1.
1La teoría cerebral
Mucho antes de que se conocieran las funciones del cerebro, ya se sabía cómo era su
aspecto. Desde los comienzos de la historia humana, los cazadores debieron advertir que
todos los animales tienen cerebro y que los cerebros de diferentes especies, incluida la
humana, son muy similares, a pesar de las grandes variaciones en cuanto a su tamaño.
¿Qué es el cerebro?
El cerebro, derivado del latín y ubicado dentro del cráneo, es un órgano simétrico
compuesto por dos hemisferios (izquierdo y derecho) conectados por comisuras, siendo
el cuerpo calloso la más grande. Su estructura básica se asemeja a un tubo lleno de
líquido cefalorraquídeo (LCR) que lo protege y ayuda a eliminar desechos. La superficie
externa del cerebro presenta un tejido arrugado llamado corteza cerebral, caracterizada
por pliegues o protrusiones denominados giros o circunvoluciones y hendiduras entre
ellos llamadas surcos. Algunos surcos grandes se conocen como fisuras, como la fisura
longitudinal que separa los hemisferios y la fisura lateral que divide cada hemisferio.
La corteza de cada hemisferio se divide en cuatro lóbulos, nombrados según los huesos
craneales que los cubren: frontal (anterior), parietal (superior y posterior al frontal),
temporal (lateral, aproximadamente donde estaría el pulgar en un puño) y occipital
(posterior).
La corteza cerebral constituye la mayor parte del prosencéfalo, que se desarrolla en la
parte frontal del tubo neural embrionario. Por debajo de la corteza se encuentra el tronco
encefálico, que a su vez se conecta con la médula espinal. Anatómicamente, durante el
desarrollo prenatal, la médula espinal se forma primero, seguida del tronco encefálico y
finalmente el prosencéfalo. Funcionalmente, el prosencéfalo media las funciones
cognitivas, el tronco encefálico regula funciones como comer, beber y moverse, y la
médula espinal transmite información sensorial al cerebro y órdenes motoras a los
músculos. Esta división en tres partes (médula espinal, tronco encefálico y prosencéfalo)
es útil para comprender la evolución anatómica y funcional del cerebro, donde los
animales con solo médula espinal precedieron evolutivamente a aquellos con
prosencéfalo.
• Lóbulo frontal (adelante): Es como el centro de planificación y toma de
decisiones. Te ayuda a pensar en el futuro, resolver problemas y controlar tus
impulsos.
• Lóbulo parietal (arriba y atrás): Es como el centro de procesamiento de la
información sensorial, como el tacto, la temperatura y el dolor. También te ayuda a
ubicarte en el espacio.
• Lóbulo temporal (a los lados, como donde estaría tu pulgar si cierras el puño): Es
importante para la memoria y el procesamiento del sonido.
• Lóbulo occipital (atrás): Es el centro principal para procesar lo que ves.
• Tronco encefálico: Controla funciones básicas para mantenerte vivo, como
respirar, el ritmo de tu corazón y dormir.
• Médula espinal: Es como un cable gigante que lleva mensajes entre tu cerebro y el
resto de tu cuerpo, permitiéndote moverte y sentir.
¿Cómo se relaciona el cerebro con el resto del sistema nervioso?
El cerebro, junto con la médula espinal, forma el sistema nervioso central (SNC). Ambos
están protegidos por huesos: el cráneo protege el cerebro y la columna vertebral protege
la médula espinal. El SNC es como el centro de control principal.
Para comunicarse con el resto del cuerpo, el SNC utiliza una red de "cables" llamados
fibras nerviosas. Estas fibras forman el sistema nervioso periférico (SNP). Algunas de
estas fibras llevan información desde el cuerpo hacia el SNC (información sensorial), y
otras llevan órdenes desde el SNC hacia el cuerpo (órdenes motoras).
