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Bill Johnson - Cielos Abiertos

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DEDICATORIA

D EDICO este libro a Bethel Music, las aproximadamente 120


personas que se han comprometido a la excelencia y la belleza
en el privilegio de la adoración privada y corporativa. Una y otra vez
han tocado el corazón de Dios, lo han revelado en el canto, y han
dejado huella en el curso de la historia de la Iglesia. Les doy las
gracias. Y a Brian y Jenn Johnson, y Joel Taylor y los innumerables
otros que sirven detrás de las escenas, les doy las gracias por dirigir
este ministerio de una manera que está arraigada en la iglesia local,
pero que siempre tiene a la Iglesia global en cuenta. Por ésta y
muchas otras razones, les dedico este libro, Y que el Dios de
Avivamiento, de quién ustedes han escrito tan poderosamente, nos
visite una vez más y nos lleve más allá de nuestros sueños más
locos.
RECONOCIMIENTOS

Q UIERO darle las gracias a Larry Sparks por siempre creer en


mí como escritor. Has sido un gran estímulo y fortaleza para mí.
También le quiero dar las gracias a mi secretaria Kelsey King y a la
bibliotecaria Heidi Addy por hacer investigaciones para mí, y a mi
asistente personal Michael Van Tinteren por siempre ayudarme a
tener éxito en lo que yo esté haciendo en ese momento. Y a Pam
Spinosi; eres una ayuda increíble para refinar el libro por medio de
tus ediciones y sugerencias. Es mejor gracias a ti.
© Copyright 2021 — Bill Johnson

Todos los derechos reservados. Este libro está protegido por las leyes de
copyright de los Estados Unidos de América. Este libro no puede ser copiado
o reimpreso con fines comerciales o de lucro. Se permite y anima el uso de
citas cortas o el copiado ocasional de páginas para el estudio personal o en
grupo. Se concederá permiso si se solicita.

A menos que se indique de otra manera, el texto bíblico ha sido tomado de la


Nueva Biblia de las Américas (NBLA), Copyright © 2005 por The Lockman
Foundation. Usado con permiso. www.NuevaBiblia.com. El texto bíblico
indicado con (NVI) ha sido tomado de La Santa Biblia, Nueva Versión
Internacional® NVI® © 1999 por Biblica, Inc.® Usado con permiso. El texto
Bíblico indicado con (RVR60) ha sido tomado de la versión Reina-Valera ©
1960 Sociedades Bíblicas en América Latina; © renovado 1988 Sociedades
Bíblicas Unidas. Utilizado con permiso.

Todos los énfasis dados en las citas de las Escrituras son por parte del autor.
Favor de tener en cuenta que el estilo de publicación de Destiny Image pone
en mayúsculas ciertos pronombres en las Escrituras que se refieren al Padre,
al Hijo y al Espíritu Santo, y puede diferir del estilo de algunas editoriales.
Tenga en cuenta que el nombre de satanás y nombres relacionados no están
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CONTENTS

Prefacio por Daniel Kolenda

Prefacio por Lou Engle

Introducción

Capítulo Uno Cielos Abiertos: La máxima realidad

Capítulo Dos Mi travesía personal

Capítulo Tres Vino en el racimo

Capítulo Cuatro ¿Qué es avivamiento?

Capítulo Cinco Orar por avivamiento

Capítulo Seis La clave del avivamiento

Capítulo Siete Riquezas espirituales

Capítulo Ocho Mantén el fuego ardiendo

Capítulo Nueve El obstáculo de la madurez

Capítulo Diez Traduciendo el avivamiento

Capítulo Once ¿Para qué es el avivamiento?

Capítulo Doce El Pentecostés venidero, la gloria venidera

Capítulo Trece Avivamiento, Reforma y Renacimiento

Capítulo 14 Un hombre maduro

Sobre Bill Johnson


PREFACIO
por Daniel Kolenda

M E imagino que todos pueden comprender por qué nunca


quieres ser la persona que comparte en un congreso después
de Bill Johnson. Es muy difícil de igualar. Pero esa era la situación
en la que me encontré la primera vez que nos conocimos. Mientras
lo escuchaba enseñar, me quedé maravillado por la sabiduría en sus
palabras y la manera tan agradable en que se relacionaba con cada
persona. Yo estaba seguro de que esa misma noche se subiría a un
avión para volar a su próxima conferencia. Eso es lo normal para
conferencistas—especialmente los que son tan buscados como lo
es Bill Johnson. Para mi sorpresa, el siguiente día, cuando comencé
a predicar, él estaba allí sentado escuchándome. No solo eso,
estaba tomando apuntes. Eso no fue todo. estaba diciendo “¡amén”
y animándome mientras yo compartía. Estoy bastante seguro de
que no dije nada que fuera nuevo para él. Él no me conocía y no
tenía razón para ser tan amable. Pero vi en él el corazón de un
padre—tierno, genuino, y generoso con sus palabras de ánimo. Me
impactó su humildad, a pesar de su tremendo prestigio en el Cuerpo
de Cristo. Lo he amado y honrado desde entonces.
Esto es lo que viene a mi mente cuando pienso en Bill Johnson
—él es un verdadero padre de la fe en nuestra generación. Más
específicamente, Bill es un verdadero padre de fe del avivamiento.
No solo ha experimentado avivamiento en su propia iglesia y
ministerio por muchos años, sino ha acumulado sabiduría bíblica y
profunda en cuanto a cómo sostenerlo. Pero todavía tiene hambre
de más; anhela que las expresiones más completas del avivamiento
vengan a la Iglesia y al mundo. De eso se trata este libro. Viene del
anhelo de Bill por la gloria de Dios en la tierra así como en el Cielo.
Pero también viene de su posición altamente experimentada en el
Cuerpo para guiar como padre a la próxima generación en la gloria.
Cielos Abiertos es como un archivo de computadora comprimido,
que ha condensado cantidades masivas de información tras muchos
años de experiencia en forma de prosa apretada y lúcida. Pero una
vez que abrimos el archivo—una vez que echamos mano del escrito
sencillo pero tan profundo de Bill sobre el tema—rinde una cantidad
masiva de sabiduría espiritual para nuestro futuro. Bill nunca diría
que ha llegado a su cima, (un punto que él resalta en el libro). Pero
es extraordinariamente califi-cado para hablar con autoridad sobre el
tema. Y como un miembro de la próxima generación, estoy
agradecido de que él nos haya pasado este conocimiento.
Una de las cosas que me impactó de la manera más profunda en
este libro es la franqueza con la que Bill compartió el precio que él
pagó por el avivamiento. Sus historias, acompañadas de candidez
vulnerable, ofrecen estímulo y consejos prácticos en cuanto a cómo
enfrentar el temor del hombre, a la vez que están avivando las
llamas más pequeñas hasta que lleguen a ser grandes fuegos. Bill
no se anda con rodeos, sino que francamente explica que el
avivamiento es costoso, impredecible, y a veces, impopular. Pero él
continúa, lleno de gracia y ternura sin juicio. Sus ilustraciones
personales son enormemente identificables y servirán para inspirar y
empoderar. Esa es la belleza de este libro. Se trata de algo
profundamente espiritual, pero es práctico y con los pies en la tierra.
Lo cual es el punto: “en la tierra así como en el Cielo”. A través de
todo, y sin negar el dolor, Bill nos ayuda a ver que el sacrificio por el
avivamiento no se puede comparar con sus recompensas.
A mi manera de ver, en este libro, un padre de fe del avivamiento
entrega a mi generación tres regalos. El primero es una clara
definición de avivamiento que podemos entender y perseguir con
pasión. Segundo, una carga por sostener el avivamiento. Y
finalmente, una clara visión del objetivo de Dios para el avivamiento:
impacto de largo alcance sobre nuestras ciudades y nuestra cultura.
Y la intención de Dios es que la gloria se desborde de una Iglesia
avivada a las calles de nuestras ciudades, estructuras societarias,
grupos étnicos, esferas de influencia y arte. Independientemente de
sus perspectivas escatológicas particulares, todos podemos abrazar
el punto principal de Bill. El avivamiento no es solo para la iglesia, es
para que el mundo vea y experimente la gloria de Dios.
Así que, si anhelas avivamiento, o deseas entender su propósito,
lee este libro cuidadosamente. Recibe sus instrucciones con
humildad y su impartición con celo. Tomemos la antorcha de padres
como Bill Johnson para que podamos correr la carrera aun más
lejos en la pista—y luego pasar una antorcha todavía más luminosa
a la generación después de nosotros.

—Daniel Kolenda
Presidente de Cristo para Todas las Naciones
PREFACIO
por Lou Engle

H E escrito muchos prólogos en mi vida y ha sido muy gratificante


y un gran gozo hacerlo. Me siento profundamente honrado al
escribir este prólogo para Cielos Abiertos por el amigo de Dios y
nuestro amigo, Bill Johnson. Sin embargo, este es un tanto más
desafiante porque Bill habla de cosas de maravilla, cosas que he
vislumbrado y experimentado en medida pero que todavía siento
que solo he visto a través de un espejo, oscuramente. El apóstol
Juan escribió, “Lo que ha sido desde el principio, lo que hemos oído,
lo que hemos visto con nuestros propios ojos, lo que hemos
contemplado, lo que hemos tocado con las manos, esto les
anunciamos respecto al Verbo que es vida”.
A mi parecer, Bill Johnson escribe como Juan el Amado. Ambos
han visto algo y tocado algo del Hombre Celestial que el hombre
natural no fácilmente comprende, porque estas cosas se disciernen
espiritualmente. Ambos buscan formular conceptos celestiales en
pensamientos y palabras que nos ayudan a comprender. Creo que
ambos anhelan que “subamos acá” con ellos. En este libro, Bill
habla de las cosas que ha visto en el avivamiento y que ha tocado
en encuentros personales concernientes a la Palabra de Vida. Estas
son cosas que los ángeles añoran ver más profundamente y,
honestamente, cosas que yo anhelo ver más profundo.
Bill nos llama a ir hacia adentro a la parte interior de nuestros
propios corazones para ser escudriñados y conocidos y para que
conozcamos la mente de Cristo. Nos atrae hacia las alturas a las
realidades celestiales “que el ojo no ha visto ni el oído ha oído”. Al
leer, encuentro un estirar—estirar hacia arriba para tocar el rostro de
Dios y atraer hacia abajo un avivamiento histórico. Yo y todo el
cuerpo de Cristo estamos profundamente agradecidos por este
hombre que nos llama hacia arriba al cielo y nos revela el cielo que
ya está aquí en la tierra, la casa de realidades del avivamiento.
Así que, de algunas maneras, creo que no deberíamos de llamar
esto un Prólogo. Más bien, es un llamado, una invitación hacia
arriba. ¿Por qué? Porque sé que este libro, en sí, será una escalera
por la cual miles ascenderán a una visión celestial, una comprensión
celestial y hambre celestial, por la cual el cielo invadirá la tierra. Es
un llamado a ascender porque estos escritos, que combinan
pensamientos espirituales con palabras espirituales y describen
verdaderas maravillas del avivamiento, pueden romper la atracción
gravitacional sobre una humanidad terrenal y darnos alas para
ascender y tener un encuentro cara-a-cara personal y corporal en
avivamiento.
En enero de 2018, pasé un mes en un lugar muy aislado en la
parte más sur de Hawái. Estaba buscando a Dios y ayunando, salvo
por unos cuantos aguacates Hawaianos y esos pequeños bananos
que saben a dulce. ¡Eso sí que es un ayuno celestial! Durante mi
estancia, me dieron un libro titulado Cara a Cara con Dios, por Bill
Johnson, el cual leí en un pequeño cuarto de oración en una iglesia
de las Asambleas de Dios. Bill escribió de su travesía personal de
hambre y búsqueda por un encuentro cara-a-cara con Dios. Llamó
esa búsqueda la “Búsqueda Máxima”. Leí de sus meses de anhelo
voraz y búsqueda apasionada por ese encuentro cara-a-cara. Luego
vino la visitación que él tanto había anhelado—¡Dios vino! Dios lo
tomó, lo sacudió y lo reajustó. Quizá un tanto parecido a Jacob,
quien se encontró con Dios cara a cara y terminó con una cojera. Al
leer el libro, quedé desgarrado en mi interior. Yo quiero un encuentro
así. Al menos eso pienso. Bill dijo que esta búsqueda es una
invitación de venir y morir. Creo que yo nunca antes había pensado
que la búsqueda máxima era un encuentro cara-a-cara con Dios.
Oh, sí, por 45 años sin duda he añorado un encuentro espiritual,
pero no estaba totalmente suscrito a las palabras de ese gran
himno:

No pido un sueño, ni éxtasis de profeta


Ni que el velo de barro repentinamente se rasgue,
ni un ángel visitante, ni que los cielos se abran
sino quita la oscuridad de mi alma

No, yo sí pedía sueños, y éxtasis de profeta. Pero de algunas


maneras en mi búsqueda de Dios, yo posiblemente había dejado a
un lado la expectativa de que en verdad podría ver a Jesús cara a
cara o experimentar la clase de bautismo poderoso del cual he leído
y escuchado. Bill habla de una dimensión del rostro de Dios como
Su favor. Yo he conocido gran favor, pero, ¿que un encuentro cara a
cara sea la búsqueda máxima? El libro sacudió mi paradigma. Me di
cuenta de que mucha de mi búsqueda era más bien lo que llamaría
una “búsqueda de visión”. Y oh, he estado en esa búsqueda.
“Muéstrame tu visión para mi vida. Abre el libro de mi vida. Toma mi
vida y haz que sea extraordinaria. Envía avivamiento. ¡Haz que los
Estados Unidos vuelva a Dios!” Oh, qué búsqueda más maravillosa
y asombrosa, pero no es la búsqueda máxima. ¡Muéstrame tu
rostro! ¡Muéstrame tu gloria!
Esta búsqueda está destinada a ser respondida. ¡Él viene donde
es deseado! El libro Cara a Cara con Dios debe leerse junto con
Cielos Abiertos. El primero es un sendero a un encuentro personal
de cielo abierto, el segundo es una carretera imponente de destino
que lleva a un verdadero avivamiento donde el rostro de Dios
resplandece sobre un cierto lugar, cierta ciudad, o cierta nación,
tomando el control.
En Génesis 28, leemos que Jacob llegó a un cierto lugar.
Recostó su cabeza sobre una piedra y soñó con una escalera al
cielo donde los ángeles ascendían y descendían. Allí, el Dios de sus
padres habló. Llamó el lugar Betel. He ido a Bethel Church (Iglesia
Betel) en Redding, California donde toma lugar mucho de lo que
está descrito en este libro acerca del avivamiento. He estado allí
varias veces, y frecuentemente he comentado que no hay ningún
lugar, pienso, que se sienta más como el cielo que Bethel. Es que el
nombre Betel es mucho más que un nombre bíblico bonito que se
ha atribuido a una iglesia local. En este caso, Betel es realmente la
descripción de lo que está pasando allí. La presencia está allí. La
adoración nos lleva hasta el cielo. Allí, abundan los testimonios de
sanidades físicas, sanidades de corazones y sanidades de familias y
matrimonios.
Me encanta Génesis 28 donde, una y otra vez, habla de Betel
como el lugar, un cierto lugar. En otras palabras, Betel era un lugar
geográfico donde el velo entre el cielo y la tierra era muy fino. Era un
lugar de aterrizaje para seres sobrenaturales; literalmente era una
puerta del cielo, donde el cielo y la tierra llegan a ser uno en sueños
y visiones y profecía. Hay cierto lugar en Redding que es así. En
ocasiones una nube visible de gloria se puede ver allí. El cielo y la
tierra han colisionado. Estoy seguro de que Bethel está insatisfecho
con lo que han recibido. Se regocijan en ello, pero anhelan más.
Este libro se trata de eso.
Pero ¿qué si todo lugar fuera un cierto lugar? ¿Qué si todo hogar
tuviera un velo fino? ¿Qué si ciudades enteras llegaran a ser
Beteles? Pues, esta historia es así. El testimonio del avivamiento de
Betel, con sus pruebas y tribulaciones, en realidad es un camino a
tales alturas. Este libro no es un acceso fácil a alguna Tierra
Prometida. No, es un llamado a la santidad y oración. Este libro
revela los caminos antiguos que nuestros padres de avivamiento de
tiempos pasados caminaron y que ahora, nos llaman, desde la
nube, a caminar otra vez. Es un sendero pedregoso de pies
ensangrentados, pero oh, la gloria.
Muchos personas que lean este libro posiblemente digan,
“¡Tengo que irme a vivir allí!” Y muchos lo han hecho. Yo mismo lo
he considerado. Pero posiblemente el cielo sea donde tú vives, y
este libro es tu llamado a tocar ese cielo y revelarlo en tu cierto
lugar. Posiblemente sea mejor que un libro esparza su semilla a lo
largo y ancho, para que el hambre que se posesionó de Bill y un
pequeño grupo de personas pueda ser un hambre que se extiende,
y que se está extendiendo, por todo el mundo. Posiblemente todo
lugar será cierto lugar, porque ¿no es esta la promesa? “Pero
ciertamente, vivo Yo, que toda la tierra será llena de la gloria del
Señor”.
Creo que este libro será un verdadero instrumento de
avivamiento—la llegada de Dios, si así lo quieres llamar. Y hombres
y mujeres, iglesias, familias y comunidades serán las mismas
escaleras en las que el cielo ascenderá y descenderá. Y allí, un
hombre que está huyendo de su hermano que lo quiere matar se
encontrará con el Dios del cielo, recibirá un cambio de nombre, y
encontrará que el rostro de su hermano se convierte en el rostro de
Dios.
Hace años escuché a Dick Eastman, uno de los grandes padres
del avivamiento en la tierra, hablar acerca de cómo él carga una
bolsa de semilla sobre su hombro. La semilla es hambre espiritual.
Dondequiera que va, avienta esa semilla, y las personas se vuelven
hambrientas por Dios. Creo que en este libro, Bill no meramente
aventó algo de semilla, creo que aventó la bolsa completa. Y yo, al
menos, quiero agarrar todos los granos que pueda.

—Lou Engle
INTRODUCCIÓN

C UANDO Larry Sparks de Destiny Image Publishing me pidió que


escribiera un libro acerca del avivamiento, mi corazón dio un
salto. Posiblemente me entenderás mejor si digo que estaba
temerosamente emocionado. El avivamiento, y todo lo que tiene que
ver con el mismo, es la carga y el sueño de mi corazón. Es por qué
estoy vivo. Pero es, además, un tema muy santo para mí. No es un
tema en el que puedo darme el lujo de interponer mis propias ideas,
sin reconocer que estoy tomando un gran riesgo. Hay muy pocas
cosas en la vida que son más aterradoras que representar mal a
Dios. Así que, les ofrezco este libro como mi mejor esfuerzo para
tocar y revelar el corazón de Dios para el planeta Tierra. Y como
siempre, oro que sea para la gloria de Dios.
Capítulo Uno

CIELOS ABIERTOS: LA MÁXIMA REALIDAD

Un avivamiento verdadero significa nada menos que una


revolución, echando fuera al espíritu de la mundanalidad
y el egoísmo, y causando que Dios y Su amor triunfen en
el corazón y la vida.
ANDREW MURRAY

E L avivamiento continuo es para lo que nacimos. Y la maravillosa


realidad del avivamiento continuo se encuentra en la presencia
de Dios. Éste es el gran descubrimiento, la gran Aventura que solo
se encuentra en la experiencia de un Cielo abierto. Verdaderamente,
un Cielo abierto es nuestra herencia como creyentes.
El tema de un Cielo abierto aparece como una promesa en las
Escrituras por medio de los profetas, y tenemos el mandato de que
sea un objetivo en la oración. El Cielo abierto es donde el mundo
perfecto de Dios de belleza, orden y propósito llena este mundo de
manera tan completa, que se asemeja al Cielo en la eternidad,
aunque todavía estamos aquí en el tiempo. Tal esperanza no es un
deseo idealista o infundado de las personas ignorantes. Al contrario,
viene con la convicción absoluta de que sí ocurrirá, tiene que ocurrir,
y en cierto sentido, ya está al alcance en cierta medida. Todo
incremento en el Reino viene a través de la mayordomía fiel de lo
que ya se ha dado, y se nos ha dado mucho. Descubrir y utilizar el
don de Dios de un Cielo abierto debe cambiar todo, y de hecho, lo
hará.
Es importante ver que tener un Cielo abierto es idea de Dios; la
voluntad de Dios. Como tal, es una asignación de oración para
nosotros. Isaías declara que es un mandato en oración en Isaías
64:1. Jesús lo modeló con el Espíritu de Dios descansando sobre Él
en forma de una paloma. Y luego Jesús nos lo dio a nosotros como
una asignación de oración con la frase, “en la tierra como es en el
cielo”. (Ver Mateo 6:10.). Su deseo es ver a Su mundo influir en todo
lo que somos y en lo que hacemos. La combinación de oración y
obediencia desata el Cielo sobre la tierra/Cielos abiertos. Esta
realidad es abordada en parte por el fino velo que existe entre el
reino de la eternidad y el tiempo, entre el Cielo y la tierra, que de
alguna manera es accesible simplemente porque Él nos invita a
entrar.

SEMILLAS DE PENSAMIENTO
Al abrir este libro con un tema tan singular, quiero plantar
algunas cuantas semillas de pensamiento por medio de las
siguientes Escrituras. Como es muy importante para Dios que
experimentemos los Cielos abiertos, tiene que llegar a ser cada vez
más importante para nosotros. Aunque las Escrituras abajo son un
tanto aleatorias, y sin una orden en particular, cada una conlleva un
pensamiento que revela el corazón de Dios para nosotros en este
día actual de un Cielo abierto.

Traigan íntegro el diezmo para los fondos del templo, y


así habrá alimento en mi casa. Pruébenme en esto—dice
el Señor Todopoderoso—, y vean si no abro las
compuertas del cielo y derramo sobre ustedes
bendición hasta que sobreabunde (Malaquías 3:10 NVI).

Este pasaje de Malaquías vincula la apertura del reino celestial


con la obediencia del pueblo de Dios. Interesantemente, esta
manifestación de un Cielo abierto fue en respuesta al diezmo y la
ofrenda, que es el lugar inicial de la buena mayordomía de dinero y
recursos. Más tarde, Jesús nos enseñó que la fidelidad con el dinero
nos califica para recibir verdaderas riquezas. (Ver Lucas 16:11.) Las
riquezas que Jesús estaba prometiendo no eran más dinero. Sus
riquezas son los tesoros de un reino celestial, un reino que nos es
disponible ahora mismo para impregnar e influir en nuestras vidas.
Trato con este tema más a fondo más adelante.

Después de esto miré, y vi una puerta abierta en el


cielo. Y la primera voz que yo había oído, como sonido
de trompeta que hablaba conmigo, decía: “Sube acá y te
mostraré las cosas que deben suceder después de
estas”. Al instante estaba yo en el Espíritu, y vi un trono
colocado en el cielo, y a Uno sentado en el trono
(Apocalipsis 4:1-2).

Me encanta este versículo de Apocalipsis porque habla del


deseo de Dios por nosotros, lo cual se revela en Su invitación,
“Sube acá”. Ese Cielo abierto estaba allí para permitir que Juan
viera lo que tiene que ocurrir en el futuro. El punto es, los Cielos
abiertos nos dan un punto de observación singular desde el cual ver.
La percepción es más clara en la esfera Celestial. Todos ven mejor y
piensan con más claridad en ese ambiente del cielo.

Aconteció en aquellos días, que Jesús vino de Nazaret


de Gal-ilea, y fue bautizado por Juan en el Jordán. Y
luego, cuando subía del agua, vio abrirse los cielos, y
al Espíritu como paloma que descendía sobre él. Y vino
una voz de los cielos que decía: Tú eres mi Hijo amado;
en ti tengo complacencia” (Marcos 1:9-11 RVR60).

Este es uno de dos versículos principales que estaremos viendo


más adelante en este capítulo. Los Cielos se abrieron en respuesta
a la obediencia de Jesús cuando fue bautizado en agua por Juan.
Era un bautismo de arrepentimiento. Y Jesús no tenía nada por la
cual arrepentirse. Éste fue su papel de intercesor, al identificarse
con nosotros y nuestra necesidad del bautismo de arrepentimiento.
Varios otros pasajes dan luz en cuanto a la claridad que viene a
través de los Cielos abiertos:
Pero Esteban, lleno del Espíritu Santo, fijos los ojos en el
cielo, vio la gloria de Dios y a Jesús de pie a la diestra de
Dios; y dijo: “Veo los cielos abiertos, y al Hijo del
Hombre de pie a la diestra de Dios (Hechos 7:55-56).

Este relato asombroso es de Esteban cuando fue martirizado por


su fe. Jesús, que está “a la diestra” del Padre, está de pie en esta
historia. Jesús se puso de pie para honrar y darle la bienvenida al
primer mártir de la Iglesia. El punto se vuelve más claro: Cielos
abiertos dan una percepción mayor y más clara de la máxima
realidad. Y no ver a Jesús en el trono, y no vivir conscientes de esa
realidad, siempre causará que seamos más conscientes de
realidades inferiores.

Y tuvo gran hambre, y quiso comer; pero mientras le


preparaban algo, le sobrevino un éxtasis; y vio el cielo
abierto, y que descendía algo semejante a un gran
lienzo, que atado de las cuatro puntas era bajado a la
tierra; en el cual había de todos los cuadrúpedos
terrestres y reptiles y aves del cielo. Y le vino una voz:
Levántate, Pedro, mata y come (Hechos 10:10-13
RVR60).

Pedro tuvo una experiencia muy inusual, de la cual se habla en


este pasaje. Los Cielos abrieron para que él pudiera ver lo que él
debía hacer: comer lo que, según la Ley Judía, era inmundo. El
Cielo abierto fue una experiencia mucho mayor que meramente
tener una impresión sutil en el corazón. Dios a veces aumentará la
medida de nuestra experiencia porque conoce nuestra habilidad
para olvidar o aun descontar lo que Él ha dicho. Este mandato fue
mucho más que un mandato alimenticio. Por medio de éste, Pedro
adquiriría una perspectiva adicional al ajuste teológico que era tan
necesario para acoger a los gentiles en la Iglesia.
Oh, si rompieses los cielos, y descendieras, y a tu
presencia se escurriesen los montes, (Isaías 64:1
RVR60).

Este será el Segundo pasaje con el cual este capítulo tratará.


Fue tanto una oración y una profecía acerca de un Cielo abierto.
Cuando Él rompe los cielos, Él viene.

ACTOS VIOLENTOS DE DIOS


Hay muchos actos de Dios que podríamos considerar violentos.
El Antiguo Testamento especialmente está en sintonía con tales
cosas—el partir del Mar Rojo, el juicio que cayó sobre Sodoma y
Gomorra, los relámpagos y truenos en el monte cuando Moisés
visitó con Dios. Todos estos, y muchos más, podrían caer dentro de
esa categoría. Pero hay un hecho bíblico violento que supera a
todos a mi parecer. Fue la experiencia en el Nuevo Testamento
cuando Jesús se bautizó en agua.
Repitamos el versículo que ya mencionamos arriba.

Aconteció en aquellos días, que Jesús vino de Nazaret


de Gal-ilea, y fue bautizado por Juan en el Jordán. Y
luego, cuando subía del agua, vio abrirse los cielos, y
al Espíritu como paloma que descendía sobre él. Y vino
una voz de los cielos que decía: Tú eres mi Hijo amado;
en ti tengo complacencia” (Marcos 1:9-11).

El propósito principal de este capítulo se encuentra en la frase,


abrirse los Cielos. En el idioma original, la palabra abrirse significa
“romperse” “partirse en dos”, o “rasgar”. Es un acto violento.
La naturaleza de esta palabra que se usa para describir el
bautismo en agua de Jesús se demuestra más cuando aparece en
este versículo de Mateo 27:51 a la muerte de Cristo, “Y he aquí, el
velo del templo se rasgó en dos, de arriba abajo; y la tierra tembló,
y las rocas se partieron”. Este fue un momento espiritualmente
intenso ya que el Hijo de Dios acababa de ser crucificado, y todo en
el tiempo y la eternidad se vio afectado. El velo en el templo se
rasgó de arriba abajo. Desde el lado de Dios hasta el nuestro. Él es
quien destruyó lo que nos separa de Él (esto se logró por medio del
sacrificio de sangre del Cordero de Dios) y lo demostró al rasgarse
el velo. La segunda palabra resaltada en este versículo es la palabra
partieron. La palabra usada tanto para rasgarse como partieron es la
misma palabra que se usó en el bautismo de agua de Jesús.
Conlleva una demostración aun mayor de violencia, en que, junto
con el hecho de que el velo fuera rasgado, rocas grandes
simplemente se partieron. ¡Rocas! Fueron partidas. Por la
naturaleza de la palabra usada, podemos ver que el Cielo abierto
sobre Jesús en Su bautismo no fue simplemente que las nubes se
partieran. El simple hecho de que esto fuera un acto violento implica
que hubo resistencia, o un poder ya existente allí. Fue necesario
romper las tinieblas espirituales. Creo que había un espíritu
demoniaco que estaba trabajando para mantener a las personas en
ceguera espiritual. Pero Jesús era y es la luz que vino para alumbrar
a toda persona nacida en el mundo (ver Juan 1:9). Y en Su
bautismo en agua, los Cielos fueron abiertos (¡rasgados!) y bajó el
Espíritu Santo. Piensa en ello, el maravilloso Espíritu Santo bajó, a
través de los Cielos abiertos, y descansó sobre Jesús. Y nunca lo
abandonó.
En resumen, un Cielo abierto tiene todo que ver con la presencia
de Dios: ver, entender, encontrar y percibir las realidades que las
circunstancias negarían, participar en mayores realidades, y
asociarse con Él para ver que venga la abundancia de Su mundo y
llene el nuestro.

DIOS CONTESTA LA ORACIÓN


El segundo versículo que quisiera resaltar de la lista arriba es
Isaías 64:1: “Oh, si rompieses los cielos, y descendieras, y a tu
presencia se escurriesen los montes”. Estamos tan acostumbrados
a leer profecías que todavía necesitan cumplirse, que con
demasiada frecuencia vivimos sin estar conscientes de lo que ya se
ha cumplido. Estas promesas cumplidas nos permiten cumplir con
nuestra asignación y nuestro destino. Y este versículo, para mí, es
una promesa importante para recordar.
En el relato del bautismo en agua de Jesús según Marcos 1,
vemos a Dios cumplir la profecía, y a la misma vez contestar la
oración intercesora de Isaías, “si rompieses los cielos y
descendieras”. Eso es precisamente, palabra por palabra, lo que
ocurrió en este momento. La obediencia de Jesús trajo consigo un
Cielo abierto, por medio del cual el Espíritu de Dios descendió y
descansó sobre Él. Los cielos estaban rasgados, y Él vino, lo cual
era esencial por el hecho de que era el Espíritu Santo quien permitía
a Jesús ver y hacer lo que el Padre estaba haciendo. Él era
fundamental para todo lo que Jesús estaba asignado a hacer.
Funcionamos con la comprensión de que se mencionan en las
Escrituras cuando menos tres esferas del Cielo. Menciono estos
para señalar que es vital recordar que los poderes de las tinieblas
nunca podrán impedir o interrumpir lo que Dios hace en el Cielo, que
es la esfera de Su gobierno imperturbado. Mientras que Él
ciertamente es Señor sobre todo, Él ha permitido que la influencia
de la humanidad desempeñe un papel en nuestro mundo. Él está a
cargo, pero ha optado por no controlar las decisiones que tomamos.

• Primer Cielo: Es la esfera en la que vivimos día a día. Es


todo lo que es terrenal y lo que se ve con el ojo natural.
• Segundo Cielo: Es la esfera de ángeles y demonios. Es
espiritual e invisible para el ojo natural, pero no es la
esfera del Cielo mismo.
• Tercer Cielo: Es la esfera del Cielo mismo, donde está el
trono de Dios. Todo en esta esfera es perfecto y
maravilloso bajo Su dominio y gobierno. La justicia, la paz
y el gozo son influencias prevalecientes, ya que todo lo
que existe encuentra su destino y cumplimiento en Su
diseño.

Un Cielo abierto pone a disposición lo que existe en la esfera


perfecta de Dios para influir y dar forma al primer Cielo, donde
vivimos, sin la interferencia de la segunda esfera.

REALIDADES EN CONFLICTO
El Espíritu Santo, quien vive dentro de cada creyente, vino a
través de un Cielo abierto, de la misma manera en que ocurrió con
Jesús. Santiago habla del Padre y de Su corazón por el Espíritu
Santo: “El Espíritu que él ha hecho morar en nosotros nos anhela
celosamente…” (Santiago 4:5). Así que veamos la realidad mayor:
El Espíritu Santo vino a nosotros por medio de un Cielo abierto. Y es
el Padre quien anhela comunión con el Espíritu que mora en
nosotros. Mi pregunta es ésta: ¿Qué poder de las tinieblas puede
impedir la comunión del Padre con el Espíritu? Ninguno.
Absolutamente ninguno. La implicación es que como creyentes,
vivimos bajo un Cielo abierto. Nuestro problema no es que
necesitemos que Dios haga algo además de lo que ya ha ocurrido;
nuestro problema es que vivimos inconscientes de lo que Él ya ha
hecho por nosotros, y cómo nos ha diseñado a vivir como resultado.
Vivimos en un mundo espiritual con luz y tinieblas, el bien y el
mal, y las fuerzas espirituales de la iniquidad que trabajan para
interferir con lo que Dios está diciendo y haciendo. Pero permíteme
dejar algo muy claro; no hay una batalla entre Dios y Satanás. Dios
es poder infinito. El diablo es un ser creado y es extremadamente
limitado, especialmente al compararlo con Dios mismo. La imagen
que algunos han creado de esta gran guerra entre Dios y el diablo
es una broma. Una broma muy, muy triste. Ni siquiera sería un
concurso en lo más mínimo. La guerra fue entre el diablo y los seres
creados a la imagen de Dios: la humanidad. Cuando cedimos
nuestro derecho y responsabilidad por medio del pecado, Jesús se
convirtió en hombre y totalmente venció al diablo por medio de Su
muerte y resurrección en lugar nuestro. Su victoria llegó a ser
nuestra victoria. Así que, ahora, en Su nombre tenemos el derecho y
la responsabilidad de pisotear los poderes de las tinieblas y exhibir
la belleza del plan original de Dios: derrotar los poderes de las
tinieblas por medio de aquellos que han sido hechos a Su imagen.
Nuestro problema radica en nuestra tendencia de vivir
conscientes de lo que el diablo ha hecho y está haciendo y luego
reaccionar a ello. Jesús, por otro lado, vivía en respuesta al Padre.
Él estableció el patrón que podemos y debemos seguir. En segundo
lugar, siempre reflejamos la naturaleza del mundo del cual estamos
más conscientes. Si el mundo en nuestro derredor es uno de caos,
confusión, pecado e incredulidad, y esta realidad es la que ha
captado nuestra atención, esto se mostrará en nuestro semblante.
Por otro lado, si vivimos conscientes del Cielo abierto al cual Él nos
ha dado acceso, reflejaremos la naturaleza de este mundo en
nuestro semblante. Creo que la oración por el favor del semblante
de Dios sobre nosotros es en realidad una oración de que seamos
más conscientes de Su mundo que de cualquier otro. (Ver Salmo
67:1 y Números 6:24-26). Ésta es la vida bendecida de un creyente.

¿QUIÉN ESTÁ ESPERANDO A QUIÉN?


Muchas veces esperamos a que Dios actúe, cuando Él de hecho
está esperando que nosotros creamos Su Palabra y vivamos
plenamente en lo que Él ha provisto para nosotros. Él espera que
actuemos por fe en lo que Él ha hecho y prometido. Posiblemente
ésta sea la razón por qué nos instruye: «Buscad las cosas de arriba,
donde está Cristo sentado a la diestra de Dios” (Colosenses 3:1).
Una mente que está enfocada en las cosas de arriba, donde Cristo
está sentado, testifica de un Cielo abierto. Es lo que Esteban vio en
su experiencia de Cielo abierto en Hechos 7:55-56; fue marcada por
la persona de Jesucristo y el trono de Dios. Se nos manda fijar
nuestras mentes en esta realidad superior porque ese hecho por sí
solo nos permite ver aquello en lo que hemos fijado nuestros ojos
para ver, en toda obediencia a Él. Sin la consciencia del Cielo
abierto, viviremos de una manera inferior a Su diseño y plan para
nuestras vidas.

EL AVIVAMIENTO Y EL CIELO ABIERTO


El día de Pentecostés fue un día de experiencias de Cielo
abierto. Su ebriedad no es una sorpresa para alguien que haya
experimentado Su presencia sobrecogedora. Es verdaderamente
embriagador. Te recuerdo que Pablo nos enseñó: “Y no se
embriaguen con vino, en lo cual hay disolución, sino sean llenos del
Espíritu” (Efesios 5:18). La comparación, aunque sea ofensiva para
algunos, es comprensible para aquellos que han sido sobrecogidos
por Su presencia manifiesta.
Siempre que el Espíritu Santo se derrama sobre las personas, es
un detonante de avivamiento. Él lleva la esfera del Cielo y Él mismo
es la expresión de ese mundo aquí en la tierra. Ese momento de
derramamiento es lo que nos enciende e inicia en nuestro propósito
divino; familiarizándonos con un arder que solo se encuentra en Su
presencia.

Los avivamientos son el mejor y más glorioso estado de


la iglesia este lado del Cielo mismo.1.

Esta declaración realmente es el estilo de vida máximo para la


Iglesia aquí en la tierra. El avivamiento es la realidad del Cielo
revelada a través de Su presencia manifiesta. El Cielo, revelado en
el avivamiento, se da a conocer más claramente en el aquí y ahora.

ETERNIDAD AHORA
El cielo es para lo que nacimos. La realidad de Su gobierno es el
descubrimiento más maravilloso disponible para nosotros, ya que
todo se encuentra en nuestro descubrimiento del gobernante. En
otras palabras, nos encontramos con Su presencia manifiesta, y
todo cambia. Ésta es la vida de aquellos que verdaderamente viven
en un Cielo abierto, como todo se trata de Él. El avivamiento
entonces se convierte en una forma de vida.
Capítulo Dos

MI TRAVESÍA PERSONAL

El avivamiento es Dios revelándose a los hombres en


asombrosa santidad y poder irresistible.
ARTHUR WALLIS

C UANDO le dije sí a Jesús, no fue parcial o condicional. No me


agrada la calcomanía que se solía ver en los parachoques de
los autos de los 70’s, “Prueba a Jesús”. Como nos decía Winkie
Pratney, el gran maestro y mi amigo de Nueva Zelanda, “Jesús no
está a prueba; nosotros lo estamos”. Mi sí, fue uno de total
abandono de mis metas, ambiciones, posesiones y derechos. Todo
solo por seguirlo a Él. No fue descuidado, ni casual. Ahora puedo
ver que Él me dio la gracia para ese momento como Su sí absoluto
para mí llegó a ser mi sí absoluto para Él.
Ya han pasado casi 50 años desde que oré esa oración
aterradora, “Dios, lo puedes tener todo”. Aunque fui criado en la
iglesia y crecí con una consciencia de Dios y Su amor por mí, lo que
Dios me estaba pidiendo era diferente a lo que yo estaba
acostumbrado. Yo sabía que esto significaba todo, que era algo que
nunca podría considerar renegociar.
Esta travesía ha sido más satisfaciente y gratificante de lo que yo
creía posible. También ha sido la más costosa de maneras que
nunca cruzaron por mi mente. Pero mi elección de darlo todo y
hacer todo se hizo hace mucho tiempo por Aquél que dio todo por
mí.
Es importante saber que el precio que pagamos nunca es mayor
a las bendiciones que recibimos. Su Reino no obra de esa manera.
Sería insensato plantar un grano de maíz y esperar solo cosechar
un grano de maíz como resultado. Ni siquiera la naturaleza nos
permite pensar de tal manera. Así que, trato de vivir consciente de
que toda pérdida es temporal y toda bendición es eterna.

LO QUE HE VISTO
Tengo que admitir que he visto más de lo que jamás pensé que
vería. Nada lo he ganado por mi propia cuenta. Y aun cuando Él
respondió a la gran fe de mi parte; fue Su regalo para mí. Todo es
por gracia. Sin embargo, en otro sentido, he visto lo que está
disponible en Cristo, y se siente como si yo apenas estuviera
comenzando. He sido aprehendido por Dios para un propósito:
avivamiento—el extravagante mover del Espíritu Santo. Y en
respuesta, estoy aprehendiendo ese propósito a través de la fe que
viene como resultado de la entrega total.

LA INVITACIÓN A COMPARTIR
En diciembre de 1995 me invitaron a compartir en Bethel Church,
el lugar donde Beni y yo hemos estado por los últimos 25 años. Esta
es la iglesia que nos había enviado 17 años antes a pastorear la
iglesia de Mountain Chapel en Weaverville, California. Bethel era la
iglesia madre.
El liderazgo de Bethel había visitado Mountain Chapel y había
visto el mover de Dios que estábamos experimentando. Como su
pastor recién se había ido, me habían pedido que yo regresara y
tomara su lugar. Fui a compartir ese domingo de diciembre por la
mañana para que las personas pudieran ver lo que estarían
recibiendo si me traían como pastor. Durante mi mensaje les dije,
“Yo nací para el avivamiento y no es negociable. Los avivamientos
son muy desordenados. Si no lo quieren, no me quieren a mí”. ¡La
respuesta sobrecogedora fue que sí! Estaban hambrientos y tenían
la esperanza de ver un gran mover de Dios en esta próxima
temporada.
MI comentario de que el avivamiento no era negociable no fue
tan brusco como parece aquí impreso. Pero tampoco hice tal
declaración con el fin de promoverme e intentar convencerles de
que yo era quien ellos estaban buscando. Estábamos
experimentando un asombroso mover de Dios en Weaverville, y me
sentía honrado de estar donde Dios estaba haciendo lo que Él
quería hacer. Un traslado a una iglesia más grande no era
importante para mí, ni particularmente lo consideraba un ascenso.
Lo único que quería era ser parte de algo por el cual ninguna
persona podría tomar el crédito. Mi comentario fue uno de
honestidad visceral y una advertencia de los desafíos que se
presentarían si ellos decían sí. Yo sabía que si Dios se manifestaba
de maneras inesperadas sería un esfuerzo costoso para todos
nosotros.
El avivamiento es un ceder continuo al Espíritu Santo. Éste es el
propósito por el cual yo estoy vivo. Mi travesía de toda la vida es
aprender Sus maneras y navegar la dirección de mi vida en
respuesta.
Ceder es esencial para gran fe. Pero gran fe es cualquier cosa
menos pasiva. Poco se logra por medio de cualquier cosa que sea
pasiva. Las montañas se mueven a través de acciones agresivas
que comprueban la existencia de la fe. Ninguna cantidad de
esfuerzo puede provocar el milagro de Dios. No es el producto de
nuestros esfuerzos o nuestra fuerza personal. La fe viene al
entregarnos, no por esforzarnos. Pero se tiene que demostrar a
través de acciones.
El sí absoluto de esta iglesia revela que el clamor por
avivamiento está profundamente incrustado en los corazones del
pueblo de Dios. Aunque sé que nuestras definiciones varían en
diferentes partes del cuerpo de Cristo, instintivamente sabemos que
el avivamiento es la voluntad de Dios porque en el avivamiento Dios
hace lo que Él quiere.

PREPARADO PARA EL AVIVAMIENTO


Veinticinco años antes yo había pertenecido al grupo de jóvenes
de esta misma iglesia. Mi papá era el pastor, y Chip Worthington era
el pastor de jóvenes. Mi papá eventualmente llevó a nuestra iglesia
a un maravilloso mover de Dios. Tanto el movimiento de “la
generación de Jesús” (el movimiento evangelistico entre la juventud
de los 60 y 70) y la Renovación Carismática eran expresiones
importantes de quiénes éramos como iglesia. Pero en 1970
experimentamos el comienzo de los dolores de parto. Me encanta la
analogía del dolor del parto, ya que nos recuerda de esta realidad:
“Los dolores de parto no traen al bebé. Es el bebé el que trae los
dolores de parto”. El dolor en nuestros corazones era en medida la
indicación de que Dios venía en camino. Fue una semilla plantada
en nuestros corazones y regada por Mario Murillo y muchos otros
líderes carismáticos. Pero pasaría un año más antes de
experimentar un verdadero avance.
Yo tenía alrededor de 19 años entonces y me había sumergido
en las enseñanzas de Mario así como las de Winkie Pratney y
nuestro pastor de jóvenes, Chip Worthington. Ellos hablaban con
frecuencia de esta cosa llamada “avivamiento”, contándonos
vivencias de la historia cuando Dios se manifestó de maneras
inusuales y poderosas para cambiar a individuos, la iglesia, y
ultimadamente, al mundo. Me llegó a ser claro que yo nunca antes
había visto un avivamiento, y lo que yo oía decir que era
avivamiento mientras crecía en realidad no lo era. No hay tal cosa
como una semana de reuniones de avivamiento. Un incendio
forestal no se puede acorralar en un período de tiempo de siete
días. Podemos tener reuniones especiales durante ese tiempo, aun
reuniones poderosas, pero no avivamiento. Ultimadamente, el
avivamiento es totalmente consumidor, ya sea si es con una
persona que lleva el fuego de Su presencia, una iglesia, o un
movimiento completo. Poco más importa durante estos tiempos.
Quedaré por siempre endeudado a Chip y a su esposa Linda por
tantas cosas. Chip me alimentó con un flujo constante de libros,
especialmente los clásicos acerca de la oración, como los de
Andrew Murray, “Praying” Hyde (Hyde, “el que oraba”), Norman
Grubb, R.A. Torrey, y muchos más. Anteriormente, no me había
interesado mucho la lectura, pero me convertí en un lector. Encontré
alimento para mi alma que nunca antes había experimentado.
Quedé totalmente cautivado. En el ámbito natural nos da hambre
por no comer. Pero en el reino, nos volvemos hambrientos por
comer. Esta ciertamente era la nueva realidad para mí.

LA ORACIÓN ERA CLAVE


Al principio de mi travesía, en todo lo que oía y leía, el elemento
constante era que el avivamiento viene por medio de la oración.
Mucha. Para un joven que nunca había orado mucho más que orar
por bendiciones para la familia y los alimentos, esto era algo
totalmente nuevo. Me levantaba temprano y me acostaba tarde para
tener tiempos largos de oración. Era bueno, y era el comienzo. Aun
así, tengo que admitir que la mayoría de mis oraciones se trataban
de mí. Pero de todas maneras las oré con gran sinceridad.
Saber que la santidad era importante para Dios fue
probablemente la razón principal por la cual mis oraciones estaban
tan enfocadas en mi propia persona. Yo tenía la tendencia de hacer
que el enfoque fuera todo acerca de mi falta de mérito y pureza.
Estas son formas espiritualmente furtivas de mantenerse uno
enfocado en sí mismo. Incluso confesaba pecados que yo nunca
había cometido, solo por si acaso entraban a mi mente. Parece
tonto ahora, pero las personas hambrientas tienden a hacer cosas
desesperadas. Era tiempo con Dios de todas maneras, y Él lo
atesoraba como era honesto y mi esfuerzo auténtico de vivir una
vida de entrega a Él aunque yo seguía siendo el enfoque principal.
Además, todo niño de dos años piensa que el mundo gira alrededor
de ellos. Estoy bastante seguro de que esa era mi edad espiritual.
Chip nos convocaba a reuniones de oración no planeadas
previamente, siempre ya tarde por la noche, y siempre para orar por
un gran mover de Dios. Recuerdo que una noche alrededor de 30
de nosotros salimos a unas 10 millas fuera de la ciudad a un lago
llamado Whiskeytown Lake. Era alrededor de la medianoche.
Intentamos encontrar un área aislada que fuera lo suficientemente
grande y nivelada donde pudiéramos pararnos en un gran círculo
para adorar a Dios y orar. Por fin encontramos el lugar ideal, aunque
a oscuras. Lo recuerdo como si fuera ayer. Cantamos el coro “Oh,
¡cuánto amo a Cristo!” una y otra vez, con nuestras manos alzadas.
Pensábamos que teníamos toda esa parte del lago para nosotros
mismos, como no había fogatas ni otras señales de vida. Lo que no
sabíamos era que en esa misma área estaban teniendo una gran
fiesta, y que había muchas personas que se estaban
emborrachando en nuestro derredor, en sitios para acampar que
estaban escondidos por los arbustos de manzanita y los pinos.
Pronto las personas empezaron a abandonar la fiesta y venir y
pararse en derredor de nosotros, un grupo de jóvenes que estaba
cantando. Uno por uno, alguien de nuestro grupo daba un paso
hacia atrás y se apartaba del círculo para hablar y orar con alguien
que había llegado de entre los arbustos. Recuerdo cómo un tipo con
quien platiqué quedó tan profundamente conmovido que tomó su
lata de cerveza y la empezó a derramar en el suelo mientras yo
compartía el amor de Dios con él. Aparentemente, su apetito estaba
cambiando y anhelaba beber del agua del cual nunca más tendrás
sed. Este fue uno de esos momentos cuando Dios hizo Su propio
llamado al altar, y las personas venían para ver nuestro amor por
Dios, con la esperanza de encontrar un lugar similar de paz para
ellos. Fue más tarde que leí una declaración de Juan Wesley,
“Préndete fuego con pasión y la gente vendrá desde muchas millas
para verte arder”. Eso fue exactamente lo que ocurrió—el amor
simple y no adulterado por Jesús. Muchas vidas fueron tocadas esa
noche. Fue hermoso.
Dick Eastman, un verdadero profeta de oración, convocó a una
reunión de oración de toda la noche en un campamento cristiano.
Fue mi primera experiencia con una reunión de toda la noche, pero
de ninguna manera mi última. Dick Eastman era conocido como un
hombre de oración y un maestro de oración, y llevó a un sinnúmero
de personas a un lugar de fortaleza en su llamado a la intercesión.
Esta reunión en particular de personas jóvenes siempre resaltará
para mí, como fue la primera vez que escuché la voz de Dios tan
claramente. Él me habló acerca de mi vida. Esto ocurrió cuando yo
estaba en un salón junto a la sala principal donde estaban teniendo
la reunión, para que pudiera descansar. Al acostarme, Él me habló.
La manera en que Él habló fue para establecer un estándar que por
mucho tiempo impactó cómo él trató conmigo en los años venideros.
No fue audible, pero fue así de claro. Es un gran misterio para mí
cómo Él puede hablar tan fuertemente, mas no emitir ningún sonido.
Él dijo, “Si no te interpones en mi manera de obrar, te usaré de una
manera nada pequeña”. Eso fue todo. Nada más, nada menos.
Resaltó para mí por muchas razones. Pero una fue que yo ni
siquiera pienso con esa clase de palabras—de manera nada
pequeña. Si a mí se me hubiera ocurrido una declaración como tal,
yo hubiera dicho, de manera grande. En segundo lugar, fue mi
introducción a la soberanía de Dios. Yo no podía causar que
ocurriera lo que Dios tenía planeado, pero sí podía interferir. De
todas maneras, fue un encuentro que me impactó de manera
profunda. Pasaron años antes de que yo le contara a alguien acerca
de aquel momento. Nunca había escrito acerca de ello hasta ahora.
Las reuniones de oración de toda la noche se hicieron más
comunes. Algunas veces eran organizadas por nuestros líderes, y a
veces nosotros por nuestra propia cuenta las teníamos. Orábamos,
sabiendo que algo bueno sucedería como resultado. A veces lo
bueno que sucedía era inmediato, pero a menudo era una inversión
en nuestro futuro.
Otra reunión de oración parecida tomó lugar aun más tarde por
la noche. Nuevamente, participaron aproximadamente unas 30
personas, y esta vez tomó lugar a las dos de la mañana, frente a
una pequeña tienda de abarrotes que permanecía abierta las 24
horas. Escogimos ese lugar porque su área de estacionamiento se
había convertido en el lugar principal de la ciudad para comprar
drogas ilegales. Los vendedores permanecían allí esperando hacer
una venta, o alguien usaba la caseta de teléfono público, y el
vendedor llegaba con la mercancía. Llevaban a cabo sus
actividades de manera un tanto descarada y a la intemperie. Esto
fue durante la era de los “hippies”, así que había muchas personas
de pelo largo por todo este establecimiento. Al reunirnos en el área
de estacionamiento para orar, salió el gerente y riéndose, se burló
de nosotros. Era demasiado tarde para que llegaran personas allí. Si
alguna vez he oído risa demoniaca, fue entonces. Pronto llegó la
policía. El oficial le preguntó a Chip qué estábamos haciendo. Él
contestó, “Estamos orando por usted”. El oficial le agradeció, le pidió
que lo siguiera haciendo, y se fue. Y seguimos. Pero algo ocurrió
esa noche que nunca olvidaré. Dejaron de vender droga a partir de
esa noche. Se detuvo totalmente. Pasé en mi auto por la tienda la
próxima noche, y no había ninguna aglomeración de personas, que
era algo desconocido. Esto también fue confirmado por un amigo
mío que en aquel tiempo usaba drogas. Después de su conversión a
Cristo estuvimos platicando acerca de cómo llegó a conocer a
Jesús. Él mencionó que antes compraba drogas en esa misma
tienda de abarrotes. Pero cuando fue a comprar sus drogas ese
sábado por la noche en particular, aparentemente había ido allí
muchas veces antes, no había nadie allí. Nunca pudo entender
cómo o por qué los vendedores de drogas repentinamente dejaron
de usar ese lugar. No parecía haber una explicación lógica.
Comparamos notas y nos dimos cuenta de que fue después de
nuestra reunión de oración. La oración importa. Hace una diferencia.
Pero si las oraciones no nos mueven a nosotros, no lo moverán a Él.
Interesantemente, este mismo hombre comenzó a dirigir equipos
de oración en varios lugares alrededor de nuestra ciudad en los
años siguientes. Ellos percibían que Dios los dirigía a orar por un
negocio en particular conocido por el pecado y la depravación. Por
lo que valga, no eran oraciones pidiendo juicio. Simplemente oraban
que Dios viniera e hiciera lo que quería hacer. En la mayoría de las
ocasiones, si no todas, estos negocios cerraban poco tiempo
después de dichas oraciones. Tengo un gran lugar en mi corazón
para las empresas. Son la base de nuestras comunidades. Y me
encanta apoyarlas. Pero una empresa cuya subsistencia depende
de promover el mal es otro asunto en todo sentido. No es mi
decisión. Dios lo sabe. Y es una travesía asombrosa ver lo que se
tiene que ir cuando Su presencia manifiesta llega.

