DESIGUALDAD SOCIOECONÓMICA
,
DESIGUALDAD SOCIOECONÓMICA
Integrantes:
CRYSTEL ESPEJO UREÑA
HERNÁNDEZ DE LA CRUZ CRISTIAN ELIFAS
TORRES MARTINEZ PABLO
Correos:
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zs23021809@[Link]
facultad de ingeniería
región Coatzacoalcos Minatitlán
fecha de entrega
24 de noviembre del 2023
ÍNDICE
Introducción…….. Página 4
Antecedentes históricos……… Página 5
Situación actual……… Página 6
Relaciones causales primarias……… Página 7 - 9
Relaciones causales secundarias……… Página 9
Situaciones análogas……… Página 10 - 12
Problema……… Página 13
Tesis……… Página 14 – 15
Método de intervención
Objetivos……… Página 16
Justificación……… Página 16
Marco referencial: teórico y contextual……… Página 16 - 17
Desarrollo técnico de la propuesta de solución de problema
Marco metodológico……… Página 18 – 19
Modelo y método de intervención ……… Página 20 – 22
Implementación de la propuesta ……… Página 22
Consideraciones prácticas……… Página 22
Resultados que se esperan en diferentes ámbitos
Eficacia y eficiencia del método de intervención……… Página 23
Efectos colaterales……… Página 23
Impacto social……… Página 24
Impacto ambiental……… Página 25
Bibliografía ……… Página 26
Introducción
Se entiende por desigualdad social a una situación de disparidad o
desventaja de alguna porción de la ciudadanía de un país, o entre países de una
región, o entre regiones del mundo, respecto a otras que se ven favorecidas
injustamente. Es lo contrario, lógicamente, a la igualdad social.
La desigualdad social es un problema de las sociedades contemporáneas,
producto del desarrollo desigual de las diversas regiones del globo y de la
imposición de ciertas ideologías o valoraciones de unos seres humanos por
encima de otros. De hecho, la desigualdad social es el origen de la
discriminación, ya que esta última consiste en tratar de manera distinta a quienes
se vean desfavorecidos económica, social o moralmente. Visto de esta manera,
la desigualdad social implica una distribución inequitativa de oportunidades, del
respeto y del acceso a los bienes y servicios, que se fundamenta en diversas
razones de tipo cultural o social. No es, como muchos quisieran hacer creer, un
rasgo natural u obvio de la existencia humana, ni es una forma de “justicia” o
castigo divino.
La desigualdad social no se da del mismo exacto modo en todos los
lugares y ámbitos. En algunas sociedades se trata de un tema vinculado
exclusivamente con la clase socioeconómica, mientras que en otros lugares
implica también consideraciones sobre la raza, la religión, la orientación sexual,
etc.
Probablemente la más común de las formas de desigualdad social, tiene
su anclaje en la capacidad económica del individuo o de la clase a la que
pertenece, separando así el mundo de los ricos, la clase media y los pobres, en
detrimento obviamente de los que ocupan los peldaños inferiores. Quienes están
más abajo en la escala tienen menos acceso a bienes y servicios, a una
representación política, a la visibilidad simbólica y cultural, así como al estudio e
incluso a una alimentación adecuada. Dependiendo de lo alejados que estén
estos estratos sociales, se podrá hablar de sociedades de castas, en las que
escalar a los peldaños superiores es prácticamente imposible.
El estrato socioeconómico es el primer eje de la desigualdad, y remite a
la estructura social y a las posiciones que las personas ocupan en esa estructura.
El estrato socioeconómico está fuertemente determinado por la estructura
productiva, y tiene como elementos centrales la estructura de la propiedad y la
distribución de los recursos (ingresos) y activos productivos.
Antecedentes históricos
En 1754, hace más de 250 años, y veintidós años antes que Adam Smith
publicara La riqueza de las naciones, la Academia de Dijon lanzó una osada
pregunta y ofreció un premio para quien se atreviera a responderla: ¿Cuál es el
origen de la desigualdad entre los hombres? ¿Es acaso la consecuencia de una
ley natural? El filósofo francés Jean Jacques Rousseau se interesó por el tema
y en respuesta escribió su obra Sobre el origen de la desigualdad entre los
hombres. En ella, Rousseau sostiene que la desigualdad social y política no es
natural, que no deriva de una voluntad divina y que tampoco es una
consecuencia de la desigualdad natural entre los hombres. Por el contrario, su
origen es el resultado de la propiedad privada y de los abusos de aquellos que
se apropian para sí de la riqueza del mundo y de los beneficios privados que
derivan de esa apropiación. Ya en esa época, buscar respuestas a la
desigualdad social era un tema central para las ciencias sociales. Y eso que en
aquel tiempo la desigualdad social era mucho más reducida.