Una diferencia importante entre el SNC y el SNP es su capacidad de recuperación: el
tejido del SNP puede regenerarse si se daña, mientras que el tejido del SNC no. Esto
explica por qué, en el caso de L.D., se espera poca recuperación de funciones cerebrales
complejas, aunque su habilidad motora en el golf pueda mejorar.
El SNP se divide en dos partes principales según su función:
• Sistema nervioso somático (SNS): Se encarga de conectar el SNC con los
receptores sensoriales de la piel y con los músculos que podemos controlar
voluntariamente (músculos esqueléticos).
Las vías sensitivas del SNS llevan información desde los sentidos (vista,
oído, tacto, etc.) hacia el cerebro. La información de un lado del cuerpo
generalmente se envía al hemisferio cerebral opuesto. El cerebro utiliza
esta información para crear nuestra percepción del mundo, almacenar
recuerdos y formar expectativas.
Las vías motoras del SNS llevan las órdenes desde el cerebro y la médula
espinal hacia los músculos para producir movimientos voluntarios, como
mover los ojos al leer, usar las manos para pasar las páginas o mantener la
postura. Al igual que con la información sensorial, un hemisferio cerebral
controla principalmente los músculos del lado opuesto del cuerpo.
• Sistema nervioso autónomo (SNA): Controla las funciones involuntarias de los
órganos internos, como el latido del corazón, las contracciones del estómago y la
respiración. Las vías sensitivas y motoras del SNA regulan la actividad de estos
órganos sin que tengamos que pensar en ello conscientemente.
1.2 Perspectivas sobre el cerebro y la conducta:
El tema central en neuropsicología es el modo en que se relacionan cerebro y conducta.
Comenzamos con tres teorías clásicas (mentalismo, dualismo y materialismo) que
representan los diversos intentos de científicos y filósofos para relacionar cerebro y
conducta.
Aristóteles: el mentalismo
El filósofo griego Aristóteles fue el pionero en desarrollar una teoría formal de la conducta,
proponiendo el concepto de una psiquis inmaterial como la responsable de los
pensamientos, percepciones, emociones y procesos mentales como la imaginación, la
opinión, el deseo, el placer, el dolor, la memoria y la razón en los seres humanos.
Aunque Aristóteles consideraba que esta psiquis era independiente del cuerpo, creía que
actuaba a través del corazón para generar la acción. Esta idea se refleja aún hoy en día en
expresiones culturales que utilizan la metáfora del "corazón" para describir la conducta.
La perspectiva de Aristóteles sobre una psiquis inmaterial gobernando la conducta influyó
profundamente al ser adoptada por el Cristianismo en su concepto del alma, lo que
contribuyó a su amplia difusión.
La postura filosófica que atribuye la responsabilidad de la conducta a la mente del
individuo se conoce como mentalismo, que literalmente significa "de la mente". A pesar
del avance de la neurociencia, el mentalismo aún tiene influencia en la neuropsicología
moderna, ya que muchos términos que utilizamos para describir patrones de conducta
(como sensación, percepción, atención, emoción, memoria, voluntad, etc.) tienen sus
raíces en esta concepción.
Además, el mentalismo ha afectado la forma en que la gente piensa sobre el
funcionamiento del cuerpo, ya que la idea de una mente inmaterial implicaba que no
tenía "partes funcionales". Persistimos en usar el término "mente" para describir nuestra
experiencia de una conciencia unificada, incluso reconociendo que el cerebro es un
órgano complejo con múltiples partes y funciones separadas.
Descartes: el dualismo:
El anatomista y filósofo francés René Descartes propuso una influyente teoría en 1684,
considerada un texto temprano sobre neuropsicología, donde otorgó al cerebro un papel
central en la conducta. Inspirado en la mecánica de las estatuas de su época, Descartes
sugirió que el cuerpo humano era similar a una máquina material que ocupa espacio y
responde de forma mecánica y refleja a los estímulos.
