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bases para la resolución de los casos 43

Derecho Aplicable

Rosembert Ariza Santamaría

I. Introducción

Este aparte nos debe ayudar a resolver la pregunta: ¿Qué normas resultan apli-
cables en cada uno de los tres casos objeto de estudio?
Un factor a tener en cuenta frente al derecho aplicable es la gran diferencia y
complejidad de los sistemas jurídicos existentes en los países de América latina y,
por ende, la gran diversidad de leyes y regulaciones de cada país, así como la inter-
pretación por parte de los tribunales en las controversias que se suscitan por motivo
del involucramiento de personas que tienen la condición de indígenas. La preten-
sión entonces en este acápite no es otra que dar unas pautas generales que permitan
dilucidar el derecho aplicable en los tres casos que se ponen en conocimiento de las
y los jueces y magistrados en perspectiva intercultural.
Por esto es clave precisar de entrada lo que entendemos por multiculturalismo e
interculturalidad como mecanismos de diálogo entre sistemas jurídicos estatales y
sistemas jurídicos indígenas.
Se insiste en que lo multicultural es un hecho, el multiculturalismo una inten-
ción política y lo intercultural una relación social. Intercultural es el término que
da cuenta del conjunto de relaciones sociales entre las culturas o de las derivadas de
un multiculturalismo. De lo intercultural se derivan acciones y valores que corres-
ponden a situaciones de contacto. Intercultural es el cúmulo de relaciones sociales
que ponen en relación a los hombres a partir del reconocimiento recíproco de las
diferencias culturales.
El principio de reconocimiento es importante en términos de interculturalidad,
porque el reconocer significa tener principios de acción comunes y principios de
identidad en el funcionamiento del sistema judicial. La justicia intercultural es un
acto performativo, crea realidad judicial, mantiene la identidad de todos los inter-
vinientes en un proceso, sus lugares en el proceso, y sus competencias.
El respeto no está fundado en la tolerancia, en el sentido de aguantar y respetar
lo absurdo, sino de ceñirse a los principios de toda práctica judicial. Es cierto que
los sistemas jurídicos son unidades complejas, pero para que la maquinaria fun-
cione adecuadamente, no se necesita que la intervengamos con criterios distintos
a los que ella tiene para funcionar por sí misma. El respeto es el que tiene un juez
por otro juez respecto de su independencia. Irrespetamos ese acuerdo fundamen-
tal con ciertas prácticas, cuando sin procedimiento judicial emitimos juicios de
44 elementos y técnicas DE PLURALISMO JURÍDICO

valor, porque las prácticas judiciales indígenas nos resultaron equívocas a nuestros
criterios legales, sin haber coordinado y comprendido el otro sistema judicial.
Por esto compartimos lo planteado por la Corte Constitucional Colombiana
cuando exhorta a la sociedad mayoritaria al reconocimiento:

Los Estados, entonces, han descubierto la necesidad de acoger la


existencia de comunidades tradicionales diversas, como base impor-
tante del bienestar de sus miembros, permitiendo al individuo definir
su identidad, no como “ciudadano” en el concepto abstracto de perte-
nencia a una sociedad territorial definida y a un Estado gobernante,
sino una identidad basada en valores étnicos y culturales concretos.
Para que la protección a la diversidad étnica y cultural sea realmen-
te efectiva, el Estado reconoce a los miembros de las comunidades
indígenas todos los derechos que se reconocen a los demás ciudada-
nos, prohibiendo toda forma de discriminación en su contra, pero
además, y en aras de proteger la diversidad cultural, otorga ciertos
derechos radicados en la comunidad como ente colectivo. En otras
palabras, coexisten los derechos del individuo como tal, y el derecho
de la colectividad a ser diferente y a tener el soporte del Estado para
proteger tal diferencia. Sentencia T – 496/96.

Explícita la perspectiva para abordar el presente tema, lo pertinente es señalar


los aspectos a abordar en esta aparte del Manual en lo que concierne al derecho
aplicable, cabe iniciar por el alcance de los tratados internacionales en el ordena-
miento interno, lo segundo será lo referente a la jurisdicción nacional y su alcance
en materia de diversidad y pluralismo jurídico, y lo tercero el reconocimiento ma-
terial por parte del derecho nacional de los derechos propios o normas de las co-
munidades indígenas u originarias. Seguidamente revisaremos el bloque de cons-
titucionalidad, elementos de ponderación-interpretación, peritazgo antropológico
y todo en clave de resolver los tres casos objeto de estudio..

II. Derecho aplicable

1. Derecho aplicable a partir de las normas internacionales

El derecho a revisar para garantizar el acceso a la justicia indígena en el mar-


co de las normas internacionales está regulado por un conjunto de instrumentos
internacionales de carácter general, entre los que se hallan: el Pacto Internacional
de Derechos Civiles y Políticos y sus Protocolos Opcionales; el Pacto Internacional
de Derechos Económicos, Sociales y Culturales; la Convención Internacional para
la Eliminación de todas las Formas de Discriminación a la Mujer; la Convención
bases para la resolución de los casos 45