Es a partir de la industrialización que comienza a crearse una diferencia
importante en los niveles de ingreso, cuya relación, a nivel de ingreso medio
entre los países “pobres” y los países “ricos” llegaba a principios del siglo XX una
proporción de 1 a 4, pasando a principios de este siglo a una proporción de 1 a
30. Ahora sabemos que hay más 3 mil millones de pobres en el mundo y que la
mitad de ellos vive en la miseria. La medición de la desigualdad social nunca fue
prioritaria a lo largo del siglo XX. Ni el Banco Mundial ni el Fondo Monetario
Internacional mostraron interés en el tema. Este fenómeno, que se acrecienta
con la actual crisis económica, muestra que la correlación de fuerzas es bastante
más débil que la de 1929. Dato que constituye un freno a la hora de la
reactivación. No hace mucho que sabemos que la distribución de la riqueza es
aún más desigual que la distribución de los ingresos. El 90% de la riqueza neta
mundial está concentrado en Estados Unidos, Europa, Japón y Australia.
Estados Unidos, con un 6% de la población mundial se ha quedado con un tercio
de todo el ingreso del planeta (vía consumo), mientras la India, con el 15% de la
población recibe el 1% del ingreso del mundo.
Situación actual
En México la desigualdad económica y social es un problema grave.
México forma parte del 25% de los países con mayores niveles de desigualdad.
El coeficiente de Gini se ubica en 0.48, donde 1 es el punto que corresponde a
la perfecta desigualdad y 0 es el punto óptimo de igualdad, según datos del
Banco Mundial (BM). Esta situación refleja alta concentración de la riqueza en el
décil más alto de la población nacional.
La pandemia del COVID-19, además de que generó repercusiones
sanitarias, impactó significativamente los ámbitos económico, político y social de
México.
México es uno de los países más desiguales de América Latina. Aunque
en los últimos años se registraron algunas mejoras en la distribución del ingreso,
relacionadas sobre todo con las remesas y la diversificación de actividades en el
medio rural, la situación sigue siendo crítica. La desigualdad en México es un
fenómeno complejo y multifuncional, que se relaciona y se retroalimenta con la
discriminación ética, de género y de lugar de residencia. Tras elaborar un
diagnóstico del estado de la desigualdad, el artículo analiza las diferentes
generaciones de programas sociales, desde los intentos de construcción de un
Estado de Bienestar hasta los nuevos programas de transferencia de renta, y
concluye que, para enfrentar el problema, es necesario avanzar hacia la
universalidad de los derechos sociales. La desigualdad en México tiene
profundas raíces históricas y es cada vez más compleja; asume diversas
expresiones y es multifactorial. Se manifiesta en condiciones, niveles y
esperanzas de vida fuertemente diferenciados entre personas y grupos de
población, y determina trayectorias laborales y educativas que profundizan estas
distancias. La desigualdad en México se explica por atributos personales,
relacionales y estructurales que determinan las posibilidades de las personas de
capturar y retener recursos e ingresos a lo largo de su vida. Luis Reygadas
señala que, en general, los estudios sobre la desigualdad –y, se podría agregar,
también las políticas sociales– han escogido alguna de esas tres opciones: los
recursos y las capacidades de los individuos, las relaciones que se establecen
entre ellos o las estructuras sociales. Las teorías individualistas han puesto el
acento en la distribución de capacidades y recursos entre las personas, las
teorías interaccionistas enfatizan las pautas de relaciones y los intercambios
desiguales, y las teorías holísticas se han concentrado en las características
asimétricas de las estructuras sociales.
Relaciones causales primarias y secundarias
No es cuestión de ingresos y capital. La desigualdad económica está
asociada a otro tipo de desigualdades, y, juntas, aumentan el peligro de caer en
la marginación.
Existiendo varias posibles causas principales de la desigualdad
socioeconómica, entre las que se incluyen:
La distribución de la riqueza
El Informe sobre la Desigualdad Global 2022 del Laboratorio sobre la
Desigualdad Global nos explica cómo la desigualdad económica está vinculada
a esta cuestión.
Desde la década de 1980 se ha producido una transformación en la
propiedad de la riqueza: ha pasado del ámbito público al privado.
Esto ha provocado que en los países ricos la riqueza pública sea negativa
o próxima a cero, mientras que la nacional (riqueza pública más privada) ha
aumentado.
Ahora las personas controlan más riqueza que los gobiernos, pues la
riqueza privada neta, en la mayor parte de los países ricos, es del 400-700% del
ingreso nacional.
En cambio, se observa que la pública (activos menos deuda) ha
menguado.
