditación de la Palabra de Dios.

ANÍMATE A TI MISMO EN EL SEÑOR:


David se animaba a sí mismo en el Señor:
“David se angustió mucho... Pero David halló fortaleza enJehová, su Dios” (1 Samuel
30:6).
Una vez más, TÚ debes tomar la acción. Tú debes animarte a ti mismo en el Señor. No
esperes a que otros lo hagan. Hazlo tú mismo con la ayuda de Dios!

RECONOCE LA FUENTE DE CONFUSIÓN:


Reconoce que la confusión no es de Dios:
“Pues Dios no es Dios de confusión, sino de paz. Como en todas las iglesias de los santos”
(1 Corintios 14:33).

Desde que la confusión no es de Dios, rehúsa a aceptar el espíritu de confusión en tu


mente.

CONTROLA LAS PUERTAS:


En los tiempos del Antiguo Testamento las ciudades estaban rodeadas por muros de
protección contra los enemigos. Los muros tenían puertas en donde los guardias
controlaban la entrada. Quienquiera que controlara las puertas de la ciudad controlaba la
ciudad. Un situación similar existe en términos de controlar la mente. Las “puertas” a tu
ser más íntimo son los cinco sentidos. Es importante que no permitas que nada que tenga
la habilidad de destruirte desde adentro entre. Esto significa que debes controlar
tunaturaleza carnal.
Evita las cosas que abrirían las puertas a tu mente. Esto incluye cosas como drogas y el
alcohol que reducen tu habilidad de pensar y responder. La pornografía inspira relaciones
pecaminosas y crímenes sexuales. Ciertas clases de música, brujería, actividad cúltica, y
control mental todos abren las “puertas” de tu mente.

Quita todas las obras de la carne y permite a Dios desarrollar en ti el fruto del Espíritu
Santo (Ver Gálatas 5:19-26). NUNCA CEDAS a los ataques mentales del enemigo. Si tú
cedes, puede que Dios no intervenga. Considera Romanos 1... Dios algunas veces no
estorba a las personas en aquellas cosas a las cuales ellos ya han cedido. Pide a Jesús que
te ayude. Recuerda aquella profecía del Antiguo Testamento con relación a la cual Jesús
dijo que Él “controlaría las puertas de Su enemigo”. Déjale tomar este control sobre tus
“puertas” espirituales.

QUE TU PENSAMIENTO PERSEVERE EN DIOS:


Mantén tu mente “perseverando” o centrada en Dios:
“Tú guardarás en completa paz a aquel cuyo pensamiento en ti persevera, porque en ti
ha confiado” (Isaías 26:3).
Esta es una gran promesa! Si mantienes tu mente centrada en Dios, puedes tener paz a
pesar de cada ataque del enemigo.

LA BATALLA CON LA LENGUA


ESTRATEGIAS DE SATANÁS: LA BATALLA POR LA LENGUA
Tu lengua está cercanamente relacionada con tu corazón, cuerpo, alma, y espíritu. Por
ejemplo, si Satanás tiene el control de tu corazón, él tiene el control de tu lengua:
“Pero lo que sale de la boca, del corazón sale; y esto contamina al hombre, porque del
corazón salen los malos pensamientos, los homicidios, los adulterios, las fornicaciones,
los hurtos, los falsos testimonios, las blasfemias. Estas cosas son las que contaminan al
hombre; pero el comer con las manos sin lavar no contamina al hombre” (Mateo 15:18-
20).
“El hombre bueno, del buen tesoro de su corazón saca lo bueno; y el hombre malo, del
mal tesoro de su corazón saca lo malo, porque de la abundancia del corazón habla la
boca” (Lucas 6:45).

Satanás usa las cosas que tú dices para abrir una brecha en tu espíritu:
“La lengua apacible es árbol de vida, pero la perversidad de ella es quebrantamiento de
espíritu” (Proverbios 15:4).

Mediante conversaciones malignas creas una brecha mediante la cual Satanás entra para
batallar en contra de tu espíritu. Satanás también usa tus labios para afectar a tu alma:
“La boca del necio le acarrea quebranto; sus labios son trampas para su propia vida”
(Proverbios 18:7).
“El que guarda su boca y su lengua, su vida guarda de angustias” (Proverbios 21:23).

