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Gratitud

Gratitud. Análisis en el Contexto Biblico

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Semana V: Compromiso y Fidelidad

Tema Principal: Vivir con fidelidad, gratitud y fe en Dios.

Día 30: Gratitud


Versículo: 1 Tesalonicenses 5:18
Dad gracias en todo, porque esto es la voluntad de Dios para con vosotros en Cristo Jesús
Propósito: Vivir con un corazón agradecido.

En medio de las adversidades y desafíos de la vida, a veces es fácil perder de vista las bendiciones
que nos rodean. Sin embargo, el pasaje de la Biblia en 1 Tesalonicenses 5:18 nos recuerda la
importancia de vivir en gratitud en todo momento. Esta simple pero poderosa enseñanza puede
transformar nuestras vidas y brindarnos una sensación renovada de alegría y plenitud; pues nos
invita a cultivar una actitud de gratitud en todas las circunstancias, tanto en los momentos de
alegría como en los tiempos de dificultad.

La gratitud no es simplemente una respuesta a las bendiciones que recibimos, sino una postura de
corazón que reconoce la bondad y la provisión de Dios en todas las áreas de nuestras vidas. Es un
recordatorio constante de que cada día es un regalo y que cada experiencia, ya sea buena o mala,
tiene el potencial de enseñarnos y fortalecernos.

La gratitud tiene un poder transformador. Cuando elegimos vivir en gratitud, experimentamos un


cambio profundo en nuestra perspectiva y actitud hacia la vida. En lugar de enfocarnos en lo que
nos falta, nos concentramos en lo que tenemos. En lugar de quejarnos por nuestras dificultades,
encontramos razones para celebrar nuestras bendiciones.

La gratitud nos libera del ciclo de la insatisfacción y el resentimiento, y nos abre las puertas a una
mayor alegría y paz interior. Nos ayuda a reconocer la mano amorosa de Dios en cada detalle de
nuestras vidas y nos permite confiar en su bondad y fidelidad, incluso en los tiempos más oscuros.

Vivir en gratitud es un camino hacia la plenitud, no significa ignorar los desafíos o negar el dolor,
sino encontrar luz en medio de la oscuridad. Significa reconocer que incluso en nuestros
momentos más difíciles, todavía tenemos motivos para dar gracias. Nos recuerda que la vida está
llena de pequeñas maravillas y bendiciones cotidianas que merecen ser celebradas.

Al practicar la gratitud de manera intencional y consciente, podemos transformar nuestras vidas


de adentro hacia afuera. Nos volvemos más conscientes de la belleza que nos rodea, más
conectados con los demás y más humildes ante la gracia que se nos ha dado.

Vivir en gratitud no es simplemente un acto ocasional, sino un estilo de vida arraigado en el


reconocimiento de la bondad y la generosidad de Dios. Nos invita a mirar más allá de nuestras
circunstancias y a encontrar alegría y significado en cada momento. Que 1 Tesalonicenses 5:18 sea
un recordatorio constante de la voluntad de Dios para nosotros: vivir en gratitud, vivir en alegría, y
vivir en plenitud.

La gratitud por bendiciones obvias es buena. La gratitud por bendiciones menos obvias es mejor
todavía. Pero la gratitud, aun en medio de la adversidad, es la forma más madura de todas. La
persona, que puede darle gracias a Dios por Su obra, aun cuando Su obra sea dolorosa, es una
creyente espiritualmente madura; quien entiende que en el mundo tendremos aflicciones pero
estamos confiados por que Jesús ha vencido al mundo.

En el mundo tendréis aflicción; pero confiad, yo he venido al mundo. (J uan 16:33)

La gratitud es la voluntad de Jesús en toda circunstancia. Él no espera que disfrutes del


sufrimiento. ¡NO! Pero recuerda… que nosotros no vemos la figura completa. Tú necesitas confiar
en Él, que si puede verla. Pase lo que pase, DA LAS GRACIAS.

Efesios 5:19-20 dice, Hablen entre ustedes con salmos, himnos y cánticos espirituales, canten y
alaben al Señor con el corazón, y den siempre gracias por todo al Dios y Padre, en el nombre de
nuestro Señor Jesucristo.

Dale gracias a Dios siempre por todo. No finjas gratitud por circunstancias dolorosas. Más bien, ten
la seguridad de que Dios estará contigo en medio de ellas, y que todo en la vida, hasta las cosas
más difíciles terminarán saliendo bien. Jesús dispone todas las cosas para el bien de aquellos que
lo aman.

Un corazón que puede ver esto, y responder con agradecimiento, es un corazón que Dios busca
llenar. Y esto convierte cada tarea, cada relación, y cada momento en un encuentro con Jesús.

Lucas 17:15-16, dice, Entonces uno de ellos, al ver que había sido sanado, volvió alabando a Dios a
voz en cuello, y rostro en tierra se arrojó a los pies de Jesús y le dio las gracias. Este hombre era
samaritano.

En los evangelios vemos que Jesús también ponía en práctica gratitud. Jesús daba gracias a su
Padre y si Él daba gracias, ¡cuánto más tú y yo debemos hacerlo!

