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Clase No.

CONDENACION DE LOS JUDIOS.

Hasta el momento, hemos visto como Pablo, de una manera contundente demuestra con evidencias que los
gentiles han desviado su mirada del Creador del Universo, se hicieron rebeldes, idólatras, soberbios y
arrogantes para con Dios y por lo tanto Dios los ha entregado a una mente reprobada, a la perversión sexual y
a la inmundicia. De acuerdo a esto, Dios, que es el grande y justo juez emite su sentencia: “Son culpables”, y
por lo tanto, son “DIGNOS DE MUERTE”. Romanos 1:32.

Mientras todo esto ocurría, los judíos estaban completamente de acuerdo con esta decisión y aplaudían cada
palabra de Pablo, pero en el segmento que sigue después de esto, el apóstol dirige su mirada a los judíos y les
dice unas cuantas verdades, les acusa de religiosos, hipócritas, etc. Donde igualmente con pruebas
concluyentes muestra que también son culpables y por lo tanto, están igualmente condenados.

Los judíos pensaban que hacer ciertas obras morales producía justicia delante de Dios, es decir, pensaban que
por medio de las obras podían ganarse el favor de Dios, su aceptación, y por ende la vida eterna. Pensaban que
tenían más ventaja, debido a que a ellos fueron encomendadas las Escrituras (3:2 – 9:4).

Rom 2:1
El justo juicio de Dios
Por lo cual eres inexcusable, oh hombre, quienquiera que seas tú que juzgas; pues en lo
que juzgas a otro, te condenas a ti mismo;(A) porque tú que juzgas haces lo mismo.

Cuando Pablo acude a las palabras “Por lo cual eres inexcusable, quienquiera que seas tú que juzgas”, voltea su
mirada hacia los judíos, que abiertamente señalaban a los gentiles, juzgando su comportamiento pagano, ellos
consideraban a los gentiles como inferiores a ellos. También esta expresión “quienquiera que seas”, salpica a
todos los moralistas de la época, que se jactaban de estar eximidos del juicio de Dios, porque no se hundían en
los veintitrés pecados que vimos en el pasaje anterior, ni se consideraban víctimas de degradamiento, fruto del
pecado.

El judío consideraba que su posición frente a los gentiles era más alta, era preferencial a los ojos de Dios. Y bajo
la manga tenían lo que consideraban su carta principal: La escogencia de parte del Creador, Su revelación, y
además a ellos les había sido confiada la Palabra de Dios, y con este acto de señalar a otros, estaban siendo
víctimas de sus propias palabras, porque al decir: “Yo no soy pecador como tú”, estaban siendo arrogantes y
soberbios, de ahí las palabras de Pablo: “Te condenas a ti mismo”;

Mat 7:1 No juzguéis, para que no seáis juzgados.


Mat 7:2 Porque con el juicio con que juzgáis, seréis juzgados, y con la medida con que medís, os será medido.(A)
Mat 7:3 ¿Y por qué miras la paja que está en el ojo de tu hermano, y no echas de ver la viga que está en tu
propio ojo?

¿Hay escapatoria?

Rom 2:2 Mas sabemos que el juicio de Dios contra los que practican tales cosas es según verdad.
Rom 2:3 ¿Y piensas esto, oh hombre, tú que juzgas a los que tal hacen, y haces lo mismo, que tú escaparás del
juicio de Dios?.

Pablo le dice a los judíos, Ustedes, que tienen mayor iluminación espiritual, deben conocer que quienes
practican tales cosas (v. 32), (es decir, la lista de pecados que mencionó anteriormente) son dignos de muerte.
Ustedes deben conocer cuál es el juicio de Dios para ellos a causa de su pecado. Y ese mismo juicio es para
Ustedes.

Nadie conoce la verdad completa, ningún ser humano tiene el pleno conocimiento de la verdad, por lo tanto no
puede emitir un juicio confiable 100%. Y si Dios es camino, verdad y vida, podemos concluir que el único juicio
correcto proviene de Dios, ya que El es conocedor de toda la verdad: “El juicio de Dios contra los que practican
tales cosas es según verdad”. Hebreos 4;13.

Menospreciando las riquezas.

Rom 2:4 ¿O menosprecias las riquezas de su benignidad, paciencia y longanimidad, ignorando que su
benignidad te guía al arrepentimiento?
Rom 2:5 Pero por tu dureza y por tu corazón no arrepentido, atesoras para ti mismo ira para el día de la ira y
de la revelación del justo juicio de Dios,
La palabra “menosprecias”, viene del griego “kataphroneo”, que significa literalmente “Mirar hacia abajo”, los
judíos, en su aire de superioridad, dejaban a un lado tres cosas invaluables que Dios les colocaba en bandeja de
plata frente a ellos:

1. Su benignidad; esta palabra hace referencia a las bondades que recibimos de parte de Dios, el disfrute
de su creación, el sustento que proporciona a nuestras vidas, el oxígeno que nos presta para respirar,
etc.
2. Su paciencia; viene de la palabra “makrothumia”, que comúnmente se usaba para referirse a un
gobernante poderoso quien voluntariamente se abstenía de vengarse de un enemigo o de aplicarle
castigo a un delincuente.
3. Su longanimidad; Viene de la palabra griega “anoché”, significa “contener” y connota juicio. Significa la
acción de ejercer una tregua, o un cese de hostilidades cuando había un conflicto. De la misma forma,
Dios en su gracia ha hecho una tregua con el hombre, no ejerciendo su juicio, esperando a que este se
arrepienta.

Dios en su benignidad, paciencia y longanimidad, espera a que muchas personas lleguen a sus pies antes del
“día de la ira”, haciendo referencia al juicio final. Esto es una constante en el carácter de Dios, cuando envió el
diluvio en los días de Noé, esperó 120 años para que se arrepintieran de sus malos caminos. (2 Pedro 2:5)

2Pe 3:9 El Señor no retarda su promesa, según algunos la tienen por tardanza, sino que es paciente para con
nosotros, no queriendo que ninguno perezca, sino que todos procedan al arrepentimiento.

Dios espera de parte del hombre un sincero arrepentimiento “metanoia”, que significa cambiar la mente de
una persona (dar un giro de 180º), para de esta manera poderle llevar a la obra de su Hijo Jesucristo;

La palabra “dureza”, viene del griego “sklérotés”, de allí viene la palabra esclerosis, la esclerosis es el
endurecimiento de un órgano o tejido, la arteriosclerosis es un endurecimiento de las arterias, esto puede
llevar a la tumba a una persona. A nivel espiritual ocurre los mismo, la dureza de un corazón no arrepentido
puede llevar a una persona al infierno.

La revelación del justo juicio de Dios.

Con este término Pablo hace referencia al juicio del gran trono blanco, el cual se efectuará al final del milenio.
Juicio cuya condena general es el infierno mismo Apocalipsis 20:10-15

Rom 2:6 el cual pagará a cada uno conforme a sus obras:(B)

Los juicios emitidos por Dios, se efectúan evaluando las obras de cada cual, tanto en el tribunal de Cristo (el
cual es solo para creyentes, y no es para condenación) como en el juicio del Gran trono blanco. No está
hablando allí de la salvación, la cual Pablo claramente indica que es por obras (Efesios 2:8-9), está hablando de
juicio. Es decir, en este pasaje, Pablo no está hablando de la base para la salvación, sino de la base para el
juicio. Siguiendo con el contexto del texto.

La salvación no es por obras, pero con toda seguridad, produce obras.

Los salvos y los no salvos.

Rom 2:7 vida eterna a los que, perseverando en bien hacer, buscan gloria y honra e inmortalidad,
Rom 2:8 pero ira y enojo a los que son contenciosos y no obedecen a la verdad, sino que obedecen a la
injusticia;
Rom 2:9 tribulación y angustia sobre todo ser humano que hace lo malo, el judío primeramente y también el
griego,
Rom 2:10 pero gloria y honra y paz a todo el que hace lo bueno, al judío primeramente y también al griego;

En este segmento, Pablo hace un pequeño paréntesis y muestra dos clases de personas, las únicas dos clases
de personas que existen y que han existido, a saber, los salvos y los no salvos.

Primero se enfoca en los salvos, los redimidos por la sangre de Jesucristo (v.7); para luego dirigirse a los que
por medio de sus obras muestran que no son redimidos, veamos:

LOS REDIMIDOS Y SUS OBRAS

Rom 2:7 vida eterna a los que, perseverando en bien hacer, buscan gloria y honra e inmortalidad,
1. Una persona regenerada busca la gloria de Dios, este, como ya lo dijimos anteriormente es el motivo
principal por el cual el hombre fue creado, Pablo lo dice en su carta a los Corintios:

1Co 10:31 Si, pues, coméis o bebéis, o hacéis otra cosa, hacedlo todo para la gloria de Dios.

Por otro lado, un creyente verdadero busca gloria para si mismo, pero no el tipo de gloria egocéntrica
que se podría obtener aquí en la tierra por parte de los hombres, sino mas bien, la gloria eterna,
Esperando el gran día en que sea hecho partícipe de la propia gloria de Dios; Romanos 8:30

Rom 8:30 Y a los que predestinó, a éstos también llamó; y a los que llamó, a éstos también justificó; y a
los que justificó, a éstos también glorificó.

2Co 4:17 Porque esta leve tribulación momentánea produce en nosotros un cada vez más excelente y
eterno peso de gloria;

Este cuerpo será glorificado, no podemos entrar al cielo, a la presencia de Dios con un cuerpo
corruptible, por eso es que Dios transformará este cuerpo en uno de gloria.

Flp 3:20 Mas nuestra ciudadanía está en los cielos, de donde también esperamos al Salvador, al Señor J
esucristo;
Flp 3:21 el cual transformará el cuerpo de la humillación nuestra, para que sea semejante al cuerpo de
la gloria suya, por el poder con el cual puede también sujetar a sí mismo todas las cosas.

2. Un creyente verdadero busca honra, no la honra que puede recibir de los hombres, sino la honra que
el Creador del Universo puede darle. El escuchar decirle:

Mat 25:21 Y su señor le dijo: Bien, buen siervo y fiel; sobre poco has sido fiel, sobre mucho te pondré;
entra en el gozo de tu señor.

Aunque de acuerdo al contexto, esta parábola tiene que ver con los judíos sobrevivientes de la Gran
Tribulación que creen en Jesucristo y entran al milenio ,también nos develan el carácter del Señor y el
galardón que tiene para quienes hicieron parte de la edificación de su Iglesia; 1 Corintios 10:31

3. Un creyente genuino busca inmortalidad. Este será en aquel gran día, cuando Cristo venga por su
Iglesia (1 Tesalonicenses 4:13-18), y allí, nuestro cuerpo mortal se vestirá de inmortalidad:

1Co 15:53 Porque es necesario que esto corruptible se vista de incorrupción, y esto mortal se vista de
inmortalidad.

Concluyendo…

Podemos decir, como conclusión que estos tres aspectos los recibirá el poseedor de la salvación en la vida
eterna otorgada por Dios.

Las Escrituras nos aseguran claramente que así como somos salvados por nuestra fe, seremos juzgados por
nuestras obras.

Para recibir la salvación únicamente se necesita creer, pero una vez salvo, el creyente asume una
responsabilidad de obediencia. Esto constituye la regeneración en la vida de un creyente y es la verdadera
libertad espiritual;

Jua 8:32 y conoceréis la verdad, y la verdad os hará libres.

La libertad genuina no consiste en hacer lo que me plazca, sino que consiste en hacer lo correcto. La fe en
Cristo no produce libertad para pecar, sino libertad del pecado.

LOS NO REDIMIDOS Y SUS OBRAS

Rom 2:8 pero ira y enojo a los que son contenciosos y no obedecen a la verdad, sino que obedecen a la
injusticia;
Rom 2:9 tribulación y angustia sobre todo ser humano que hace lo malo, el judío primeramente y también el
griego,
El no obedecer a la verdad es la consecuencia de una raza caída, hace parte de la naturaleza del hombre. Quien
busca su propio beneficio por encima de todo lo demás, naturalmente rechaza a Dios y esto constituye una
abierta rebelión en contra de El.

Cristo mismo dijo, que no podemos servir a dos señores, solo hay personas justas o injustas, no hay término
medio. Lo mismo ocurre en este pasaje, si no obedecen a la verdad, entonces obedecen a la injusticia; y como
consecuencia de esto viene la ira “orgé”, o la indignación de parte de Dios, desembocando en tribulación y
angustia.

Tribulación, viene del griego “Thlypsis” que significa “Ejercer presión en extremo”. Y angustia “Stenochoria”,
que significa “Un lugar estrecho”. Característica del infierno.

Al judío primeramente…

Pablo, dos veces en este pasaje acude a esta frase “Al judío primeramente y también al griego”. Los judíos
creían que por ser el pueblo escogido de Dios, estaban eximidos de sus juicios, pero ellos son los primeros que
debían “Chantarse el guante”. Este segmento es principalmente para ellos, para los judíos conocedores de la
ley.

LA IMPARCIALIDAD DE DIOS.

Rom 2:11 porque no hay acepción de personas para con Dios.(C)


Rom 2:12 Porque todos los que sin ley han pecado, sin ley también perecerán; y todos los que bajo la ley han
pecado, por la ley serán juzgados;
Rom 2:13 porque no son los oidores de la ley los justos ante Dios, sino los hacedores de la ley serán
justificados.
Rom 2:14 Porque cuando los gentiles que no tienen ley, hacen por naturaleza lo que es de la ley, éstos, aunque
no tengan ley, son ley para sí mismos,
Rom 2:15 mostrando la obra de la ley escrita en sus corazones, dando testimonio su conciencia, y acusándoles
o defendiéndoles sus razonamientos,

La palabra acepción, del griego “Prósopolémptés”, que significa “recibir una cara”, dando la connotación de
tener consideración con alguien por ser quien es. Podemos acudir a la imagen que conocemos de justicia, es
una estatua con los ojos vendados. De esta forma no puede ver quien tiene al frente y puede emitir juicio sin
considerar quien es, siendo imparcial en su decisión. De la misma forma Dios actúa, para el no hay distinción,
todos son iguales ante sus ojos, es lo que Pablo enseña al pueblo judío. Ustedes igualmente perecerán, con ley
o sin ley (v. 12). En todas las cortes humanas hay imparcialidad, fraude y soborno, pero esto no existe en el
diccionario de Dios, su justicia es completa y perfecta. De esta manera Pablo expone la situación de los judíos.

Un ejemplo de esto es el mismo Lucifer, quien era uno de los mas hermosos querubines creados por Dios,
quien quiso ser “semejante al altísimo, pero Dios no tuvo consideración con el, incluso la Biblia nos narra su
caída (Isaías 14:12-15), de la misma forma, los judíos tampoco iban a ser objeto de la consideración de parte
del Señor.

Pablo nombra aquí dos tipos de pecadores, los que han pecado teniendo la ley, y quienes han pecado sin
tenerla. Juntos son motivo del justo juicio de Dios.

La palabra “perecer”, viene del griego “Apollum”, que quiere decir destrucción, no aniquilación. El infierno no
es un lugar de estado inconsciente.

Todos los que bajo la ley han pecado, por la ley serán juzgados, Cristo enseñó que a quienes mas les había sido
encomendado (Lucas 12:47-48), mas se les habría de demandar. Los judíos eran mas responsables porque
conocían la ley de Dios. Por esta razón, Pablo explica que serán juzgados por lo que enseña la misma ley. Su
castigo será peor. Un ejemplo de esto lo vemos con Corazín y Betsaida, Dios les dijo que su castigo sería peor
que el de Tiro, Sidón y Sodoma (Mateo 10:20-23).

Los oidores…

Rom 2:13 porque no son los oidores de la ley los justos ante Dios, sino los hacedores de la ley serán
justificados.

En las sinagogas judías se leía la ley, pero no se explicaba lo que se estaba leyendo, por lo cual había muchos
seguidores que escuchaban, pero no lo tenían en su mente y corazón para llevar a cabo lo que Dios les estaba
mostrando, Pablo con estas palabras confronta a los judíos, les dice: Ustedes deben aplicar lo que escuchan.
Hoy en día, la Iglesia adolece de este mismo problema.

La ley escrita en sus corazones.

Rom 2:15 mostrando la obra de la ley escrita en sus corazones, dando testimonio su conciencia, y acusándoles
o defendiéndoles sus razonamientos,

Pablo adiciona aquí más pruebas en contra de los gentiles, quienes además de la revelación natural dada por
Dios, que estudiamos la clase pasada, muestra que la moral que Dios puso en sus corazones, es decir, el
discernimiento entre el bien y el mal que les empuja a hacer buenas obras, esas mismas buenas obras les van a
condenar en el juicio final.

Rom 2:16 en el día en que Dios juzgará por Jesucristo los secretos de los hombres, conforme a mi evangelio.

Los judíos y la ley

Rom 2:17 He aquí, tú tienes el sobrenombre de judío, y te apoyas en la ley, y te glorías en Dios,
Rom 2:18 y conoces su voluntad, e instruido por la ley apruebas lo mejor,
Rom 2:19 y confías en que eres guía de los ciegos, luz de los que están en tinieblas,
Rom 2:20 instructor de los indoctos, maestro de niños, que tienes en la ley la forma de la ciencia y de la
verdad.
Rom 2:21 Tú, pues, que enseñas a otro, ¿no te enseñas a ti mismo? Tú que predicas que no se ha de hurtar,
¿hurtas?
Rom 2:22 Tú que dices que no se ha de adulterar, ¿adulteras? Tú que abominas de los ídolos, ¿cometes
sacrilegio?
Rom 2:23 Tú que te jactas de la ley, ¿con infracción de la ley deshonras a Dios?
Rom 2:24 Porque como está escrito, el nombre de Dios es blasfemado entre los gentiles por causa de
vosotros.(D)
Rom 2:25 Pues en verdad la circuncisión aprovecha, si guardas la ley; pero si eres transgresor de la ley, tu
circuncisión viene a ser incircuncisión.
Rom 2:26 Si, pues, el incircunciso guardare las ordenanzas de la ley, ¿no será tenida su incircuncisión como
circuncisión?
Rom 2:27 Y el que físicamente es incircunciso, pero guarda perfectamente la ley, te condenará a ti, que con la
letra de la ley y con la circuncisión eres transgresor de la ley.
Rom 2:28 Pues no es judío el que lo es exteriormente, ni es la circuncisión la que se hace exteriormente en la
carne;
Rom 2:29 sino que es judío el que lo es en lo interior, y la circuncisión es la del corazón, en espíritu, no en letra;
la alabanza del cual no viene de los hombres, sino de Dios.

Pablo les dice a los judíos, ustedes no pueden juzgar a nadie, no pueden señalar a nadie, porque tanto ustedes
como los gentiles hacen lo mismo, cometen el mismo pecado. Los judíos estaban orgullosos, porque tenían la
revelación de Dios, les fue confiada la Palabra de Dios, y por lo tanto creían tener la facultad de señalar al resto
del mundo, creían, además que eran inmunes al juicio y la ira de parte de Dios, pero Pablo derriba todo este
falso concepto.

La ley juzga tanto a gentiles como a judíos. (v. 12)

Rom 2:12 Porque todos los que sin ley han pecado, sin ley también perecerán; y todos los que bajo la ley han
pecado, por la ley serán juzgados;

Los que sin ley han pecado (Gentiles), perecerán. Morirán.


Los que bajo la ley han pecado (Judíos), perecerán, porque la ley los juzga. Morirán.

Por lo tanto, concluimos que el trabajo de la ley es juzgar a todo el mundo. Tanto a gentiles, como a judíos.

Hoy en día en la Iglesia ocurre lo mismo, no podemos criticar o juzgar a nadie, porque mientras lo hacemos,
estamos cometiendo un grave pecado, estamos atentando contra la unidad de la Iglesia.

Ellos creían tener la autoridad de aprobar o desaprobar las cosas, argumentando ser conocedores de la ley,
creían tener el poder, la luz, para guiar a los otros, a los gentiles hacia Dios, pero en realidad eran ciegos
guiando a otros ciegos, referente a esto, Cristo pronunció: “Luc 6:39 Y les decía una parábola: ¿Acaso puede
un ciego guiar a otro ciego? ¿No caerán ambos en el hoyo?(F)

Pero no aplicaban lo que predicaban y haciendo esto, estaban colocando el nombre de Dios por el suelo,
estaba siendo pisoteada la sangre de Jesucristo, y esto se convertía en un grande pecado.

Cuando una persona que dice tener a Dios, o conocer a Dios, pero su vida pública no es consecuente con lo que
profesa, este es tenido por hipócrita y por mentiroso, pero lo peor de todo (y es lo que Pablo muestra en este
pasaje) es que el nombre del que dice ser o dice venir, de la misma manera es tenido por hipócrita y mentiroso,
en este caso, quienes eran testigos de la forma de ser de los judíos estaban teniendo una imagen
distorsionada, no solo de los judíos, sino de Dios mismo, el nombre de Dios estaba siendo blasfemado entre los
gentiles por culpa de los judíos.

Igualmente nosotros como Iglesia, cuando actuamos de una forma hipócrita y mentirosa, le hacemos a el
mentiroso e hipócrita. Este es el mensaje que transmitía Pablo en esta porción de la Palabra.

Los judíos tenían una falsa seguridad.

A. Falsa seguridad de la herencia. Rom 2:17 He aquí, tú tienes el sobrenombre de judío, Ellos eran los
protagonistas de las promesas hechas por Dios, eran del linaje de Abraham, y creían que esto era un
distintivo que los hacía diferentes ante los ojos de Dios

B. Falsa seguridad del conocimiento;

y te apoyas en la ley, y te glorías en Dios,


Rom 2:18 y conoces su voluntad, e instruido por la ley apruebas lo mejor,
Rom 2:19 y confías en que eres guía de los ciegos, luz de los que están en tinieblas,
Rom 2:20 instructor de los indoctos, maestro de niños, que tienes en la ley la forma de la ciencia y de l
a verdad.
Rom 2:21 Tú, pues, que enseñas a otro, ¿no te enseñas a ti mismo? Tú que predicas que no se ha de
hurtar, ¿hurtas?
Rom 2:22 Tú que dices que no se ha de adulterar, ¿adulteras? Tú que abominas de los ídolos,
¿cometes sacrilegio?
Rom 2:23 Tú que te jactas de la ley, ¿con infracción de la ley deshonras a Dios?
Rom 2:24 Porque como está escrito, el nombre de Dios es blasfemado entre los gentiles por causa de
vosotros.(D)

Este conocimiento de la ley, no se limitaba solamente a lo que decía el Pentateuco, sino que también
incluía los salmos, los proverbios, los profetas. Todo lo que hasta el momento se consideraba como
inspirado por Dios,

En las sinagogas, los rabinos enseñaban a causa de su impotencia de cumplir la ley a la perfección, que
el hecho de conocer la ley, era suficiente para agradar a Dios. Conocían la ley, pero no la aplicaban. Y
con este conocimiento creían que podían juzgar a los demás. Peor aún, les enseñaban a quienes
consideraban que “no tenían la luz”

Además de esto, ellos no practicaban lo que enseñaban. En términos teológicos, la predicación de ellos
se presentaba como “sana doctrina”, pero su vida no reflejaba la práctica correcta. Contrario a lo que
Dios quería, su nombre, en vez de ser glorificado, era blasfemado a causa de estos judíos faltos del
verdadero conocimiento:

Rom 2:24 Porque como está escrito, el nombre de Dios es blasfemado entre los gentiles por causa de
vosotros.(D)

C. Falsa seguridad en el rito (circuncisión)

Otra cosa que llenaba de soberbia y altivez a los judíos, era su rito, su circuncisión, esto era algo que
Dios había ordenado a Abraham desde tiempos antiguos, toda la descendencia de Abraham debía
cumplir con esta ordenanza, la cual simbolizaba la remoción de la pecaminosidad del hombre.
Mostrando de esta forma que el hombre debe vivir el santidad,

De donde provenía la simiente del hombre debía ser descubierto, ya que a causa del pecado de Adán,
todos nacemos bajo maldición, y este es el motivo de nuestro extravío, por esta razón Dios mediante
este acto, quería enseñar a su pueblo que los quería ver santificados, incluso Moisés casi es víctima de
la ira de Dios a causa de su desobediencia en esta área.
Pero el hecho de que un judío se circuncidara no quería decir, que era en realidad santificado. Lo
santificaba si cumplía la ley, pero si no lo hacía: “su circuncisión venía a ser incircuncisión”.

Rom 2:25 Pues en verdad la circuncisión aprovecha, si guardas la ley; pero si eres transgresor de la ley,
tu circuncisión viene a ser incircuncisión.
Rom 2:26 Si, pues, el incircunciso guardare las ordenanzas de la ley, ¿no será tenida su incircuncisión
como circuncisión?
Rom 2:27 Y el que físicamente es incircunciso, pero guarda perfectamente la ley, te condenará a ti, que
con la letra de la ley y con la circuncisión eres transgresor de la ley.
Rom 2:28 Pues no es judío el que lo es exteriormente, ni es la circuncisión la que se hace
exteriormente en la carne;
Rom 2:29 sino que es judío el que lo es en lo interior, y la circuncisión es la del corazón, en espíritu, no
en letra; la alabanza del cual no viene de los hombres, sino de Dios.

Pablo, en la carta a los Gálatas, les dice que ni la circuncisión, ni la incircuncisión valen algo, lo que
realmente tiene valor, es la fe que obra por el amor; Gál 5:6 porque en Cristo Jesús ni la circuncisión
vale algo, ni la incircuncisión, sino la fe que obra por el amor.

No es un rito lo que justifica al hombre, ya que la circuncisión no es la externa, sino la interna, en el


interior. El que realmente necesita ser circuncidado es el corazón. Un ejemplo de esto es Abraham, el
primero creyó, y fue justificado y tiempo después vino el pronunciamiento de parte de Dios acerca de
la circuncisión.

¿Tiene alguna ventaja el ser judío?

Pablo hace esta pregunta, y añade que el judío gozaba de muchos privilegios de parte de Dios, a ellos les confió
la Palabra, de ellos eran las promesas, ellos fueron protagonistas de las maravillas y milagros que Dios hizo para
protegerlos y salvarlos muchas veces.

Y si algunos de ellos no creían en Dios y en sus promesas, ¿esto quiere decir que Dios es infiel?, ¿esto anula o
quita la fidelidad de Dios? De ninguna manera, contesta Pablo. Dios sigue siendo fiel y veraz, y el hombre se
convierte en un mentiroso.

Ellos creían que le estaban haciendo un favor a Dios, creían que le estaban dando la oportunidad a Dios para
que se mostrara, pero Dios lo hacía solo por amor y fidelidad.

En pocas palabras y para entender un poco mejor este razonamiento de Pablo, los judíos pensaban que si
hacían males, vendrían bienes y le daban la oportunidad a Dios para mostrar su fidelidad y amor, y viéndolo de
este modo (desde la perspectiva de ellos), pues sencillamente no merecían el castigo, merecían mas bien, una
especial felicitación. Allí podemos ver hasta dónde puede llegar el orgullo del hombre.

Rom 3:1 ¿Qué ventaja tiene, pues, el judío? ¿o de qué aprovecha la circuncisión?
Rom 3:2 Mucho, en todas maneras. Primero, ciertamente, que les ha sido confiada la palabra de Dios.
Rom 3:3 ¿Pues qué, si algunos de ellos han sido incrédulos? ¿Su incredulidad habrá hecho nula la fidelidad de
Dios?
Rom 3:4 De ninguna manera; antes bien sea Dios veraz, y todo hombre mentiroso; como está escrito:
Para que seas justificado en tus palabras,
Y venzas cuando fueres juzgado.(A) m
Rom 3:5 Y si nuestra injusticia hace resaltar la justicia de Dios, ¿qué diremos? ¿Será injusto Dios que da
castigo? (Hablo como hombre.)
Rom 3:6 En ninguna manera; de otro modo, ¿cómo juzgaría Dios al mundo?
Rom 3:7 Pero si por mi mentira la verdad de Dios abundó para su gloria, ¿por qué aún soy juzgado como
pecador?
Rom 3:8 ¿Y por qué no decir (como se nos calumnia, y como algunos, cuya condenación es justa, afirman que
nosotros decimos): Hagamos males para que vengan bienes?

Finalmente, Pablo, con argumentos y pruebas contundentes, muestra que los judíos son tan culpables como los
gentiles, y por lo tanto merecen el mismo destino que los gentiles incrédulos, la condenación y muerte eterna.

Rom 3:1 ¿Qué ventaja tiene, pues, el judío? ¿o de qué aprovecha la circuncisión?
Rom 3:2 Mucho, en todas maneras. Primero, ciertamente, que les ha sido confiada la palabra de Dios.
Rom 3:3 ¿Pues qué, si algunos de ellos han sido incrédulos? ¿Su incredulidad habrá hecho nula la fidelidad de
Dios?
Rom 3:4 De ninguna manera; antes bien sea Dios veraz, y todo hombre mentiroso; como está escrito: Para que
seas justificado en tus palabras, Y venzas cuando fueres juzgado.(A) m
Rom 3:5 Y si nuestra injusticia hace resaltar la justicia de Dios, ¿qué diremos? ¿Será injusto Dios que da
castigo? (Hablo como hombre.)
Rom 3:6 En ninguna manera; de otro modo, ¿cómo juzgaría Dios al mundo?
Rom 3:7 Pero si por mi mentira la verdad de Dios abundó para su gloria, ¿por qué aún soy juzgado como
pecador?
Rom 3:8 ¿Y por qué no decir (como se nos calumnia, y como algunos, cuya condenación es justa, afirman que
nosotros decimos): Hagamos males para que vengan bienes?

Podríamos decir que el pecado cumplió su función, ya que la paga del pecado es la muerte.

CONDENACION DEL RESTO DEL MUNDO.

Después de haber tocado el tema de los gentiles, luego hablar de los judíos, por último, Pablo llega a la
conclusión de que no hay ninguno justo, nadie se puede justificar delante del Señor. Nadie puede señalar a
otro, ya que todos están bajo el justo juicio de Dios. TODOS ESTAN BAJO EL PODER DEL PECADO.

Concluye que todo el mundo es responsable y que la verdadera raíz del problema, es que el hombre perdió el
temor de Dios.

Rom 3:9 ¿Qué, pues? ¿Somos nosotros mejores que ellos? En ninguna manera; pues ya hemos acusado a
judíos y a gentiles, que todos están bajo pecado.
Rom 3:10 Como está escrito: No hay justo, ni aun uno;
Rom 3:11 No hay quien entienda, No hay quien busque a Dios.
Rom 3:12 Todos se desviaron, a una se hicieron inútiles; No hay quien haga lo bueno, no hay ni siquiera uno.(B)
Rom 3:13 Sepulcro abierto es su garganta; Con su lengua engañan.(C) Veneno de áspides hay debajo de sus
labios;(D)
Rom 3:14 Su boca está llena de maldición y de amargura.(E)
Rom 3:15 Sus pies se apresuran para derramar sangre;
Rom 3:16 Quebranto y desventura hay en sus caminos;
Rom 3:17 Y no conocieron camino de paz.(F)
Rom 3:18 No hay temor de Dios delante de sus ojos.(G)
Rom 3:19 Pero sabemos que todo lo que la ley dice, lo dice a los que están bajo la ley, para que toda boca se
cierre y todo el mundo quede bajo el juicio de Dios;
Rom 3:20 ya que por las obras de la ley ningún ser humano será justificado delante de él; (H) porque por medio
de la ley es el conocimiento del pecado.

Sale a flote la pregunta v. 9 ¿Somos nosotros mejores que ellos?. Es decir, que los gentiles y los judíos. Y la
respuesta a este pregunta es: En ninguna manera, ya que nosotros tampoco tenemos excusa delante de Dios,.
Ni nosotros podemos acusar a gentiles ni a judíos. Concluye además que: No hay justo, ni aun uno; ni siquiera
el resto del mundo. Y pablo procede a explicar el porqué en los versículos siguientes; veamos:

Rom 3:11 No hay quien entienda, No hay quien busque a Dios.


Rom 3:12 Todos se desviaron, a una se hicieron inútiles; No hay quien haga lo bueno, no hay ni siquiera uno.(B)
Rom 3:13 Sepulcro abierto es su garganta; Con su lengua engañan.(C) Veneno de áspides hay debajo de sus
labios;(D)
Rom 3:14 Su boca está llena de maldición y de amargura.(E)
Rom 3:15 Sus pies se apresuran para derramar sangre;
Rom 3:16 Quebranto y desventura hay en sus caminos;
Rom 3:17 Y no conocieron camino de paz.(F)
Rom 3:18 No hay temor de Dios delante de sus ojos.(G)

Por medio de la ley se conoció el pecado. Nadie pudo, puede ni podrá cumplir lo que la ley exige, por lo tanto,
todos pecaron y como todos pecaron, entonces todos están destituidos de la gloria de Dios. Es decir, todos
están condenados. Los gentiles, los judíos y el resto del mundo. Este es el veredicto final del juicio.

Rom 3:23 por cuanto todos pecaron, y están destituidos de la gloria de Dios,
PABLO ENSEÑA QUE TODA BOCA SE DEBE CERRAR, YA QUE TODOS ESTAMOS BAJO CONDENACION, DEBIDO A
NUESTRO PECADO.

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