Internacional de los Derechos del Niño, entre otros. En el plano regional Ameri-
cano, la Declaración Americana de Derechos y Deberes del Hombre y la Conven-
ción Americana sobre Derechos Humanos o Pacto de San José, y el Protocolo de
San Salvador sobre Derechos Económicos, Sociales y Culturales. En la práctica los
instrumentos que son indispensables para el ejercicio jurisdiccional son el Conve-
nio 169 de la OIT y la Declaración de las Naciones Unidas sobre los derechos de
pueblos indígenas.
Es necesario estudiar los respectivos instrumentos internacionales ratificados
por los respectivos países, así como la jurisprudencia de los tribunales interna-
cionales e instancias del sistema internacional de justicia buscando la unificación
o armonía internacional de las decisiones. Para esto es necesario analizar los sis-
temas vigentes en dichas jurisdicciones, el reconocimiento y la ejecución de sen-
tencias en materia de pueblos indígenas, para establecer qué elementos de dichos
instrumentos y sentencias se pueden incorporar en la decisión nacional y local.
Hay normas de la jurisdicción internacional que determinan la autoridad na-
cional competente para conocer y decidir una causa donde los pueblos indígenas
estén involucrados. Algunos ordenamientos nacionales tienen plenamente defini-
do el reconocimiento del ejercicio jurisdiccional por parte de los pueblos indígenas
como la aplicación de sus normas en sus territorios como vemos a continuación:
En Colombia el Artículo 246 de la Constitución Política de 1991 señala: Las
autoridades de los pueblos indígenas podrán ejercer funciones jurisdiccionales
dentro de su ámbito territorial, de conformidad con sus propias normas y procedi-
mientos, siempre que no sean contrarios a la Constitución y leyes de la República.
La ley establecerá las formas de coordinación de esta jurisdicción especial con el
sistema judicial nacional.
En Perú la Constitución establece en el Artículo 149. Las autoridades de las
Comunidades Campesinas y Nativas, con el apoyo de las Rondas Campesinas,
pueden ejercer las funciones jurisdiccionales dentro de su ámbito territorial de
conformidad con el derecho consuetudinario, siempre que no violen los derechos
fundamentales de la persona. La ley establece las formas de coordinación de dicha
jurisdicción especial con los Juzgados de Paz y con las demás instancias del Poder
Judicial.
La Constitución Venezolana por su parte en el artículo 260 señala: “Las autori-
dades legítimas de los pueblos indígenas podrán aplicar en su hábitat instancias de
justicia con base en sus tradiciones ancestrales y que sólo afecten a sus integrantes,
según sus propias normas y procedimientos, siempre que no sean contrarios a esa
constitución, a la Ley y al orden público. La Ley determinará la forma de coordi-
nación de esta jurisdicción especial con el sistema judicial nacional”.
En la Constitución Mexica conforme a la Reforma Constitucional (2001)
estableció:
46 elementos y técnicas DE PLURALISMO JURÍDICO

Artículo 2. La Nación Mexicana es única e indivisible. La Nación


tiene una composición pluricultural sustentada originalmente en sus
pueblos indígenas que son aquellos que descienden de poblaciones
que habitaban en el territorio actual del país al iniciarse la coloniza-
ción y que conserva sus propias instituciones sociales, económicas,
culturales y políticas, o parte de ellas. La conciencia de su identidad
indígena deberá ser criterio fundamental para determinar a quiénes
se aplican las disposiciones sobre los pueblos indígenas. Son comu-
nidades integrantes de un pueblo indígena, aquellas que formen una
unidad social, económica y cultural, asentada en un territorio y que
reconocen autoridades propias de acuerdo con sus usos y costum-
bres. El derecho de los pueblos indígenas a la libre determinación
se ejercerá en un marco constitucional de autonomía que asegure la
unidad nacional. El reconocimiento de los pueblos y comunidades
indígenas se hará en las constituciones y leyes de las entidades fede-
rativas, las que deberán tomar en cuenta, además de los principios
generales establecidos en los párrafos anteriores de este Artículo, cri-
terios etno-lingüísticos.

A. Esta Constitución reconoce y garantiza el derecho de los


pueblos y las comunidades indígenas a la libre determinación y,
en consecuencia, a la autonomía para: I. Decidir sus formas in-
ternas de convivencia y organización social, económica, política
y cultural; II. Aplicar sus propios sistemas normativos en la re-
gulación y solución de sus conflictos internos, sujetándose a los
principios generales de esta Constitución, respetando las garan-
tías individuales, los derechos humanos y, de manera relevante,
la dignidad e integridad de las mujeres. La ley establecerá los
casos y procedimientos de validación por los jueces o tribunales
correspondientes; III. Elegir de acuerdo con sus normas, proce-
dimientos y prácticas tradicionales, a las autoridades o represen-
tantes para el ejercicio de sus formas propias de gobierno interno,
garantizando la participación de las mujeres en condiciones de
equidad frente a los varones, en un marco que respete el Pacto
Federal y la soberanía de los estados; III. Elegir de acuerdo con
sus normas, procedimientos y prácticas tradicionales, a las auto-
ridades o representantes para el ejercicio de sus formas propias
de gobierno interno, garantizando la participación de las mujeres
en condiciones de equidad frente a los varones, en un marco que
respete el Pacto Federal y la soberanía de los estados; V. Conser-
var y mejorar el hábitat y preservar la integridad de sus tierras
en términos establecidos en esta Constitución; VI. Acceder, con
respeto a las formas y modalidades de propiedad y tenencia de la
bases para la resolución de los casos 47

tierra establecidas en esta Constitución y a las leyes de la materia,


así como a los derechos adquiridos por terceros o por integrantes
de la comunidad, al uso y disfrute preferente de los recursos natu-
rales de los lugares que habitan y ocupan las comunidades, salvo
aquellos que corresponden a las áreas estratégicas, en términos
de esta Constitución. Para estos efectos las comunidades podrán
asociarse en términos de ley; VII. Elegir, en los municipios con
población indígena, representantes ante los ayuntamientos. VII.
Elegir, en los municipios con población indígena, representantes
ante los ayuntamientos; VIII. Acceder plenamente a la jurisdic-
ción del Estado. Para garantizar ese derecho, en todos los juicios y
procedimientos en que sean parte, individual o colectivamente, se
deberán tomar en cuenta sus costumbres y especificidades cultu-
rales respetando los preceptos de esta Constitución. Los indígenas
tienen en todo tiempo el derecho a ser asistidos por intérpretes y
defensores que tengan conocimiento de su lengua y cultura. Las
constituciones y leyes de las entidades federativas establecerán las
características de libre determinación y autonomía que mejor ex-
presen las situaciones y aspiraciones de los pueblos indígenas en
cada entidad, así como las normas para el reconocimiento de las
comunidades indígenas como entidades de interés público.

En Argentina la Constitución de 1994 establece: Artículo 75. Corresponde al


Congreso: 17. Reconocer la preexistencia étnica y cultural de los pueblos indíge-
nas argentinos. Garantizar el respeto a su identidad y el derecho a una educación
bilingüe e intercultural; reconocer la personería jurídica de sus comunidades, y la
posesión y propiedad comunitarias de las tierras que tradicionalmente ocupan; y
regular la entrega de otras aptas y suficientes para el desarrollo humano; ninguna
de ellas será enajenable, transmisible ni susceptible de gravámenes o embargos.
Asegurar su participación en la gestión referida a sus recursos naturales y a los
demás intereses que los afecten. Las provincias pueden ejercer concurrentemente
estas atribuciones.
En Panamá el Código de Procedimiento Penal, Ley 63 de 2008 reconoce esta
facultad en el Artículo 49. Competencia de las Autoridades Tradicionales Indíge-
nas. Las Autoridades Tradicionales Indígenas tendrán competencia para conocer
las conductas sancionadas de acuerdo con el Derecho Indígena y la Carta Orgá-
nica. La actuación se efectuará conforme a los procedimientos consuetudinarios
comarcales.
Además de lo señalado por las Constituciones y ordenamientos jurídicos, tam-
bién se puede tomar jurisdicción por el principio de defensa o falta de justicia, o
grave dificultad de defensa en juicio, o por denegación de justicia. Empero desde
48 elementos y técnicas DE PLURALISMO JURÍDICO

el derecho consuetudinario internacional se reconoce que los pueblos indígenas


tienen potestad para autodeterminarse-libre determinación y ejercer sus usos y
costumbres. Así lo establece el Convenio 169 de la OIT. Considerando Quinto.