Mediante la lengua, Satanás afecta a todo tu cuerpo:


“Y la lengua es un fuego, un mundo de maldad. La lengua está puesta entre nuestros
miembros, y contamina todo el cuerpo e inflama la rueda de la creación, y ella misma es
inflamada por el infierno” (Santiago 3:6).

Tu lengua afecta a toda tu vida:


“El que guarda su boca guarda su vida, pero el que mucho abre sus labios acaba en
desastre’ ( Proverbios 13:3).

Satanás busca el control de tu lengua al tentarte a hablar:


PALABRAS CODICIOSAS:
“Sean vuestras costumbres sin avaricia, contentos con lo que tenéis ahora, pues él dijo:
No te desampararé ni te dejaré” (Hebreos 13:5).

PALABRAS OCIOSAS:
“Pero yo os digo que de toda palabra ociosa que hablen los hombres, de ella darán
cuenta en el día del juicio” (Mateo 12:36).

PALABRAS VANAS:
“El corazón inteligente busca la sabiduría, pero la boca de los
necios se alimenta de necedades” (Proverbios 15:14).
PALABRAS IMPRODUCTIVAS:
“Recuérdales esto, exhortándolos delante del Señor a que no discutan sobre palabras, lo
cual para nada aprovecha, sino que es para perdición de los oyentes” (2 Timoteo 2:14).

FÁBULAS Y MANDAMIENTOS DE HOMBRES:


“Y no atiendan a fábulas judaicas ni a mandamientos de hombres que se apartan de la
verdad” (Tito 1:14).

MALDADES EN RELACIÓN CON COSAS QUE NO CONOCES:


“Pero estos blasfeman de cuantas cosas no conocen...” (Judas 10).
“Esos hombres, hablando mal de cosas que no entienden, como animales irracionales
nacidos para presa y destrucción, perecerán en su propia perdición” (2 Pedro 2:12).

PALABRAS ADULADORAS:
“Porque nunca usamos de palabras lisonjeras, como sabéis, ni encubrimos avaricia. Dios
es testigo” (1 Tesalonicenses 2:5).

PALABRAS SEDUCTORAS:
“Esto lo digo para que nadie os engañe con palabras persuasivas” (Colosenses 2:4).

MURMURACIÓN, QUEJA Y PALABRAS JACTANCIOSAS:


“Estos son murmuradores, quejumbrosos, que andan según sus propios deseos, cuya
boca habla cosas infladas, adulando a las personas para sacar provecho” (Judas 16).

“Hablando palabras infladas y vanas, seducen con pasiones de la carne y vicios a los que
verdaderamente habían huido de los que viven en error” (2 Pedro 2:18).

PALABRAS VANAS:
“Habla mentira cada cual con su prójimo...” (Salmos 12:2).

PALABRAS ORGULLOSAS:
“...con su boca hablan arrogantemente” (Salmos 17:10).

PALABRAS DE JACTANCIA:
“¿Hasta cuándo pronunciarán, hablarán cosas duras y se vanagloriarán todos los que
hacen maldad?” (Salmos 94:4).

PALABRAS QUE TOMAN EL NOMBRE DE DIOS EN VANO:


“No tomarás el nombre de Jehová, tu Dios, en vano, porque no dará por inocente Jehová
al que tome su nombre en vano” (Éxodo 20:7).

PALABRAS AMARGAS Y DE MALDICIÓN:


“Su boca está llena de maldición y de amargura” (Romanos 3:14).

MENTIRAS:
“Se apartaron los impíos desde la matriz; se descarriaron hablando mentira desde que
nacieron” (Salmos 58:3).
“Enmudezcan los labios mentirosos, que hablan contra el justo cosas duras con soberbia
y menosprecio” (Salmos 31:18).

PALABRAS DE CALUMNIA:
“Tomabas asiento y hablabas contra tu hermano; contra el hijo de tu madre ponías
infamia” (Salmos 50:20).

PALABRAS MALICIOSAS EN CONTRA DE OTROS:


“Por esta causa, si yo voy, recordaré las obras que hace profiriendo palabras malignas
contra nosotros; y no contento con estas cosas, no recibe a los hermanos, y a los que
quieren recibirlos se lo prohíbe y los expulsa de la iglesia” (3 Juan 10).

SUSURROS (CHISMES):
“El hombre perverso promueve contienda, y el chismoso separa a los mejores amigos”
(Proverbios 16:28).