En contraste, Descartes postuló que la mente era inmaterial, sin extensión espacial y
distinta del cuerpo. Si bien el cuerpo operaba como una máquina, era la mente la que
decidía qué movimientos debía realizar esa máquina. Descartes ubicó la sede de
interacción entre la mente y el cuerpo en la glándula pineal, una estructura singular en el
tronco encefálico, basándose en su ubicación única y cercana a los ventrículos, donde
creía que la mente controlaba el flujo del líquido cefalorraquídeo hacia músculos y
nervios para generar movimiento.
Descartes consideraba que la corteza cerebral era simplemente una cubierta protectora
de la glándula pineal, una idea que fue posteriormente refutada al no observarse cambios
conductuales evidentes tras lesiones en la glándula pineal (hoy se sabe que está
involucrada en los biorritmos). La corteza, por otro lado, se volvió fundamental para
comprender la conducta a medida que se descubría que realizaba funciones atribuidas
por Descartes a la mente inmaterial.
La postura de Descartes, que sostiene que la mente y el cuerpo son entidades separadas
pero capaces de interactuar, se conoce como dualismo. Esta teoría surgió del problema
mente-cuerpo: ¿cómo una mente inmaterial puede causar movimientos en un cuerpo
material? Un desafío clave para el dualismo es explicar este mecanismo de interacción
sin violar la ley de conservación de la energía. Algunas formas de dualismo intentan
sortear este problema postulando un funcionamiento paralelo sin interacción directa o
una influencia unidireccional del cuerpo sobre la mente.
La teoría dualista de Descartes tuvo consecuencias inesperadas y negativas. Al separar
mente y cuerpo, argumentó que los animales carecían de mente y eran meras máquinas.
También sugirió que la mente se desarrollaba con el lenguaje en los niños y que la
enfermedad mental afectaba la razón de la mente. Estas ideas llevaron a algunos de sus
seguidores a justificar un trato inhumano hacia animales, niños y enfermos mentales, y a
argumentar que el estudio de los animales no era relevante para la neuropsicología
humana.
Sin embargo, el propio Descartes no fue completamente dogmático, mostrando afecto
por su perro y sugiriendo que se podría demostrar experimentalmente la existencia de la
mente en animales a través del lenguaje y la razón. Esta idea ha impulsado líneas de
investigación en la neuropsicología experimental moderna que comparan estas
capacidades entre animales y humanos.
Darwin: el materialismo
A mediados del siglo XIX, surgió el materialismo, una perspectiva que proponía que la
conducta racional podía explicarse completamente por el funcionamiento del sistema
nervioso, sin necesidad de recurrir a una mente inmaterial. Esta idea tuvo sus raíces en
las teorías evolucionistas de los naturalistas ingleses Alfred Russell Wallace y,
principalmente, Charles Darwin.
Tanto Darwin como Wallace observaron las similitudes en las estructuras y la conducta
de diferentes organismos vivos, lo que los llevó a la idea de que todos los animales debían
estar relacionados y haber evolucionado a partir de un ancestro común.
Darwin desarrolló su teoría de la evolución por selección natural en su obra "Sobre el
origen de las especies" (1859). Su planteamiento central era que todos los organismos
descienden de ancestros comunes. Las similitudes entre animales se deben a la herencia
de rasgos de sus padres. El sistema nervioso, siendo una característica común y una
adaptación que surgió una sola vez en la evolución, explica por qué los sistemas
nerviosos de todos los seres vivos son similares. De manera análoga, los animales con
cerebro comparten un ancestro común que desarrolló esta estructura.
La selección natural es el mecanismo propuesto por Darwin para explicar la evolución de
nuevas especies y los cambios a lo largo del tiempo. Dentro de una especie, los
individuos varían en sus rasgos observables (fenotipo). Aquellos individuos cuyas
características les proporcionan una mejor supervivencia en su entorno tienen más
probabilidades de dejar descendencia con esas mismas características.
Posteriormente, los descubrimientos de Gregor Mendel sobre los factores hereditarios
(genes) explicaron cómo se transmiten estas características de padres a hijos. La
capacidad desigual de los organismos para sobrevivir y reproducirse está ligada a los
diferentes genes que heredan.
