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Exposición 3, Leiry

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Exposición #1

Fundamentos del cerebro

Con solo tres libras, el cerebro es el órgano más complejo del cuerpo
humano. Es donde se asienta la inteligencia, se interpretan los sentidos, se
inician los movimientos del cuerpo y se controla el comportamiento.
Resguardado en su caparazón de hueso y bañado por un líquido protector,
el cerebro es la fuente de todas las cualidades que definen nuestra
humanidad. El cerebro es la “joya de la corona” del cuerpo humano.
Se puede comparar el cerebro a un conjunto de expertos. Todas las partes
del cerebro trabajan juntas, pero cada una tiene sus propias
responsabilidades especiales. El cerebro se puede dividir en tres unidades
básicas: el cerebro anterior (o prosencéfalo), el cerebro medio y
el cerebro posterior.

El cerebro posterior incluye la parte superior de la médula espinal, el


tronco encefálico y el cerebelo, que se parece a una pelota de tejido
arrugado. El cerebro posterior controla las funciones vitales del cuerpo
como la respiración y la frecuencia cardíaca.

El cerebelo coordina los movimientos y participa en los movimientos


mecánicos aprendidos. Cuando toca el piano o golpea una pelota de tenis,
está activando el cerebelo.

La parte más alta del tronco encefálico es el cerebro medio, que controla
algunas acciones reflejas y forma parte del circuito involucrado en el
control de los movimientos de los ojos y otros movimientos involuntarios. El
cerebro anterior es la parte más grande y desarrollada del cerebro
humano: está formado principalmente por el telencéfalo (a menudo
conocido simplemente como cerebro) y las estructuras que oculta

Lateralidad cerebral

El “órgano del lenguaje” se encuentra lateralizado en términos


estructurales y funcionales. Se ha prestado una especial atención a
aquellas evidencias fósiles que parecen sugerir la existencia en especies
de homínidos extintas de una lateralización cerebral de carácter estructural
y funcional semejante a la que se advierte en los humanos, que podrían
ser un indicio de la disponibilidad de una (cierta) capacidad de
procesamiento lingüístico. Evidencias adicionales han aportado nuevos
datos sobre los principales hitos que habrían jalonado dicho itinerario
evolutivo, en particular, en lo que concierne a la cuestión de la
lateralización y su relación con el lenguaje.

( estudio)

Definición: La lateralización hace referencia a la distinta especialización de


los hemisferios cerebrales. El hemisferio izquierdo está más especializado
en el lenguaje y control de las emociones y el derecho en el pensamiento
espacial, percepción de las emociones y reconocimiento facial.

Los hemisferios cerebrales son las dos mayores estructuras del encéfalo,
la parte del sistema nervioso central incluida dentro del cráneo. Son
inversos y asimétricos uno del otro y hasta ahora se han realizado muchas
investigaciones para identificar el hemisferio “dominante” de las diferentes
funciones cerebrales, sin que se haya alcanzado una perspectiva global de
esta lateralización cerebral.
Los resultados de este estudio, publicado en Nature Communications,
demuestran por primera vez que la toma de decisiones, como la
percepción y la acción, así como las emociones, son más resonantes para
el hemisferio derecho, mientras que la comunicación simbólica (no verbal)
se basa más en el hemisferio izquierdo. Las conclusiones se han obtenido
tras analizar imágenes de resonancia magnética y funcional obtenidas en
todo el mundo durante más de 15 años. A partir de esta información, los
investigadores identificaron cuatro grupos de funciones extremadamente
lateralizadas según la región cerebral reflejada en las imágenes.

Así, apreciaron que la comunicación simbólica, que se manifiesta en el


lenguaje, la lectura, el cálculo o el lenguaje de personas sordomudas, está
muy lateralizada en el hemisferio izquierdo del cerebro.

Sin embargo, las funciones relacionadas con la percepción y la acción, así


como las emociones, se registran en el hemisferio derecho. La toma de
decisiones también, pero se basa más en las regiones del lóbulo frontal
derecho. Este descubrimiento es especialmente innovador, porque hasta
ahora no se había establecido asimetría alguna entre los hemisferios al
tomar decisiones.

El estudio despeja una antigua duda sobre las conexiones entre


hemisferios, ya que no se sabía si los dos hemisferios colaboran para
procesar más rápidamente la información, o bien reaccionan por separado.

El mapa cerebral descubrió que cuánto más lateralizadas están las


funciones, menores son las conexiones entre hemisferios para
desempeñar una función, confirmando así la hipótesis de que un
hemisferio dominante para una función, está poco conectado con el otro
hemisferio para ser más eficiente.
Otra conclusión que se desprende de este estudio es que las funciones
cerebrales se han ido lateralizando a lo largo de la evolución en la misma
medida en que ha ido aumentando el tamaño del cerebro. Es decir, la
lateralización se ha ido especializando en determinadas funciones para
asegurar la eficiencia cerebral a pesar del aumento de la masa neuronal.

Los investigadores llaman la atención, sin embargo, sobre otra


constatación no menos relevante. Esta optimización por lateralización se
ha realizado a expensas de otra ventaja evolutiva: la recuperación
funcional después de una lesión cerebral.

Eso significa que, debido a la disminución de las conexiones entre los


hemisferios, es ciertamente más difícil para el hemisferio dañado superar
las funciones perdidas en caso de enfermedad o accidente.

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