CHISME:
“El que anda con chismes revela el secreto; el de espíritu fiel lo guarda íntegro”
(Proverbios 11:13).

CALUMNIAS:
“El que no calumnia con su lengua ni hace mal a su prójimo ni admite reproche alguno
contra su vecino” (Salmos 15:3).

PALABRAS NECIAS:
Las palabras necias provocan división:
“Nunca respondas al necio de acuerdo con su necedad, para que no seas tú también
como él” (Proverbios 26:4).

PALABRAS CONTENCIOSAS:
“Los labios del necio provocan contienda; su boca, a los azotes llama” (Proverbios 18:6).

PALABRAS DE DISENSIÓN:
“En lo secreto de tu presencia los esconderás de la conspiración del hombre; los pondrás
en tu Tabernáculo a cubierto de lenguas contenciosas” (Salmos 31:20).

PALABRAS DE DISCORDIA:
“El testigo falso, que dice mentiras, y el que siembra discordia entre hermanos”
(Proverbios 6:19).

PALABRAS PERNICIOSAS:
“Has amado toda suerte de palabras perversas, engañosa lengua” (Salmos 52:4).
PALABRAS PERVERSAS:
“Aparta de ti la perversidad de la boca, aleja de ti la iniquidad de los labios” (Proverbios
4:24).

PALABRAS PERVERSAS Y ENGAÑADORAS:


“Tu boca metías en mal y tu lengua componía engaño” (Salmos 50:19).

“El hombre deslenguado no será firme en la tierra; el mal cazará al hombre injusto para
derribarlo” (Salmos 140:11).

PALABRAS MALICIOSAS:
“Los que buscan mi vida arman lazos, y los que procuran mi mal me amenazan y traman
engaños todo el día” (Salmos 38:12).

PALABRAS INMUNDAS:
“Pero ahora dejad también vosotros todas estas cosas: ira, enojo, malicia, blasfemia,
palabras deshonestas de vuestra boca” (Colosenses 3:8).

CONTRA ESTRATEGIAS ESPIRITUALES: VICTORIA SOBRE LA LENGUA


Cuando David se dio cuenta de la gran batalla contra la lengua, él clamó:
“¿Qué te dará o qué te aprovechará, lengua engañosa?”
(Salmos 120:3).

La única manera de ganar la batalla contra la lengua es mediante la aplicación de una


contra estrategia espiritual dada por Dios en Su Palabra.

QUE TU CORAZÓN ESTÉ RECTO DELANTE DE DIOS:


El primer paso en ganar la victoria sobre la lengua es tener tu corazón recto delante de
Dios:
“Pero lo que sale de la boca, del corazón sale; y esto contamina al hombre, porque del
corazón salen los malos pensamientos, los homicidios, los adulterios, las fornicaciones,
los hurtos, los falsos testimonios, las blasfemias. Estas cosas son las que contaminan al
hombre...” (Mateo 15:18-20).

Tu boca hablará lo que esté en tu corazón. Si tu corazón no está recto, tu lengua lo


revelará. Usa tu lengua para tener tu corazón recto delante del Señor:
“Si confiesas con tu boca que Jesús es el Señor y crees en tu corazón que Dios lo levantó
de entre los muertos, serás salvo, porque con el corazón se cree para justicia, pero con la
boca se confiesa para salvación” (Romanos 10:9-10).

RECONOCE TU RESPONSABILIDAD:
Reconoce que serás responsable por las palabras que salgan de tu boca:
“Pero yo os digo que de toda palabra ociosa que hablen los hombres, de ella darán
cuenta en el día del juicio, pues por tus palabras serás justificado, y por tus palabras
serás condenado” (Mateo 12:36-37).

“Entonces él le dijo: Mal siervo, por tu propia boca te juzgo...” (Lucas 19:22).

DATE CUENTA QUE TUS PALABRAS REFLEJAN EL EVANGELIO:


Mientras pienses que tu lengua no es importante, no ganarás control sobre ella. Debes
darte cuenta que tu conversación refleja el evangelio de Jesús:
“Solamente os ruego que os comportéis como es digno del evangelio de Cristo...”
(Filipenses 1:27).

A causa de esto debes dar un buen ejemplo mediante tu conversación:


“Ninguno tenga en poco tu juventud, sino sé ejemplo de los creyentes en palabra,
conducta, amor, espíritu, fe y pureza” (1 Timoteo 4:12).