El resultado es una menor capacidad de los gobiernos para enfrentarse a
la desigualdad.
Los empleos y salarios
En este punto se agrupan varias cuestiones, como por ejemplo:
• Desigualdad de salarios según el nivel que se ocupa en
la empresa. En la mayoría de los países los sueldos se incrementan de
forma paulatina en toda la distribución salarial, sin embargo, se produce
un incremento drástico dentro del rango superior de remuneración. Según
el Informe Mundial sobre Salarios 2021/2022 de la Organización
Internacional del Trabajo (OIT), en Europa, el 10% con mejor
remuneración recibe cerca de lo que percibe el 50% con menor salario.
• Tendencia hacia la precariedad laboral. El informe
¿Realidad o ficción? La recuperación económica, en manos de una
minoría, elaborado por Oxfam Intermón alerta de cómo la transformación
del mercado de trabajo está afectando a la población. Encontramos una
inclinación hacia el fomento de trabajos temporales (implican peores
salarios y protección social), la merma de la negociación colectiva
(favorece que las personas empresarias puedan reducir de forma
unilateral los sueldos) o subcontratación de servicios (las personas
contratadas por este sistema perciben un 31% menos).
• Situación de la mujer en el mundo laboral. En dicho
informe se explica que las mujeres se encuentran en una situación más
vulnerable. Ellas ocupan los puestos con peores sueldos (son mujeres, el
73,9% de la población española en este caso) y son contratadas a tiempo
parcial o de forma temporal.
Los sistemas fiscales
Se tienden a sustentar las políticas públicas mediante las aportaciones de
las personas trabajadoras y las familias, mientras que se busca reducir la
fiscalidad a las personas pudientes y grandes compañías. Hay una persistencia
de sistemas tributarios poco progresivos o concentrados en torno a las rentas
del trabajo.
En el caso de nuestro país, la recaudación procede:
• Un 12%, del impuesto de sociedades.
• Un 83%, del IRPF y el IVA.
Si se mantienen los sistemas fiscales abusivos no es posible luchar contra
la desigualdad económica.
La escasez de políticas contra la desigualdad
El desarrollo de políticas sociales y de igualdad favorecería una sociedad
más inclusiva, y aumentaría la protección de las familias y colectivos más
desfavorecidos evitando que vivieran en condiciones de vulnerabilidad o pobreza
Distribución desequilibrada del gasto público
Pocos logros positivos obtiene una sociedad que recolecta impuestos
para el beneficio público, pero que luego no los distribuye de manera equitativa.
La desigualdad persevera y se afianza cuando los recursos del Estado se
concentran en áreas urbanas y se otorgan solamente a grupos privilegiados,
descuidando así regiones marginadas y comunidades vulnerables.
Malversación de fondos públicos y corrupción
La corrupción es un problema que amplía las desigualdades presentes en
una sociedad. Cuando los recursos destinados al gasto público desaparecen o
se desvían para asuntos distintos, se detienen las obras con carácter social. Esto
perjudica a las comunidades que debieran recibir dichos recursos.
Inequidad de género
La inequidad asociada a los roles de acuerdo con el género está presente
en diversos aspectos de la desigualdad social. Aún hoy, las mujeres son más
afectadas por muchos de los problemas que generan las desigualdades sociales.
En ocasiones, deben convivir con prácticas y creencias sociales
anticuadas. Muchas de estas prácticas se manifiestan mediante la expectativa
de que realicen trabajos no remunerados en el hogar, o en otros espacios. En
otros casos, se da la discrepancia de ingresos diferenciada por el género, donde
las mujeres son afectadas.
Relaciones causales secundarias
La globalización
Hace que la economía mundial esté más integrada y, por ejemplo, facilita
prácticas como la externalización de los servicios.
Esto provoca que las empresas puedan subcontratar a su personal en
otras regiones, como los países en desarrollo, y demanden perfiles poco
cualificados.
El resultado es la eliminación de puestos de trabajo y la creación de otros
con condiciones y sueldos deficientes.
La irrupción de la tecnología
Las nuevas tecnologías pueden crear una brecha profesional y salarial
porque benefician las habilidades personales y contribuyen a la producción.
De este modo:
Aquellas personas que conozcan estas herramientas y sepan usarlas
podrán aprovechar sus posibilidades porque se crean nuevos puestos laborales
asociados a ellos (creación de aplicaciones móviles, community management,
experiencias de realidad aumentada…).
Habrá personas que pierdan su trabajo porque su labor podrá ser
sustituida por nuevas tecnologías. En cambio, aquellas otras que desempeñan
funciones no rutinarias, sino más creativas, no sufrirán este relevo. Como
consecuencia de ello, los ingresos entre unas y otras personas serán muy
desiguales.