Entonces quitaron la piedra de donde había sido puesto el muerto. Y Jesús, alzando los ojos a lo
alto, dijo: Padre, gracias te doy por haberme oído. Yo sabía que siempre me oyes; pero lo dije por
causa de la multitud que está alrededor, para que crean que tú me has enviado.( S. Juan 11:41-42
RVR1960)

La gratitud nos aleja del egoísmo y nos acerca al amor. Nos trae paz a la mente y deshace el
rencor. Ser agradecidos es saludable para el cuerpo, la mente y el espíritu. Por eso la Palabra de
Dios nos recuerda cómo, por qué y para qué debemos dar siempre gracias. El Espíritu Santo nos
recuerda que la gratitud nos ayuda y nos acerca a Jesús, por eso siempre nos presenta ocasiones
para dar las gracias. Incluso cuando todo va mal, aun cuando las circunstancias no son buenas,
también cuando el futuro parece oscuro. Siempre hay un motivo por el cual ser agradecidos, y ese
motivo, se llama: Jesús.

A menudo confundimos la gratitud con una emoción, sin embargo, podemos estar sintiéndonos
mal por alguna circunstancia, y aun así llevar tus emociones hacia la gratitud. Ser agradecido tiene
que ver con tu enfoque, con decisiones diarias, con una perspectiva de reino.

Para ser agradecidos, es crucial que recordemos, constantemente, de dónde nos sacó el Señor:
depresión, abuso, tristeza, complejos, abandono, consumismo, amargura, crítica, mentira, etc.
Ninguno de nosotros somos merecedores de la gracia de Dios, y por eso, todos tenemos motivos
para vivir siendo agradecidos.

La gratitud es una decisión de nuestro corazón, podemos vivir en gratitud independientemente


de lo que ocurra en el exterior. Cuando tomamos la decisión de ser agradecidos, hay
consecuencias, hay resultados. Uno de los frutos de la gratitud es la paz.

No se preocupen por nada; en cambio, oren por todo. Díganle a Dios lo que necesitan y denle
gracias por todo lo que él ha hecho. Así experimentarán la paz de Dios, que supera todo lo que
podemos entender. La paz de Dios cuidará su corazón y su mente mientras vivan en Cristo Jesús.
(Filipenses 4:6-7 NTV)

La gratitud produce Fe. La manera de levantar nuestra fe a nuevos niveles hacia todo lo que está
por venir, es entendiendo que Jesús es el mismo ayer, hoy y para siempre (Hebreos 13); Él ha sido
bueno en el pasado, lo está siendo en el presente, podemos levantar nuestra fe y declarar que El
seguirá siendo bueno en el futuro y comenzar a dar gracias por ello, dejamos que la gratitud
trabaje en nuestra fe en el futuro.

Cuando damos gracias nuestra mirada se quita de lo incorrecto y se coloca en la posición


adecuada, nuestra fe se levanta y nuestro corazón se llena de fe.

Jesús nos ama en medio de nuestras imperfecciones, su amor es siempre constante, nos ama en
nuestro mejor y peor día, por eso siempre debemos agradecer su amor incondicional.

La gratitud produce bendición. Vivir con un corazón agradecido, independientemente de las


circunstancias, también produce bendición. Bendiciones visibles y palpables y, también,
bendiciones invisibles, como paz, gozo, sabiduría en nuestro corazón y consuelo

¿Queremos más bendición en nuestra vida? Entonces empecemos a dar gracias a Dios por lo que
tenemos ahora y también por lo que aún no tenemos.
Oración:
Señor, enséñame ser agradecido con lo que me has dado, con cada situación que estoy viviendo.
Enséñame en qué áreas de mi vida debo aprender a vivir gratitud, te agradezco porque sé que tu
escuchas mis oraciones, que me amas y que no me dejas.

Señor enséñame a descubrir nuevas formas de darte gracias por la salud que me das, por un nuevo
amanecer, por la familia que me has dado y por las personas que me rodean. Gracias por
salvarme, por amarme como soy y por lo que estoy aprendiendo en esta nueva etapa.

Señor gracias por enseñarme a encontrar paz al agradecerte. Aún en medio de los malos
momentos o frustraciones te puedo encontrar, gracias porque sé que puedo acercarme con
confianza ante ti para buscar paz, gracias por la esperanza que me has dado cada día. Ayúdame a
buscarte en mis momentos de enojo, frustración o tristeza y recordar lo que has hecho por mí para
agradecer tu amor y tu fidelidad.

Señor, ayúdame a recordar tus promesas y a declararlas sobre mi vida en momentos de tribulación,
enséñame a que la gratitud trabaje en mi fe para creer por un mejor futuro para mí, mi familia y
los que me rodean. Te doy gracias porque has sido fiel, porque eres el mismo ayer, hoy y lo serás
siempre, gracias Jesús por poner mi mirada en lo correcto y por todas las promesas que tienes para
mí.

Señor, Gracias por el sentido de plenitud que solo Tú me puedes dar y por tu amor incondicional. En
el nombre de tu hijo Jesús, amén.

Recuerda que no se trata de un sentimiento o de un momento de inspiración, es una decisión de


fe. La decisión de vivir con un corazón de gratitud.

Decidir ser agradecidos añade valor a lo que Dios nos ha permitido vivir pero también añade
esperanza por todo aquello que está por venir. Dios hará más de lo que podamos imaginar o
soñar.

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