Lo que sale de tu boca no pasa desapercibido por los paganos:


“Entonces nuestra boca se llenó de risa y nuestra lengua de alabanza. Entonces decían
entre las naciones: ¡Grandes cosas ha hecho Jehová con estos!” (Salmos 126:2).

Puedes ganar a otros para el Señor Jesucristo mediante tu conversación:


“Asimismo vosotras, mujeres, estad sujetas a vuestros maridos, para que también los
que no creen a la palabra sean ganados sin palabra por la conducta de sus esposas, al
considerar vuestra conducta casta y respetuosa” (1 Pedro 3:1- 2).

MANTÉN TUS PALABRAS SIMPLES Y POCAS:


“En las muchas palabras no falta pecado; el que refrena sus labios es prudente”
(Proverbios 10:19).
“Pero sea vuestro hablar: Sí, sí o No, no, porque lo que es más de esto, de mal procede”
(Mateo 5:37).

PIENSA ANTES DE HABLAR:


“Por esto, mis amados hermanos, todo hombre sea pronto para oír, tardo para hablar,
tardo para airarse” (Santiago 1:19).

“Si neciamente te has enaltecido y te has propuesto hacer mal, ponte la mano sobre la
boca” (Proverbios 30:32).

“El corazón del justo piensa antes de responder; la boca de los malvados derrama
maldad” (Proverbios 15:28).

“Aun el necio, cuando calla, es tenido por sabio; el que cierra sus labios es inteligente”
(Proverbios17:28).
APÁRTATE TÚ MISMO:
Apártate tú mismo de aquellos que no pueden controlar su lengua:
“Quítate de delante del hombre necio, porque no hallarás ciencia en sus labios”
(Proverbios 14:7).

APRENDE EL PODER DE LAS PALABRAS DE PAZ:


Las palabras de paz son más poderosas que las palabras de odio:
“Con mucha paciencia se aplaca el príncipe, pues la lengua suave hasta los huesos
quebranta” (Proverbios 25:15).

RECONOCE QUE TU LENGUA ES UN ARMA:


Tu lengua es un arma que puedes usar para derrotar al enemigo en lugar de ser derrotado
por él:
“Ellos lo han vencido [Satanás] por medio de la sangre del Cordero y de la palabra del
testimonio de ellos” (Apocalipsis 12:11).

controlas tu lengua, ello avergonzará a aquellos que falsamente te acusan:


“Tened buena conciencia, para que en lo que murmuran de vosotros como de
malhechores, sean avergonzados los que calumnian vuestra buena conducta en Cristo”
(1 Pedro 3:16).

TOMA CONTROL SOBRE TU LENGUA:


Con la ayuda de Dios, puedes controlar la lengua. Pero TÚ debes pasar a la acción para
controlar tu propia lengua. Los siguientes versículos indican acción de TU parte:
“Porque: El que quiere amar la vida y ver días buenos, REFRENE su lengua de mal y sus
labios no hablen engaño” (1 Pedro 3:10).

“Que a nadie DIFAMEN...” (Tito 3:2).

“Hermanos, NO MURMURÉIS los unos de los otros. El que murmura del hermano y juzga
a su hermano, murmura de la Ley y juzga a la Ley; pero si tú juzgas a la Ley, no eres
hacedor de la Ley, sino juez. Uno solo es el dador de la Ley, que puede salvar y condenar;
pero tú, ¿quién eres para que juzgues a otro?” (Santiago 4:11-12).

“SEAN vuestras costumbres sin avaricia, contentos con lo que tenéis ahora” (Hebreos
13:5).

“Solamente os ruego que OS COMPORTÉIS como es digno del evangelio de Cristo”


(Filipenses 1:27).

“En cuanto a la pasada manera de vivir, DESPOJAOS del viejo hombre, que está
corrompido por los deseos engañosos, renovaos en el espíritu de vuestra mente, y
VESTÍOS del nuevo hombre, creado según Dios en la justicia y santidad de la verdad. Por
eso, DESECHANDO la mentira, hablad verdad cada uno con su prójimo...” (Efesios 4:22-
25).

“Pero ahora DEJAD... palabras deshonestas de vuestra boca” (Colosenses 3:8).