La evasión fiscal
Es algo tan sencillo como no pagar los impuestos correspondientes. Y
algo tan grave que pone en riesgo el acceso a los servicios básicos de toda la
ciudadanía.
Las personas adineradas y grandes empresas ponen en marcha
complejas estructuras de planificación fiscal para evitar su desembolso.
Los paraísos fiscales son un instrumento para la evasión fiscal:
• Son regiones con nula o escasa tributación y sin control o
transparencia sobre las transacciones, lo que permite acrecentar los
beneficios.
• Impiden que los estados puedan incrementar la recaudación
e inversión en políticas sociales y ayudar de diferentes formas a personas,
ya que las grandes fortunas y empresas emplean sociedades offshore con
sede en estos paraísos para sortear el pago de impuestos (las filiales
ubicadas en estas regiones perciben ingresos desde las otras
sucursales).
Situaciones análogas
Desigualdad salarial por género
Aunque la brecha de ingresos por género en México es menor que en
otros países, las condiciones laborales no son equitativas.
A nivel mundial, las mujeres tienden a ganar menos por su trabajo que los
hombres. El Instituto Mexicano para la Competitividad (IMCO) con el apoyo de
Bayer, INTERprotección, el Consejo Coordinador Empresarial (CCE) y el
Consejo Mexicano de Asuntos Internacionales (Comexi), midió la magnitud de la
brecha de ingresos entre mujeres y hombres en diferentes sectores en México y
otros países.
El IMCO concluye que una menor brecha de ingresos no refleja mayor
equidad en el mercado laboral. Aunque México tiene una brecha de ingresos de
14%, menor que la de Islandia o Reino Unido, esta cifra tiene como trasfondo
que muy pocas mujeres en edad productiva entran a la economía remunerada,
la mayoría de ellas (70%) ganan menos de dos salarios mínimos, y pocas crecen
durante su trayectoria profesional hasta llegar a puestos de toma de decisión que
están mejor pagados.
Este problema estructural responde a la serie de barreras que enfrentan
las mujeres para entrar, permanecer y crecer en sus empleos. Entre ellos, una
mayor carga de trabajo no remunerado para ellas, que se traduce en jornadas
laborales más cortas. Adicionalmente, prevalecen los estereotipos de género que
causan una mayor concentración de fuerza laboral femenina o masculina en
determinados sectores y ocupaciones. Este fenómeno, conocido como
segregación ocupacional, reduce los ingresos promedio de las mujeres en
comparación con los hombres.
En México, la proporción de mujeres de 15 años o más que trabajan o
buscan un empleo ha oscilado entre 40% y 45% en los últimos 17 años. Las
mujeres que participan en la economía en promedio obtienen ingresos laborales
menores que los hombres, y la diferencia es más amplia en los sectores en
donde se concentran más mujeres.
En 2022 la brecha de ingresos es de 14%, es decir, por cada 100 pesos
que recibe un hombre en promedio por su trabajo al mes, una mujer recibe 86
pesos.
La brecha de ingresos se cerró durante la pandemia, hasta alcanzar 11%,
debido a que las mujeres con menores ingresos salieron del mercado laboral,
aunado a una caída en los ingresos de los hombres. A partir de 2021 se observa
como la brecha de ingresos regresa lentamente al nivel previo a la pandemia, a
la par del regreso de las mujeres al mercado laboral.
Las entidades federativas con mayor brecha de ingreso entre hombres y
mujeres son Oaxaca, Colima e Hidalgo. Las mujeres ganan 27.1%, 25.3% y
24.9% menos en comparación con los hombres, respectivamente.
Desigualdad socioeconómica geográfica
La desigualdad geográfica es un fenómeno relativo y sujeto a
alteraciones, así como a las transformaciones que tienen que ver con la
distribución de los recursos o la población, y con los procesos de producción en
sí mismos. El objetivo de la investigación fue analizar espacialmente las
desigualdades socioeconómicas que se presentan en los municipios de la
península de Yucatán. Para llevarla a cabo, la metodología utilizada se basó en
el uso de indicadores para calcular los índices de desarrollo y del potencial
socioeconómico; con esto, se realizó un análisis matricial de las divergencias
territoriales para cada municipio. Los resultados mostraron que la mayoría
presentó una divergencia.
Nacer pobre en el sur de México no es igual que nacer pobre en el norte.
Los mexicanos que nacen pobres en el norte del país, una de las regiones
económicamente más dinámicas, tienen casi tres veces más posibilidades de
salir de su estrato social y ascender a uno más alto. Mientras que en el norte
sólo 23% de los que nacieron pobres se quedan pobres, en el sur 67% de ellos
permanece así toda su vida. En contraparte, las posibilidades de nacer pobre en
el sur y de acceder al escalafón más alto son casi nulas: sólo el 2% de la
población lo logra. Mientras que el 8% de los que nacen pobres en el norte logran
ascender al estrato socioeconómico de mayores ingresos.
