DeclarationOnHumanRightsDefendersPlus25 Esp Web
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LAS PERSONAS
DEFENSORAS DE LOS
DERECHOS HUMANOS +25
Un suplemento a la Declaración de las
Naciones Unidas sobre el derecho y el deber de
los individuos, los grupos y las instituciones de
promover y proteger los derechos humanos y
las libertades fundamentales universalmente
reconocidos: 25 años después
2024
NOTA SOBRE LAS TRADUCCIONES
Este documento está actualmente disponible en inglés, árabe,
francés y español. Agradecemos más traducciones de este
documento del inglés a otros idiomas. Sin embargo, para garantizar
la integridad y la relevancia de la información aquí contenida,
comuníquese con nosotros con anticipación si planea traducir este
documento o contribuir a su traducción. Esta versión se publicó en
junio de 2024. En caso de duda, referirse a la versión en inglés.
Declaración Sobre las
Personas Defensoras de los
Derechos Humanos +25
Un suplemento a la Declaración de las Naciones Unidas
sobre el derecho y el deber de los individuos, los grupos
y las instituciones de promover y proteger los derechos
humanos y las libertades fundamentales universalmente
reconocidos: 25 años después
CONTENIDOS
INTRODUCCIÓN ����������������������������������������������������������������������������������� 2
PARTES SIGNATARIAS DE LA DECLARACIÓN+25������������������������������������� 4
PREÁMBULO����������������������������������������������������������������������������������������� 6
PARTE I – DEFINICIÓN Y REAFIRMACIÓN DEL DERECHO A
PROMOVER, DEFENDER Y PROTEGER LOS DERECHOS HUMANOS������������� 8
ARTÍCULO 1: Definición de las personas ARTÍCULO 2: Reafirmación del derecho
defensoras de derechos humanos 8 a promover, defender y proteger los
derechos humanos 9
1 | Contenidos
INTRODUCCIÓN
En 2023 se cumplieron 25 años desde que la Asamblea General de las Naciones Unidas adoptó
la Declaración sobre el derecho y el deber de las personas, los grupos y las instituciones de
promover y proteger los derechos humanos y las libertades fundamentales universalmente
reconocidos (la Declaración) en 1998.
Veinte años después de que se adoptara la Declaración, personas defensoras de todo el mundo
se reunieron en París para la Cumbre Mundial de Personas Defensoras de Derechos Humanos,
en 2018. La cumbre reafirmó la Declaración y conmemoró el papel esencial de las personas
defensoras. El documento resultante de la Cumbre fue un llamado a la acción, en particular a
“hacer un balance del desarrollo de marcos normativos vinculados a la protección de las personas
defensoras desde 1998, y continuar desarrollando y profundizando los estándares contenidos
en la Declaración con el objetivo de ofrecer una protección mejorada”. Esto es lo que se intentó
hacer con la elaboración de esta Declaración+25, manteniendo la sociedad civil en el centro de
una conversación fundamental para sus integrantes y su trabajo: el derecho a liberar derechos.
A pesar del impacto de la Declaración, su pleno potencial sigue sin realizarse debido a una
implementación y cumplimiento insuficientes por parte de los Estados. Dado que la Declaración
fue negociada por los Estados y adoptada por consenso, la Declaración no fue exhaustiva.
Además, desde la adopción de la Declaración, el derecho internacional sobre el reconocimiento
y protección del derecho a defender los derechos humanos ha evolucionado. También han
surgido nuevos desafíos que remodelan las amenazas y obstáculos que enfrentan las personas
defensoras de los derechos humanos. Estos incluyen amenazas digitales, estigmatización
y criminalización, así como los riesgos únicos e interseccionales que enfrentan las personas
defensoras debido a sus identidades y actividades.
INTRODUCTION | 2
temas y con diversas identidades, brindaron aportes a través de consultas en persona o un
cuestionario en línea. El bufete de abogades internacional Freshfields Bruckhaus Deringer
participó de forma gratuita para desarrollar este documento, que luego fue finalizado y adoptado
por unanimidad en una reunión de dos días en Bangkok de distinguidas personas defensoras de
los derechos humanos y personas expertas legales de diversas regiones y orígenes.
El resultado es la presente “Declaración+25”. Este documento está diseñado para ser leído
junto con la Declaración. Juntos, forman un conjunto integral de estándares y principios que se
basan en el derecho regional e internacional y tienen en cuenta los desarrollos jurisprudenciales
regionales e internacionales de los últimos 25 años. Estas reglas y principios representan una
base para la protección y promoción de las personas defensoras de los derechos humanos y al
mismo tiempo abordan sus necesidades duraderas y cambiantes. La Declaración+25 refuerza
y articula los derechos de las personas defensoras de los derechos humanos y las obligaciones
de los Estados en virtud del derecho internacional que se aplican a las personas defensoras de
los derechos humanos. También sirve como un llamado a la acción: alienta a todas las partes
interesadas (gobiernos, organizaciones internacionales y regionales, el sector privado y la
sociedad civil) a garantizar que la Declaración siga siendo una herramienta fuerte, relevante y
eficaz para la protección y promoción de los derechos humanos y de las personas defensoras de
los derechos humanos.
Secretariado
¨ Amnistía Internacional ¨ Federación Internacional por los
Derechos Humanos (FIDH)
¨ Asia Pacific Forum on Women Law and
Development (APWLD) ¨ International Service for Human Rights
(ISHR)
¨ Asian Forum for Human Rights and
Development ¨ Iniciativa Mesoamericana de Mujeres
Defensoras de Derechos Humanos
¨ CIVICUS
(IM-Defensoras)
¨ DefendDefenders
¨ Brigadas Internacionales de Paz
¨ Front Line Defenders
¨ ProtectDefenders.eu
¨ Gulf Centre for Human Rights
¨ Protection International
¨ La Asociación Internacional de Lesbianas,
¨ The Regional Coalition for Women
Gays, Bisexuales, Trans e Intersex
Human Rights Defenders in Southwest
(ILGA Mundo)
Asia and North Africa (WHRDMENA)
¨ International Center for Not-for-Profit
¨ Robert F. Kennedy Human Rights
Law (ICNL)
¨ Organización Mundial Contra la Tortura
(OMCT)
3 | INTRODUCTION
PARTES SIGNATARIAS DE LA DECLARACIÓN+25
RECONOCIENDO los contextos en los que trabajan muchas personas defensoras de los
derechos humanos, incluidos el racismo, el patriarcado, la heteronormatividad, el capitalismo,
el populismo, el neoliberalismo, los conflictos armados, la ocupación, las crisis ambientales y los
legados del colonialismo;
EXPRESANDO solidaridad con las personas defensoras de los derechos humanos que luchan
por la realización de sus derechos y la rendición de cuentas y con aquellas que sufren
discriminación, persecución, exilio y pérdida de vida;
ALARMADES por el desprecio por la esencia y los principios esbozados en la Declaración por
parte de numerosos Estados, PERTURBADES por la tendencia de las fuerzas de seguridad a
PREÁMBULO | 6
atacar a las personas defensoras de los derechos humanos y el papel de los órganos judiciales
en el acoso judicial y la criminalización, y PREOCUPADES por la retórica de funcionaries
públiques destinada a socavar los invaluables esfuerzos de las personas defensoras de los
derechos humanos;
DESTACANDO la importancia vital de investigar todas las amenazas y ataques contra las personas
defensoras de los derechos humanos, y de garantizar la rendición de cuentas y abordar la
impunidad, ya sea perpetrada por entidades estatales o no estatales (incluidas las empresas);
RECONOCIENDO que los derechos de las personas defensoras de los derechos humanos deben
protegerse en línea y fuera de línea, reconociendo al mismo tiempo las crecientes amenazas que
las tecnologías nuevas y emergentes plantean para las personas defensoras de los derechos
humanos, así como las oportunidades para el disfrute y la promoción de los derechos humanos
disponibles en la esfera digital;
7 | PREÁMBULO
PARTE I – DEFINICIÓN Y REAFIRMACIÓN
DEL DERECHO A PROMOVER, DEFENDER Y
PROTEGER LOS DERECHOS HUMANOS
ARTÍCULO 1
Definición de las personas defensoras de derechos humanos
Nota: El Artículo 1 de la Declaración identifica a las personas defensoras de los derechos
humanos como personas o grupos que actúan para promover, proteger o luchar por la
protección y realización de los derechos humanos y las libertades fundamentales.
