Uso de sustancias
Las sustancias psicoactivas son diversos compuestos naturales o
sintéticos, que actúan sobre el sistema nervioso generando alteraciones
en las funciones que regulan pensamientos, emociones y el
comportamiento.
Existen regulaciones para el control y fiscalización del uso de estas
sustancias, ya sea para uso recreativo, como el alcohol o el tabaco;
para uso farmacológico, como los tranquilizantes o analgésicos
opiáceos, o de uso general, como los solventes industriales. Hay un
grupo cuyo uso es considerado ilícito y solo autorizado con fines médicos
o de investigación, como el caso de la cocaína y sus derivados. El uso de
sustancias psicoactivas siempre implica un grado de riesgo de sufrir
consecuencias adversas sobre distintos órganos y sistemas, las cuales
pueden darse en el corto plazo, como en el caso de la intoxicación, la
cual incrementa el riesgo de lesiones por accidentes o agresión, así
como conductas sexuales en condiciones inseguras. El uso repetido y
prolongado en el tiempo de estas sustancias, favorece el desarrollo de
trastornos por dependencia, que son trastornos crónicos y recurrentes,
caracterizados por necesidad intensa de la sustancia y pérdida de la
capacidad de controlar su consumo, a pesar de consecuencias adversas
en el estado de salud o en el funcionamiento interpersonal, familiar,
académico, laboral o legal.
Trastornos de uso de sustancias
Síntomas
A veces puede ser difícil identificar el trastorno por uso de sustancias
porque las personas pueden tener un amplio grado de funcionamiento y,
a menudo, pueden ocultar su consumo de alcohol o drogas. Entre los
síntomas de estos trastornos se pueden encontrar cambios en el
comportamiento, por ejemplo:
Disminuir la asistencia y el rendimiento en el trabajo o la
escuela
Meterse en problemas con frecuencia (peleas, accidentes,
actividades ilegales)
Actuar a escondidas o de manera sospechosa
Manifestar cambios en el apetito o los patrones de sueño
Exhibir cambios sin explicación en la personalidad o la actitud
Demostrar cambios en el estado de ánimo, irritabilidad o
estallidos de ira
Pasar por períodos inusuales de hiperactividad, agitación o
aturdimiento
No tener motivación
Mostrarse temeroso, ansioso o paranoico, sin razón alguna
Cambios físicos como:
Ojos inyectados de sangre y pupilas de tamaño anormal
Pérdida o incremento de peso repentinos
Deterioro del aspecto físico
Olores inusuales en el aliento, el cuerpo o la ropa
Temblores, habla inarticulada o coordinación atrofiada
Cambios sociales como:
Cambio repentino de amigos, lugares favoritos de reunión y
pasatiempos
Problemas legales vinculados con el uso de sustancias
Necesidad de dinero sin explicar o problemas financieros
Uso de sustancias incluso a pesar de que generan problemas en
las relaciones
Efectos fisiológicos del consumo de sustancias
Todas estas sustancias activan directamente el sistema de recompensa
del cerebro y producen una sensación de placer. La activación puede ser
tan fuerte que la persona anhela intensamente la sustancia. Puede
incluso descuidar sus actividades normales para obtener y consumir la
droga. Estas sustancias también tienen efectos fisiológicos directos,
como
Intoxicación
Abstinencia
Trastornos mentales inducidos por sustancias
Intoxicación
El término intoxicación hace referencia a los efectos inmediatos y
transitorios de una droga en concreto. La intoxicación altera la función y
el juicio mental de la persona y puede modificar su estado de ánimo.
Dependiendo de la droga, la persona puede sentir excitación, un
sentimiento exagerado de bienestar (o euforia), o bien encontrarse más
calmada, relajada y somnolienta de lo habitual.