Problema
¿Es la desigualdad socioeconómica la principal causa de la
pobreza?
La pobreza representa una condición socioeconómica que afecta el
bienestar de las personas y sus familias, limitando así el desarrollo económico
de los países. Por su parte, la desigualdad refiere a la forma en que el ingreso
de un país se encuentra distribuido entre la población. Pobreza y desigualdad
constituyen dos problemas íntimamente entrelazados, cuya trascendencia
social, económica, ética y política es tal que su estudio está siempre presente en
la agenda y las políticas públicas de los países del mundo. El problema de
pobreza y desigualdad no se puede descontextualizar del sistema económico en
que se genera y reproduce.
Hablar de pobreza y desigualdad es referirse a dos problemas
socioeconómicos complejos que afectan el bienestar de la población y que
comúnmente van de la mano. Su origen es de naturaleza estructural y su
conjunción implica riesgos de inestabilidad económica, social y política en los
países donde se manifiestan. (Caparrós, 2014).
La brecha entre personas ricas y pobres aumenta cada año, lo que
provoca profundas diferencias en el acceso a oportunidades. Además, agrava
las desigualdades presentes en otras áreas: de género, geográficas, étnicas,
raciales, de casta o religiosas. Asimismo, perjudica nuestras economías,
alimenta la indignación pública en todo el mundo e impide acabar con la pobreza
global.
La tendencia a la reducción de los ingresos personales y los impuestos de
las empresas constituyen una buena parte del problema. En la actualidad los
servicios públicos sufren un déficit crónico de financiación o se subcontratan a
empresas privadas. Mientras, muchos gobiernos no exigen impuestos
suficientes a las empresas y la población rica, lo que los lleva a perder
importantes cantidades de dinero que podrían invertirse en colegios, hospitales
o carreteras. La evasión de impuestos por parte de las empresas cuesta a los
países pobres al menos 100.000 millones de dólares cada año.
TESIS
El análisis económico de pobreza y desigualdad se ha basado
primordialmente en modelos de preferencias racionales. En el análisis empírico,
el consumo individual se suele tomar como el indicador del bienestar individual.
Los enfoques clásicos y neoclásicos, partiendo del supuesto de un agente
racional en sus procesos de toma de decisiones, utilizan unidades de medición
de la pobreza cuantificables (mayoritariamente monetarias). A partir de esto,
asumen prescripciones de políticas precisas, concisas y medibles.
La medición de la pobreza considerada solo a partir del nivel individual de
ingreso económico inhibe cualquier perspectiva comparada en el análisis de la
pobreza (Sen, 2006). En este sentido, crece la importancia de hacer mediciones
sensibles a particiones grupales (Zhang y Kanbur, 2001; Duclos, Esteban, y Ray,
2004). La desigualdad de género, etaria, étnica y territorial debe constituir
dimensiones centrales en el análisis de la desigualdad (Lobao, Hooks y
Tickamyer, 2007; Grusky y Szelényi, 2011; Reardon y Bischoff, 2011; CEPAL,
2018b). No obstante, el análisis economicista no ha incluido por completo estas
desigualdades como constructos sociales. De esta forma, las preferencias
adaptativas todavía no se incorporan plenamente en el análisis, descartando así
una discusión de preferencias ajustadas a su estatus socioeconómico
(Nussbaum, 2006; Fineman, 2006).
La desigualdad y la pobreza son fenómenos relacionados, aunque
diferentes. En ese sentido, la desigualdad se refiere a la condición donde las
personas no tienen la misma posibilidad de acceder al uso igualitario de los
recursos, mientras que la pobreza consiste en la insuficiencia de un atributo con
relación a un [Link] medición de la pobreza y la desigualdad determinan
quienes necesitan ayuda pública para reducir sus impactos negativos.
Relación entre pobreza y desigualdad
En general, existe el consenso de que una mayor desigualdad implica
mayores tasas de pobreza. Pero esta hipótesis no se cumple en todos los casos
ya que depende de los atributos seleccionados para el análisis. En ese sentido,
varios estudios revelaron que existe una relación directa entre desigualdad y
pobreza, eso significa que el aumento de la desigualdad genera mayor pobreza
y viceversa. No obstante, otros estudios indicaron que la relación entre
desigualdad y pobreza es inversa. Por ende, ambos fenómenos se relacionan,
en ocasiones esa relación es más fuerte y en otras más débil. En ese contexto,
habrá una relación fuerte cuando es analizado un atributo de referencia, por
ejemplo, el ingreso. Al contrario, la relación será débil cuando se analizan
diversos atributos, por ejemplo, en pobreza se evalúa el ingreso, y en la
desigualdad se analiza el género.
