“Más allá del plano”
En Planilandia, los habitantes solo conocían el largo y el ancho. Todo era plano, sin
arriba ni abajo. El protagonista de nuestra historia es un Cuadrado, un ser inteligente
pero limitado por su visión bidimensional. Un día cualquiera, mientras reflexionaba
sobre el orden de su mundo, notó algo extraño: un punto apareció de la nada frente a
él. Luego, ese punto se transformó en un pequeño círculo, creció rápidamente, y luego
disminuyó hasta desaparecer. El Cuadrado se asustó: nunca había visto nada igual.
La figura que había aparecido era una Esfera que venía desde la tercera dimensión.
Pero como el Cuadrado no podía ver la altura, solo percibía secciones de la esfera a
medida que esta atravesaba su mundo plano. Para el Cuadrado, era imposible
concebir que ese "círculo cambiante" fuese parte de algo más grande.
La Esfera intentó explicarle: "Yo soy redonda, pero en tres dimensiones. Tienes que
imaginar una nueva dirección, más allá de tu izquierda y derecha, más allá de tu
adelante y atrás." El Cuadrado se molestó. "¡Eso no existe! Si no lo puedo ver ni tocar,
no es real", gritó.
La Esfera, con compasión, lo elevó fuera de Planilandia. Por primera vez, el Cuadrado
vio su mundo desde fuera: pudo ver el interior de las casas, el contenido de los
objetos, y lo más impactante, vio a sí mismo. Comprendió que había algo más allá de
su percepción. Emocionado, quiso compartir esta verdad con los demás habitantes de
Planilandia. Pero al regresar, lo acusaron de mentiroso y de hablar de herejías. "Nadie
puede ver desde fuera. Solo hay largo y ancho", le decían. Fue encerrado por desafiar el
pensamiento aceptado.
El Cuadrado, desde su confinamiento, no se arrepintió. "Si hay una tercera dimensión
que no podíamos ver", pensaba, "quizá haya una cuarta, una quinta... Quizá el universo
sea mucho más grande de lo que nunca imaginamos".