Muchas drogas afectan a determinadas funciones físicas y a la
coordinación, lo que puede dar lugar a caídas accidentales y colisiones
de vehículos. Algunas drogas desencadenan comportamientos agresivos,
lo que ocasiona peleas. Cuanto mayor es la cantidad de droga
consumida (sobredosis), más evidentes resultan los efectos adversos,
que en ocasiones conllevan complicaciones graves y riesgo de muerte.
El término tolerancia significa que la persona necesita cada vez una
mayor cantidad de la droga para sentir los efectos que al principio le
producía una cantidad menor. Se puede desarrollar una tolerancia
enorme a drogas como los opiáceos y el alcohol.
Abstinencia
La abstinencia se refiere a los síntomas que se desarrollan cuando se
deja de tomar una sustancia o se toma una dosis mucho menor de la
que se tomaba habitualmente. La abstinencia causa varios síntomas
desagradables que varían dependiendo de cuál sea la sustancia
utilizada. La abstinencia a algunas drogas (como el alcohol o
los barbitúricos) puede ser grave e incluso constituir una amenaza para
la vida. La mayoría de las personas que experimentan abstinencia saben
que el hecho de tomar una cantidad de la sustancia va a reducir sus
síntomas.
Si se produce o no abstinencia depende solo de la sustancia y de
durante cuánto tiempo se ha estado utilizando, no de si la persona
presenta un trastorno por uso de sustancias, de si el uso de la sustancia
es recreativo o no, o de si la sustancia es ilegal. Algunos medicamentos
recetados, particularmente los opiáceos, sedantes y estimulantes,
pueden dar lugar a síntomas de abstinencia incluso cuando se toman
según lo prescrito, por razones médicas legítimas y durante períodos de
tiempo relativamente cortos (menos de 1 semana en el caso de los
opiáceos).
De las personas que sufren síntomas de abstinencia antes se decía que
presentaban dependencia física de la sustancia. Sin embargo, la palabra
"dependencia" tiene connotaciones negativas que sugieren el uso ilícito
de drogas, por lo que los médicos prefieren evitar esta terminología.
Trastornos mentales inducidos por sustancias
Los trastornos mentales inducidos por sustancias son alteraciones
mentales producidas por el uso o la abstinencia de una sustancia, y
similares a trastornos psiquiátricos como la depresión, la psicosis o
la ansiedad.
Para que un trastorno mental pueda considerarse inducido por una
sustancia, debe conocerse la sustancia implicada, que a su vez debe ser
capaz de provocar las alteraciones observadas. Las sustancias pueden
pertenecer a una de las 10 clases que suelen ser típicamente
responsables de los trastornos relacionados con sustancias:
Alcohol
Fármacos ansiolíticos y sedantes
Cafeína
Cannabis (incluyendo la marihuana y los cannabinoides sintéticos)
Alucinógenos (incluyendo el LSD, la fenciclidina y la psilocibina)
Inhalantes (tales como diluyente de pintura o ciertas colas)
Opiáceos (incluyendo el fentanilo, la morfina y la oxicodona)
Estimulantes (incluyendo las anfetaminas y la cocaína)
Tabaco
Otras (incluyendo los esteroides anabolizantes y otras sustancias
de abuso habituales)
Sin embargo, muchas otras sustancias pueden causar trastornos
mentales. Los ejemplos más comunes son los fármacos
anticolinérgicos y los corticosteroides, que pueden causar síntomas
temporales de psicosis.
Además, el trastorno mental debe
Aparecer en el plazo máximo de 1 mes de la intoxicación con la
sustancia o de su retirada
Provocar un malestar significativo o alterar el funcionamiento
normal de la persona
No haber estado presente antes del uso de la sustancia
No aparecer únicamente durante el delirio agudo causado por la
sustancia
No prolongarse durante un período de tiempo sustancial*
*Ciertos trastornos del pensamiento provocados por el alcohol, los
inhalantes o los fármacos hipnótico-sedantes, así como los trastornos de
la percepción causados por los alucinógenos