Mendel también reconoció que el entorno influye en cómo se expresan los genes. La
epigenética es la ciencia que estudia cómo el entorno y la experiencia afectan la
activación o desactivación de los genes, influyendo en los rasgos fenotípicos sin alterar la
secuencia del ADN.
El entorno y la experiencia juegan un papel crucial en la adaptación y el aprendizaje de los
animales, procesos facilitados por la capacidad del cerebro para formar nuevas
conexiones y vías, fenómeno conocido como neuroplasticidad. La epigenética está
particularmente involucrada en cómo los genes median los cambios plásticos del cerebro
en respuesta a las influencias ambientales y la experiencia.
Perspectivas contemporáneas:
La teoría cerebral contemporánea, como teoría científica, es tanto materialista como
neutra respecto de las creencias, inclusive las religiosas. La ciencia no es un sistema de
creencias, sino más bien un conjunto de procedimientos diseñados para permitir a los
investigadores confirmar las respuestas a las preguntas de forma independiente. En la
actualidad, cuando los neurocientíficos usan el término mente, la mayoría no se está
refiriendo a una entidad inmaterial, sino que lo utilizan como síntesis de las funciones
colectivas del cerebro.
1.3 Función cerebral: conocimientos obtenidos de lesiones cerebrales
Localización de las funciones:
ideas Fundamentales de Gall y Spurzheim:
• Propusieron que la corteza cerebral y sus circunvoluciones eran las partes
funcionales del cerebro, refutando la idea de que solo eran una cubierta de la
glándula pineal.
• Demostraron mediante disecciones que el tracto corticoespinal conecta la
corteza de cada hemisferio con la médula espinal del lado opuesto del cuerpo,
sugiriendo que la corteza dirige los movimientos musculares.
• Reconocieron la conexión entre los dos hemisferios a través del cuerpo calloso, lo
que permitía la interacción entre ellos.
• Desarrollaron la hipótesis de la localización de las funciones, postulando que
cada tipo de conducta está controlada por un área cerebral específica.
Desarrollo de la Frenología:
• Gall partió de la observación de que estudiantes con buena memoria parecían
tener ojos grandes y saltones, lo que lo llevó a creer que un área de la memoria
bien desarrollada detrás de los ojos causaba esta protuberancia.
• Gall y Spurzheim relacionaron diferencias individuales con rasgos prominentes de
la cabeza y el cráneo.
• Postularon que las protuberancias en el cráneo indicaban una circunvolución
cortical subyacente bien desarrollada y, por lo tanto, una mayor capacidad para
una conducta específica, mientras que las depresiones indicaban lo contrario.
• Identificaron numerosos rasgos de conducta (tomados de la psicología inglesa y
escocesa) y los asignaron a partes específicas del cráneo y, por ende, del cerebro
subyacente.
• Spurzheim denominó frenología al estudio de la relación entre las características
de la superficie del cráneo y las facultades de una persona. Se crearon mapas
frenológicos que localizaban diversos rasgos de personalidad en diferentes áreas
del cráneo.
• Se desarrolló la craneoscopia, un método para medir las protuberancias y
depresiones del cráneo y correlacionarlas con el mapa frenológico para
determinar la probabilidad de ciertos rasgos de conducta.
Críticas y Legado:
• Las facultades descritas en la frenología eran difíciles de definir y cuantificar
objetivamente.
• Los frenólogos no reconocieron que los rasgos superficiales del cráneo revelan
poco sobre el cerebro subyacente.
• A pesar de sus inexactitudes científicas, la idea de Gall de la localización de las
funciones sentó las bases conceptuales para las perspectivas modernas de la
localización funcional, particularmente en el estudio del lenguaje.
• Gall realizó la primera descripción de un caso en el que el daño cerebral en el
lóbulo frontal se asoció con la pérdida de la capacidad del habla, aunque
inicialmente no le dio gran importancia, creyendo que confirmaba su teoría
frenológica. Este caso posteriormente contribuyó a los descubrimientos sobre el
papel del cerebro en el lenguaje.