Por tanto, el vínculo entre pobreza y desigualdad genera la siguiente
disyuntiva con relación a determinar si las políticas públicas aplicadas deben
estar orientadas a disminuir la desigualdad o reducir la pobreza, primeramente.
Cabe preguntarnos entonces, si las políticas para reducir la pobreza evitan que
las personas caigan debajo de la línea de pobreza en el largo plazo o solamente
la reducen en el corto plazo.
Además, se considera que las políticas redistributivas no tienen una
incidencia significativa sobre la desigualdad, pues los ingresos generados por el
Estado a través de la recaudación impositiva son insuficientes para mejorar el
bienestar de la población más pobre.
Por lo tanto, para que el crecimiento económico sea favorable para los
pobres es importante identificar las causas de la pobreza. De este modo, la
erradicación de la pobreza requiere de un conjunto complejo de instrumentos,
así como de reformas estructurales e institucionales, económicas y sociales que
generen resultados positivos para disminuir las desigualdades que reproducen
la pobreza.
Método de intervención
Objetivos
El posible fin del presente proyecto puede abarcar diferentes marcos en
referencia al tema presentado con anterioridad, estamos en búsqueda de una posible
reflexión o un cambio de perspectiva sobre la opinión que se tiene de dicho tema.
Hablar sobre un tema posiblemente polémico en cierta medida nos pareció que podría
ser un excelente tema de proyecto ya que este podría tomar diversos puntos críticos
importantes que nos gustaría abarcar.
Justificación
Es posible que con el tiempo las personas pueden llegar a diversos puntos
totalmente opuestos en la línea critica, por una parte, está la insensibilidad e
ignorancia sobre cómo es que el bienestar ajeno está siendo afectado, pero mientras
el propio no se vea afectado no lo visibilizamos. Y, por otra parte, el posible
romanticismo que se presenta sobre la pobreza también es un tema importante a
tratar realmente.
Marco referencial
Las desigualdades socioeconómicas son un fenómeno complejo y multifacético
que afecta a las sociedades en todo el mundo. Este marco referencial proporciona
una visión general de los aspectos clave relacionados con las disparidades en
ingresos, educación, salud y acceso a oportunidades, centrándose en cómo estos
factores contribuyen y perpetúan las desigualdades socioeconómicas.
Teorías Sociológicas:
• Teoría del Conflicto: Desde la perspectiva del conflicto, las
desigualdades socioeconómicas se ven como el resultado de la
competencia por recursos limitados. Se examinan las relaciones de
poder que perpetúan la brecha entre grupos socioeconómicos.
• Teoría Funcionalista: Esta teoría analiza cómo las instituciones sociales
contribuyen a la estabilidad o la inestabilidad de la sociedad. Se explora
cómo las estructuras sociales pueden mantener o mitigar las
desigualdades.
Ciclo de Vida y Movilidad Social:
Se examina cómo las oportunidades y desafíos en diferentes etapas de la vida
afectan la movilidad social. Factores como la educación, el acceso al empleo y las
políticas públicas juegan un papel crucial en la capacidad de las personas para
mejorar su estatus socioeconómico.
Globalización y Desigualdades:
Se aborda cómo la globalización ha influido en las disparidades económicas a
nivel mundial. El acceso desigual a los mercados globales y la distribución desigual
de los beneficios económicos son consideraciones clave.
Género y Desigualdades:
Se examina la intersección entre género y desigualdades socioeconómicas. La
discriminación de género, las brechas salariales y las disparidades en las
oportunidades laborales son áreas de enfoque.
Políticas Públicas y Desigualdades:
Se analizan las políticas gubernamentales y su impacto en la redistribución de
recursos. También se considera cómo las políticas pueden ser diseñadas para
abordar las desigualdades y promover la equidad.
Educación y Desigualdades:
Se examina el papel de la educación en la reproducción o mitigación de las
desigualdades socioeconómicas. La calidad y accesibilidad de la educación son
factores clave que afectan la movilidad social.
Salud y Desigualdades:
Se explora cómo las disparidades económicas influyen en la salud de las
poblaciones. Factores como el acceso a la atención médica, condiciones de vida y
estrés económico pueden contribuir a diferencias significativas en la salud.
Desigualdades Raciales y Étnicas:
Se aborda la intersección entre raza, etnia y desigualdades socioeconómicas.
Se examinan las barreras sistémicas que afectan a comunidades específicas y cómo
estas desigualdades pueden ser abordadas de manera efectiva.
Desarrollo técnico de la propuesta de solución del problema
Marco metodológico
Diseño de Investigación:
El diseño de la investigación será principalmente descriptivo y exploratorio, con
el objetivo de comprender la magnitud y las dimensiones de la desigualdad
socioeconómica en un contexto específico. Además, se incorporarán elementos
cualitativos para obtener percepciones más profundas sobre las experiencias de
aquellos afectados por la desigualdad.
Población y Muestra:
La población objetivo será residentes de áreas urbanas en [ubicación
específica]. La muestra se seleccionará de manera estratificada, considerando
variables como ingresos, nivel educativo y ocupación para asegurar
representatividad. Se buscará diversidad para capturar distintas perspectivas.
Instrumentos de Recopilación de Datos:
Se utilizarán encuestas estructuradas para recopilar datos cuantitativos sobre
ingresos, educación, acceso a servicios y otras variables relevantes. Además, se
llevarán a cabo entrevistas semiestructuradas para obtener datos cualitativos,
explorando experiencias personales y percepciones sobre la desigualdad.
Procedimientos de Recopilación de Datos:
La recopilación de datos se realizará en diferentes etapas. Inicialmente, se
llevarán a cabo encuestas cuantitativas a una muestra representativa.
Posteriormente, se realizarán entrevistas en profundidad con una submuestra
seleccionada para obtener información cualitativa más detallada.
Técnicas de Análisis de Datos:
Los datos cuantitativos se analizarán utilizando técnicas estadísticas
descriptivas y comparativas. Los datos cualitativos se someterán a un análisis de
contenido para identificar patrones y temas emergentes. La triangulación de datos se
aplicará para fortalecer la validez de los hallazgos.
Modelo y método de Intervención
Modelo: Empoderamiento Comunitario para la Equidad
Este modelo se centra en fortalecer las comunidades afectadas por la
desigualdad socioeconómica, reconociendo la importancia de la participación activa
de los miembros de la comunidad en el diseño y la implementación de estrategias
para mejorar su situación. Se basa en la premisa de que, al empoderar a las
comunidades, se pueden generar cambios sostenibles en las condiciones
socioeconómicas.
Componentes del Modelo:
Diagnóstico Participativo:
Iniciar con un proceso de diagnóstico participativo que involucre a los miembros
de la comunidad en la identificación de las causas y manifestaciones específicas de
la desigualdad socioeconómica en su contexto.
Capacitación y Educación:
Implementar programas educativos que fortalezcan las habilidades y
conocimientos de la comunidad en áreas como desarrollo económico, acceso a
recursos, y gestión financiera. Esto puede incluir talleres, sesiones de capacitación y
programas educativos adaptados a las necesidades identificadas.
Fortalecimiento de Redes Comunitarias:
Facilitar la creación y fortalecimiento de redes comunitarias para fomentar el
apoyo mutuo, el intercambio de recursos y la colaboración en proyectos que
beneficien a la comunidad en su conjunto.
Acceso a recursos:
Desarrollar estrategias para mejorar el acceso de la comunidad a recursos
críticos, como servicios de salud, educación, empleo y oportunidades de desarrollo
económico. Esto puede implicar la negociación con entidades gubernamentales, ONG
y el sector privado.
Método de Intervención: Enfoque de Ciclo de Proyecto
Participativo:
Este método se basa en un enfoque iterativo que involucra a la comunidad en
todas las etapas del proceso de intervención. Este modelo y método de intervención
se basan en la idea fundamental de que el cambio sostenible en la desigualdad
socioeconómica requiere la participación activa y el empoderamiento de las
comunidades afectadas. Consiste en las siguientes fases:
Identificación:
Involucrar a la comunidad en la identificación de problemas y oportunidades,
utilizando herramientas participativas como reuniones comunitarias, encuestas y
grupos focales.
Planificación:
Colaborar con la comunidad en la elaboración de planes de acción específicos,
definiendo metas, objetivos y estrategias. Asegurarse de que los planes reflejen las
prioridades y necesidades identificadas por la comunidad.
Implementación:
Ejecutar las intervenciones de acuerdo con el plan desarrollado, manteniendo
una comunicación constante con la comunidad. Fomentar la participación activa de
los miembros en la implementación de programas y proyectos.
Evaluación:
Evaluar regularmente los resultados de las intervenciones junto con la
comunidad. Utilizar datos cuantitativos y cualitativos para medir el impacto y realizar
ajustes según sea necesario.
Replanteamiento:
Iniciar un proceso de replanteamiento en colaboración con la comunidad,
ajustando estrategias y actividades en función de la evaluación y de las cambiantes
condiciones socioeconómicas.