MILAGROS TAMBIÉN
Aunque yo creía en el poder de Dios para sanar, no había visto
mucho. Durante este tiempo, el grupo de jóvenes incluía a dos
gemelas que habían venido a Cristo. Las dos tenían epilepsia muy
severa. Oramos, y ambas fueron sanadas. Por su propia cuenta,
dejaron de tomar todos sus medicamentos, algo que después
supimos que era muy peligroso porque su dosis era
extraordinariamente alta. Pero no experimentaron ningún efecto
adverso. No solo eso, sino que cuando la mamá se enteró de lo que
ellas habían hecho, entró en pánico y las llevó al médico. Él verificó
lo que había ocurrido y le advirtió a la madre que si ellas
comenzaban con ese nivel de medicamento de nuevo, podían morir.
No hace falta decir que empecé a arder por el avivamiento. Me
volví hambriento. Oré por él, declaré mi deseo por él, e iba a
cualquier parte donde pensaba que posiblemente lo vería, aun sin
saber qué era. Pero yo sabía lo suficiente como para saber que era
bueno, y que era Dios. Eso era lo único que necesitaba saber para
perseguirlo. Así que eso hice, de día y de noche.
Quiero reimprimir aquí un pasaje de mi libro, Cuando el Cielo
Invade a la Tierra, donde comparto el momento en que mis
oraciones llegaron a un punto decisivo.

GLORIOSO PERO NO AGRADABLE2.

En mi búsqueda personal de un mayor poder y unción en


mi ministerio, he viajado a muchas ciudades, entre ellas
Toronto. Dios ha usado mis experiencias en esos lugares
para prepararme para encuentros que pueden cambiar la
vida en mi ciudad.
Cierta vez en medio de la noche, Dios vino en respuesta
a mi oración por más de Él, pero no de la forma que yo
esperaba. Pasé de un sueño profundo a estar totalmente
despierto en un instante. Un poder inexplicable comenzó
a latir por todo mi cuerpo, casi parecía una electrocución.
Era como si me hubieran conectado a un tomacorriente y
mil voltios recorrieran mi cuerpo. Mis brazos y piernas se
convulsionaban en explosiones silenciosas como si algo
estuviera disparándose a través de mis manos y pies.
Cuanto más trataba de detenerlo, más fuerte se hacía.
Pronto descubrí que esta no era una pelea que iba a
ganar. No escuché ninguna voz ni tuve visiones. Esta fue
simplemente la experiencia más abrumadora de mi vida.
Era poder puro…era Dios. Él vino en respuesta a una
oración que había estado orando durante meses—¡Dios,
quiero más de ti, cueste lo que cueste!
La noche anterior había sido gloriosa. Estábamos
teniendo reuniones con un buen amigo y profeta, Dick
Joyce. Era el año 1995. Al final de la reunión, oré por un
amigo que tenía dificultades para experimentar la
presencia de Dios. Le dije que sentía que Dios lo iba a
sorprender con un encuentro que podría llegar en medio
del día, o incluso a las 3 de la madrugada. Cuando poder
cayó sobre mí esa noche, miré el reloj. Eran las 3 a.m.,
exactamente. Entonces supe que todo estaba planeado
de antemano.
Durante meses le había estado pidiendo a Dios que me
diera más de Él. No estaba seguro de la manera correcta
de orar, ni entendía la doctrina detrás de mi petición.
Todo lo que sabía era que tenía hambre de Dios. Había
sido mi constante clamor, día y noche.
Este momento divino fue glorioso, pero no placentero. Al
principio me sentí avergonzado, aunque nadie más sabía
que yo estaba en esa condición. Mientras estaba allí,
tuve la imagen mental de mí mismo de pie frente a mi
congregación, predicando la Palabra como me encanta
hacer. Pero me vi con los brazos y las piernas
sacudiéndose como si tuviera serios problemas físicos.
La escena cambió: me vi caminando por la calle principal
de nuestra ciudad, frente a mi restaurante favorito, de
nuevo con los brazos y las piernas moviéndose sin
control.
No conocía a nadie que pudiera creer que esto era de
Dios. Recordé a Jacob y su encuentro con el ángel del
Señor. Cojeó por el resto de Su vida. Y luego estaba
María, la madre de Jesús. Ella tuvo una experiencia con
Dios que ni siquiera su prometido creyó aunque una
visita de un ángel lo ayudó a cambiar de parecer. Como
resultado, ella dio a luz al niño Jesús, y luego sufrió un
estigma por el resto de sus días como la madre del hijo
ilegítimo. Cada vez lo veía más claro: el favor de Dios a
veces se ve diferente desde la perspectiva del cielo, que
de la tierra. Mi petición de más de Dios llevaba un precio.
La almohada quedó empapada con mis lágrimas.
Recordé mis oraciones de los meses anteriores y las
contrasté con las escenas que acababan de pasar por mi
mente. Antes que nada, pude darme cuenta de que Dios
quería hacer un intercambio—más de Su presencia por
mi dignidad. Es difícil explicar cómo uno llega a saber el
propósito de un encuentro así. Lo único que puedo decir
es que uno lo sabe. Sabe cuál es el propósito de Dios
tan claramente que toda otra realidad se desvanece en
las sombras, cuando Dios apunta a esa única cosa que a
Él le importa.
En medio de las lágrimas llegó un punto sin retorno. Me
entregué sin reservas, llorando, Más, Señor, más! ¡Tengo
que tener más de Ti a cualquier precio! Si pierdo la
respetabilidad y te tengo a ti a cambio, con mucho gusto
haré ese intercambio. ¡Sólo dame más de ti!
Las corrientes de poder no se detuvieron. Continuaron
durante toda la noche, y yo continué llorando y orando,
Más Señor, más; por favor dame más de Ti. Todo terminó
a las 6:38 de la mañana, y me levanté de la cama
completamente renovado. Esta experiencia se repitió las
siguientes dos noches, comenzando momentos después
de acostarme.

¡ÉL VINO A BETHEL EN PODER!


Beni y yo aceptamos la invitación para ser los nuevos pastores
principales de Bethel Church y comenzamos a servir en tal
capacidad en febrero de 1996. Eran un maravilloso grupo de
creyentes, con un equipo pastoral asombroso, el cual yo había
heredado del pastor anterior. Una de las primeras noches de
domingo, invité a toda la iglesia a pasar al frente del santuario.
Quería que oráramos juntos. La iglesia estaba agradecida de que
habíamos venido a ser sus pastores, pero también estaban muy
cansados. Su pastor anterior, Ray Larson, era un hombre
maravilloso y un amigo personal, pero él había hecho una transición
ocho meses antes. Habían estado buscando su reemplazo durante
ese tiempo, y habían quedado muy cansados en el proceso. Al
reunirse cientos de personas al frente del auditorio, Beni y yo
simplemente nos paramos juntos en la plataforma e invitamos al
Espíritu Santo a venir. Se puede argumentar que Él ya estaba allí,
que bíblicamente es correcto. Nos reunimos en Su nombre y Él
estaba presente. Pero hay dimensiones y niveles de Su presencia
que una doctrina no satisface, así como un simple certificado de
matrimonio no puede satisfacer el anhelo que tenemos por una
relación con nuestro cónyuge. De la misma manera en que un
certificado de matrimonio hace posible una relación, así mismo la
doctrina nos invita a experimentarlo a Él de una manera que es
transformadora. Él ha de ser encontrado, conocido y disfrutado.
Además, siempre hay más.
Compartimos un dolor genuino en nuestros corazones para que
el MÁS de Dios llenara nuestras vidas y aquel lugar. Al levantar mi
voz, Él vino. El poder de Dios cayó en esa sala esa noche. Fue
hermoso. Pero vino notablemente solo sobre una persona. No estoy
diciendo que esta mujer fue la única persona tocada por Dios,
porque Él se mueve de maneras sutiles así como en
demostraciones poderosas. Pero en este caso, Su manifestación
obvia de poder solo cayó sobre una persona, entre los cientos
presentes. Ella cayó al suelo bajo la poderosa presencia de Dios,
temblando bajo Su poder. Beni y yo nos miramos y dijimos, “Lo
tenemos. ¡Ahora no se puede detener!” Hablando metafóricamente,
ésta era “la nube del tamaño de la mano de un hombre”, que fue un
momento dado a Elías cuando él estaba orando por lluvia. Esta
pequeña señal de Dios era todo lo que él necesitaba para saber que
la lluvia estaba a punto de llegar, y corrió a buscar techo como
resultado. (Ver 1 Reyes 18:44.) En los días siguientes,
experimentamos el derramamiento que continuamente iba en
aumento, del cual solo habíamos leído en los libros de historia de
avivamiento. Y a través de esas historias de tiempos atrás, esto se
había convertido en nuestro sueño. Debe ser normal que soñemos y
exploremos lo que puede ser posible en nuestras vidas.
Yo sabía que lo que Dios estaba haciendo en la tierra ya no se
podría parar, como ahora estaba ocurriendo entre los miembros de
la iglesia, no solo el equipo de liderazgo. Y aunque trato mucho de
acabar con esa idea de que solo los miembros del personal pastoral
son ministros, hay un residuo en la manera de pensar de las
personas. De todas maneras, una vez que el poder del Espíritu
Santo cayó sobre esta sola mujer, fue como la levadura que se
mezcla en la masa. Una vez que ya está adentro, no se puede
quitar. Sabíamos que el impacto de este mover de Dios llegaría a
ser medible con el tiempo. Y así fue.
Al considerar ese momento que llegó a ser tan formativo al dar
lugar a las actividades de Dios entre nosotros, recuerdo la historia
de Evan Roberts en uno de mis avivamientos favoritos de todos los
tiempos. El avivamiento de Gales de 1904-1905. En la primera
reunión, el pastor-vicario permitió a Evan hablar con cualquier
persona que quisiera permanecer después de la reunión principal.
En esta reunión posterior, Evan desafió a todos los presentes a dar
su todo a Jesús. Los 16 adultos presentes respondieron. Ya al final
de la semana, él tuvo la confesión pública de fe en Jesús de un total
de 65 personas. Al siguiente día escribió al editor del periódico
diciendo, “Estamos a las vísperas de un grandioso avivamiento, el
avivamiento más grandioso que Gales jamás haya visto”.3. Los 65
creyentes que se habían entregado fueron su “nube, del tamaño de
la mano de un hombre”. No fue el número de personas que se
habían entregado lo que importaba. Fue la calidad de su sí. Y
mucho como una semilla de mostaza que crece hasta ser una gran
planta o los panes y peces multiplicados para alimentar a una
multitud, así es con cualquier cosa que le damos a Jesús en total
entrega. Es ilimitado en su potencial inherente a través de la
completitud de nuestro sí.
Muchas personas abortan lo que Dios les ha dado porque no les
llegó completamente desarrollado. Oigo de tantas personas que ven
lo que Dios está haciendo y dicen, “Esto no es avivamiento”, como si
estuvieran hablando con gran discernimiento y madurez. La verdad
es que me entristece. Nada de significancia crece cuando
verbalmente abusamos o le restamos el crédito a los regalos
aparentemente pequeños de Dios. La Escritura es clara en cuanto a
que no debemos despreciar los pequeños comienzos. Sus críticas
se convierten en profecías que se cumplen solas, porque esos
toques sutiles de Dios rara vez crecen hasta llegar a ser todo lo que
era la intención de Dios. Y el crítico vive con el falso sentido de estar
en lo correcto en su discernimiento. Por lo general, no es
discernimiento. Es incredulidad. Sus palabras son destructivas a la
obra de Dios. Posiblemente es por eso qué Dios silenció a Zacarías
por nueve meses mientras que su hijo, Juan, crecía en el vientre.
Sus palabras y preguntas fueron de incredulidad, no curiosidad, y su
naturaleza era muy destructiva.
Somos herederos y mayordomos de la vida y la muerte según
Pablo en 1 Corintios 3:22. Esta verdad conecta poderosamente con
lo que se revela en el libro de sabiduría, Proverbios 18:21: “La vida y
la muerte están en el poder de la lengua”. Eso no fue inventado por
un grupo o una denominación. Dios lo dijo. Tenemos que prestar
atención y tener cuidado de lo que sale de nuestras bocas con
respecto a cualquier cosa que Dios haga o dé. He lamentado mucho
al ver a compañeros creyentes criticar lo que Dios les ha dado
porque no era lo que esperaban o querían. Si le doy dos regalos a
cada uno de mis hijos, uno caro y uno menos costoso, no estaré
muy contento con ellos si celebran el regalo caro y dejan el otro
debajo de su silla. Y sin embargo los creyentes hacen eso
constantemente. Dirán algo como, “Mi búsqueda es que Dios me
use en la profecía. Las lenguas es un don menor, así que prestaré
mi atención a lo que Dios valora más”. Esto es abuso de las
Escrituras e ignora el hecho de que Dios solo hace cosas
asombrosas. Orar en lenguas es un don de lo más especial ya que
es el único mencionado entre los nueve que es usado
específicamente para nuestra edificación. Además, nos permite
hablar directamente con Dios desde nuestro hombre espiritual, sin
ninguna interferencia de nuestra alma. (Ver 1 Corintios 14:2.)
Nuestro tratamiento de los dones del Espíritu Santo corre un curso
interesantemente paralelo a nuestra presteza a vivir en la unción
para avivamiento.
La mayoría de las veces nuestras oraciones más grandes son
contestadas en forma de semilla para darnos la oportunidad de
crecer en nuestra habilidad de administrar la respuesta conforme
venga en su plenitud. Esto establece la escena para una respuesta
mayor. En otras palabras, en vez de que Dios les dé un roble, les da
una bellota. La fe ve que hay un roble dentro de la bellota. Y hay un
número ilimitado de bellotas en el roble. El punto es que tenemos
que ver el potencial en la respuesta que Él nos da, oh no
cuidaremos de la respuesta correctamente.
En los meses que siguieron empecé a ver cosas suceder por las
cuales yo había tenido hambre desde que podía recordar. Siempre
había leído acerca del Dios que sanaba y libertaba, pero nunca lo
había visto a gran escala.

AGRADECIDO, PERO NO SATISFECHO


Cuando comienzas a ver cosas de las cuales solo has
escuchado por leer acerca de los avivamientos en la historia de la
iglesia, o historias que has encontrado en las páginas de las
Escrituras, casi es demasiado para manejar. ¡Irrumpe el
agradecimiento! Pero también hay una consciencia aleccionadora
de que este precioso regalo de Dios no se debe manejar mal, ya
que es la evidencia que mayormente representa y revela Su
corazón. Somos mayordomos. Pero como mencioné anteriormente,
uno de los resultados de comer en el Reino es mayor hambre. No es
de maravillarse que participar en los derramamientos del Espíritu
Santo en realidad crea mayor hambre por lo mismo—más
derramamientos del Espíritu Santo. A diario estamos siendo
introducidos a un Reino sin límites o fin.
Capítulo Tres

VINO EN EL RACIMO

Si quieres ir rápido, ve solo. Pero si quieres ir lejos,


vayan juntos.
PROVERBIO AFRICANO

L O que a menudo comienza con una persona clamando a Dios en


privado pronto se traslada a un pequeño grupo de amigos de
confianza. Es en ese núcleo que un aumento dramático toma lugar.
Isaías vio esto cuando dijo, “Se encuentra mosto en el racimo”
(Isaías 65:8). Comparado con el vino nuevo, el derramamiento del
Espíritu ocurre donde hay un grupo unido reunido, como en un
racimo. Lo vemos con los 120 creyentes en el aposento alto de
Hechos 2:1. Estaban en perfecta unidad. No estoy diciendo que un
individuo no pueda experimentar avivamiento. Creo que a menudo
empieza con uno. Pero los incendios sanos siempre se propagan.
Una de las primeras promesas que Dios me dio cuando llegué a
ser pastor fue el Salmo 118:7: “Jehová está conmigo entre los que
me ayudan”. Básicamente, Su promesa a mí era que aunque pueda
haber oposición, Él me sostendrá por medio de aquellas personas
que ha puesto en mi vida para ayudar. Llegó a ser evidente desde el
principio que yo viviría y prosperaría solo en medio de un equipo de
amigos. Y así ha sido.
Habiendo dicho eso, heredé a un personal maravilloso del pastor
anterior cuando llegué a Bethel. Él era un gran hombre, quien sabía
cómo formar un equipo. Aunque es costumbre que un pastor nuevo
despida al personal previo y traiga a su propio personal, me quedé
con todos. Me sirvieron y ayudaron de la manera más admirable. Al
mirar atrás, puedo decir que esa fue una de las cosas más
inteligentes que jamás he hecho. No pude haber encontrado un
mejor grupo de líderes para ayudarme a servir a la familia Bethel.
Ellos tenían historia con el pueblo así como la sabiduría y devoción
necesitada para seguir adelante. Además, tenían el factor X: hambre
por todo lo que Dios estaba haciendo.
Querían ayudarme a guiar a la familia de esta iglesia
aprendiendo a navegar la vida en medio de este nuevo
derramamiento. Pero también fueron lo suficientemente sabios
como para saber que no estaban equipados a hacerlo de la manera
que se necesitaba. Alan Ray, uno de los pastores clave que había
estado allí más tiempo, me preguntó si sería posible tener una
reunión privada con nuestros pastores donde podrían estar en modo
de recibir, en vez de sentir que necesitaban dirigir. Si eran tocados
por el poder de Dios de una manera profundamente personal, me
podrían ayudar mejor a dirigir. Solo necesitas estar un paso más
adelante de los demás para poder dirigir efectivamente.
Planeamos una reunión en la casa de uno de los pastores.
Luego invité a dos equipos de ministerio a venir a ayudarnos: uno de
Weaverville, el otro de Hayfork, (dos comunidades pequeñas entre
las montañas). Vinieron y sirvieron con gran humildad. El poder de
Dios vino sobre nosotros de una manera tan extraordinaria, que
comenzó el lento arder de Su presencia y poder en el personal de la
iglesia.
La reunión funcionó tan bien que pensé que sería sabio hacer lo
mismo con todo nuestro equipo de liderazgo, para que todos
estuviéramos en la misma página. Convoqué a una reunión con
unos 100 líderes. Nos reunimos en un salón en el segundo piso de
nuestro edificio. Hice lo mismo que había hecho varias veces; hablé
por algunos minutos acerca de lo que Dios estaba haciendo y luego
invité al Espíritu Santo a venir. Él vino, una vez más. Esta vez fue
bastante inusual en el sentido de que muchos fueron tocados
poderosamente, pero hubo un impacto notable en un hombre
llamado Cal Pierce.
Lo que hizo tan inusual el encuentro de Cal fue que a él no le
agradaba lo que estaba ocurriendo en la iglesia y estaba planeando
su salida. Él había estado allí por 25 años, así que no era algo
insignificante. Pero él ya estaba decidido, y su estrategia para irse
ya estaba establecida. A su crédito, él también sabía, como
miembro de la junta directiva de la iglesia, lo que era
responsabilidad, así que asistió a la reunión a la cual yo había
pedido a nuestro liderazgo asistir. Cal no estaba hambriento y sin
duda no estaba impresionado con lo que estaba ocurriendo en la
iglesia bajo mi liderazgo. Como muchos otros, estaba a punto de
irse. Pero esa noche observé a Dios seleccionarlo.. Dios eligió tocar
a este hombre que tenía poco o nada de interés en este mover del
Espíritu Santo. Si alguna vez he visto a Dios escoger a alguien
soberanamente, ésta fue la noche. En el transcurso de una hora,
Cal cambió de ser complaciente a apasionado, de distante a estar
en el centro de todo, y de ser un oponente al mover de Dios, a
promotor y facilitador. Éste fue un milagro extraordinario, uno de los
mayores que había visto hasta entonces.
Después de esa noche, a Cal le importó poco más que lo que
Dios decía y hacía. Su corazón ardía de maneras que he visto a
pocas personas arder. Él tenía una pasión especial por la sanidad, y
la tomó como una asignación especial, conociendo que era central
al Evangelio del Reino. Recuerdo una noche en particular.
Estábamos teniendo una conferencia especial, que era una manera
maravillosa de servir al cuerpo de Cristo en general. Una mujer que
asistió estaba danzando en adoración en la parte posterior del
santuario. Algo pasó y se cayó y fracturó su pie. Ella también era
enfermera en una sala de emergencias de un hospital local, y
estaba familiarizada con la lesión que tenía. El hueso estaba
saliendo del pie de una manera que era visible para todos. Pero no
era una fractura compuesta donde el hueso penetraba la piel. Ella
les preguntó a varias personas si creían que Dios la sanaría si
oraban. Cada una de ellas, incluyendo uno de los oradores, dijo que
le daría mucho gusto orar por ella. Ella respondió: “No, usted no es
la persona indicada”. Le preguntó a Cal la misma pregunta, “¿Cree
que mi pie será sanado si ora?” ¡El contestó que sí! Ella dijo, “Usted
es el indicado”. Él oró, y observaron al hueso volver a su lugar. El
dolor se fue, y ella quedó totalmente sanada. Ese hombre, solo unas
semanas antes, había querido dejar la iglesia. Y luego había
quedado aprehendido por el Soberano, quien básicamente dijo,
“Tengo necesidad de ti”. Ahora Cal está al frente de las Salas
Internacionales de Sanidad, con cientos de ministerios de salas de
sanidad por todo el mundo.

SEÑALES QUE CAUSAN QUE TE MARAVILLES


Una de las cosas más trágicas que les ocurre a los que han
nacido de nuevo es perder el sentido de maravilla de Dios y la
maravilla de nuestra salvación. Tristemente, maravillarse ha llegado
a ser una parte no necesaria en la vida de muchas personas.
Hemos nacido de nuevo por el mismo Espíritu que levantó a Cristo
de los muertos, lo cual nos introdujo al estilo de vida del Reino que
es una aventura continua. La ausencia de la presencia de Dios
reconocida entre nosotros está a la raíz. Las actividades cristianas,
no importa qué tan maravillosas sean, nunca satisfarán el clamor del
corazón por Él.
Lo que empezamos a experimentar en esos primeros años fue la
presencia sobrecogedora de Dios en nuestras reuniones. Siempre
teníamos un plan para la reunión, pero quedábamos más deleitados
cuando Él interrumpía nuestros planes con uno de Él. Recuerdo un
domingo por la mañana en particular cuando mi hijo Brian tocó uno
o dos acordes en su guitarra, y la gloria entró a la sala. Literalmente.
Quedamos sobrecogidos por Dios. Fue alrededor de 40 minutos
después que cantamos nuestro primer canto. Una parte asombrosa
de esta clase de invasiones es que perdemos noción del tiempo. En
otras palabras, 40 minutos sin una dirección clara más que el
asombro de Dios no causó que las personas se inquietaran por lo
que había de seguir.
También es interesante hacer notar que esta manifestación de la
presencia no fue reconocida por todos. Para aquellos que habían
formado antagonismo en sus corazones les fue más difícil discernir
lo que estaba ocurriendo. La historia de Jacob en particular es
preciosa para mí por el hecho de que se acostó a dormir y tuvo un
sueño. Cuando despertó, declaró: “Ciertamente Jehová está en este
lugar, y yo no lo sabía” (Génesis 28:16). Todos nosotros, en
ocasiones, necesitamos ayuda para reconocer el momento en el
que estamos. Dios puede estar a la mano, pero nuestros propios
problemas causan que seamos ciegos a la realidad única en
nuestras vidas. He visto bastantes reuniones donde el poder y la
presencia de Dios eran inequívocas, pero sin reconocer por algunos.
Una persona tiene una experiencia que cambia su vida, y al lado de
ésta se encuentra alguien que apenas puede esperar para llegar a
casa para comer. Me parece extraño.
A veces las personas están predispuestas a ver o permanecer
duros de corazón. Eso fue exactamente lo que ocurrió en Juan
12:27-30. El Padre habló audiblemente en respuesta a la oración
que Jesús recién había orado. El Padre dijo, “Lo he glorificado, y lo
glorificaré otra vez”. Las respuestas de las personas fueron
interesantes. Algunas dijeron que hubo truenos, otros dijeron que un
ángel le había hablado. Me parece curioso cómo algunas personas
pensaron que había una explicación natural (trueno) y otras
reconocieron que era espiritual (ángeles le hablaron), pero no para
ellos personalmente. Ambas interpretaciones estaban mal. Jesús
dijo que la voz había venido por el bien de ellos. La voz audible era
para el pueblo, no para Jesús. Él no necesitaba que fuera audible.
El Padre se dio a conocer a la multitud por medio de Su voz, mas no
se beneficiaron por Sus esfuerzos. Su incredulidad (versículos
12:37) llegó a ser el filtro que causaba que no pudieran oír lo que se
les hablaba.
En los meses que siguieron después de esas primeras reuniones
en Bethel, comencé a ver cosas suceder por las cuales yo había
tenido hambre, desde que tenía memoria. Yo siempre había leído
acerca del Dios que sanaba y liberaba y aun lo había visto como
uno momento especial en la vida de nuestra iglesia. Pero nunca lo
había visto en una escala tan grande que se convirtiera en la norma.
Ésta era tal momento.

TODA LA CREACIÓN HABLA, AUN PERROS


Una de las experiencias en mi vida que me ha ayudado en
cuanto a esto se centra alrededor de un perro Pointer Alemán de
Pelo Corto que tuve hace muchos años, llamado Rez. Él nació y fue
criado para cazar. Estaba en su sangre. A veces ese impulso
parecía ser aun más fuerte que su deseo de comer. Nunca he visto
algo similar. Cuando lo soltábamos en el campo, él corría en ciertos
patrones por el campo, hacia atrás y hacia adelante, buscando
algún ave de caza que podía reconocer con su olfato. Una vez que
olfateaba el pájaro, se fijaba en su posición, con su nariz apuntando
a donde el pájaro se estaba escondiendo. Eso significa que si
estaba corriendo en una dirección, pero el viento le ayudaba a cap-
tar el olor de un ave en la dirección opuesta, él parecía
contorsionista. Su cuerpo estaría apuntando en una dirección
mientras que su cabeza-nariz apuntaban a la opuesta. Tanto su
pasión como su habilidad eran hermosas de contemplar.
Además, lo estábamos entrenando para cazar junto con otro
perro de la misma raza. Una de las cosas que se les enseña es que
si un perro huele primero a un pájaro y empieza a apuntar hacia él,
el otro perro inmediatamente hace lo mismo, aun si todavía no ha
olido al pájaro. Esto se llama honrar el punto. Con frecuencia,
cuando el segundo perro honra el punto del otro, eventualmente les
toca oler al mismo pájaro cuando los vientos tienden a cambiar. He
notado lo mismo en la adoración y otros tiempos tiernos con el
Señor. Valorar la experiencia de otra persona con frecuencia abre
las compuertas para que tengas tu propio encuentro personal. Sería
sabio para todos nosotros reconocer cuando otro creyente está
siendo tocado por Dios y está en un lugar de profundo
reconocimiento de Su presencia en adoración, y cambiar nuestro
enfoque y honrar el punto—ajustar nuestra actitud, nuestros
pensamientos y nuestro comportamiento como si nosotros, también,
estuviéramos teniendo un poderoso encuentro con Dios. No es
hipocresía. Honrar la respuesta de otro creyente es un acto de fe,
como sabemos que Dios no hace acepción de personas, y que es el
mismo ayer, hoy, y para siempre. Lo que Él está haciendo por otra
persona es tanto nuestra promesa como lo es para cualquier otra
persona. Es así como la fe funciona. La fe está anclada en la
naturaleza y las promesas de Dios.
He tenido momentos cuanto he entrado a un servicio un tanto
perturbado por un creyente bien intencionado que ha hecho
comentarios inapropiados justo antes del inicio de la reunión. Para
ser honesto, mi atención no está enfocada en el Señor. Recuerdo
una ocasión en particular que me había acomodado en mi asiento
de primera fila y al observar a las personas en dicha fila, vi a un
querido amigo que es un gran amante de Dios con sus manos en
alto, exaltando Su nombre. Inmediatamente lancé mis manos al aire
como si yo estuviera en un lugar profundo de expresiones tiernas de
alabanza al Señor. No era hipocresía. Yo estaba honrando el punto
del descubrimiento de otra persona. Y sería absolutamente cierto
decir que su encuentro pronto llegó a ser el mío también. Cada vez
ocurre lo mismo.

TRANSICIÓN MAYOR
Antes de mi llegada, la iglesia había crecido al punto de tener
alrededor de 2800 personas. Para cuando yo llegué, la cantidad se
acercaba a las 2000. Uso los números solo para ilustrar algo que es
frecuente en los grandes moveres de Dios.
Cuando las personas creen que saben cómo vendrá Dios, con
frecuencia se van desilusionados, como Dios “rara vez baila con
nuestra melodía”. Él es Dios, el gobernador soberano sobre todo.
No puedes invitar al Señor de todo a venir y no esperar que Él tenga
Sus propias ideas y planes, que frecuentemente son contrarios a los
nuestros. Lo que es posiblemente lo más desconcertador es que
derivamos nuestros planes de lo que vemos en las Escrituras. Pero
luego Su plan casi siempre incluirá una parte de las Escrituras de la
que no nos habíamos dado cuenta o que no nos agradaba mucho.
Ésta es la parte de la prueba para ver qué tan hambrientos en
verdad estamos. Cuando tenemos hambre de Él, y dejamos a un
lado cualquier agenda que posiblemente hayamos creado, entonces
somos mucho más propensos a tener un encuentro con Él, a Su
manera y en Su tiempo. Mi tarea es tener hambre y darlo a conocer.
Dejar lo demás a Él. Él es bueno. Su promesa a nosotros es que se
manifestará. (Ver Juan 14:21). Él dijo, “¿Quién de ustedes que sea
padre, si su hijo le pide[a] un pescado, le dará en cambio una
serpiente?…¡cuánto más el Padre celestial dará el Espíritu Santo a
quienes se lo pidan!” (Lucas 11:11-13 NVI). El clamor por
avivamiento es ultimadamente un clamor por Él.
Me hace recordar la parábola que Jesús compartió acerca de un
hombre que compró un campo. “El reino de los cielos es como un
tesoro escondido en un campo. Cuando un hombre lo descubrió, lo
volvió a esconder, y lleno de alegría fue y vendió todo lo que tenía y
compró ese campo” (Mateo 13:44). El avivamiento es mucho como
el tesoro en el campo. El campo sin duda tenía partes que no eran
tan atractivas ni valiosas, pero era necesario comprarlo todo para
adquirir el tesoro.
Nosotros compramos el campo, y qué tesoro encontramos. El
tesoro nos ayudó a perdurar en medio de las partes desagradables
del campo que ahora era propiedad nuestra. Por un lado, la
presencia de Dios se manifestaba de maneras muy pronunciadas, y
Su poder se demostraba más a menudo con milagros
extraordinarios. Aun así, muchos dejaron la iglesia y llegaron las
personas que criticaban. Los líderes de mi propia denominación me
dijeron que no faltaba día en que recibían llamadas de críticas
acerca de mí.
Muchos pastores han encontrado consuelo en la historia de
Gedeón. Su ejército consistía en 30,000 soldados para comenzar,
pero fue reducido a 300 hombres antes de que empezara la batalla.
Me imagino que todos los que hemos experimentado el éxodo de
miembros de nuestra iglesia hemos encontrado fortaleza en la
experiencia de Gedeón. Y aunque a veces pienso que fue el
comportamiento insensato o pobre comunicación del pastor lo que
alejó las ovejas, aun así se puede encontrar consuelo aquí. Para mí,
la parte asombrosa de esta historia es que Dios no meramente
redujo el tamaño del ejército para así comprobar que Él podía ganar
con unos cuantos soldados mal administrados. Al contrario, redujo el
ejército a los soldados más valientes y alertas que Gedeón tenía. La
cantidad final era insignificante. Simplemente tenían que compartir
el mismo carácter de valentía y aptitud para la guerra. Solo había
300 que encajaban en esa categoría élite. Por supuesto, Dios pudo
haber ganado con 300 cobardes flojos e indisciplinados. Seamos
honestos. Él para nada nos necesita. Pero Él tiende a trabajar con
fuerza, capacidad e ingenio humano rendidos. Él no necesita lo que
tenemos para ofrecer. Nosotros somos los necesitados. Tenemos la
necesidad de ser usados por Él. En parte, nuestra identidad
semejante a Cristo se desarrolla al usarnos Dios para Sus
propósitos. Y es en ese proceso que aprendemos a refinar nuestro
enfoque y compromiso a la excelencia en todo lo que somos y
hacemos como una ofrenda a Él.

SUEÑOS Y SALIDAS
Durante esta temporada en el mover de Dios, Él fue muy
generoso al darme dirección diaria. No quiero sugerir que Él no es
siempre generoso. Pero durante esta temporada Él hizo que Su
voluntad fuera inconfundible y que fuera casi imposible que yo no la
captara. Al comienzo de nuestra travesía, tuve un sueño en que yo
tomaba la salida de la autopista, pero que luego cruzaba el puente
de la autopista para subirme de nuevo a la misma, pero para ir en la
dirección opuesta. En el sueño, yo podía ver que la salida y el
puente estaban cubiertos de hielo. Éste era un sueño de
advertencia. Desperté sabiendo exactamente lo que el Señor estaba
diciendo. Me estaba advirtiendo a cambiar la dirección de la iglesia
lentamente en respuesta a esta nueva temporada para que no nos
deslizáramos del camino, causando pérdidas humanas. Lo compartí
con el equipo pastoral, y de la mejor manera que yo conocía,
tomamos pasos de bebé al entrar a este mover de Dios como una
organización. Hice que siguieran funcionando todos los ministerios
que yo había heredado sin hacer cambios de horario o planes.
Expliqué y expliqué de más lo que estaba sucediendo en este
derramamiento, dando tiempo a las personas a observar sin
presionarles de manera alguna a que entraran. Enseñé cómo eran
los moveres de Dios según las Escrituras, y compartí ejemplos
maravillosos de la historia. Fuimos despacio. Pero de todas
maneras perdimos gente. Mucha gente. Alrededor de 1000
personas se fueron en los meses siguientes, que era
aproximadamente la mitad de las personas que consideraban a
Bethel como su iglesia.
Probablemente no hay manera de decir esto sin sonar pesado,
insensible o desconsiderado, pero la salida de tantas personas nos
afectó a Beni y a mí muy poco. Pudimos dejar de tener dos servicios
cada domingo y solo tener uno. Fue una temporada refrescante
poder tomar tiempo extra con el pueblo, sin la presión de que
abandonaran el plantel a tiempo para que otros pudieran llegar para
la siguiente reunión. No es que no nos importaban las personas que
se iban. En mi lista de lo que es valioso para mí, la asistencia a la
iglesia no figuraba. Solo duele si importa. Y no importaba, en
comparación con la presencia manifiesta de Dios. Con Él venían
todas las cosas que mi corazón añoraba tanto para demostrar el
amor y el poder de Dios: milagros, señales, y maravillas. Cuando Él
viene, Su reino siempre está al alcance.
Para lo que valga, Redding tiene una abundancia de iglesias
maravillosas. Conozco a algunos de sus pastores, y ellos también
están hambrientos por un gran mover de Dios. También sabemos
que Bethel no es la iglesia indicada para todos, y nos reconforta
saber que estas personas encontraron otras iglesias buenas donde
podían ser parte e ir a un paso o en una dirección más apropiada
para ellos.
Interesantemente, tuve otro sueño aproximadamente un año
después. En este sueño yo estaba manejando por una autopista que
estaba alumbrada con la luz del sol pero también estaba mojada por
el hielo derretido. Inmediatamente supe que el hielo que se había
derretido era del sueño previo, y que ahora era tiempo de avanzar ¡a
toda velocidad! Le dije al personal que ya no teníamos que ser
excesivamente precavidos de la velocidad con que “viajábamos”.
Teníamos permiso de hacer todo en nuestra búsqueda por más de
Dios sin temer causar daño innecesario.
La partida de tantos tuvo poco efecto en mí porque aquello que
habíamos anhelado tan intensamente por más de tres años ahora
estaban comenzando a tomar lugar. Las oraciones de 25 años
antes, de nuestro grupo de jóvenes en estas mismas calles, ahora
estaban ocurriendo frente a mis ojos. Los milagros se estaban
convirtiendo en la norma.
Recuerdo una temporada de ocho semanas seguidas en que
siete personas vieron desaparecer su cáncer y/o sus tumores. Y
luego hubo la mujer en sus cuarentas, que nunca antes había oído,
que fue sanada de sordera. Con asombro apuntó a los parlantes en
el techo. Fui a hablar con ella para que me contara exactamente lo
que había ocurrido y pronto me di cuenta de que ella no tenía idea
de lo que yo estaba diciendo. Nunca antes había oído sonidos. Pero
respondió con alegría a nuestras señales de mano y lenguaje de
señas con sonidos gozosos, verificando que podía oír. Esa semana
su familia empezó a enseñarle a hablar. Su primera palabra fue
Jesús, que es un buen lugar para comenzar.
Mi meta no ha sido hacer crecer una iglesia grande. Quiero
hacer crecer a personas grandes. Así que el asunto de la asistencia
nos importaba muy poco, excepto por el hecho de que, como mi
papá siempre nos decía, “Cada número representa a una persona”.
Cuando lo que más valoras sucede, compensa por todas las cosas
desafortunadas que no eran lo suficientemente importantes como
para formar parte de tu lista de prioridades. Cuando tu corazón ha
dolido para que el nombre de Jesús sea exaltado por medio de
señales y maravillas, el número de personas en la sala deja de
definir el éxito o el fracaso.
Yo tenía una prueba básica que tomaba frecuentemente al final
del día, que tenía dos preguntas. 1. ¿Se presentó Dios? 2. ¿Hice lo
que Él dijo? Si yo podía contestar sí a estas dos preguntas, había
sido un buen día, a pesar de las circunstancias. También es
importante para mí dejar algo claro en este punto: Sí, hice todo lo
que sabía hacer para honrar al Señor y obedecerle al tomar riesgos
y perdurar por dificultades debido a cómo Él se manifestaba. Y
honestamente no puedo pensar de ninguna dirección o decisión que
yo hubiera tomado de manera diferente. Habiendo dicho eso, no
dudo de que mi “mejor” sigue teniendo fallas, y si yo pudiera ver
más claramente, cambiaría algunas cosas. Y estoy bien con eso, ya
que soy la prueba de que Él sigue obrando a través de personas
imperfectas.
La parte dolorosa del éxodo masivo fue ver a mi equipo pastoral
perder a muchos de sus amigos. Familias se dividieron. Los padres
permanecieron, y sus hijos adultos jóvenes se fueron. Y viceversa.
Algunos de los líderes que nos habían traído a Bethel se fueron.
Nos habían traído con un voto de respaldo del 100 por ciento de los
ancianos de la iglesia. Pero muchos simplemente no pudieron
manejar el misterio que viene con el derramamiento. Una de las
familias que se fue dijo, “Sabemos que esto es Dios. Simplemente
no podemos con ello”. El increíble equipo pastoral siguió siendo leal
a mí, y más importantemente, a la medida del derramamiento del
Espíritu que nos fue dado. Estábamos siendo mayordomos de un
regalo de Dios. Y ese regalo causó conflicto. Un estudio honesto de
la historia mostrará que esto es más común de lo que cualquiera de
nosotros quisiéramos admitir.

LAS SEMILLAS ATRAEN CONFLICTO


Mencioné anteriormente en el Capítulo Uno, que lo que Dios nos
da en respuesta a nuestras oraciones frecuentemente es la semilla
de lo que pedimos. Hay un roble dentro de una bellota. La fe ve el
roble dentro de la bellota. Esto nos ayuda a vivir en el temor de Dios
donde más se necesita: administrar bien lo que se nos ha
encargado. Es más frecuente que se dé el avivamiento en esa
forma: en la forma de semilla.
Una lección solemnizadora acerca de la naturaleza de las
semillas que Dios planta en nuestras vidas se encuentra en la
Parábola de la Semilla y el Sembrador, Mateo 13:21, “Cuando por
causa de la palabra viene la aflicción o la persecución…” La Palabra
de Dios es Su semilla, y ¡esa semilla atrae conflicto! Y la manera en
que navegamos ese conflicto determina la medida de avance que
podemos disfrutar. No es una prueba o castigo. Es una prueba de
misericordia. Si se nos da más de lo que podemos soportar, nos
quebrantará. Pero si se nos da lo que podemos manejar bien, según
nuestro carácter, nos establecerá.
Capítulo Cuatro

¿QUÉ ES AVIVAMIENTO?

Lo que llamamos avivamiento es simplemente el


cristianismo neotestamentario; los santos regresando a
lo que es normal.
VANCE HAVNER

L A seguridad e integridad de cualquier edificio se basa en el


principio de que el edificio mismo tiene que permanecer fiel al
fundamento. El fundamento de cualquier edificio establece los
parámetros para lo que se va a construir. Y aunque hay ocasiones
cuando el edificio mismo se extenderá más allá de la huella
establecida por el fundamento; siempre se mantiene en su lugar
debido por ese fundamento. Éste es un punto sencillo pero crítico
cuando consideramos cómo debe ser la vida cristiana normal. La
Iglesia nació en el avivamiento: el derramamiento del Espíritu Santo
con la presencia sobrecogedora de Dios sobre un pueblo que nos
cambia individual y corporativamente hasta que eventualmente
impacta a una ciudad. Éste es nuestro comienzo; nuestro
fundamento. ¿Por qué hemos de esperar edificar sobre cualquier
cosa menos de lo que el corazón de Dios reveló en aquel día? Todo
lo edificado sobre ese fundamento tiene que vivir en honor a esos
mismos límites/valores. Pero luego, porque ese fundamento puede
tomar mayor peso, se debe edificar sobre él para llevarlo a niveles
más altos, ya que Dios siempre nos lleva de gloria en gloria.

LA NATURALEZA DE LA REVELACIÓN
Dios nos revela cosas para aumentar nuestra comprensión de la
herencia, ya que la verdad revelada nos lleva a una relación con Él
donde nuestro entendimiento ilustra la naturaleza de Su pacto con
nosotros. La revelación conduce a la experiencia, que luego nos
lleva a mayor revelación. La verdad bien administrada atrae mayor
verdad. La intención de Dios siempre ha sido que la buena
mayordomía de la verdad nos lleve a nuevos niveles de gloria.

Las cosas secretas pertenecen al Señor nuestro Dios,


pero las cosas reveladas nos pertenecen a nosotros
y a nuestros hijos para siempre, a fin de que
guardemos todas las palabras de esta ley (Deuteronomio
29:29 NBLA).

Ésta en verdad es una declaración asombrosa. Cualquier cosa


que se ha revelado en los tiempos pasados es nuestra posesión
actual. Y esa promesa es eterna. Esta promesa es la perspectiva de
Dios en cuanto a lo que se nos ha dado, que significa que ya es un
hecho en Su mente. Y sin embargo, si vemos la historia, tendríamos
que admitir que algunas cosas que se entendían y practicaban en
tiempos previos ya nos son tan claras hoy en día. Cualquier ruptura
en la eficacia de esta promesa no ha ocurrido por parte de Dios. Es
por nosotros. Y la ruptura sigue mientras creemos la mentira de que
nuestra demostración inferior del poder, la pureza y amor, es lo que
Dios ha ordenado para esta temporada. Simplemente no es cierto.
Él no ordenó la falta. Él declaró que la verdad debe pertenecernos, y
la verdad experimentada siempre conduce a la libertad. Éstas son
las expresiones de los verdaderos ciudadanos de Su Reino. De
alguna manera, lo que ellos sabían entonces no se mantuvo a la
vanguardia de su pensamiento ni se administró bien en su estilo de
su vida para que la siguiente generación lo heredara. Las verdades
deben ser parte de nuestra herencia espiritual, revelando aquello a
lo que Dios nos ha llamado.

“Mi Espíritu que está sobre ti, y Mis palabras que he


puesto en tu boca, no se apartarán de tu boca, ni de la
boca de tu descendencia[a], ni de la boca de la
descendencia[b] de tu descendencia[c]», dice el Señor,
«desde ahora y para siempre” (Isaías 59:21).

Esta promesa se solapa con la previa en Deuteronomio 29:29,


en que aun las palabras proféticas nunca han de apartarse de
nuestras bocas, ni de las bocas de nuestros descendientes, ¡para
siempre! Dios siempre tuvo un plan para incorporar los dones y las
experiencias de generaciones múltiples en una expresión continua
de Sus propósitos en la tierra. Esto nunca es más claro que en el
avivamiento. El avivamiento en verdad es donde el cielo invade la
tierra.
Probablemente necesito decir aquí que cuando hablo de
revelación, no estoy hablando de añadir a las Escrituras. La Biblia
es completa; no hay que añadirle ni quitarle. Pero necesitamos
revelación para comprender lo que ya se ha escrito. Cuando el
Espíritu Santo viene sobre una persona en revelación, es una
experiencia de la más maravillosa. A veces es extrema, por lo
general involucra alguna experiencia de poder que ensancha
nuestra comprensión de un tema o asunto. Y a veces la revelación
viene de una manera muy sutil, que suele ser principalmente a un
nivel cognitivo. Obviamente, los momentos extremos son los más
fáciles de recordar. Pero a menudo lo sutil es donde somos
probados más, por el hecho de que la pregunta prevalente es ésta:
¿Administraremos lo que recibimos hasta que Dios haya logrado
Sus propósitos en nosotros a través de esa verdad? Estos
momentos son principalmente cognitivos, ya que tocan nuestra
mente /percepción.
En primer lugar, hay un nivel de verdad que es común para todas
las personas sin necesidad de revelación adicional. Según lo
entiendo, hay tres testigos diferentes que testifican de nuestro
entendimiento de la verdad: 1. La creación misma habla de la
naturaleza y la existencia de Dios. Revelan a Dios para toda
persona que está interesada. 2. Las leyes de Dios están escritas
sobre nuestros corazones. No necesitas crecer en un país civilizado
para saber que es malo robar. Llevamos ese conocimiento en
nuestro corazón. 3. Jesús alumbra el corazón y la mente de toda
persona que entra en el mundo. (Ver Juan 1:9). Parce que esto
puede ser donde el sentido absoluto de lo bueno y lo malo se
establece en el corazón. Todos lo reciben cuando nacen en este
mundo. Pero hay más, y se necesita al Espíritu Santo para tal
aumento. “Pero, cuando venga el Espíritu de la verdad, él los guiará
a toda la verdad” (Juan 16:13).
Cada verdad revela la naturaleza de Dios y es ultimadamente
una invitación para entrar en una relación con Él a fin de entrar al
estilo de vida prometido que ilustra la revelación dada. Siempre y
cuando Dios nos revela verdad, nos está invitando a entrar a una
experiencia continua que testifica de Él.
María, la madre de Jesús, ilustra esta verdad bastante bien.
Me encanta el estudio del avivamiento en las Escrituras y en la
historia de la Iglesia. La historia del Antiguo Testamento acerca de
Nínive, relatada en el libro de Jonás, es asombrosa, aun para los
tiempos del Nuevo Testamento. Puede ser uno de los momentos
más subestimados en toda la historia, y es sin duda digno de recibir
atención enfocada. Y luego está la historia de Éfeso en el Nuevo
Testamento, encontrado en Hechos 19. Cada ciudad vio una
invasión de la presencia de Dios que trajo transformación de vida a
toda su ciudad.
Cada historia en las Escrituras y en la historia de la Iglesia me
provocan a perseguir todo lo que Dios ha puesto a mi disposición
durante mi vida. Pero el problema que tengo con la mayoría de los
estudios sobre el avivamiento es que se hacen conclusiones
basadas en la historia de avivamiento, y no en la naturaleza o las
promesas de Dios. Esto significa que cuando un avivamiento
terminaba debido a la avaricia, la competencia, la autopromoción o
similares, se presupone que fue la voluntad de Dios que terminara.
Y aunque Dios es quien puede dar fin a tal derramamiento del
Espíritu Santo, no es porque Dios ya no quería un avivamiento. Fue
porque rehusó alinear Su derramamiento con los intentos de Su
pueblo de controlar y dirigirlo a Él. Posiblemente la mejor ilustración
para esto es la responsabilidad bíblica de los sacerdotes del Antiguo
Testamento, con el fuego en el altar. Fue Dios quien prendió el fuego
en el altar, pero los sacerdotes eran quienes tenían que mantenerlo
ardiendo. Es lo mismo hoy en día. Dios inicia el poderoso
derramamiento de Su Espíritu (fuego) y nosotros sostenemos o
administramos correctamente el derramamiento para Su gloria y la
transformación de las ciudades y naciones, que siguen estando en
Su corazón.

Mientras tanto, el fuego se mantendrá encendido sobre


el altar; no deberá apagarse. Cada mañana el sacerdote
pondrá más leña sobre el altar, y encima de este
colocará el holocausto para quemar en él la grasa del
sacrificio de comunión. El fuego sobre el altar no deberá
apagarse nunca; siempre deberá estar encendido
(Levítico 6:12, 13).

Para un ejemplo más sencillo, considera esto: Ya que los


avivamientos raramente duran más de dos años, el pensamiento
común es que los avivamientos han de ser la visitación ocasional de
Dios para dar un refuerzo a una Iglesia que está fallando o es débil.
Rara vez se toma en cuenta que Dios quitó la unción para
avivamiento debido a los pecados o transigencias de los que lo
estaban dirigiendo, los cuales ninguno de nosotros apoyaría.
Dios frecuentemente bendecirá a un no-creyente antes de
bendecir la carnalidad de la Iglesia. La bendición de Dios sobre el
creyente es Su invitación para que ellos vengan y prueben más de
Su bondad. Como está escrito, “la bondad de Dios te guía al
arrepentimiento” (ver Romanos 2:4 NBLA). La bendición que cae
sobre el injusto lo llama a la fuente de esa bendición, el Padre. Pero
si Él bendice la carnalidad de la Iglesia, fortalece nuestra
independencia, rebelión, la necesidad de estar en control. A través
de la historia, Él quita el favor y las bendiciones del grupo de
personas que han entrado a autopromoción, celos, y el
levantamiento de empresas personales a partir del mover de Dios.
Los avivamientos tienen demasiadas respuestas descuidadas al
favor que Dios les ha dado en tiempos de derramamiento. Él nos
quita la gloria para nuestra protección.

PENTECOSTÉS, EL VERDADERO FUNDAMENTO


Las Escrituras dicen que el apóstol y el profeta son el
fundamento de la Iglesia. (Ver Efesios 2:20). Pero Pentecostés es el
fundamento de la vida de la iglesia, ya que fue su introducción a la
llenura y la investidura del poder del Espíritu Santo. Eso hizo que
todo lo que se pensaba que era imposible para un hijo de Dios
ahora fuera bastante lograble. Éste fue probablemente el mayor
cambio de paradigmas en toda la historia. Ahora la débil humanidad
tenía acceso a lo divino en que, a través de la gracia, se les permitía
hacer lo que solo el Hijo de Dios podía hacer. Esa es la esencia de
lo que la gracia es: Favor divino dado a través de la presencia
habilitadora de Dios. Esto de seguro cambiaría todo para todos los
que lo ven como realmente es.
Se podría decir que si alguna vez hubo una reunión que la gente
no controló, contaminó o redirigió conforme a sus opiniones o
preferencias religiosas, tendría que ser la reunión de las 120
personas en el día de Pentecostés. (Ver Hechos 2:1-21.) Nadie
sabía lo suficiente como para equivocarse. Los que estuvieron
involucrados en este evento que cambió vidas invadieron al Cielo
con sus oraciones e intercesiones por diez días. Y no tenían idea
alguna de lo que Dios estaba a punto de hacer. Solo sabían que
debían orar y que luego Él haría algo nuevo. Como resultado,
llegaron a ser el objetivo del Cielo. Y el Cielo alcanzó su objetivo al
tomar a una pequeña multitud de personas hambrientas y humildes
y cambiar al mundo conocido por medio de ellos. ¿Acaso no nos
debe preocupar que no hemos continuado con la naturaleza y el
espíritu de nuestros inicios? Obviamente, creo que debe ser una
preocupación primordial. No podemos regresar al fundamento por
medio del sentido de culpa o la vergüenza. Pero podemos regresar
por medio del arrepentimiento, la confesión y nuestra oración
sincera.
Cuando Jesús abordó el hecho de que habían perdido su primer
amor en la Iglesia de Éfeso en Apocalipsis 2:4, les dijo que
regresaran a los hechos que hicieron en el comienzo. Posiblemente
eso sería un buen consejo para nosotros también. Nuevamente,
vemos el énfasis bíblico en sostener lo que nos trajo aquí—nuestro
fundamento. Nuestros inicios tienen que ser reconocidos, honrados
y valorados para que sean útiles en todo lo que estamos edificando.
No debemos olvidarnos de lo que nos hizo llegar aquí. No fue la
tecnología, programas brillantes con luces y sonido. Tampoco fue
por medio de grandes campañas y esfuerzos unidos con iglesias
múltiples involucradas, aunque estas cosas son valiosas. Fue Él. Él
llegó a ser pronunciado y conspicuo en y sobre la Iglesia por medio
de la obra del Espíritu Santo, dentro y a través de Su pueblo. Las
personas rendidas, a veces ignorantes y sencillas, son las
herramientas más grandes en la mano del Señor.