En resumen, la teoría de la localización de las funciones propuesta por Gall y Spurzheim,
aunque con errores metodológicos y conceptuales evidentes en su desarrollo de la
frenología, representó un punto de inflexión en la neurociencia, al introducir la idea de
que diferentes áreas del cerebro son responsables de distintas funciones, un concepto
fundamental que ha guiado la investigación posterior sobre la organización funcional del
cerebro.
Lateralización de la función
El texto narra el proceso histórico que llevó al descubrimiento de la lateralización de la
función, específicamente en relación con el lenguaje, demostrando que esta capacidad
se localiza predominantemente en uno de los hemisferios cerebrales.
Primeras Observaciones y Especulaciones:
• Jean Baptiste Bouillaud en 1825 presentó la idea de que el habla se localiza en el
lóbulo frontal, basándose en estudios clínicos y coincidiendo con las ideas de Gall
sobre la localización de funciones en la neocorteza.
• Bouillaud sugirió que el hemisferio izquierdo podría controlar actos realizados con
la mano derecha (escribir, dibujar, etc.), basándose en la observación de que
lesiones en un hemisferio deterioran el movimiento del lado opuesto del cuerpo.
Evidencia Clínica Crucial:
• Marc Dax en 1836 presentó casos clínicos que demostraban una asociación
constante entre trastornos del habla y lesiones en el hemisferio izquierdo. Sin
embargo, su trabajo inicial no tuvo reconocimiento hasta su publicación póstuma
en 1865.
• Ernest Auburtin, yerno de Bouillaud, defendió la localización del habla en el lóbulo
frontal izquierdo. En 1861, comunicó el caso de una paciente que perdía el habla
al presionar su lóbulo frontal expuesto y desafió a la comunidad científica a
refutar sus ideas mediante autopsias.
El Caso de "Tan" y el Descubrimiento de Broca:
• Paul Broca, fundador de la Sociedad Antropológica, aceptó el desafío de Auburtin.
Poco después, examinó al Sr. Leborgne, conocido como "Tan", quien había perdido
la capacidad de hablar, excepto por la sílaba "tan" y una grosería, y presentaba
parálisis en el lado derecho del cuerpo.
• Broca y Auburtin coincidieron en que, si la teoría era correcta, "Tan" debería tener
una lesión frontal.
• Tras la muerte de "Tan" en 1861, la autopsia realizada por Broca reveló una lesión
en el lóbulo frontal izquierdo.
• Broca posteriormente recopiló ocho casos más con afasia y lesiones en el lóbulo
frontal izquierdo, lo que reforzó su conclusión.
La Localización del Lenguaje y la Lateralización Funcional:
• Como resultado de sus estudios, Broca localizó el lenguaje en la tercera
circunvolución (giro) del lóbulo frontal del hemisferio izquierdo, área que hoy se
conoce como área de Broca.
• Al demostrar que el lenguaje se localiza predominantemente en un solo
hemisferio, Broca descubrió el principio de la lateralización funcional, donde un
hemisferio cerebral puede realizar una función no compartida por el otro.
• El hemisferio izquierdo se denominó a menudo el hemisferio dominante debido a
su papel crucial en el lenguaje, considerado fundamental para la conciencia
humana.
• La dificultad para producir el habla resultante de una lesión en el área de Broca se
conoce como afasia de Broca.
Críticas Posteriores:
• El anatomista Pierre Marie criticó el análisis superficial del cerebro de "Tan"
realizado por Broca.
• Marie reexaminó los cerebros preservados de los primeros pacientes de Broca
(Tan y el Sr. Lelong) y señaló que el cerebro de Lelong presentaba atrofia
generalizada y que "Tan" tenía una lesión extensa en la zona posterior de la
corteza, lo que podría haber contribuido a su afasia.
• Aunque Broca era consciente de la lesión posterior en el cerebro de "Tan",
consideró que la lesión frontal era la causa principal de la afasia.