Eficacia y eficiencia del método de inversión
1. Mejora de la calidad de vida: La inversión en la reducción de la
desigualdad socioeconómica puede mejorar la calidad de vida de las personas que se
encuentran en la base de la pirámide socioeconómica. Esto puede incluir mejoras en la
salud, la educación y el acceso a servicios básicos como agua potable y saneamiento.
2. Reducción de la pobreza: La inversión en la reducción de la desigualdad
socioeconómica puede ayudar a reducir la pobreza en una sociedad. Esto puede
lograrse mediante la creación de empleos, la mejora de la educación y la
capacitación, y la promoción de la igualdad de oportunidades.
3. Crecimiento económico: La inversión en la reducción de la desigualdad
socioeconómica puede contribuir al crecimiento económico de una sociedad. Esto
se debe a que la reducción de la desigualdad socioeconómica puede aumentar la
productividad y la innovación, y mejorar la estabilidad social y política.
Efectos colaterales
La desigualdad socioeconómica puede tener varios efectos negativos en una
sociedad. Algunos de estos efectos incluyen:
1. Aumento de la pobreza: La desigualdad socioeconómica puede
aumentar la pobreza en una sociedad. Esto se debe a que las personas en la base
de la pirámide socioeconómica tienen menos acceso a recursos y oportunidades, lo
que puede dificultar su capacidad para salir de la pobreza
2. Problemas sociales: La desigualdad socioeconómica puede contribuir a
problemas sociales como la delincuencia, la inseguridad y la violencia. Esto se debe
a que las personas en la base de la pirámide socioeconómica pueden sentirse
marginadas y excluidas de la sociedad.
3. Reducción del crecimiento económico: La desigualdad
socioeconómica puede reducir el crecimiento económico de una sociedad. Esto se
debe a que la desigualdad puede limitar la productividad y la innovación, y puede
contribuir a la inestabilidad social y política.
4. Desnutrición y mortalidad infantil: La desigualdad socioeconómica
puede contribuir a la desnutrición y la mortalidad infantil en una sociedad. Esto se
debe a que las personas en la base de la pirámide socioeconómica pueden tener
menos acceso a alimentos nutritivos y atención médica adecuada.
Impacto social
La desigualdad socioeconómica puede tener varios impactos negativos en
una sociedad. Algunos de estos impactos incluyen:
1. Aumento de la pobreza: La desigualdad socioeconómica puede
aumentar la pobreza en una sociedad. Esto se debe a que las personas en la base
de la pirámide socioeconómica tienen menos acceso a recursos y oportunidades, lo
que puede dificultar su capacidad para salir de la pobreza.
2. Problemas sociales: La desigualdad socioeconómica puede contribuir a
problemas sociales como la delincuencia, la inseguridad y la violencia. Esto se debe
a que las personas en la base de la pirámide socioeconómica pueden sentirse
marginadas y excluidas de la sociedad.
3. Reducción del crecimiento económico: La desigualdad
socioeconómica puede reducir el crecimiento económico de una sociedad. Esto se
debe a que la desigualdad puede limitar la productividad y la innovación, y puede
contribuir a la inestabilidad social y política.
4. Desnutrición y mortalidad infantil: La desigualdad socioeconómica
puede contribuir a la desnutrición y la mortalidad infantil en una sociedad. Esto se
debe a que las personas en la base de la pirámide socioeconómica pueden tener
menos acceso a alimentos nutritivos y atención médica adecuada.
5. Desigualdad de género: La desigualdad socioeconómica puede
contribuir a la desigualdad de género en una sociedad. Esto se debe a que las
mujeres pueden tener menos acceso a recursos y oportunidades que los hombres,
lo que puede limitar su capacidad para alcanzar su potencial.
Impacto ambiental
La desigualdad socioeconómica puede tener varios impactos negativos en el
medio ambiente. Según un artículo de Aristegui Noticias 1, la desigualdad social tiene
importantes consecuencias socio-ambientales. Los grupos con menores ingresos y
recursos viven en condiciones de mayor vulnerabilidad a los impactos de huracanes,
inundaciones, sequías y contaminación y tienen acceso precario a bienes
ambientales fundamentales como el agua y la alimentación de calidad. No integrar
la desigualdad social puede generar consecuencias como la deforestación, la
erosión, el deterioro de los suelos, y la contaminación de los mares y el aire,
afectando la calidad de vida, especialmente en los más pobres.
Además, la desigualdad socioeconómica puede contribuir a la desigualdad
de género en una sociedad. Esto se debe a que las mujeres pueden tener menos
acceso a recursos y oportunidades que los hombres, lo que puede limitar su
capacidad para alcanzar su potencial.
Bibliografía
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