PARTE I – DEFINICIÓN Y REAFIRMACIÓN DEL DERECHO A PROMOVER, DEFENDER Y PROTEGER LOS DERECHOS HUMANOS | 8
ARTÍCULO 2
Reafirmación del derecho a promover, defender y proteger los
derechos humanos
Nota: Esta Parte reafirma muchos de los principios generales contenidos en la
Declaración.
Los Estados deben reconocer, proteger, respetar y hacer efectivo el derecho a promover,
defender y luchar por la protección y realización de los derechos humanos y las libertades
fundamentales (en adelante, el “derecho a defender los derechos humanos”) a nivel nacional,
regional e internacional.
Los Estados deben reconocer, proteger, respetar y cumplir todos los derechos humanos y
libertades fundamentales que permiten y conducen al ejercicio del derecho a defender los
derechos humanos, incluidos los derechos a la libertad de reunión, la libertad de asociación,
la libertad de opinión y expresión, el derecho a participar en protestas pacíficas, el derecho a
desarrollar y discutir nuevas ideas sobre derechos humanos, el derecho a la autodeterminación,
el derecho a la privacidad, el derecho a buscar, recibir y utilizar financiación, el derecho a la
participación, el derecho de acceso a la información, y el derecho a un acceso seguro y sin
obstáculos y a la comunicación con órganos y organizaciones internacionales y regionales de
derechos humanos.
9 | PARTE I – DEFINICIÓN Y REAFIRMACIÓN DEL DERECHO A PROMOVER, DEFENDER Y PROTEGER LOS DERECHOS HUMANOS
PARTE II – DERECHOS Y PROTECCIONES
DE LAS PERSONAS DEFENSORAS DE LOS
DERECHOS HUMANOS
ARTÍCULO 3
Reconocimiento del derecho a defender los derechos humanos
Nota: Si bien el preámbulo de la Declaración reconoce el importante papel
desempeñado por las personas defensoras de los derechos humanos en la promoción,
defensa y protección de los derechos humanos y las libertades fundamentales,
la Declaración no exige explícitamente que los Estados reconozcan el trabajo o
actividades de las personas defensoras de los derechos humanos. El reconocimiento
del valor y la legitimidad del trabajo o actividades de las personas defensoras de los
derechos humanos es un factor crítico que contribuye a su protección y a un entorno
propicio. La disposición siguiente aborda esto.
Una violación o un abuso del derecho a defender los derechos humanos constituye una violación
o un abuso de los derechos humanos y de las libertades fundamentales que se promueven,
defienden o protegen.
Los Estados deberían reconocer públicamente el derecho a promover, defender y proteger los
derechos humanos y las libertades fundamentales y a quienes ejercen este derecho.
(a) Tomar todas las medidas necesarias para promover el conocimiento y la conciencia
pública sobre el derecho a defender los derechos humanos. Dichas medidas pueden incluir
declaraciones públicas de personas funcionarias públicas de alto nivel, campañas y otras
acciones en apoyo de las personas defensoras de los derechos humanos, y garantizar que
el trabajo o actividades de las personas defensoras de los derechos humanos sea explicado
y reconocido en los planes de estudio educativos y el discurso público.
(c) Fomentar una cultura de respeto y protección del derecho a defender los derechos
humanos dentro de las instituciones del Estado, incluso mediante la provisión de programas
de capacitación obligatorios para agentes del orden y personas funcionarias judiciales, y
otras personas funcionarias públicas, sobre el derecho a defender los derechos humanos
y la importancia del trabajo o actividades de las personas defensoras de los derechos
humanos, ya sea que se realicen de manera individual o colectiva, adoptando un enfoque
interseccional y sensible a las cuestiones de género y diversidad.
ARTÍCULO 4
Derecho a un ambiente seguro y propicio para el ejercicio del
derecho a defender los derechos humanos
Nota: Los principales elementos necesarios para poder operar en un entorno seguro y
propicio se destacan en el Informe de diciembre de 2013 del ex Relator Especial sobre
la situación de los defensores de derechos humanos. Desde entonces, la Oficina del
Alto Comisionado para los Derechos Humanos afirmó que “un entorno seguro y propicio
para la labor de la sociedad civil debe estar respaldado por un sólido marco jurídico
nacional, fundado en el derecho internacional de los derechos humanos. La libertad de
expresión, de asociación y de reunión pacífica y el derecho a participar en los asuntos
públicos son derechos que permiten a las personas movilizarse para lograr cambios
positivos. Todas las personas, a título individual o colectivo, deberían disfrutar de estos
derechos”(véase “El espacio de la sociedad civil y el sistema de derechos humanos de
las Naciones Unidas: Guía práctica para la sociedad civil”).
Los Estados deben garantizar un entorno seguro y propicio para las personas defensoras de los
derechos humanos.
(a) Promulgar leyes y políticas específicas que sean necesarias para proteger el derecho
a defender los derechos humanos, ya sea individual o colectivamente, y tomar todas las
medidas necesarias para la implementación efectiva de estas leyes y políticas.
(d) Promulgar leyes y políticas para garantizar que las entidades no estatales (incluidas las
empresas) respeten el derecho a defender los derechos humanos y rindan cuentas por las
violaciones de ese derecho.