Legado:
• A pesar de las críticas posteriores, el descubrimiento de Broca sobre la
localización del lenguaje y la lateralización funcional se convirtió en un dogma en
la neuropsicología durante los siguientes 100 años, aunque matizado por las
observaciones de Pierre Marie.
Un modelo de lenguaje lateralizado:
El texto describe el primer modelo de lenguaje lateralizado, propuesto por el anatomista
alemán Carl Wernicke en 1874, basándose en sus observaciones de pacientes con afasia.
El Modelo de Wernicke:
• Wernicke, partiendo del conocimiento de que la corteza auditiva se localiza en el
lóbulo temporal, detrás del área de Broca, sospechó una conexión entre la
audición y el habla.
• Describió casos de pacientes afásicos con lesiones en el área auditiva del lóbulo
temporal, quienes presentaban síntomas distintos a los de la afasia de Broca.
Características de la Afasia de Wernicke:
• A diferencia de los pacientes con afasia de Broca, estos pacientes no mostraban
parálisis del lado opuesto del cuerpo.
• Su habla era fluida, pero el contenido era confuso y carecía de sentido.
• Aunque podían oír, tenían dificultad para comprender y repetir lo que se les decía.
• Este síndrome se conoce como afasia de Wernicke, afasia del lóbulo temporal o
afasia fluente.
• La región del lóbulo temporal asociada con esta afasia se denomina área de
Wernicke.
Componentes del Modelo:
• Wernicke propuso que la información sensitiva auditiva viaja desde los oídos
hasta los lóbulos temporales.
• En el área de Wernicke, estos sonidos se procesan en imágenes auditivas o ideas
de los sonidos de las palabras.
En resumen, el modelo de lenguaje lateralizado de Wernicke introdujo la idea de que la
comprensión del lenguaje se localiza en una región distinta del cerebro (el área de
Wernicke en el lóbulo temporal izquierdo) en comparación con la producción del habla (el
área de Broca en el lóbulo frontal izquierdo). Este modelo fue fundamental para avanzar
en la comprensión de la organización neuronal del lenguaje y la especialización
hemisférica.
Desconexión:
El texto explica el concepto de desconexión en neuropsicología, desarrollado a partir del
modelo de lenguaje de Wernicke, y cómo la interrupción de las vías de comunicación
entre diferentes áreas cerebrales puede causar déficits específicos.
La Predicción de Wernicke: Afasia de Conducción:
• Basándose en su modelo, Wernicke predijo un nuevo trastorno del lenguaje, la
afasia de conducción, que ocurriría si se cortaran las fibras arcuatas, el haz de
axones que conecta el área de Broca y el área de Wernicke.
• En este trastorno, las áreas del lenguaje en sí estarían intactas, pero la conexión
entre ellas se interrumpiría.
• Wernicke postuló que los pacientes con afasia de conducción conservarían los
sonidos y los movimientos del habla, pero tendrían dificultades porque el habla no
podría ser "conducida" de la comprensión a la producción.
• Una característica clave sería la incapacidad para repetir lo que escuchan.
• Posteriormente, la predicción de Wernicke fue confirmada, y el neurólogo
americano Norman Geschwind actualizó el modelo del lenguaje, incorporando la
conexión entre las áreas, en lo que se conoce como el modelo de Wernicke-
Geschwind.
El Concepto de Desconexión:
• La idea de Wernicke sobre la desconexión introdujo una nueva perspectiva para
comprender los síntomas del daño cerebral. Sugirió que, si bien diferentes áreas
tienen funciones distintas, son interdependientes y necesitan comunicarse para
funcionar correctamente.
• La interrupción de las vías de conexión actúa como un "puente deteriorado",
impidiendo el flujo de información entre las regiones cerebrales y, por lo tanto, la
ejecución de funciones complejas.