Preámbulo:
Reconociendo las aspiraciones de esos pueblos a asumir el
control de sus propias instituciones y formas de vida y de su desa-
rrollo económico y a mantener y fortalecer sus identidades, len-
guas, religiones, dentro del marco de los Estados en que viven.

Art. 8. 2:
Dichos pueblos deberán tener el derecho de conservar sus cos-
tumbres e instituciones propias siempre que éstas no sean incom-
patibles con los derechos fundamentales definidos por el sistema
jurídico nacional ni con los derechos humanos internacional-
mente reconocidos. Siempre que sea necesario, deberán estable-
cerse procedimientos para solucionar los conflictos que puedan
surgir en la aplicación de este principio.

Art.9.1:
En la medida que ello sea compatible con el sistema jurídico
nacional y con los derechos humanos internacionalmente reco-
nocidos, deberán respetarse los métodos a los que los pueblos in-
teresados recurren

La doctrina internacional establece entonces tres reglas para la aplicación del


derecho La doctrina internacional establece entonces tres reglas para la aplicación
del derecho, a saber:

• Ante carencia de normas sobre jurisdicción internacional en las fuentes de


derecho interno se debe aplicar por mayor proximidad analógica las normas
de jurisdicción internacional de la materia en cuestión, vigentes en los trata-
dos internacionales.
• Ante carencias de normas específicas de jurisdicción internacional (lagu-
nas) se debe recurrir a las normas nacionales de competencia territorial (ju-
risprudencia de las altas cortes).
• Los jueces y dispensadores de justicia aplicarán normativa internacional
siempre que sea favorable a las partes7.

7 Ver entre otros a: BARRIOS DE ANGELIS, Dante, “El proceso civil, comercial y penal
de América Latina”, ps. 241/2, Ed. Depalma, Buenos Aires, 1989. KLETT, Selva, “La jurisdicción
bases para la resolución de los casos 49

Implica lo anterior revisar cuál es la jurisdicción más adecuada al fondo del


caso. El juez nacional debe fallar como lo haría el juez internacional o ajustarse a
las pautas establecidas frente al derecho indígena y entregar el conocimiento a la
autoridad indígena respectiva si es el caso. Si se declara aplicable el derecho vigente
(derecho estatal) a un caso que es por su naturaleza único e irrepetible, se habrán
de tomar en cuenta también las normas del sistema jurídico indígena. No pode-
mos de ninguna manera olvidar el principio del juez natural.

2. Derecho aplicable en las normas nacionales

Si tomamos como referente el caso colombiano este ha establecido el alcance y las


limitaciones de la autonomía jurisdiccional y gubernamental que reconoce a las
autoridades indígenas en los artículos 246 y 330 de la Constitución. Estas normas
establecen en cabeza de las autoridades indígenas, como guardianas y represen-
tantes de la singularidad cultural de su pueblo respectivo, un derecho de conte-
nido indeterminado a obrar conforme a sus propios usos y costumbres, derecho
propio o ley de origen, así como el deber correlativo, e igualmente indetermina-
do, de ajustar sus actuaciones a los mandatos de la Constitución y los Derechos
Fundamentales.
Dado el grado de indeterminación de los derechos emanantes de la autonomía
jurídica y política reconocida a las comunidades indígenas, la Corte Constitucio-
nal colombiana ha sido la llamada a trazar los límites precisos de tales principios
y derechos:

• A mayor cohesión y autocontrol por parte del grupo y con el fin de asegurar
la conservación de los usos y costumbres del grupo, se reconoce una mayor
autonomía.
• Los derechos fundamentales constituyen los mínimos jurídicos para la con-
vivencia y bajo ningún supuesto podrán denegarse.
• Las normas de orden público del derecho nacional priman sobre las normas
de las comunidades indígenas, siempre que protejan un valor constitucional
de mayor peso que el principio de la diversidad étnica y la integridad del
grupo indígena. No por la sola existencia de una ley contraria a las costum-
bres estas pueden ser desconocidas.
• Los usos y costumbres indígenas priman sobre las normas dispositivas o
secundarias del derecho nacional.

internacional”, en “Curso de derecho procesal internacional y comunitario del Mercosur”, dirig. Por
Angel Landoni Sosa, Montevideo, FCU, marzo de 1997, p. 110.
50 elementos y técnicas DE PLURALISMO JURÍDICO

Los casos decididos por la Corte Constitucional colombiana sobre cuestiones


multiculturales ofrecen tres interpretaciones de la tensión entre diversidad y uni-
dad cultural que existe al interior de la Constitución.
Las primeras dos señalan que los derechos individuales y el marco conceptual
liberal en el que están situados deberían ser respetados por todas las culturas que
habitan el país.
La diferencia entre estas perspectivas es solo de grado. Mientras que la primera
no acepta ninguna excepción a la regla de que los valores básicos del liberalismo
deben ser reconocidos por todas las culturas, la segunda indica que los derechos
individuales pueden ser restringidos si hay evidencia de que este es el único medio
disponible para evitar la desaparición de una cultura. Estos dos puntos de vista
argumentan que al dar prioridad a las tradiciones morales y políticas de la mayo-
ría se resuelve justamente el conflicto entre la cultura dominante y las minorías
culturales. La única diferencia cultural que la Constitución reconoce y acomoda es
entonces aquella producida por las varias interpretaciones del canon liberal. Como
consecuencia, el Estado puede legítimamente invertir sus recursos en la transfor-
mación de cualquier tradición que se encuentre fuera de los límites del liberalismo
(Bonilla, 2005: 3-6)
La tercera interpretación de la tensión constitucional indica que la autonomía
jurídica y política de las minorías nacionales que habitan el país debe ser maxi-
mizada. Los únicos límites a esta autonomía, argumenta la Corte Constitucional
Colombiana, deben ser los valores que gozan de un acuerdo intercultural: vida
(prohibición de la pena de muerte), integridad corporal (prohibición de la tortu-
ra) y libertad (prohibición de la esclavitud).
La Corte Colombiana agrega a esta lista el debido proceso y la legalidad de
los crímenes y de las penas, argumentando que se trata de un mandato expreso
de la Constitución (artículo 246). Esta lectura de la carta política abre un espacio
interesante para la acomodación de la diferencia cultural. Reconoce el carácter
proyectivo de los valores morales y políticos favorecidos por la mayoría, así como
la necesidad de acomodar a las minorías culturales sin que se les exija que se
transformen en variaciones de la cultura hegemónica.
En general la mayoría de las constituciones de Latinoamérica establecen como
límites que las costumbres e instituciones propias no sean incompatibles con:

