Secuencia didáctica Prácticas del Lenguaje
Tiempo: Abril-mayo (12 clases aprox)
Docente: Silvina Grillo
Año: 4°
El traje nuevo del Emperador de Hans Christian Andersen.
Propósitos: Intercambiar oralmente en torno al cuento a fin de profundizar su interpretación. Releer algunos
fragmentos para discutir sus diferentes interpretaciones o para apreciar los efectos del lenguaje de los cuentos.
Plantear por escrito algunas preguntas o problemas que contribuyan a involucrar a todas y todos en la reflexión
sobre el cuento. Proponer situaciones de escritura que impliquen un desafío en la composición del texto, es decir, un
desafío referido a la planificación, la textualización y la revisión. Acompañar a las y los estudiantes durante todo el
proceso de escritura.
Introducción
Para iniciar la clase, la docente escribe en el pizarrón “El traje nuevo del Emperador” les comenta que éste es otro
cuento clásico, como El gato con botas, leído anteriormente y su autor es Hans Christian Andersen.
Luego se abre un intercambio sobre el mismo, si ya lo conocen, recuerdan sus personajes, si conocen distintas
versiones y otras ideas que surjan en esta conversación.
Lectura por parte del docente
La docente procederá a la lectura del cuento, leerá de manera pausada y realizará las interrupciones que considere
necesarias con el fin de despejar las posibles dudas que surjan. Luego de la lectura se realizará un intercambio con
los estudiantes. Algunas intervenciones posibles podrían ser:
o ¿Quiénes engañan a quiénes en este cuento?
o ¿Cómo es posible que tan solo dos bribones hayan podido engañar a un reino entero?
o No hay duda de que los tejedores engañan a todos, pero… ¿son los únicos que engañan o hay otros
personajes que también mienten? ¿Quiénes? Vamos a ir nombrándolos a todos…
o ¿Se dieron cuenta de que el engaño es como una bola de nieve que se va agrandando? Cada vez hay más
personas que dicen ver la tela… Vamos a releer estos fragmentos para ver cómo se extiende:
Todos en la ciudad hablaban de la espléndida tela como si la hubiesen visto.
— ¡Es preciosa, elegantísima, estupenda! –corría de boca en boca y todos estaban entusiasmados con ella.
o ¿Cómo es posible que nadie sospeche que los tejedores puedan estar mintiendo? ¿O alguien sospechará?
o Cada uno de los personajes parece confiar más en lo que ven los demás que en lo que ven sus propios ojos,
¿por qué será?
o Vamos a releer esta parte para ver si nos ayuda a entender por qué se impuso el engaño de esa manera
entre toda la gente:
Nadie permitía que los demás se dieran cuenta de que no veían nada, porque eso hubiera significado que eran
indignos de su cargo o que eran tontos de remate.
o El traje que supuestamente hicieron los tejedores servía para diferenciar a quienes no eran muy perspicaces
de quienes sí lo eran. ¿Sucede esto en el cuento? Al final del cuento, ¿sabemos quiénes son astutos y
quiénes no lo son?
Registramos en la carpeta luego del título del cuento
Escuchamos el cuento de Andersen.
Conversamos sobre el engaño y las actitudes de los personajes sobre el mismo
Escribimos una lista con los personajes que engañan.
Buscar información en el texto
¿Cómo era el paño tejido por los falsos tejedores? Contá qué cualidades tenía
Releé y anotá todas las formas en que son nombrados estos personajes.
Contá con tus palabras la parte del cuento cuando el ministro visita a los tejedores
Explicá por qué el Emperador ordenó a los tejedores que prepararan el traje sabiendo que la tela era invisible
Buscá en el texto y transcribí cuando los falsos tejedores le entregaron el traje terminado al emperador.
¿Qué dirán?
Imaginá y escribí qué podrían haber estado hablando los forasteros en esta parte del cuento. Escribí en globos de
diálogo.
Comentá con tus palabras qué era lo que sucedía en esta imagen para aportar más información a los diálogos de
estos personajes.