(e) Abstenerse de promulgar, mantener o hacer cumplir leyes y políticas que criminalicen,
obstruyan o impidan de cualquier manera el derecho a defender los derechos humanos,
incluso restringiendo la libertad de expresión, reunión y asociación, restringiendo el
establecimiento de organizaciones de la sociedad civil, o contraviniendo de otro modo al
espíritu y los objetivos de la Declaración y la Declaración+25.
(h) Garantizar que las personas defensoras de los derechos humanos participen activa
y significativamente en la creación, implementación y monitoreo de leyes y políticas
relacionadas con los derechos humanos y las libertades fundamentales;
(i) Garantizar que las acciones adoptadas para la protección de las personas defensoras
de los derechos humanos se adapten a las necesidades de los colectivos de personas
defensoras de los derechos humanos para garantizar un entorno propicio para el derecho
a defender los derechos humanos, incluso mediante la promulgación de legislación y
políticas públicas que incluyan tanto enfoques individuales y colectivos del derecho a
defender los derechos humanos;
(k) Prestar especial atención a los riesgos y desafíos que enfrentan las defensoras de los derechos
humanos y quienes trabajan en los derechos de las mujeres y las cuestiones de género;
(l) Garantizar que todas las personas tengan acceso libre, seguro y sin obstáculos a los órganos,
mecanismos y procesos internacionales de derechos humanos.
(n) Demostrar apoyo político y tomar todas las medidas necesarias para crear conciencia
pública, comprensión y apoyo al derecho a defender los derechos humanos;
ARTÍCULO 5
Protección contra la estigmatización y la criminalización
Nota: Los informes de consulta señalan unánimemente un aumento alarmante en
la estigmatización y criminalización de las personas defensoras de los derechos
humanos. La estigmatización suele manifestarse mediante difamación, campañas
de desprestigio y el etiquetado de las personas defensoras como enemigas públicas,
terroristas o “agentes extranjeros”, aislándolas de la sociedad y legitimando nuevas
violaciones contra ellas.
La criminalización, por otro lado, toma la forma de un uso indebido de los sistemas
legales para procesar y detener a las personas defensoras de los derechos humanos
por trabajos o actividades que están protegidos por el derecho internacional o por
motivos infundados. La criminalización también puede incluir la imposición de
requisitos administrativos, inspecciones y sanciones injustificadas. La estigmatización
y la criminalización a menudo forman un ciclo en el que cada una alimenta y exacerba
a la otra. Normalmente, cuando la sociedad estigmatiza a las personas defensoras de
los derechos humanos, puede incitar a los sistemas legales a criminalizar su actividad.
De manera similar, una vez que se criminalizan las actividades de las personas
defensoras de los derechos humanos, la sociedad puede comenzar a verlas con
negatividad, lo que lleva a la estigmatización y otros ataques verbales y físicos. En
general, tanto la estigmatización como la criminalización sirven cada vez más como
tácticas para intimidar y silenciar a las personas defensoras de los derechos humanos.
La disposición siguiente se basa en la Declaración para sugerir un marco destinado a
abordar las cuestiones de la estigmatización y la criminalización. Es importante señalar
que esta disposición no se extiende a cuestiones de discriminación, ya que éstas ya
están cubiertas por el artículo 12.2 de la Declaración.
Los Estados deben adoptar todas las medidas necesarias para permitir que las personas
defensoras de los derechos humanos realicen su trabajo o actividades libres de estigmatización
y criminalización.
(a) Abstenerse de, prohibir y sancionar cualquier práctica, ya sea realizada por entidades
estatales o no estatales (incluidas las empresas), que estigmatice a las personas
defensoras de los derechos humanos o de cualquier manera limite su trabajo o actividades
de manera contraria al derecho internacional. Esto incluye amenazas y acoso, intimidación,
violencia, campañas de difamación y calumnia, “etiqueta roja”, la propagación de narrativas
destinadas a desacreditar el trabajo o actividades de las personas defensoras de los
derechos humanos, la vigilancia o cualquier forma de acción adversa como resultado del
trabajo o actividades para defender los derechos humanos.
(c) Garantizar que las leyes, políticas y prácticas destinadas a salvaguardar la seguridad
nacional y combatir el terrorismo no sean vagas, arbitrarias o demasiado amplias, y no
se apliquen para criminalizar o limitar de otro modo el derecho a defender los derechos
humanos de manera contraria al derecho internacional.
(d) Garantizar que las instituciones del Estado y las personas funcionarias públicas, en todos
los niveles y en todas las ramas del gobierno, no estigmaticen ni socaven, por sus actos u
omisiones, la legitimidad de los esfuerzos para promover, defender y proteger los derechos
humanos y las libertades fundamentales.
(e) Garantizar que quienes ejercen el derecho a defender los derechos humanos tengan acceso
rápido y sin obstáculos a la justicia, incluso a través de servicios de apoyo legal especializado,
para buscar protección y reparación contra cualquier acto de estigmatización en su contra.
(f) Condenar explícitamente toda forma de estigmatización y ataques contra las personas
defensoras de los derechos humanos, incluyendo los ataques contra sus familiares y
comunidades.
(g) Prohibir el uso, por parte de entidades estatales y no estatales (incluidas las empresas) de
demandas estratégicas contra la participación pública (“SLAPP”, por sus siglas en inglés)
y actividades relacionadas para restringir o perjudicar de otro modo las actividades para
la promoción, protección y realización efectiva de los derechos humanos y libertades
fundamentales, incluso mediante la aprobación de legislación anti-SLAPP.
La disposición que figura a continuación tiene como objetivo garantizar que las personas
defensoras de los derechos humanos que están en riesgo disfruten de una protección
adaptada a su mayor exposición, y adopta un enfoque preventivo, ya que el objetivo
de la protección no debe ser sólo brindar seguridad a las personas defensoras de los
derechos humanos en riesgo, sino también lograr cambios sostenibles y estructurales
que garanticen el derecho de todas las personas a defender derechos.
(1) Los Estados deben reconocer, priorizar y garantizar la seguridad y protección de todas
las personas defensoras de los derechos humanos, particularmente aquellas en riesgo o
detenidas, víctimas de violencia, amenazas, represalias, discriminaciones prohibidas,
presiones, exclusión intencional o sistemática, marginación, opresión, o cualquier otra
forma de acción adversa por parte de entidades estatales o no estatales (incluidas las
empresas), incluso debido a:
(2) Los Estados deben adoptar un enfoque colectivo e interseccional para garantizar la seguridad
y protección de las personas defensoras de los derechos humanos en riesgo. Este enfoque
debería reconocer cómo la intersección de la identidad, el trabajo o actividades de una persona
defensora de los derechos humanos y las cuestiones y contextos en los que trabajan puede
crear una mayor discriminación y riesgos y requerir estrategias de protección específicas.
Este enfoque debería incluirse en cualquier medida de prevención y protección.
(3) Los Estados deben garantizar que se adopten e implementen medidas tanto preventivas
como reactivas para garantizar la seguridad y protección de las personas defensoras de los
derechos humanos en riesgo, incluyendo:
(a) Acelerar los juicios y la liberación de las personas detenidas por su ejercicio del derecho
a defender los derechos humanos, y poner fin a todas las formas de acoso y otras
acciones adversas contra las personas defensoras de los derechos humanos como
resultado de su trabajo o actividades; y
(b) Garantizar que se implementen y hagan cumplir las protecciones disponibles para
las personas defensoras de los derechos humanos, con procedimientos claros
de compensación y reparación en caso de violación de los derechos humanos y
libertades fundamentales a que se hace referencia en la Declaración y en la presente
Declaración+25, incluyendo aquellas causadas por agentes no estatales (incluidas
las empresas).
ARTÍCULO 7
Protección integral de las personas defensoras de los
derechos humanos en riesgo
Nota: La defensa de los derechos humanos a menudo se lleva a cabo en contextos de alto
estrés, riesgo y exposición. Sin embargo, la Declaración carece de disposiciones específicas
que aborden este tema. El informe consolidado de las consultas realizadas con las personas
defensoras de los derechos humanos en el desarrollo de la presente Declaración+25
documenta que la salud mental y los impactos psicosociales se encuentran entre los
desafíos más comunes que enfrentan las personas defensoras de los derechos humanos.
Los Estados deben reconocer los importantes riesgos que enfrentan las personas
defensoras de los derechos humanos, incluidas las amenazas, la violencia, la
estigmatización y otros desafíos en sus entornos laborales y operativos. A la luz de
estas realidades, esta disposición enfatiza la necesidad de que los Estados brinden
protección integral que incluya seguridad física, psicosocial y digital para las personas
defensoras de los derechos humanos. Esto implica salvaguardar no sólo su seguridad
Los Estados deben tomar todas las medidas necesarias para garantizar la protección integral
de las personas defensoras de los derechos humanos y sus comunidades y permitirles
continuar con su trabajo o actividades, ya sea individual o colectivamente. Los Estados
deben implementar políticas y medidas públicas diseñadas para respetar los derechos de
las personas defensoras de los derechos humanos; prevenir violaciones de sus derechos;
investigar diligentemente las violaciones y abusos contra ellas; y garantizar la rendición de
cuentas de quienes perpetren o sean autores intelectuales de cualquier ataque contra las
personas defensoras de los derechos humanos.
Al implementar tales medidas, los Estados deberían, en consulta y acuerdo con las personas
defensoras de los derechos humanos y las comunidades afectadas:
(a) Tomar medidas efectivas para la protección física y la seguridad digital de las personas
defensoras de los derechos humanos, como parte de la promoción de la dignidad y el
respeto de los derechos humanos, las libertades fundamentales y la autonomía de las
personas y organizaciones.
(b) Promover la salud y el bienestar de las personas defensoras de los derechos humanos que son
sobrevivientes de eventos traumáticos o están expuestas a estrés traumático prolongado
debido a su trabajo, brindándoles acceso a asistencia de salud física y psicológica segura y
apoyo social. Este apoyo debería ser accesible, confidencial, culturalmente apropiado y no
discriminatorio, teniendo en cuenta las necesidades específicas de las personas defensoras
de los derechos humanos.
(c) Tomar medidas efectivas para abordar las condiciones estructurales que crean o acentúan
los riesgos que enfrentan las personas defensoras de los derechos humanos, incluida la
impunidad y la falta de rendición de cuentas, la inestabilidad política como la militarización,
los estados de emergencia y el extremismo, cualquier forma de discriminación sistémica y
la represión transnacional.
(f) Garantizar que se implementen la verdad, las reparaciones y las medidas para la no
repetición de violaciones de derechos humanos respecto de violaciones y abusos contra
las personas defensoras de los derechos humanos y comunidades, y tomar medidas
apropiadas para investigar, procesar y sancionar a cualquier entidad estatal o no estatal
responsable de cualquier ataque contra las personas defensoras de los derechos humanos
o sus comunidades.
ARTÍCULO 8
Protección de familiares, parientes, asociades, representantes
y comunidades de las personas defensoras de los derechos
humanos
Nota: Esta disposición tiene como objetivo extender las protecciones reconocidas para
las personas defensoras de los derechos humanos a sus familias, parientes, asociades,
representantes y comunidades, específicamente porque estas personas pueden
enfrentar una variedad de acciones adversas como resultado de sus vínculos con
personas defensoras de los derechos humanos. La Declaración+25 no busca definir los
términos “familias”, “parientes”, “asociades”, “representantes” o “comunidades”. Estos
términos deben interpretarse en el sentido más amplio para abarcar una amplia gama
de estructuras familiares y sociales. En particular, se prefiere una interpretación amplia
de “familias” que incluya el reconocimiento de unidades familiares no tradicionales,
parejas no casadas y familias elegidas.
Los Estados deberían garantizar que la protección y el apoyo a las personas defensoras de los
derechos humanos, tal como se establece en la Declaración y en la presente Declaración+25,
se extienda a:
(c) comunidades
que pueden ser objeto de violaciones, abusos u otras acciones adversas como resultado de sus
vínculos, asociación o apoyo a personas defensoras de los derechos humanos.
Las personas defensoras de los derechos humanos están cada vez más sujetas a (a) los
llamados delitos cibernéticos al acceder a Internet y a las redes móviles, (b) violencia
selectiva, acoso, desinformación, información errónea y mala información en las redes
sociales, (c) vulnerabilidades de ciberseguridad en forma de malware , software espía
y otros ataques técnicos, y (d) amenazas a sus comunicaciones e identidades, incluso
a través de vigilancia masiva y dirigida, y medios sintéticos engañosos y generados
maliciosamente. Sus derechos fundamentales a la privacidad y la protección de datos
a menudo se ven vulnerados debido a métodos de seguimiento, debilitamiento de los
estándares de cifrado, identificación forzada y prohibición del anonimato, y controles
sobre las comunicaciones y la información.
La Declaración no considera estos desafíos, que han surgido con la rápida evolución
de la tecnología y la adopción generalizada de los teléfonos inteligentes y las redes
sociales desde la adopción de la Declaración en 1998. Si bien la tecnología ha
ayudado a empoderar a las personas defensoras en la promoción y protección de los
derechos humanos, también ha dado lugar a nuevas vulnerabilidades. Los Estados y
sus organismos encargados de hacer cumplir la ley (a menudo con la ayuda de otras
entidades no estatales, incluidas las empresas) a menudo eliminan o censuran la
información compartida por las personas defensoras en las redes sociales y otras
plataformas. Las tecnologías digitales también pueden exponer las identidades, el
paradero, las actividades y las redes de las personas defensoras, y hacerlas vulnerables
a la filtración de datos, los rastros digitales, la vigilancia directa y la interceptación.
Las personas defensoras de los derechos humanos son frecuentemente intimidadas,
acosadas, difamadas y públicamente calumniadas en línea.
Los Estados deberían fortalecer el derecho a defender los derechos humanos mediante el
desarrollo, la promulgación y la aplicación de leyes y políticas destinadas a proteger el acceso
de las personas defensoras de los derechos humanos a un acceso universal, asequible, abierto,
seguro, interoperable, protegido y pleno e igualitario a las tecnologías de la información y la
comunicación. Esto incluye soluciones técnicas para asegurar y proteger la confidencialidad
de las comunicaciones digitales, incluidas medidas de cifrado, seudonimización y anonimato.
Los Estados deben adoptar medidas legislativas, políticas y de otro tipo para proteger los
derechos a la libertad de expresión y la privacidad y garantizar la protección contra todas las
formas de acoso digital, incluida la violencia de género facilitada por la tecnología. Teniendo
en cuenta que los propios Estados, o sus representantes, son a menudo los perpetradores de
tales violaciones o abusos, deben garantizar la protección y la habilitación de los derechos
humanos en el ámbito digital.
Los Estados deberían reconocer el poder que ofrecen el espacio en línea y las herramientas
digitales para la promoción, protección y disfrute de los derechos humanos, y el potencial
del entorno digital para la implementación de los derechos contenidos en la Declaración y la
Declaración+25.
(a) Garantizar que las personas defensoras de los derechos humanos disfruten, de forma
no discriminatoria y en todas las circunstancias, incluso durante las emergencias, de un
acceso universal, asequible, abierto, seguro, interoperable, protegido y pleno e igualitario a
las tecnologías de la información y las comunicaciones.
(b) No cerrar Internet, limitar el ancho de banda ni hacer intencionalmente que las
comunicaciones electrónicas no estén disponibles o sean inaccesibles en ningún momento,
incluso durante elecciones, protestas, guerras o crisis humanitarias.
(c) Promulgar leyes y políticas para reconocer y proteger la privacidad de los datos y las
comunicaciones digitales de las personas. Los Estados no deben interferir con el uso de
soluciones técnicas por parte de las personas defensoras de los derechos humanos,
incluidas medidas de cifrado, seudonimización y anonimato, y cualquier restricción al
respecto deberá cumplir con el derecho internacional de los derechos humanos.
(f) Garantizar que cualquier dato personal recopilado, almacenado, procesado, analizado o
utilizado de otro modo por empresas u organismos gubernamentales se haga de manera
coherente con los derechos humanos, empoderando a las personas para tomar decisiones
informadas sobre lo que sucede con su información y evitando el acceso no autorizado a
datos o su mal uso.
(g) No obligar a las personas a conectarse en línea para recibir servicios públicos o participar en
la vida cívica, y deberían respetar su derecho a desconectarse de lo digital.
(h) Tomar todas las medidas legislativas, administrativas, técnicas y de otro tipo necesarias,
incluida la garantía de la rendición de cuentas del sector privado, para prevenir, remediar
y eliminar el acoso cibernético, incluida la violencia de género facilitada por la tecnología,
las campañas de difamación, el doxxing (filtración de datos personales), la propagación
de contenido malicioso o medios de comunicación engañosos y otras amenazas contra
las personas defensoras de los derechos humanos. Esto incluye cuando el Estado o sus
representantes son ellos mismos quienes perpetran dicho acoso.
(i) Garantizar que los sistemas de inteligencia artificial y otras tecnologías emergentes
funcionen de conformidad con el derecho internacional de los derechos humanos y
abstenerse o cesar el uso de tecnología que plantee riesgos indebidos para el disfrute de
los derechos humanos, especialmente de aquellas personas que están en riesgo, incluidas
las personas defensoras de los derechos humanos.
(j) Regular las empresas de TIC de conformidad con el derecho internacional de los derechos
humanos para evitar el uso indebido de las redes sociales y las plataformas de mensajería
para atacar o silenciar a las personas defensoras de los derechos humanos. Esto incluye exigir
a las empresas de TIC que implementen mecanismos de respuesta rápida a denuncias de
acoso o amenazas, y el desarrollo de herramientas para garantizar la seguridad y privacidad
de las personas defensoras de los derechos humanos en línea.
(k) Tomar todas las medidas necesarias para proteger el acceso a la información, la libertad de
expresión y el derecho a formar y mantener una opinión, incluso no censurar ilegalmente
Internet, exigir el registro de cuentas, dispositivos o tarjetas SIM, hacer declaraciones
vagas, arbitrarias o leyes demasiado amplias sobre noticias falsas y delitos cibernéticos, o
el establecimiento de granjas de trolls, unidades de referencia en Internet u otras brigadas
que abusan de las plataformas tecnológicas para silenciar o censurar a las personas
defensoras de los derechos humanos.
Los Estados no deberían obstaculizar el flujo de recursos financieros hacia las personas
defensoras de los derechos humanos, incluso a través de financiación nacional e internacional.
(a) Garantizar que las personas defensoras de los derechos humanos puedan buscar, recibir
y utilizar financiación y otros recursos de personas, asociaciones, fundaciones u otras
organizaciones de la sociedad civil, gobiernos, agencias de asistencia, el sector privado, las
Naciones Unidas y otras entidades, ya sean nacionales o extranjeras, incluso en entornos
muy restrictivos.
(c) No discriminar ni tomar represalias contra ninguna persona o entidad dedicada al ejercicio
del derecho a defender los derechos humanos en función de la fuente de su financiación,
incluida la financiación extranjera.
(d) Proporcionar recursos, incluidos recursos financieros, tanto individualmente como a través
de la cooperación internacional, para permitir el pleno ejercicio y realización del derecho a
defender los derechos humanos.
(e) Fomentar y crear condiciones para la filantropía del sector privado y las iniciativas para
apoyar a las personas defensoras de los derechos humanos, incluso a través de legislación
habilitante y ventajas fiscales para las donaciones realizadas en beneficio de la incidencia y
de las causas relacionadas con los derechos humanos.
Los Estados deben garantizar la protección y el apoyo continuos al derecho a defender los
derechos humanos y a quienes ejercen este derecho en situaciones de conflicto, posconflicto
o de crisis, incluidas situaciones de ocupación, disturbios políticos significativos, desastres
naturales y emergencias de salud pública.
(a) Reconocer el papel de las personas defensoras de los derechos humanos en la prevención,
gestión y resolución de conflictos y la consolidación de la paz, incluida la asistencia
humanitaria durante el desplazamiento forzado.
(b) Reconocer las actividades de las personas defensoras de los derechos humanos como
servicios esenciales, garantizar que puedan continuar con su trabajo o actividad, incluido el
seguimiento y la presentación de informes sobre las condiciones de los derechos humanos,
e involucrarlas en la planificación e implementación de estrategias de respuesta en
situaciones de conflicto, posconflicto de crisis para garantizar que los derechos humanos
estén plenamente integrados y respetados.
(d) Garantizar que las respuestas adoptadas por las fuerzas del orden y las personas funcionarias
públicas en situaciones de conflicto y crisis sean siempre coherentes con los principios
de legalidad (incluida la constitucionalidad), necesidad, proporcionalidad y rendición de
cuentas, no pongan en peligro la vida humana, no sean discriminatorias y sean limitadas en
el tiempo y revisadas periódicamente de conformidad con el derecho internacional de los
derechos humanos.
(e) Abstenerse de realizar cortes de Internet y otras restricciones de la red, de conformidad con
el derecho internacional humanitario y de derechos humanos, incluso absteniéndose de
realizar ataques físicos o cibernéticos a la infraestructura de comunicaciones.
(g) Garantizar que las medidas adoptadas para responder a situaciones de conflicto,
posconflicto o de crisis no se utilicen para otorgar inmunidad a las fuerzas del orden por
abusos contra los derechos humanos.
(h) Prevenir el uso indebido de poderes de emergencia para atacar, acosar o detener a las
personas defensoras de los derechos humanos bajo el pretexto de una respuesta de
emergencia o de seguridad nacional al abordar situaciones de conflicto, posconflicto o de
crisis.
(i) Garantizar que las fuerzas de seguridad desplegadas para gestionar reuniones públicas
hayan recibido capacitación en derechos humanos, especialmente en técnicas de
facilitación de reuniones y reducción de tensiones, y que estén bajo mando y supervisión
civiles, que tengan responsabilidades y reglas de enfrentamiento claramente definidas y
que rindan cuentas.
(j) Garantizar que nunca se utilice fuerza excesiva para tomar represalias contra quienes
ejercen el derecho a defender los derechos humanos.
(k) Garantizar que ninguna persona se vea restringida de recibir asistencia humanitaria
debido a su condición o actividades como persona defensora de los derechos humanos en
situaciones de conflicto, posconflicto o de crisis.
(l) Establecer mecanismos de apoyo específicos para las personas defensoras de los derechos
humanos en riesgo, incluidos financiamiento de emergencia, asistencia legal y servicios de
atención médica y paso humanitario.
(m) Garantizar que la tecnología de guerra, incluidos los drones y la tecnología de vigilancia,
no se utilice contra las personas defensoras de los derechos humanos y sus comunidades.
(n) Garantizar que las redes sociales no se utilicen para atacar a las personas defensoras de
los derechos humanos y sus comunidades, o como vector de desinformación, propaganda
y discursos de odio, que a su vez pueden instigar la desconfianza pública y conducir a
violaciones de los derechos humanos.
(o) Abstenerse de hostilidad hacia las comunidades que han tomado medidas para defender
sus derechos y proteger sus territorios de la violencia y el conflicto, tales como el
establecimiento de zonas humanitarias y comunidades de paz.
(p) Garantizar que las personas que son desplazadas por la fuerza dentro y a través de fronteras
internacionales en situaciones de conflicto, posconflicto o de crisis puedan defender sus
derechos sin riesgo de castigo, persecución o pérdida de acceso a la ayuda humanitaria
y a los servicios esenciales, y que sean reconocidas como personas defensoras de los
derechos humanos.
ARTÍCULO 12
Implementación de la declaración y de la Declaración+25
Los Estados deben adoptar las medidas legislativas, administrativas y de otro tipo que sean
necesarias para implementar la Declaración y la Declaración+25 dentro de su jurisdicción y
en los territorios bajo su control, en particular para garantizar que los derechos y protecciones
otorgados a las personas defensoras de los derechos humanos en virtud de la Declaración y la
Declaración+25 se hagan efectivos en la legislación nacional, así como por los gobiernos locales
y los órganos judiciales.
(b) Garantizar que las personas defensoras de los derechos humanos, los grupos de la
sociedad civil, los medios de comunicación y otras entidades no estatales (incluidas las
empresas) y las personas individuales (incluidas las personas líderes étnicas, indígenas y
religiosas) sean consultadas de manera activa y significativa en el proceso que conduce a
la adopción de pasos legislativos, administrativos y otros, tomados con el fin de garantizar
que los derechos y libertades mencionados en la Declaración y la Declaración+25 estén
efectivamente garantizados.
(c) Apoyar y cooperar plenamente con los órganos y mecanismos regionales e internacionales
de derechos humanos pertinentes para el derecho a defender los derechos humanos
y con quienes ejercen este derecho y dar consideración adecuada y de buena fe a la
implementación de las recomendaciones de dichos órganos y mecanismos.
25 | PARTE III – EFECTIVIDAD DE LOS DERECHOS Y PROTECCIONES ACORDADOS A LAS PERSONAS DEFENSORAS DE LOS DE
(d) Tomar todas las medidas necesarias para garantizar que los derechos establecidos en la
Declaración y la Declaración+25 no sólo sean reconocidos en leyes y políticas, sino que
también sean respetados, protegidos y aplicados en la práctica.
ARTÍCULO 13
Seguimiento e informes
Los Estados deberían garantizar el seguimiento y la presentación de informes periódicos de sus
acciones para implementar la Declaración y la Declaración+25 y los derechos y protecciones
consagrados en ellas.
(c) Tomar medidas, incluso mediante el desarrollo de planes de acción, para abordar los
desafíos e implementar las recomendaciones identificadas por los órganos y mecanismos
nacionales, regionales e internacionales de derechos humanos relevantes para las personas
defensoras de los derechos humanos.
ARTÍCULO 14
Apoyo diplomático a las personas defensoras de los derechos
humanos
Nota: La comunidad diplomática a menudo puede ser una fuente importante de apoyo
para las personas defensoras de los derechos humanos a nivel nacional. Reconociendo
esto, varios Estados han desarrollado directrices diplomáticas que brindan orientación
a sus embajadas y representaciones en el extranjero sobre los pasos y medidas que
deberían tomarse para apoyar a las personas defensoras de los derechos humanos,
particularmente aquellas en riesgo. Esta sección aborda la necesidad de que los Estados
apoyen la implementación mutua de la Declaración y la Declaración+25 por parte de
otros Estados, así como la necesidad de que los Estados brinden mayor protección y
apoyo diplomático a las personas defensoras de los derechos humanos en riesgo fuera
del territorio de ese Estado.
PARTE III – EFECTIVIDAD DE LOS DERECHOS Y PROTECCIONES ACORDADOS A LAS PERSONAS DEFENSORAS DE LOS DE | 26
Los Estados deberían brindar mayor protección diplomática y apoyo a las personas defensoras
de los derechos humanos en riesgo fuera del territorio de ese Estado.
(b) Utilizar todas las medidas necesarias, incluidos los canales diplomáticos, para defender el
derecho a defender los derechos humanos y apoyar y contribuir a la protección de quienes
ejercen este derecho, en particular en los Estados donde las personas defensoras de los
derechos humanos corren riesgo de discriminación, violencia u otros daños, o cuando sus
derechos y libertades corren el riesgo de ser violados.
ARTÍCULO 15
Apoyo a las personas defensoras de los derechos humanos en
movimiento, desplazadas o exiliadas
Nota: Las personas defensoras de los derechos humanos que fueron consultadas en
la redacción de la presente Declaración+25 destacaron las numerosas dificultades
encontradas como resultado de su trabajo o actividades en la protección de los
derechos humanos. Estas incluyen, por ejemplo, la imposición de notificaciones rojas
(por parte de Interpol) y prohibiciones de viajar, así como el exilio y desplazamiento y
las dificultades para ejercer su trabajo o actividades como personas defensoras de los
derechos humanos durante el tránsito o el exilio. Estos obstáculos no sólo afectan a las
propias personas defensoras de los derechos humanos, sino también a sus familias y
comunidades, que a su vez se enfrentan a la separación y la pérdida.
Los Estados deben facilitar el derecho a la libertad de circulación y tomar todas las medidas
necesarias para apoyar a las personas defensoras de los derechos humanos que se encuentran
en movimiento, desplazadas o en el exilio, garantizando su seguridad y su capacidad continua
para llevar a cabo su trabajo de defensa de los derechos humanos.
(a) Garantizar que las personas defensoras de los derechos humanos que se encuentran en
movimiento, desplazadas o en el exilio estén protegidas contra arrestos y detenciones
arbitrarios como resultado de su trabajo o actividades y que se beneficien de la prohibición
de devolución ante un peligro de persecución, tal como se establece en la Convención
sobre el Estatuto de los Refugiados y otros instrumentos internacionales y el derecho
internacional consuetudinario.
27 | PARTE III – EFECTIVIDAD DE LOS DERECHOS Y PROTECCIONES ACORDADOS A LAS PERSONAS DEFENSORAS DE LOS DE
(b) Reconocer las visas como una herramienta de protección para las personas defensoras de
los derechos humanos en situaciones de riesgo inmediato o anticipado en las jurisdicciones
en las que operan y garantizar un otorgamiento facilitado, no discriminatorio y expedito
de documentos de viaje, visas de emergencia y permisos de residencia a estas personas
defensoras de los derechos humanos y sus familiares, con el fin de garantizar sus derechos
fundamentales y permitirles continuar con su trabajo o actividades en defensa de los
derechos humanos.
(c) Garantizar el paso seguro de las personas defensoras de los derechos humanos que
se encuentran en riesgo mientras buscan refugio del procesamiento y la persecución
derivados de su trabajo de derechos humanos, particularmente en medio de conflictos y
crisis políticas. Los Estados deben garantizar que estas personas defensoras de los derechos
humanos tengan derecho a solicitar asilo, y que su estatus se determine de manera justa,
transparente, confidencial y oportuna, y colaborar con organizaciones internacionales y
otros países para brindar oportunidades de reasentamiento a las personas defensoras de
los derechos humanos, garantizando que los procesos de reasentamiento sean rápidos.
(d) Permitir que las personas defensoras de los derechos humanos lleven a cabo su trabajo o
actividades de derechos humanos (ya sea individual o colectivamente) independientemente
de su estatus migratorio, e incluso si se encuentran en el exilio; en particular, las personas
defensoras de los derechos humanos deben poder ejercer, entre otros, su derecho a
defender los derechos humanos, así como los derechos a la libertad de información,
la libertad de expresión, la libertad de asociación y la libertad de reunión, y deben tener
acceso a servicios esenciales y poder disfrutar de sus derechos a la salud, la educación y el
trabajo sin discriminación.
(e) Garantizar que las personas defensoras de los derechos humanos en movimiento, desplazadas
o en el exilio disfruten de su derecho a la unidad familiar y se beneficien de la reunificación
familiar con prontitud, sin gravosas barreras administrativas, legales y financieras.
ARTÍCULO 16
Respuesta a las violaciones que emanan o se perpetran fuera
del territorio de un Estado
Nota: La naturaleza global de los desafíos que enfrentan las personas defensoras de
los derechos humanos requiere que los Estados no sólo respondan a las amenazas
internas sino también que amplíen sus medidas de protección para contrarrestar los
riesgos y violaciones extraterritoriales. Esta disposición enfatiza el papel de los Estados
en la promoción de la rendición de cuentas por violaciones graves contra las personas
defensoras de los derechos humanos, independientemente de dónde provengan o se
perpetren esas violaciones.
Los Estados deben proteger y apoyar a las personas defensoras de los derechos humanos dentro
de su territorio o bajo su control contra amenazas, riesgos, ataques y violaciones que emanen
de, o sean perpetrados, fuera de la jurisdicción de ese Estado, y deben promover el respeto
universal y la observancia de los derechos de las personas defensoras de los derechos humanos
dondequiera que se encuentren.
PARTE III – EFECTIVIDAD DE LOS DERECHOS Y PROTECCIONES ACORDADOS A LAS PERSONAS DEFENSORAS DE LOS DE | 28
En particular, los Estados deberían:
(a) Promulgar y hacer cumplir leyes y políticas nacionales que protejan a las personas
defensoras de los derechos humanos que están presentes en su territorio o bajo su control
de la represión transnacional en todas sus formas, incluidos asesinatos, secuestros,
deportaciones ilegales, abuso de servicios consulares, “etiquetas rojas” y abuso de Interpol,
ataques y castigos colectivos a las familias de las personas defensoras de los derechos
humanos, ataques digitales y cualquier otra forma de acción adversa por parte de los
Estados.
(b) Ejercer la jurisdicción universal para promover la rendición de cuentas por crímenes atroces
internacionales perpetrados contra las personas defensoras de los derechos humanos,
dondequiera que ocurran dichos crímenes.
ARTÍCULO 17
Responsabilidad de los Estados ante las entidades no estatales
Nota: La Declaración está dirigida no sólo a los Estados sino a todas las personas
individuales, grupos y órganos de la sociedad (Preámbulo y Artículos 11, 12.3 y 19).
Esto abarca una variedad de entidades no estatales, incluidas entidades armadas no
estatales, que tienen la responsabilidad de respetar el derecho a defender los derechos
humanos. Dado que estas entidades no estatales residen dentro de territorios estatales,
es imperativo que los Estados garanticen que dichas entidades no estatales respeten la
Declaración y la Declaración+25 y contribuyan a la protección del derecho a defender
los derechos humanos.
Los Estados deben adoptar y hacer cumplir leyes y políticas, y tomarán todas las medidas
necesarias para garantizar que los actores no estatales (incluidas las empresas) respeten a las
personas defensoras de los derechos humanos y no violen ni restrinjan, directa o indirectamente,
sus derechos o actividades.
En particular, los Estados, en consulta con las personas defensoras de los derechos humanos,
deben garantizar que las entidades no estatales (incluidas las empresas):
(a) Respeten el derecho a defender los derechos humanos, y se abstengan de atacar y acosar
a quienes ejercen este derecho, o a sus comunidades.
(b) Lleven a cabo procesos exhaustivos de diligencia en materia de derechos humanos para
identificar, prevenir y remediar los impactos adversos que sus acciones puedan tener sobre
el derecho a defender los derechos humanos y a quienes ejercen este derecho, e informar
públicamente sobre estas medidas.
(c) Al detectar riesgos para las personas defensoras de los derechos humanos, consulten con
las organizaciones de la sociedad civil locales, nacionales e internacionales pertinentes,
para determinar el curso de acción adecuado.
29 | PARTE III – EFECTIVIDAD DE LOS DERECHOS Y PROTECCIONES ACORDADOS A LAS PERSONAS DEFENSORAS DE LOS DE
(d) Se retiren, en su caso, de cualquier relación, ya sea empresarial, académica o de otro tipo,
con entidades involucradas en ataques o violaciones contra las personas defensoras de los
derechos humanos.
(e) Colaboren con las personas defensoras de los derechos humanos para apoyar su trabajo
o actividad, incluso mediante la provisión de recursos, apoyo técnico y plataformas para
amplificar sus voces, en consulta y acuerdo con las personas defensoras de los derechos
humanos.
Además, con respecto a las entidades armadas no estatales, los Estados deben tomar todas las
medidas necesarias y disponibles para garantizar el respeto del derecho a defender los derechos
humanos y a quienes ejercen ese derecho, de conformidad con el derecho internacional
humanitario y de derechos humanos, y buscarán la rendición de cuentas cuando se produzcan
violaciones o abusos.
ARTÍCULO 18
Función y responsabilidad de las empresas
Nota: Si bien la Declaración está dirigida no sólo a los Estados sino a todas las personas
individuales, grupos y órganos de la sociedad (Preámbulo y Artículos 11, 12.3 y 19), no
aborda adecuadamente la responsabilidad del sector privado de abstenerse de impedir
el trabajo o las actividades de las personas defensoras de los derechos humanos. Ante
los continuos ataques contra las personas defensoras de los derechos humanos que
generan preocupación por los daños relacionados con las empresas en todo el mundo,
y como se destaca en los informes de consulta, se necesita un mayor escrutinio y
acción para exigir que las empresas rindan cuentas por los impactos adversos en sus
operaciones, cadenas de suministro, y relaciones comerciales sobre las personas
defensoras de los derechos humanos. Los ataques contra personas defensoras que
expresan preocupaciones sobre daños relacionados con las empresas ocurren en todas
las regiones y en relación con casi todos los sectores empresariales. Muchos de estos
ataques son contra personas que toman medidas para proteger el clima y los derechos
ambientales y territoriales, y las personas defensoras indígenas se ven afectadas de
manera desproporcionada.
En consulta con las personas defensoras de los derechos humanos, las empresas, incluidas
las instituciones financieras y les inversores, deben garantizar que sus actividades, acciones
y omisiones no restringen ni violan el derecho a defender los derechos humanos o a quienes
ejercen este derecho, y deben identificar, abordar y remediar impactos adversos sobre las
personas defensoras de los derechos humanos asociadas con sus propias actividades o como
resultado de sus relaciones comerciales.
PARTE III – EFECTIVIDAD DE LOS DERECHOS Y PROTECCIONES ACORDADOS A LAS PERSONAS DEFENSORAS DE LOS DE | 30
En particular, en consultas seguras y significativas con las personas defensoras de los derechos
humanos, las empresas deberían:
(b) Participar en una sólida debida diligencia en materia de derechos humanos y medio
ambiente que incluya explícitamente la consideración de amenazas, riesgos y violaciones
contra las personas defensoras de los derechos humanos y sus comunidades, e identifique
y aborde los riesgos e impactos específicos de género de acuerdo con los Principios
Rectores sobre las Empresas y los Derechos Humanos y la orientación sobre las cuestiones
de género del Grupo de Trabajo sobre la cuestión de los derechos humanos y las empresas
transnacionales de la ONU.
(c) Garantizar que los procesos de diligencia debida respeten el derecho al consentimiento
libre, previo e informado (CLPI), incluido el derecho de los pueblos indígenas a definir el
proceso mediante el cual se logra el CLPI y a negar el consentimiento, independientemente
de cualquier reclamo opuesto por parte del gobierno.
(g) Evaluar los compromisos, impactos y los historiales en materia de derechos humanos de
proveedores potenciales al adjudicar contratos y entablar relaciones comerciales.
(h) Garantizar el acceso a recursos efectivos para las personas defensoras de los derechos
humanos afectadas negativamente por actividades o relaciones comerciales, de
conformidad con los Principios Rectores de las Naciones Unidas sobre las empresas y los
derechos humanos y las orientaciones del Grupo de Trabajo de las Naciones Unidas para
garantizar el respeto a las personas defensoras de los derechos humanos.
(i) Apoyar proactivamente un entorno propicio para las libertades cívicas y la defensa de los
derechos humanos, incluso ejerciendo influencia en apoyo de las personas defensoras de
los derechos humanos en riesgo, y abstenerse de ejercer presión para promover políticas
que restrinjan los derechos humanos y las libertades cívicas, incluidas leyes, políticas y
acciones que puedan criminalizar a las personas defensoras de los derechos humanos.
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(j) Abstenerse del desarrollo o uso de tecnologías que previsiblemente puedan restringir o
violar el derecho a defender los derechos humanos y a quienes ejercen este derecho, o
restringir el acceso de las personas defensoras de los derechos humanos a la tecnología de
manera que impacte su trabajo o actividades.
ARTÍCULO 19
Papel y responsabilidad de los organismos y mecanismos
internacionales y regionales
Nota: Los organismos internacionales y regionales, como las Naciones Unidas, la
Organización Mundial del Comercio y otras instituciones financieras internacionales,
tienen una inmensa influencia a escala global. En particular, tienen la capacidad de
sancionar a los Estados (así como a las entidades no estatales) que violan las normas
internacionales, y esto proporciona una disuasión sustancial contra el incumplimiento
de los derechos humanos y el derecho internacional humanitario. La influencia, los
recursos y el alcance político también deberían utilizarse para la aplicación positiva del
derecho a defender los derechos humanos.
(a) Asegurar que las leyes, políticas o procedimientos desarrollados por estos órganos y
mecanismos relacionados con las personas defensoras de los derechos humanos cumplan
con los estándares internacionales de derechos humanos.
(c) Proporcionar y facilitar el acceso a la información sobre todos los derechos humanos y
libertades fundamentales.
(d) Prevenir, investigar y promover la rendición de cuentas por todos los actos de intimidación
o represalia asociados con el ejercicio o intento de ejercicio del derecho a defender los
derechos humanos o a acceder, comunicarse o cooperar con órganos, mecanismos y
procesos internacionales o regionales.
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ESTAS ORGA N IZ AC ION ES DE L A SO C I EDA D C I V I L FOR M A N PA RTE DE L A
COA L IC IÓN QUE ORGA N IZÓ L A EL A B RO C I ÓN DE L A DEC L A R AC I ÓN +2 5