• Los derechos fundamentales reconocidos por el sistema jurídico nacional, y


los derechos humanos.
• En materia penal que los métodos de control interno sean compatibles con:
• El sistema jurídico nacional, y
• Con los derechos humanos reconocidos internacionalmente
bases para la resolución de los casos 51

Estos elementos pueden tomarse en cuenta a la hora de revisar el conflicto al-


rededor de la práctica y el proselitismo religioso evangélico, por un sector del pue-
blo indígena, dentro de su territorio, es decir el caso referente a la oposición de
principios constitucionales. Donde además podemos tomar en cuenta la Sentencia
T-342/94 que plantea como ante la amenaza concreta de violación de los derechos
fundamentales de la comunidad indígena “Nukak-Maku” a la libertad, libre desa-
rrollo de la personalidad y libertades de conciencia y de cultos, y principalmente
de sus derechos culturales que, como etnia con características singulares, tienen el
carácter de fundamentales en cuanto constituyen el soporte de su cohesión como
grupo social.
La Corte establece de manera precisa la protección Constitucional a la diver-
sidad étnica y cultural como sigue:El reconocimiento de la diversidad étnica y
cultural de la población indígena guarda armonía con los diferentes preceptos de
la Constitución Nacional relativos a la conservación, preservación y restauración
del ambiente y de los recursos naturales que la conforman, si se considera que las
comunidades indígenas constituyen igualmente un recurso natural humano que
se estima parte integral del ambiente, más aún cuando normalmente la población
indígena habitualmente ocupa territorios con ecosistemas de excepcionales carac-
terísticas y valores ecológicos que deben conservarse como parte integrante que
son del patrimonio natural y cultural de la Nación. De esta manera, la población
indígena y el entorno natural se constituyen en un sistema o universo merecedor
de la protección integral del Estado. El reconocimiento de la referida diversidad
obviamente implica que dentro del universo que ella comprende y es consustan-
cial, se apliquen y logren efectivamente los derechos fundamentales de que son
titulares los integrantes de las comunidades indígenas. Por consiguiente, cualquier
acción de las autoridades públicas o de los particulares que impliquen violación o
amenaza de la diversidad étnica y cultural de la comunidad “Nukak-Maku”, puede
configurar la transgresión o amenaza de vulneración de otros derechos que son
fundamentales, como la igualdad, la libertad, la autonomía para el desarrollo de la
personalidad, la salud y la educación.
En cuanto a la libertad de cultos en esta sentencia la Corte establece: La libertad
reconocida por la Carta Política de profesar y difundir una religión, que comporta
el deber correlativo de no pretender, a través de la fuerza o de otros medios cen-
surables e ilegítimos, homogeneizar religiosa ni culturalmente los diferentes esta-
mentos sociales, significa para la comunidad indígena “Nukak-Maku” el derecho
de poder conocer y practicar cualquier otra clase de pensamiento o culto religioso,
lo cual es posible, sin que ello conduzca inevitablemente a una situación de con-
flicto entre su cultura y la de los extraños.
La Sentencia SU-510/98 del Resguardo Indígena Ika o Arhuaco, la Corte con-
sidera que la militancia o el proselitismo de otras religiones, dentro de territorio
52 elementos y técnicas DE PLURALISMO JURÍDICO

Arhuaco, independientemente de que se realice por miembros de la comunidad o


por terceros, pertenece a un género de conductas que por atentar contra el núcleo
de las creencias de la comunidad, pueden ser objeto de serias limitaciones por par-
te de las autoridades internas y corrobora lo anterior la Sentencia T-1022/01, donde
la Corte refiere el siguiente análisis:

Las sociedades y las culturas se han ido formando y conforman-


do paulatinamente a través de la historia. La naturaleza humana
va trazando las líneas de una nueva estructura, en un proceso vital
que congrega un cúmulo de costumbres, tradiciones, sentimientos,
actitudes, característicos de una determinada colectividad. Esta
realidad no es extraña a las comunidades indígenas, quienes des-
de la conquista y colonización europea del continente americano
sufrieron la implantación, generalmente violenta, de estructuras
políticas, religiosas, económicas y sociales con el fin -hoy por hoy
bastante discutible- de “civilizar” a estos pueblos. De lo que sí no
cabe duda es del peyorativo proceso de aculturación que desde an-
tiguo han padecido los pueblos indígenas. En este orden de cosas
la comunidad Yanacona prohijó la religión católica -tema en el cual
los extremos procesales demuestran consenso-, sin que ello haya
interferido o afectado negativamente su identidad de pueblo indí-
gena, ya que al respecto conserva un conjunto de costumbres y tra-
diciones, con los sentimientos inherentes que se trasmiten a través
de la tradición.

Es menester que las y los jueces tengan en cuenta si en su respectivo país opera
el fuero personal o el territorial a fin de aplicar dicho fuero. En el caso Colombia-
no la Corte Constitucional determinó los elementos que constituyen la noción de
fuero indígena; por una parte, el elemento personal, con el que se pretende señalar
que ‘‘el individuo debe ser juzgado de acuerdo con las normas y las autoridades de
su propia comunidad’’ y, por otra, el elemento territorial, según el cual las autori-
dades indígenas pueden juzgar ‘‘las conductas que tengan ocurrencia dentro de su
territorio, de acuerdo con sus propias normas’’. Sin embargo, cuando un indígena
realiza una acción reprochable afectando a quien ‘‘no es miembro de su comuni-
dad por fuera del ámbito geográfico del resguardo’’, el juez penal puede ‘‘enfrentar
múltiples situaciones no solucionables razonablemente mediante una regla gene-
ral de territorialidad’’; por tanto, éste deberá tener en cuenta los siguientes criterios
de interpretación:

En primer lugar, cuando la conducta del indígena sólo es sancio-


nada por el ordenamiento jurídico nacional, en principio, los jueces
penales son los competentes para conocer del caso; sin embargo, és-
tos deberán ‘‘determinar si el sujeto agresor entendía, al momento
bases para la resolución de los casos 53

de cometer el ilícito, que su conducta era realmente negativa, para


efectos de reconocerle, o no, el derecho al fuero’’. En segundo lugar,
si la conducta se encuentra sancionada en ambos ordenamientos, el
juez penal deberá tomar en cuenta la conciencia étnica del sujeto y
el grado de aislamiento de la cultura a la que pertenece, para deter-
minar ‘‘si es conveniente que el indígena sea juzgado y sancionado
de acuerdo con el sistema jurídico nacional, o si debe ser devuelto a
su comunidad para que sea juzgado por sus propias autoridades, de
acuerdo a sus normas y procedimientos’’.

3. Reconocimiento material del derecho propio

El concepto de sistemas jurídicos de los pueblos indígenas, hace referencia a una


noción que da centralidad al reconocimiento. Lo que en realidad se reconoce no es
la potestad de impartir justicia, sino la existencia de los sistemas jurídicos propios
y específicos de los pueblos indígenas y la potestad que ellos mismos les confieren
a algunas personas de su comunidad para impartir justicia.
Dicho de otro modo ese concepto es relativo de manera directa al hecho de que
los indígenas tienen sus propias filosofías jurídicas, sus privativos órdenes nor-
mativos, sus adecuadas instituciones y sus pertinentes jueces; y, que en tal orden,
dichas instituciones y jueces son diferentes, competentes, independientes y autó-
nomos en sus procedimientos y decisiones.
Con el reconocimiento de la jurisdicción lo que se acepta es la existencia real
y jurídica de la autonomía diferencial de los sistemas jurídicos de los pueblos in-
dígenas respecto del sistema jurídico nacional que lo reconoce, con base en las
siguientes características propias: un sistema cultural, una trayectoria histórica,
una formación jurídica y una configuración política; vale decir, son sistemas jurí-
dicos que dependen de sus propios sentidos de espiritualidad, resistencia, justicia
y autonomía.
Podemos considerar en el caso del baño de ají una práctica de derecho propio
a pesar de no estar conforme con el ordenamiento nacional, estos elementos que
siguen contribuyen a dilucidar este común interrogante.
Se debe partir del Bloque Intercultural Jurídico (BIJ) entendido como un con-
junto de normas legislativas8 que permite una doble entrada para determinar la

8 Para Rodríguez (2005) “las normas legislativas son prevalentemente reglas, mientras que las
normas constitucionales sobre derechos y sobre la justicia son prevalentemente principios... (citando
a Zagrebelsky (1995:23) confirma)... ‘Por ello, distinguir los principios de las reglas significa a grandes
rasgos, distinguir la Constitución de la ley’... (termina aclarando apoyado nuevamente en Zagrebels-
ky (1995:110) en la nota a pie de página)... Esta aparente simplificación, se atenúa cuando supone que
las Constituciones a su vez contienen no sólo principios sino también reglas” (Rodríguez, 2005:10).
54 elementos y técnicas DE PLURALISMO JURÍDICO

competencia de la Jurisdicción Especial Indígena: el autorreconocimiento de los


indígenas, y en segundo lugar la potestad de los pueblos de impartir justicia, con
ello se brinda una integralidad básica para no quebrar el ordenamiento: respeto
y protección de los derechos colectivos de los pueblos indígenas, y respeto y pro-
tección de los derechos individuales de las personas indígenas. Con ello la gente
indígena puede acceder a la jurisdicción con tranquilidad con el fin de obtener
pronta, específica y cumplida justicia.
El fundamento se halla en la necesidad de los pueblos indígenas de que ese de-
recho no sea vulnerado, y del sistema de que no se paralice el servicio de justicia,
por lo que la protección de la jurisdicción indígena protege el interés general de la
estabilidad del sistema jurídico, para no generar incertidumbres que desdibujen
los mecanismos institucionales legítimos de administración de justicia. Por ser la
seguridad jurídica uno de los bienes más preciados que el Estado garantiza, no
puede quebrantarse ese principio, pues ella asegura la existencia de la sociedad
pluriétnica y la paz interior intercultural.
El BIJ contempla los tratados internacionales, la Constitución vigente, la legis-
lación nacional e indígena y por supuesto la ley de origen.

4. El Bloque de Constitucionalidad en Colombia

A continuación presentamos el denominado Bloque de constitucionalidad que es


aplicado en la mayoría de países de la región, los Estados incorporan en su consti-
tución respectiva el ordenamiento internacional de derechos humanos dándole el
estatus de normas constitucionales.
En el caso de la Constitución colombiana establece que el Estado reconoce los
principios del derecho internacional aceptados por el país (Art. 9º), así como la
necesidad de interpretar las normas de derechos humanos “de conformidad con
los tratados internacionales sobre derechos humanos ratificados por Colombia”
(Art. 93), de no entender las normas de derechos y garantías de la Constitución y
los Convenios internacionales como “la negación de otros que, siendo inherentes
a la persona humana, no figuren expresamente en ellos” (Art. 94); la prohibición
de negar las reglas del Derecho internacional Humanitario en caso de declararse
el estado de excepción (Art. 214); la incorporación dentro de la legislación interna
colombiana de todos los Convenios internacionales del trabajo (de la OIT, Orga-
nización Internacional del Trabajo) firmados y ratificados por Colombia (Art. 53),
y el hecho de que los límites previstos por la Constitución de 1991 “sólo podrán
modificarse en virtud de tratados aprobados por el Congreso, debidamente ratifi-
cados por el Presidente de la República” (Art. 102, Nº 2), es lo que se denomina el
Bloque de Constitucionalidad.
bases para la resolución de los casos 55

Para el caso de los Pueblos Indígenas, podremos ver tres fuentes normativas
principales para interpretar lo que significa la Jurisdicción Especial Indígena (dos
internacionales y una constitucional), según el siguiente cuadro:

Bloque de constitucionalidad *
Normas internacionales Norma constitucional

Convenio 169 de la OIT Declaración Universal Constitución Política


(Ley 21 de 1991) de los Derechos de Colombia
de los Pueblos Indígenas

Artículo 8 Artículo 18 Artículo 246


Dichos pueblos deberán tener Los pueblos indígenas tienen Las autoridades de los pueblos
el derecho de conservar sus derecho a participar en la indígenas podrán ejercer
costumbres e instituciones adopción de decisiones en las funciones jurisdiccionales
propias, siempre que éstas cuestiones que afecten a sus dentro de su ámbito
no sean incompatibles con derechos, por conducto de territorial, de conformidad
los derechos fundamentales representantes elegidos por con sus propias normas y
definidos por el sistema ellos de conformidad con sus procedimientos, siempre
jurídico nacional ni con propios procedimientos, así que no sean contrarios a la
los derechos humanos como a mantener y desarrollar Constitución y leyes de la
internacionalmente sus propias instituciones de República. La ley establecerá
reconocidos. Siempre que adopción de decisiones. las formas de coordinación de
sea necesario, deberán esta jurisdicción especial con
establecerse procedimientos el sistema judicial nacional.
para solucionar los conflictos
que puedan surgir en la
aplicación de este principio.

Artículo 9
1. En la medida en que
ello sea compatible con el
sistema jurídico nacional y
con los derechos humanos
internacionalmente
reconocidos, deberán
respetarse los métodos a los
que los pueblos interesados
recurren tradicionalmente
para la represión de los delitos
cometidos por sus miembros.
2. Las autoridades y los
tribunales llamados a
pronunciarse sobre cuestiones
penales deberán tener en
cuenta las costumbres de
dichos pueblos en la materia.

* Las normas que se incluyen en el bloque de constitucionalidad no son todas las existentes en el caso de Colombia, solo
se incluyen estas pocas a manera de ejemplo.
56 elementos y técnicas DE PLURALISMO JURÍDICO

III. Elementos de ponderación e interpretación

Las culturas no se relacionan en abstracto, y cuando se relacionan no son las per-


sonas portadoras de cultura las que determinan el hecho intercultural, aunque sin
ellas no se podría manifestar explícitamente. Lo que se relacionan no son indíge-
nas con no indígenas, sino tradiciones espirituales con filosóficas, leyes con cos-
tumbres, palabras con conceptos, problemas con soluciones, y necesidades con
satisfacciones. La preposición “entre” es denotativa de una relación entre significa-
ciones, sentidos, costumbres, tradiciones, y modos de vida. En suma, relación de
significaciones que son distintas entre sí, suscitadas por una misma cosa o situa-
ción en contacto.
Según la Corte Constitucional Colombiana:

El reconocimiento constitucional de la diversidad étnica y cultu-


ral responde a una nueva visión del Estado, en la que ya no se con-
cibe a la persona humana como un individuo abstracto, sino como
un sujeto con características particulares, que reivindica para sí su
propia conciencia ética. Valores como la tolerancia y el respeto por lo
diferente, se convierten en imperativos dentro de una sociedad que
se fortalece en la diversidad… En este nuevo modelo, el Estado tiene
la especial misión de garantizar que todas las formas de ver el mundo
puedan coexistir pacíficamente, labor que no deja de ser conflictiva,
pues estas concepciones muchas veces son antagónicas e incluso in-
compatibles con los presupuestos que él mismo ha elegido para ga-
rantizar la convivencia. (Sentencia T-496/96)

La misma Corte señaló que

Aquellos eventos en los cuales resulta fundamental efectuar una


ponderación entre el derecho a la diversidad étnica y cultural y al-
gún otro valor, principio o derecho constitucional, se hace necesario
entablar una especie de diálogo o interlocución -directa o indirec-
ta-, entre el juez constitucional y la comunidad o comunidades cuya
identidad étnica y cultural podría resultar afectada en razón del fallo
que debe proferirse. (Sentencia T496/ 96)

Una primera solución a este tipo de conflictos, se ha planteado en términos de


un diálogo intercultural que sea capaz de trazar unos estándares mínimos de tole-
rancia, que cubran los diferentes sistemas de valores. Es decir, lograr un consenso
en aquel mínimo necesario para la convivencia entre las distintas culturas, sin que
ello implique renunciar a los presupuestos esenciales que marcan la identidad de
cada una. Así lo entendió la Corte Constitucional, que en sentencia hito T 496
bases para la resolución de los casos 57

de 19969 estableció los criterios que deberá tener el intérprete para solucionar los
conflictos que puedan presentarse entre el principio de diversidad étnica y cultu-
ral y otros principios de igual jerarquía, y señaló los límites que, basados en un
“verdadero consenso intercultural”, deberán respetar las autoridades indígenas en
el ejercicio de funciones jurisdiccionales dentro de su territorio. Resulta evidente,
como lo señala la sentencia, que esa interpretación no puede alejarse de las carac-
terísticas específicas de la cultura involucrada, pues existen diferencias en el grado
de aislamiento o integración respecto de cada una, que lleva incluso a establecer
diferencias en la manera en que determinan cada uno de sus asuntos.(el subrayado
es de la Corte)
El marco constitucional colombiano permite entender la importancia colectiva
e individual de la protección cultural, espiritual e identitaria de las personas y de
los pueblos indígenas. En cierta medida la Corte ha previsto la interculturalidad
como se menciona a continuación:

La función de una actividad como la mencionada, persigue la


ampliación de la propia realidad cultural del juez y del horizonte
constitucional a partir del cual habrá de adoptar su decisión, con el
ethos y la cosmovisión propios del grupo o grupos humanos que ale-
gan la eficacia de su derecho a la diversidad étnica y cultural. A juicio
de la Corte, sólo mediante una fusión como la mencionada se hace
posible la adopción de un fallo constitucional inscrito dentro del ver-
dadero reconocimiento y respeto de las diferencias culturales y, por
ende, dentro del valor justicia consagrado en la Constitución Política.
(Sentencia T 496/ 96)

En la interpretación jurídica sobre el principio de diversidad étnica y cultural,


respecto de la solución constitucional a conflictos con otros principios de igual
jerarquía, se desarrolló la idea de diálogo intercultural, como un mínimo de con-

9 Se entiende por Sentencias Hito aquéllas en las que la Corte trata de definir con autori-
dad una sub regla de derecho constitucional. Estas sentencias, usualmente, originan cambios o giros
dentro de la línea. Estas variaciones se logran mediante técnicas legítimas en las que se subraya la
importancia de la sentencia: cambio jurisprudencial, unificación jurisprudencial, distinción de casos,
distinción entre ratio y obiter, y otras técnicas análogas. Son, usualmente, sentencias ampliamente
debatidas al interior de la Corte y es más probable que susciten salvamentos o aclaraciones de voto
por parte de magistrados disidentes. Las sentencias de unificación (SU) usual, pero no necesariamen-
te, son sentencias hito. Es importante notar, igualmente, que las SU no son, a priori, estructuralmente
más importantes que sentencias normales de revisión (T-) dentro de la línea. El peso estructural de
la sentencia dentro de la línea tiene que ser apreciado en concreto por el investigador.
Para ampliar la información sobre las distintas sentencias de la Corte Colombiana revi-
sar el texto del profesor Olano: http://www.javeriana.edu.co/Facultades/C_Juridicas/pub_rev/
documents/13Olanoult..pdf
58 elementos y técnicas DE PLURALISMO JURÍDICO

vivencia entre las distintas culturas. Mínimo que debe ser tenido en cuenta en la
administración de justicia.
Cabe recordar que al ser relacional, la interculturalidad no busca ni la secesión
judicial ni la subsunción de la jurisdicción indígena en cualquier otra ni viceversa;
por el contrario busca que se puedan conectar —eso sí— preservando la iden-
tidad judicial y construyendo la cooperación, para que los sistemas jurídicos se
desarrollen manteniendo celosamente sus respectivas independencias y armonías
internas.

1. Ejemplo de ponderación

En sentencia constitucional de unificación, de referencia SU- 510 de 1998, se plan-


teo un problema jurídico entre derechos individuales y derechos colectivos, en
donde se encontraban en conflicto el derecho de libertad de cultos con el derecho
colectivo a la integridad e identidad cultural, y donde la Corte se planteó el si-
guiente problema jurídico: ¿las autoridades tradicionales de una comunidad indí-
gena pueden limitar el ejercicio de libertad de cultos de miembros pertenecientes
a ella, en aras de preservar la integridad e identidad de su cultura?

LOS EVANGÉLICOS

La Corte Constitucional al respecto determinó que:

En el presente caso quedó demostrado que los dogmas y prácticas


religiosas de los indígenas (...) contradicen elementos centrales de
la cosmovisión (...) Adicionalmente, se probó que tal contradicción
compromete seriamente (1) la organización político – religiosa de la
comunidad; (2) la obediencia y respeto a las autoridades tradiciona-
les y (3) el acatamiento de normas tradicionales (...) En este sentido
puede afirmarse que el ejercicio de la libertad religiosa (...) amenaza
gravemente el derecho fundamental a la integridad cultural de la po-
blación”. Prosiguió la Corporación diciendo que “en el caso presente,
la actuación de las autoridades indígenas se relaciona directamente
con el corazón de las creencias que conforman la cosmovisión (...)
y en virtud de las cuales adquieren y reproducen constantemente su
identidad como pueblo diferenciado. Esperar de las autoridades indí-
genas un comportamiento diverso, sería obligarlos a renunciar a sus
creencias más firmes y arraigadas, puesto que en ellas descansa su
identidad y, por consiguiente, sus rasgos distintivos etnoculturales.

La Corte terminó amparando y privilegiando los derechos fundamentales a la


integridad cultural de la comunidad indígena sobre la libertad de cultos, como
bases para la resolución de los casos 59

consecuencia de que estas autoridades están embestidas y facultades para propo-


ner los límites que ellos consideren convenientes con el fin de preservar su legado
cultural.

IV. Peritaje antropológico

Los indígenas son procesados con base en valores vehiculados en un orden, un


idioma, y un procedimiento diferente al propio. Así, la impartición de “justicia”,
pierde su sentido. El peritaje antropológico intenta aportar un poco de compren-
sión al caso indígena que se está enjuiciando, al explicar la acción “delictiva” desde
la visión interior de la cultura jurídica indígena. Sin embargo, el perito es un apoyo
al juzgador, quien es el facultado para armar el caso según la lógica del derecho
estatal. De esta manera, por ejemplo, de nada servirá mostrarle que en una comu-
nidad indígena las acciones que se cometan en estado de ebriedad de una persona
no serán consideradas como delictuosas, o que es una obligación erradicar cual-
quier elemento (animal, vegetal, humano) que altere el equilibrio social.(Sánchez:
2005:31).
El peritaje cultural representa una herramienta de suma utilidad para el de-
fensor cuando la conducta de su defendido puede ser explicada por el entorno
cultural al cual pertenece, ya que permite poner la luz sobre los hechos y las valo-
raciones que se hacen de aquellos desde la perspectiva cultural que es la suya.
El peritaje jurídico-antropológico sirve al defensor de herramienta para mos-
trar que la conducta del sujeto indígena está relacionada con el sistema normativo
interno de la comunidad a la cual pertenece, es decir, que permite efectuar un salto
cualitativo en la argumentación de defensa del indígena procesado, así de combatir
la culpabilidad, se pasa a combatir la anti-juridicidad de la conducta litigiosa. La
argumentación jurídica ya no se centra en las condiciones propias del individuo
procesado, sino en la conducta en sí misma. La estrategia de defensa se centra
entonces sobre las causas de justificación para la exclusión del delito (Lechenal,
2008: 192).
En esta perspectiva, el peritaje jurídico-antropológico se presenta como un ins-
trumento fundamental para conocer y entender lo normativo en las comunidades
indígenas al “objetivar” lo jurídico, inmerso en las relaciones sociales de estas. Del
mismo modo, se constituye como un instrumento de traducción de un lenguaje
al otro, o de una lógica cultural a otra, del lenguaje del sentido común y oral de la
comunidad y de su lógica cultural propia al lenguaje especializado del juez y a la
lógica jurídica del derecho positivo.
Los periciales examinan diversos tipos de conducta que pueden considerarse
como racionales o irracionales, siempre reviste especial interés la relación entre
60 elementos y técnicas DE PLURALISMO JURÍDICO

diferentes estructuras ya sean económicas, religiosas o políticas. Esto implica


una visión holística, un trabajo de campo sobre el terreno, un análisis compara-
tivo y una manera particular de elaborar conceptos generales a partir de datos
empíricos10.
Lo que el operador judicial que revisa el concepto pericial no puede hacer es
considerar su palabra como la última y única. Puede con la autoridad del pueblo
respectivo considerar una solución conjunta. Esta coordinación inter jurisdiccio-
nal permite una armonización entre sistemas jurídicos paralelos donde uno no
subordina al otro.
Lo que está en tela de juicio es la creencia dominante en un sistema jurídico que
genera reglas de conducta —expresión de valores culturales— generales, que son
la base de enjuiciamiento a personas cuyos valores culturales son diferentes, aje-
nos a los “generales”. En este sentido, el apoyo que brinda el peritaje antropológico
será limitado mientras no se reconozca la (co)existencia formal de la jurisdicción
estatal y la jurisdicción consuetudinaria indígena.
La antropóloga Esther Sánchez afirma que para desarrollar los entendidos o
dispositivos particulares, concebidos para comprender, estructurar y proyectar
la información procedente de los diferentes casos individuales o colectivos, que
guían la realización de las pruebas judiciales antropológicas, se requieren cuatro
ejes:

• La primera cuestión a plantear es la posibilidad de valorar en el marco de


una nación los derechos y las justicias indígenas tienen que ver con “no ver
que no vemos”.
• Desde la perspectiva de la cibernética, los sistemas autorregulados son sis-
temas cerrados desde el punto de vista de la información.
• Tercer aspecto ¿Conocimiento empírico y/o conocimiento en construcción?
• Los “indios” han sido conocidos como seres cuya identidad ontológica está
definida por nacimiento o por portar determinadas características. Pero no
son pensados y tratados como seres en devenir cuya identidad no es el man-
tenimiento de algo inmanente y estático, sino que son invención permanen-
te de identidad en relación tanto al propio mundo como al externo.

El reconocimiento de la diversidad étnica y cultural en una sociedad multicul-


tural, implica entonces la captación interpretativa del sentido, y el conocimien-
to profundo de las señales que cada sociedad emite como construcción diferente

10 Para ampliar la información en el tema de peritaje antropológico ver: LECHENAL, Cecile.


(2008) Las periciales antropológicas, una herramienta para la hermenéutica intercultural y la jus-
ticia plural. Reflexión a partir del caso de México, En: Hacia sistemas Jurídicos Plurales, Konrand
Adenauer, Bogotá.
bases para la resolución de los casos 61

entre otros aspectos de la vida armónica, del límite para evaluar el peso de las
acciones dañinas sobre su universo natural, animal y personal.
Debe entonces el juez u operador judicial echar mano del peritaje en los tres
casos o solo es necesario cuando se presentan dudas razonable por parte del opera-
dor, esta consideración implica que no siempre es obligatorio el peritaje, pero por
las características de los temas abordados en los tres casos de entrada podríamos
reconocer la pertinencia del peritaje para todo caso como regla general. Enten-
diendo que las propias autoridades indígenas también pueden dar cuenta de su
propio ordenamiento jurídico y no siempre a través de un profesional autorizado.

V. Literatura recomendada

ARIZA, Rosembert (2010) El derecho Profano, Universidad Externado de Colombia, Bo-


gotá.
CHIVI VARGAS,I. M (2009)Los Desafíos de la Justicia Comunitaria (y Bases para una
“Ley de Deslinde Jurisdiccional”), La Paz, International Institute for Democracy and
Electoral Assistance, 2009; El valor de la jurisdicción indígena originario campesina en
Bolivia, en Aporte DPLF (Fundación para el Debido Proceso Legal
GAVIRIA, Carlos. (2002). Sentencias: Herejías constitucionales. Fondo de Cultura Econó-
mica. Bogotá.
UNIVERSIDAD NACIONAL DE COLOMBIA. Pensamiento Jurídico – Revista de teoría
del derecho y análisis jurídico No. 12 “Justicia Comunitaria” Parte I. Santafe de Bogotá:
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CORTE CONSTITUCIONAL. (1994) Sentencia T-254. Magistrado ponente. Eduardo Ci-
fuentes Muñoz
— (1996) Sentencia C-139. Magistrado ponente Carlos Gaviria Díaz.
— (2003) Sentencia T-522 Magistrado ponente Clara Inés Vargas Hernández
— (2003) Sentencia T-552 Magistrado ponente Rodrigo Escobar Gil
— (2005) Sentencia C-059 Magistrado ponente Clara Inés Vargas Hernández
— (1996) Sentencia T-496 Magistrado ponente Carlos Gaviria Díaz.
— (2004) Sentencia T-1238. Magistrado ponente Rodrigo Escobar Gil
— (1996) Sentencia T-349. Magistrado ponente Carlos Gaviria Díaz.
— (1997) Sentencia T-523. Magistrado ponente Carlos Gaviria Díaz.
— (2003) Sentencia C-127. Magistrado ponente Alfredo Beltrán Sierra.
— (1998) Sentencia SU-510. Magistrado ponente Eduardo Cifuentes Muñoz
— (1995) Sentencia C-536 Magistrado ponente Vladimiro Naranjo
— (2001) Sentencia C-1195 Magistrados ponentes Manuel José Cepeda y Marco Gerardo
Monroy
— (2004) Sentencia C-103 Magistrado ponente Manuel José Cepeda
— (2001) Sentencia T-1022 Magistrado ponente Jaime Araujo Rentería
— (2002) Sentencia T-239 Magistrado ponente Alfredo Beltrán Sierra
— (2006) Sentencia SU-154
62 elementos y técnicas DE PLURALISMO JURÍDICO

VI. Bibliografía Consultada


ARIZA, Rosembert. (2007) Armonización entre justicia ordinaria y justicia consuetudina-
ria. Sistematización de las experiencias internacionales: México, Guatemala, Colombia,
Perú, Ecuador y Bolivia En: Justicia Consuetudinaria. ¿Un matrimonio imposible? Sis-
tematización de propuestas de complementación en Sudamérica, Bolivia y en el marco
de la Asamblea Constituyente. Quito. La Paz: Konrad Adenauer Stiftung,
BONILLA; Daniel (2005) Los Derechos Fundamentales y la diferencia Cultural. Análisis
del caso colombiano Universidad de los Andes. Bogotá
GÓMEZ, Herinaldy (2000) De la coordinación entre el sistema judicial y la jurisdicción
indígena En: De la justicia y el poder indígena. Serie Estudios Sociales. Editorial Uni-
versidad del Cauca.
GIRALDO CASTAÑO, Jesael Antonio (2008) Presidente Sala Administrativa del Consejo
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ITURRALDE, Diego (2009) Usos de la ley y usos de la costumbre: la reivindicación del
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JUS, Universidad Nacional de Colombia – Facultad de Derecho, Ciencias Políticas y
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SANCHEZ BOTERO. Esther. (2005) Construcciones epistemológicas para el conocimien-
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ZAMBRANO, Carlos. (2005) Módulo de capacitación intercultural para la sensibilización
de la coordinación entre el sistema judicial nacional y la jurisdicción especial indígena.
Consejo Superior de la Judicatura Escuela Judicial “Rodrigo Lara Bonilla”, Organiza-
ción Nacional Indígena de Colombia y Universidad Nacional de Colombia. Bogotá. Sin
publicar.

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