Marcá cuáles de las siguientes ideas corresponden a esta parte de la historia
El emperador desfila con su traje nuevo por el pueblo
Los forasteros se presentan como tejedores.
Los falsos tejedores instalaron un taller en el palacio.
Un niño exclamó que el emperador estaba desnudo.
Todo el mundo empezó a cuchichear sobre lo que dijo el pequeño.
El emperador está en el ropero.
El emperador pensaba que el pueblo tenía razón.
Sobre las motivaciones de los personajes
Leé las siguientes oraciones y transcribí del texto las partes que te hacen dar cuenta de las siguientes afirmaciones.
Cada estudiante tendrá un momento para leer y buscar los fragmentos que les puedan ser útiles para dar cuenta de
las afirmaciones. Trabajamos en la realización de un cuadro de manera colectiva por medio del dictado a la docente.
Puede haber varias razones que lleven a una persona a actuar de cierto modo. Ese es el caso
del emperador que encarga el traje a los falsos tejedores impulsado por…
Una razón de índole personal-su vanidad y
su afición a la vestimenta.
Una cuestión de Estado como lo es
“distinguir a los listos de los tontos” entre
los funcionarios de su corte.
Varios personajes mienten al afirmar que ven el traje, pero las razones que los guían a
hacerlo son:
Algunos tienen miedo de perder su puesto y
otros de quedar en ridículos.
Los funcionarios temen a la mirada del
emperador.
La gente del pueblo teme a la mirada de sus
vecinos.
EL emperador, se siente amenazado tanto
por la opinión de sus funcionarios tanto
como la de su pueblo.
Completá la siguiente ficha con tus propias interpretaciones.
¿Qué nos dice esta parte del cuento sobre los gustos de emperador?
¿Qué te parece que quería expresar la gente sobre su gobernante cuando decía “El emperador está en el ropero”?
Relee el fragmento.
Hace muchos años vivía un Emperador tan aficionado a los trajes nuevos que gastaba todo su dinero en vestir con la
máxima elegancia. No se interesaba por sus soldados, ni le atraía el teatro, ni le gustaba pasear en coche por el
bosque, a menos que fuera para lucir sus atuendos nuevos. Tenía un traje distinto para cada hora del día, y de la
misma manera que se dice que un rey se encuentra en el Consejo, de él se decía siempre:
—El Emperador está en el ropero.
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¿El emperador manda a hacer el traje porque le gustaba mucho la ropa o hay otra razón también? Relee el
fragmento:
“Me gustaría saber lo que han avanzado con la tela”, pensaba el Emperador, pero se encontraba un poco confuso en
su interior al pensar que el que fuese tonto o indigno de su cargo no podría ver lo que estaban tejiendo. No es que
tuviera dudas sobre sí mismo; pero, por si acaso, prefería enviar primero a otro, para ver cómo andaban las cosas.
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Aquí el narrador afirma que los funcionarios eran honrados ¿Cuál será entonces el motivo que los lleva a mentir?
¿Cómo creen que se sentían mientras lo hacían?
—¿Verdad que es admirable? –preguntaron los dos honrados funcionarios–. Fíjese, Vuestra Majestad, en estos
colores y estos dibujos –y señalaban el telar vacío, creyendo que los demás veían perfectamente la tela.
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El pueblo primero cuchichea y después grita. ¿Por qué piensan qué sucedía esto?
Y todo el mundo empezó a cuchichear sobre lo que acababa de decir el pequeño. —¡Pero si no lleva nada puesto! ¡Es
un niño el que dice que no lleva nada puesto! —¡No lleva traje! –gritó, al fin, todo el pueblo.
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El final del cuento
La docente relee un fragmento para profundizar la interpretación del final del cuento
Los chambelanes encargados de llevar la cola bajaron las manos al suelo para levantarla, y siguieron con las manos
en alto como si estuvieran El traje nuevo del Emperador 6 sosteniendo algo en el aire; por nada del mundo hubieran
confesado que no veían nada. Y de ese modo marchó el Emperador bajo el espléndido palio, mientras que todas las
gentes, en la calle y en las ventanas, decían: —¡Qué precioso es el nuevo traje del Emperador! ¡Qué magnífica cola!
¡Qué bien le sienta! Nadie permitía que los demás se dieran cuenta de que no veían nada, porque eso hubiera
significado que eran indignos de su cargo o que eran tontos de remate. Ningún traje del Emperador había tenido
tanto éxito como aquel. —¡Pero si no lleva nada! –exclamó de pronto un niño. —¡Dios mío, escuchad la voz de la
inocencia! –dijo su padre. Y todo el mundo empezó a cuchichear sobre lo que acababa de decir el pequeño. —¡Pero
si no lleva nada puesto! ¡Es un niño el que dice que no lleva nada puesto! —¡No lleva traje! –gritó, al fin, todo el
pueblo. Aquello inquietó al Emperador, porque pensaba que el pueblo tenía razón; pero se dijo: “Hay que seguir en
la procesión hasta el final”. Y se irguió aún con mayor arrogancia que antes; y los chambelanes continuaron portando
la inexistente cola.
Respondé las siguientes preguntas:
1. ¿Cómo les parece que hubiese seguido el cuento si el niño no hubiese hablado para señalar que el
emperador estaba desnudo?
2. ¿Por qué creen que el único que se animó denunciar el engaño fue un niño?
3. El emperador se da cuenta de que realmente está desnudo a la vista de su pueblo. Sin embargo, decide
seguir la procesión hasta el final. ¿Cuál será su intención al hacer esto?
4. ¿Qué opinan de la decisión del emperador?
5. Después de que se descubre el engaño, los chambelanes siguen caminando detrás del emperador
pretendiendo sostener la cola inexistente de un traje inexistente. ¿Qué los motivará a hacer esto?
6. ¿Qué habrá pasado con los tejedores después? ¿Habrán logrado escapar o habrán sido encarcelados?
Para profundizar en el mundo interno de los personajes.
Analizamos la contradicción entre lo que piensan y lo que dicen los personajes.
Anoten en cada caso lo que piensan o lo que dicen según corresponda. El primer cuadro se realizará en forma
conjunta y luego se completarán los siguientes de manera individual.
El viejo ministro
Piensa Dice
“¡Dios me guarde!”, pensó, abriendo unos ojos como
platos. “¡No veo nada!”.
“¡Dios mío!”, pensó. “¿Seré tonto acaso? ¿Es posible
que sea inútil para el cargo? No debo decir a nadie que
no he visto la tela”.
El funcionario
Piensa Dice
¡El tejido es digno de admiración!
El emperador
Piensa Dice
—¡Oh, es bellísima! –dijo en voz alta–. Tiene mi real
aprobación. –Y con un gesto de agrado miraba el telar
vacío, sin decir ni una palabra de que no veía nada.
Escribir un nuevo episodio.
Para ayudar a planificar el texto (en parejas)
Antes de comenzar la planificación en parejas, la docente puede:
Anticipar que van a escribir de forma individual un episodio en el que aparece un nuevo personaje que es
enviado a ver el supuesto traje: la Emperatriz.
Recuperar qué sucede en el cuento cuando el viejo ministro, el funcionario y el emperador ven la tela.
Recordar que en todos los casos piensan una cosa y dicen otra.
Comentar con las niñas y los niños que la emperatriz tiene que continuar con el engaño -como hacen los
otros personajes- para que no se modifique el final del cuento.
Hacer un listado de los hechos que no pueden faltar en el episodio. Por ejemplo:
o El Emperador envía a la Emperatriz a ver la tela.
o La Emperatriz se presenta ante los tejedores.
o Los tejedores le muestran la tela.
o La Emperatriz no la ve y piensa qué decir.
o La Emperatriz miente y halaga el tejido.
o La Emperatriz visita al Emperador y le describe la tela.
Luego, en parejas, discuten en torno a las siguientes consignas:
Por último, para anticipar algunos de los problemas que se les presentarán al escribir, será productivo reflexionar
con las y los estudiantes sobre las marcas que se utilizan en el cuento para diferenciar lo que los personajes piensan
de lo que dicen. Para esto, se podrá elegir algún fragmento del cuento en el que se observen esas marcas. Por
ejemplo:
Escribí un nuevo episodio del cuento en el que la Emperatriz es enviada a ver el supuesto traje. Continuá el siguiente
fragmento:
Entonces, el emperador decidió pedirle a la Emperatriz que visitara a los tejedores, ya que la consideraba una mujer
muy inteligente y con muy buen gusto para elegir sus vestidos.
AL día siguiente se presentó la Emperatriz ante los tejedores…..
Revisión del texto
Una vez que las niñas y los niños finalicen la primera versión del nuevo episodio, será conveniente que la docente
dedique tiempo a hacer una lectura general para encontrar problemas comunes a todas las producciones. Algunos
de los aspectos a revisar pueden ser los siguientes:
¿La Emperatriz continúa con el engaño?
¿Se incluyen todos los hechos que no pueden faltar en el episodio?
En lo que piensa la Emperatriz, ¿se incluyen las razones que tiene para no decir la verdad? ¿Se hace
referencia a sus dudas y sus temores?
En lo que dice la Emperatriz, ¿se observan las contradicciones con lo que piensa?
¿Hay marcas que diferencien lo que la Emperatriz piensa de lo que dice? ¿Queda clara esa diferencia para las
lectoras y los lectores?
Reflexionamos sobre la forma de referirse a los personajes para evitar repeticiones.
Leé el siguiente fragmento escrito por otro estudiante.
La Emperatriz fue al salón donde estaban los tejedores. Al verla llegar, los tejedores se hicieron los que trabajaban.
Los tejedores cortaban el aire con sus tijeras y movían las agujas para todos lados, como si hubiese una tela de
verdad. Entonces la Emperatriz se asustó mucho y pensó: “¡No puedo ver nada! Debo ser medio tonta. Tengo que
disimular para que los tejedores no se den cuenta o dejaré de ser Emperatriz”. Y entonces les dijo a los tejedores:
—¡Nunca vi un vestido más hermoso que este!
Al escucharla, los dos tejedores se sonrieron porque se dieron cuenta de que la Emperatriz también había caído en la
trampa
Para pensar entre todos:
La docente comparte la lectura del texto con el grupo y propone revisarlo a partir de una pregunta general (por
ejemplo, “¿Hay algo que les ‘suene mal’ en el texto que acabamos de leer?”). Es muy probable que algunas o algunos
estudiantes señalen que se repite demasiadas veces la palabra “tejedores”. En caso de que no sea así, la docente
podrá guiar el intercambio hacia ese aspecto en particular, de tal modo que quede planteado el problema: ¿cómo
nombrar a esos personajes sin usar la palabra “tejedores” una y otra vez? Luego, será conveniente darles la palabra a
las chicas y los chicos para que, en un intercambio colectivo, propongan posibles soluciones para evitar las
reiteraciones innecesarias (¿De qué manera les parece que podemos resolver este problema?). Seguramente, algunas
y algunos propondrán reemplazar “tejedores” por “ellos” o, quizás, suprimir “tejedores” en la parte que dice “Y
entonces les dijo a los tejedores” puesto que ya se sabe que la Emperatriz está hablando con ellos
Luego de conversar, de manera individual, cada estudiante deberá:
Transcribí el texto pero haciendo las modificaciones necesarias para evitar las repeticiones.
Reflexionar sobre el uso de las marcas que permiten diferenciar las voces -o pensamientos- de los personajes de la
voz del narrador
Las siguientes actividades se proponen para sistematizar el uso de las convenciones que permiten diferenciar las
voces -o pensamientos- de los personajes de la voz del narrador.