APRENDIENDO DE LA CULTURA
Uno de mis anuncios favoritos de todos los tiempos es un
comercial de United Airlines de 1990. Me pongo a verlo en YouTube
de cuando en cuando. Aun se lo he mostrado a nuestro personal. En
el comercial, el dueño de un negocio anuncia, “Recibí una llamada
esta mañana, de uno de nuestros clientes más antiguos. Nos
despidió. Después de 20 años, nos despidió. Dijo que ya no nos
conocía. Creo que sé por qué. Antes hacíamos negocios con un
apretón de manos. Cara a cara. Ahora es con una llamada
telefónica. Luego un fax: ‘Me contacto contigo más tarde’. Con otro
fax, probablemente. Pues bien, algo tiene que cambiar. Es por eso
que vamos a salir para tener una reunión cara-a-cara con cada
cliente que tenemos”. Uno de los hombres se opone diciendo, “Pero
Ben, ¡eso tiene que ser más de 200 ciudades!” a lo que el jefe
responde, “No me importa”. En ese momento, alguien llega con una
pila de boletos de avión. Él luego los reparte entre cada uno de los
miembros de su equipo. Entonces uno de ellos le pregunta al dueño
a donde va él. Él contesta, “A visitar a ese viejo amigo que nos
despidió esta mañana”.
Tengo que admitir que lágrimas vienen a mis ojos en los
momentos más vergonzosos, no siempre cuando les parece
razonable a los demás en el salón. Y éste es una de esas
ocasiones. Siempre me conmueve de maneras que son difíciles de
explicar. Es tan fácil en el ministerio olvidarnos de lo que nos hizo
llegar al lugar donde estamos, probando alguna medida de
bendición y el favor de Dios. Nuestro problema es que
supuestamente nos convertimos en expertos, dejando atrás la
sencillez de la obediencia y fe de niño que nos trajo a aquel lugar de
avance. Es la conexión honesta y auténtica, cara a cara con Dios y
Su pueblo lo que Él valora. Este ejemplo, por tonto que pueda
parecer a algunos, ilustra lo que es importante en la vida de la
Iglesia y es crítico para el avivamiento. Tenemos que mantener la
sencillez de la devoción a Cristo que nos llevó a un lugar de
derramamiento significante. El papel de continuamente colocarnos
en el altar de Su obra poderosa es lo que mantiene el fuego
ardiendo.

DISEÑO ORIGINAL
Hace muchos años, escuché a un gran líder en el cuerpo de
Cristo relatar una historia divertida de algo que experimentó como
pastor. La congregación estaba creciendo asombrosamente y ya no
tenían espacio. Por tal motivo, estaban construyendo un nuevo
santuario. Personalmente, él no tenía habilidades en la
construcción, en absoluto, sin embargo, quería estar involucrado de
alguna manera. Finalmente, el contratista encontró algo que
confiaba que el pastor podría hacer. (No recuerdo los números
precisos de esta historia, pero el principio no queda afectado).
Le pidió al pastor que cortara 100 tablas de madera a una
longitud de ocho pies cada una. El pastor estaba emocionado de
participar. Así que, después de que todos se fueron ese día, él
comenzó a trabajar en su tarea. Tomó la primera tabla, la midió
hasta ocho pies con su cinta métrica, la marcó con su lápiz y cortó la
madera. Luego guardó la cinta métrica y utilizó la tabla recién
cortada para medir la siguiente pieza. Le pareció que sería mucho
más fácil que tener que usar la cinta métrica 99 veces más. Trazó
una línea al final de la tabla, luego quitó la tabla cortada
previamente, la colocó en una pila, y cortó la nueva según la línea
que había marcado con el lápiz. Luego tomó la nueva tabla recién
cortada, la puso encima de la siguiente tabla, y la cortó. El problema
con ese método de medir es que cada vez que medía usando la
tabla previamente cortada y marcaba una línea, quedaba
aproximadamente un octavo de pulgada demasiado larga. Eso no
sería mucho problema si solo estaba cortando dos o tres piezas.
Pero tener 100 tablas de madera aproximadamente un octavo de
pulgada más larga que la previa causó que las últimas tablas
midieran alrededor de nueve pies de largo. Su tarea era cortarlas a
ocho pies. Las pequeñas divergencias resultan en grandes errores
con el tiempo.
Ésta es una poderosa lección para mí personalmente, como
habla acerca de adherirse al estándar original para lo que Dios
pretende hacer en nuestra vida. El Cristo resucitado es nuestro
ejemplo: Jesús es teología perfecta. Nos acercamos a la vida de la
iglesia de esta manera, comparándonos con la previa generación
con solo un octavo de pulgada de diferencia. Pero después de 2000
años de diferencias de un octavo de pulgada, tenemos una Iglesia
con valores, prioridades y estilos de vida que no se parecen en nada
al estándar original encontrado en Jesucristo. Y para colmo, muchos
consideran que es una virtud no perseguir la liberación, sanidad,
salvación y transformación cultural. Jesús describió Su intento de
esta manera:

Ciertamente les aseguro que el que cree en mí las obras


que yo hago también él las hará, y aun las hará mayores,
porque yo vuelvo al Padre.13 Cualquier cosa que ustedes
pidan en mi nombre, yo la haré; así será glorificado el
Padre en el Hijo. Lo que pidan en mi nombre, yo lo haré.
Si ustedes me aman, obedecerán mis mandamientos
(Juan 14:12–15).
Este pasaje, respaldado por el estilo personal de vida de nuestro
Maestro de amor, milagros y pureza, es la pieza de madera de ocho
pies. Lo que pasa en la mayoría de nuestras iglesias es que la tabla
se sigue cortando un octavo de pulgada más larga que la
generación previa y/o movimiento previo hasta que, 2000 años
después, terminamos con una vida en la iglesia que tiene poca
semejanza al estándar. Para empeorar el asunto, nosotros los
líderes redefinimos lo que debemos estar haciendo para que encaje
en aquello que hacemos bien. De esa manera nos podemos sentir
bien con nosotros mismos y nuestro éxito. Yo no estoy en esto para
sentirme bien conmigo mismo. Estoy en esto porque Él me llamó a
Él y me dio vida. Ahora soy responsable de hacer lo que Él dijo,
creer lo que Él prometió, obedecer Su comisión, todo dentro del
contexto del amor y la pureza.
Cuando digo esta clase de cosas, nunca es con la intención de
traer vergüenza o culpa. Eso no ayuda. De hecho, mi deseo es lo
contrario. Hacer tales decretos es para extender a cada persona una
invitación a tener verdadera hambre del Reino. Es una invitación a
perseguir y abrazar todo lo que Dios ha prometido y tiene como
propósito para nuestras vidas y ultimadamente esta generación.
Simplemente no podemos salir con la nuestra al reducir nuestra
tarea a aquello que hacemos bien. Por ejemplo, es posible que yo
nunca sea bueno en cuanto a un estilo de vida de milagros. No hace
ninguna diferencia. Somos llamados a esto y necesitamos tomarlo
en serio. Y en respuesta al llamado, debo abrazarlo con todo mi
corazón.

JESÚS, LA PERSONA DE AVIVAMIENTO


Jesús es avivamiento personificado. Tantas cosas resaltan al
examinar la vida de Cristo, y cada una testifica de la vida de
avivamiento: Su compasión, sabiduría, Sus enseñanzas y
perspectivas poderosas, milagros, y su habilidad de atraer a Él a
quienes parecían merecerlo menos. Se han escrito volúmenes que
simplemente describen Su vida y Su impacto. El avivamiento es
redescubrir la belleza y maravilla de Jesús. Él, a través de la obra
del Espíritu Santo, viene al frente de nuestro pensamiento
nuevamente en cada gran mover de Dios. Para mí es Su poder, Su
amor, Su sabiduría y Su pureza. Esas cuatro cosas expresan para
mí quién es Jesús. Y expresan la naturaleza de avivamiento. Como
lo expresó Leonard Raven-hill, “Dios es un avivamiento contenido”.4.
Creo que es natural que nos atraigan diferentes aspectos de Su
vida. Nos vemos atraídos a aquello que nos ha impactado más. La
manera en que trató a la mujer descubierta en adulterio ilustra Su
compasión de manera hermosa y es una expresión de avivamiento.
Su amor por los niños, y no permitir que los discípulos solo les
dieran importancia a los adultos, resalta para otros. El punto es,
todos nos sentimos atraídos a cosas diferentes acerca de Jesús. Y
aunque quedo especialmente conmovido por historias específicas,
no tengo el lujo de decidir qué partes de Su vida estoy dispuesto a
seguir.
He escuchado a personas reaccionar al énfasis en la sanidad y
decir, “La sanidad no es el Evangelio completo”. Y mi respuesta es,
“Sí, eso es cierto. Pero el Evangelio tampoco es completo sin el
aspecto de la sanidad”. Es parte de un mensaje mucho más grande:
La salvación debe al hombre íntegro—espíritu, alma y cuerpo. Pero
a veces cuando algo se ignora, o se pone a un lado porque causa
controversia o dolor, entonces es tiempo de darle énfasis por un
tiempo hasta que sea lo suficientemente sano como para sostenerlo
como una parte normal de nuestro estilo de vida. Pero hasta
entonces, recibe énfasis extra para llevarlo a su lugar debido.
Hacemos eso con nuestras dietas. A veces nos faltan ciertas cosas,
así que incrementamos, por ejemplo, cuánta Vitamina C tomamos,
hasta que nuestra salud se vuelva más estable.
A menudo, cuando ciertas cosas son enfatizadas por cierto
grupo o cierta persona, otra persona dirá: “Esa enseñanza está
fuera de equilibrio”. Recuerdo la primera vez que escuché a alguien
hablar de equilibrio; fue una palabra liberadora, porque conllevaba el
entendimiento de que a menudo necesitamos abrazar ideas o
prácticas contradictorias para llegar a un lugar de salud. Pero para
ser honesto, la mayoría de las veces que escucho el uso de esta
palabra hoy es para decirme lo que no puedo tener. Prohíbe; no
invita. Para muchos, el equilibrio está en medio del camino, algo
entre el gozo y la depresión, o entre caliente y frío. Eso no es el
Evangelio. Pero si equilibrio para ti significa: “al rojo vivo por el
poder el Espíritu” y “al rojo vivo en tu pasión por la Palabra de Dios”,
entonces llámame equilibrado. Eso es lo que persigo. Nunca es o
una cosa o la otra.

ÉL SE HACE CONSPICUO
El avivamiento es una temporada en que la presencia de Dios se
manifiesta mucho más abiertamente. Su presencia y Su voluntad
llegan a ser lo que les preocupa a los hambrientos. En el
avivamiento, la cercanía de Dios se convierte en el factor más
dominante. Algunos argumentarán que Dios siempre está con
nosotros, y que los avivamientos son meramente una exageración
de lo que ya existe. Es verdad que Él está con nosotros y nunca nos
abandonará. Pero por cierto que sea esa afirmación, es igualmente
incompleta en todos los sentidos. Él se hace conspicuo para
aquellos que tienen hambre por Él, como Él es quien prometió, “Me
dejaré hallar de ustedes” (Jeremías 29:14 NBLA).
He visto ocasiones en que la presencia de Dios es tan
pronunciada en una reunión que los músicos no han podido tocar,
los cantantes no han podido cantar, los predicadores no han podido
predicar, y la necesidad de tener actividades cristianas casi
desaparece. ¿Por qué? Él está entre nosotros, y nada más importa.
La conciencia de Su presencia es tan pronunciada que todo lo
demás se desvanece el olvido. Los horarios se disuelven, las
ansiedades desaparecen, y la reconciliación está en el aire. La
necesidad de hacer algo para satisfacer nuestra definición de una
buena reunión se va mientras que la confesión, el arrepentimiento y
la restauración en las relaciones personales llegan a ser comunes
aunque rara vez se da dirección para ese efecto desde la
plataforma. En tales momentos, ha habido personas que me han
pedido que invite a las personas a tener fe en Cristo. “¿Cuándo vas
a hacer un llamado al altar?” Otros han sido milagrosamente
sanados cuando nadie estaba orando por sanidad. Y aun otros
obtienen la mente sana que se les prometió en su salvación. Entre
más poderosa la presencia manifiesta de Dios entre nosotros,
menos tenemos que hacer, salvo, por supuesto, responder a Él. Él
dirige “la danza”, y a nosotros nos toca seguir. Nuestro papel en
dirigir la reunión se detiene. Él está allí. Y Él es Señor.
La belleza de esta clase de reunión, que nosotros no podemos
provocar que suceda, es que la gloria que se ha experimentado en
la reunión corporativa con frecuencia nos sigue a casa. La paz y el
gozo llenan nuestros hogares de nuevas maneras, mientras que
nuestro lugar de trabajo pasa por su propia transformación. A veces
las personas quieren saber qué es lo que tenemos de diferente.
Pueden percibir que algo ha sucedido, pero no pueden señalar
exactamente qué es. Hay otras ocasiones cuando Su presencia está
sobre mí de una manera tan fuerte que no puedo dormir. A veces es
el fuego de Su presencia, a veces es Su fuerte poder. No lo analizo.
Pero tampoco le pediré que lo quite. Lo veo como Su manera de
llamarme a Él, y tengo que decir sí.
Supongo que también es necesario decir que en tales tiempos
de gloriosa presencia, Él igualmente nos lleva a un estudio
disciplinado de la Palabra, a grupos pequeños para relaciones
significativas, y a tiempos maravillosos de acción de gracias,
alabanza y adoración. Él es quien nos lleva a las partes más
significativas de la vida, cada una en su propio lugar y su propio
tiempo. Y podemos y debemos siempre confiar en Su dirección.
Hay muchas maneras de describir esta misteriosa pero
maravillosa gracia que se desata sobre el pueblo de Dios.
Generalmente lo definimos por lo que valoramos más en el
Evangelio, sean almas salvadas, cuerpos sanados, o una nueva
gracia para la adoración y la prioridad en las reuniones de
deleitarnos en Su presencia. Todo esto, y más, es cierto. Pero es
mejor dejar la dirección a Él y aprender a seguir Su dirección.

HECHOS CAPÍTULO 2
Muchos estarán de acuerdo en que la Iglesia nació el día de
Pentecostés en Hechos 2. Todo este capítulo es avivamiento.
Personalmente creo que cuando menos 11 de ellos ya habían
nacido de nuevo, ya que Jesús les había dado el Espíritu Santo en
Juan 20. Esto ocurrió antes de Pentecostés.

Después de decir esto, sopló sobre ellos y les dijo:


“Reciban el Espíritu Santo” (Juan 20:22).

Dado que todo creyente recibe al Espíritu Santo cuando nace de


nuevo, me parece que éste fue el momento cuando los once
discípulos que habían quedado fueron convertidos. Así que, cuando
se les instruyó que permanecieran en Jerusalén para “la promesa
del Padre”, para ser investidos con “poder de lo alto” y “bautizados
en el Espíritu Santo” (ver Hechos 1:4; Lucas 24:49; y Hechos 1:5,
respectivamente)—palabras diferentes para la misma experiencia—
fue para ayudarles a obtener lo que no habían recibido en su
conversión.
Para que estos discípulos pudieran funcionar como Jesús tenía
planeado, necesitaban tanto poder como autoridad. A estos
discípulos se les dio la autoridad en su comisión en Mateo 28:19.
Pero también necesitaban poder, que solo podía venir por medio de
un encuentro. Sé que muchos pensarán de manera diferente que yo
en este punto de que el bautismo en el Espíritu es un segundo
toque, y está bien. Pero que no pierdan el hecho de que el poder
viene a través de encuentro. Nunca hubo la intención de que ser
“investido de poder de lo alto” fuera reducido a una doctrina o un
punto en nuestra declaración de fe. Fue una experiencia. Un
encuentro. Fue el inicio de una travesía relacional que introduciría a
Sus seguidores a un estilo de razonamiento superior de todas las
maneras posibles. Fue la clase de razonamiento que tenía como su
ancla, “nada es imposible para Dios” (ver Lucas 1:37). Y tener eso
como un fundamento cambia todo.
Nuestro encuentro en el bautismo en el Espíritu Santo es el
derramamiento que cambió para siempre el curso de la historia
humana. Ahora, en vez de que Jesús, el Hijo ungido de Dios camine
sobre la tierra, demostrando la maravilla del Reino de Dios por
medio de revelar el corazón del Padre, potencialmente millones de
Sus seguidores pueden ser investidos con el mismo poder. Todo es
posible gracias a este día llamado Pentecostés. Es un hermoso don
de la gracia de Dios. Pero los errores de algunos han causado que
muchos se aparten de esta clase de estilo de vida, convencidos de
que es demasiado peligroso intentar. A mi manera de pensar, es
demasiado peligroso no hacerlo. Después de todo, Él reina sobre
todas nuestras voluntades—“en la tierra como es en el Cielo”.

UN NOVIA NACE
En un sentido muy real, el nacimiento de la Iglesia, que es la
Novia de Cristo, fue hecho posible por el acto profético cuando la
lanza perforó el costado de Jesús. Como Eva fue tomada del
costado de Adán, cuando el Padre tomó una costilla e hizo a la
mujer, así mismo la Novia de Cristo fue tomada del costado de
Jesús cuando fue perforado con la espada. La base para la
existencia de la Iglesia vino cuando se derramó la sangre y el agua.
De esto el profeta habló: “En aquel día habrá una fuente abierta
para la casa de David y para los habitantes de Jerusalén, para lavar
el pecado y la impureza” (Zacarías 13:1). La sangre trata con el
pecado, y el agua, “el lavamiento del agua con la palabra de Dios”
(ver Efesios 5:26) trata con la impureza y la contaminación de vivir
en un mundo pecaminoso. Esas dos expresiones de la gracia de
Dios hacen que la Iglesia, Su Novia sin mancha, sea posible.
Los sacerdotes del Antiguo Testamento tenían una práctica
similar del cual podemos aprender. Cuando entraban a los terrenos
del tabernáculo, primero se encontraban con el altar de bronce
sobre el cual se hacían sacrificios de animales, con el
derramamiento de sangre, para posponer el castigo del pecado por
un año más. Pero después de la necesidad de que se derramara
sangre, todavía era necesario el lavamiento de agua. Esto se hacía
en la siguiente estación, la fuente de bronce. Era allí donde trataban
con la contaminación que proviene de las tareas del ministerio. No
se trataba de sus pecados. Se trataba con eso con el
derramamiento de sangre en el altar de bronce. Era porque vivían
en un ambiente impuro. Si alguna vez hubo una lección para
nosotros con respecto a la necesidad de constante aporte y limpieza
por la Palabra de Dios, está aquí. Limpia. Y a la misma vez, como
una espada corta profundo, misteriosamente trayendo sanidad
donde corta.
En esencia, el avivamiento se hace posible al encontrarse con
Dios. Ese encuentro, sin importar qué tan extremo o sutil, lleva
consigo la semilla del avivamiento, que es la semilla de reforma—lo
que puede cambiar una nación si es administrada bien. Míralo de
esta manera: Hay un roble en una bellota si se cuida bien a la
bellota. Pero también está disponible un bosque de robles a través
de las semillas de un solo roble. El resultado está escrito en la
naturaleza de la semilla, pero requiere la mayordomía correcta por
parte de las personas que la están cuidando, en este caso, las
personas afectadas por el avivamiento. Así es con un toque de Dios.
Lleva la semilla de transformación, no solo para nuestras vidas, sino
que es suficiente para una nación. Ésta es la responsabilidad que
viene con encontrarse con Dios

CARACTERÍSTICAS DEL AVIVAMIENTO5.

1. Ocurrieron en tiempos de oscuridad moral y depresión


nacional;
2. Cada uno empezó en el corazón de un siervo
consagrado de Dios quien llegó a ser el poder
energizante detrás de él;
3. Cada avivamiento se apoyó en la Palabra de Dios, y la
mayoría fueron el resultado de proclamar la Palabra de
Dios con poder;
4. Todos resultaron en el regreso a la adoración a Dios;
5. Cada uno fue testigo de la destrucción de ídolos donde
existían;
6. En cada avivamiento, se registró una separación del
pecado;
7. En cada avivamiento, las personas volvieron a obedecer
las leyes de Dios;
8. Hubo una restauración de gran gozo y alegría;
9. Cada avivamiento fue seguido por un período de
prosperidad nacional.

ASÍ QUE, ¿QUIÉN SE OFENDIÓ?


Encontré que muchas de las manifestaciones que nos dijeron
que ofenderían al creyente solo ofendieron al creyente que no
estaba dispuesto a cambiar. Me sorprendió un tanto que la mayoría
de los no creyentes apenas tomaron nota de lo que enoja a muchos
cristianos. Parecían esperar que lo sobrenatural (las cosas que no
podían entender) estuviera presente si Dios estaba allí. Las
personas esperan que esto va a alejar a los no creyentes. Por su
mayor parte el derramamiento solo alejó a creyentes a quienes les
habían enseñado que cualquier cosa fuera de la asistencia regular a
la iglesia y las disciplinas personales no eran de Dios. Si podemos
aprender algo del derramamiento del Espíritu en Hechos 2, es que
entre aquellos que se burlaron y estaban confundidos, 3000 almas
se añadieron a la iglesia en un día. Si queremos el mismo fruto y
avance visto en la Iglesia primitiva, tendremos que quitar nuestras
manos de las riendas de lo que Dios está dirigiendo.
Capítulo Cinco

ORAR POR AVIVAMIENTO

Cada derramamiento del Espíritu es precedido por


intercesión seria y agonizante, acompañada por un
corazón quebrantado y humillación ante Dios.6.
LEONARD RAVENHILL

L A oración es sin duda el ingrediente o herramienta número uno


usado para traer avivamiento. En libro tras libro acerca de la
historia de avivamiento, esta característica se destaca como el
elemento primordial. Creo que esto es absolutamente cierto. Un
versículo maravilloso en cuanto a esto es, “Pidan lluvia al Señor en
el tiempo de la lluvia tardía” (Zacarías 10:1). Proféticamente
hablando, esta lluvia es el derramamiento del Espíritu Santo del que
también se habla en Joel 2. Sí lo encuentro interesante que se nos
manda a orar por algo que o ya está sucediendo o que debe
suceder en la temporada en la que estamos—el día de la lluvia
tardía. Orar de esta manera nos alinea adecuadamente con el
corazón de Dios, que es el valor fundamental de la oración.
Pero tengo que admitir que tengo dificultad con esto también, ya
que he leído de incontables grandes líderes en el cuerpo de Cristo
que han orado por avivamiento, algunos por décadas, pero que
murieron sin haber experimentado uno. Muchos maravillosos
hombres de Dios en Inglaterra, por ejemplo, oraron por un mover de
Dios, y aun visitaron el derramamiento que estaba sucediendo en
Gales, mas nunca experimentaron uno para ellos mismos. No quiero
criticar a ninguno de ellos, como han quedado en la historia, como
debe ser, como líderes quienes verdaderamente vivieron por Jesús
e impactaron a naciones a través de sus estilos de vida santos y
ministerios poderosos. Pero no creo que haya sido la voluntad de
Dios que estos hombres se perdieran de aquello por lo cual estaban
orando.

CHARLES FINNEY ESTABLECE UN ESTÁNDAR


Charles Finney fue uno de los más grandes instrumentos de
avivamiento de los Estados Unidos. Su travesía personal parece
establecer un patrón para entrar a las cosas mayores de Dios,
especialmente con respecto a la oración seguida de avance
victorioso. Quiero que caminemos juntos a través de una pequeña
parte de su historia para ayudar al lector a ver el testimonio de este
cambiador del mundo, con el entendimiento de que el mismo Dios
de Charles Finney vive dentro de nosotros. 7. Podemos y debemos
esperar más.
Finney escribió acerca de sus primeros encuentros con
reuniones de oración y su aparente falta de respuestas a sus
oraciones. Esto fue en su estado pre-conversión. Aquellos que
asistían a la reunión de oración en una ocasión le preguntaron si él
quería que oraran por él. Él les dijo que no. Lo dijo porque él no veía
que Dios contestara sus oraciones. Confesó que probablemente
necesitaba oración, como estaba consciente de su condición
pecaminosa. Pero no parecía que haría bien alguno que ellos oraran
por él, como continuamente le estaban pidiendo cosas a Dios, pero
nunca parecían recibir. De hecho, habían estado orando por años
por un avivamiento, pero seguían quejándose del pobre estado de
su alma. Él dijo, “Ustedes han orado lo suficiente desde que yo he
asistido a estas reuniones como para sacar al diablo [de su ciudad].
Pero aquí están, orando y orando, y aun quejándose”.8. Después
dijo que él se daba cuenta de que éstas eran personas genuinas y
sinceras que eran verdaderos seguidores de Cristo. Pero nadie les
había enseñado cómo orar y obtener resultados.
Finney dijo, “Esta inconsistencia, el hecho de que oraban tanto
pero que no recibían respuesta, fue una triste piedra de tropiezo
para mí”. 9. Favor de tomar nota que uno de los más grandes
testimonios del hecho de que somos personas de fe es que
obtenemos respuestas a nuestras oraciones. De hecho, me gusta
desafiar a las personas con este encargo: Le debes a Dios
respuestas a tus oraciones, y les debes a las personas respuestas a
tus oraciones. Sé que suena como una afirmación errónea. Pero
considera esto. Tendemos a pensar que declaraciones como esa
están equivocadas porque creemos que las oraciones no
contestadas de Dios es la culpa de Dios, la cual llamamos “la
soberanía de Dios”. Yo digo que no lo es. Tenemos que llegar a
reconocer que la falta de respuestas a oraciones no forma parte de
la ecuación de Dios, sino la nuestra. El pacto y la promesa de Dios
son más que adecuados como para que tengamos un estilo de vida
lleno de oraciones contestadas. El ajuste depende de nosotros.

EL BAUTISMO DE FUEGO DE FINNEY


Finney más tarde experimentó una conversión y un bautismo en
el Espíritu que lo posicionó para impactar a una nación con el
Evangelio. Él describe esa experiencia:

Debí haber continuado en este estado por un buen


rato… regresé a la parte del frente de la oficina y
encontré que el fuego que yo había hecho de piezas
grandes de leña estaba casi apagado. Pero al voltearme,
y a punto de sentarme al lado del fuego, recibí un
poderoso bautismo del Espíritu Santo. Sin ninguna
expectativa de ello, sin siquiera haber tenido en mi mente
la idea de que algo así estaba disponible para mí, sin
haber tenido memoria de haber escuchado nunca a
nadie en el mundo mencionarlo, en el instante más
inesperado por mí, el Espíritu Santo descendió sobre mí
en una manera en la que parecía correr a través de mí:
de mi cuerpo y de mi alma. Sentí como si una ola de
electricidad corriera a través y dentro de mí. De hecho,
parecía que el Espíritu Santo fluía como olas y olas de
amor líquido, porque yo no podría expresarlo de ninguna
otra manera. Parecía ser el mismo aliento de Dios.
Puedo recordar distintivamente que parecía abanicarme,
como alas inmensas.
No existen palabras que puedan expresar el maravilloso
amor que fue derramado en mi corazón. Lloré en voz
fuerte con gozo y amor; y no lo sé, pero debo decir,
literalmente, exclamaciones efusivas e indecibles
brotaron de mi corazón. Estas olas vinieron sobre mí, y
sobre mí, y sobre mí, una tras otra, hasta que recuerdo
que exclamé, “Moriré si estas olas siguen pasando sobre
mí”. Dije, “Señor, no puedo soportar más”; pero no tenía
temor de morir.10.

A través de la historia las personas han tenido encuentros con


Dios que han cambiado sus vidas. Nuevamente, algunos se centran
en el poder y otros son cognitivos. Pero cada uno inyecta la vida en
el creyente con una gracia para traer transformación al mundo en su
derredor. Finney se convirtió en tan gran portador de la presencia de
Dio, que llegó a ser conocido como alguien que podía afectar sus
entornos sin siquiera decir una palabra.
La presencia de Dios sobre este hombre era tan poderosa que
en una ocasión entró a una fábrica y se paró delante de los obreros,
pero no dijo nada. Uno por uno, los obreros cayeron sobre sus
rodillas, confesando sus pecados, volviendo sus corazones a Jesús.
Aquí está la historia en sus propias palabras.

Me acerqué lentamente, mirando cada lado de la


maquinaria mientras pasaba; pero observé que esta
muchacha se volvía más y más agitada y que no podía
seguir con su trabajo. Cuando me encontré a unos ocho
o pies de distancia de ella, la miré solemnemente. Ella lo
observó, y luego, sobrecogida, cayó al suelo y estalló en
llanto. La impresión se extendió como pólvora, y dentro
de unos pocos momentos, casi todos los que estaban allí
estaban llorando. Este sentimiento se extendió por toda
la fábrica. El Sr. W__, el dueño del establecimiento,
estaba presente, y al ver el estado de las cosas, le dijo al
superintendente, “Para al molino, y permite que la gente
se enfoque en la religión, porque es mucho más
importante que nuestras almas se salven que esta
fábrica esté funcionando”. Inmediatamente cerraron el
portón, la fábrica paró sus funciones, ¿pero dónde nos
podíamos reunir? El superintendente sugirió que el lugar
donde guardaban las mulas era grande, y si las mulas no
estaban allí, podíamos reunirnos allí. Así lo hicimos, y
pocas veces he asistido a reuniones más poderosas.
Continuó con gran poder. El edificio era grande, y tenía a
muchas personas adentro, desde las partes altas hasta
el sótano. El avivamiento surgió por el molino con poder
asombroso, y en el curso de pocos días, casi todas las
personas en el molino se convirtieron (así esperamos).11.

Ésta es verdaderamente una de mis historias favoritas en la


historia del avivamiento. Resalta la dependencia absoluta en la
presencia del Espíritu Santo sobre nosotros para lograr Sus
propósitos mientras que a la vez ilustra el factor crítico de guiar a las
personas a Jesús en arrepentimiento. Es verdaderamente hermoso
cómo resalta que el propósito de la oración es ser poseído por Dios.
Hay gran número de historias de cómo Dios usó
sobrenaturalmente a este solo hombre. Muchas son difíciles de
creer porque nos hemos acostumbrado a la falta.
Sus historias son espectaculares. Y aunque Finney es un
nombre muy conocido entre los estudiantes de avivamiento, no
todos conocen el nombre de Daniel Nash. Este gran hombre de
oración iba antes que Finney a las ciudades que él estaba a punto
de visitar. Nash iba allí para orar. Punto. El impacto de sus oraciones
era tan grande que el avivamiento que poco después
experimentaban convertía a todo el pueblo. El impacto del
avivamiento y las conversiones correspondientes traían cambios
culturales y mejorías a la sociedad en general. Como ha sucedido a
través de la historia del avivamiento, el crimen cesaba, el
alcoholismo desaparecía, y la policía tenía poco que hacer. En
algunos lugares, incluso las cárceles quedaban vacías por años
después de un avivamiento de Finney. Interesantemente, Finney
dejó de viajar y tener reuniones de avivamiento después de que
Nash partió con el Señor. ¿Por qué? Él sabía. La fuerza y los
avances victoriosos de su ministerio ocurrían por las intercesiones
de un hombre mayormente desconocido—desconocido aquí, pero
bien conocido y celebrado en el Cielo.

ARGENTINA—OMAR CABRERA ORA


Tuve el privilegio de conocer a Omar Cabrera a finales de los
años 90 cuando viajé a Argentina con Randy Clark. Cabrera fue uno
de los grandes instrumentos de avivamiento allí, quien también
sabía cómo orar y obtener resultados. Algunos de los milagros de
sus reuniones todavía resaltan en mi mente hoy como algunos de
los hechos más grandes de Dios en la historia de la Iglesia. Me dio
tanto gozo escuchar de este gigante de la fe. Milagros llenaron su
vida, y él plantó iglesias por toda la gran nación de Argentina a
través del avivamiento que él llevaba.
Randy frecuentemente habla acerca de los tiempos que pasó
con Omar, así como de cuando hablaba en las iglesias que había
plantado. No tenían que ser convencidos de la bondad de Dios ni de
Su poder. Estas iglesias se iniciaron a través de la invasión de
milagros de Dios en sus situaciones imposibles por medio del
ministerio de Omar. Y por gloriosas que sean estas historias, lo que
me conmueve más profundamente son las historias de cómo él
oraba.
Omar explicaba cómo él iba a una ciudad dada, conseguía una
habitación en un hotel, y oraba. A veces oraba por treinta días antes
de iniciar sus reuniones tipo avivamiento. No es una fórmula. Él no
oraba para llenar su cuota. Él oraba hasta que percibía una victoria
en el Espíritu. Frecuentemente no oramos hasta que haya una
victoria porque no hemos aprendido a reconocer la presencia de
Dios en maneras que Él nos ha puesto a nuestra disposición. Una
vez que Omar percibía una victoria en el Espíritu, comenzaba las
reuniones. Es importante entender que estas reuniones no
necesariamente empezaban con grandes multitudes a pesar de que
Omar había sentido la unción para obtener un avance victorioso.
Pero luego una obra milagrosa tan fuerte ocurría en el lugar con la
pequeña cantidad de personas, que entonces grandes cantidades
de personas empezaban a asistir a las reuniones. Estas reuniones
encendieron el espíritu de avivamiento en ciudad tras ciudad, con el
testimonio continuo de las obras milagrosas de Dios que florecían
en esas ciudades.

ORAR HASTA OBTENER VICTORIA


Mi hermano Bob es diez años menor que yo. Cuando él tenía 11
meses de edad, casi murió. De hecho, los médicos dijeron que
estaba a unas horas de morirse. Mis abuelos, los padres de mi
mamá, habían tenido un niño que había muerto a los 11 meses. No
hace falta decir que estaban profundamente consternados por la
condición de mi hermano y la situación de nuestra familia. Nunca
olvidaré cómo mi abuelo se arrodilló en la sala de estar para orar.
Empezó por la mañana y estuvo allí por horas. Se levantó como a
las dos de la tarde y le dijo a la familia, “Bobby va a estar bien”.
Cuando mis papás regresaron al hospital, los médicos los recibieron
con las buenas noticias. “Algo ocurrió hoy alrededor de las dos de la
tarde, y Bobby va a estar bien”. Orar hasta que haya victoria es el
secreto. Pero aprender a reconocer la victoria es el desafío.
¿Cómo podemos crecer en nuestra habilidad de reconocer la
victoria en el Espíritu antes de que se manifieste en nuestras
circunstancias? Es completamente a través de reconocer Su
presencia. Los cuatro métodos que Dios usa con más frecuencia
para entrenarnos en esta área son la oración (una conversación
entre los dos), la lectura de las Escrituras (donde reconocemos que
Él está resaltando un pasaje o frase), escuchar la predicación de la
Palabra (donde aprendemos a percibir un cambio en la atmósfera
por medio de la Palabra hablada), y la adoración.
Frecuentemente oramos lo suficiente para apaciguar nuestra
conciencia, pero no lo suficiente para hacer una diferencia. Los
avivamientos no son el resultado de oraciones simbólicas. Si las
oraciones no me mueven a mí, no lo moverán a Él. ¿Cómo saber
que has orado hasta lograr victoria? Al hacerlo una y otra vez. Es en
el proceso, con Él, que aprendemos a reconocer Su corazón en una
situación dada. Su presencia cambia en el flujo de nuestras
oraciones. Es posible aprender a reconocer a Dios de la misma
manera en que podemos reconocer si nuestro amigo más querido
está feliz o triste, preocupado o tranquilo. Estamos en una travesía
relacional con Dios. Aprendemos a reconocer Su corazón.
Es vital que aprendamos a reconocer el Espíritu que abre brecha
para traer avances y victorias. Esto ocurre primero porque hemos
aprendido a llevar la carga del Señor en oración. Cuando esa carga
se levanta, sabemos que ha terminado o que cuando menos algo ha
cambiado. A veces puedes ver victoria porque tus peticiones se
convierten en decretos. A veces es porque estás excepcionalmente
agradecido por la respuesta antes de verla manifestarse por
completo. Dar gracias siempre es una parte muy grande de nuestra
vida de fe. Pero no estoy hablando aquí de dar gracias como una
respuesta calculada y disciplinada a Él para mostrar que confías en
Él. Me refiero al hecho de que un gozo inimaginable ha surgido en
nuestros corazones, y no hay ninguna otra explicación, salvo de que
la oración ha sido contestada. En el lugar de una carga, hay gozo.
En el lugar de clamores de intercesión, hay decretos de las grandes
promesas de Dios y victorias aseguradas. Todos podemos aprender
estas maneras varias de reconocer cuando el espíritu que abre
brecha está sobre nosotros. ¡Y es en este momento que tenemos
que actuar!

EL ACTO DE FE
La fe viene del corazón, no de la mente. Y sin embargo la fe se
demuestra por medio de acciones, porque “la fe sin obras es
muerta” (ver Santiago 2:17). He aquí la razón por qué quise escribir
este capítulo y he estado trabajando para prepararte para este punto
sencillo, pero crítico, que sin embargo a menudo pasado por alto.
Las oraciones de fe tienen que ser seguidas de una acción de fe.
Las oraciones por avivamiento requieren una acción consistente con
la naturaleza de las oraciones que hemos orado.
Nunca olvidaré el maravilloso privilegio de escuchar al Dr. Paul
Yonggi Cho hablar cuando yo era joven. Él es el pastor de la Iglesia
del Evangelio Completo de Seoul, Corea, que frecuentemente se
conoce como la iglesia más grande del mundo. Tiene cerca de un
millón de miembros. Desde esa vez he tenido el honor de conocerlo
personalmente y pasar tiempo con él en su oficina con mi querido
amigo Ché Ahn. Qué tiempo más glorioso tuvimos. Especialmente
cuando oró por nosotros. ¡Guau! Al preguntarle cuál era la clave de
los increíbles avances y victorias que ha visto en su vida, contestó,
“Oro y obedezco”. Y eso fue todo. Casi es demasiado sencillo.
Posiblemente esa sea la razón que muchos han escuchado su
secreto y pocos lo han seguido completamente. Somos muy
parecidos al general leproso a quien se le dijo que debía sumergirse
siete veces en el río para ser sanado. Rehusó porque era
humillante. Era demasiado simple para satisfacer su gran
necesidad. Su siervo entonces le recordó que si se le pedía hacer
algo grande y noble, lo haría. ¿Por qué no, entonces, hacerlo
cuando el mandato era tan sencillo? Obedeció la dirección dada y
fue sanado. Aquí está de nuevo, nada complicado: ora y obedece.

EL ANTIGUO TESTAMENTO HABLA


Hay una historia en el libro de Josué que Dios ha usado para
ilustrar esta lección profunda dada por el Dr. Cho. La tarea de orar y
obedecer tiene una aplicación específica que debemos abrazar para
que podamos ver victoria continua en nuestras vidas. Veamos la
historia de Jericó para encontrar lo que necesitamos en este punto.
La historia se encuentra en Josué 6:6-16. La resumiré pero te animo
a estudiarla personalmente.
Los hijos de Israel debían marchar alrededor de la ciudad de
Jericó en silencio absoluto por seis días. El Arca del Pacto estaba
con ellos. En el séptimo día, debían marchar alrededor de la ciudad
siete veces. Esto también se hacía en silencio. Al final de esto,
Josué les mandó, “¡Griten! Pues el Señor les ha entregado la
ciudad”. Y así hicieron. La muralla de esa ciudad se vino abajo.

“Entonces el pueblo gritó y los sacerdotes tocaron las


trompetas; y sucedió que cuando el pueblo oyó el sonido
de la trompeta, el pueblo gritó a gran voz y la muralla se
vino abajo[g]. El pueblo subió a la ciudad, cada hombre
derecho hacia adelante[h], y tomaron la ciudad.
Destruyeron por completo[i], a filo de espada, todo lo que
había en la ciudad: hombres y mujeres, jóvenes y
ancianos, bueyes, ovejas y asnos” (Josué. 6:20-21
NBLA).

Este proceso de marchar alrededor de la ciudad es un símbolo


de nuestra travesía de oración. Ellos marcharon (oraron) como
debían hacerlo. Y justo en el momento propicio hubo una expresión
innegable de fe por la victoria a la mano. ¡El grito! Entonces los
muros cayeron. Pero lo que parece ser un arte perdido en la Iglesia
es que a menudo tenemos reuniones de oración, y aun el grito, pero
nos olvidamos de que tenemos que entrar a la esfera en la que
hemos orado para poseer mediante el uso de nuestro poder y
autoridad. Israel todavía tenía que entrar a la ciudad y derrotarla. El
punto es, nuestras oraciones quitan los obstáculos a la victoria, pero
es la acción de fe la que nos lleva adentro de la ciudad para tomar
posesión de lo que hemos obtenido en oración. La Escritura, “el
reino de los cielos sufre violencia y los violentos lo conquistan por la
fuerza” (Mateo 11:12) viene a la mente en este punto. La fe, y las
acciones correspondientes, son las demostraciones de violencia en
la esfera del espíritu.
Evan Roberts conocía esto bien cuando dijo, “El poder ridiculiza
la fuerza del enemigo”.

LA VIDA DE MILAGROS
A menudo me preguntan cómo aumentar la esfera de milagros
en la vida de un creyente. No tengo un proceso de 1,2,3 puntos.
Pero lo que he aprendido lo he tomado de la historia de Jericó. Oro.
Me pongo a solas con Dios, donde le doy a conocer mis peticiones.
La oración es como marchar alrededor de una ciudad. A veces estos
son tiempos extendidos de oración y a veces son breves. Pero
tienen que ser genuinos, en que me mueven profundamente a un
lugar de búsqueda radical de, y entrega a, Su voluntad. Sé que la
victoria es inminente cuando percibo que mis oraciones se están
convirtiendo en decretos. Las oraciones de esta naturaleza tienen
que ser seguidas por actos de fe. Me ayudó tanto escuchar a John
Wimber deletrear la palabra fe como R.I.E.S.G.O. Ese era el cam-
bio sencillo que yo necesitaba en mi búsqueda de milagros que
validan el Evangelio. Riesgo significa que debo buscar problemas
que solo Dios puede resolver. Puede que sea cáncer, puede ser
drogadicción, o cualquier de un millón de otros problemas que el
enemigo ha introducido a las vidas de las personas. Sin importar el
problema, Jesús está dispuesto y es capaz de resolverlo.
Tenemos que dejar espacio para que Dios actúe si vamos a ver
que esto suceda continuamente. Si es una reunión, crea tiempo
para orar por los enfermos. Si es tu hogar o negocio, mantente
atento a aquellos con quienes te encuentras que tienen
necesidades. El punto es, Él es el extravagante. Es vital que
hagamos lugar para que Él venga y haga lo que solo Él puede
hacer.
Cuando el cáncer desaparece, los oídos sordos se abren, o el
tormento de la adicción se va, celebramos y le damos gracias a
Dios. Tienen que haber expresiones de gozo. No es natural no tener
gozo cuando Dios está obrando. A través de la Biblia, las respuestas
de alabanza prorrumpen cuando un milagro sucede. No debemos
tomar nada de la gloria para nosotros mismos sino darle a Él TODA
la gloria por la cosa maravillosa que Él acaba de hacer. Cuando el
cáncer no se va o la adicción permanece, tengo que regresar a mi
cuarto de oración y orar más. Por sencillo que suene, mi vida es una
de celebración y de dar gracias y alabanza por respuestas, y de
regresar al lugar de oración por la falta de una victoria. Ir y venir, ir y
venir. Orar y obedecer. Es sencillo, pero profundo.
ORACIÓN DE AVIVAMIENTO
Casi todo lo que he descrito en este capítulo está relacionado
con avances y victorias personales. Esto no es un accidente. Los
grandes moveres de Dios por lo general comienzan con una
persona. Y luego esa persona administra lo que Dios le ha dado
hasta que el fuego se extiende, impactando a grandes números de
personas, y cambian regiones y-o moveres.
Tuvimos incendios horríficos aquí en Redding hace unos años.
Hubo un punto cuando parecía que casi toda la ciudad iba a arder
en llamas. Los fuegos masivos de hecho crean su propio sistema de
clima, lo cual ocurrió en nuestro un caso. Fue un desastre que no se
parecía a nada que hubiéramos experimentado antes. Gracias a
Dios, el viento cambió de dirección. Y aunque más de 200,000 acres
(81,000 hectáreas) se quemaron, incluyendo cerca de 1,100 casas
más negocios, estaba por hacer más daño.
Si es posible visualizar esta clase de fuego extremo y fuera de
control y convertirlo en algo positivo, entonces tienes una imagen de
lo que es la oración de avivamiento. El avivamiento y la oración de
avivamiento crean su propio sistema de clima. Esto es donde todo lo
demás en nuestras vidas es llevado a este enfoque y propósito
singular—el mover de Dios. Muchos quieren avivamiento, si puede
encajar bien en su horario. Y mientras que hay aspectos de la vida
que tienen que continuar, se vuelven radicalmente definidos por esta
visitación de Dios que está marcando a todos a quienes toca con
propósito eterno. Tal vez se pueda decir que nuestro contentamiento
en ausencia de avivamiento es el verdadero impedimento al
avivamiento.

RECONSTRUCCIÓN DEL ALTAR


La restauración de la vida espiritual de Israel frecuentemente
empezaba con la reconstrucción del altar. Los avivamientos
comienzan de la misma manera. El altar era el lugar donde se
hacían sacrificios y se demostraba arrepentimiento profundo. Las
piedras del altar eran piedras sin cortar, lo cual significa que nunca
debemos venir ante Dios para rendirnos según nuestro propio
diseño o control del momento. Venir ante Dios siempre ha sido a
través de la gracia. Nuestros sueños, ambiciones, pecados y éxitos
necesitan ser puestos en el altar de entrega total. ¿Importan
nuestros sueños? Sí y no. Son de gran importancia en su lugar
legítimo, porque revelan la naturaleza, las promesas y el pacto de
Dios. Pero fuera de lugar, son destructivos en que compiten por los
afectos y la devoción que solo deben ser dados a Dios. Las palabras
de Jesús hablan de esta realidad: “Busca primeramente el Reino de
Dios y su justicia y todas estas cosas les serán añadidas” (Mateo
6:33). Cuando el Reino de Dios ocupa el primer lugar en nuestra
búsqueda, se nos puede confiar sueños cumplidos. Tales valores
nos atraen a más cercanía con Él. Pero cuando nuestra búsqueda
es para que nuestra voluntad se haga, entonces ya no es algo que
nos lleva a más cercanía con Él. Por lo contrario, compite con Él.
Al orar por avivamiento, regreso a versículos tales como 2
Crónicas 7:14. Son el fundamento de tales clamores: “Si se
humillare mi pueblo, sobre el cual mi nombre es invocado, y oraren,
y buscaren mi rostro, y se convirtieren de sus malos caminos;
entonces yo oiré desde los cielos, y perdonaré sus pecados, y
sanaré su tierra”” (2 Crónicas 7:14 RVR60). Este versículo nos
provee algunas de las instrucciones más claras en toda la Biblia
acerca de la oración y el impacto potencial de ser socios con Dios
para transformación. 1. Humillarse. 2. Orar. 3. Buscar Su rostro. 4.
Apartarse de sus malos caminos. Esta clase de oración tiene a toda
la tierra en mente.
Toma nota primero de que las personas dentro del pueblo de
Dios son quienes tienen la responsabilidad de orar. No los
pecadores. Frecuentemente pensamos que si tan solo los
pecadores se arrepintiesen, las cosas cambiarían. Nuestro Padre
deja claro que depende de nosotros. Tal oración tiene que venir de
la humildad y estar enfocado en una cosa: el rostro de Dios. Buscar
el semblante del Padre perfecto habla de la naturaleza de nuestra
tarea de orar de maneras profundas. Si Él es revelado en los rostros
de quienes lo buscan, Él y solo Él, la salvación viene a las naciones.
(Ver Salmo 67.) Segundo, tiene que haber un abandono de
cualquier pecado conocido por medio de la confesión y el
arrepentimiento. Tercero, Dios nos perdona, pero también sana
nuestra tierra. Hay una sanidad natural de la tierra que toma lugar
en este versículo, como se ha visto en diferentes partes del mundo.
Almolonga, Guatemala, es un ejemplo brillante.12. La creación añora
que vivamos justamente, como se ve en el Salmo 67:6. Pero la
sanidad de la tierra también puede incluir la restauración de una
nación a su diseño y plan original. Muchas de las obras de Dios
tocan tanto lo natural como lo espiritual. El hombre en la puerta
llamada Hermosa fue sanado físicamente y caminó. Pero él también
alabó a Dios, identificando una sanidad espiritual además.
Necesitamos esto en nuestras tierras—restauración nacional y
espiritual a nuestro propósito y diseño original.

EL SACRIFICIO SOBRE EL ALTAR


Evan Roberts es un nombre conocido para toda persona que
haya leído acerca del Avivamiento en Gales a principios de los años
1900s. Él es uno de mis personajes históricos favoritos,
especialmente en lo que respecta al avivamiento. Él era tan sencillo
y en muchos aspectos, no estaba calificado para ser un líder del
gran mover de Dios en una nación conocida por el avivamiento. Él
era demasiado joven y demasiado inexperto. Pero posiblemente eso
era lo que lo calificaba. Él sabía que no sabía y que tendría que
depender de Dios para las ideas e instrucciones más sencillas.13.
Dependencia en Dios es algo que con demasiada frecuencia
tomamos por hecho a medida que nos volvemos más
experimentados en las cosas de Dios. Se vuelve demasiado fácil
suponer que sabemos qué hacer en un momento dado, cuando de
hecho, Dios está queriendo hacer algo nuevo. Hacer algo nuevo con
santos experimentados es una rara ocurrencia en la historia de la
Iglesia. En nuestros esfuerzos de ser buenos líderes tenemos la
tendencia de “patinar hacia donde va el disco (de hockey)”. Dicha
cita en cuanto al liderazgo, hecha por el conocido jugador de
hockey, Wayne Gretzky, se refiere a una de sus claves para la
grandeza. Las cosas son diferentes en el avivamiento, ya que una
de nuestras fuerzas pronto se convierte en nuestra mayor debilidad.
Dios está buscando a grandes seguidores, para hacer de ellos una
nueva clase de líder. Cuando uno patina hacia donde va el disco,
uno tiene que suponer que sabe a dónde Dios va. El hecho mismo
de que muchas veces Dios está queriendo hacer algo nuevo nos
alerta en cuanto a este hecho—a menudo no sabemos lo qué Él
está a punto de hacer.
Pero lo que me llama la atención son las oraciones de Evan
Roberts que precedieron al avivamiento. Él en una ocasión escuchó
a Seth Joshua, un gran líder en la Iglesia de Gales, clamar esta
oración, “¡Doblégame!”. Evan adoptó esta oración como la suya, y
llegó a ser el clamor que dio entrada a una era que cambió a la
nación.
Esa tiene que ser una de las oraciones más sencillas que jamás
se haya orado. Pero conmovió a Dios profundamente porque llegó
como una expresión de entrega a Dios y Sus propósitos en la tierra.
En esta oración, Evan se puso a sí mismo en el altar.
Nuevamente, un patrón nos es dado para oraciones de
avivamiento. Aunque no creo en fórmulas para algo de esta
magnitud, sí creo que ciertos valores y principios del Reino no
cambian. Evan creía que él recibía dirección el Señor en cuanto a
cómo cultivar una atmósfera donde se le daba la bienvenida al
Espíritu Santo.

1. Tenemos que confesar delante de Dios todo pecado en


nuestra vida pasada que no se ha confesado.
2. Tenemos que quitar cualquier cosa que sea dudosa en
nuestras vidas.
3. Entrega total. Tenemos que decir y hacer todo lo que el
Espíritu Santo nos diga.
4. Hacer una confesión pública de Cristo.14.

SIGUE LA NUBE
En el Reino de Dios, los grandes líderes se miden por su
habilidad de seguir.
La experiencia de Israel en el desierto nos ofrece muchas
lecciones que nos pueden asistir en esta búsqueda de avivamiento.
La más obvia es su necesidad de seguir la nube.
La nube era una manifestación e la presencia de Dios sobre ellos
como un pueblo. Esta nube se convertía en fuego de noche, pero
era una cobertura protectora de día. La parte desafiante para ellos
era el hecho de que había ocasiones donde la hube se comenzaba
a mover y tenían que empacar sus cosas y rápidamente seguir a la
nube. Toda su vida estaba conectada a la nube, la presencia.
Provisión, seguridad, dirección, propósito y tanto más estaban
conectados a Dios mismo, la nube. No seguirle significaba que todo
lo que los mantenía con vida ya no estaría. Todos los beneficios
misericordiosos de la presencia de Dios simplemente abandonaban
el campamento, y mantener esa bendición sobre sus vidas
significaba que tenían que seguir con Dios.
Los avivamientos proveen el mismo desafío. No es que los que
nunca entran a esta cosa nueva que Dios está haciendo no estén
realmente salvos. No creo eso en lo absoluto. Pero lo que sí
significa es que esa persona nunca experimentará lo que Dios ha
hecho accesible para ellos mientras están en la tierra, ya que el
avivamiento es siempre una probada del cielo de maneras que no
se pueden ni imaginar. Los avivamientos nos desafían en nuestra
misma esencia.

SEGUIR MÁS ALLÁ DEL MAPA15.

La historia nos provee una lección de un gran líder


militar. Alejandro Magno llevó a sus ejércitos en victoria
tras victoria, y su deseo por obtener conquistas aun
mayores finalmente lo llevó al pie del Himalaya. Él quería
ir más allá de estas montañas intimidantes. Sin embargo,
nadie sabía qué estaba del otro lado. Los oficiales de
más alto rango estaban consternados por la nueva visión
de Alejandro. ¿Por qué? Habían llegado hasta la orilla de
su mapa—no había mapa para el nuevo territorio que
Alejandro quería poseer. Estos oficiales tenían una
decisión que tomar: ¿Estaban dispuestos a seguir a su
líder más allá del mapa, o estarían contentos viviendo
dentro de sus confines? Escogieron seguir a Alejandro.
Seguir la dirección del Espíritu Santo nos puede
presentar este mismo dilema. Aunque Él nunca
contradice Su Palabra, Él está muy cómodo
contradiciendo nuestro entendimiento de ella. Los que se
sienten seguros debido a su entendimiento intelectual de
las Escrituras perciben un falso sentido de seguridad.
Ninguno de nosotros tenemos una comprensión
completa de las Escrituras, pero todos tenemos al
Espíritu Santo. Él es el denominador común que siempre
nos llevará a la verdad. Pero para seguirlo, tenemos que
estar dispuestos a seguir más allá de donde se acaba el
mapa—más allá de lo que conocemos. Para hacerlo
exitosamente tenemos que reconocer Su presencia
sobre todo.
Hay una gran diferencia entre la manera en que Jesús
hacía el ministerio y la manera en que típicamente se
hace hoy. Él dependía completamente de lo que el Padre
estaba haciendo y diciendo. Él ilustró este estilo de vida
después de Su bautismo en el Espíritu Santo. Siguió la
dirección del Espíritu Santo, aun cuando no parecía ser
razonable, que era a menudo el caso.
La iglesia con demasiada frecuencia ha vivido de
acuerdo con un enfoque intelectual a las Escrituras, sin
influencia alguna del Espíritu Santo. Tenemos programas
e instituciones que de ninguna manera requieren del
Espíritu Santo a fin de sobrevivir. De hecho, mucho de lo
que llamamos ministerio no tiene salvaguardia para
asegurar que Él siquiera esté presente. Cuando nuestro
enfoque no es la presencia de Dios, terminamos
haciendo lo mejor que podemos para Dios. Puede que
nuestras intenciones sean nobles, pero no tienen nada
de poder en cuanto a su efecto. Orar por, y vivir en
avivamiento, depende completamente de la presencia
manifiesta de Jesús a través del Espíritu Santo.

NACIMOS PARA TENER SIGNIFICANCIA


Cuando nacimos para algo más, no tenemos excusa alguna por
satisfacernos con cualquier cosa que sea menos. Posiblemente
nuestra satisfacción con menos es en parte debido a nuestra
ceguera al leer Su Palabra. Obra en contra de los propósitos de
Dios leer de los grandes derramamientos del Espíritu Santo a través
de la historia y pensar que solo eran para aquel día. Son por su
misma naturaleza revelaciones de Su naturaleza, Reino y promesas
para que nos sintamos insatisfechos con donde estamos. Tal
insatisfacción no es para hagamos estrategias y planes para el
siguiente gran mover. Es para crear en nosotros gran hambre para
que podamos traer a nuestro día todo lo que Él ha hecho posible por
medio de Cristo.
Capítulo Seis

LA CLAVE DEL AVIVAMIENTO

El avivamiento es la convicción renovada de pecado y


arrepentimiento, seguida por un intenso deseo de vivir en
obediencia a Dios. Es rendir la voluntad de uno a Dios en
profunda humildad.
CHARLES FINNEY

H AY ocasiones cuando hacemos cosas por pura obediencia, sin


ninguna emoción. No es ni malo ni bueno. De hecho, es una
parte importante y necesaria del discipulado. A veces la simple
obediencia es la evidencia purista de ser verdaderos seguidores de
Jesús. Todo creyente tiene que aprender a hacer lo que es correcto,
porque es lo correcto. Punto. Pero tener un matrimonio que está
totalmente enfocado en la simple obediencia; hacer la cosa correcta,
hacer los movimientos sin ningún afecto o interacción,
eventualmente se vuelve viejo e indeseable. No es un estilo de vida
parecido a Cristo. Jesús tuvo más gozo que todos sus discípulos
combinados. (Ver Hebreos 1:9.) En la definición de Pablo del Reino
de Dios—justicia, paz y gozo—dos terceras partes (paz y gozo) del
Reino son realidades que se sienten. (Ver Romanos 14:17).
Mientras que tendremos situaciones debemos dar nuestro todo, aun
cuando no hay sentimiento alguno para respaldarlo, nunca hemos
de conformarnos con eso como un estilo de vida. Pasión y afecto
son expresiones notables que son consistentes con seguir a Jesús.
Ya he dicho que estoy de acuerdo de que el catalizador más
necesario para el avivamiento es la oración. Pero ahora quisiera
agregar un P.D. a esa declaración: Lo que aumenta la oración a un
nivel sobrenatural es el hambre. La sociedad está más dispuesta a
perdonar a un ladrón si roba para alimentar a su familia. Y aunque
debe restaurar lo que robó, hay una gracia por parte de la sociedad
a favor de ese hombre debido a lo que lo impulsó: Tenía hambre.
También sabemos que personas injustas se vuelven justas a causa
de su hambre por la justicia. En el Sermón del Monte, Jesús habla
de tal hambre con honor, diciendo: “Ellos serán saciados”. (Ver
Mateo 5:6). La palabra “saciado” frecuentemente se usa para
describir engordar a un animal. En otras palabras, somos saciados
con abundancia. Solo el hambre obtiene acceso a esa clase de
abundancia.
La oración por el avivamiento, entonces, generalmente está llena
de oraciones de pasión, abandono, y entrega absoluta. Estas
expresiones son irremplazables en el contexto de perseguir el
avivamiento. Pero si no tienes esa clase de inquietud dentro de ti,
oras por simple obediencia hasta que la tengas. Simplemente sé
honesto, e invita a Dios a darte Su corazón en cuanto a ello. Esa
disposición de obedecer atrae la mano de Dios de maneras
poderosas. También es bueno hacer notar para aquellos a quienes
les falta pasión que no puedes interactuar con Él por mucho tiempo
y no terminar con Su corazón. Él arde por nosotros con pasión
desmesurada. Aun Sus ojos, que están fijos en nosotros, arden con
fuego.
Una clave del avivamiento, entonces, no es la oración del deber,
donde recitamos oraciones porque es la cosa correcta que hacer.
Son los clam-ores de hambre del corazón que no quedará
satisfecho con algo menos que un encuentro, cada vez más
profundo, con el Dios Todopoderoso. Eso, en esencia, es
avivamiento.

DISEÑADO PARA EL HAMBRE


Llegar a tener hambre en realidad no es tan difícil. Es nuestra
naturaleza en Cristo. Es igualmente cierto que está en nuestra
nueva naturaleza creer a Dios, tener fe. Frecuentemente vivimos
muy conscientes de la antigua naturaleza; tanto que no damos lugar
a la realidad de quiénes somos en Cristo, y Él en nosotros. “De
modo que si alguno está en Cristo, nueva criatura[a] es; las cosas
viejas pasaron, ahora han sido hechas nuevas” (2 Corintios 5:17).
De hecho, no es vana imaginación vernos a nosotros mismos como
una nueva creación. Es, de hecho, la nueva lógica. Pablo lo dijo así:
“Sabiendo que Cristo, habiendo resucitado de entre los muertos, no
volverá a morir … así también ustedes, considérense muertos para
el pecado, pero vivos para Dios en Cristo Jesús” (Romanos 6:9-11).
La resurrección de Jesús, quien nunca volverá a morir, es la base
para la realidad de que yo me he muerto al pecado. He de pensar
de mí mismo de esta manera debido a Su resurrección. Son
realidades iguales.
Pero si ingiero más de los medios de comunicación populares
que de la Palabra de Dios y el testimonio del Señor, entonces mi
desánimo y falta de enfoque son mi propia culpa. He ordenado una
perspectiva mundana debido a mi ritual de alimentación
autoimpuesta. Eres lo que comes. Y cuando nos alimentamos de las
realidades inferiores de este mundo, no nos podemos sorprender de
que no hemos alcanzado el estilo de vida del Reino al cual se nos
ha invitado.

CREAR HAMBRE PERSONAL


Si te falta hambre por avivamiento, reconócelo delante de Dios.
La vergüenza no ayudará, así que evítala a todo costo. Pensar
pensamientos felices tampoco es la cura. La sangre de Jesús es la
única respuesta. Y la confesión nos conecta con el lavamiento
provisto por Su perdón. (Ver Juan 1:9). La confesión es poderosa y
altamente valorada por Dios. Es valiosa porque básicamente
significa que estamos de acuerdo con Él. Él nos señala un pecado, y
mostramos que estamos de acuerdo al confesar lo que Él nos
señaló. Regresar a la Palabra de Dios es lo que sigue.
Probablemente la mayoría de ustedes no tienen que regresar,
porque nunca la han dejado. Sin embargo, muchos leen por ritual, y
no para tener un encuentro. La Palabra de Dios impresa es para
llevarnos a la Palabra de Dios en Espíritu. Él es una persona
viviente. Eso no significa que debemos descontar la Palabra
impresa, ya que es el corazón viviente de Dios emitido para traer
transformación al individuo. Simplemente lee para obtener.
Específicamente lee acerca de la transformación de Nínive, uno
de los más grandes milagros de la Biblia, que se encuentra en el
libro de Jonás. Una ciudad entera, de hecho todo un imperio, se
arrepintió. El profeta ni siquiera le dijo a Nínive que se arrepintiera.
Simplemente descubrieron que la mano de Dios estaba en contra de
ellos, y lo buscaron para obtener misericordia. El corazón de Dios
quedó tan tierno hacia ellos que los perdonó y sanó su tierra. Ellos
no eran judíos. Eran paganos. Y sin embargo, Dios les dio algo que
llegaría a ser común en el Nuevo Testamento. Medita sobre ello, y
luego considera las ciudades tan llenas de pecado en el mundo y las
que crees que Dios quiere visitar de esa manera.
Lee acerca de la transformación que tomó lugar en Éfeso, del
que se habla en Hechos 19. Aquí es donde Pablo hizo milagros
extraordinarios. Esto es asombroso, porque aparentemente los
milagros ya habían llegado a ser algo normal, y era tiempo para el
nivel mayor de avance victorioso del cual Jesús había hablado
cuando dijo, “En verdad les digo: el que cree en Mí, las obras que
Yo hago, él las hará también; y aun mayores que estas hará, porque
Yo voy al Padre” (Juan 14:12).” La realidad de las obras mayores
comenzaron a tomar lugar en Éfeso. Las personas tocaban el manto
de Pablo y se sanaban. En Hechos 12, las personas llevaban
artículos de la vestimenta del cuerpo de Pablo y los colocaban sobre
personas con enfermedades o demonios, y quedaban
sanos/liberados. Aquí no venían a Pablo. Su vestimenta iba a ellos.
¡Obras mayores! ¿Deben estar ocurriendo esta clase de milagros y
transformaciones de las ciudades hoy? Visualízalo. ¡Ora por ello!
En actitud de oración, estudia la advertencia de Jesús a las
ciudades más familiarizadas con Su ministerio:

“Ay de ti, Corazín! ¡Ay de ti, Betsaida! Porque si los


milagros[a] que se hicieron en ustedes se hubieran
hecho en Tiro y en Sidón, hace tiempo que se hubieran
arrepentido en cilicio y ceniza. Por eso les digo que en
el día del juicio será más tolerable el castigo para Tiro y
Sidón que para ustedes. Y tú, Capernaúm, ¿acaso serás
elevada hasta los cielos? ¡Hasta el Hades descenderás!
Porque si los milagros que se hicieron en ti se hubieran
hecho en Sodoma, esta hubiera permanecido hasta
hoy” (Mateo 11:21-23).

Históricamente, las ciudades tan pecaminosas mencionadas en


este pasaje han llegado a ser la ilustración máxima del libertinaje y
la perversidad. En esta Escritura, simplemente mencionar sus
nombres evocaba un contexto de perversidad que ningún otro lugar
igualaba en la historia. Y sin embargo, Jesús hizo una declaración
asombrosa aquí, una que debe consternar a todo creyente, que si
estas que eran lo peor de lo peor se hubieran arrepentido, como
resultado todavía estarían entre nosotros como las grandes
ciudades del mundo.
Soñar con lo que Dios sueña nos conecta a nuestro propósito y
destino. El hambre no es un problema en ese contexto. Es natural. Y
sin embargo, todavía hay muchos que han quedado sepultados en
malas enseñanzas que incluso sobrepasan las palabras y prácticas
devastadoras de los fariseos. Los líderes religiosos del día de Jesús
eran culpables de hablar verdad pero no vivirla. Los fariseos de hoy
contradicen la verdad al cancelar lo que Jesús enseñaba y
practicaba. “Los milagros no son para hoy, y si los persigues, ¡estás
obrando en contra de Cristo!” Para creer tal insensatez, tienes que
eliminar las comisiones que Jesús les dio a Sus discípulos y
cancelar Sus promesas y el propósito que Él pronunció de que
fuéramos llenos del Espíritu Santo, que es un mandato bíblico. Y
aunque a menudo señalan a un grupo de personas que estaban
erradas para justificar sus creencias, tienes que dejar el Evangelio
tal como Jesús lo enseñó y practicó para obtener ese resultado. A
veces, toma algo de tiempo para que alguien criado en el ambiente
se vuelva hambriento de acuerdo con el diseño de Dios. Aunque la
mala enseñanza ha eliminado a muchos del frente de la batalla, la
desilusión es probablemente el mayor enemigo del avivamiento. Aun
mayor que la mala enseñanza. Trato este tema mucho más a fondo
en mi libro Fortalecidos en el Señor. Pero es suficiente decir, entrega
tu desilusión a Dios, y vuelve a renovarte en esperanza. No dejes de
perseguirlo hasta que tu corazón rebose con esperanza. Enfréntate
con el hecho de que estar lleno de esperanza no es la
responsabilidad de nadie más. Mi esperanza es mi propia
responsabilidad.
Una de las cosas más importantes que puedes hacer para llegar
a tener hambre es leer acerca de avivamientos pasados. Permíteme
expresarlo de otra manera: El hambre se crea cuando nos
exponemos a los testimonios milagrosos de las invasiones
sobrenaturales de Dios a lo largo de la historia. El testimonio
profetiza esperanza y hambre al corazón humano. Recuerdo a un
amigo pastor quien, cuando terminó de leer el libro de Rick Joyner
acerca del Avivamiento de Gales, titulado World Aflame (El Mundo
en Llamas), no pudo permanecer en su oficina o casa. Se fue al
bosque a orar. Algo estaba explotando dentro de él que no podía
contener dentro de un lugar normal. Se tenía que expresar.
Hay muchos libros excelentes acerca del avivamiento; los que
cuentan historias acerca de las obras milagrosas de Dios en la
transformación de personas y ciudades. Los testimonios profetizan.
Es casi imposible leer estas historias y no quedar hambriento. De
hecho, ni siquiera pensamos acerca de nuestra necesidad de tener
más hambre por Dios, porque desde lo más dentro de nuestro ser
sale un clamor, casi volcánico en su naturaleza, por más de Dios
cueste lo que cueste. La oración que sale no es ensayada. Ni está
escrita. Tampoco es una oración ritual que hacemos para que
podamos poner una “palomita” en nuestra lista. Esta es la oración
que manifiesta hambre y pasión, que solo un Padre de promesas
podría inspirar.
He sido testigo de personas que no han tenido nada de hambre
por el derramamiento del Espíritu Santo que fueron testigos de un
milagro en su propia vida, o aun en la vida de un amigo cercano, y
se encendieron en un instante. Un pastor vino conmigo después de
experimentar un milagro creativo en su cuerpo que era innegable.
De hecho los dos lo vimos ocurrir dentro de unos 30 segundos. En
respuesta, me dijo, “No creo lo que acabo de ver”. Lo dijo en serio.
Caminó anonadado por una media hora. Después de que la
significancia del milagro impactara su corazón y mente, regresó
conmigo y dijo, “He descubierto por qué estoy vivo”. Esa noche
nació una pasión que ardía. No la reacción emocional que solo dura
un rato. Pero la clase que está anclada en nuestro propósito de
existir.

HOMBRES SABIOS TODAVÍA VIAJAN


He escuchado a personas decir, más de lo que quisiera recordar,
“Dios sabe que queremos avivamiento. Si es Su voluntad, Él
causará que suceda. Él sabe dónde vivimos”. Estoy seguro de que
las intenciones son buenas. Pero esa clase de oración viola tanto de
Su corazón y naturaleza que hasta da miedo. Tenemos la
responsabilidad de perseguirle. Él no es el bot-ones cósmico que
está buscando una manera de cómo agradarnos. Él es el Padre
amoroso, indudablemente, pero sigue siendo el Señor soberano
sobre todo, quien añora la asociación con aquellos que han recibido
a Su Hijo Jesús. La Escritura lo llama co-laborar.
Él nos ha dado Sus promesas y un acuerdo contractual, en su
pacto, de encontrarse con nosotros cuando lo busquemos. Aunque
Él sabe lo que necesitamos antes de pedírselo, Él requiere que le
pidamos, incluso por nuestro pan diario. No es que Él no lo sepa o
no recuerde. Es que Él anhela que nosotros lo busquemos,
conscientes de Su pacto y Sus promesas. Alinearnos con Su
Palabra es esencial para aprender a aprehender todo lo que Él ha
puesto a disposición en esta vida. La mayor parte de lo que
necesitamos en esta vida nos será llevado. Pero la mayor parte de
lo que queremos tendremos que ir a buscar. La búsqueda es
necesaria para nuestro propio bien. Es en la búsqueda que
demostramos gran fe en Su Palabra y pacto. Además, la búsqueda
nos convierte en la clase de discípulo que administrará mejor la
respuesta una vez que venga.
Me doy cuenta de que no todo el mundo puede darse el lujo de
dar la vuelta al mundo. Pero posiblemente te sorprenda las cosas
que Él financiará si el hambre está presente. Persigue a Él y Su
obra con todo lo que tienes, y Él proveerá por todo lo que Él inspira,
que se ha arraigado profundamente en nuestros corazones.
Habiendo dicho esto, tenemos que estar dispuestos a ir
dondequiera que Dios se esté moviendo. He viajado muchísimo
para perseguir todo lo que Dios está haciendo. Comenzó con
conferencias en las cuales mis héroes de fe estaban ministrando.
Jack Hayford y John Wimber, por ejemplo. Mi hambre también me
llevó a Toronto, Pensacola, Pasadena, St. Louis, Spokane, Gales,
Argentina, y muchos otros lugares para ver lo que Dios estaba
haciendo. Pero no meramente como observador. Anhelo estar en
medio de lo que Él está haciendo. Simplemente quiero ser un
participante rendido.

HONRANDO A GENERALES
Hace muchos años, Dios impresionó en mi corazón que
necesitábamos honrar a quienes se han ido antes que nosotros, aun
aquellos cuyas vidas terminaron en fracaso. Si hacíamos como Él
mandaba, nos daría a nosotros los dones y las unciones de quienes
se han ido antes que nosotros. En el Reino de Dios, mucho de lo
que recibimos nos es dado en la misma medida que el honor que
damos. Jesús habló de este principio cuando dijo, “No hay profeta
sin honra, sino en su propia tierra y en su casa” (Mateo13:57). Así
que, he hecho que sea mi misión por muchos años honrar a los
generales del pasado, aun hasta el punto de tener cuidado en
cuanto a cómo hablo de ellos y de sus fracasos. No estoy diciendo
que debemos ignorar o esconder sus pecados. Dios no hace eso en
la Biblia. Pero tampoco debemos sentir gusto en hablar de estos,
como si nosotros fuéramos superiores de manera alguna. Esa es
una señal segura de que tenemos ceguera en cuanto a nuestras
propias debilidades. Sin arrepentimiento, eso solo puede llevar a
una cosa—el fracaso personal.
He ido a las tumbas de grandes hombres de avivamiento tales
como Smith Wigglesworth, Charles Finney, John G. Lake y Evan
Roberts, solo para orar. Y a pesar de los rumores, no hablo con los
muertos ni les pido nada. Solo voy a la tumba para honrar a Dios por
las grandes cosas que Él hizo a través de la entrega total de ellos,
por imperfectos que hayan sido. Para mí, estos lugares son como
las piedras memoriales del Antiguo Testamento, las cuales eran
recordatorios físicos para el pueblo judío de su historia milagrosa
con Dios. De la misma manera, estas piedras memoriales están
para recordarnos de lo que es posible a través de una vida rendida.
Cuando me paro cerca de sus tumbas, le recuerdo a Dios lo que
lograron hacer en Su nombre, recitando sus palabras o acciones a
Él. Es mi esfuerzo para unir mi corazón a la manera en que Dios los
tocó y usó de manera poderosa. Luego le pido a Dios que lo haga
de nuevo y que me incluya en lo que está haciendo. He
experimentado un gran afecto en mi corazón por los héroes del
pasado y una gratitud sobrecogedora de que Él nos use de una
manera que lo honre a Él y honre a quienes han preparado el
camino para que nosotros tengamos las oportunidades que tenemos
ahora.

PROVERBIOS Y AVIVAMIENTO
Es mi convicción personal que el avivamiento comienza con
poder, pero que se sostiene por medio de la sabiduría. Espero hacer
que eso quede claro a lo largo de este libro, ya que la necesidad de
la hora es tanto para el poder como para la sabiduría para obtener y
sostener todo lo que Dios pretende hacer en nuestra vida.
El Libro de los Proverbios nos da sabiduría y percepción en
cuanto a cómo administrar todo lo que Dios nos da, ya sea dinero,
amigos, familia, negocios o aun avivamiento. En realidad, todo se
trata de la administración. Leo un capítulo cada día de este libro
fabuloso, según la fecha. Proverbios nos provee perspectivas
brillantes que no tienen paralelo en el resto de la Biblia. Como
resultado, tienen un lugar en el estudio completo de los grandes
moveres de Dios.
El enfoque principal de Proverbios, y así que es el enfoque de la
sabiduría, es capacitarnos para reinar en la vida. Eso no significa
reinar sobre las personas, con un acercamiento a la vida de que
somos mejores que otros. Es que en la sabiduría aprendemos a
representar bien al Señor al reinar sobre los asuntos de la vida en
los que tantos otros se tropiezan. Por ejemplo, el dinero no me
controla a mí. Yo controlo al dinero para la gloria de Dios.
Admitiré que estos principios se aplican a muchas cosas además
de los grandes moveres de Dios. Mi sugerencia es que leas este
libro de sabiduría en lo que respecta a cualquier cosa que Dios te
haya dado para que supervises o aportes. Mi punto es que también
administramos el avivamiento. Aquí está uno de mis versículos
favoritos en cuanto a esto:

El hombre saciado aborrece la miel, Pero para el hombre


hambriento todo lo amargo le es dulce (Proverbios 27:7).

Esta declaración es tan profunda en su aplicación al tema del


avivamiento que me asombra que no haya sido el propósito principal
del versículo. Muchas personas que están llenas (saciadas) pueden
aborrecer aun las cosas buenas. Las personas satisfechas no son
buenos jueces de lo que Dios está haciendo. No tienen una
necesidad o apetito por lo que Dios está haciendo. Realmente no. El
hambre y el reconocimiento de la necesidad personal son los
intérpretes más confiables de los moveres de Dios. La prostituta, el
ladrón, el endemoniado lo reconocieron cuando llegó. ¿Por qué?
Vivían conscientes de su necesidad.
Pero los líderes religiosos en el día de Jesús no.
Asombrosamente, lo que es dulce para todos los demás en la
habitación es repugnante para ellos. Esta clase de persona es la
que se convierte en el crítico del restaurante, o me atrevo a decirlo,
el crítico de avivamiento. Ellos apuntan a incontables expresiones
de avivamiento, siempre criticándolos, diciendo, “Eso no es
avivamiento”. Me acuerdo de uno que me declaraba esas palabras.
Este es mi pensamiento, “Yo no sé qué está sucediendo en el
círculo de tres pies en el cual estás parado, pero en este, yo estoy
ardiendo con el fuego de avivamiento”. Toma responsabilidad por tu
propia experiencia, tu propio fuego. ¿No es esa la lección de las
diez vírgenes en Mateo 25? Cinco se aseguraron de tener aceite
para sus lámparas para quemar, y a las cinco insensatas se les
acabó el aceite como no tomaron responsabilidad personal.
Asegúrate de que el fuego esté ardiendo dentro de ti, ardiendo
brillantemente, y de que haya suficiente aceite para todos tus días
en la tierra.
Hay más críticos de avivamiento en este día de lo que puedo
imaginar en cualquier otro momento de la historia. Estoy seguro de
que el uso de los medios sociales es lo que hace que toda persona
parezca ser un experto. Lo que he aprendido de la invasión reciente
de las redes sociales en muchas de nuestras vidas es que ya no
necesitas percepción o inteligencia para tener una opinión.
Simplemente tratar de ser políticamente correcto comprueba que la
insensatez es contagiosa. Los valores equivocados aparentan ser
sabiduría. El temor se disfraza de sabiduría; de otra manera, sería
sólidamente rechazada. Es asombroso lo rápido que una mentira
puede propagarse, que los valores en contra del reino puedan ser
promovidos como el Evangelio, y que vivir bajo el temor del hombre
pueda considerarse una virtud. El estado de estar profundamente
arraigados en la Palabra de Dios y en constante comunión con el
Espíritu de Dios es la espada de dos filos que nos mantiene en
seguridad continua. Caminar con personas de mente parecida nos
ayuda inmensurablemente en la vida de avivamiento. La Palabra, el
Espíritu, y el pueblo de Dios comprenden el cordón de tres hilos que
no se rompe fácilmente.
La forma en que vivimos nuestras vidas realmente importa. No
debemos ser controlados o influenciados por lo que es popular o por
lo que las masas comúnmente creen. Jesús nos llama a Él, para
que seamos como Él. No somos culturalmente relevantes cuando
reflejamos la cultura en nuestro derredor. Somos culturalmente
relevantes cuando modelamos el estilo de vida del Reino de Dios
que el mundo anhela obtener. Todos quieren paz, amor y gozo.
Cuando caminamos en esas cosas, sin importar las circunstancias,
manifestamos la naturaleza de Su mundo que no puede ser
sacudido. Te recuerdo; todos quieren un rey como Jesús. Él es el
deseo de las naciones. “’Y haré temblar a todas las naciones;
vendrán entonces los tesoros[a] de todas las naciones, y Yo llenaré
de gloria esta casa’, dice el Señor de los ejércitos’” (Hageo 2:7
NBLA). Tenemos que ilustrar lo que es prosperar en la vida, a pesar
de las condiciones en nuestro derredor. Muchos en este punto
piensan que me estoy refiriendo al dinero. Mientras que admito que
a veces incluye el dinero, el asunto más importante es la
prosperidad del alma. (Ver 3 Juan 2.) ¿Cómo nos va en nuestro
mundo interior? Esa es la cuestión verdadera. De hecho, nuestro
semblante es el único Evangelio que muchos llegarán a leer.
El salmista lo dijo de esta manera, “Dios tenga misericordia de
nosotros, y nos bendiga; Haga resplandecer su rostro sobre
nosotros; Selah. Para que sea conocido en la tierra tu camino, En
todas las naciones tu salvación” (Salmo. 67:1-2). Es asombroso
cómo el darnos cuenta del rostro de deleite de Dios sobre nosotros
afecta nuestro propio semblante. Y eso llega a ser nuestro
testimonio. Toma nota de que la conclusión de este salmo es la
salvación de las naciones.
Hay diferentes realidades, cada una compitiendo por nuestra
atención, y ultimadamente, nuestro afecto. Está el poder de las
tinieblas, lleno de temor, ira, amargura, arrogancia, etc. Y está el
Reino de Dios, lleno de amor, gozo y paz. Nuestro semblante
siempre reflejará la naturaleza del mundo del cual estamos más
conscientes.

MIGRACIÓN MULTIGENERACIONAL
Hace algunos meses, Beni y yo estábamos viendo la televisión
juntos cuando algo captó mi atención. La verdad es que yo estaba
solo mirando a medias mientras también jugaba con mi iPad, que es
un hábito común que tengo. En medio de mi experiencia con el iPad,
escuché esta frase venir del programa: migración multigeneracional.
Esa frase cautivó mi corazón en un sentido muy real. Puse de lado a
mi iPad y empecé a ver, percibiendo que estaban hablando de algo
profundo y acogedor. Se trataba de un documental acerca de las
mariposas Monarca, que no es la clase de cosa que solemos ver
juntos. Al comenzar a escuchar, nuevamente quedé cautivado por la
frase, migración multigeneracional.
Después de terminar ese programa, fui a YouTube e investigué
más acerca de este tema. Fácilmente pude encontrar otros videos
acerca de lo mismo. Captó mi atención por tantas razones, una de
ellas, no la menos importante, es que intencionalmente vivimos con
una consciencia de nuestro impacto multigeneracional y la
responsabilidad de dejar una herencia. De hecho, mi hijo Eric y yo
somos coautores de un libro sobre este tema, titulado, Momentum:
Lo que Dios comienza permanece. Es un tema que ha sido muy
importante para nosotros y ha marcado nuestras decisiones por
muchos años. Pero este programa me introdujo a algo de lo cual no
me había dado cuenta. Parecía que había algo en esta idea que
posiblemente nos podía ayudar a llegar al siguiente nivel en un
mover de Dios.
Lo que los productores de este programa querían que
aprendiéramos es que las mariposas Monarca hacen su migración
de México a Canadá. Nos mostraron los bosques en México donde
alrededor de 200 millones de estas mariposas existen a la vez. Una
vez que inician sus viajes, necesitan cuatro generaciones de ellas
para que alcancen su destino. Imagina esto: La mariposa deja a los
otros millones de mariposas que viven en un bosque en particular en
México y comienza la travesía a Canadá. Cuando han viajado su
distancia prescrita, ponen huevos, que se convierten en orugas, y
cada una forma un capullo, del cual sale una mariposa. Esas vuelan
lo más lejos que pueden, luego ponen huevos para que la siguiente
generación de mariposas continúe el viaje. Instintivamente, saben lo
que les toca hacer. Esto es similar al salmón, que viajan de vuelta al
mismo río en que nacieron. Pero la mariposa Monarca tiene una
asignatura incorporada en ellas que en algunas maneras es más
impresionante que el salmón. Para la mariposa Monarca, se
requieren cuatro generaciones para completar aquello para lo cual
nacieron. Posiblemente por eso cada creyente instintivamente
anhela más. Y una vez que el concepto de avivamiento se revela
como una posibilidad, poco más importa. Vivir dándose cuenta de
que no será una generación la que completa nuestra asignación
puede ayudarnos a medida que preparamos a la siguiente
generación para su razón de ser.
Después de cuatro generaciones alcanzan su destino. Y luego
inician de nuevo el mismo viaje de regreso a México, que toma otras
cuatro generaciones. ¿Es posible que quedemos cortos en el
avivamiento porque no reconocemos ni valoramos todo lo que Dios
quiere hacer? Lo que Él ha planeado no se puede lograr en una
generación. Por lo contrario, ha de ser un esfuerzo cooperativo entre
múltiples generaciones. Él es el Dios de Abraham, Isaac y Jacob,
todos a la vez. Él reina sobre las intenciones y los propósitos de
múltiples generaciones. Una de nuestras responsabilidades
principales es preparar a la siguiente generación, por medio de la
instrucción, el ejemplo y la oportunidad, con la responsabilidad de
vivir en el espíritu de avivamiento todos sus días, y de no esperar
nada menos.
Fue la ausencia de hambre que una vez tuvo lo que acabó con
uno de los más grandes reformadores de toda la historia, el Rey
Ezequías, y le quitó toda su influencia multi-generacional. Sucedió
cuando Isaías lo reprendió por su pecado. Le dijo entonces que sus
hijos se convertirían en eunucos en el imperio Babilónico. El Rey
Ezequías respondió que la palabra era buena porque “Al menos
mientras yo viva, habrá paz …” (Ver Isaías 39:5-8.) Así esta
migración multi-generacional terminó. Él perdió de vista su
responsabilidad de ser una influencia de largo plazo y se conformó
con disfrutar del favor mientras él vivía, aunque la siguiente
generación iba a sufrir a causa de sus elecciones. El reino de
Ezequías, uno de los más grandes en la historia, fue seguido por el
de su hijo, Manasés, quien fue uno de los reyes más perversos en la
historia. Cuando no usamos correctamente algo que Dios nos ha
dado, o no le damos su debido lugar, algo inferior crece en su lugar.
MANTENER LO PRINCIPAL LO PRINCIPAL
Habíamos experimentado un poderoso derramamiento del
Espíritu Santo en 1987 que comenzó inmediatamente después de
que varios de nosotros asistimos a una Conferencia de Señales y
Maravillas en la Iglesia Vineyard de Anaheim con John Wimber.
Varios otros oradores notables estaban allí. Fui tocado
profundamente. Y aunque nadie oró por nosotros ni profetizó sobre
nosotros, volvimos a casa cambiados y animados. Los milagros
comenzaron a la siguiente semana. Para poner esto en perspectiva,
yo no había visto sanidades o milagros cuando oraba aunque lo
había enseñado y practicado por años. Simplemente no sucedía.
Hasta ahora. No oré de manera diferente. No enseñé algo diferente.
Mas Jesús vino de maneras que yo solo había anhelado. Y mientras
que experimentamos un derramamiento que continuamente iba en
aumento por una temporada, yo no sabía cómo sostenerlo. Mucho
como los sacerdotes en el Antiguo Testamento, me enfrentaba con
la realidad de que el fuego se acaba cuando ya no hay más
combustible.
Dios fue tan bueno con nosotros, ya que el Espíritu Santo vino
en poder en momentos diferentes a lo largo de los siguientes ocho
años. Fueron como olas. Se sentía como que algo faltaba, ya que
este derramamiento nunca llegó a ser un modo de vida. Al mirar
atrás, puedo ver que yo pensaba que ésta era la voluntad de Dios
para nosotros. Me suponía que era Su deseo que lo
experimentáramos de esa manera, ocasionalmente. Era Su
soberanía. O así yo pensaba.
En 1995 decidí ir a Toronto, donde había escuchado que Dios se
estaba moviendo poderosamente. Y aunque mucho de lo que
ocurría allí era mal juzgado por muchos, valía el riesgo. Durante mi
vuelo a esa gran ciudad, me encontré orando, “Dios, si me tocas de
nuevo, nunca cambiaré de tema”. Al orar, descubrí que tenía una
convicción que no había puesto en palabras antes, ni lo había
pensado conscientemente a fondo. Se me había hecho aparente
que en 1987 yo había añadido lo que Dios estaba haciendo a lo que
ya estábamos haciendo. Mi oración de que Él me tocara de nuevo
incluía mi compromiso de nunca cambiar el tema de lo que el Padre
estaba haciendo.
Cuando entré al auditorio de Toronto Airport Christian Fellowship,
quedé sobrecogido por las manifestaciones de 5,000 personas. No
era que nunca había visto nada así antes. Es que solo lo había
experimentado en números pequeños. Cinco mil personas, todas
apasionadas por Jesús, era sobrecogedor. Así que cerré mis ojos y
enfoqué mis afectos en el Señor. En ese momento me di cuenta de
que lo que llenaba ese auditorio era la misma unción y presencia
que habíamos experimentado en algunas de nuestras reuniones de
oración nocturnas en casa. Reconocer Su presencia hizo mucho
más fácil que me relajara y disfrutara de este momento inusual pero
impregnado del Espíritu Santo.
Cuando estamos en una situación que es nueva para nosotros y
estamos tratando de discernir si es de Dios o no, nuestra mayor
herramienta es nuestra habilidad de reconocer a Él. Demasiados
concluyen que si se sienten incómodos con algo, lo que están
observando no es de Dios. Eso no es totalmente cierto. Él es el
consolador. Pero frecuentemente donde nos guía es desafiante, y
nos estira mucho más allá de nuestras zonas de confort. En
realidad, Él me guía a donde yo necesito Su confort. Hay una gran
diferencia entre la advertencia que el Espíritu Santo nos da cuando
algo es falso y la incomodidad que sentimos cuando está fuera de
nuestro entendimiento o historia personal. Aprender la diferencia es
de suma importancia, especialmente en temporadas de
derramamiento poderoso. Tenemos que aprender el privilegio de
reconocerlo en nuestros tiempos privados con el Señor. Lo que
aprendemos allí siempre ayudará en las reuniones corporativas.
Combinado con nuestra habilidad de reconocer la presencia del
Espíritu Santo, nuestra mayor salvaguarda contra el engaño es
nuestra inmersión en la Palabra de Dios. Y aunque sé que el
conocimiento bíblico suele ser lo único que se enfatiza en este punto
de la discusión, muchos que usan ese punto son los que han
quedado más engañados en cuanto a lo que corresponde a los
moveres de Dios. Nuevamente, permite que la Palabra de Dios te
guíe a la persona de Jesucristo. Él ha de ser conocido y encontrado
y debemos confiar en Él completamente.
El Espíritu Santo nos trae paz cuando nos falta entendimiento.
Es la Biblia la que eleva este elemento por encima del
entendimiento, ya que el corazón nos llevará más lejos en Dios que
la mente jamás hará. Por esta razón, Pablo enseña que Dios nos da
paz que sobrepasa el entendimiento. (Ver Filipenses 4:8). Y esa paz
toma una postura militar de protección de todo lo que me
corresponde. Paz nos protege donde el entendimiento no puede.
Para experimentar la paz que sobrepasa el entendimiento, rindo mi
derecho de entender. Nuevamente, no es que la mente no sea
importante. En verdad es muy importante. Pero cuando mi mente es
la que controla mi vida cristiana, tengo una vida cristiana inferior. La
entrega a los propósitos y métodos de Dios es la clave a toda
actividad en el Reino. Especialmente, el avivamiento.

¿BLOQUEOS?¿O INVITACIONES?
Uno de los sermones que he escuchado con más frecuencia a
través de los años es lo que tenemos que hacer si queremos
avivamiento. Por supuesto, estos sermones rara vez vienen por
parte de alguien que ha experimentado uno. Por lo general vienen
de personas que han leído los libros sobre el tema y tienen gran
hambre. Los aplaudo. Juntos entraremos en las cosas mayores de
Dios para esta próxima temporada.
Esta es la sección donde yo podría, sin intención alguna, causar
la mayor ofensa. Pero solo si no captas el punto principal de esta
siguiente sección. Así que por favor, lee cuidadosamente lo que está
escrito.
En la siguiente sección voy a dar una lista de todas las diferentes
partes de nuestras vidas que son consideradas bloqueos a un gran
mover de Dios. Aunque apoyo cada idea como extremadamente
importante, no bloquean Su venida. Él entra al lugar donde es
bienvenido.
Muchas personas quieren llegar a ser casi perfectos para que
Dios venga. Me hace recordar a la persona que limpia su propia
casa antes de que vengan las personas contratadas para la limpieza
y hagan su trabajo. Tratamos de prepararnos para el derramamiento
poderoso por medio de hacernos dignos de ello. Nadie lo diría así,
pero es la realidad de esta clase de mentalidad.
Aquí está una lista de cosas muy importantes que he escuchado
enseñar acerca de asuntos con las que tenemos que tratar antes de
que podamos esperar tener un avivamiento:

• Restaura reuniones de oración corporativas, entonces


tendremos avivamiento.
• Vuelve a la disciplina de oración y ayuno, entonces
tendremos avivamiento.
• Vuelve a darle prioridad al estudio de la Biblia, entonces
tendremos avivamiento.
• Vuelve a honrar y orar por Israel de la manera debida,
entonces tendremos avivamiento.
• Haz que los niños sean la prioridad de la iglesia, entonces
tendremos avivamiento.
• Ser compasivos y cuidar a los pobres, entonces podremos
tener avivamiento.
• Restaura el honor a las personas muy mayores, entonces
tendremos avivamiento.
• Tenemos que buscar la reconciliación en todas nuestras
relaciones personales, antes de que podamos tener
avivamiento.
• Tenemos que aprender a darle prioridad a la juventud, o
nunca tendremos avivamiento.
• Tenemos que abordar el problema del racismo sistémico,
antes de que podamos esperar tener avivamiento.
• Si rechazamos el materialismo y aprendemos la
generosidad como un estilo de vida, entonces podemos
tener avivamiento.
• Hasta que las mujeres sean valoradas y celebradas
debidamente, nunca podremos esperar avivamiento.
• Debemos arrepentirnos por romper pactos con los
Pueblos de las Primeras Naciones, entonces podremos
tener avivamiento.
• Si tan solo oráramos más en nuestras vidas personales,
entonces podríamos esperar avivamiento.

La lista podría seguir y seguir, pero es mi esperanza que hayan


captado el punto. Todos estos son asuntos extremadamente
importantes a los cuales debemos prestar nuestra atención. Son
vitales. Pero Dios nos conoce. Él sabe que si ponemos todas las
cosas en su debido orden, y luego Él viene en poder, ultimadamente
nosotros tomaremos el crédito por el avivamiento. A veces
conseguimos la carreta antes que el caballo, por así decirlo. Lo que
leemos en nuestros libros de historia como manifestaciones de un
gran mover de Dios, en realidad es el fruto del avivamiento, no la
causa. Ahora, obviamente, si Dios dice que ayunemos, ayunamos.
La oración y la obediencia siguen siendo la clave para participar en
un derramamiento del Espíritu Santo. Y siempre debemos estar
pidiendo más. Pero con frecuencia trabajamos tan duramente para
causar un avivamiento, que pasamos de lado el ingrediente número
uno: Él. Darle la bienvenida, dar lugar a Su corazón, dar espacio en
nuestras vidas, nuestro día, nuestros servicios, solo para Él, es el
punto. Trabajamos tan duramente para Él, que Él podría llegar y no
nos daríamos cuenta.
Todas estas cosas en mi lista son vitales. Probablemente podrías
agregar a la lista basado en tus propias convicciones, o
posiblemente de mensajes de avivamiento que has escuchado. El
problema no es la lista. El problema es que frecuentemente
confundimos lo que cambia en avivamiento, con lo que tenemos que
hacer para obtener avivamiento. Si Él viniera solo después de que
nos hayamos ocupado de todas las cosas en mi lista, terminaríamos
por pensar que el mover de Dios se trataba de nosotros. Y si hay
algo que tenemos que aprender en este cometido es que Dios se
mueve de una manera donde solo Él recibe la gloria. Nuestro honor
es participar.
Así que aquí está una respuesta simple a algunos de los asuntos
mencionados arriba:

Orar por avivamiento es extremadamente importante.


Pero orarás más si el avivamiento llega. Y lo que oramos
durante el avivamiento es en parte lo que lo sostiene.
El ayuno tiene su lugar en la búsqueda de avivamiento,
pero ayunarás más y con mayor facilidad una vez que el
avivamiento llegue. El ayuno es esencialmente tener
hambre por algo que el alimento no puede satisfacer. Y
ningún precio es demasiado grande para continuar con la
maravilla de algo tan glorioso como el avivamiento.
Dar honor a los niños, la juventud y los ancianos son
expresiones vitales de la vida cristiana. Es el cristianismo
normal. Pero también lo es el avivamiento. Hacemos
todo mejor y naturalmente en el avivamiento.
El materialismo es idolatría. Pero el materialismo cesa en
el avivamiento, porque nada más importa. Aun la Iglesia
primitiva, en medio del avivamiento, consideraba que
nada les pertenecía, al buscar cómo vivir estilos de vida
generosos. (Ver Hechos 4:32.)
No hay excusa para los abusos y los convenios rotos
contra nuestro pueblo de las Primeras Naciones. Una de
las primeras cosas que hicimos en el derramamiento del
Espíritu Santo entre nosotros fue honrar a nuestra tribu
local con palabras de afirmación, oración y apoyo
financiero una vez que llegó el avivamiento. Es el fruto,
no la causa.
Los efectos prolongados de la esclavitud inspiran una
actitud insidiosa de superioridad que da lugar al espíritu
de racismo. El racismo en todas sus formas es perverso
en todo sentido, desde su mismo fundamento. El
avivamiento es vida en la gloria. Jesús dijo que Él nos
daba su gloria para que fuéramos uno. (Ver Juan 17:22.)
La unidad, aun la unidad racial, se logra mejor en la
gloria, que es una manifestación del avivamiento.

El punto es que lo que creas que necesita ser arreglado antes de


que Él venga en poder es probablemente lo que Él quiere arreglar
cuando venga. Si Él indica que hay que ayunar por tres días, y que
entonces vendrá en poder, entonces, hazlo. Puro y simple. Pero
necesitamos dejar de tratar de ganar el favor que Él nos ha dado y
aprender a darle la bienvenida en cada aspecto de nuestras vidas.
Ésta es una travesía relacional, que significa que constantemente
estamos tratando con lo que Él aborda en esa travesía.

EL HAMBRE, EL REGALO DE DIOS


Para concluir, el hambre es una buena señal. Soy un padre
extremadamente feliz de tres hijos. Cada uno se casó con cónyuges
piadosos, quienes por su cuenta nos han dado a Beni y a mí 11
nietos. Ser padres y verlos crecer según el diseño de Dios para ellos
es uno de los mayores privilegios que podemos disfrutar este lado
del cielo. Pero recuerdo bien cuando eran bebés. Una de las
maneras en que uno podía darse cuenta de que uno de ellos estaba
enfermo era que dejaban de tener hambre. Claro, hay fiebres y otras
manifestaciones de enfermedad. Pero la que influye en mi pensar
hasta el día de hoy es la ausencia de hambre. Es una seña de
enfermedad. Esto es absolutamente cierto para los seguidores de
Jesús. La ausencia de hambre habla a la condición del corazón que
necesita ser avivado. Necesita recibir el calor del amor de Dios que
restaura la esperanza y nuestra conexión con por qué estamos
vivos.
De la misma manera en que no se nos puede antojar algo dulce
a menos que lo dulce exista, no podemos tener hambre por la
realidad del Cielo en la tierra a menos que esa realidad exista. El
avivamiento es una realidad así. Sabemos que existe porque se vio
en el estilo de vida de Jesús. También sabemos que está dentro del
alcance porque Jesús nos enseñó a orar por ello a través de la
siguiente Oración del Discípulo:

Padre nuestro que estás en los cielos,


santificado sea tu nombre.
Venga tu reino.
Hágase tu voluntad,
como en el cielo, así también en la tierra.
El pan nuestro de cada día, dánoslo hoy.
Y perdónanos nuestras deudas, como también nosotros
perdonamos a nuestros deudores.
Y no nos metas en tentación, mas líbranos del mal;
porque tuyo es el reino, y el poder, y la gloria, por todos
los siglos. Amén. (Mateo 6:9-13 RVR60).

Fuimos diseñados para la eternidad en el Cielo. Es nuestra


naturaleza tener hambre de esa realidad ahora, a través de las
diversas manifestaciones del avivamiento y Sus muchas
demostraciones de gloria. El avivamiento es vivir en la gloria.
Capítulo Siete

RIQUEZAS ESPIRITUALES

Un avivamiento genuino sin el gozo del Señor es tan


imposible como una primavera sin flores, o una aurora
del día sin luz.
CHARLES SPURGEON

E XISTE un principio que se encuentra a lo largo de las Escrituras,


que en verdad tiene mayor efecto sobre el tema de avivamiento,
de lo que la mayoría de nosotros hubiéramos pensado. Es primero
lo natural, luego lo espiritual. Nuestra mayordomía de las cosas
naturales nos prepara para la mayordomía de lo espiritual. El
apóstol Pablo dijo esta frase en su instrucción a la iglesia en Corinto.
Les estaba enseñando acerca del misterio y la necesidad de la
resurrección.

Sin embargo, el espiritual no es primero, sino el natural;


luego el espiritual. (1 Corintios 15:46).

Para ilustrar este concepto tal como aparece a través de la


Escritura, un cordero natural era sacrificado para la expiación del
pecado. Jesús, el cordero de Dios, llegó a la escena para cumplir
todos los requisitos de la ley a favor nuestro al darse a sí mismo
como una ofrenda. Al hacerlo, descontinuó los sacrificios animales.
Primero el cordero natural, luego el cordero espiritual.
Y otra vez, Adán fue el padre de la humanidad. Si hubiera vivido
en justicia, hubiera sido nuestra herencia hasta este día. Pero en
lugar de ello, pecó, y heredamos su pecaminosidad. Jesús vino
como el último Adán, llegando a ser el “padre eterno” de toda una
nueva clase de personas llamada una “raza escogida” en 1 Pedro
2:9. Y de la misma manera en que heredamos la pecaminosidad a
través de Adán, así heredamos la justicia de Cristo en el último
Adán por medio de nuestra entrega total a Él. Primero el Adán
natural, luego el Adán espiritual.
Este concepto figura por todas las Escrituras. Pero Jesús enseñó
este principio de la manera más inusual—y en el ambiente de hoy—
de una manera sumamente ofensiva. Usó el concepto en lo que
respecta al dinero.

Por tanto, si no han sido fieles en el uso de las riquezas


injustas, ¿quién les confiará las riquezas verdaderas? Y
si no han sido fieles en el uso de lo ajeno, ¿quién les
dará lo que es de ustedes? (Lucas 16:11-12).

“Riquezas verdaderas” no significa más dinero. No te está


enseñando cómo aumentar tus ingresos o mejorar en cuanto a tu
seguridad financiera. Esta lección no es si manejas tu dinero bien, te
tocará tener más. Hay lugares en la Biblia que nos dan percepción
en cuanto a cómo traer aumento a nuestras vidas en general, sea
finanzas, el uso de los dones, amistades, etc. Pero aquí dice,
bastante claramente, que el nivel de nuestra fidelidad en cuanto al
dinero injusto determina la medida de las riquezas verdaderas que
disfrutaremos. Las riquezas verdaderas no son de este mundo. Es la
esfera del Reino de Dios, manifestado sobre nuestras vidas, que es
el toque culminante de nuestra mayordomía fiel de dinero. Para mí,
“las riquezas verdaderas” abordan fácilmente el tema del
avivamiento, porque la presencia manifiesta de Dios, Su gloria
revelada y derramamiento absoluto del Espíritu Santo es el ejemplo
máximo de verdaderas riquezas.
El derramamiento del Espíritu Santo es la riqueza más grande
del cielo, llamada presencia, que es derramada sobre un pueblo
sumamente necesitado. No sé si podríamos posiblemente
imaginarnos un mayor ejemplo de riquezas que el Espíritu Santo
mismo.
NO SE PUEDE COMPRAR
Sería un error grave enseñar que damos dinero inmundo para
obtener riquezas celestiales. Hubo tiempos en la historia en que se
les enseñaba a los creyentes que podían comprar la salvación para
otra persona por medio de sus donaciones a la iglesia. He
escuchado a algunos líderes enseñar que si les damos dinero, Dios
nos premiará, sanando a nuestro familiar enfermo o dando mayor
unción en nuestras vidas. Provoca nauseas leer de tales cosas en la
historia de la Iglesia, y ni se diga al verlo suceder hoy. Es una
realidad desafortunada, tanto en el pasado como en el presente.
No podemos comprar sanidad, avivamiento, o refrigerio espiritual
o derramamiento de manera alguna. Esa es una interpretación
enferma de esta maravillosa verdad. Y sin embargo, lo que Jesús
enseñó causaría calumnias en su contra en los medios de hoy
dentro de nuestro ambiente político actual. Es importante ver las dos
cosas que Jesús quería que experimentáramos como resultados de
seguir Su enseñanza. Una es que aumentaríamos en verdaderas
riquezas, que no es dinero. La verdadera riqueza es la realidad del
mundo invisible, funcionando en nuestras vidas de una manera que
glorifica a Dios y nos establece aun más en identidad y propósito. El
mundo invisible es superior en todo sentido a lo que vemos en lo
natural. Y sin embargo, es nuestro cuidado y mayordomía sobre lo
natural lo que nos prepara para lo invisible. La segunda parte de
este pasaje es otro enfoque, lo que es de ustedes. Jesús nunca dijo
que el dinero era la raíz de todo mal. Es el amor al dinero lo que es
la raíz de todo mal. Jesús nunca dijo que las cosas materiales son
malas, o que poseerlas es malo. De hecho, Él prometió traer
aumento a esas áreas si eres fiel. (Ver Marcos 10:29-31). Pero el
objetivo, sin posibilidad de equivocarse, es la realidad del Cielo en la
tierra. Verdaderas riquezas.

LAS ESFERAS DE LAS PRUEBAS FINANCIERAS


Hay tantas áreas en nuestras vidas que de alguna manera están
conectadas con el dinero. Esta área es probablemente una de las
áreas mas malinterpretadas de la vida, y por lo mismo es propensa
a la enseñanza errónea sobre el tema. Los dos extremos que veo
son tu espiritualidad se mide por tus ingresos, riquezas, posesiones
o título. El segundo es tu espiritualidad se mide por tu falta o
pobreza. De algunas maneras, es mucho más fácil regalar todo y
luego permitir que otros enfrenten el desafío de la administración
correcta de los recursos y no nosotros. Tal administración nos lleva
al tema de la mayordomía, que es uno de los más vitales en las
Escrituras. Pero permíteme hacer algo muy claro desde el principio:
Administrar dinero rara vez se trata del dinero. La mayordomía del
dinero revela en lo natural qué tan bien estamos manejando
nuestros pensamientos, ambiciones y sueños. Tiene todo que ver
con un versículo clave para mi vida que se encuentra en Proverbios
4:23.

Con toda diligencia guarda tu corazón,


Porque de él brotan los manantiales de la vida.

Todos los asuntos de nuestras vidas fluyen de nuestros


corazones. La imagen es muy parecida a un manantial en el suelo
que continuamente burbujea, creando varios arroyos que llenan el
paisaje. Manejar el corazón, la fuente de ese manantial, asegura la
pureza de los arroyos que salen de allí para definir la vida para el
individuo. Por un lado, el corazón puede ser conocido por la
impureza. Jesús habló de esa realidad de esta manera:

Porque del corazón provienen malos pensamientos,


homicidios, adulterios, fornicaciones, robos, falsos
testimonios y calumnias. Estas cosas son las que
contaminan al hombre (Mateo 15:19-20).

En cuanto al lado opuesto del espectro, dijo,

Bienaventurados los de limpio corazón, pues ellos verán


a Dios (Mateo 5:8).
Así que el corazón es capaz de revelar dos realidades
completamente diferentes, dos mundos diferentes: el mundo de
muerte y tinieblas espirituales y el mundo de vida y verdadera
semejanza a Cristo. Elegir el segundo es recompensado con ver la
cosa más maravillosa y hermosa en existencia: Dios mismo. El
corazón fijo en buscar el rostro de Dios será recompensado. Es
burlar de Dios pensar que podemos sembrar una vida de perseguir
a Dios y no ser premiado. (Ver Gálatas 6:7).
Posiblemente esta sola declaración ayude a aclarar este asunto
para todos nosotros, “porque donde esté tu tesoro, allí estará
también tu corazón” (Mateo 6:21). Los corazones revelan lo que
atesoramos o valoramos más.

MAYORDOMÍA
Hay cuatro áreas de mayordomía que resaltan para mí. No es mi
intención hacer esto acerca deo dinero. Y aun si hago referencia a
nuestras vidas financieras, siempre es para otra cosa, algo mucho
más significante e importante.

Dar
La generosidad es una parte significante de nuestra vida de
mayordomía piadosa. Personalmente, todavía considero que el
concepto del diezmo es el lugar de inicio de nuestras vidas
financieras, ya que es la demostración de nuestra entrega a Su
Señorío. Muchos cometen el error de asumir que la Ley del Antiguo
Testamento trajo el concepto del diezmo. No fue así. Simplemente
ratificó lo que Abraham, el padre de la fe, primeramente introdujo,
cuatrocientos años antes de la Ley. Independientemente de tus
convicciones, la generosidad sigue siendo una parte crucial de
nuestras vidas. Pero la generosidad va mucho más allá del dinero.
Es la habilidad y el deseo de expresar bondad a una mesera, la
paciencia que mostramos cuando están reparando nuestro
automóvil, o el corazón de compasión por la madre sola que está
ahora pasando tiempos aun más difíciles. No es un botón que
prendemos y apagamos. Es una forma de vida.

Contentamiento
Entre más pensemos que nuestro éxito en la vida se mide por
posesiones o ingresos, más venderemos lentamente nuestra alma
para conseguir incremento. Y aunque digo en serio la frase “vender
tu alma”, no es una decisión de una sola vez de “venderlo”. Por lo
general es un arder lento, en que la pasión por las riquezas empieza
a robar tu alma de su deseo por las cosas celestiales. Esto es muy
significante en el tema total de avivamiento, si tomamos en cuenta
que todos los avivamientos significantes marcan un tiempo de
prosperidad financiera. Es una recompensa por buscar
primeramente el Reino de Dios. La inhabilidad de hacer esa
distinción entre lo que hemos de perseguir más la recompensa de la
búsqueda correcta, les ha costado a generaciones previas el
impacto sobre las naciones que el ímpetu de su avivamiento había
creado. “Y pon cuchillo a tu garganta si eres hombre de mucho
apetito” (Proverbios 23:2). Haz lo que tengas que hacer para permitir
a Dios traer el incremento que Él ha intencionado para tu vida. Es
con el propósito de revelar Su gloria sobre Sus hijos. Pero
asegúrate, si te has inclinado a la lujuria por cosas, de tomar
medidas para hacer cumplir restricciones autoimpuestas. Tales
restricciones podrían salvar tu vida.

Invertir
Aquí hay una aparente contradicción: No querer más, para los
propósitos de revelar la gloria de Dios y servir a la humanidad, es
vivir una vida centrada en sí mismo. ¿Cómo puedo escuchar el
clamor de la madre soltera, o el hombre que no tiene trabajo, o el
hombre sin casa junto al autopista, y no instintivamente querer
satisfacer su necesidad? No puedo resolver todos los problemas en
mi alrededor. Pero con más recursos, puedo hacer más de lo que
estoy haciendo ahora.
La Biblia habla de cómo tener una familia sana porque Dios
quiere que tengamos familias sanas. De la misma manera, la Biblia
habla de cómo traer aumento financiero a nuestras vidas, porque Él
quiere que tengamos incremento. Dios dio la semilla para sembrar
porque creó el concepto del incremento. Un grano de maíz plantado
en la tierra no rinde un grano de maíz. No valdría el esfuerzo. Rinde
un incremento significativo. Dos de las parábolas de Jesús tratan
con la perspectiva de Dios en cuanto al incremento de maneras
profundas: la parábola de los talentos y la parábola de las minas.
Tanto los talentos como las minas son divisas; cantidades
específicas de dinero. En ambas historias las personas que trajeron
incremento fueron recompensados. Y el único que fue juzgado en la
historia fue le que no tuvo incremento. Pero la parte más extraña de
la historia, la que es más ofensiva para muchos, es que Jesús le
quitó el talento a ese siervo infiel y se lo dio al que tenía la mayor
cantidad. Al hacerlo, Jesús se descalificó como un socialista. Por
supuesto, estas parábolas hablan a áreas de la vida que no son
financieras en su naturaleza. Pero como dije anteriormente, la parte
financiera de nuestras vidas es solo la punta del iceberg,
representando áreas mucho más significativas que revelan nuestro
corazón. Primero lo natural, luego lo espiritual. Nuestra mayordomía
del dinero debe incluir el estudio de traer incremento bíblico de una
manera que glorifique a Dios y nos permita tener mayor impacto en
la vida alrededor de nosotros.

Compras sabias:
Vivimos en un mundo materialista, un hecho que en sí no es
malo. Aunque ciertamente ha sido marcado por el pecado y se ha
convertido en la búsqueda por parte de aquellos que han caído en
terrible idolatría-materialismo, no es inherentemente oscuro o
mundano. Los que entregaron lo que poseían para los propósitos de
Dios son recompensados con más de lo que entregaron. (Ver
Marcos 10:30.) Jesús incluyó un concepto en el pasaje de Lucas 16,
mencionado arriba, que no creo que he escuchado enseñar:
“¿Quién les dará lo que es de ustedes?” El concepto abordado aquí
es nuestra disposición de administrar, de una manera responsable,
algo que le pertenece a otra persona. Podría ser un auto rentado, o
las buenas noticias de la promoción de un amigo, o quizás las
herramientas que tu vecino te prestó; todas éstas son posesiones
que le pertenecen a otro. Cuidar un auto rentado como si fuera el
mío es mi responsabilidad. Revela cuánto más de lo mío puedo
cuidar. Regocijarme por un amigo que ha recibido una promoción en
el trabajo, en ocasiones la misma promoción que yo deseaba para
mí, es la prueba para ver si soy capaz de ser buen mayordomo de
aquello que poseo. Regresar herramientas prestadas, más limpias y
en mejor condición que cuando me las prestaron, frecuentemente
viene a ser la medida en que puedo ser buen mayordomo de mis
propias herramientas. El punto inescapable es que Dios hizo que
por medio de la mayordomía piadosa podamos tener algo que
podemos llamar nuestro; incremento. Él es un buen Padre, quien
anhela recompensar la fidelidad de Sus hijos. Creo que es posible
ilustrar los valores de Dios en cuanto a la excelencia y la belleza a
través de lo que compramos, manejamos y supervisamos.
Ciertamente fue parte del testimonio que Salomón tuvo con la Reina
de Sabá. (Ver 1 Reyes 10:1-10.) Y tiene que ser algo más que caro;
entonces solo los ricos pueden participar. Para mí, es vivir
consideradamente, con propósito e intencionalidad, con la meta de
siempre vivir con excelencia. Para ellos siempre se trataba de ser
excelente. Es una parte de nuestra fe que no es tomada en cuenta,
como es una manera muy práctica para ilustrar nuestro amor por
Dios. Todo lo que hagan, háganlo de corazón, como para el Señor y
no para los hombres (Colosenses 3:23).

MATERIALISMO
Cuando dije que sí a seguir a Jesús, le di todo. No me importaba
si nunca volvía a poseer cosa alguna más que la ropa que traía
puesta y mi Biblia. Todo lo demás era un extra. Y aunque dar todo
es la vida cristiana normal, se pueden formar actitudes que para
nada se asemejan a Cristo. Empecé a considerarme superior (or
menospreciar) a los que poseían mucho. Mi preocupación en cuanto
al materialismo en la iglesia era legítima. Les ha robado a tantos de
su destino, causando que se conformen con lo inferior. El
materialismo está relacionado con la avaricia, que es llamada
idolatría. (Ver Efesios 5:5.) No es un problema pequeño. Pero pronto
aprendí que si el enemigo no puede lograr que yo caiga en avaricia
e idolatría, tratará de hacerme caer en un espíritu de crítica hacia
cualquier persona que posea demasiado. Para hacer tal tengo que
pensar que son materialistas e idólatras, cuando podría ser que son
aquellos de quienes habla la Biblia, que dieron en secreto, y Dios
decidió recompensarles abiertamente. (Ver Mateo 6:3-4.)
Yo tenía una perspectiva, que es demasiado común en la Iglesia:
aborrecer el mundo natural. Y aunque yo sé que la creación ha sido
marcada por el pecado, sigue siendo hermosa. Según Pablo, se nos
ha dado el mundo, y tenemos la responsabilidad de cuidarla.
Cuando llego a criticar y juzgar a otros, reflejo el pecado del cual
les estoy acusando, pero peor. Es una trampa cuando pensamos
que conocemos el corazón de otro. Tenemos que ver esto como
territorio prohibido y simplemente no acudir allí.
El punto es, las cosas materiales importan por el hecho de que a
menudo son el lienzo sobre el cual exhibimos nuestro compromiso a
la excelencia y la belleza. Es realmente posible revelar la naturaleza
de la sabiduría de Dios por medio de la mayordomía. El mundo
material es también donde se revela nuestros estándares de
mayordomía.
La excelencia, creatividad e integridad forman el cordón de tres
hilos de la sabiduría. La naturaleza y la bondad de Dios pueden ser
reveladas en lo que poseemos y cómo administramos nuestras
posesiones. No me aferro demasiado a aquello que se me ha
confiado. El Padre a veces probará nuestros corazones al dirigirnos
a regalar aquello que es importante para nosotros. Mis prioridades
de las cosas espirituales deben ser reveladas por el hecho de que si
bien puedo poseer cosas, las cosas no me poseen.
Tuvimos una temporada en nuestra vida matrimonial en la cual
casi todo lo que poseíamos nos llegaba de una manera muy
significativa. Dios proveyó para nosotros de maneras inusuales, casi
siempre conectado a un momento de obediencia desafiante que
Dios honró. Lo que es hermoso acerca de esa temporada es el
hecho de que mi hogar está lleno de lo que Biblia llamaría
monumentos: cosas que testifican de la bondad de Dios. Cuando la
vida es vivida de tal manera, aun el mundo material habla de Dios,
aumentando nuestros afectos por Él, no lo contrario.
Administrar las bendiciones naturales me recuerda mucho del
desafío que Moisés tuvo cuando el Señor le dijo que tirara su vara.
Se convirtió en una serpiente. Y luego Dios le dijo que levantara la
serpiente por la cola. Hacerlo de la manera en que Dios dijo es lo
que le impidió ser mordido por esa serpiente. Aferrarnos a la
provisión de Dios, Su camino, es lo que nos impide ser mordidos por
esa serpiente.

Y LUEGO LO ESPIRITUAL
Cuando me conformo con posesiones y posiciones, en lugar del
incremento en la esfera invisible en la vida, me estoy conformando
con lo inferior. El enemigo quiere que yo viva en distracción continua
para que mis afectos no estén en su lugar debido y que queden
diluidos. Aun mi mejor mayordomía de las cosas naturales es para
algo. Es para riquezas espirituales, bendiciones, experiencias,
percepciones, y victorias. Es para eso que nacimos. Despreciar las
cosas naturales no hace nada para prepararme para el Cielo.
Sé que la manera en que ejerzo mi mayordomía sobre lo que
Dios me da es una prueba para las verdaderas riquezas de las
realidades del Reino. Ésta es una lista que no se acaba para mí:
dones espirituales, promesas, favor, percepción y revelación,
promoción, mayor unción, oportunidades de colaborar en lo
imposible, y sigue y sigue. El punto es, nuestra mayordomía de lo
simple, lo natural, es para probar cuánto se nos puede confiar en lo
sobrenatural. Y es el estilo de vida sobrenatural para el cual nací.
Capítulo Ocho

MANTÉN EL FUEGO ARDIENDO

Un estado constante de avivamiento en una


congregación ciertamente es mucho más preferible que
emociones temporales, por profundos y beneficiales los
resultados; y si es posible lograrlo, ¿acaso no debe toda
congregación disfrutarlo?16.
SIMEON WELCHER HARKEY

P ONGO nerviosos a algunas personas cuando enseño cualquier


cosa que tenga que ver con la soberanía de Dios. Porque estas
preocupaciones vienen por parte de personas muy respetadas,
considera lo que tengo que decir cuidadosamente, a la luz de la
Escritura, y come la carne y echa fuera los huesos. Admito que mi
énfasis es generalmente sobre nuestras responsabilidades ante
Dios. Nunca es mi intención cuestionar o desafiar la naturaleza de
Dios o Su corazón o lo que Él puede y no puede hacer. Él es el
Soberano Señor sobre todo. Puede hacer lo que quiere hacer sin
tener jamás que explicarse a ninguno de nosotros. Él no me debe
nada; ¡pero me da todo!
Mi mayor preocupación y enfoque están en nuestra
responsabilidad de hacer nuestra parte en llevar a cabo Su plan
soberano. Simplemente no quiero quedar corto en cuanto a abrazar
la tarea que Él me ha dado. En otras palabras, no quiero
encontrarme esperando que Él haga algo cuando Él me está
esperando a mí. A mi manera de pensar, esa es la mayor
preocupación.
A veces surge una controversia innecesaria sobre el tema de la
soberanía de Dios en que hay dos realidades que no tienen por qué
estar en conflicto. Una es la soberanía absoluta de Dios, donde Él
es capaz de actuar completamente separado de nuestra voluntad o
deseo. Nosotros no lo controlamos de manera alguna. La segunda
es que, a la misma vez, Él nos acoge en una relación donde, por Su
diseño, tenemos el privilegio de influir en Él. Ese es el privilegio
básico de la oración. Él puede hacer cualquier cosa que quiera, con
o sin nosotros. Pero frecuentemente, Él escoge actuar en asociación
con aquellos a quienes hizo a Su imagen, quienes lo adoran por
elección propia.
Dios puede hacer todo mejor de lo que nosotros podemos. Jesús
modeló la perfección absoluta del Padre en todo lo que hacía. Mis
intentos de imitar son genuinos y sinceros, mas incompletos. Y aun
así Él nos da la bienvenida a un servicio donde nuestra constante
falta es compensada de la manera muy parecida como cuando
Jesús multiplicó los panes y los peces. Su toque adicional a
nuestros mejores esfuerzos eleva nuestro impacto a un nivel al que
Jesús se refirió con confianza “y obras aun mayores harán” (ver
Juan 14:12). Tal promesa tan asombrosa no significa nuestra
grandeza tanto como ilustra cómo Su gracia es la suficiencia que
compensa todo lo que falta. Eso no es para implicar que no
maduramos ni mejoramos en todo lo que Él nos ha llamado a ser y a
hacer. Simplemente significa que la infinita gracia de Dios nunca
será igualada por nosotros. Su gracia será necesitada por la
eternidad conforme sigamos creciendo para ser más como Él.
Posiblemente eso es lo que Pablo quería decir cuando dijo, “Para
mostrar en los tiempos venideros la incomparable riqueza de su
gracia, que por su bondad derramó sobre nosotros en Cristo Jesús”
(Efesios 2:7 NVI). Esta maravillosa gracia de Dios será descubierta
y disfrutada, y se dependerá de él por toda la eternidad—los
tiempos venideros. Dios es un Dios hacedor de pactos, quien se
deleita en todo lo que Él ha hecho para los propósitos que ha
intencionado. Si Dios alguna vez fuera a tener limitaciones de
cualquier clase, serían autoimpuestas.

LA VOLUNTAD DE DIOS
Mi definición absolutamente favorita de la voluntad de Dios se
encuentra en las Escrituras en la oración que Jesús les enseñó a
Sus discípulos a orar. “Venga tu reino. Hágase tu voluntad, como en
el cielo, así también en la tierra” (Mateo 6:10). Esa es la voluntad de
Dios—que la realidad de Su gobierno se haga realidad en cada
parte de nuestras vidas y en todo aspecto de la vida en el Planeta
Tierra. Casi todo en lo que puedo pensar que cae en la categoría de
la voluntad de Dios para mi vida se puede encontrar en la respuesta
a esa oración: “Como en el cielo, así también en la tierra”.
Bob Mumford ofrece claridad muy necesitada sobre el tema de la
voluntad de Dios en su libro, The King and You (“El rey y tú”).

Necesitamos entender que hay dos palabras diferentes


usadas en el griego para nuestra palabra en inglés
“voluntad”, como es usada a través de la Escritura. Una
es boulema, y la otra es thelema. Boulema significa los
consejos eternos de Dios que se están dando a través de
las edades—Su propósito—Su determinación. Se va a
hacer, nos guste a ti y a mí o no. Las intenciones de Dios
se llevarán a cabo. Sin embargo, thelema, que significa
el querer o deseo de Dios, más a menudo depende de la
respuesta de cada individuo para que se cumpla.17.

Ésta fue una verdad que me ayudó mucho a entender la voluntad


de Dios de manera más clara. La palabra thelema no nulifica a Dios
como el Soberano Absoluto. Lo que sí hace es revelar cómo el
Soberano nos escribió en Su diseño. Este Soberano Señor nos
escogió para ser colaboradores con Él en el cumplimiento de Sus
propósitos. Eso significa que Él obra en y a través de Sus hijos e
hijas para implementar Su voluntad en la tierra. Enfrentémoslo. Él
puede hacer todo lo que nos ha llamado a hacer significantemente
mejor que todos nosotros combinados. Él puede predicar mejor,
alimentar a los hambrientos mejor, sanar a los enfermos y levantar a
los muertos mejor, y la lista sigue y sigue. El punto no es que
cuestionemos Su habilidad. Es que reconozcamos nuestra respuest-
abilidad. Aquí hay un ejemplo perfecto del uso de thelema que en
las Escrituras es traducida como “querer”.

Porque esto es bueno y agradable delante de Dios


nuestro Salvador, el cual quiere que todos los hombres
sean salvos y vengan al pleno conocimiento[a] de la
verdad. (1 Timoteo 2:3-4).

¿Cuál es la voluntad de Dios en este versículo? Que todos los


hombres sean salvos. ¿Se están salvando todos? No. Nosotros
tenemos una parte para que Su deseo se cumpla en la tierra.
Él le ha dado a la humanidad el don invaluable de Su voluntad.
Esto incluye a aquellos que se entregan a Jesús como Señor y lo
que esos convertidos hacen con sus asignaciones ante Dios. En
otras palabras, si no enviamos a nadie a compartir el Evangelio con
una etnia en particular, probablemente habrá pocas conversiones, si
acaso alguna. ¿Era esa la voluntad de Dios? No. Él dijo, “¡Id!”

SU RESPUESTA A NUESTRAS ACCIONES


Dios puede hacer todo mejor de lo que nosotros podemos. Pero
Él ha elegido la colaboración entre Él y la humanidad redimida. Un
versículo favorito en este respecto se encuentra en Hechos 4:

“Y ahora, Señor, mira sus amenazas, y concede a tus


siervos que con todo denuedo hablen tu palabra,
mientras extiendes tu mano para que se hagan
sanidades y señales y prodigios mediante el nombre de
tu santo Hijo Jesús” (Hechos 4:29-30).

Aquí Pedro pide denuedo para que, al declarar la Palabra de


Dios en confianza audaz, Dios responda extendiendo Su mano para
sanar en honor del nombre de Jesús que ellos llevan. Ellos
declararon. Dios sanó. Trabajo en equipo.
APRENDIENDO DE LOS SACERDOTES DEL ANTIGUO
TESTAMENTO
Toda mi razón para comenzar este capítulo de esta manera es
para afirmar y, sin embargo, desafiar una de las grandes
declaraciones históricas acerca del avivamiento: Es avivamiento es
un mover soberano de Dios. ¿Es cierto? Absolutamente. Nunca
podríamos experimentar un gran mover de Dios simplemente
porque lo logramos por nuestra voluntad. Los grandes moveres de
Dios son iniciados por Él. No hay pregunta. Pero mi desafío a esta
idea viene de la noción de que era la voluntad de Dios que el
derramamiento terminara. El resultado devastador de esta manera
de pensar es que nos suponemos entonces que los grandes
moveres de Dios no deben convertirse en una forma de vida, sino
que son invasiones temporales de Dios para darnos una inyección
de refuerzo para fortalecernos para la siguiente temporada.
Considera este pensamiento alarmante: En el Antiguo Testamento,
Dios encendía el fuego en el altar. Pero eran los sacerdotes quienes
lo mantenían ardiendo. ¿Por qué empezaba el fuego? A causa de
Dios. ¿Por qué se acababa? A causa del hombre. Todo fuego se
apagará si se termina el material combustible para quemar.
Proverbios advierte, “Por falta de leña se apaga el fuego”
(Proverbios 26:20) y describe “Y el fuego que nunca dice: ‘¡Basta!’”
(Proverbios 30:16). Es un tanto simple, pero el fuego quema
mientras que haya combustible que quemar. Si los fuegos de
avivamiento se acaban, el hombre tuvo algo que ver con ello. Si mis
suposiciones son ciertas, entonces Dios tiene una forma de vida
planeada para nosotros que va mucho más allá de lo que la mayoría
hemos experimentado en esta vida. Me gusta pensar en ello como
el estilo de vida de avivamiento. Otros lo llaman la vida ascendida,
que es vivir desde el Cielo hacia la tierra en comunión
ininterrumpida con el Espíritu Santo. Independientemente del título
que le demos, hay más. Y nos toca a nosotros perseguirlo.
No considero este concepto de Dios encendiendo el fuego en el
altar y el hombre causando que se apague una violación de la
soberanía de Dios de manera alguna. La voluntad de Dios fue
revelada en avivamiento. Es hecha posible por medio de Dios
imitando Su voluntad entre nosotros. Su voluntad es muy parecida a
un manantial que pasa por nosotros continuamente. Meterme a ese
manantial es mi respuesta a Su voluntad. Él nos destinó para el
avivamiento. Yo cooperé por medio de rendirme a Su voluntad y
meterme al manantial.
Mi preocupación tiene poco que ver con que alguien esté de
acuerdo conmigo en cuanto al tema de la soberanía. Mi
preocupación es que no captemos el corazón de Dios por Su
pueblo, porque Él es mucho más extravagante en Su voluntad para
nosotros de lo que tenemos la imaginación para captar. La esencia
es que muchos esperan a que Él actúe. Y frecuentemente Él es
quien nos está esperando a nosotros. Tenemos que aprender a
responder a lo que Él nos ha dado con actos de fe.

¿TERMINA DIOS EL AVIVAMIENTO?


Aunque ésta pueda parecer una contradicción a mi declaración
previa, Dios, de hecho, por Su voluntad hace que avivamientos se
acaben. Pero no es porque no quiere que experimentemos un
aumento en el derramamiento de Su Espíritu. Es por lo que nosotros
hemos hecho con lo que Él nos ha dado. En una ocasión trajo
confusión a los que estaban construyendo la torre de Babel porque
podían lograr cosas fuera de Su propósito para la humanidad. Esa
capacidad para construir era una capacidad que Él les había dado.
Por extraño que parezca, no siempre lo hemos hecho bien con los
grandes moveres de Dios. La competencia, autopromoción, estilos
de vida descuidados y esfuerzos por controlar el mover de Dios,
todas éstas se han desarrollado en los tiempos de avivamiento.
¿Quería Dios que el avivamiento terminara? No. Pero rehusó añadir
Su presencia a la torre que los líderes estaba construyendo, y
permitió que sus propios intereses egoístas trajeran confusión a los
constructores.
Una vez más, a lo largo de la historia vemos tiempos cuando fue
la voluntad de Dios que un mover terminara. Pero lo que se
interesante es el porqué. Él rehusó añadir Su bendición a la
carnalidad y el control de personas. Así que, sí, fue la voluntad de
Dios que se acabara. Él no quería que Su bendición permitiera que
Su pueblo distorsionara o pervirtiera Sus propósitos en la tierra.

ÉL DISCIPLINA A LOS SUYOS


Una de las realidades subestimadas en nuestras vidas es la
disciplina del Señor. Es tan valiosa porque en esencia valida la
conversión de un individuo.

Pero si están sin disciplina, de la cual todos han sido


hechos participantes, entonces son hijos ilegítimos y no
hijos verdaderos (Hebreos 12:8).

No es para castigo. Su disciplina viene para mantenernos lejos


de lo que mata y destruye, y nos atrae a lo que da vida y libertad. La
disciplina es la entrada a más vida. Proverbios, el gran libro de la
sabiduría, declara una y otra vez el maravilloso valor de esta
experiencia. Supongo que la razón que a la mayoría de nosotros no
nos gusta es porque nuestro orgullo y nuestros intereses propios
mueren en la travesía. Pero fuimos diseñados para mejorar. Tal es la
vida del discípulo de Dios.
El resultado de este proceso es bastante excepcional,
especialmente cuando consideramos las otras opciones.

Porque es tiempo de que el juicio comience por la casa


de Dios (1 Pedro 4:17 RVR60).

Si los juicios de Dios comienzan con nosotros, somos


transformados. Cuando somos transformados, somos mucho más
capaces de representar bien al Señor. Esto a su vez da lugar a que
más personas vengan a Cristo. Por el otro lado, si el juicio de Dios
empieza con el no-creyente, el único resultado posible es la
condenación. No tienen mediador, quien para nosotros es Cristo
Jesús. Sus juicios tienen que empezar con nosotros. Y no hay
mayor elemento purificador que los fuegos de avivamiento.
¿EL FUEGO ES BUENO O MALO?
El fuego ha tenido una influencia interesante en las vidas de las
personas en las Escrituras. Lo más obvio es el factor purificador.
Uno fácilmente podría observar el fuego del refinador en el proceso
de purificar el oro como un bello ejemplo. Se me ha dicho que la
persona encargada de purificar este metal pone el contenedor de
oro sobre el fuego hasta que todas las impurezas lleguen a la
superficie a medida que se derrite. Él cuidadosamente quita las
impurezas en sus esfuerzos de tener el oro más puro y refinado que
sea posible. Él sabe cuándo es completamente puro: Es cuando
puede mirar la superficie y ver la imagen no distorsionada de su
propio rostro, muy parecido como en un espejo. Es éste el mismo
proceso con el cual Jesús nos refina a nosotros. Lo hace hasta que
pueda ver Su semejanza en nosotros. Esa es la verdadera razón del
refinamiento—para revelar a Jesús en la tierra.
Pero es importante que no nos detengamos allí, como tantos lo
han hecho. La Biblia habla más de este elemento transformador. El
fuego tiene otro propósito y efecto, uno que, admito, no entiendo
pero disfruto mucho. Fueron las lenguas de fuego que no solo
purificaron a los 120 en el aposento alto en el día de Pentecostés,
pero que ultimadamente les trajo gran fortaleza y aliento. “El que
habla en lengua extraña, a sí mismo se edifica” (1 Corintios 14:4).
Solo Dios tomaría el fuego usado para refi-narnos y hacer que sea
una herramienta que nos trae aliento y fortaleza.
Esto me hace recordar los efectos duales de la Espada del
Espíritu, que es la Palabra de Dios. Es una espada de doble filo que
tiene dos efectos muy diferentes: Corta, y sana lo que corta.

Porque la palabra de Dios es viva y eficaz, y más


cortante que toda espada de dos filos; y penetra hasta
partir el alma y el espíritu, las coyunturas y los tuétanos,
y discierne los pensamientos y las intenciones del
corazón (Hebreos 4:12 RVR60).
La Palabra de Dios corta más profundamente de lo que nuestra
percepción pudiera llevarnos. Entra en el territorio desconocido
llamado el corazón del hombre. Sin la luz de Dios brillando sobre
nuestros pensamientos, intenciones y motivos, nunca podríamos
conocer la condición de nuestros propios corazones. Pero Él no nos
deja cortados, abiertos y expuestos. Él trae sanidad a cada área de
nuestras vidas cuando nos rendimos a Él en tiempos cuando
estamos expuestos.

Envió su palabra, y los sanó, Y los libró de su ruina


(Salmo 107:20).

De la misma manera que la Palabra de Dios tiene dos efectos,


así también el fuego de Dios. Purifica y alienta. Ésta es la
misteriosa, mas maravillosa gracia de Dios en acción.

EL FUEGO SOBRE EN ALTAR


Podemos ver en el Antiguo Testamento que Dios encendía el
fuego sobre el altar, y eran los sacerdotes quienes lo mantenían
ardiendo. También reconocemos que bajo el Nuevo Pacto cada
creyente es un sacerdote ante el Señor. Así que, ¿cómo pueden los
sacerdotes de esta hora mantener el fuego ardiendo? ¿Cuáles son
los materiales que se deben colocar sobre el altar para que queme?
No utilizamos ninguna de las siguientes expresiones para así
controlar y motivar a Dios a que haga lo que queremos. Todas son
cosas que podemos colocar sobre el altar para entrar más
plenamente en lo que Él ha diseñado y deseado que
experimentemos.
La confesión pública del pecado: Ésta frecuentemente ha sido
usada por Dios como el catalizador para encender fuegos de
avivamiento, que es el derramamiento poderoso del Espíritu. Dios
responde al arrepentimiento y la humildad. A través de la historia del
avivamiento, los planteles de universidades cristianas se han dado a
conocer de manera especial por esta manifestación. Dios ama y
honra la humildad expresada en estos tiempos, y a menudo desata
medidas cada vez mayores de lluvia del cielo. Este es un atractivo
muy legítimo y fruto del avivamiento. Pero a veces el problema viene
cuando eso solo se convierte en nuestra definición de un
avivamiento. Entonces de hecho se necesitaría más pecado para
que el avivamiento siga. Tenemos que encontrar cómo el
avivamiento puede expandirse y sostenerse como un resultado del
pecado confesado. Tiene que ir a alguna parte.
Humillarnos delante de nuestros hermanos y hermanas a
menudo atrae la bendición de Dios sobre nuestras reuniones. Sea
en la confesión de nuestros pecados, o servirnos los unos a los
otros por medio del honor, o simplemente preferir el uno al otro en
una situación de ministerio, todo es valioso y celebrado por Dios. La
humildad y el avivamiento van de mano en mano.
Tradiciones y prácticas: A lo largo de la historia estos
elementos frecuentemente han obstaculizado el mover de Dios. Las
tradiciones no son necesariamente malas. De hecho, algunas de
ellas ilustran de manera bella la gracia de Dios en un tiempo previo
o sobre una generación previa. Hay mucho que aprender de las
ricas tradiciones de la Iglesia. Disfruto de asistir a las reuniones de
nuestros hermanos y hermanas tradicionales porque aprendo cómo
llegamos a donde estamos. Puede ser una maravillosa celebración
de la influencia soberana de Dios sobre nuestro pasado. También
refuerza la gratitud por quienes pagaron el precio de traernos a
donde estamos hoy.
La mayoría de nuestras familias tenemos tradiciones que
valoramos y practicamos durante las temporadas de Navidad y el
Día de Acción de Gracias (una celebración nacional anual en los
Estados Unidos) y/o durante otros tiempos del año. Nuestra familia
tiene una canción que cantamos en nuestras comidas en estos días
de fiesta. Se llama, “Padre, te doy las gracias”. Recuerdo escucharlo
año tras año cuando yo era niño pequeño. Y ahora mis nietos están
siendo expuestos a esta tradición sencilla pero poderosa.
También hay tradiciones que son esencialmente malignas.
Fueron diseñadas por personas que eran resistentes al mover de
Dios. En algunas ocasiones no es la tradición que es el problema;
es la mentalidad que acompaña la tradición. Todos hemos
escuchado decir, “Nunca lo hemos hecho de esa manera antes”,
que está en conflicto directo con el corazón de Dios, quien ha
prometido hacer cosa nueva entre nosotros. Estos dos valores están
en oposición el uno del otro. Rendirse a los propósitos de Dios es
siempre la necesidad del momento, independientemente del costo.
Posiblemente digas que si es la voluntad de Dios que haya un
avivamiento, nadie se puede interponer. Y en principio, estoy de
acuerdo. Pero en la práctica, no completamente. Permíteme
explicar. Primero, he visto a Dios derramar Su Espíritu sobre
personas que no tenían hambre y que no lo estaban buscando. No
hay duda de que estos encuentros fueron visitaciones soberanas
por parte de Dios. Posiblemente el encuentro de Saúl con Jesús en
el camino a Damasco califique como un excelente ejemplo. No nos
conviene olvidar jamás que Dios puede hacer lo que Él quiera, con o
sin nuestra cooperación. Pero la mayoría de las veces Él obra en
línea con nuestra participación rendida. Él es el que dice que si lo
buscamos, lo encontraremos. Sin embargo, hay un pasaje bastante
serio acerca de lo que Dios piensa del poder detrás de algunas de
nuestras tradiciones.

Dejando el mandamiento de Dios, ustedes se aferran a


la tradición de los hombres. También les decía:
‘Astutamente[a] ustedes violan el mandamiento de Dios
para guardar su tradición. Porque Moisés dijo: “Honra a
tu padre y a tu madre”; y: “El que hable mal de su padre
o de su madre, que muera[b]”. Pero ustedes dicen: “Si un
hombre dice al padre o a la madre: ‘Cualquier cosa mía
con que pudieras beneficiarte es corbán (es decir,
ofrenda[c] a Dios)’”, ya no le dejan hacer nada en favor de
su padre o de su madre; invalidando así la palabra de
Dios por la tradición de ustedes, la cual han transmitido,
y hacen muchas cosas semejantes a estas’.” (Marcos
7:8-13).
Ésta es una advertencia aterradora. Jesús comienza diciendo
que lo que Dios ha mandado lo han dejado de cumplir, mientras que
siguen fielmente la tradición de los hombres. Esta palabra “dejar de”
significa “descartar o liberar”. En un sentido legal significa
“divorciarse”. La imagen que Jesús aquí ofrece es que las personas
se apartan de cualquier responsabilidad de pacto para cumplir con
los mandamientos de Dios. La palabra “guardar” es primordialmente
“un ejercicio de poder”. Los líderes religiosos usan su autoridad para
dar poder a las tradiciones inferiores del hombre por encima de la
Palabra de Dios. La otra palabra que vale reconocer en este pasaje
es invalidando. Las tradiciones pueden invalidar la Palabra de Dios,
que quiere decir, “rendir nulo, despojar de su fuerza y autoridad”.
Una traducción dice, “dejar impotente”. Suena como blasfemia decir
que la tradición del hombre puede despojar a la Palabra de Dios de
autoridad o poder. En realidad, nada jamás le quitará la autoridad a
Su Palabra. No es que las tradiciones sean más poderosas. Creo
que Jesús está hablando del efecto de las tradiciones sobre el
corazón humano. A veces las tradiciones desconectan a una
persona tan completamente del poder que viene de la Palabra de
Dios, que la Palabra todopoderosa llega a ser impotente para ellos.
Hay poco o hasta nada nada de impacto en sus vidas del poder
transformador liberado en esa Palabra.
Aquí Jesús estaba hablando de la elección deliberada donde los
valores y los edictos del hombre son atesorados más que la Palabra
y la voluntad de Dios. Hay historias incontables de avivamiento
donde alguien tenía que dejar atrás una tradición, frecuentemente
buena, a fin de ver más de lo que Dios pretendía hacer.
Posiblemente esa sea la imagen que se nos ha dado de Pedro y el
mandamiento del Señor de comer lo que era inmundo y prohibido
por la ley judía. Él tenía que dejar atrás su creencia (tradición) a fin
de ser parte del poderoso derramamiento entre los gentiles. (Ver
Hechos 10.) “Mientras Pedro aún hablaba estas palabras, el Espíritu
Santo cayó sobre todos los que escuchaban el mensaje” (Hechos
10:44).
En ocasiones, esas tradiciones son verdades reales llevadas
más allá de su impacto intencional o diseño original. Por ejemplo,
una de las frases que escuché hace muchos años que me ha
ayudado mucho era, “El Reino de Dios es ahora, pero todavía no”.
Eso me ayudó tanto porque estaba aprendiendo a buscar
primeramente Su Reino como Él mandaba, pero necesitaba ayuda
para entender por qué todo no se estaba manifestando en el aquí y
ahora. Pero hoy, casi cada vez que escucho esa frase es para
decirme que no puedo tener lo que Dios prometió en las Escrituras.
Otra manera de decirlo es que el todavía no se ha convertido en el
escondite para la incredulidad. La incredulidad es siempre el
resultado de tradiciones inadecuadas. Y existen en el lugar donde la
demostración de verdad debiera ocupar.
Se tiene que colocar la dependencia malsana en tradiciones en
el altar para que el avivamiento avance, porque nada, por noble que
parezca, puede tomar el lugar de la dirección del Espíritu Santo
sobre el corazón humano. No hay nada más grande que la
presencia de Dios. Y Él elige manifestarse sobre Su pueblo. Es esa
presencia manifiesta lo que distingue al pueblo de Dios de todas las
demás personas de la tierra. (Ver Éxodo 33:16.)
Intenciones y motivos impuros: Es necesario tratar con estos
problemas del corazón para ver los grandes moveres de Dios. A
veces confesar tales cosas, a veces simplemente ponerlos delante
del Señor, atrae ese fuego del Cielo. Tanto la Palabra del Señor
como el Espíritu del Señor exponen las cosas impuras dentro de
nosotros. Siempre me sorprende por cuánto tiempo puedo vivir con
una actitud que Él no aprueba sin darme cuenta. Pero cuando Dios
la señala, es necesario tratar con ello rápida y completamente.
Me hace recordar a Moisés, que no había cumplido el mandato
de Dios de circuncidar a sus hijos. Ésta tiene que ser una de las
historias más raras de un gran hombre de Dios quien en un punto le
falló al Señor. Dios de hecho buscaba matar a Moisés por esto. No
conocemos la historia detrás del escenario, pero podemos concluir
que Moisés había quebrantado un mandato muy serio del Señor
sobre su vida.
Reconciliación: Había bastante distancia emocional y mental
entre los 12 discípulos de Jesús, cada uno pensando que era mejor
que el otro, hasta el punto cuando cada uno argumentó su caso a la
multitud de los 120, que incluía a11 de los 12 originales, que se
reunieron en un solo acuerdo, aparentemente sin ofensa.
Metas, sueños y ambiciones personales: A veces las cosas
más difíciles de poner sobre el altar son las cosas que dedujimos de
los principios encontrados en las Escrituras. Es aun más difícil
entregar las cosas que Dios nos ha prometido. Abraham lo hizo y
entró a un nivel totalmente nuevo de relación con Dios. Moisés echó
al suelo su vara, que se convirtió en una serpiente, y luego le fue
requerido que lo levantara por la cola. Levantar a una serpiente por
la cola es cómo te muerden. Pero cuando Dios te dice que lo hagas
de esa manera, es la única manera en que no te morderán. Este
proceso nos mantiene dependientes de Dios. La obediencia nos
coloca en la gracia donde Dios impide que la serpiente muerda.
Asociaciones: Por extraño que pueda parecer, a fin de
experimentar más, a veces tenemos que dejar atrás nuestras
asociaciones con personas que están opuestas al mover de Dios.
Derechos: “¿No sería mejor sufrir la injusticia?” (1 Corintios 6:7)
Esta ceder singular de los derechos personales, para el bien de
todos, es en ocasiones la ofrenda necesitada para atraer el fuego de
Dios.
Habilidades: Ceder el propósito de nuestras habilidades/dones,
renunciando a lo que sabemos hacer, puede ser la parte más
desafiante de la travesía. No es que necesariamente seamos
egoístas en este cometido. Es que la autoconfianza puede interferir
con la confianza en Dios o la fe.
Reputaciones: Proteger la dignidad personal y apariencia ante
otros es a menudo lo que tenemos que colocar sobre el altar para
que el avivamiento continúe. Muchos fuegos se han apagado
porque las personas no estaban dispuestas a hacer algo que
ofendía a las masas. No es que debamos ser descuidados o
impetuosos y llamarlo obediencia o una vida de fe. Y sin embargo, la
triste realidad es que muchos más están dispuestos a ofender a
Dios al no obedecer Sus mandamientos que requieren riesgo y
audacia, que ofender a las personas y vivir de una manera que
causa controversia. Lo llamamos de muchas maneras, como ser un
buen testigo, no traer vergüenza al nombre del Señor, o cuidar la
reputación que Dios nos ha dado. Pero la mayor parte del tiempo
creo que es el temor del hombre. Ese elemento singular ha causado
a tantos a no cumplir plenamente el intento y propósito de Dios para
sus vidas. O tememos a Dios o tememos al hombre. No podemos
hacer las dos cosas a la misma vez. Uno se tiene que ir.
Actos de fe. La fe siempre ofende a los estacionarios. Nuestra
cooperación con Él para hacer Su voluntad es frecuentemente la
ofrenda más difícil de darle. Parecería que no fuera así, pero de
hecho tenemos escuelas completas de pensamiento formadas
alrededor de esta sola cosa. Y lo que es peor, evitar la voluntad de
Dios es considerada una parte virtuosa de la teología de muchos
creyentes. Es difícil imaginar que hace 2000 años nuestros líderes
pudieran haber anticipado tal desviación de los mandamientos de
Jesús. Y para hacerlo peor, que sería considerado madurez o virtud.
La sanidad y liberación son expresiones de esta cosa llamada
salvación (sozo)—‘salvación, sanidad y liberación—espíritu, alma y
cuerpo”. La salvación siempre debió tocar al hombre completo.
Lutero y Calvino, quienes fueron grandes líderes de la Reforma,
reaccionaron a la noción católica de que la existencia de milagros
confirmaba que su teología estaba en lo correcto. Pero estos
reformadores echaron al bebé junto con el agua del baño, por así
decirlo. Negaron la necesidad de los milagros como una expresión
normal de nuestra fe, así creando la idea de que es noble creer sin
señales y maravillas. Y aunque eso tiene valor definitivo, ha creado
un Evangelio impotente que es aplaudido como virtuoso. La realidad
es que los milagros llevan a las personas a Jesús, lo que a su vez
fortalece nuestra decisión de seguir y creer. El hecho que los nueve
leprosos no regresaron para agradecer a Jesús por sanarles de la
lepra no es un comentario de la legitimidad del milagro. Dios nunca
es juzgado por la respuesta—o falta de ella—de las personas. Él es
revelado en Su obra, que en esta historia fue la sanidad de lepra.
Nuevamente: La sanidad no es el Evangelio completo. Pero
tampoco sería el Evangelio completo sin ella.
Una de las grandes áreas de ofensa en nuestro día es que a
veces las personas que operan en lo sobrenatural con milagros,
señales y maravillas tienen mal carácter. Es extremadamente
frustrante para mí; doy el mismo énfasis en la pureza del carácter
que en mi énfasis en el poder dondequiera que tenga influencia.
Trágicamente, encuentro que las personas son prestas para juzgar
a una persona con carácter cuestionable automáticamente como un
falso profeta, o algo similar, mientras que nunca aprenden cómo
mira Dios la situación. Yo jamás diría que Dios simplemente no toma
en cuenta el pecado en nuestras vidas porque hacemos milagros. Y
aunque de hecho en ocasiones una persona resulta siendo falso
pro-feta, es más frecuente que nos enfrentemos con algo que
realmente no entendemos o no sabemos cómo manejar. Es esto:
Dios tiene diferente sistema de valores que nosotros. Cuando Él
desata el milagro de sanidad, digamos, a través de la vida de
alguien de carácter débil, no está validando al individuo. ¡Está
validando Su Palabra! Él ha escogido permitir que Su Palabra obre
en la vida de un creyente o no-creyente. Puede ser sabiduría para
nosotros enterarnos de por qué Dios haría eso, como hay un valor
en Su Palabra revelada en esta circunstancia que ni siquiera
muchos que dicen estar centrados en la Palabra comprenden.
Nuestra experiencia en el altar es para que muramos. Pero la
cruz condujo a la resurrección. En otras palabras, vivir en el altar de
Dios tiene que ser visto en la resurrección de Jesús en y a través de
nuestras vidas. Los milagros testifican de la resurrección. Ponernos
en el altar de Dios es básicamente decir que estoy dispuesto y
deseo hacer la voluntad de Dios. Requiere riesgo, y yo estoy
dispuesto a vivir con eso. Lo encuentro extraño qué tan fácil es para
las personas no perseguir los milagros (la voluntad de Dios) porque
no quieren arruinar la reputación de Dios. Sin el poder de la
resurrección en y a través de nuestras vidas, no hay reputación que
arruinar. Nuestro propio temor de vernos mal delante de otros a
menudo se esconde detrás de la noción, “Posiblemente causaré una
mala reputación al Evangelio”.
En esencia, la manera en que mantenemos el fuego ardiendo es
colocarnos sobre el altar de la forma que parezca apropiada en ese
momento. Desde la confesión de pecado, hasta estar dispuesto a
vernos mal (arriesgarnos) para que el mover de Dios gane tracción
en los corazones y las mentes de las personas.

EL CIELO ES EL MODELO
Básicamente se reduce a esto: El avivamiento continúa, no por
prestar atención al avivamiento, sino por dar nuestra completa
atención y afecto a Dios Mismo. La obediencia correspondiente está
centrada en Cristo. La respuesta no es ¿Qué puedo recibir de
Dios?, sino qué más le puedo dar a Él.
El Cielo está centrado en la presencia en todos los sentidos.
Todo lo que existe en esa realidad está directamente conectada a la
presencia de Dios. En un sentido muy real, Él es la realidad del
Cielo, ya que no hay nada que esté aparte de Él. El Reino de Dios
es la expresión del Cielo en el aquí y ahora, que es la realidad de Su
gobierno sobre las vidas de las personas y los asuntos humanos.
Esto nos lleva a la naturaleza y esencia de avivamiento. Es la
presencia manifiesta de Dios teniendo un efecto en todo lo que
somos y hacemos. Su presencia ardiente descansa sobre todo los
que viven delante de Dios con esta clase de sí.
Capítulo Nueve

EL OBSTÁCULO DE LA MADUREZ

Un verdadero avivamiento no significa nada menos que


una revolución, echar fuera el espíritu de mundanalidad y
egoísmo y hacer que Dios y Su amor triunfen en el
corazón y la vida.
ANDREW MURRAY

L O que ya sabes puede mantenerte apartado de lo que necesitas


saber si no sigues siendo un novato. Aprender es vital. Pero
igualmente importante es la flexibilidad continua para aprender más
como lo haría un niño.
El camino de un creyente es uno de conflicto continuo. Y a
menudo ese conflicto está dentro de nuestras propias mentes al
abordar las enseñanzas de las Escrituras que parecen
contradecirse. No es el caso, pero ciertamente puede parecer como
tal al observador casual. Por ejemplo, sabemos que en el Reino de
Dios, dar nos lleva a recibir. También sabemos que bajarse en
humildad es cómo uno llega a ser exaltado o promovido. Pero
posiblemente, aunque luchemos con la aplicación de estas
verdades, sabemos lo suficiente como para empezar. Pero
permíteme presentar lo que puede ser el más difícil de los conflictos
del Reino: Tenemos que crecer en madurez por medio de llegar a
ser como niños.
La mayoría de las veces la madurez en la iglesia es cualquier
cosa menos asemejarse a un niño. Por lo general se ve como la
vida austera de un santo experimentado, quien por su mayor parte
ha superado las tentaciones básicas de la vida y es un gran ejemplo
de Cristo en su carácter. ¿Y qué puede haber de mal en eso?
posiblemente preguntes. Nada, realmente. Ilustrar el carácter es de
suma importancia. Y sin embargo, la habilidad de entrar a la realidad
del dominio de Dios sobre la tierra, en el aquí y ahora, se determina
en parte por mi disposición a llegar a ser como niño.

Cuando Jesús vio esto, se indignó y les dijo: «Dejen que


los niños vengan a Mí; no se lo impidan, porque de los
que son como estos[a] es el reino de Dios. En verdad les
digo, que el que no reciba el reino de Dios como un
niño, no entrará en él». (Marcos 10:14-15)

Cuando Jesús hablaba del Reino, a menudo estaba relacionado


con un milagro que estaba a punto de suceder o que ya había
sucedido. Eso es porque el Reino de Dios consiste en poder, no
palabras. (Ver 1 Corintios 4:20). Muchas personas creen que es
virtuoso elegir el carácter por encima del poder. Jesús nunca nos dio
la libertad de elegir entre los dos. Esa es una opción hecha por los
hombres.
Por el otro lado, he quedado entristecido y frustrado por los
muchos que han elegido el poder por encima del carácter. Nunca
está bien aprobar a las personas cuyas vidas son un desastre, y sin
embargo, persiguen los milagros de Dios, los cuales frecuentemente
usan para justificar su estilo de vida inmoral. Esa es una mentira
absoluta del enemigo mismo. Es trágico que cualquier creyente
pueda caer en un engaño tan devastador. Y sin embargo, ¿de
manera alguna es más ético perseguir el carácter sin el poder?
Míralo de esta manera: ¿Qué es más valioso—no entristecer al
Espíritu Santo o no apagar al Espíritu Santo? Por supuesto,
consideramos que ambos son de igual valor. Lo entristecemos por
nuestra impureza en pensamiento, intenciones y acciones. El
mandato de no entristecerlo está enfocado en el carácter. Pero
apagar al Espíritu Santo tiene más que ver con parar el fluir de algo.
Está centrado en el poder. El carácter y el poder son las dos
extremidades sobre las cuales nos paramos. Tener una pierna más
larga que la otra tendrá un impacto serio en la salud total del cuerpo.
Elegir el carácter por encima del poder es indudablemente más
popular y socialmente aceptable. ¿Pero desde cuándo se hizo
posible desarrollar la profundidad del carácter que Jesús ha
intencionado para nosotros aparte de obedecerle? ¿Y no es un
mandamiento del Señor sanar, liberar y limpiar? (Ver Mateo 10:8.)
¿Alguna vez sugirió que Su comisión a un estilo de vida de milagros
era opcional? ¿Es posible que la parte de nuestro carácter que rara
vez se desarrolla en aquellos que persiguen el carácter separado
del poder es la semejanza de niño? Me gustaría sugerir que el
desafío de perseguir el carácter por encima del poder ha dado
muerte a la semejanza de niño en la naturaleza de la Iglesia. Ser
como niño ya no es considerado madurez. Y en tal atmósfera, la
madurez se ha convertido en un impedimento para el avance en el
Reino, que es ultimadamente un obstáculo al avivamiento. La
madurez, como comúnmente se representa, es un obstáculo al
avivamiento.
En un estilo de vida lleno de poder y milagros, se tiene que
desarrollar y abrazar la semejanza de niño. En el mover del Espíritu
Santo, rara vez sabemos lo que estamos haciendo. Seguimos Su
dirección en “la danza”. La dependencia es el tema continuo para el
niño. Sus padres o los que lo cuidan le suplen alimento, vestimenta,
techo, aliento, instrucción, inspiración, oportunidades y tanto más.
Se mantienen, al menos dentro de un ambiente de hogar sano, a
través del sustento de otros. Bienvenido a ser como niño. La
madurez a menudo lucha en contra de estos valores, en el nombre
de establecerse en la fe.
En la historia de Marcos 10 mencionada arriba, los discípulos
tenían un sistema de valores en que los adultos eran más
importantes que los niños. Es una idea de lo más común aun el día
de hoy. Considera esto, Jesús enseñó que solo podemos entrar a lo
que hemos recibido. Y tenemos que recibir Sus realidades por
medio de un corazón de niño. Hay otra percepción muy similar que
nos es dada en la enseñanza de Jesús en el Sermón del Monte.
Bienaventurados los pobres en espíritu, pues de ellos es
el reino de los cielos. (Mateo 5:3).