“Ninguna palabra corrompida SALGA de VUESTRA boca, sino la que sea buena para la
necesaria edificación, a fin de dar gracia a los oyentes” (Efesios 4:29).

“QUÍTENSE toda..., maledicencia...” (Efesios 4:31).

“Sino, así como aquel que os llamó es santo, SED también vosotros santos en toda
vuestra manera de vivir.16 porque escrito está: SED santos, porque yo soy santo” ( 1
Pedro 1:15- 16).

“APARTA de ti la perversidad de la boca, aleja de ti la iniquidad de los labios”


(Proverbios 4:24).
“GUARDA tu lengua del mal y tus labios de hablar engaño” (Salmos 34:13).
“Yo dije: ATENDERÉ a mis caminos para no pecar con mi lengua; guardaré mi boca con
freno en tanto que el impío esté delante de mí” (Salmo 39:1).
“El que ofrece sacrificios de alabanza me honrará, y AL QUE ORDENE su camino, le
mostraré la salvación de Dios” (Salmo 50:23).

“No TOMARÁS el nombre de Jehová, tu Dios, en vano, porque no dará por inocente
Jehová al que tome su nombre en vano” (Éxodo 20:7).
“No DIRÁS contra tu prójimo falso testimonio” (Éxodo 20:16).

QUE TU CONVERSACIÓN SIGA EL EJEMPLO DE JESÚS:


Jesús habló palabra de gracia:
“Todos daban buen testimonio de él y estaban maravillados de las palabras de gracia
que salían de su boca. Decían: —¿No es este el hijo de José?”(Lucas 4:22).

Él habló palabras de autoridad sobre Dios:


“Y se admiraban de su doctrina, porque les enseñaba como quien tiene autoridad, y no
como los escribas” (Marcos 1:22)

No hubo astucia en Sus palabras (hablar pecaminoso):


“Él no cometió pecado ni se halló engaño en su boca. Cuando lo maldecían, no respondía
con maldición; cuando padecía, no amenazaba, sino que encomendaba la causa al que
juzga justamente” (1 Pedro 2:22-23).

USA TU LENGUA PARA EL BIEN:


Habla palabras de sabiduría y amabilidad:
“Abre su boca con sabiduría y la ley de la clemencia está en su lengua” (Proverbios
31:26).
“Mi boca hablará sabiduría, y el pensamiento de mi corazón inteligencia” (Salmos 49:3).

Habla de Dios:
“En la hermosura de la gloria de tu magnificencia y en tus hechos maravillosos
meditaré” (Salmos 145:5).
“Mi boca publicará tu justicia y tus hechos de salvación todo el día...” (Salmos 71:15).
“Mi lengua hablará también de tu justicia todo el día” (Salmo 71:24).

Habla de la Palabra de Dios:


“Hablará mi lengua tus dichos, porque todos tus mandamientos son justicia” (Salmo
119:172).

“Con mis labios he contado todos los juicios de tu boca” (Salmos 119:13).
“Hablaré de tus testimonios delante de los reyes y no me avergonzaré” (Salmo 119:46).

Habla palabras de consuelo tomadas de la Palabra de Dios:


“Por tanto, alentaos los unos a los otros con estas palabras” (1 Tesalonicenses 4:18).

Habla del Reino de Dios:


“La gloria de tu reino digan y hablen de tu poder” (Salmos 145:11).

Permite que tus labios sean llenos de la alabanza a Dios:


“La alabanza de Jehová proclamará mi boca. ¡Todos bendigan su santo nombre
eternamente y para siempre!” (Salmos 145:21).

“Exalten a Dios con sus gargantas y con espadas de dos filos en sus manos”(Salmos
149:6).
“Las misericordias de Jehová cantaré perpetuamente; de generación en generación haré
notoria tu fidelidad con mi boca” (Salmos 89:1).

“Yo alabaré a Jehová en gran manera con mi boca; en medio de la muchedumbre lo


alabaré” (Salmos 109:30).

“Bueno me es haber sido humillado, para que aprenda tus estatutos” (Salmos 119:71).
“Porque mejor es tu misericordia que la vida, mis labios te alabarán”(Salmos 63:3).
“Como de médula y de grosura será saciada mi alma, y con labios de júbilo te alabará mi
boca” (Salmo 63:5).
“A él clamé con mi boca y fue exaltado con mi lengua” (Salmos 66:17).
“Sea llena mi boca de tu alabanza, de tu gloria todo el día” (Salmos 71:8).
“Mis labios se alegrarán cuando cante para ti; y mi alma, la cual redimiste” (Salmos
71:23).
“Bendeciré a Jehová en todo tiempo; su alabanza estará de continuo en mi boca”
(Salmos 34:1).
ANTES DE HABLAR, FORMÚLATE ESTAS PREGUNTAS:
1. ¿Lo que voy a decir traerá gloria a Dios?
“Y todo lo que hacéis, sea de palabra o de hecho, hacedlo todo en el nombre del Señor
Jesús, dando gracias a Dios Padre por medio de él” (Colosenses 3:17).
2. ¿Es la verdad?
3. ¿Es justo desde todo punto de vista?
4. ¿Será beneficioso?
5. ¿Edificará a otros (resultará en buena voluntad y en mejores amistades)?
6. Si estás hablando de otra persona, ¿le has dicho la misma cosas a él o ella?
7. ¿Sabes que lo que estás diciendo es un hecho o has llegado a tus propias conclusiones
después de escuchar rumores?
8. Si tienes algo en contra de tu hermano o hermana, ¿has intentado reconciliarte con
ellos antes de discutirlo con otros?
9. ¿Es absolutamente necesario que digas esto?

RECUERDA ESTOS VERSÍCULOS:


“Pues aún no está la palabra en mi lengua y ya tú, Jehová, la sabes toda” (Salmos
139:4).
“El sabio de corazón es llamado prudente, y la dulzura de labios aumenta el saber. El
corazón del sabio hace prudente su boca y añade gracia a sus labios” (Proverbios
16:21,23).
“El hombre se alegra con la respuesta de su boca; la palabra a su tiempo, ¡cuán buena
es!” (Proverbios 15:23).
“Manzana de oro con figuras de plata es la palabra dicha como conviene” (Proverbios
25:11).
“Puesto que todas estas cosas han de ser deshechas, ¡cómo no debéis vosotros andar en
santa y piadosa manera de vivir” (2 Pedro 3:11).

“El que guarda su boca guarda su vida, pero el que mucho abre sus labios acaba en
desastre” (Proverbios 13:3).
“El que guarda su boca y su lengua, su vida guarda de angustias” (Proverbios21:23).

RECLAMA ESTAS PROMESAS:


“Escuchad, porque voy a decir cosas excelentes, voy a abrir mis labios para cosas rectas.
Porque mi boca dice la verdad, y mis labios abominan la impiedad. Justas son todas las
razones de mi boca: nada hay en ellas perverso ni torcido” (Proverbios 8:6-8).

ORA ESTAS ORACIONES:


“Pon guarda a mi boca, Jehová; guarda la puerta de mis labios” (Salmos141:3).
“¡Sean gratos los dichos de mi boca y la meditación de mi corazón delante de ti, Jehová,
roca mía y redentor mío!” (Salmos 19:14).

ESTABLECE ESTE PROPÓSITO:


“Tú has probado mi corazón, me has visitado de noche; me has puesto a prueba y nada
malo hallaste. HE RESUELTO QUE MI BOCA NO COMETA DELITO” (Salmos 17:3).

LA BATALLA SOBRE LOS MUROS


“Pero yo les respondí: —El Dios de los cielos, él nos prosperará, y nosotros, sus siervos,
nos levantaremos y edificaremos, porque vosotros no tenéis parte ni derecho ni
memoria en Jerusalén” (Nehemías 2:20).

El libro de Nehemías en el Antiguo Testamento relata la historia de una batalla para


reconstruir los muros de Jerusalén que habían sido destruidos por un enemigo. Los muros
eran una defensa importante en las ciudades del antiguo Israel. Ellos protegían contra la
invasión enemiga. Los muros naturales de Jerusalén son simbólicos de nuestros muros
espirituales:
“... sino que llamarás “Salvación” a tus muros, y a tus puertas Alabanza” (Isaías 60:18).
Las puertas naturales de Jerusalén mencionadas en Nehemías 3 cada una tiene
significados simbólicos que se aplican a tus muros espirituales:

La puerta de las ovejas representa la obra de la cruz en tu vida, el fundamento de la


construcción espiritual: 3:1; Juan 10:11.
La puerta del pescado representa el testimonio cristiano 3:3; Mateo 4:19.
La puerta vieja representa el cambio de la antigua naturaleza a la nueva 3:6; Romanos
6:1-23.
La puerta del valle habla del sufrimiento y la prueba 3:13; 2 Corintios 1:3-5
La puerta de la basura representa las obras de la carne que deben ser eliminadas 3:14;
Gálatas 5:16-21.
La puerta de la fuente representa la obra del Espíritu Santo 3:15; Juan 7:37-39.
La puerta del agua representa la Palabra de Dios 3:26; Juan 4:10-14.
La puerta del caballo representa la guerra del creyente 3:28; Efesios 6:10-17.
La puerta oriental habla de la esperanza del creyente en el retorno de Jesús 3:29; Ezequiel
43:1-2.
La puerta del juicio habla de la auto examinación y del asiento de juicio de Jesús3:31; 1
Corintios 3:9-15; 2 Corintios 5:10.

De tal manera que tus muros espirituales incluyen:


 Muros de salvación, puertas de alabanza
 La obra de la cruz en tu vida
 Testimonio cristiano
 La vieja naturaleza cambiada a la nueva
 Sufrimiento y prueba
 Eliminación de las obras de la carne
 La obra del Espíritu Santo
 La Palabra de Dios
 Guerra espiritual
 La esperanza del regreso de Jesús
 Auto examinación
Estos son muros espirituales que Satanás ha puesto en la mira para destruir en tu vida. Él
quiere destruir tu alabanza y testimonio cristiano. Quiere destruir la obra de la cruz,
sufrimiento, y el Espíritu Santo en tu vida. Quiere alejarte del estudio de la Palabra de Dios
y del actuar conforme a Sus verdades.

Satanás quiere derrotarte en tu guerra espiritual, evitar la auto examinación, y atraparte


en las obras de la carne y en la vieja naturaleza pecadora. Quiere destruir tu
esperanza en el retorno de Jesús. Estos son tus muros espirituales, y Satanás los ataca
con estrategias idénticas a aquellas usadas en la batalla de los muros en Jerusalén.

LA RAZÓN DEL PROBLEMA


Nehemías reconoció que los muros habían sido destruidos y que la ciudad estaba en su
presente situación a causa del pecado (Nehemías 1:5-7). Cuando tus muros espirituales
están en ruinas es también a causa del pecado. Nehemías sintió una intensa carga de
parte de Dios para reconstruir los muros de Jerusalén para proveer protección para los
habitantes. Su preparación y plan están descritos en los capítulos 1
y 2. Él y sus constructores estaban decididos a “reconstruir” los muros (Nehemías 2:18).
ESTRATEGIAS DE SATANÁS: LA BATALLA SOBRE LOS MUROS
Cuando Nehemías se decidió a reconstruir los muros alrededor de la ciudad de Jerusalén,
encontró una poderosa resistencia de parte de sus enemigos. Cuando tú te decides a
reconstruir los muros espirituales, también encontrarás una oposición similar
de parte de tu enemigo, Satanás. Las estrategias de los enemigos de Nehemías son
idénticas a las estrategias que Satanás usa para atacar los muros espirituales. Los ataques
están divididos en dos categorías principales. Ataques externos y ataques internos.

ATAQUES EXTERNOS:
Estos son ataques que el enemigo lanza desde otros que no son parte del Cuerpo de
Cristo. Tales ataques incluyen:
1. Crítica directa: Nehemías 2:19. El enemigo criticó: “¿Qué crees que estás haciendo?”.
Ellos estaban en contra del proyecto de reconstrucción y trataron de evitarlo en toda
manera posible.
2. Burla y mofa: Nehemías 4:1-3. Nehemías se convirtió en un “blanco para las lenguas”.
El enemigo trató de derrotarlo mediante la burla de otros. Satanás usará la lengua de
otros para desanimarte y derrotarte.
3. Falsas acusaciones: Nehemías 6:5-7. El enemigo atacó a Nehemías personalmente con
falsas acusaciones. Lo acusaron de ser un rebelde. Satanás es llamado “el acusador de los
hermanos”. Él usará a otros para acusarte como también para poner pensamientos de
acusación en tu mente.
4. Distracción: Nehemías 6:2. El enemigo trató que Nehemías se les uniera para una
reunión. Esta reunión era una táctica de distracción para apartar a Nehemías del propósito
de reconstruir los muros. Distracción de las cosas de Dios y del trabajo que Él te ha
confiado hacer es todavía una de las estrategias principales de Satanás.
5. Influencia popular: Nehemías 6:2. El enemigo dijo “reunámonos” tratando de
influenciar a Nehemías con la opinión popular. La opinión popular decía que Nehemías era
un rebelde y que el muro no podía ser reconstruido. Tratar que los creyentes se
conformen a la opinión popular, a las reglas de la mayorías, a los principios del mundo es
una estrategia llave de Satanás. Un falso profeta clamando ser de Dios fue usado incluso
por el enemigo para atacar a Nehemías (Nehemías 6:10-13). La opinión popular diría que
debía escucharse al “profeta de Dios”.
Somos advertidos de los falsos profetas que nos apartan de Dios.

6. Compromiso: Nehemías 5:14-19. Nehemías rehusó a comprometerse con el


enemigo. No se conformó a los estilos de vida equivocados y a los principios que lo
rodeaban. Su lema fue “pero no así yo, a causa del temor de Dios” (Nehemías 5:15).
Satanás promueve el conformarse. El trata de convencer a los creyentes de que algo
está bien solamente porque otros lo están haciendo o que tales cosas en realidad no
son equivocadas.

7. Amenazas y temor: Nehemías 6:5-9. El enemigo hizo temerosas amenazas en


contra de Nehemías y sus trabajadores. Satanás sabe que el miedo paraliza, pero que
la fe energiza a los creyentes para ser eficaces para el trabajo de Dios. Cuando a
Nehemías se le ofreció una vía de escape del enemigo, él rehusó ser temeroso y
retirarse (Nehemías 6:10-13). No tomó el fácil camino de escape. Satanás trata que los
creyentes escapen en el medio de la oposición. Cuando estás corriendo, te estás
retirando, y cuando te retiras no ganas o mantienes terreno espiritual.
Cuando caminas por fe encontrarás oposición de aquellos que caminan por vista.

8. Peleando e impidiendo: Nehemías 4:8. Tácticas abiertas de lucha y de oposición


fueron también usadas. El enemigo no es siempre sutil en sus ataques. Algunas veces
él viene abiertamente para atacar e impedir.

9. Conspiración: Nehemías 4:8; 6:2. Una conspiración o complot fue hecho en contra
de Nehemías por el enemigo. El enemigo también complota contra tu vida:
“El ladrón no viene sino para hurtar, matar y destruir; yo he venido para que
tengan vida, y para que la tengan en abundancia” (Juan 10:10).

10.Ataque en tiempos vulnerables: Nehemías 4:6. Los mayores ataques del


enemigo vinieron cuando el muro estaba medio terminado porque éste fue un tiempo
estratégico (importante). El enemigo invade en tiempos estratégicos, cuando eres
vulnerable (más abierto y afectado por sus ataques).

 El profeta Jonás se desanimó después del mayor avivamiento que nunca haya
experimentado (Jonás 3-4).
 David cayó en pecado después de un tiempo de gran victoria en su vida. Hasta
ese momento él no había conocido la derrota militar.
 Sansón cayó en pecado cuando él “comenzó” a liberar a Israel de la mano de
los filisteos.
 Cuando estás siendo efectivo para Dios, eres vulnerable al ataque de Satanás.
Satanás
 está más preocupado con aquellos que están avanzando en el mundo espiritual.

ATAQUES INTERNOS:
Los ataques internos de Satanás son aquellos que proceden desde dentro del Cuerpo
de Cristo. Ellos incluyen:
1. Desánimo: Nehemías 4:10-11. Los trabajadores se desanimaron lo que redundó
en:
Pérdida de fuerzas.
Pérdida de visión a causa de “demasiadas críticas”.
Pérdida de confianza.
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2. Disensión: Nehemías 5. Nehemías 5 comienza con disensión en medio del pueblo
de Dios. Si Satanás divide el Cuerpo de Cristo, nos hace inefectivos. Estamos
ocupados peleando entre nosotros en lugar de construir. Motivos equivocados están
siempre detrás de la disensión. En Nehemías capítulo 5 el motivo equivocado fue la
avaricia.
3. Creyentes débiles: Nehemías 4:12. El enemigo usó trabajadores débiles
(simbólicos de creyentes débiles en el Cuerpo de Cristo) para tratar de derrotar el
proyecto de construcción.

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