Algunas clases atrás estuvimos analizando ejemplos del cuento y vimos que se usan distintas marcas para distinguir
lo que dicen o piensan los personajes de la voz del narrador. Veamos un nuevo ejemplo:
Seguido de una multitud de personajes distinguidos, entre los cuales figuraban los dos viejos y buenos funcionarios
que habían ido antes, se encaminó a la sala donde se encontraban los pícaros, los cuales continuaban tejiendo
afanosamente, aunque sin hebra de hilo.
—¿Verdad que es admirable? –preguntaron los dos honrados funcionarios–. Fíjese, Vuestra Majestad, en estos
colores y estos dibujos –y señalaban el telar vacío, creyendo que los demás veían perfectamente la tela.
Como se habrán dado cuenta, en este fragmento los funcionarios están hablándole al Emperador. ¿Qué marcas se
utilizan para indicar que esa es su voz?
Ustedes dicen que para señalar que hablan los personajes se usa la raya de diálogo al comienzo de su intervención.
¿Hay alguna otra marca espacial que se use? ¿Se dieron cuenta de que la voz de los personajes se coloca en el
renglón siguiente? Busquen en el cuento otros fragmentos para ver si esto es siempre así.
¿Por qué después de preguntarle “—¿Verdad que es admirable?” se pone otra raya de diálogo? ¿Quién dice
“preguntaron los dos honrados funcionarios”?
Durante la puesta en común, la docente interviene para pasar en limpio las siguientes conclusiones:
Cuando el narrador le da la voz a uno de los personajes, lo que dice ese personaje se coloca en el renglón
siguiente precedida por una raya;
Cuando el narrador “interrumpe” la voz del personaje, lo que dice el narrador se encierra entre dos rayas.
Ahora vamos a analizar en parejas un ejemplo en el que aparece lo que piensa un personaje.
o Lean en parejas el siguiente fragmento del cuento:
“¿Qué es esto?”, pensó el Emperador. “¡Yo no veo nada! ¡Esto es terrible! ¿Seré tonto? ¿O es que no merezco ser
emperador? ¡Resultaría espantoso que fuese así!”.
Discutan entre ustedes:
En este caso, el Emperador está pensando. ¿Qué marcas se utilizan para separar sus pensamientos de la
voz del narrador?
¿Sucede algo similar a lo que vimos en el ejemplo anterior? ¿El narrador “interrumpe” los pensamientos
del personaje? ¿Cómo se señala esa “interrupción”?
Escriban una conclusión que dé cuenta de lo que conversaron sobre el uso de las marcas en este caso.
La docente coordina la puesta en común y propone ampliar las conclusiones anteriores:
se usan comillas para indicar que un personaje está pensando;
si el narrador “interrumpe” la voz del personaje, se cierran las comillas y se vuelven a abrir cuando continúan
los pensamientos del personaje.
A modo de cierre, se puede ofrecer el siguiente texto que incluye tanto las voces de los personajes como sus
pensamientos. Las chicas y los chicos deberán leerlo y explicar por qué en algunos casos se usa la raya de diálogo y
en otros las comillas.
Lean el siguiente fragmento del cuento y expliquen:
o qué marcas se usan para distinguir las voces de los personajes de la del narrador;
o qué marcas se usan para distinguir los pensamientos de los personajes de la voz del narrador.
Los dos estafadores le pidieron que se acercase y le preguntaron si no encontraba preciosos el color y el dibujo.
Al decirlo, señalaban el telar vacío, y el pobre ministro seguía con los ojos desencajados, pero sin ver nada,
puesto que nada había.
“¡Dios mío!”, pensó. “¿Seré tonto acaso? ¿Es posible que sea inútil para el cargo? No debo decir a nadie que no
he visto la tela”.
—¿Qué? ¿No decís nada del tejido? –preguntó uno de los pillos.
—¡Oh, precioso, maravilloso! –respondió el viejo ministro mirando a través de los lentes–. ¡Qué dibujos y qué
colores! Desde luego, diré al Emperador que me ha gustado extraordinariamente.