La manera de recibir el Reino es llegar a ser como niño, y la


manera de poseer o avanzar en el Reino es a través de ser pobre
en espíritu. Recuerda, el Reino, como Jesús lo enseña e ilustra, es
más frecuentemente la realidad de aquí y ahora de Su dominio.
Posiblemente podríamos decir que la semejanza de niño y ser pobre
en el espíritu son dos caras de la misma moneda. Son muy similares
en naturaleza y propósito.
Ser pobre en espíritu no es pensar menos de nosotros mismos o
estar deprimidos de manera alguna. Ser como un niño no es ser
insensato o descuidado. Ambas virtudes (ser pobre en espíritu y la
semejanza de niño) son vistos como ser flexibles, enseñables,
aventureros, sencillos en nuestro acercamiento a la vida y ser
capaces de reírnos mucho. Con esa manera de pensar, aun las
experiencias más pequeñas en la vida valen ser celebradas. No es
solo el cáncer sanado, o la promoción en el trabajo, o el título
universitario para el cual te esforzarte tanto para recibir. Es también
la llamada telefónica inesperada de un amigo. Es esa comida
excepcionalmente buena o el deleite de observar a los niños o
nietos jugar y disfrutar de la vida. Me encanta observar a los padres
disfrutar a sus hijos, sea en un parque o en un terminal de
aeropuerto. Es puro gozo y deleite. Es vida.
Las cualidades de ser pobre en espíritu y parecerse a un niño
son alimentados por el gozo. Y ambos son reconocidos por ser
libres de cuidado. Ser libre de cuidado no es lo mismo que ser
descuidado.

RESPONSABILIDAD O CONTROL
Algunos historiadores dicen que el fin de los avivamientos fue
debido control exhibido por los líderes. No creo que un líder genuino
en un avivamiento se sentaría un día y decidiría tomar el control de
lo que Dios está haciendo. Sería algo tonto. Pero en un esfuerzo de
ser líderes responsables, a menudo fallamos en esta área.
El conocimiento promueve el control. Volvamos a nuestra
declaración inicial: Lo que ya sabes puede mantenerte apartado de
lo que necesitas saber si no sigues siendo un novato. Aprender no
es el problema. Más bien, el problema es que al aprender, tendemos
a sobrestimar cuánto sabemos de lo que se puede saber. Aun en
eso, el aprendizaje no es el problema. El orgullo y la independencia
creada cuando ya nos sentimos seguros de nosotros mismos son
las causas de que tropecemos.

MARISCALES DE CAMPO DE SOFÁ


Todos tenemos opiniones acerca de casi todo en la vida. Las
opiniones son fáciles de formar. Solo un poco de información, con el
conjunto correcto de circunstancias, y nace una opinión. No son
necesariamente malas o malévolas. Simplemente es difícil adquirir
sabiduría de una opinión porque no tiene consecuencias. Las
decisiones, por el otro lado, son lug-ares maravillosos para aprender
sabiduría, si alguien así lo desea.
Si tengo la opinión de que tocar una estufa caliente no me va a
doler, pero nunca lo toco, puedo vivir toda una vida, convencido de
que tengo la razón. Pero tocar la estufa me permite aprender pronto.
Me encantan los deportes y he disfrutado ver a mi equipo favorito
jugar en la televisión. Para mí, el fútbol americano es perfecto para
el medio de la televisión. Una jugada por lo general toma unos
cuantos segundos, y luego hay un descanso. Los anunciadores
pueden usar ese tiempo para informar a los espectadores de la
jugada, qué está en juego o aun algún dato biográfico de un jugador
en particular. Es muy fácil quedarme enfocado. Pero yo, como casi
cualquier otro fan, tengo mis opiniones en cuanto a qué jugador es
el que debe jugar más, qué clase de jugadas deben jugar y así
sucesivamente. Cuando corren con la pelota y pierden yardas, me
escucho a mí decir, “¿Por qué no pasaron? ¿No puede el
entrenador ver que la defensa ya está lista para detener esa
jugada? ¡Tenían un receptor en lo abierto!” Y cuando pasan, y no
funciona, me pregunto por qué no corrieron con la pelota. El punto
es, es fácil para mí tener una opinión en cuanto al juego cuando no
me cuesta nada. Pero los jugadores, los entrenadores, los dueños,
todos pagan por sus decisiones. Si se llama una jugada equivocada,
es sabiduría aprender de ella. Pero un mariscal de campo de sofá
siempre tiene la razón y vive con el engaño sutil de que sabe de qué
está hablando. Si llamar o jugar un partido en cualquier deporte
fuera tan fácil, no habría un nivel profesional, como todos serían
capaces de hacerlo. Vemos porque nos gusta ver la excelencia que
se ha formado a través de la devoción/disciplina y
capacidad/atletismo.
Una de las áreas donde hay mayor cantidad de mariscales de
campo de sofá es en la iglesia. Cuando las personas no tienen que
pagar por sus opiniones, es fácil tener una. Como líderes, a menudo
recibimos cartas, correos electrónicos, y consejos de personas que
nunca han hecho nada de significancia en sus vidas.
El descuido en esta área no solo se centra alrededor de la vida
de la iglesia. Recuerdo hace varios años que uno de los miembros
del equipo pastoral tuvo cáncer de la próstata. Recibió muchos
consejos acerca de los tratamientos que debería de tener, y/o qué
medidas debía tomar para cuidar su salud. Una de las cosas más
hirientes que le dijeron fue que él mismo se había provocado el
cáncer porque su dieta estaba mal. Lo asombroso es que la persona
que se lo dijo nunca había comido con él y no conocía nada acerca
de su dieta. Mas tenían confianza en su perspectiva, porque sin
duda habían leído algún artículo en alguna parte que les ayudó a
formar una opinión. Para ellos, la edad de la información les informó
al grado de que llegaron a mayor ignorancia. Aprender sin
experiencia es teoría. Solo los sabios conocen la diferencia entre la
madurez que viene de la experiencia y la madurez que viene de la
teoría. Los críticos del avivamiento ilustran esta verdad mejor que la
mayoría.

LOS CRÍTICOS DEL AVIVAMIENTO


Los críticos de restaurante de la vida de la iglesia rara vez han
preparado una comida, por así decir. Rápidamente desacreditan
algo por el cual ellos no pagaron el precio para obtener. Es como
criticar una pintura de un niño. La declaración más fácil del mundo
para el crítico de arte es declarar, “¡Definitivamente no lo hizo
Rembrandt!” ¿Pero es de suponerse que solo si lo hace Rembrandt
tendrá valor? Mucho de lo que es criticado o opuesto es como tal
pintura. No es lo que pudiera ser, pero tampoco ha terminado el
pintor con su desarrollo.
Recuerdo cuando fui a Argentina con Randy Clark en 1997, creo.
Yo quería ir simplemente porque Randy me había invitado, y sería
un excelente tiempo para aprender. Y sí aprendí. Pero también
quería ir porque había escuchado de lo que Dios estaba haciendo
allí, y quería participar y aprender de su ejemplo en el avivamiento.
Fue un tiempo extraordinario para mí, por más razones de las que
puedo mencionar.
Aunque nunca mencioné esto a nadie, yo quería ver si lo que
nosotros estábamos experimentando era similar a lo que ellos
habían estado experimentando por años. Ésta es mi conclusión: El
mover de Dios para estos líderes era como una manzana roja
madura. Era dulce para probar y muy disfrutable. Y aunque ellos
nunca hubieran dicho que habían “llegado”, estaban más avanzados
en el camino que nosotros. Pero lo que también aprendí era que lo
que nosotros estábamos experimentando era como una manzana
joven, que apenas comenzaba a crecer en el árbol. Aunque todavía
no estaba completamente formada ni completamente madura,
seguía siendo 100 porciento manzana. Era 100 por ciento
avivamiento.
Recuerdo un par de años después de ese viaje que yo era
orador en un congreso con uno de los líderes principales de su
avivamiento. Pasamos algo de tiempo privado juntos durante una
comida, que fue el máximo privilegio para mí. Platicamos por un
tiempo bastante largo por medio de su intérprete. Cuando le dije lo
que nosotros estábamos experimentando, él dijo, “¡Esto es
avivamiento! No todos están de acuerdo conmigo, ¡pero esto es
avivamiento!” Él acababa de confirmar que nuestra manzana era en
verdad una manzana, aunque seguía desarrollándose. Cuánto
estímulo fue esto para mí, por parte de un verdadero padre de
avivamiento. Y que esa manzana siga creciendo y llegue a ser todo
lo que Dios ha intencionado.

CRECEMOS HACIA ARRIBA O HACIA ABAJO?


En el reino, la madurez se mide en parte por llegar a ser como
niño. Esto no es para promover o aprobar el comportamiento infantil.
Pero es para aclarar lo que la verdadera madurez es a los ojos de
Dios. Es sencillo.
Posiblemente has oído a alguien decir, “Entre más aprendo, más
sé que no sé”. Mi cuñado ya fallecido, Jim Grubbs, solía decirme
eso. Él era un profesor universitario altamente preparado, y le
encantaba aprender. Él leyó dos o tres libros por semana, por los 40
y más años que lo conocí. Recuerdo muy al principio escucharle
decirme que con todo lo que había aprendido, de lo que estaba más
consciente era lo que no sabía. Esa clase de aprendizaje es
madurez, en un sentido bíblico. Es sabiduría. Debemos madurar y
buscar la sabiduría, entendimiento y conocimiento. Estas cosas son
vitales para nuestras vidas. Pero con el verdadero aprendizaje viene
la humildad. Me hace recordar al Rey David y su acercamiento a la
vida en este respecto:

Y a mí, pobre y necesitado,


quiera el Señor tomarme en cuenta.
Tú eres mi socorro y mi libertador;
¡no te tardes, Dios mío!
(Salmo 40:17).

Hay buenas razones para creer que David era el hombre más
rico sobre la tierra durante el tiempo de su reinado. Vemos que se
gastó muchísimo dinero en el templo del Señor durante el reinado
de Salomón, pero con frecuencia nos olvidamos de que David fue
quien había pagado por esos materiales y los había apartado. Pero
su enfoque a la vida era, “soy pobre y necesitado”. No creo que hizo
esa declaración solo para verse bien. Llegó al canon de las
Escrituras. Tampoco creo que representaba su lucha con
autoestima. Fue honesto. Cuando nos vemos a nosotros tal como
somos, nunca nos tendremos demasiado en alto. Estar lleno de
autocrítica no es la respuesta tampoco. Su pobreza quedaba
descubierta al acercarse a Dios, como Él es nuestro todo-en-todo.
Fácilmente podría parecer que resisto tener precaución o buscar
consejo. Pero no es así. Pero no estoy interesado en recibir consejo
de alguien que simplemente tiene una opinión. Y aunque soy
responsable de reconocer la palabra del Señor, a veces por parte de
alguien que yo no hubiera buscado intencionalmente para recibir
consejo, soy más propenso a escuchar a una persona con
experiencia.

LOS AVIVAMIENTOS Y LOS IGNORANTES


Glorificar la ignorancia, o la falta de perspicacia, es una meta
inapropiada. Indudablemente no es una que yo quiera lograr. En un
sentido, este capítulo está mal titulado por el hecho de que la
inmadurez nunca es un obstáculo. Mi problema es que muchas
veces lo que llamamos “madurez” es nuestro mayor obstáculo.
Mi énfasis no es para evitar que persigamos el conocimiento de
Dios, ya que es un mandato bíblico que lo busquemos. Una de las
fuertes promesas de las Escrituras declara lo siguiente en cuanto a
los efectos de los dones de Cristo sobre la Iglesia; nos traerán a la
unidad de la fe y el conocimiento del Hijo de Dios. (Ver Efesios 4:12)
¡Perseguir la sabiduría es un mandato!
Históricamente, Dios se mueve más a menudo sobre los que no
saben lo que están haciendo. No es que Dios prefiera al ignorante.
Es que los ignorantes son más flexibles y más propensos a confiar
en Él más allá de su entendimiento. Él puede hacer más a través de
personas que se dan cuenta de lo que no saben. Los ignorantes, en
lo que respecta a los moveres de Dios, son las mejores
herramientas, porque traen menos prejuicios al mover.
Nuestro desafío es seguir siendo como niños en medio de un
gran derramamiento que promete llevarnos a mayores lugares de
influencia en la cultura. No es que no aprendamos, ni que
aumentemos nuestras percepciones y convicciones. Eso es
automático y necesario. Pero por la misma razón de que Dios a
menudo usa al ignorante para Sus más grandes moveres, así nos
mira a nosotros, esperando que sigamos dependientes,
independientemente de cuánto hayamos aprendido. Nunca
maduramos más allá de la confianza y dependencia de Dios. Y
aquellos que sí lo hacen, se descalifican de mucho de lo que Dios
quería hacer en sus vidas. Entre más fuertes las cualidades de
confianza y dependencia de Dios estén en la vida de una persona,
más maduros son desde la perspectiva del Cielo. En consecuencia,
cuanto más es Él capaz de hacer a través de ellos.
Una de las respuestas más interesantes al avivamiento vino de
muchos de los líderes de la Iglesia de Inglaterra quienes visitaron a
Gales para ver qué estaba haciendo Dios. Dieron reportes brillantes,
reconociendo que era verdaderamente de Dios. Pero algunos de
ellos conscientemente abandonaron el avivamiento porque sabían
que ellos lo impactarían de una manera poco saludable.
Reconocieron que en este caso, el avivamiento necesitaba ser
dirigido por los jóvenes, quienes tenían que confiar. Es una
conclusión asombrosa. No tenían temor de influir hacia el mal, como
estaban viviendo vidas verdaderamente santas y solo querían que el
pueblo de Dios viviera totalmente rendido a Jesús. Simplemente se
daban cuenta del principio que estoy tratando de presentar aquí: Lo
que sabes puede mantenerte apartado de lo que necesitas saber si
no sigues siendo como niño.

LA ADVERTENCIA DE JESÚS
Jesús nos dio una advertencia en cuanto al trigo y la cizaña que
parecer ser aplicable en el contexto del avivamiento tanto como en
cualquier otra área que se me ocurra dentro de la vida cristiana.

“Señor, ¿no sembró usted buena semilla en su campo?


¿Cómo[a], pues, tiene cizaña?”. Él les dijo: “Un enemigo
ha hecho esto”. Y los siervos le dijeron: “¿Quiere, usted,
que vayamos y la recojamos?”. Pero él dijo: “No, no sea
que al recoger la cizaña, arranquen el trigo junto con ella.
Dejen que ambos crezcan juntos hasta la cosecha; y al
tiempo de la cosecha diré a los segadores: ‘Recojan
primero la cizaña y átenla en manojos para quemarla,
pero el trigo recójanlo en mi granero’” (Mateo 13:27-30).

Todo lo que Dios hace en nosotros es bueno. Obviamente.


Siempre lleva Su semejanza y bendición. Pero el enemigo obra,
también, especialmente durante tiempos de avivamiento. Yo no
quiero ni por un momento glorificar al diablo, pero tampoco quiero
que ignoremos sus artimañas. Él es un ángel de luz, que busca
engañar. Así que él plantó cizaña en esta historia. La cizaña tiene la
misma apariencia que el trigo hasta que el trigo madura. El peso del
grano de trigo causa que se incline al madurar. Eso ilustra de una
manera maravillosa la apariencia de la verdadera madurez: Nos
inclinamos ante Él con mayor humildad y confianza.
Entiendo que los judíos han llamado a la cizaña “trigo ilegítimo”.
Si recuerdas la aclaración de las Escrituras en cuanto a ser hijos e
hijas legítimas de Dios, recordarás que ser disciplinados por Dios es
la evidencia.

Si soportáis la disciplina, Dios os trata como a hijos;


porque ¿qué hijo es aquel a quien el padre no disciplina?
Pero si se os deja sin disciplina, de la cual todos han sido
participantes, entonces sois bastardos, y no hijos.
(Hebreos 12:7-8 RVR60).

La corrección realizada debidamente y recibida correctamente,


forma humildad y confianza. Recuerdo que mis propios hijos,
cuando yo tenía que traer disciplina a sus vidas, querían sentarse en
mi regazo esa noche. Ellos por naturaleza se acercaban, porque
sabían que mi corrección no era rechazo o castigo para mi propia
conveniencia. Era para el bien de ellos. Así que, la corrección del
Señor causa que lo apreciemos más como el Padre amoroso que
siempre busca lo mejor para nosotros.
Pero regresemos a la historia del trigo y la cizaña: La advertencia
es que en nuestro celo por solo tener trigo (solo las obras de Dios
entre nosotros), sin intención destruiremos lo que Dios está
haciendo. No dio más instrucción en cuanto a cómo reconocer la
diferencia. Dijo, “No lo toquen”.
No estoy diciendo que no debemos dar supervisión al mover de
Dios. Simplemente estoy diciendo que en nuestro celo, destruiremos
lo que Dios está haciendo, porque lo que Él está haciendo no
siempre es reconocible a través de nuestros lentes de experiencia y
percepción. Una vez más, regresamos a un lugar de humildad y
confianza—una verdadera señal de madurez.
Capítulo Diez

TRADUCIENDO EL AVIVAMIENTO

La consciencia cristiana se extendió por la sociedad


después de este Gran Avivamiento, así como la levadura
lo hace con la masa. La educación volvió a tener enfoque
bíblico. Se quitaron las enseñanzas acerca de la brujería
de los libros de textos. Los creyentes, así como en años
anteriores, empezaron a cuidar a los acianos en sus
hogares, y una intensa compasión fue creada para los
pobres. Una prosperidad nacional genuina siguió. La
llamaron la Revolución Industrial. 18.
MARY STEWART RELFE, PH.D.

E N su maravilloso libro, Cure of All Ills (“La Cura de todos los


males”) de donde se tomó la cita arriba, Mary Stewart Relfe,
Ph.D., habló cómo era el avivamiento bajo el liderazgo de Jonathan
Edwards. Ella dijo que Edwards concluyó:

…un avivamiento en toda regla implicará un equilibrio


entre la preocupación personal por las personas y las
preocupaciones sociales. Evaluó que las reuniones
religiosas, la oración, el canto y las charlas religiosas no
promoverán ni sostendrán el Avivamiento en ausencia de
obras de amor y misericordia, que “traerán al Dios de
amor del cielo a la tierra”.19.

El avivamiento es el Cielo que ha venido a la tierra de la manera


más hermosa y práctica. Me encanta tanto la perspectiva de
Edwards. La longevidad en u gran mover de Dios ocurre cuando
tomamos lo que hemos experimentado en reuniones corporativas y
las traducimos a expresiones prácticas que traen mejoras a nuestras
comunidades. Traducir el avivamiento en los resultados que Dios
quiere satisface el clamor de nuestros corazones de conocer a Dios
por medio del encuentro personal mientras se desborda en el
privilegio de darlo a conocer, porque Él es el Padre perfecto que
anhela que los corazones de las personas se abran a Su amor
transformacional. Éste es el impulso dentro del corazón de todo
creyente verdadero: que las masas sean tocadas por el amor y
poder de Dios y que entren a Su Reino a través de la salvación.
He estado en reuniones donde la presencia de Dios era
simplemente sobrecogedor. Las personas estaban sobrecogidas por
Dios. A veces su encuentro continúa por horas y horas, y a veces
por días. A veces la cosa más fácil que hacer cuando vemos a algo
ocurrir que no está dentro de nuestra experiencia, o aun en la
historia de la tribu espiritual de donde procedemos, es rechazar o
juzgarlo como error. Me parece una clase muy repugnante de
arrogancia que yo juzgue la experiencia de otra persona en base a
mi propia experiencia, o aun peor, por mi falta de experiencia. El
último es el error más común, sin duda. La actitud de muchos es
que Dios nunca haría eso a otra persona, a menos que primero lo
haya hecho para mí. Aunque la mayoría de nosotros nunca lo
diríamos de esa manera, es el acercamiento con el cual me he
topado más.

FRUTO DE AVIVAMIENTO
Los instrumentos de avivamiento de antaño sabían lo suficiente
como para no juzgar una manifestación inmediatamente. Cuando
alguien sale de un encuentro profundo, y ama a Jesús más, o tienen
mayor hambre por leer la Palabra de Dios, y/o está más enamorado
de su cónyuge, es Dios. (El diablo no es conocido por esa clase de
fruto. Él ha venido para matar, hurtar y destruir. Así que dondequiera
vemos muerte, pérdida y destrucción, sabemos que el diablo ha
estado allí.) En tales encuentros, la persona más sencilla, sin dones
extraordinarios, se convierte en un transformador del mundo. Mi
libro, Defining Moments (“Momentos que Definieron”) trata sobre
este fenómeno. Las personas se convierten en transformadores del
mundo a quienes Dios envía al entorno más peligroso o desafiante,
armado solo con el amor de Jesús, y hay un impacto dramático. Si
tan solo más personas supieran que Él está disponible si lo buscan
de todo corazón, cambiaría todo. Y sí quiero decir todo: en nosotros,
para nosotros, por medio de nosotros.
Recuerdo una experiencia interesante que tuvimos con un niño
de unos ocho años de edad. Fue tocado poderosamente por Dios.
Su mamá me llamó más tarde esa noche para expresar su
preocupación. Su hijo había perdido su habilidad para hablar. Por
supuesto, yo comprendía su ansiedad y le escuché describírmelo en
ese momento. Pero ella luego dijo que cada vez que ella
mencionaba el nombre de Jesús, él se ponía a llorar. Dios había
marcado a este chico tan joven para Él en ese encuentro. Su habla
regresó al siguiente día. Pero esa familia nunca olvidará la manera
tan singular de Dios de llamar a su hijo para Él.
Resistir la idea de ser sobrecogido por Dios es más un problema
de confianza, el cual expone nuestra necesidad de estar en control,
que uno de temor de ser engañado. Él advirtió acerca de esta
cuestión:

Y yo os digo: Pedid, y se os dará; buscad, y hallaréis;


llamad, y se os abrirá. Porque todo aquel que pide,
recibe; y el que busca, halla; y al que llama, se le abrirá.
¿Qué padre de vosotros, si su hijo le pide pan, le dará
una piedra? ¿o si pescado, en lugar de pescado, le dará
una serpiente? ¿O si le pide un huevo, le dará un
escorpión? Pues si vosotros, siendo malos, sabéis dar
buenas dádivas a vuestros hijos, ¿cuánto más vuestro
Padre celestial dará el Espíritu Santo a los que se lo
pidan? (Lucas 11:9-13).

¿A quién estamos buscando? ¿Qué es lo que estamos


buscando? ¿No es más de Él, cueste lo que cueste? En este punto,
muchos temen el engaño más de lo que les preocupa la falta (sin la
bendición que Dios les ha reservado). Si lo estamos buscando,
pidiendo por Él, no necesitamos temer quedar engañados. De
hecho, muchos abrazan el engaño al temerlo. Realmente es un
problema de desconfianza.
Estar en control es lo que nos metió en la mayoría de nuestros
problemas. Pensarías que aprenderíamos. Y en este punto alguien
pronto señalará que el autocontrol es fruto del Espíritu, que es
absolutamente correcto. Pero piensa en ello. ¿Qué es un fruto del
Espíritu Santo? Es donde el Espíritu Santo tiene el control en
nuestras vidas, para producir fruto digno de la naturaleza de Jesús.
Tengo autocontrol cuando estoy bajo el control del Espíritu Santo. Y
cuando Él está presente en poder, cosas suceden que están fuera
de mi entendimiento. Traducir el avivamiento significa que tengo que
tener algo que traducir—aun si sobrepasa mi comprensión.

MANTENER EL ENFOQUE
Los fuegos de avivamiento tienen que seguir ardiendo, nuestros
encuentros con Jesús tienen que continuar y aumentar, y nuestro
impacto tiene que crecer. Pero aprender cómo traducir el
avivamiento de lo que sucede en una reunión a nuestra influencia
fuera de dicho salón es absolutamente crítico para sostener el
derramamiento. Jonathan Edwards entendía esto y ayudó a iniciar lo
que los historiadores llaman El Gran Despertar. Un avivamiento,
administrado bien, siempre incrementará e impactará al mundo.
Creo que estamos en las etapas iniciales del Tercer Gran Despertar.
Cuando hacemos que el avivamiento se trate de nosotros—
nuestras experiencias, la expansión de nuestros ministerios
personales, el crecimiento de la iglesia, aumentar nuestra posición
en cuanto a nuestra influencia en la sociedad, y muchos otros frutos
de avivamiento, per-demos la capacidad de sostener el mover de
Dios. Buscar primero al Rey y a Su Reino es el contexto en el que
se añade todos lo demás. Pero cuando persigo lo que Él tiene la
intención de añadir, mi madurez se estanca, y por lo tanto, limito la
medida del Reino que puedo manejar como un buen mayordomo.
Por ejemplo, Beni y yo tenemos una hortaliza de unos 30 árboles
frutales. No cultivamos manzanas tratando de hacer crecer
manzanas. Cultivamos manzanas por medio de tender la salud del
manzano. El árbol proporciona la fruta si cuidamos al árbol. Los
ministerios crecientes, grandes números de conversiones, y mayor
influencia en la sociedad son las manazas. Todo es fruto de otra
cosa. Mientras nos aseguremos de que el árbol (el rostro de Dios)
sea la prioridad, llevar fruto sobrenatural que lo glorifica a Él es
normal y natural.

MANIFESTACIONES DE AVIVAMIENTO
Ya para ahora debes saber que ya no tengo temor de
manifestaciones externas que a menudo suceden cuando el Espíritu
Santo viene sobre alguien en poder. He visto el resultado en las
vidas de las personas. Es asombroso ver los cambios que Dios
puede hacer en unos momentos que nosotros como pastores hemos
tratado de hacer con esos mismos individuos por años. Eso es
absolutamente cierto.
En vez de estar sorprendido cuando cosas extremas suceden
cuando el Espíritu Santo viene sobre ellos, debemos estar
sorprendidos cuando no ocurren. Cuando alguien tan poderoso
como el Dios Todopoderoso te toca, la sorpresa debe ser que sigues
con vida. Y aunque eso parecerá como una declaración extrema y
exagerada para muchos, es realmente la verdad. Somos seres
humanos frágiles en las manos de un Padre poderoso pero
compasivo.
Las manifestaciones físicas nunca son la meta en el mismo
sentido que mojarnos no debe ser la meta del bautismo en agua.
Hay una profunda transformación en la vida en el bautismo en agua:
enterrado con Cristo en Su muerte, y levantado con Cristo en Su
resurrección. Es real. Las manifestaciones externas en el
avivamiento tienen que representar algo mucho más profundo que
temblar y gemir. Cuando es genuino, Dios siempre está obrando
más allá de lo obvio. En la Puerta Hermosa, el hombre cojo caminó,
saltó y alabó a Dios. Él fue sanado físicamente. Pero también fue
sanado emocional y espiritualmente. Dios obra profundamente.
Para lo que valga, estas manifestaciones se han visto en casi
cada avivamiento registrado en la historia y de toda denominación
conocida. Y aunque ha habido esfuerzos por parte de historiadores
de diversas denominaciones de quitar las manifestaciones del
registro, debido a la vergüenza que causan, siguen estando en los
manuscritos originales.
Dios añade un precio a cada avivamiento, uno que nos costará
en cuanto a asociaciones, amistades y posiciones ante el mundo. La
mayoría de las veces el costo tiene algo que ver con nuestra
dignidad personal—la preocupación de lo que las personas piensan
de nosotros. Creo que ésta es una expresión del temor del hombre.
El avivamiento nos provee un serio recordatorio de que puedo vivir
en temor de Dios o temor del hombre, pero no ambos. Es el
avivamiento lo que obliga a tal decisión.
Nuestra querida amiga, Heidi Baker, de Ministerios Iris
Internacional, tuvo uno de los encuentros más extremos que he
conocido. Solo digamos que duró por días. Pero sin ello, ella ha
dicho que nunca hubiera tenido el valor para soportar ser
perseguida, golpeada y encarcelada. Y luego agrega el corazón
quebrantado por la oposición de otros creyentes. Ella nunca puede
dudar lo que Dios hizo. Pero una vida de comodidad no necesita esa
clase de valor. Y los que se oponen por lo general no ven la
necesidad de extremos porque la meta es la vida sin conflicto.
Posiblemente sea tiempo de que nos arriesguemos lo suficiente
para aumentar nuestra necesidad del Dios que invada las vidas de
las personas con más de Sí mismo.

¿CÓMO TRADUCIMOS ESO?


Me encanta, y quiero decir que absolutamente me encanta, ver
el poder de Dios tocar las vidas de las personas. No puedo
imaginarme sentirme diferente al respecto, ya que Su gloriosa
presencia se vuelve tan pronunciada que llegamos a ser
discipulados en la gloria. Verdaderamente va más allá de la
descripción. Y he visto unas cuantas ocasiones cuando tal
gloria/poder se ve en un lugar público. Tenemos historias
maravillosas de servicios de milagros ocurriendo espontáneamente
en un supermercado y encuentros propios de avivamientos
desatándose en un parque de diversiones. No me opongo a eso y le
he dicho a nuestra gente que me llame cuando el Espíritu de Dios
caiga en Costco. Mi preocupación no es que algo que Dios haga en
público nos cause vergüenza. Mi interés es por el hecho de que tal
encuentro de poder, en nuestras propias vidas, ha sido con el
propósito de producir algo para la gloria de Dios. Y lo que testifica
de Su grandeza en un lugar público no me causa temblar. Es el
hecho de que el temor del Hombre ha sido sacudido fuera de mi
vida, y ahora me puedo parar donde antes me agachaba en temor
delante de aquellos con quienes trabajo.
Una de las más grandes amenazas al mover de Dios ocurre
cuando definimos el mover de Dios en términos demasiado
restringidos y limitantes. Perdón por simplificar de más, pero, por
ejemplo, para muchas personas, avivamiento es gemir, o reírse, o
caer o temblar mucho. Y cuando eso representa nuestra definición
de un mover de Dios, nuestra meta es que veamos a personas caer
bajo el poder de Dios en la oficina de Bienes Raíces o el
supermercado, o donde sea. Tenemos que recordar que nuestro
mensaje no es avivamiento. Tampoco lo es manifestaciones o
experiencias o dones espirituales. Es Jesús. Y Él puede ser
conocido, podemos tener encuentros con Él, y podemos confiarle
plenamente nuestras vidas. Ese es nuestro mensaje.
Traducir el avivamiento tiene que realzar este mensaje de Jesús,
el Salvador quien puede ser conocido, con quien podemos tener
encuentros personales, y a quien le podemos confiar plenamente
nuestras vidas. Y esto necesita verse donde más importa: nuestra
vida promedio y cotidiana. Aunque que me encanta la idea de ver la
gloria de Dios llenar un restaurante, mi clamor es ver al gerente del
restaurante, quien recibió un toque poderoso de Dios la semana
pasada, posicionarse entre sus compañeros de trabajo. Allí es
donde verdaderamente vemos la gloria de Dios, cada vez en
aumento, realizada de una manera más permanente. Es entre
aquellos que lo representan bien en pureza, poder y compasión. La
posición valiente tomada por este gerente es una posición que
hubiera sido difícil para él solo unas dos semanas antes. ¿Qué
ocurrió? El poder de Dios vino sobre él en su grupo pequeño
semanal, y ahora es diferente. Todos, incluyendo a su esposa e
hijos, pueden verlo. Él es la encarnación de la valentía. Fue liberado
del temor del hombre. Y pareció ocurrir en un momento. Dios ahora
dice “amén” a sus palabras y acciones, haciéndolas más poderosas.
Y siempre y cuando no invite a ese monstruo que vuelva a su vida,
él ilustrará esa clase de valentía que solo se puede encontrar en
Cristo. Me encanta Proverbios 28:1: Una declaración acerca de la
valentía: “Huye el impío sin que nadie lo persiga; Mas el justo está
confiado como un león”. Si alguna vez hemos necesitado a
personas que modelen esta clase de audacia, es ahora. Y no hay
mejor manera que ser aprehendido por el León de la Tribu de Judá.
Su valentía se convierte en nuestra valentía. No es filosófica en
naturaleza. Está en nuestra posesión a través de un encuentro
divino. Su naturaleza se expresa por medio de nosotros en la
experiencia.
Me encanta pensar que la gloria de Dios llene nuestros hogares
al punto de que aun nuestros vecinos se den cuenta de que algo
inusual está ocurriendo con nosotros. Pero también quiero que la
pureza, el amor y la compasión beneficien a los vecinos. Y para la
madre sola, que fue profundamente tocada por Dios el mes anterior,
espero que ahora se pueda mantener firme en contra del acoso de
su ex. En vez de ser manipulada para dar favores sexuales y
similares, quiero ver el poder de Dios sobre ella como un testimonio
audaz del Evangelio de Jesucristo. Tanto ella como su ex necesitan
una demostración de la valentía que viene del Espíritu Santo y que
solo puede ocurrir cuando Él está presente.
Quiero ver al hombre o a la mujer de negocios acostumbrado(a)
a aceptar sobornos o a torcer la verdad a tomar su lugar legítimo
como una representación justa y recta del Reino de Dios. O al
pastor que es gobernado por una mesa directiva de líderes carnales
ponerse firme en cuanto al completo y absoluto abandono de todo y
tener el solo propósito de buscar el rostro de Dios,
independientemente de cómo se presente. Los avivamientos tienen
que ser traducidos a algo que beneficiará al ciudadano promedio,
para que puedan “probar y ver que el Señor es bueno”. (Ver Salmo
34:8.) Toma nota de las palabras probar y ver. Probar es nuestra
experiencia. Ver es nuestra percepción. Lo que experimentamos
siempre dará forma a nuestra percepción. El mundo en nuestro
derredor está clamando por una demostración auténtica de un Dios
que los ama. Es hora de que experimenten a Dios a través de las
vidas de los que han sido aprehendidos para el avivamiento, para
que su percepción de Él sea radicalmente cambiada. Éste es el fruto
de avivamiento. Porque Dios nos toca de maneras dramáticas para
que nos pueda usar más allá de nosotros mismos, para alimentar a
un mundo hambriento.

MATAR EL TEMOR DEL HOMBRE


No creo que haya habido jamás una persona que Dios haya
usado de maneras profundas que no tuviera que lidiar con el miedo
del hombre. Una de las cosas que he estado aprendiendo es que si
no vivo de las alabanzas de los hombres, no moriré por sus críticas.
Es absolutamente cierto. Esto por supuesto no nos da permiso de
ser desconsiderados o descuidados. Simplemente significa que
estamos dispuestos a tomar decisiones para Dios que causan que
perdamos favor con las personas. Si no puedes hacer eso, no
puedes vivir en avivamiento.
La mayoría de los que hemos estudiado los avivamientos
tenemos favoritos. No es que algunos hayan sido mejores que otros.
Simplemente tendemos a admirar a los que nos hacen recordar
nuestras propias travesías.
En una conversación, posiblemente uno le podría decir al otro,
“oh, John Wesley. ¡Fue un gran hombre!” o “Ese George Whitfield
fue un predicador tan poderoso del Evangelio”. Mi propia familia fue
poderosamente impactada por Smith Wigglesworth, Maria
Woodworth-Ettery y Aimee Semple McPherson. Me encantan sus
historias. Especialmente las que me ayudan a ver que eran
personas normales. Ninguno de nosotros está calificado para ser
superestrella. Pero Dios en nosotros hace que nada sea imposible.
Cada uno de nosotros, según nuestros trasfondos cristianos,
tenemos los nombres de nuestros héroes puestos en nuestras
memorias. Tal como debe ser. La mayoría de ustedes que están
leyendo este libro reconocerán el nombre de Charles Finney, aun si
la única razón es porque yo lo he mencionado varias veces en este
libro. Pero, ¿reconocen el nombre John Nevin? Él vivió a la misma
vez que Finney y era muy conocido. Pero él era opositor a los
avivamientos de Finney. Si no hay ninguna otra lección que
aprender, es que la historia no trata bien a los críticos del
avivamiento. Sus nombres son olvidados. Y cada persona usada en
avivamiento que puedas mencionar tuvo opositores de posición
igual y a veces más prominente a los ojos de los hombres. Tuvieron
que soportar tal oposición a fin de entrar más plenamente a todo lo
que Dios tenía ordenado para ellos.

PROTEGE LA CASA
Es vital que aprendamos cómo proteger lo que Dios está
haciendo en nuestras iglesias, grupos pequeños, y hogares. Nunca
tenemos que pedir perdón por Dios o explicar lo que hace. Él se
puede defender muy bien. Pero también tenemos que aprender que
lo que sale de la casa tiene que ser lo que es de beneficio para la
sociedad y que afecta la cultura para la gloria de Dios. Eso es
traducir el avivamiento.
Capítulo Once

¿PARA QUÉ ES EL AVIVAMIENTO?

“Un estado de constante avivamiento es tanto posible


como práctico, y cada cristiano debe constantemente
intentarlo y laborar y orar por ello … Que Dios en gran
misericordia nos envíe avivamiento constante, siempre
continuo, siempre conquistando … Que la obra comience
y nunca pare hasta que la gloria milenaria resplandezca
sobre nosotros, y que se oiga cantar el himno triunfante
sobre toda la tierra: “¡Los reinos de este mundo se han
convertido en los reinos del Señor y Su Cristo! Amen.”20.
SIMEON W. HARKEY

E STA cita del siglo diecinueve es especialmente cerca a mi


corazón, porque el autor, Simeon W. Harkey, es una de las
pocas personas a quien he oído decir que el avivamiento debe ser la
norma. Me gusta expresarlo de esta manera: El avivamiento es la
vida cristiana normal.
Anteriormente en este libro hablé de la importancia de
mantenernos fieles al fundamento, que en la experiencia cristiana es
el día de Pentecostés. Lo que ocurrió allí debe permanecer en su
debido lugar. Podemos añadir a ello, edificar sobre ello, y
experimentar alrededor del mismo, pero tenemos que mantenernos
fieles a lo que nos hizo llegar aquí, el fundamento. La razón es que
Dios siempre nos está llevando a una gloria mayor. Siempre nos
está llevando a un lugar más profundo, más íntimo y más glorioso, y
siempre tendrá un mayor impacto sobre la humanidad. Yo
personalmente pienso que el objetivo es siempre que la gloria de
Dios llene la tierra.
PENTECOSTÉS ES AVIVAMIENTO
Pentecostés es una invasión de Su gloria, impregnando a Su
pueblo, rebosante del efecto de la rectitud y la justicia en la tierra.
Pentecostés es el derramamiento del Espíritu Santo donde el
pueblo de Dios está siendo lanzado a cosas que no entendemos, no
podemos explicar, y que no nos atrevemos a controlar. Este día
asombroso en la historia es un avivamiento honesto: uno sin
agendas. Entre más pronto reconozcamos que tendemos a crear
agendas, lo mejor. Porque entonces podemos perseguir Sus
propósitos, sabiendo que tenemos una cojera, una debilidad, una
parcialidad. Y por Su gracia, y solo Su gracia, esa debilidad puede
ser cubierta por Su presencia sobrecogedora, para que podamos
entrar totalmente a lo que Él tiene para nosotros en esta vida;
siempre va mucho más allá de lo que nos hubiéramos imaginado o
pedido.
Pentecostés crea el impulso para edificar para la gloria de Dios.
Puede incluir organizaciones y edificios. Pero honestamente,
podemos hacer eso sin avivamiento. Lo que es más importante es la
formación de ideas, valores, estructuras relacionales y expresiones
creativas que funcionan para ilustrar la naturaleza de Dios y que
modelan Su propósito para la humanidad en la tierra. Ésta es una
forma medible de ver el impacto del Cielo en todo lo que somos y
hacemos.

LA SABIDURÍA DE RECONOCER LA DEBILIDAD


¿No es esa la razón por la que Jesús no enseña a orar, “no nos
metas en tentación”? La Biblia ya nos dice que es imposible que
Dios nos tiente porque Él no puede ser tentado con el mal.
Entonces, ¿por qué pedir que no nos meta en tentación? Porque
nos obliga a nosotros, sin importar qué tan grandes sean nuestros
éxitos, sin importar qué tan grandes sean Sus propósitos sobre
nuestras vidas, a vivir conscientes de nuestra constante necesidad
de Su gracia.
Recuerdo este concepto en la advertencia registrada en
Proverbios, donde habla de la persona de excelencia. Dice que se
parará delante de reyes. Pero luego dice que si reconocemos que
tenemos un apetito por lo que el rey tiene (posesiones, placeres,
posición), debemos poner un cuchillo a nuestra propia garganta para
acabar con ese deseo. De otra manera, seremos impulsados por
nuestro apetito y el propósito, y ultimadamente transigiremos
nuestra posición de servir e influir en el rey. (Ver Proverbios 22:29-
23:2). En la historia de avivamiento con prejuicio y una agenda, es
sabiduría reconocer nuestros propios apetitos que podrían transigir
lo que Dios está anhelando hacer en nuestras vidas.
Esto no es para decir que nuestras agendas sean malas. La
mayoría de nosotros que estamos persiguiendo avivamiento
podemos citar el capítulo y versículo para respaldar nuestros
prejuicios. Están basadas en lo que hemos aprendido o
experimentando en nuestra travesía con Dios. En algunos casos,
nuestras convicciones vienen de lo que hemos escuchado de
historias de avivamiento en la historia. ¡Aférrate a esos valores y
convicciones fuertemente! Pero no permitas que determinen lo que
estás dispuesto a aprender en el futuro. En la mayoría de los casos
son percepciones maravillosas—hasta que interfieren con lo
siguiente que Dios quiere hacer.

EL PODER DEL GOZO


Por ejemplo, cuando pienso que el avivamiento parece lágrimas,
mi predicación y mi ministerio estará buscando esa manifestación,
para afirmar que ahora estamos en avivamiento. Y sin embargo he
visto en muchas ocasiones que Dios tenía otro plan. Él trajo gozo. Y
lo que complica el asunto más, las personas que menos merecían
son las que recibieron más. Los expertos (críticos) del avivamiento
tuvieron un gran día con eso: “¡Esas personas deberían estar
gimiendo delante de Dios en arrepentimiento! Han sido pecadores
complacientes por años. El gozo no es una respuesta apropiada.
¡Esto no es avivamiento!” Y sin embargo, muchas de estas personas
llenas de alegría fueron transformadas en seguidores apasionados
de Jesús en la experiencia. Se convirtieron en mejor cónyuges,
padres y trabajadores. ¿No es esa la clase de fruto que anhelamos
ver de los que se arrepienten?
Una de las historias más interesantes en la Biblia en cuanto a
esto se encuentra en Nehemías 8. Es allí donde encontramos esa
gran declaración, “el gozo del Señor es nuestra fortaleza”. Pero lo
que viene antes de ese resultado frecuentemente se ha olvidado o
ignorado. Leyeron la Palabra de Dios en la plaza pública. Las
personas se mantuvieron paradas por horas, escuchando a esa
palabra y escucharon lo que Dios requería. Comenzaron a gemir
como resultado de ver cuánto se habían apartado de las normas de
Dios para sus vidas. Los sacerdotes corrieron entre el pueblo ¡y les
dijeron que dejaran de gemir!

Entonces Nehemías, que era el gobernador, y Esdras, el


sacerdote y escriba, y los levitas que enseñaban al
pueblo, dijeron a todo el pueblo: “Este día es santo para
el Señor su Dios; no se entristezcan, ni lloren”. Porque
todo el pueblo lloraba al oír las palabras de la ley
(Nehemías 8:9).

A veces el gozo es una manifestación mayor de fe que llorar.


Siempre puedo ponerme cabizbajo y llorar, reconociendo lo indigno
que soy. Para verdaderamente regocijarme en Él tengo que mirar
más allá de mis problemas, y mirar a lo que Él ha hecho a mi favor.
Por lo que he visto en la cristiandad, una multitud llorando es el
sueño del evangelista. Es donde invitamos a las personas al altar a
arrepentirse. Esa es una respuesta apropiada—y absolutamente
tiene su lugar—a menos que no sea lo que Dios está haciendo. En
Nehemías 8, se instruyó al pueblo que festejaran y celebraran,
porque entendían las palabras de la ley. No celebraron porque
habían cumplido los requisitos de Dios para sus vidas. Era porque
veían la verdad real y la entendían. Me pregunto cuántas más
victorias experimentaríamos si simplemente nos regocijáramos
hasta llegar a la victoria, solo porque escuchamos la voz de Dios,
vimos Su corazón, y dijimos sí a Sus mandamientos.
Tanto la historia de Nehemías y las situaciones que he visto
recientemente en la vida de la iglesia suenan mucho a la gracia.
Personas que no lo merecen reciben gozo. La gracia es favor no
merecido, que parece describir esta situación perfectamente. Éste
es el estándar de la Escritura, “la bondad de Dios te guía al
arrepentimiento”. (Ver Romanos 2:4.) Una lección dura que tuve que
aprender con respecto a esto fue que las lágrimas son al
arrepentimiento lo que la risa es a la salvación.
Creo que una persona podría haber nacido de nuevo por una
semana y todavía tener su propia opinión de cómo buscar a Dios en
avivamiento. No se requiere de mucho tiempo para formar
prejuicios. Es aquí donde debemos madurar en relación con nuestra
búsqueda de más de Dios: ¡avivamiento! Con demasiada frecuencia
reducimos nuestro discernimiento para el mover de Dios a ciertas
manifestaciones específicas y no al discernimiento de Su presencia
misma. Es difícil reconocerlo en un ambiente público si no hemos
desarrollado esas habilidades en privado. Mi interacción personal
con Él es dónde aprendo a reconocerlo cuando entra a una
habitación. Y por favor, no te ofendas con mi frase, cuando entra a
una habitación. Yo sé que Él ya está con nosotros. Pero vivir
inconsciente de Él hace que sea difícil reconocer cuando se
presenta de una manera mayor o de una manera diferente con una
agenda específica. Jesús vivía consciente de Él y llegó a ser un
ejemplo para nosotros:

Y un día que Él estaba enseñando, estaban allí sentados


algunos fariseos y maestros de la ley que habían venido
de todas las aldeas de Galilea y Judea, y de Jerusalén; y
el poder del Señor estaba con Él para sanar (Lucas
5:17).

El Espíritu Santo, el poder del Cielo, ya descansaba sobre Jesús.


El hecho de que Jesús reconocía que el poder del Señor estaba
presente para sanar implica que pudo haber estado allí por otra
razón: liberación, predicación, corrección, aliento profético, etc.
Jesús, al ver lo que el Padre estaba haciendo, cooperó con ese
poder para hacer los milagros que revelaban el corazón del Padre a
las personas. Debe ser nuestra intención aprender a reconocerlo y
aprender a reconocer Su corazón. Porque sólo entonces podemos
saber qué es lo que Él acaba de entrar en la habitación para hacer.
Sinceramente creo que esto en sí nos permite profundizarnos más
en el mover de Dios que si insistimos en aferrarnos a nuestros
prejuicios. Si hacemos eso, típicamente solo experimentaremos
aquello para lo cual tenemos fe y no lo que Él planea hacer.
Reconocer lo que Él está haciendo es un componente crítico para
descubrir hacia qué el avivamiento debe conducir.

SER CO-MISIONADO
Hay varias comisiones de Jesús en los Evangelios. La más
famosa, por supuesto, se encuentra en Mateo 28, que es la que
llamamos la Gran Comisión, debidamente titulada porque revela el
corazón de Dios al ponernos en el planeta Tierra.

Y Jesús se acercó y les habló diciendo: Toda potestad


me es dada en el cielo y en la tierra. Por tanto, id, y
haced discípulos a todas las naciones, bautizándolos en
el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo;
enseñándoles que guarden todas las cosas que os he
mandado; y he aquí yo estoy con vosotros todos los días,
hasta el fin del mundo. Amén (Mateo 28:18-20 RVR60).

Pasajes similares en Marcos y Lucas añaden al retrato completo


de la esta comisión
La versión de Marcos:

Id por todo el mundo y predicad el evangelio a toda


criatura. El que creyere y fuere bautizado, será salvo;
mas el que no creyere, será condenado. Y estas señales
seguirán a los que creen: En mi nombre echarán fuera
demonios; hablarán nuevas lenguas; tomarán en las
manos serpientes, y si bebieren cosa mortífera, no les
hará daño; sobre los enfermos pondrán sus manos, y
sanarán (Marcos 16:15-18 RVR60).

La versión de Lucas:

Así está escrito, y así fue necesario que el Cristo


padeciese, y resucitase de los muertos al tercer día; y
que se predicase en su nombre el arrepentimiento y el
perdón de pecados en todas las naciones, comenzando
desde Jerusalén. Y vosotros sois testigos de estas
cosas. He aquí, yo enviaré la promesa de mi Padre sobre
vosotros; pero quedaos vosotros en la ciudad de
Jerusalén, hasta que seáis investidos de poder desde lo
alto. (Lucas 24:46-49 RVR60).

Sabemos que mientras que cada uno de estos decretos varía en


tono e información, no están en conflicto. Al contrario,
complementan el uno al otro. Los tres nos proporcionan un vistazo
singular, con un retrato más completo de nuestra asignación. No es
mi intento estudiar completamente los pasajes aquí y ahora. Pero
me gustaría hablar de tres cosas específicas tratadas aquí que nos
pueden ayudar con la pregunta, ¿para que es el avivamiento?
Primero que todo, ser comisionado implica haber recibido poder
para un propósito específico. En este caso, es para seguir las
pisadas de Quien nos ha comisionado, y seguir adelante con Su
obra. A la luz de esto, uno de los enfoques es hacer discípulos de
las naciones. La siguiente es hacer discípulos dentro de las
naciones. Esta es una distinción clara que tiene ramificaciones
profundas en cuanto a cómo vivimos, pensamos, oramos y
actuamos.
Antes de que resistas la idea de discipular a naciones, recuerda
que Dios nos llama a nosotros, la Iglesia, una nación santa; solo una
nación puede discipular a una nación. Pero solo una nación unida
puede tener esa clase de influencia y peso sobre las naciones
existentes del mundo. Porque avivamiento es vida en la gloria, y Su
gloria une, podemos ver cómo discipular a naciones puede y tiene
que ser posible—viviendo en la gloria.
Y la segunda parte es a lo que estamos más acostumbrados:
hacer discípulos dentro de las naciones. Hacemos ambos
caminando en las pisadas del Resucitado, quien tiene una solución
para cada problema personal, así como para cada problema
internacional. Las naciones fueron Su idea. Y Él tiene un plan.
Combinar estos dos enfoques en la comisión nos recuerda a
detenernos por el uno, como Heidi Baker lo declaró, y servirles para
su transformación personal. Pero la segunda parte es para
inspirarnos a nunca perder de vista la responsabilidad de traer
cambios culturales a la sociedad misma a través del Evangelio del
Reino, y así, discipular a naciones.
Ese Evangelio es la buenas nuevas de vivir bajo Su
gobierno/dominio. Afecta y redefine toda la vida. Esa realidad de
como-es-en-el-Cielo debe ser justamente eso—una revelación del
Cielo que vendrá a través del examen de la vida del creyente en
estas esferas: espíritu, alma y cuerpo. El ministerio de Jesús
impactó cada una de estas áreas y eso fue antes de la cruz y la
resurrección. Cuánto más hay que ver, ahora que el creyente es la
habitación eterna del Espíritu Santo.

LA META DEL ENTRENAMIENTO


Hacer discípulos, no convertidos, es nuestro mandato. La
ambición hermosa de todo entrenamiento en el Reino de Dios es
que lleguemos a ser como Jesús en todo lo que somos y hacemos.
Jesús tenía intenciones para nosotros que son mucho más grandes
de lo que cualquiera de nosotros pudiéramos pensar posible. Éste
es el estándar de la Escritura: “pero todo discípulo, después de que
se ha preparado bien, será como su maestro” (Lucas 6:40).
Parecerse es la meta.
Jesús modeló el mejor programa de discipulado que el mundo
jamás haya visto. Entrenó a sus 12 discípulos originales por medio
de la palabra, el ejemplo, y oportunidades empoderadas. Esas
oportunidades fueran las veces que Jesús les mandó y permitió que
hicieran lo mismo que Él había hecho. Regresaron de esos viajes
tipo misionero con historias de milagros y liberaciones en las cuales
participaron. Las siguientes cuatro áreas tratadas en Su
entrenamiento proveen un ejemplo esquemático de la travesía
relacional de Jesús con 12 hombres, lo que llamamos discipulado.
Carácter/pureza: Su enseñanza, que incluía la corrección, se
enfocaba en asuntos de ambición, pensamientos y comportamiento.
Ellos debían vivir de una manera consistente con el ejemplo que
Jesús había establecido para ellos en cuanto a cómo manejar su
mundo interior.
Amor/compasión: Jesús constantemente se movía con
compasión por las personas y sus necesidades. Tal compasión era
seguida por una solución sobrenatural. Mucho de Su entrenamiento
preparó a los doce a cuidar a otros. Comenzó con cómo veían a
otros discípulos, pero se extendía a las multitudes hambrientas que
querían enviar a casa.
Poder/autoridad: Esto estaba específicamente enfocado en la
sanidad y liberación. Es interesante notar que el poder y la autoridad
no funcionaban por su propia cuenta. En el ejemplo de Jesús,
vemos tanto el poder como la autoridad fluir a través de Su
compasión por los que tenían necesidad. Pablo lo expresó de esta
manera, “la fe obra por el amor” (ver Gálatas 5:6), para ilustrar que
estos dos siempre se usan para servir a otros efectivamente.
Sueño/significado: Este probablemente es el de la lista con el
cual muchos tendrán problemas, como parece tener poco que ver
con avivamiento. Veámoslo de esta manera: Si el avivamiento debe
llevar hacia algo, tiene que ser como un resultado de la
transformación y no más reuniones (las cuales me encantan). Jesús
trató con este asunto cuatro veces en Juan 14, 15 y 16, donde a Sus
discípulos se les dio una promesa por parte de Dios la cual, antes
de ellos, solo Salomón había recibido: podían recibir cualquier cosa
que pidieran. Así que aquí Dios les había dado un cheque en
blanco. ¿Lo gastaremos en levantar imperios? ¿O pediremos
naciones?
El efecto de tener éxito aquí es una reforma donde la sociedad
misma es transformada de dentro/afuera. La transformación afectará
las leyes que la sociedad crea. Pero es importante notar que las
leyes no son lo que trae transformación: es el Espíritu Santo
obrando en y por medio de Sus seguidores para demostrar la
realidad del Cielo en la tierra.
La transformación auténtica comienza con la mente. Pablo nos
instruyó de esta manera: “sean transformados por la renovación de
la mente” (Romanos 12:2). Una mente transformada transforma a
una persona. Y una persona transformada puede transformar a una
ciudad.
La transformación es la ambición del Cielo. Se puede medir en
familias sanas, vidas productivas que contribuyen a la salud total de
nuestras comunidades, prosperidad del ama que afecta la salud
total de cuerpo, mente, emociones, esperanza cada vez mayor por
todo lo que Dios tiene como propósito para nuestras vidas en la
tierra, así como incremento financiero constante que viene debido al
propósito divino. A partir de allí, las ciudades asumen un diseño
singular, contribuyendo a la expresión total de la naturaleza creativa
de Dios sobre la tierra. Mi esperanza es que veamos una Reforma
combinada con un Renacimiento para revelar más completamente la
naturaleza y el pacto de Dios en la sanidad de la tierra.
El avivamiento revela la santidad y el poder de Dios
La reforma revela el corazón y la mente de Dios.
El Renacimiento revela la belleza y la maravilla de Dios.
Hablaremos más de éstos en un capítulo posterior.

PINTEMOS UNA IMAGEN


Para concluir este capítulo, permíteme pintar una imagen que
nos debe ayudar a ver el efecto que el avivamiento debe tener en la
formación de la cultura misma.
Primero, forma una imagen de un muro de ladrillos en tu mente.
Y para ilustrar, digamos que el muro está hecho de 30 filas de
ladrillos, cada una encima de la otra, hasta alcanzar la altura
deseada. Ese muro representa la sociedad, con todos sus dones y
asignaciones de Dios. Cada capa representa un segmento diferente
de la sociedad. Aunque Dios nos ama a todos por igual, no todos
tienen el mismo favor. Jesús habló de la persona con cinco talentos
(medida de dinero), otro con dos, y todavía otro con uno. (Ver Mateo
25:14-30.) La maravillosa verdad que se aplica a todos,
independientemente de cómo empecemos, es que todos tenemos
un potencial ilimitado a través del uso fiel de lo que Dios nos ha
dado. Un buen recordatorio es que Jesús tenía 12 discípulos, pero
solo a tres de ellos se les permitió participar en algunas de sus
actividades. Dios soberanamente selecciona a personas con
papeles diferentes. Lidiar con esa cuestión es algo que tenemos que
hacer en la vida, o reaccionaremos con celos por la persona con
más o con un sentido de superioridad sobre la persona con menos.
Ambas posturas son peligrosas.
Regresemos al muro: Las filas más inferiores son los más pobres
de los pobres, y las filas superiores representan a quienes se les ha
dado un lugar alto de influencia. Esto es o por sus posiciones de
gobierno, como un político o director ejecutivo de una corporación, o
por fama, como un actor, una actriz, o atleta profesional. La fila más
alta consta de personas con posiciones que dan forma a y crean
cultura.
Ahora, imagina al fuego de avivamiento pegando al muro. El
avivamiento siempre empieza en el lugar más abajo con los pobres
y luego va hacia arriba. Y aunque no siempre significa los pobres en
el sentido financiero, siempre son los pobres en espíritu. Conforme
el avivamiento es administrado bien, se esparce a otras filas de
ladrillos en el muro. Cuando el avivamiento ha sido administrado lo
suficientemente bien, eventualmente empieza a dar forma a valores,
ambiciones y el comportamiento de quienes dan forma a la cultura.
Estos son los que moldean las mentes, y constituyen las filas
superiores de ladrillos en el muro. La mayoría de las veces, estas
posiciones son abusadas y utilizadas para el beneficio personal y la
autopromoción. Pero ese no era el propósito de su don, al igual que
Jesús no le dio a Judas la caja del tesoro para que él pudiera robar.
Todo lo que Dios nos da tiene un propósito divino y su intención es
darle gloria. Y todo lo que Él nos da puede ser usado por la razón
directamente opuesta por la cual Dios lo dio. El punto es, cuando el
avivamiento tiene su efecto total sobre la sociedad, tocando las
capas superiores de esta ilustración, tocando a aquellos que
parecen ser intocables, la cultura cambia. El fuego arde hacia arriba.
La transformación fluye hacia abajo.

PODER Y SABIDURÍA
El poder enciende los inicios del avivamiento, pero la sabiduría lo
sostiene. El hecho de no aplicar las normas de las Escrituras, las
cuales revelan la mente de Cristo en los asuntos cotidianos de la
vida, es lo que hará morir de hambre un avivamiento de la misma
manera en que un fuego muere sin combustible.
Creo que la transformación cultural es lo que enciende y/o nos
lanza a una reforma. La cultura es básicamente la manera en que
las personas viven y se acercan a la vida. Incluye cosas como
límites relacionales, identidad, valores, ambiciones, propósito,
esperanza y sueños, y muchos otros efectos de la influencia directa
de Dios sobre todo lo que tenemos y somos. El proceso de pasar de
la transformación cultural a la reforma implica aprender a vivir en la
sabiduría, lo que nos posiciona para reinar en la vida. La
transformación cultural que conduce a la reforma es el resultado,
cuando menos en parte, del don de Dios llamado sabiduría, que es
la mente de Cristo.
Solo para despertar tu apetito: Ginebra todavía vive bajo la
influencia de una reforma que ocurrió hace 500 años: Rolex, Cartier,
las Naciones Unidas, la YMCA, el Banco Mundial, y muchas más
entidades existen donde Calvin y otros creían que los caminos de
Dios eran los mejores y que Él tenía respuestas a cada dilema que
podíamos experimentar en nuestro mundo. Estos valores y la
verdad crean un efecto incubador en una parte del mundo donde la
excelencia, la creatividad y la posibilidad llegan a ser expresiones
normales de la vida. Debido al profundo impacto de una reforma
sobre las generaciones, yo quisiera declarar, les debemos a
nuestros hijos, nuestros nietos, y muchas generaciones más, una
reforma. La debida mayordomía del avivamiento como una semilla,
nos establecerá para probar y saber por qué estamos vivos. El
avivamiento es para la reforma.
Capítulo Doce

EL PENTECOSTÉS VENIDERO, LA GLORIA


VENIDERA

Los agentes de avivamiento nacen en la tensión entre


gloria y gloria. Sí, hay una gloria en una temporada
anterior o expresión de derramamiento; sin embargo, por
maravilloso que eso sea, hay más. Hay un aumento.
Dios es más grande que la última temporada de
despertar y período de avivamiento. ¿Podría ser que no
hemos visto avivamiento consistente y sostenido porque
estamos esperando que Dios continúe las cosas tal cual,
cuando en realidad, Él deliberada e intencionalmente
quiere aumentar el calor?21.

P ENTECOSTÉS es un evento histórico que declara la intención


de Dios para el futuro. Él no va hacia atrás. Tampoco trata de
restaurar los “buenos días de antaño” en el sentido de que no hay
nada nuevo. Tenemos el gran desafío de mantener lo que es valioso
para Dios, que incluye la historia que Él nos ha dado, y a la misma
vez posicionarnos para el aumento y el cambio que Él tiene la
intención de traer. Asumir este desafío es glorioso más allá de
nuestra imaginación o deseo.
Entender lo que ocurrió en Pentecostés, más allá de lo obvio,
nos ayudará a ver la necesidad de la obra continua en nosotros para
todo tiempo. El Pentecostés fue glorioso por razones por encima y
más allá de la comprensión común. Ver este solo evento como un
patrón para todo tiempos es necesario y de provecho. Pero para
verlo claramente, se necesita examinar el sistema raíz de esta
experiencia. Para eso, tenemos que volver a Génesis para examinar
la primera vez que se menciona la casa de Dios en las Escrituras.
Es un momento extraordinario, pero lleno de esperanza y promesa.

LA RAÍZ DE GÉNESIS
Es lógico que porque Dios ve el fin desde el principio, y Él es
verdadero soberano sobre todo, que Él plantaría las semillas de sus
intenciones definitivas en el Libro de Génesis. Y así lo hizo. De
hecho, hay tantas cosas iniciadas en el libro de comienzos que no
reconocerlas es costoso, ya que corresponden al propósito divino.
Un favorito personal que tiene gran impacto en la Gran Comisión a
través de Jesús se encuentra en el capítulo uno: “Y los bendijo Dios,
y les dijo: Fructificad y multiplicaos; llenad la tierra, y sojuzgadla”
(Génesis 1:28). Él hizo la tierra para la humanidad, pero los cielos
para Sí mismo. (Ver Salmo 115:16.) Su plan para los que había
hecho a Su imagen era que fueran Su autoridad delegada sobre el
mundo tal como lo conocemos. De esta manera Dios gobierna, pero
lo hace por medio de nosotros. Esta imagen continúa después de la
caída del Hombre por medio del pecado. Jesús nos restauró a un
lugar de pureza y propósito, dándonos poder y autoridad para
predicar las buenas nuevas a toda la creación. (Ver Marcos 16:15.)
La segunda verdad principal en cuanto a nuestra identidad y
propósito se encuentra en la primera mención de la casa de Dios en
toda la Biblia. Sabemos que el tema casa de Dios es muy grande en
la Escritura, y adquiere más ímpetu y diseño en el Nuevo Pacto.
La iglesia no es edificios u organizaciones. La Iglesia es
personas—piedras vivas que son edificadas juntas para formar la
casa de Dios, a fin de hospedar al sacerdocio espiritual. Esta
identidad se declaró en Éxodo 19:6 e Isaías 61:7. Ambas veces el
Señor dijo que sucedería, hablando de una fecha y hora futura. Pero
aquí, ¡Pedro declara que es ahora! Venía. Pero ahora es.

Y viniendo a Él, como a una piedra viva, desechada por


los hombres, pero escogida y preciosa delante de Dios,
también ustedes, como piedras vivas, sean edificados
como casa espiritual para un sacerdocio santo, para
ofrecer sacrificios espirituales aceptables a Dios por
medio de Jesucristo… Pero ustedes son linaje escogido,
real sacerdocio, nación santa, pueblo adquirido para
posesión de Dios, a fin de que anuncien las virtudes de
Aquel que los llamó de las tinieblas a Su luz admirable (1
Pedro 2:4-9).

De las muchas casas de Dios en el Antiguo Testamento, solo dos


son ilustraciones proféticas de la Iglesia Neotestamentaria. Una es
llamada el Tabernáculo de David. Los sacerdotes ministraban al
Señor 24/7 en adoración e intercesión. Esta clase de ministerio es
modelado tan bien a través de Mike Bickle y el ministerio de IHOP
(Casa de Oración Internacional). Se habla del Tabernáculo de David
como un ministerio de los últimos días en Amós 9:11-1 y es
reafirmado como una realidad del Nuevo Testamento en Hechos
15:15-17. Pero la segunda ilustración, encontrada en Génesis 28, es
la que necesitamos para este capítulo.

Jacob salió de Beerseba, y fue para Harán… Tuvo un


sueño, y vio que había una escalera apoyada en la tierra
cuyo extremo superior alcanzaba hasta el cielo. Por ella
los ángeles de Dios subían y bajaban… Despertó Jacob
de su sueño y dijo: “Ciertamente el Señor está en este
lugar y yo no lo sabía”. Y tuvo miedo y añadió: “¡Cuán
imponente es este lugar! Esto no es más que la casa de
Dios, y esta es la puerta del cielo” (Génesis 28:10-17).

Los teólogos por lo general están de acuerdo en que cada vez


que encontramos la primera mención de algún tema en las
Escrituras, establece un estándar estándar para que el resto de la
Biblia afirme o agregue definición, pero nunca para socavar. Este
principio es fascinante en lo que respecta al tema de la casa de
Dios, ya que no se menciona para ningún edificio, ni tampoco hay
un grupo de creyentes reunidos, como veríamos en Hechos o las
Epístolas. Lo que sí tenemos es un hombre con un sueño—y un
encuentro con Dios—al aire libre. Y eso es lo que se llama “casa de
Dios”. Aparentemente, dondequiera que Dios habite, esa es Su
casa.
Hay una declaración calificadora en la respuesta de Jacob que
podría ser un tanto sorprendente. En su experiencia, él llamó la casa
de Dios la puerta del cielo. Por misterioso que eso pudiera sonar al
principio, es en realidad bastante maravilloso y razonable cuando
consideramos quién Dios nos hizo ser.
Una puerta es un lugar de transición entre dos realidades. Por
ejemplo, tengo una puerta que nos lleva desde mi entrada hasta mi
patio trasero y viceversa. También tengo una que nos lleva desde
nuestro patio trasero a nuestra hortaliza orgánica y de vuelta de
nuevo. El punto es que la puerta es la que da acceso a un lugar
desde otro.
Los creyentes están sentados en Cristo, en lugares celestiales.
(Ver Efesios 2:6.) Esa es nuestra casa eterna, que disfrutamos en
cierta medida ahora. Y sin embargo, también somos ciudadanos
este mundo también. Aquí vemos nuestra posición singular de la
doble ciudadanía.
La imagen a la que Jacob aludió era una casa que era una
puerta en el borde de dos realidades: El Cielo y la tierra. Eso nunca
ha sido más real, o aun posible, que en los tiempos del Nuevo
Testamento cuando la Iglesia encuentra su lugar en Cristo, “muy por
encima de todo principado, autoridad, poder, dominio y de todo
nombre que se nombra, no solo en este siglo[a] sino también en el
venidero” (Efesios 1:21). Esto debería conducir a una percepción de
Pentecostés que debe hacernos anhelarlo intensamente una vez
más.
Esta visión de Pentecostés es para darnos una percepción de
cómo Dios ha elegido hacer las cosas en este mundo. Primero
permíteme decir, Dios es Dios; Él es soberano sobre todo y puede
hacer cualquier cosa, y de cualquier manera que quiera. Cuando
escoge obrar de una manera, no es porque Él esté limitado o
restringido. Es porque Él es amor. Y el amor obra con sabiduría por
el bien de todo lo que Él ha hecho.
Si oramos por los enfermos, y son sanados, ¿qué fue lo que
acaba de ocurrir? La salud es una realidad del Cielo, que es Su
mundo. Ninguna enfermedad puede habitar allí, como es un lugar
donde Su gobierno perfecto y completo es demostrado. Nuestra fe
y/o obediencia nos trajo a estar de acuerdo con Su voluntad,
revelada en Su naturaleza (ver Éxodo 15:26), y nuestro propósito y
llamado (ver Mateo 10:8). Sanidad, la realidad de Su mundo, vino a
través de la puerta a este mundo. ¿No es eso, al menos en parte, lo
que Él quería decir cuando nos dijo que oráramos, “en la tierra así
como en Cielo”? (Ver Mateo 6:9.) La casa de Dios es la puerta.

PENTECOSTÉS Y LA PUERTA
Ciento veinte personas se reunieron en verdadera unidad y
oraron. No sabemos cuál fue el horario de esta reunión de oración;
si era 24 horas al día, 7 días a la semana por 10 días, o si duraba
varias horas al día, o qué. Lo que sí sabemos es que oraron hasta
que Él vino.

Cuando llegó el día de Pentecostés, estaban todos


juntos en un mismo lugar, y de repente vino del cielo un
ruido como el de una ráfaga de viento impetuoso que[b]
llenó toda la casa donde estaban sentados. Se les
aparecieron lenguas como de fuego que,
[c] [d]
repartiéndose , se posaron sobre cada uno de ellos.
Todos fueron llenos del Espíritu Santo y comenzaron a
hablar en otras lenguas, según el Espíritu les daba
habilidad para expresarse (Hechos 2:1-4).

Lenguas es un don maravilloso de Dios y es usado para


edificación. Es el único don que ha de ser usado para nuestro propio
beneficio. Pero en este contexto, no quiero que nuestro tema sea
lenguas o cualquier otra manifestación. Se trata de que Él venga
sobre nosotros y nos llene de Sí Mismo. Esa es la meta, para que
impactemos al mundo en nuestro derredor, en Su nombre, como lo
haría Jesús si estuviera en nuestros zapatos.
Visualiza ahora conmigo la idea de que la Iglesia, los 120
creyentes, eran la puerta entre los dos mundos. ¿Es posible que
esta visitación de Dios que se ha registrado aquí sea una
manifestación de realidades celestiales sobre Su pueblo?
Permíteme explicar. Dice que un ruido vino del cielo. La palabra
para ruido se pude traducir “rugido.” Luego vemos que un sonido,
como un viento violento, entró al cuarto. Esa palabra viento está en
el Nuevo Testamento dos veces. En este versículo es viento, y la
otra vez es traducida como “aliento”. ¿Es posible que lo que se
registra aquí es el rugir del mismo aliento de Dios que llenó el
cuarto? Las dos manifestaciones de esta maravillosa gracia
desatada sobre ellos fueron vistas a través de descripciones
naturales: viento y fuego. No creo que sea una coincidencia que el
escritor de Hebreos escriba, “De los ángeles dice: «El que hace a
Sus Ángeles, espíritus Y a Sus ministros, llama de fuego».
(Hebreos. 1:7). Y nuevamente escribe, “¿No son todos ellos
espíritus ministradores, enviados para servir por causa de los que
heredarán la salvación?” (Hebreos 1:14). Ángeles hacen cumplir los
propósitos de Dios en nuestras vidas. También rinden servicio para
quienes nacieron de nuevo. Aunque es insensato adorar a los
ángeles, es igualmente insensato ignorarlos. Jesús habló de ellos y
parte del papel que desempeñarían con Él, quien era el prototipo del
creyente, cuando dijo, “En verdad les digo que verán el cielo abierto
y a los ángeles de Dios subiendo y bajando sobre el Hijo del
Hombre” (Juan 1:51). Aunque Dios es el Hijo eterno de Dios, aquí es
llamado Hijo de Hombre. Para mí, eso resalta la intención del mundo
de Dios de cooperar con las personas que han nacido de nuevo. Por
lo general, nosotros no vemos la actividad angelical. Y
probablemente así debe ser. Pero es vital que creamos lo que dice
la Palabra de Dios, independientemente de nuestra experiencia.
Somos el lugar de actividad angelical. Somos la puerta del cielo.

¿QUÉ FUE EL SONIDO?


Me parece que había un gran número de ángeles presentes en
el día de Pentecostés, como tuvieron gran efecto en cómo el día fue
descrito: viento y fuego. Pero el resultado correspondiente es lo que
me conmueve más. El rugido del cielo, el aliento de Dios, liberado
sobre la ciudad de Jerusalén.

Al ocurrir este estruendo, la multitud se juntó; y


estaban desconcertados porque cada uno los oía hablar
en su propia lengua (Hechos 2:6).

La historia sigue diciendo que Pedro predicó el Evangelio a la


multitud que se había juntado y que 3.000 personas fueron salvas
ese mismo día. (Ver Hechos 2:41.) Esto es asombroso,
especialmente cuando consideras que la respuesta inicial de la
gente fue burlarse y rechazar la manifestación de la presencia de
Dios sobre los Suyos. (Ver Hechos 2:7-11).
A lo que quiero llamar tu atención es el sonido emitido a través
de los 120 por la ciudad. Creo que es un tanto tonto pensar que en
una ciudad internacional de esta clase, que las personas hablando
en lenguas extranjeras atraerían a una multitud de miles
multiplicados. Incluso en una ciudad como Redding, que es lejos de
ser un lugar de reunión internacional, esa clase de reunión nunca
sucedería. Si diez personas se paran en una la esquina de una calle
hablando español, o lituano por ejemplo, nunca causaría que las
personas dejaran sus casas y negocios para reunirse alrededor de
una multitud de extranjeros. Nunca. Quisiera sugerir que el aliento
de Dios, emitido sobre los corazones rendidos de 120 personas,
creó un sonido, muy parecido a como el aliento de un músico emite
un sonido cuando sopla sobre la boquilla de un saxofón. Y ese
sonido divino llamó a las personas a su destino, aun cuando al
principio corrieron hacia una ofensa. Muchas veces nuestro destino
está al otro lado de una ofensa. (Si podemos superar ese obstáculo,
podemos entrar a todo lo que Dios ha intencionado. Sin duda, eso
es lo que ocurrió a la mujer sirofenicia que quería sanidad para su
hija. Jesús dijo que no podía dar el pan de los hijos a los perros. Ella
tuvo la oportunidad de ofenderse, muy fácilmente, realmente. Pero
no se ofendió. Y su hija fue sanada.)
Encuentro que Dios a menudo expone nuestra inclinación hacia
la ofensa cuando Él se empieza a mover en una manera
sobrenatural. Parece ser cualquier cosa menos divina. La pregunta
sigue siendo: ¿Cuánta hambre realmente tenemos?
Es tan maravilloso que las 120 personas primero oraron en
unidad. Posiblemente haya sido lo que los unió. Y luego otra vez,
esa unidad posiblemente fue el resultado de que oraran y se
arrepintieran juntos por diez días. Independientemente, esa unidad
les permitió aguantar la tentación de ofenderse por las experiencias
de los otros, o ser controlados por el temor del hombre al ver la
respuesta inicial de la ciudad a su encuentro.
El resultado final es lo que todos anhelamos: Tres mil almas se
entregaron a Cristo. Pero no se detuvo allí. El proceso de añadir
más a la iglesia era diario.
La imagen que he tratado de pintar es cómo la Iglesia es la
puerta del Cielo, estratégicamente posicionado entre dos mundos:
El Cielo y la tierra, y cómo incluso Pentecostés ocurrió
estratégicamente con ese concepto de colaboración entre los dos
mundos a través de autoridad delegada rendida.

EL IMPACTO DE PENTECOSTÉS
Creo que menos personas se ofenderían con el tema de
Pentecostés si solo pudieran ver el efecto de esa experiencia
continua en las ciudades que amaban y servían. En ocasiones, las
cosas ofensivas o la manera en que las personas han aplicado mal
ciertas verdades o experiencias han causado que personas
realmente “tiren al bebé junto con el agua del baño”. Tantas normas
cambiaron en ese solo día—el día singular del cual el Espíritu Santo
tuvo total control.

Y en los postreros días, dice Dios,


Derramaré de mi Espíritu sobre toda carne,
Y vuestros hijos y vuestras hijas profetizarán;
Vuestros jóvenes verán visiones,
Y vuestros ancianos soñarán sueños;
Y de cierto sobre mis siervos y sobre mis siervas en
aquellos días
Derramaré de mi Espíritu, y profetizarán.
(Hechos 2:17-18)

Se conoce a la iglesia a menudo por las barreras que creamos. Y


sin embargo el derramamiento del Espíritu Santo fue para destruir
barreras, revelando el corazón de Dios por la humanidad. Mira junto
conmigo los muros que hemos levantado que Dios destruyó en ese
día. Si no por ninguna otra razón, necesitamos otro Pentecostés
para destruir las barricadas que hemos levantado “en el nombre de
Jesús”.
Toda raza: Él dijo que derramaría Su Espíritu sobre toda la
humanidad (toda carne). Ninguna raza es mejor que otra, y ninguna
raza es inferior. La arrogancia que daría a luz tal insensatez es
obliterada por Pentecostés. Solo en el “brillo posterior” cuando
hemos perdido la llama original, encontramos ocasión para regresar
a tales formas tan inferiores de pensar.
Hombre y Mujer: Él dijo que ambos, los hijos y las hijas,
profetizarían. Esa responsabilidad de hablar por parte de Dios no
está reservada solo para los hombres. Ese engaño, que ha sido
alimentado por un terrible malentendido en cuanto a la enseñanza
de Pablo acerca de las mujeres, se destruye en Pentecostés. En los
Evangelios, solo se contaban a los hombres entre la multitud. En el
Pentecostés, todos fueron contados. El mover de Dios crea un
campo de juego nivelado. Desafortunadamente, solo después de un
derramamiento como tal se restauran a la vida de la iglesia normas
tan destructivas como “solo los hombres”.
Toda edad: Los jóvenes ven visiones y los ancianos sueñan
sueños. El punto es, no puedes ser demasiado joven ni demasiado
anciano. El valor de cada edad solo se aclara en la unción de
Pentecostés, donde las personas son celebradas por quienes son
en Dios, sin tropezar sobre quienes no son. Esto es algo vital
cuando la cultura adora a lo joven e ignora el beneficio de la edad.
Son los dos juntos que dan una imagen más completa de la
naturaleza y el corazón de Dios.
Toda clase social: Él dijo: “sobre mis siervos.” Gracias a Dios, la
esclavitud ya no es legal, y aunque hay lugares en derredor del
mundo donde esto todavía ocurre, es reconocido por casi todos que
es algo perverso. Así que este versículo toma aun más significado,
como la experiencia de Pentecostés también es para los que eran
esclavos. De ninguna manera está aprobando la esclavitud. Al
contrario, está afirmando que ni siquiera la esclavitud puede crear
una barrera que mantenga a alguien fuera del encuentro celestial y
glorioso con el Espíritu Santo encontrado en Pentecostés. ¡Incluso
el esclavo queda posicionado para cambiar el mundo!
El Pentecostés creó un campo de juego equitativo para cada
raza, tanto hombre y mujer, cada edad, y cada clase social y
económica. Es hora de que regresemos a la teología del
Pentecostés, como ha pasado tanto tiempo desde que el fuego de
Su presencia quemó la insensatez que hemos creado en Su
nombre. Las malezas han crecido en ausencia de Su presencia
sobrecogedora. Es tiempo de nuevamente ser sobrecogidos.
La belleza de la vida de la iglesia, y ni decir la vida de la ciudad,
tiene que lograrse por medio de valorar todo el cuerpo de Cristo.
Esto tiene que incluir la rama de la tercera-
ola/carismática/pentecostal, así como las partes litúrgicas, y todo en
medio. Somos mucho mejores juntos que separados. Pero va más
allá de nuestras tradiciones y creencias; tiene que incluir a la mujer
restaurada a su lugar de honor, con cada raza celebrada por
quiénes son, y cada edad y clase honrada desde la perspectiva de
Dios. Esto nos permite valorar las culturas singulares en derredor
del mundo, conscientes de que hay vislumbres de quién es Jesús
que solo podemos ver cuando abrazamos a personas fuera de
nuestras zonas de comodidad religiosas, lo que a su vez
enriquecerá toda nuestra vida.
El bautismo en el Espíritu Santo fue lo suficientemente
importante para que Jesús dijera que no debían salir de Jerusalén
sin él. Esta experiencia no era para crear un “quienes lo han
experimentado versus quienes no lo han experimentado”. Es a la
vez un mandato y una invitación a sumergirse en Dios más allá del
punto de pelear por la dignidad humana, y rendirnos completamente
a Él. Cambia nuestra perspectiva en cuanto a todo. El hambre por
avivamiento tiene que incluir este bautismo como un enfoque
primario, como esto es lo que Dios les mandó perseguir. El Dr.
Michael Brown citó el pensamiento de Oswald Chambers acerca del
bautismo del Espíritu Santo:

Mirando atrás, Oswald Chambers pudo decir, “El


bautismo del Espíritu Santo no te hace pensar en el
tiempo o la eternidad; es un ahora asombroso y
glorioso”.22.

Me encanta esto tanto. ¡Un ahora asombroso y glorioso! Cuando


el hambre por avivamiento aumenta, se habla mucho de tratar con el
pecado y la transigencia. Y con buena razón. Tenemos que tratar
con estos asuntos. Pero percibo que a menudo las personas se
conforman con las cosas inferiores porque no hemos defendido
claramente su propósito en la vida.
Limitamos a las mujeres, criticamos a los jóvenes, tratamos a
una raza o cultura con menosprecio o aun falta de respeto. ¿Qué
sucede cuando nuestra cultura permite tal conducta, en el nombre
de Jesús, por supuesto? Las personas pierden interés porque
pierden de vista porqué están vivos. Y mientras que posiblemente
hayamos podido mantener a una generación amarrada a nuestros
estándares de las disciplinas eclesiásticas en generaciones
pasadas, ya no es tan posible hoy. Dios no tiene nietos. Toda
persona tiene que nacer de nuevo y vivir una vida consistente con
esa experiencia. Jesús no vino para convertir a personas malas en
buenas. Él vino para dar vida a personas muertas. Ese es el
Evangelio. Es tiempo de presentar el propósito máximo en la vida:
seguir a Jesús de todo corazón.

LA GRAN AVENTURA
La vida en Cristo es la mayor aventura conocida por la
humanidad. Cuesta todo. Y los rendimientos son tanto más que los
costos que ten-demos a olvidarnos. Estar desvinculado de propósito
ha causado que muchas personas entren desapercibidamente al
campo del enemigo porque al menos les toca involucrarse en su
plan, aunque sea oscuro. Es tiempo de que nos reajustemos en
nuestro pensar y en nuestros valores, y permitir que las personas
sean modeladas por la vida en la gloria: el avivamiento. Es hora de
colocar nuestros valores en todavía otro Pentecostés, uno que
confronte nuestros conceptos erróneos y que nos reinicie en una
dirección a la que todo el Cielo pueda decir amén, y a la misma vez
causar que nos maravillemos. Tengo la sensación de que los
ángeles han estado aburridos por mucho tiempo. Y están esperando
a alguien que viva a tal nivel de riesgo y búsqueda de lo imposible,
que por fin tengan algo que valga la pena hacer por nosotros. ¿No
es ésta su asignación? Creo que sí.
Larry Sparks hace una declaración profunda en su libro, Ask for
Rain (“Pide Lluvia”): “La agenda de Dios para el avivamiento … es
aumentar el territorio y la jurisdicción del Cielo en la tierra. Siempre
que naveguemos el avivamiento correctamente, el estancamiento y
la similitud serán imposibles”.23.
Qué declaración más bella. El estancamiento y la similitud serán
imposibles. Tan cierto. Necesitamos esta clase de derramamiento
que hace que sea imposible que la forma religiosa, en vez de
demostraciones auténticas del Reino, more en nosotros. Es tiempo
de unirnos, arrepentirnos por nuestras diferencias y prejuicios, y orar
hasta que Él venga. Y que escuchemos otro rugido del cielo que
emite un sonido de nuestros corazones rendidos sobre nuestras
ciudades de tal manera que obligue al incrédulo a venir. Y que no
sintamos rechazo por lo que nos ofende de ellos, sino que les
ayudemos a descubrir por qué escucharon el sonido en primer lugar:
El Padre los está atrayendo a su destino, que comienza con fe en
Cristo.
El Espíritu de avivamiento, el bautismo de fuego, eso que Jesús
les dijo a Sus discípulos que debían perseguir, es lo que el Padre
había prometido. Viene como un regalo por parte de un Padre
perfecto y maravilloso, quien solo hace cosas maravillosas, quien
solo da buenas dádivas a Sus hijos, “Toda buena dádiva y todo don
perfecto viene de lo alto …” (Santiago 1:17). Posiblemente si
viéramos al Pentecostés como el día de Navidad definitivo, donde
juntos nos reunimos para abrir regalos de parte de un Padre cuyo
deleite en nosotros es extremo y generoso, entonces podríamos una
vez más ser como niños y recibir lo que Él diseñó para nuestro
bienestar y Su gloria.
Estoy agradecido por todo lo que hemos visto y experimentado,
pero vivo consciente de nuestra necesidad por una gloria en
constante aumento, revelada en otro Pentecostés. ¡¡Más, Señor!!
Capítulo Trece

AVIVAMIENTO, REFORMA Y RENACIMIENTO

Cuando el avivamiento en sí se convierte en nuestra


meta, rara vez se obtiene porque se convierte en un
ídolo. El avivamiento nunca debe convertirse en un fin en
sí, sino un medio para llegar a un fin aun más elevado—
la revelación de la gloria del Señor y la extensión de Su
Reino.24.
RICK JOYNER

R ENACIMIENTO es probablemente el término más inusual que


yo podría usar para describir hacia dónde nos debe llevar la
reforma. Es un término positivo para algunos y cuestionable para
otros. Existen buenas razones en ambos lados del asunto. Mientras
que ese tiempo particular en la historia fue marcado por un gran
aumento en el valor que se le daba a la belleza y la vida humana,
también describe un período de tiempo que permitió el aumento de
impureza y perversión. Como solemos hacer, tendemos a rechazar
a personas e ideas si el enemigo encontró una manera de influir con
su destrucción. Muchas veces las personas hasta menosprecian a
personajes bíblicos tales como Salomón y Sansón, o personas de
historia reciente, cuyas vidas terminaron mal. Pero luego las
percepciones que a menudo necesitamos más están escondidas en
las vidas que fueron usadas poderosamente por Dios antes de que
el pecado o la destrucción las eliminara. Prestar atención a lo que
causó sus caídas es sabiduría. Pero solo es totalmente efectivo si
estamos conscientes de lo que trajo sus éxitos a los ojos de Dios en
primer lugar.
Renacimiento significa “renacer” o “re-despertar” o incluso “re-
vivir”, en otras palabras, avivamiento. Es una bella palabra que
describe cómo la civilización salió de algunos tiempos muy
turbulentos y entró más plenamente al precioso diseño de Dios para
la vida en familias y comunidades.
Permíteme resumir brevemente este período que duró alrededor
de trescientos años como una época de Dios. Intentaré hacerlo por
medio de “comer la carne y tirar los huesos”.
El Renacimiento fue un período apasionado de transformación
cultural, artística, política y económica que impactó a todo el
continente de Europa. Siguió después de la Edad Media, o como
algunos lo llaman, la Edad Oscura, el período que siguió a la caída
del Imperio Romano y fue marcado por un deterioro político,
económico y cultural. Aunque muchos historiadores creen que el
término Edad Oscura no es totalmente apropiado para esa época,
bastará en este breve vistazo. La oscuridad –o las tinieblas– de
hecho prevalecieron de muchas maneras sobre la sociedad. La vida
en familia y el bienestar de la comunidad a menudo quedaron
enterrados en caos, principalmente porque se había dejado de
valorar la vida humana, ejemplificado por la esclavitud y la brutalidad
en general en contra de otros. Aunque hay destellos de luz a lo largo
de esa edad, que siempre de alguna manera están conectados con
la obra del maravilloso Evangelio, fue un tiempo oscuro por su
impacto general sobre la historia. Pero luego algo ocurrió: Un
hombre llamado Marcilio Ficino inspiró y dirigió un cambio dramático
en un grandísimo número de personas. Él era sacerdote, teólogo,
filósofo, lingüista, entre muchos otros títulos y logros asombrosos. Y
aunque él no fue la única voz durante esta etapa tan singular, se le
reconoce como un personaje principal. Lo menciono porque su
influencia dio lugar a la brillantez y la belleza, a niveles antes no
conocidos. Tengo varios libros que contienen sus cartas a otros
pensadores contemporáneos de su día, incluyendo a pintores,
sacerdotes y otras personas de influencias, Y él fue su inspiración.
Nunca dejo de estar asombrado de cómo una persona puede ser
el catalizador de transformación, aun para todo un continente. Tal es
el caso de Marcilio Ficino. Mi querido amigo, Richard Chandler,
quien es un verdadero estudiante de Ficino, quería ayudarme a
entender el impacto de la vida sencilla pero profunda de este
hombre humilde, y a la vez ilustrar algo del fruto de su vida (sus
“para qué”) y cómo podemos aplicar sus revelaciones a nuestras
propias vidas. Richard escribió:

¿Cómo puede alguien crear su propio Renacimiento?


Creo que Finicio fue sumamente intencional en la forma
en que obraba para influir en la cultura (pero no en la
Iglesia, que veía todas las ideas como amenazas a su
visión del mundo) en las esferas de arte, negocios,
filosofía y salud. Estaba preocupado con, y tenía un
entendimiento avanzado para su tiempo de, cuerpo, alma
y espíritu. [Aun] su amor por la astrología … a mi manera
de ver … era la forma en que Ficino veía a Dios en todas
las cosas, aun en la belleza del sistema solar.
Ficino tradujo a Platón del griego al latín—de lo antiguo a
lo nuevo—y con el odre nuevo vino una nueva cosecha
de vino; una aplicación a su tiempo y espacio. Platón
pudo haber inspirado lo que Ficino pensaba de un uni-
verso Dios-céntrico y divino, pero Ficino trajo nuevas
revelaciones. Al hacerlo, pudo sacar a la sociedad de
una edad de la Iglesia e ideología monolítica y llevarla a
un mundo de creatividad (el Renacimiento). Él no se
quedó contento con solo disfrutar de sus revelaciones—
trabajó para activarlas dentro de la sociedad. Los “para
qué” de Finicio incluyeron:

• Ser mentor de Lorenzo de Medici, también conocido como


“Lorenzo el Magnífico” que financió la temporada más
creativa del Renacimiento. En la Casa de los Medici, él
desempeñó el papel de sacerdote, erudito, consejero,
filósofo y médico. Este papel le dio la plataforma para
influir en negocios, la política, y las artes. Los Medicis
posteriormente financiaron su Academia de Florencia.
• Aconsejar al pintor Sandro Botticelli (pintor de El
nacimiento de Venus y Primavera).
• Establecer la Academia de Florencia para entrenar en el
pensamiento filosófico. Su estudiante estrella fue Pico
della Mirandola (quien escribió Oración por la Dignidad del
Hombre, un texto clásico sobre los derechos humanos).
• Influir en los líderes de toda Europa con sus cartas. Sus
cartas atestiguan de su don de sabiduría así como su don
de palabras.

Richard añadió, “Hay una razón por la que él es el arquitecto


“escondido” del Renacimiento. La humildad llevó a la revelación. La
revelación llevó al legado.
Entiendo que no todos están interesados en el impacto de Finicio
en el Renacimiento, especialmente aquellos que arden por el
avivamiento. Y sin embargo, es el panorama mayor del que deseo
que todos se den cuenta. Ver cómo es una transformación cultural
nos da la habilidad de perdurar más allá de los reflujos y flujos de
los moveres de Dios hacia lo que nos da la capacidad de cambiar el
mundo. Nunca queremos que la sociedad se sienta cómoda sin
Dios. Al contrario, todo lo que hacemos es para despertar al mundo
a Su voz, Su propósito, y la razón sobrecogedora por la cual
estamos vivos. Éste es el verdadero Renacimiento. Y volverá a
suceder.
También escribo esto no tanto para promover a un hombre,
Finicio, por noble y valioso que sea esa tarea. Escribo esto para
despertar a aquellos que tienen los mismos antecedentes que yo
para darse cuenta de que hay más. Más, en áreas que nunca antes
pensamos posibles. La transformación de la cultura no es
meramente convertir a todos en poderosos evangelistas, por
maravilloso que eso sería. Más bien es modelar la clase de vida en
la tierra según la intención original de Dios. Y ese es el verdadero
poder del evangelismo. Atrae a las personas a Cristo.
HUMANISMO
Muchos historiadores han llamado a Finicio un humanista. Pero
la palabra humanista, como se usa para describir a Finicio, no
significa lo mismo que ahora. El humanista de hoy pelea por una
vida sin Cristo en su centro, sin ningún sentido de responsabilidad
personal. Para muchos de ellos, las personas son su propio dios, y
no existe diseño, propósito o destino más allá de la autorrealización
y el autogobierno. Para Finicio, esto era inaceptable. Él elevó el
valor de la dignidad humana a su lugar correcto original. Él restauró
a las personas a un lugar de dignidad personal y celebró la maravilla
intelectual de todo ser humano. Él explicó cuál era la verdad
absoluta de la que vivía en su comentario en el Symposio. Escribió
que la forma más alta de la amistad y el amor humano “es la
comunión basada en última instancia en el amor del alma por Dios”.
25. Es como si el valor que él le daba a la vida humana y al ingenio

hubiera nacido de su relación gozosa con Dios, que solo es posible


por medio de Jesucristo. Su forma de humanismo recalcaba la
belleza de la humanidad como algo debido a Dios, y no
independiente de Dios. Con eso en mente, imagina a una sociedad
donde el amor por las personas, la belleza y todas las expresiones
creativas en el comercio, la educación, salud y política se centran en
amar bien a Dios. Ese es el verdadero corazón del Renacimiento.
Es la celebración de una conexión del corazón con Dios, y a partir
de allí tenemos el privilegio de vivir la vida plenamente con diseño y
propósito divino. Esto es una responsabilidad. Y toda
responsabilidad en su naturaleza implica responsabilidad personal
ante Dios. Aun en el amor sabemos que rendiremos cuentas de
nuestra vida a nuestro Padre amoroso.

CORDEL DE TRES HILOS


He usado tres términos básicos para describir las variedades, o
las expresiones e impactos singulares, de los moveres de Dios:
avivamiento, reforma, y ahora, renacimiento. No quiero que estos
términos sean demasiado rígidos, en el sentido de que son pasos de
progreso, es decir, primero tenemos avivamiento, y luego se
convierte en una reforma, etc. Estos términos tampoco deben ser
exclusivos, en el sentido de que cada esfera tenga un fruto o
resultado específico, como sus similitudes superan sus diferencias.
Otros grandes maestros, predicadores y autores pueden usar
cualquier número de otros términos igualmente significativos para
describir lo que estamos experimentando, y el impacto o resultado
que se busca en la sociedad. Estos vienen a la mente: Renovación,
Transformación, y Gran Despertar. Renovación frecuentemente se
usa para describir lo que nos prepara para el avivamiento. Tanto
Transformación y Gran Despertar son términos usados para
describir el impacto del mover de Dios sobre la sociedad, recalcando
nuestros roles de influencia como sal, luz, y levadura. Los tres son
términos excelentes y útiles y se deben buscar en la oración y
práctica. He usado esas palabras en mis propias enseñanzas a
través de los años y lo seguiré haciendo. Pero para simplificar mi
mensaje para este libro, elegí reducir nuestro tema a tres esferas
generales que representan con mayor claridad lo que está en mi
corazón. Con eso en mente, veamos otra vez esta idea:

• El avivamiento revela la santidad y el poder de Dios.


• La reforma revela el corazón y la mente de Dios.
• El renacimiento revela la belleza y la maravilla de Dios.

Es mi esperanza que esto se vuelva más y más claro, pero


nunca dejamos completamente una esfera para entrar a otra. En
última instancia, las tres pueden y deben funcionar a la misma vez.
Permíteme decirlo de esta manera, el enfoque más fiable e
impactante es que honremos los fuegos de avivamiento, mientras
que avancemos en las esferas de influencia de la reforma, al mismo
tiempo que crecemos en nuestro acercamiento a la belleza,
creatividad y maravilla que se hace posible gracias a la influencia de
Su presencia sobrecogedora. En otras palabras, nunca perdemos
nuestra necesidad de los fuegos de avivamiento. Si vemos el
avivamiento por lo que es a los ojos de Dios, nunca buscaríamos
madurar nuestras maneras más allá del avivamiento. Las otras
esferas se hacen posible a causa del avivamiento.
Vivir con estas tres realidades firmemente plantadas en nuestros
corazones y nuestro estilo de vida es muy parecido al misterio del
interés compuesto, que es donde una inversión financiera aumenta
exponencialmente, no solo linealmente. Permíteme explicar.
Considera por un momento cómo una inversión obtiene ingresos. Y
luego, cuando esos ingresos obtenidos permanecen invertidos, tanto
la inversión original, como los intereses ganados, aumentan el
potencial de ganancias. Este ciclo interminable es una llave para
gran aumento en el mundo financiero. Por lo general se le acredita a
Albert Einstein esta frase, “El interés compuesto es la octava
maravilla del mundo”. Esta analogía encaja perfectamente con
permanecer involucrado (invertido) en cada una de las esferas
siempre crecientes de la gracia de Dios, mientras Él hace Sus
maravillas en la Iglesia y en la sociedad. Cada área sigue aportando
ingresos (riquezas espirituales y victorias celestiales) y fortalece
cada una de estas tres expresiones de la presencia de Dios en el
mundo.

UNA INVITACIÓN A APRENDER


Mi ciudad es una comunidad pequeña, y la mayoría de sus
habitantes son de raza blanca. Ciertamente, nunca hemos sido un
destino internacional. Nuestra cultura, aunque es bella, es muy
estrecha en su expresión. Los grandes centros culturales, como por
ejemplo la ciudad de Nueva York o Toronto, tienen gran belleza y
clase, principalmente por su diversidad. Aunque reconozco que en
Redding, la mayoría de las personas son blancas, no es una
acusación o queja. Simplemente es el caso. Pero algo bello ha
estado pasando aquí por los últimos 15 años, y especialmente en
los últimos cinco a diez años. Las naciones nos están invadiendo.
Permíteme explicar. Nuestra escuela ministerial ha causado que
más de 100 naciones del mundo visiten este pueblo en el norte de
California para estudiar en nuestra escuela y llevar la cultura de esta
casa de regreso a sus iglesias y ciudades. Qué privilegio ha sido
para nosotros. Por lo general, hay alrededor de 70 naciones
representadas a la vez por medio de aproximadamente 1000
estudiantes internacionales. Como probablemente te puedes
imaginar, ha cambiado el panorama cultural de esta ciudad
predominantemente blanca y ahora tiene la belleza de la diversidad
como un regalo. La Universidad Simpson, también en Redding, tiene
un efecto similar. La familia Bethel no solo ha acogido a las naciones
con brazos abiertos; juntos celebramos la originalidad que aporta
cada grupo. Me complace decir que nuestra ciudad ha acogido a la
diversidad de las razas y culturas de las naciones también. Y nos
hemos enriquecido como resultado.
Cada año tenemos lo que llamamos el Festival de las Culturas,
en el cual muchas naciones representadas en nuestra escuela
ponen puestos para exhibir la belleza de su nación por medio de
retratos, banderas y objetos culturales. Los estudiantes de esa
nación también preparan alimentos tradicionales para que los
probemos. Tengo que decir que es uno de los eventos más
especiales del año, al cual más de 1500 personas asisten con
alegría.

EL ARTE NO ES LA META
Dejemos algo muy claro: Sería una insensatez darle más
importancia al arte del renacimiento que a las almas cambiadas en
avivamiento. Eso sería un desplazamiento de prioridades. Pero de la
misma manera en que el arte en una casa no es más importante
que las paredes o los cimientos, sigue siendo el arte lo que revela
los valores y la naturaleza del dueño. Nunca fue la intención que
fuera una elección entre el uno o el otro. Ganar almas para Cristo es
la prioridad. Pero la belleza ha de decorar los pasillos del viaje.
Prioridades desplazadas, como dar más importancia al arte que a
las almas, ha causado que muchos ignoren o devalúen estos
elementos aun cuando están en su lugar legítimo. Debido a los
errores de otros, muchos temen equivocarse, más que ven el
beneficio de hacer y captar las cosas bien.
En una ilustración inusual de este concepto, Israel tomó la
serpiente de bronce que Moisés había hecho y la adoró. Esa
serpiente había sido una herramienta que Dios usó para sanidad en
el desierto. Fue un regalo de Dios. Pero cuando la adoraron, la
exaltaron más allá de lo que había sido la intención de Dios, y llegó
a ser una trampa para ellos. Y Ezequías la destruyó.

Quitó los lugares altos, derribó los pilares sagrados y


cortó la Asera. También hizo pedazos la serpiente de
bronce que Moisés había hecho, porque hasta aquellos
días los israelitas le quemaban incienso; y la llamaban
Nehustán (2 Reyes 18:4).

Así es con muchas cosas en el Reino. La eternidad con Dios, por


medio de la salvación en Jesucristo, es preeminente. Pero hay otras
áreas de importancia que se tienen que abrazar y disfrutar como
partes de esta vida de salvación. Jesús nos enseñó a honrar a
nuestro padre y a nuestra madre. Pero luego dice que quienes aman
a su padre o madre más que a Él no son dignos de Él. Cada regalo
de Dios, desde cónyuges y familia, a empleos, provisiones, y favor,
todos tienen el propósito de asistirnos en nuestra travesía afectuosa
de amar a Dios bien. Cada elemento es para recordarnos de Su
bondad y Su favor sobre nosotros. Cada uno, en su debido lugar,
realza nuestra relación con Dios. Fuera de lugar, socava esa misma
relación.
Exaltar el arte, el comercio, la política y parecidos por encima de
la salvación de las almas, es insensato en el mejor de los casos.
Pero la salvación debe parecerse a algo. Me doy cuenta de que
para muchos, ser ganadores de almas es lo que debe ser la vida del
convertido. Pero hay más. Dios es el mejor cocinero, costurero,
actor, empresario, músico, granjero, médico, abogado, y la lista
sigue. El punto es, cuando entramos a nuestro diseño y propósito, lo
revelamos a Él. Nuestras ciudades deben estar llenas de la alegre
presencia de personas que han encontrado su propósito. Tal vida
declara el pacto, la naturaleza y la presencia de Dios a toda persona
que escuche. Este encuentro divino está disponible para todos los
que nos conocen. Es el mensaje que invita a las personas a una
relación con Dios, donde la vida en el mundo tiene sentido y está
llena de propósito, destino y aventura.

EL VALOR DE LA BELLEZA
En su libro, La belleza salvará al mundo, su autor Brian Zahnd
repite una historia importante de la historia de la Iglesia la cual
menciona en su Preludio. Hace mil años, el príncipe Vladimir el
Grande estaba buscando una religión nueva que pudiera unir a su
pueblo. Aunque él era pagano, reconocía que la espiritualidad podía
unir a su pueblo en un lazo común. Envió delegaciones a países
vecinos para examinar sus religiones y el efecto en sus vidas. El que
envió a examinar el cristianismo fue a la capital bizantina de
Constantinopla. Aquí encontramos su informe:

Luego fuimos a Constantinopla y nos llevaron a un lugar


donde adoran a su Dios, y no podíamos saber si
estábamos en el cielo o la tierra, porque en la tierra no
existe tal visión ni belleza, y no sabemos cómo
describirlo, solo sabemos que Dios habita entre los
hombres. No nos podemos olvidar de esa belleza.

Éste es un testimonio del poder de la belleza. Las palabras de


estos delegados fueron en respuesta a la adoración de los cristianos
a Dios y a la belleza estética de sus entornos que habían creado
para honrar a Dios. Esta belleza ganó sus corazones. Los paganos
se sintieron atraídos por Dios porque había una generación a quien
se le había dado la libertad de crear belleza dondequiera tuvieran
influencia. Este don de expresión creativa tiene como propósito
revelar la naturaleza de Dios. Y como tal, lo revela a Él y tiene un
efecto en la consciencia de las personas del corazón de Dios.

¿QUÉ ESTABA PENSANDO DIOS?


Dios tiene maneras muy diferentes de abordar los problemas que
como lo haríamos nosotros. Sus soluciones revelan Su percepción
singular del mundo invisible, al mismo tiempo que nos coloca en un
lugar de tener que confiar en Él completamente. Aquí vemos
algunos ejemplos fascinantes:

• Dios hizo que los músicos y los cantantes fueran por


delante en camino a la guerra. (Ver 2 Crónicas 20).
• Dios usó instrumentos musicales (tamborines y arpas)
para traer destrucción al enemigo. (Ver Isaías 30:32.)
• Dios hizo que Moisés levantara sus manos para que Israel
ganara una guerra. (Ver Éxodo 17:11).
• Dios dijo que un grito de júbilo sanaría la esterilidad. (Ver
Isaías 54:1)
• Dios usó el almuerzo de un muchacho para alimentar a
miles. (Ver Juan 6.)

Por supuesto, la Biblia está llena de tales historias. Qué divertido


es ver estas realidades revelar la lógica de Dios. Él piensa de
manera diferente porque ve completamente. Él ve el comienzo
desde el fin. Él ve las esferas invisibles con más claridad que
nosotros vemos lo visible. Todas las leyes de la esfera invisible
vienen de Su naturaleza y habilidades. Las historias de las
Escrituras nos hacen recordar que Él frecuentemente usa cosas que
nosotros no consideraríamos lo suficientemente poderosos para
exhibir Su poder. No puedo pensar de muchos más ejemplos que
sean más extremos en demostrar esa verdad que el siguiente:

Después alcé mis ojos y miré cuatro cuernos. Y dije al


ángel que hablaba conmigo: «¿Qué son estos?». «Estos
son los cuernos que dispersaron a Judá, a Israel y a
Jerusalén», me respondió. Entonces el Señor me mostró
cuatro artesanos. Y dije: «¿Qué vienen a hacer estos?».
Y él respondió: «Aquellos son los cuernos que
dispersaron a Judá, de modo que nadie ha podido
levantar la cabeza; pero estos artesanos han venido para
aterrorizarlos, para derribar los cuernos de las naciones
que alzaron sus cuernos contra la tierra de Judá para
dispersarla» (Zacarías 1:18-21).

Aquí vemos un conflicto espiritual entre los poderes de las


tinieblas y el pueblo de Dios. Los cuernos representan fuerza y
autoridad en las Escrituras. Esta profecía revela que cuatro esferas
de poder o autoridades se levantarán en la tierra para dividir y
destruir al pueblo de Dios. El número cuatro frecuentemente
representa al mundo, o la esfera natural tal como la conocemos,
como en las cuatro direcciones en un compás, norte, sur, oriente y
accidente, como en la frase, las cuatro esquinas de la tierra. Las
cuatro entidades espirituales de las cuales habla Zacarías llegan a
tener éxito en sus intentos de destruir, dispersando, al pueblo de
Dios. Este es un asalto directo a la vida comunitaria familiar, que es
la base de cómo se demuestra nuestra identidad.
El impacto de estos seres espirituales es devastación y es global
(como el número cuatro representa por toda la tierra). Pero luego,
Dios tiene una respuesta a este problema, que es también global,
representada nuevamente por el número cuatro. Su plan era
levantar y enviar a cuatro artesanos. No creo que se esté refiriendo
a cuatro individuos así como los cuatro cuernos mencionados
tampoco son solo cuatro personas. Mas bien representa un
movimiento global, o aun una gracia que viene del pueblo de Dios,
que a su vez abarca a todo el mundo. Esta palabra, artesanos,
habla de una esfera mundial de expresión creativa que es ungida
por Dios para contender con fuerza contra los poderes de las
tinieblas que están buscando matar, robar y destruir. Asombroso.
Primero fueron los coros enviados a la batalla, y ahora se usan
expresiones creativas para destruir los poderes de las tinieblas y los
planes del maligno. Posiblemente podamos ver a través de este
valor divino por qué los poderes de las tinieblas siempre tratan de
mantener al pueblo de Dios con temor y ansiedad. Estas cosas
guerrean contra las expresiones creativas que Dios pretende que
fluya por nosotros. Y el diablo no quiere que la naturaleza creativa y
gozosa de Dios se vea a través del pueblo de Dios. Tal
demostración de quién es Dios, y cómo es, automáticamente se
extenderá a las naciones del mundo. El hambre de tales cosas viene
del vacío en la consciencia de la humanidad de la bondad de Dios.
Es normal que nos preguntemos cómo pudo Dios hacer que las
expresiones creativas del pueblo de Dios fueran sobrenaturalmente
poderosas. Considera esta imagen que nos da el profeta Isaías.

Y cada golpe de la vara de castigo


Que el Señor descargue sobre ella,
Será al son de[c] panderos y liras;
Y en batallas, blandiendo armas, Él peleará contra ellos
(Isaías 30:32).

Absolutamente me encantan versículos como éstos. Desafían mi


razonamiento, que necesita ser desafiado. Él piensa de manera
totalmente diferente que yo, y yo soy quien necesito cambiar. La
realidad es redefinida en momentos como estos, al ver los efectos
del mundo invisible sobre el visible. Lo que es asombroso para mí
en este pasaje es que nosotros somos lo que estamos tocando el
instrumento musical, mas es como si fuera Dios el que estuviera
tocando. Él usa nuestros esfuerzos rendidos que se ilustran en
obediencia, y hace que sean sobrenaturalmente efectivos en contra
del enemigo. Esta imagen es del Señor castigando a los poderes de
las tinieblas con cada rasgueo del arpa o cada golpe en el tamborín.
Es Su asociación con nosotros lo que hace que lo que hagamos sea
poderoso.
Los poderes que habían debilitado al pueblo de Dios a través de
la dispersión se tratan a fondo a través de la influencia de los
artesanos, que toman su lugar en la sociedad. ¿Es posible que el
arte, la belleza, y la alegría correspondiente tengan esta clase de
impacto sobre el mundo invisible de hoy? Pienso que sí. Dios nos
está restaurando a los estándares del Renacimiento, donde se
restaura la vida humana a su gran valor. Esto es y será medible al
acabar con el aborto, la esclavitud, el racismo, el tráfico sexual, etc.
Va más allá de los delitos obvios que un criminal trae a la
sociedad y recupera un valor en la rehabilitación potencial del preso.
A partir de allí nuevamente son liberados a la sociedad para ser un
contribuyente, no un destructor. ¿No se incluye esto en el anuncio
de para qué vino Jesús? ¿No es esa Su propia descripción de cómo
es la unción del Espíritu Santo cuando descansa sobre el Hijo de
Dios? Los prisioneros son liberados, los ciegos ven, y los
quebrantados de corazón son sanados. Este es el momento exacto
donde el profeta anunció que las ciudades deben ser restauradas a
la belleza y función. Y aquí es donde los más quebrantados entre
nosotros se convierten en los trofeos de la gracia de Dios, quienes
Él entonces usa para volver a levantar a las ciudades destruidas
donde ellos antes vivían para desestabilizar. Éste es el corazón, el
plan y la promesa de Dios. Como tal, debe tener influencia sobre el
valor que le ponemos a las personas, la belleza, la vida comunitaria,
y nuestra propia expresión singular es la asignación que hemos
recibido en la vida.

JESÚS, LA TEOLOGÍA PERFECTA


Lee estos versículos cuidadosamente. Es muy posible que nos
hemos familiarizado con ellos demasiado y ya no nos asombra su
significancia. Describen la unión de estas tres esferas, tres
movimientos, y estas tres áreas de legado en Dios: el avivamiento
que revela santidad y poder, la reforma que nos presenta el corazón
y la sabiduría de Dios, y el renacimiento, que nos restaura a la
belleza y maravilla. Y todo esto se encuentra en la persona de
Jesús, quien describió el maravilloso impacto del Espíritu Santo que
descansa sobre Él. ¿Debemos esperar algo menos cuando Él
descansa sobre nosotros>

El Espíritu del Señor Dios[a] está sobre mí,


Porque me ha ungido el Señor
Para traer buenas nuevas a los afligidos[b].
Me ha enviado para vendar a los quebrantados de
corazón,
Para proclamar libertad a los cautivos
Y liberación a los prisioneros[c];
Para proclamar el año favorable del Señor,
Y el día de venganza de nuestro Dios;
Para consolar a todos los que lloran,
Para conceder que a los que lloran en Sión
Se les dé diadema en vez de ceniza,
Aceite de alegría en vez de luto,
Manto de alabanza en vez de espíritu abatido;
Para que sean llamados robles[d] de justicia,
Plantío del Señor, para que Él sea glorificado.
Entonces reedificarán las ruinas antiguas,
Levantarán los lugares devastados de antaño,
Y restaurarán las ciudades arruinadas,
Los lugares devastados de muchas generaciones.
(Isaías 61:1-4).

La conclusión más maravillosa a esta porción de las Escrituras


es que las ciudades que han estado en ruinas por muchas
generaciones son restauradas a la belleza, el orden y la vida. Éste
es un milagro tan grande como cualquier otra vista en las Escrituras.
Y es realizada por las personas que habían sido las más
quebrantadas y despreciadas por sus propios problemas—
prisioneros. Los efectos de la obra del Espíritu Santo, por medio de
milagros, la política, así como las esferas de belleza y diseño; todos
obran para revelar a Dios. Al descubrir a Dios—Su naturaleza,
presencia y pacto—descubrimos que estamos vivos, y que podemos
contribuir a la historia integral de la humanidad en el planeta Tierra.
Es muy importante reconocer que el toque de belleza en la vida
no descansa sobre los hombros de pintores, artistas, arquitectos y
músicos solos. El arte, en el sentido muy real del Reino, es la
manera en que nos acercamos a la vida misma. Hay expresiones
singulares y formas creativas de hacer cosas a las que los
contadores, médicos y abogados tienen acceso. Los papás y las
mamás que se dedican al hogar también pueden tener acceso a las
ideas creativas que convierten a la vida en una aventura. Si hay algo
que se conoce de los niños, es su amor por la aventura. Y la
madurez para nosotros es ser como niño. Todo esto habla de toda la
esfera de aventura y creatividad que se debe asociar con seguir a
Cristo.

LA VIDA HUMANA 101


Restaurar el valor de la vida humana es uno de los efectos de la
gracia o unción del Renacimiento. Todas las manifestaciones de las
gracias de Dios se deben poder detectar por medio de resultados
medibles. Por ejemplo, nuestro amor por Dios se debe medir en
nuestro amor por las personas. Odiar a las personas y amar a Dios
es una contradicción. Es imposible. El valor que se la da a la vida
humana cambia en avivamiento, reforma y renacimiento. Otra forma
de decirlo es que el valor de la vida humana cambia bajo el pleno
efecto del Evangelio.
Los que no han nacido: El aborto es el equivalente al sacrificio
de niños al dios Moloc. Porque ha existido por mucho tiempo, nos
hemos acostumbrado a ello. Incluso muchas personas que se
oponen a ello por principio ya no están horrorizadas. Tenemos un
mandato de defender la justicia bíblica, que es defender a los que
no tienen voz. Y ningún grupo tiene menos voz que los que no han
nacido. El Renacimiento, en su forma purista, cambia este asunto de
un asunto político a uno moral. Cuando la vida se valora y celebra,
ya no buscamos maneras de beneficiarnos de la pérdida de otros,
como es el contexto conveniente de abortar a un niño quien
entonces ya no hará exigencias sobre la vida de una persona.
Tráfico sexual: Es extraño cómo el tráfico sexual ha llegado a
ser tan común y cuán ignorantes somos como sociedad ante esta
travestía. Nuestra insensibilidad a este problema es el resultado de
que el discernimiento que Dios nos ha dado ha muerto, debido la
sexualización de todo; desde la pasta de dientes a los autos, a la
dieta diaria de pornografía leve en el programa promedio de
televisión. Lo que antes era fácil de reconocer se ha hecho más y
más difícil de detectar. El enemigo ha patrocinado un esfuerzo total
de culturalizar a la Iglesia para hacernos relevantes. El pecado y la
mente no renovada solo nos hace relevantes a la cultura de las
tinieblas. Lo que se presenta en el entretenimiento que ahora se ha
vuelto aceptable nos ha costado caro.
Los pobres: Tenemos múltiples reacciones al cuidado de los
pobres, por lo general basadas en experiencia y programas del
gobierno que han fracasado. En mis círculos, todos quieren cuidar a
los pobres. Nadie los quiere dejar en la pobreza. Pero la pregunta
es, ¿cómo resolvemos el problema? Tirar dinero al problema no lo
va a solucionar. Pero tampoco se va a solucionar si no damos dinero
para la solución. Mi versículo favorito sobre el tema se encuentra en
Proverbios 13:23 (NVI):

En el campo del pobre hay abundante comida, pero esta


se pierde donde hay injustici.a

La abundancia está dentro del alcance de los pobres. Pero la


injusticia interfiere con su proceso para obtenerla. La injusticia
afecta su siembra y cosecha y el conocimiento dado por Dios para
hacer riquezas. La justicia rara vez se inicia por sí sola. Tiene que
ser promovido por otro a favor de ellos. Por esta razón, la pobreza
es el problema de todos, no solamente del gobierno.
Los ancianos: En vez de solo tolerar a las personas que ya no
son productivas o que ya no pueden contribuir a la sociedad, honra
y celébralos porque sus vidas han preparado el camino para nuestro
éxito. El honor es fundamental, lo cual es difícil para las sociedades
que determinan el valor de las personas basado en lo que generan a
través de su éxito. La respuesta no es otro programa del gobierno.
La respuesta es el valor que tenemos en aquellos que se han
gastado para el bien de esta generación. Nuestro compromiso es de
trabajar para la calidad de vida de los que no pueden contender por
sí mismos.
Los afligidos: Esta área cubre a los enfermos, los que tienen
problemas físicos y los mentalmente deficientes. No es una carga
para la sociedad cuidar a los que no se pueden cuidar a sí mismos.
Es un honor. En vez de drogarlos más allá de la coherencia,
tenemos el privilegio de encontrar una forma de cuidar a los que no
so capaces de proveer para sí mismos y traerles la mejor calidad de
vida que la persona en cuestión es capaz de disfrutar.

Denle bebida fuerte al que está pereciendo,


Y vino a los amargados de alma.
Que beba y se olvide de su pobreza,
Y no recuerde más su aflicción
(Proverbios 31:6-7).

Obviamente, este versículo no está aprobando el alcoholismo o


la ebriedad. Al contrario, es una declaración de la responsabilidad
privilegiada para cuidar a los que se están muriendo y a los
amargados (descontentos) del alma. Es lo que hacen los reyes. Es
lo que naturalmente hacemos para otros cuando no nos estamos
peleando por nuestra propia identidad y posición en la vida. Éstas
realmente son las expresiones de una cultura de confianza en el
propósito divino y la afirmación del valor del individuo.
Razas y culturas: La diversidad es hermosa. Es necesaria. De
hecho, mi enfoque es que sin diversidad, no puede haber unidad
bíblica. Cada raza y cultura debe ser celebrada. El racismo es
perverso. Es demoniaco desde su base. Tratar a las personas con
deshonra debido al color de su piel es insensatez absoluta.
Convertir esa deshonra en violencia es barbárico e inhumano. En
Cristo tenemos el privilegio y la responsabilidad de oponernos al
racismo en todas sus formas y defender a los que han sufrido bajo
su peso. A veces, tomarnos el tiempo para escuchar la historia de
otro nos ayuda a comprender el origen de su postura y el porqué de
sus reacciones a problemas civiles. Mi papá solía decirnos, “Cuando
lavas los pies de otro, te enteras de por qué caminan de la manera
que lo hacen”. Esto es brillante y cierto.
Misceláneo: Hay muchos otros grupos de personas, etnias y
áreas de la vida que merecen mención en este contexto. Nunca fue
mi intención que esta lista fuera completa. Es una lista de muestras
que representa la naturaleza del impacto que la gracia del
Renacimiento ha de tener sobre el mundo en nuestro derredor. Ésta
es la belleza del Renacimiento.
Esto nos trae al fundamento del Renacimiento: La rectitud y la
justicia. Todo lo que se ha mencionado arriba se convierte en una
expresión exitosa en la sociedad si hay estos dos elementos. Piensa
acerca de esto conmigo. El Renacimiento tiene todo que ver con
belleza, diseño y la restauración del valor de la vida humana a la
sociedad. A mi manera de ver, el Renacimiento tiene todo que ver
con libertad: La libertad de llegar a ser todo según la intención de
Dios y la libertad de expresar todo lo que Dios ha puesto dentro de
nosotros. En una ocasión escuché decir que, “La libertad no es
poder para hacer todo lo que quiero. La libertad es la habilidad de
hacer lo que es correcto”. Esa es la verdadera libertad, sin duda. La
libertad es la gracia de llegar a ser y explorar por medio de una
pasión como de niño por la aventura. La rectitud y la justicia son el
fundamento del trono de Dios y de todo trono en la tierra que ha de
tener un impacto duradero y vivificante.

EL CONFLICTO
No conozco de ningún líder en la Iglesia que no se alegre en la
visión cumplida de las personas a las que sirven. Posiblemente sea
el amigo con un restaurante nuevo que está lleno de gente cada
noche. O posiblemente sea la madre soltera que ha encontrado un
departamento más cerca a su trabajo. Y luego está el atleta
profesional que firmó un contrato significativo nuevo que trae
bendición a su familia y más. Y mientras que la aplicación de este
concepto es diferente en las aldeas de África o las favelas en Brasil,
la emoción de los líderes espirituales por el incremento y la
bendición de otros sigue siendo la misma.
Si bien el concepto de progreso o promoción es aceptable para
los individuos a quienes servimos o aun en la vida de una iglesia,
rara vez se piensa que sea parte de nuestra comisión por parte del
Señor para las ciudades y las naciones. 26. Por alguna razón, se
considera que la paz y bendición a nivel nacional son el resultado de
una narrativa falsa que viene del anti-Cristo o alguna otra esperanza
falsa para el mundo. Por esta razón, las personas que tienden a
caminar en el mayor poder y tienen la oportunidad de tener el mayor
impacto sobre la humanidad suponen que es un error tener la
esperanza de paz duradera para una generación. Tal esperanza
parece guerrear en nuestras mentes con un deseo legítimo del
regreso del Señor.
Mi amigo y asociado, Kris Vallotton, ilustra este desafío
brillantemente:

Lo que creemos acerca del fin afecta mucho cómo nos


comportamos en medio. Por ejemplo, digamos que yo
tengo un Chevy de 1955 y tú tienes un taller que restaura
automóviles. Imagina que llevo mi auto a tu taller para
que lo reconstruyas totalmente y te informo que el dinero
no es ningún problema. Pero a mitad del proyecto de
restauración, te enteras de que, después de que
completes el proyecto, voy a inscribir a mi viejo Chevy en
el derby donde destruyen intencionalmente a los
automóviles. ¡Esa información definitivamente va a
afectar la calidad de tu trabajo!
De la misma manera, cualquier persona razonable debe
poder descubrir que su perspectiva acerca del final de
los tiempos puede afectar dramáticamente la calidad de
su vida diaria. Nuevamente, Isaías profetizó que el
Espíritu del Señor nos ha ungido para ver libertad y
restauración en la vida de las personas y describió cómo
su restauración personal resultaría en la reedificación de
ciudades y naciones. Escribió, “Entonces reedificarán las
ruinas antiguas, Levantarán los lugares devastados de
antaño, Y restaurarán las ciudades arruinadas, Los
lugares devastados de muchas generaciones” (Isaías
61:4). Es difícil sentirse empoderado para restaurar
ciudades arruinadas y a la misma vez creer que la
condición del mundo necesita deteriorarse para que
Jesús regrese. ¿Puedes ver que nuestra escatología
más bien está obrando en contra de nuestro ministerio?
27.

LA ESPERANZA, NUESTRO MANDATO ETERNO


Sin esperanza, somos personas que dan lástima. Seguimos
rutinas religiosas, queriendo que algo bueno suceda como
resultado. La esperanza, por el otro lado, está anclada en la Palabra
de Dios. Se basa en Su naturaleza que se manifiesta en el pacto
que hizo con Su pueblo. Posiblemente esto sea porqué la palabra
usada en las Escrituras es “la anticipación gozosa de algo bueno”.
Por naturaleza, la esperanza crea el contexto dentro del cual la fe
funciona. Cuando vivimos alimentados por tal esperanza, nos
volvemos infecciosos. Y si hay algo que la gente está queriendo en
este tiempo, es una razón para tener esperanza. Nosotros, el pueblo
de Dios, hemos de ser las personas más llenas de esperanza en la
tierra. Nuestra esperanza no es esperanza en la humanidad. No es
esperanza en nuestros dones personales o nuestra visión. Es
esperanza en los propósitos de Dios, revelados en y a través de Su
pueblo. Ésta es nuestra hora de mantenernos firmes, dándonos
cuenta de que, “De tal manera amó Dios al mundo, que dio a su hijo
unigénito”. Él es el fundamento de toda esperanza. Posiblemente
vivir bajo la influencia de Su corazón y mente nos haga las personas
de influencia que Dios diseñó en primer lugar. Ésta es nuestra hora.
“Levántate, resplandece, porque ha venido tu luz” (Isaías 60:1).
Capítulo 14

UN HOMBRE MADURO

¡El avivamiento es la llegada de Dios! Y aunque nos


regocijamos en lo que ya hemos recibido en la provisión
de Cristo, aun anhelamos la capacitación completa …
(de parte de) los cinco ministerios que nos traerán a la
maravilla vivencial de la plenitud del Hijo de Dios.28.
LOU ENGLE

É STE es el último capítulo de Cielos Abiertos. Y por extraño que


parezca, quiero concluir este libro sobre el avivamiento en un
lugar inusual: la maravilla, la belleza y la madurez planeadas para
todo el Cuerpo de Cristo. Un hombre maduro es la descripción
bíblica de la Iglesia que recién he descrito. Presenta al Cuerpo de
Cristo de una manera que todos desearíamos, pero que de ninguna
manera podemos hacer que suceda. Con el paso de cada año,
parece más y más imposible. Y sin embargo, es real, porque es el
corazón de Dios. Y porque Él lo declaró, es posible.
La Biblia crea una imagen de la Iglesia de los últimos días que
está en un lugar de madurez en unidad, pureza, fortaleza y función.
Honestamente, lo que Dios tiene en mente va más allá de lo que
cualquiera de nosotros tendríamos la inteligencia para pedir.
Conozco a muy pocos pastores y líderes que creen que esto
sucederá antes de que Jesús regrese. Y aunque es imposible para
nosotros, no es imposible para Él. La idea de que esta clase de
madurez podría ocurrir en la eternidad o el milenio revela que
tenemos más fe en el retorno de Cristo que en el poder del
Evangelio. Y eso no es nada de lo cual enorgullecernos. Espero
infundir esperanza en Su plan, proceso y capacidad para hacer que
suceda.
ABRAZA EL PROCESO
El proceso para este logro imposible es uno que podemos
disfrutar y celebrar ahora. Dios creó un método para realizar este
sueño, deseo o conclusión. Es la función de los cinco ministerios o
dones ministeriales. Es simple. Es profundo. Funcionará.

Él dio a algunos el ser apóstoles, a otros profetas, a


otros evangelistas, a otros pastores y maestros, a fin de
capacitar a los santos para la obra del ministerio, para la
edificación del cuerpo de Cristo; hasta que todos
lleguemos a la unidad de la fe y del pleno conocimiento
del Hijo de Dios, a la condición de un hombre maduro, a
la medida de la estatura de la plenitud de Cristo
(Efesios 4:11-13).

Lo que hace que este pasaje sea difícil para que la Iglesia lo
acepte y crea es que a menudo vivimos en reacción a lo que hemos
visto que se ha usado mal: en este caso, títulos inapropiados, junto
con la autopromoción. Estoy seguro de que todos nosotros estamos
colmados de personas que se autonombran apóstoles, profetas, o lo
que les suene elevado. Y sin embargo, estos oficios todavía existen,
de acuerdo con la voluntad y el diseño de Dios, el Creador perfecto.
Su valor y significancia son cada vez más claros, ya que el resultado
del cual habla Pablo no se puede lograr de ninguna otra manera.
Estas percepciones fueron dadas por el apóstol Pablo a la iglesia
conocida por el avivamiento (Hechos 19) y conocida por su
sabiduría y gran madurez. (Ver Apocalipsis 2:2-3.) En otras
palabras, esta instrucción fue dada a un pueblo que ya vivía en la
esfera de la gloria, que es vida en el avivamiento. Él hizo esto para
equiparlos con sabiduría para ir al siguiente nivel.
Cada uno, apóstol, profeta, evangelista, pastor y maestro llevaba
un aspecto del ministerio personal de Jesús para el beneficio de la
Iglesia, que consiste de personas. A mí personalmente no me
importa que me den un título o no. Pero sí quiero funcionar en lo que
creo que es el llamado de Dios para mi vida. Sí me parece un tanto
humorístico ver la reacción de las personas a un individuo con el
título apóstol, mientras que nadie reacciona al título pastor. El
término u oficio de pastor rara vez se menciona en las Escrituras
mientras que la palabra apóstol(es) se menciona más de 70 veces.
Puede que necesitemos superar nuestros prejuicios y/o temores
para ir a dónde Él quiere que vayamos.
¿He visto a personas pretender que son apóstoles cuando no lo
eran? Sí, definitivamente. Pero honestamente, he visto a más
personas que pretendían ser pastores, que no lo eran. En vez de
preocuparnos por los títulos y tales, consideremos la función
completa y apropiada de estos cinco dones que han de ser la salsa
secreta de la receta de Dios para la transformación. Es en el papel
de estos cinco que vemos una representación más completa del
corazón y la voluntad de Dios para Su pueblo, y por medio de ellos
afectaremos al planeta Tierra.

DESCUBRIENDO POR QUÉ


Cada uno de estos dones/ministerios debía equipar a los santos
a cumplir la obra del ministerio según lo que Jesús había modelado.
Todas las áreas del ministerio debían ser llevadas a cabo por los
miembros de la iglesia. Cada uno de los papeles diferentes, desde
lo profético hasta lo evangelístico, hasta el cuidado amoroso del
pastor por sus ovejas, y más allá, debía fluir naturalmente porque
las personas estaban completamente capacitadas para hacerlo y
hacerlo bien. Este proceso de vivir en el fluir de la vida de Cristo por
medio de nosotros era un ejercicio que daba lugar a la edificación
del Cuerpo, que es la Iglesia. El efecto en todos nosotros es la
misma forma en que un levantador de pesas forma músculos en su
cuerpo por medio del ejercicio. Este proceso de aprender lo que el
Padre está haciendo, y decir lo que Él está diciendo es el ejercicio
máximo en la verdadera espiritualidad. No sucede en lugar de
perseguir nuestra relación personal con Jesús, sucede a causa de
ello. Este estilo de vida nos presenta al Dios de lo imposible y nos
lleva a un lugar vital de confianza, si en verdad vamos a donde este
pasaje, Efesios 4:11-13, promete. Nuestra función correcta en la
vida es perfeccionar y fortalecer a la Iglesia en fe, unción, y
capacidad de impactar al mundo en su derredor. Imagina a Cristo,
multiplicado por millones llamados cristianos, quienes están
teniendo un impacto en el mundo que los rodea por medio del
servicio fiel en poder y pureza como lo hizo Jesús. Ese era el plan, y
eso es lo que nos permitió hacer por medio de los cinco ministerios
de Jesús fluyendo a través de las personas.

LA GRACIA HACE QUE LO IMPOSIBLE SEA POSIBLE


Para beneficiarnos completamente de este capítulo concluyente,
necesitamos tener una comprensión un poco mejor de la gracia. Ver
a la gracia correctamente nos ayudará a enfocar nuestra atención y
nuestros esfuerzos hacia la utilización de un don profundo que está
justo delante de nosotros la mayor parte de nuestras vidas, aunque
con demasiada frecuencia vivimos inconscientes de ello.
La mayoría de nosotros conocemos la palabra gracia por esta
defi-nición común pero hermosa, “el favor no-merecido de Dios”.
Esta explicación es absolutamente cierta, y debe ser celebrada
como tal. Pero esa definición es también incompleta. Pablo nos da
un entendimiento mayor de esta palabra al usarla en Efesios cuando
se describe a sí mismo y sus responsabilidades.

Fui hecho ministro, conforme al don de la gracia de


Dios que se me ha concedido según la eficacia de Su
poder. A mí, que soy menos que el más pequeño de
todos los santos, se me concedió esta gracia:
anunciar a los gentiles las inescrutables riquezas de
Cristo, y sacar a la luz cuál es la dispensación[a] del
misterio que por los siglos ha estado oculto en Dios,
creador de todas las cosas. De este modo, la infinita
sabiduría de Dios puede ser dada a conocer ahora por
medio de la iglesia a los principados y potestades en los
lugares celestiales (Efesios 3:7-10).
Si examinamos estos pocos versículos, podemos ver que hay
dos beneficios, o efectos, de la gracia que nos pueden ayudar a
cumplir nuestros destinos en Cristo. El primero es en el versículo 7,
donde dice que él fue hecho ministro conforme al don de la gracia.
Para decirlo de otra manera, Pablo fue convertido en algo según el
don de la gracia. Este proceso me hace pensar en las manos de un
alfarero, dando forma al barro. La gracia le dio forma; se convirtió en
la expresión de las manos de Dios al dar forma a quien Él diseñó a
Pablo para ser. La gracia da forma a nuestro destino, porque
nuestro destino solo es posible a causa del favor. Pero el segundo
versículo agrega otra visión para nuestras vidas que se está
volviendo más y más esencial: Para Pablo fue la gracia lo que lo
capacitó a predicar. Otra manera de decirlo es que la gracia lo
capacitó para funcionar en su asignación.
La gracia crea identidad para nosotros, y la gracia nos capacita
para funcionar en nuestra asignación. Lo que llegamos a ser y cómo
debemos vivir son moldeados e inspirados por gracia. La gracia es
“la presencia habilitante de Dios”.
¿Cómo y por qué importa esto cuando hablamos de los cinco
ministerios? Porque la clave a este proceso se revela en Efesios
4:7: “Pero a cada uno de nosotros se nos ha concedido la gracia
conforme a la medida del don de Cristo”. Los dones de Cristo son
los cinco dones ministeriales. La presencia capacitadora de Dios
llamada gracia, que los miembros del Cuerpo reciben para este
destino humanamente imposible, en parte viene por medio de estos
dones. Si no recibo de los dones que Dios ha puesto en mi vida,
entonces me perderé el nivel de identidad y capacitación que Él
tenía para mí.
Hay tres maneras, según mi entendimiento, para recibir la gracia.
La primera es directamente del Señor en nuestra relación con Él. La
segunda es por parte de miembros del Cuerpo, como en Efesios
4:29. Pero el tercero, y es el tema de este capítulo, es a través de
aquellos que han sido asignados por Dios para funcionar como
apóstol, profeta, evangelista, pastor o maestro. Estos son oficios,
asignados por Dios, que existen para una función en particular. Toda
persona puede profetizar, pero no todos son profetas. Todos deben
hacer la obra de un evangelista, pero no todos son evangelistas, etc.
Los dones de Cristo equipan a los santos con gracia. Pero se
hace según la medida del don de Cristo. En otras palabras, ¿cuál es
la medida del nivel de influencia que tienen los cinco ministerios en
la vida del creyente promedio? La medida del nivel de influencia que
Sus dones tienen determina la medida de gracia en la cual vivimos.
Lo veo como combustible. Quiero que mis tanques de combustible
estén llenos para la travesía que Él ha asignado para mí. Por
ejemplo, algunas personas solo escuchan a y reciben de
evangelistas. Eso significa que tendrán la fuerza en sus vidas para
esa área particular de ministerio, pero serán menos capaces de
funcionar en otras áreas de vida que son requeridas si
verdaderamente vamos a representar a Jesús.
Aquí hay una definición sencilla de la gracia dada por los dones
de Cristo:

La gracia del apóstol habilita al creyente a ver los planos


del Cielo en cuanto a cómo vivir nuestra vida de una
manera que impacte la cultura.
La gracia del profeta habilita al creyente a vivir más
consciente de lo invisible con mayor convicción y
claridad.
La gracia del evangelista habilita al creyente a ver el
valor de una alma y cumplir de una manera efectiva la
comisión de hacer discípulos.
La gracia del pastor habilita al creyente a cuidar de las
necesidades de otros y servirles con la eternidad en
mente.
La gracia del maestro habilita al creyente a acercarse a
la Palabra del Dios con diligencia y pasión para que
puedan comprender y comunicar claramente la verdad
de Dios en el amor.
El propósito de los cinco dones ministeriales es que todos
capaciten al creyente para que funcione debidamente una manera
que es consistente con la gracia para el oficio que tienen.

LA TRAVESÍA
La declaración profética en Efesios 4:13 es clara: “hasta que
lleguemos a.”
Es crítico que veamos y comprendamos la palabra hasta. Jesús
puso algo en marcha que no se detendrá hasta. En otras palabras,
el funcionamiento de estos dones en particular no cesará hasta que
hayan cumplido el propósito previsto de Dios.
La travesía de hasta que lleguemos a es muy parecida a un tren
en una vía de ferrocarril; no lo puedes detener. Hasta puedes ir
hacia atrás, pero no puedes cambiar la dirección de las vías
mismas. Todos estamos en un viaje; una travesía—en una vía de
ferrocarril por así decirlo, y es para llevarnos al lugar donde
llegaremos a (obtener) algo que es valioso para Dios. Su deseo es
que el pueblo de Dios demuestre la maravilla y la belleza de la
persona de Jesús, nuevamente, mundialmente. Esto es algo donde
Dios será glorificado: la Iglesia, funcionando en cooperación y
alineación perfecta con la cabeza, Jesucristo.
El primer destino mencionado en esta travesía es la unidad de la
fe. La unidad no es uniformidad. De hecho, la unidad por naturaleza
solo es completa cuando hay diversidad. Se hace posible en la
gloria, que es la presencia manifiesta de Jesús. (Ver Juan 17:22.) La
unidad bíblica es humanamente imposible. Su meta es la unidad de
la fe, no la unidad de la doctrina. Uno de los grandes sueños de la
Iglesia es que funcionemos como una en nuestra expresión de fe de
la manera que lo hizo Jesús, exactamente. Recuerda, Jesús
estableció el patrón para lo que es valioso para el Padre. La unidad
de la fe es para revelar y reforzar aquello que Jesús estableció
como la forma en que “desempeñamos” la vida, la forma en que
desempeñamos el ministerio.
El segundo paso en esta travesía es el conocimiento del hijo de
Dios. ¿Te puedes imaginar tener a todos los creyentes con las
mismas, y/o percepciones y perspectivas complementarias de
Jesús, el Hijo de Dios? Ésta es la ambición del padre, porque si nos
equivocamos en esa sola realidad, afecta a todo lo demás. Si lo
vemos más claramente, lo adoraremos más extravagantemente. Es
automático. Y siempre llegamos a ser lo que adoramos. Se tiene
que ver a Jesús por como Él es, acertadamente, por toda persona
que tiene la salvación en Su nombre. La semejanza a Cristo es el
resultado del conocimiento del Hijo de Dios. Sin este solo avance,
nunca podremos re-presentar a Jesús de manera perfecta. Él es el
deseo de las naciones, y sin una clara manifestación de quién Él es,
las naciones nunca encontrarás su propósito y destino en Él.
Encontrarlos es el resultado del conocimiento del Hijo de Dios.

EL GRAN FINAL
La meta del Padre va mucho más allá de lo que jamás
tendríamos la fe suficiente para pedir, o la inteligencia para percibir.
Él nos ha puesto en un camino que nos lleva a ser un hombre
maduro. El plan del Padre es convertirnos (todos los creyentes) en
un hombre maduro, singular. Todo el cuerpo de muchos miembros
debe funcionar como uno, bajo la cabeza, Cristo Jesús. Y a través
del cuerpo maduro de creyentes que cubren la tierra, Jesús es
revelado de nuevo. Ésta es la medida de la estatura que pertenece
a la plenitud de Cristo.
Quiero que imagines algo, pero esta vez imagínalo como un
soñador: la Iglesia, el Cuerpo de Cristo, ascendiendo a un lugar de
pureza y poder, en unidad, hasta el punto de que tengamos la
apariencia de un hombre maduro. La casa de Dios siempre está
diseñada para estar llena de gloria. Cuanto más cuando es la casa
que Él está edificando. La Iglesia. La belleza de esa unidad debe
incluir iglesias litúrgicas con iglesias pentecostales, a la iglesia
segura en la calle principal de los pueblos de América, hasta la
Iglesia perseguida en lugares por todo el mundo. Somos un cuerpo
y miembros el uno del otro. Así es cómo Él nos describe. Es hora de
que seamos en función lo que Él dice que somos por nuestra
posición. Tiene que ser posible este lado del Cielo, o las
instrucciones de Pablo no sirven por ahora. ¿Cómo sería para
nosotros vivir como un cuerpo coordinado, como el de un atleta,
para ilustrar la maravilla de Jesucristo, por medio de la función
correcta de Su Cuerpo? No estoy buscando perfección humana.
Estoy buscando la perfecta voluntad de Dios. Que esto suceda en
todo el mundo es asombroso. Pero es posible porque Él lo declaró.
Es su deseo y plan.
Si un hombre maduro no fuera suficiente como una meta u
objetivo, Él agrega otra capa al decir, “a la medida de la estatura de
la plenitud de Cristo”. Piensa en ello: el pueblo de Dios, en la tierra,
ilustraría completamente y modelaría la plenitud de Cristo. Ilustrarlo
completamente requerirá a toda la Iglesia, no una sola persona o
siquiera una corriente o un movimiento.

BEBE DE SU AMOR
El amor de Dios por nosotros es la realidad única y más grande
en nuestras vidas. Y si vivo inconsciente de esta realidad, también
viviré demasiado consciente de todo lo que es inferior.
El amor de Dios es un pozo del cual debemos beber
continuamente. Nos ayudará a presentar y manifestar más
naturalmente a Jesucristo, el Glorioso, más plenamente.
Aquí tenemos otra declaración hecha por Pablo a su grupo
maduro de creyentes en Éfeso: “y de conocer el amor de Cristo que
sobrepasa el conocimiento, para que sean llenos hasta la medida de
toda la plenitud de Dios”” (Efesios 3:19). Existen millones de
universos en existencia de las cuales ya tenemos conocimiento. Y
hay tanto más. Todos están en la palma de Su mano. Mantenlo en
mente cuando lees de Su intención de llenarnos con Su plenitud. No
es de extrañar que nuestra experiencia sobrepase el conocimiento.
En el lenguaje original, este versículo básicamente está diciendo
que, “debemos conocer por experiencia, lo que va más allá de la
comprensión”. Mi corazón siempre me llevará a donde mi cabeza
(mente) no pueda encajar.

AVIVAMIENTO, REFORMA Y RENACIMIENTO


Es necesario abordar una última vez estas tres áreas que han
sido el tema u objetivo de este libro, pero en esta ocasión a través
de los lentes del pasaje de Efesios 4:11-13. Como recordatorio, no
quiero hacer que estas tres realidades sean demasiado rígidas, ya
que las consideramos como pasos de progreso. Tienen una
superposición natural, y en parte todas se tienen que valorar al
mismo tiempo. Para los propósitos del estudio, hablo de cada una
individualmente y las paso por un filtro creado por este pasaje: Se
nos da capacitación para una función específica, a fin de tener un
resultado predeterminado.
El avivamiento nos introduce a la santidad y el poder de Dios. La
gracia dada por los cinco ministerios nos equipa para caminar en
pureza y a la misma vez demuestra el poder de Dios. Así como la
santidad no debe ser experimentado solo por los que tienen un
oficio del don de Cristo (uno de los cinco dones ministeriales),
tampoco ha sido jamás la intención que el poder solo funcione en
las vidas de ellos. Como John Wimber solía decir: “A todos les toca
jugar”. La función correcta de estos dones en la iglesia nos permite
llegar a una unidad en nuestra fe. Y la unidad de fe tiene que
derramarse en las calles, ya que el verdadero avivamiento va mucho
más allá de las reuniones en nuestras salas de reunión. Eso es lo
que sucede cuando todos están equipados para hacer la obra de
servicio—la obra de avivamiento. La unidad de fe también tiene que
ser para los milagros que traen gloria al nombre de Jesús.
Posiblemente esto también sea cómo nos podamos imaginar
funcionando más completamente en este papel a medida que
modelamos la plenitud de Cristo a través de nuestras vidas. Esto ¿a
qué se parece? No estoy completamente seguro. Pero debe cuando
menos llevar al frente el hecho de que Jesús sanó y trajo liberación
a toda persona que venía a Él necesitando Su toque. Además, Él
sanaba y liberaba a toda persona que el Padre le dirigía a hacer.
¿Cómo podríamos manifestarlo totalmente, como Pablo dice, sin
incluir esta parte de Su vida? También percibo que para que
tengamos éxito en “la medida de la estatura de la plenitud de Cristo”
(Efesios 4:13), necesitaremos encuentros divinos como el que está
registrado en la experiencia del Monte de Transfiguración. Hay más
de lo que podemos imaginar o pensar en lo que respecta a la
plenitud de Cristo.
La Reforma nos introduce al corazón y la mente de Dios. Los
dones de Cristo dan gracia al Cuerpo de Cristo, para que llevemos
el corazón de Dios por las ciudades y naciones. Con demasiada
frecuencia, nuestras metas tienen más que ver con nuestra imagen
del éxito como un ministerio o familia eclesiástica, cuando de hecho
nuestro éxito es medido por e impacto fuera de nuestras reuniones.
En la reforma, las personas tienen permiso para cuidar e interactuar
con líderes comunitarios, en todo, desde ser entrenadores para
equipos atléticos infantiles hasta postularse para alcalde. La unidad
de nuestra debe tener un impacto medible. El punto es, los cinco
ministerios son para equipar a las personas para que lleguen a ser
la punta de lanza en la reforma de la sociedad. Se tiene que dar
permiso, tiene que haber entrenamiento, y las personas tienen que
ser liberadas para cumplir su destino, sin que los líderes de la iglesia
se sientan inseguros porque no son el centro de todas las
actividades cristianas. Cuando creamos una cultura de permiso,
liberamos a las personas a soñar de una manera que nosotros
mismos nunca soñaríamos. De repente, la sabiduría de Dios se
convierte en la parte más transferible de nuestras vidas, al impartir
nosotros la habilidad de reinar en vida a todos los que serán
inspirados por nuestro ejemplo y nuestra instrucción de la Palabra
de Dios. Esta plenitud de Cristo hace que seamos un maravilloso
regalo a la ciudad de una forma que ellos valoran. Llegamos a ser
como la sal de una comida, en el sentido de que debemos añadir y
mejorar el sabor de la comida llamada Redding. (Inserta aquí el
nombre de tu ciudad). ¡Nosotros no somos la comida! Realzamos lo
que Dios ya ha diseñado que nuestras ciudades y naciones sean.
Como líderes, gobernamos para proteger y servimos para
empoderar. Esa es la función de los dones de Cristo. Pueden y
tienen que dirigirnos a una reforma donde la compasión y la
sabiduría de Dios se ven claramente en la manera en que vivimos
nuestras vidas.
El Renacimiento nos introduce a la maravilla y belleza de Dios.
Una de las partes más tristes de la historia de la iglesia es que
vemos que a menudo la parte más estacionaria y estática de
nuestra sociedad es la Iglesia, cuyo mantra ha llegado a ser, “Nunca
lo hemos hecho de esta manera antes”. El cambio es resistido, casi
siempre. Es inconsistente con nuestra naturaleza en Cristo que los
hijos e hijas del Creador seamos temerosos cuando es el tiempo de
crear. Los cinco ministerios de Cristo son para eliminar ese bloqueo
en el pensamiento de las personas. El problema por lo general es
propagado por los líderes que han llegado a estancarse en su propia
travesía de fe. Si no estamos tomando riesgos, probablemente no
estamos confrontando nuestra inclinación hacia el estancamiento al
buscar la comodidad y la vida fácil como una prioridad. Los dones
de Cristo son responsables para equipar e inspirar a las personas a
experimentar sus propios jugos creativos. Eso es consistente con la
naturaleza de su Padre celestial. Heredaron esto cuando nacieron
de nuevo. La creatividad en las artes y los negocios, inventos
novedosos, nuevas maneras de educar a los niños, y soluciones
creativas para los políticos llamados a servir a la humanidad; todos
estos son normales a través de la capacitación adecuada de los
santos. El punto es, son los dones de Cristo los que equipan, y dan
permiso, visión y gracia divina para llevar a cabo este privilegio
divino de añadir nuevamente la belleza y maravilla de Dios a nuestra
vida cotidiana y luego, de nuevo al mundo. La plenitud de Cristo es
más que significativo. Tiene que incluir la restauración de la
maravilla. Hoy muchas personas se preguntan si tendrán un empleo
el próximo mes, o si habrá más disturbios en las calles, o
posiblemente se pregunten si habrá otra crisis internacional. La
belleza y maravilla que nosotros hemos de restaurar a la sociedad
les liberará para considerar a Dios, el Padre y sustentador de la
vida, el que nos ama incondicionalmente, el que está intensamente
comprometido con nuestro bienestar. Él es quien está lleno de
maravilla. Contemplarlo se derrama en nuestra fascinación por la
belleza y la maravilla de la creación más perfecta de Dios: las
personas. Celebrar a la humanidad como una expresión del valor
que ponemos en Dios mismo es vital. Todo lo que Él hizo, lo
reconoció como bueno. Pero después de crear al hombre, dijo que
era “muy bueno”. Por supuesto, las personas tienen que nacer de
nuevo. Ese es el premio. Pero las personas tienden a ya saber lo
que está mal con sus vidas. Lo que no saben es cómo Dios los
diseñó para Su gloria. Lo que no saben es que esta vida maravillosa
es el comienzo de la eternidad, donde disfrutaremos de Su
gobierno, tan lleno de gracia, para siempre. Jesús murió brutalmente
para hacer posible la maravilla eterna.

EL CRESCENDO
Dios revela lo que es posible mientras vivamos, solo para causar
que tengamos hambre. Las personas hambrientas impondrán
restricciones a sí mismos equivalentes a su hambre. La ausencia de
hambre por Su voluntad en la tierra nos hace vagar
descuidadamente, sin restricciones.

Donde no hay visión, el pueblo se extravía; ¡dichosos los


que son obedientes a la ley! (Proverbios 29:18 NVI).

Visión aquí significa percepción profética en cuanto al corazón y


la mente de Dios. Es un vistazo a Su voluntad, o más
específicamente a Su sueño o deseo. La implicación es que si tengo
un vistazo profético a lo que Dios desea hacer, llegaré a tener
hambre por ello. Es mi naturaleza responder de esa manera. Y en
esa hambre, me impondré restricciones para entregarme totalmente
a lo que Dios ha prometido. Las restricciones no son castigos, ni lo
es el enfoque en lo que no podemos tener. La determinación de este
momento está tan enfocado en el corazón de Dios en cuanto a
algún asunto, que apartamos nuestros esfuerzos y energías de las
cosas inferiores para que nos podamos entregar completamente a
esto solo: el deseo de Dios. Él es digno de cada parte de nuestro
corazón, mente, fuerza física, y fe no contaminada.
Los derramamientos del Espíritu Santo nos hacen más
completos en todos los sentidos. Fuimos diseñados para vivir en esa
gloria. La capacitación que experimentamos de los dones de Cristo
nos lanza a un propósito triunfante en esos derramamientos, a
medida que aprendemos a ilustrar al Cristo resucitado en todo lo
que decimos y hacemos. Este proceso acumula fuerza, pureza,
autoridad, fe y gran unidad. El impacto de nuestra vida en Cristo
cambia cómo las personas en nuestro derredor piensan y lo que
valoran. En estas temporadas la cultura misma es transformada
porque los valores y los apetitos de los ciudadanos cambian. El
cambio ocurre desde dentro. Y en ese clima, se restaura el clima
creado por Su presencia manifiesta sobre Su pueblo liberado, la
belleza y la maravilla.

Por tanto, nosotros todos, mirando a cara descubierta


como en un espejo la gloria del Señor, somos
transformados de gloria en gloria en la misma imagen,
como por el Espíritu del Señor (2 Corintios 3:18
RVR60).

Tener hambre por cualquier cosa menos que vivir en Su gloria,


es conformarnos con menos el diseño divino. Jesús está regresando
por una iglesia gloriosa; una iglesia de presencia, ilustrando la
realidad del Cielo aquí y ahora. Ésta es nuestra hora para pararnos
en la gloria de Dios y ver lo que puede ser posible en nuestras
vidas… que lleguemos a ser un hombre maduro.

1. Simeon W. Harkey, The Church’s Best State or Constant Revivals of


Religion (Sydney: Wentworth Press, 2019), 78.
2. Bill Johnson, Cuando el cielo invade la Tierra. (Shippensburg, PA: Destiny
Image Publishers, 2005), Capítulo 10.
3. Phillips, Evan Roberts, 190. Carta de Evan Roberts a Elsie Phillips, 5 de
noviembre de 1904.
4. Leonard Ravenhill, Why Revival Tarries, (Bloomington, MN: Bethany
House Publishers, 2004), 140.
5. Winkie Pratney, Revival: Principles to Change the World, (Christian Life
Books, 2002), 13.
6. Leonard Ravenhill. Why Revival Tarries (Minneapolis: Bethany House
Publishers, 2004), 20.
7. Hablo más de su vida en mi libro con Jennifer A. Miskov, PhD, Defining
Moments: God-Encounters with Ordinary People Who Changed the
World. (New Kensington, PA: Whitaker House, 2016).
8. Charles Grandison Finney, Memoirs of Reverend Charles G. Finney
Written by Himself (New York: A.S. Barnes, 1876), 13–23.
9. Ibid.
10. Charles Grandison Finney, Memoirs of Reverend Charles G. Finney
Written by Himself (New York: A.S. Barnes, 1876), 13–23.
11. Charles Grandison Finney, Memoirs of Reverend Charles G. Finney
Written by Himself (New York: A.S. Barnes, 1876), 13–23.
12. Los videos Transformaciones de George Otis Jr. Dan una maravillosa
perspectiva en este milagro del avivamiento.
13. Hablo más acerca de su vida en mi libro con Jennifer A. Miskov, PhD,
Defining Moments: God-Encounters with Ordinary People Who Changed
the World. (New Kensington, PA: Whitaker House, 2016).
14. Phillips, Evan Roberts, 215. De una carta fechada Noviembre 5, 1904.
Ver también a Shaw, Great Revival in Wales, 67-68.
15. Tomado de Bill Johnson, Cuando el Cielo Invade la Tierra. (Shippensburg,
PA: Destiny Image Publishers, 2005), Capítulo 6.
16. Simeon Walcher Harkey, The Church’s Best State or Constant Revivals of
Religion (Miami: HardPress, 2017).
17. Bob Mumform, The King and You (Old Tappan, NJ: Spire Books, a div. of
Fleming H. Revell Company, 1974), 27.
18. Mary Stewart Relfe, Ph.D., Cure of All Ills (Montgomery, AL: The League
of Prayer, 1988), 23.
19. Jonathan Edwards Un tratado sobre afectos religiosos como se cita en
Stewart Relfe, Ph.D, Cura de Todos los males.
20. Simeon W. Harkey, The Church’s Best State or Constant Revivals of
Religion (Sydney: Wentworth Press, 2019), 103.
21. Larry Sparks, comp., Ask for the Rain: Receiving Your Inheritance for
Revival & Outpouring, (Shippensburg, PA: Destiny Image, 2016), 27.
22. Larry Sparks, comp., Ask for the Rain: Receiving Your Inheritance for
Revival & Outpouring, (Shippensburg, PA: Destiny Image, 2016), 41.
23. Larry Sparks, comp., Ask for the Rain: Receiving Your Inheritance for
Revival & Outpouring, (Shippensburg, PA: Destiny Image, 2016), 41.
24. Rick Joyner, The World Aflame: The Welsh Revival and Its Lessons for
Our Time (Fort Mill, SC: Morningstar Publications, 2013), 29.
25. Britannica, The Editors of Encyclopaedia. “Marsilio Ficino”. Encyclopedia
Britannica, 15 Oct. 2020, https://www.britannica.com/biography/Marsilio-
Ficino. Accessed 27 January 2021.
26. Abordo este tema mucho más ampliamente en mi libro, Born for
Significance (Lake Mary, FL: Charisma House, 2020).
27. Kris Vallotton, Heavy Rain: Reforming the Church to Transform the World
(Regal, 2010).
28. Prólogo por Lou Engle para Larry Sparks, comp., Ask for the Rain
(Shippensburg, PA: Destiny Image Publishers, 2016) 9.
SOBRE BILL JOHNSON

B ILL Johnson es un pastor de quinta generación con una rica


herencia en el Espíritu Santo. Bill y su esposa, Beni, son los
líderes principales de la Iglesia Bethel en Redding, California, y
sirven a un número creciente de iglesias que participan con otras
denominaciones, demuestran poder y se asocian para el
avivamiento. La visión de Bill es que todos los creyentes
experimenten la presencia de Dios y operen en lo milagroso, como
se expresa en su libro más vendido Cuando el Cielo invade la tierra.
Los Johnson tienen tres hijos y once nietos.
NOTAS PERSONALES

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