Otras Aplicaciones del Concepto de Desconexión:
• El neurólogo francés Joseph Dejerine describió la alexia (pérdida de la capacidad
para la lectura) como resultado de una desconexión entre el área visual del
cerebro y el área de Wernicke.
• Hugo Liepmann, discípulo de Wernicke, demostró que la apraxia (incapacidad
para realizar secuencias de movimientos) podía ser causada por la desconexión
entre áreas motoras y sensitivas.
Importancia de la Desconexión en Neuropsicología:
• La desconexión es un concepto importante porque sugiere que las conductas
complejas se desarrollan como una serie de etapas, donde la información
sensorial viaja a través de diferentes estructuras cerebrales antes de generar una
respuesta.
• Además, la interrupción de las vías de conexión puede ocasionar trastornos
similares a los producidos por el daño directo a las propias estructuras
cerebrales.
En resumen, el concepto de desconexión, originado de la predicción de Wernicke sobre la
afasia de conducción, revolucionó la neuropsicología al destacar la importancia de las
vías de comunicación entre las diferentes áreas cerebrales para la función cognitiva. La
interrupción de estas conexiones puede llevar a déficits específicos, incluso si las áreas
involucradas están intactas, lo que subraya la naturaleza interconectada del
procesamiento cerebral para conductas complejas como el lenguaje, la lectura y la
acción.
Neuroplasticidad
El texto aborda el concepto de neuroplasticidad, la capacidad del cerebro para
reorganizarse y adaptarse en respuesta a la experiencia o la lesión, presentando los
experimentos iniciales que desafiaron la estricta localización de las funciones y sentaron
las bases para su comprensión.
Desafío a la Localización Estricta:
• En el siglo XIX, los fisiólogos Pierre Flourens y Friedrich L. Goltz realizaron
experimentos en animales que cuestionaron la idea de que las funciones
cerebrales estaban rígidamente localizadas.
• Ambos crearon modelos animales de lesiones cerebrales humanas mediante la
extirpación de pequeñas regiones de la corteza.
• Contrariamente a sus expectativas de observar pérdidas específicas de función,
encontraron que los animales mostraban recuperación funcional con el tiempo.
• Flourens observó que palomas con alteraciones iniciales en la alimentación y el
vuelo recuperaban ambas capacidades.
• De manera más notable, Goltz extirpó gran parte de la corteza cerebral de perros y
observó una recuperación significativa de diversas funciones a lo largo del tiempo.
Un perro que sobrevivió 18 meses demostró comportamientos complejos como
caminar en terrenos irregulares, recuperar el equilibrio, corregir posturas
anormales, cojear protegiendo una pata lesionada, orientarse al tacto, intentar
morder estímulos, discriminar sabores y responder a la luz y el sonido (aunque
con umbrales elevados).
Implicaciones de la Recuperación Funcional:
• Las capacidades de recuperación observadas por Flourens y Goltz sugirieron que
otras partes del cerebro, como el tronco encefálico en el caso del perro de Goltz,
podían compensar o sustituir las funciones perdidas debido a la lesión cortical.
• Estos experimentos tempranos sentaron las bases para el énfasis en la
recuperación de la función y la promoción de la rehabilitación después de una
lesión cerebral en la neuropsicología moderna.
Neuroplasticidad en la Neuropsicología Actual:
• Los neuropsicólogos reconocen que, si bien la recuperación completa de la
función puede no ser siempre posible, la plasticidad cerebral puede estimularse
para lograr mejoras funcionales significativas después de una lesión.
En resumen, los experimentos de Flourens y Goltz en el siglo XIX proporcionaron
evidencia temprana de la neuroplasticidad, la capacidad del cerebro para adaptarse y
reorganizarse después de una lesión. Sus hallazgos, que demostraron la recuperación
funcional en animales con daño cortical, desafiaron las visiones estrictamente
localizacionistas y establecieron un fundamento crucial para la comprensión actual de
cómo el cerebro puede compensar el daño y cómo la rehabilitación puede aprovechar
esta plasticidad para mejorar los resultados funcionales.
Organización jerárquica: