Laura y el árbol mágico
Todo comenzó en una tarde hermosa en comunidad de Viroy (Huácar), donde una niña llamada
Laura era muy curiosa y siempre tenía dudas en cuanto al paisaje que le rodeaba pero, aquella
tarde ella pensaba mucho en la belleza de la naturaleza y cómo se mantenía muy bonita al pasar
los años. Creía que su hermosura permanecería durante mucho tiempo, pero lamentablemente
no fue así.
Laura, como era su costumbre decidió salir
a jugar después de hacer sus tareas. El
campo era inmenso, verde y con suave
brisa que revoloteaba su cabello liso de
colorladera
una negro.seCuando llegóque
dio cuenta a había un árbol muy peculiar, que
casi nadie conocía y que era muy extraña por la forma que tenía.
El árbol de color verde intenso y con frondosas hojas era muy grande. Tenía ramas muy pero
muy largas que te hacían imaginar que tocaban el cielo azul. Cuando Laura lo vio se quedó tan
sorprendida, impactada que se puso a contemplar y desde donde nacía su tronco hasta la
última rama, allá arriba. Era tan precioso como ninguno que vio antes.
Le nació, como era lógico, mucha curiosidad. Se acercó muy despacio y cuando estaba a punto
de tocarlo escucho una voz que la llamaba. Allá, a los lejos se veía la imagen de su hermana
Rosa que bajaba muy deprisa.
El encanto que atraía sus ojos se cortó con la voz casi chillona de su hermana. Rosa llegaba con
el mandato de mamá. Tenía que regresar a casa porque papá estaba llegando de un largo viaje.
Cuando llegó a casa, Laura corrió alegre a abrazar a su papá, y antes de esperar los regalos
que trajo, no dudó para contarle que había encontrado un árbol de belleza única. Lo mismo le
dijo a su mamá, que era un árbol único, bello, maravilloso, pero ahí salió su hermana Rosa para
replicar que era un simple árbol.
La felicidad del momento, con la llegada de papá y los regalos que salían de los costales se vio
interrumpida con el enojo de Laura. Muy alterada refutó a su hermana y de un fuerte grito le dijo
que no sabía contemplar la verdadera belleza del árbol. Después de cenar y recibir los lapiceros
de colores que le trajo su padre, se fue a su cuarto para seguir pensando en el árbol. No lo podía
sacar de su cabeza.
Cayó la noche, ya quería dormir con la esperanza que amanezca muy pronto. Su única idea era
regresar al campo. Lo imaginaba así como lo vio, imponente sobre el campo verde. Con ese
pensamiento y contemplando las estrellas que se asomaban por su ventana, Laura se quedó
dormida.
Al día siguiente, ni bien salió el sol, Laura ya estaba cambiada y peinada. No esperó la orden de
mamá. Súper emocionada y antes que cantara el gallo, corrió hacia el cuarto de sus padres y les
dijo que iba a salir. Sus padres que seguían en sueño profundo no la escucharon. Laura
creyendo de su pedido fue aceptado Salió presurosa rumbo al campo.
Cuando bajaba por la ladera, allá en el fondo, aun con el poco sol se veía que mucha gente del
pueblo estaba rodeando el árbol. Laura aceleró el paso y casi a tumbos llegó donde estaban
todos. Al llegar, casi sin aire y palpitándole el corazón a mil, su sorpresa creció.
El árbol, el magnífico árbol había crecido aún más. Esas bonitas hojas verdes habían cambiando
de color, ahora era doradas que asemejaban el color del sol. Toda la gente estaba tan
impresionada. Don Julian, el dueño de la tienen principal llegó con una cámara para tomar las
fotografías. Todos estaban impresionados.
Cuando la gente quería tocarlo o don Juan quería tomar las fotos, el árbol resplandeció, proyectó
una luz amarillo intenso, como si miraras directo al sol. Don Juan no pudo tomar la foto, la gente
que quería tocar el árbol tuvo que alejarse. El resplandecer era muy fuerte.
Mientras que todos se alejaban, Laura llena de emoción y curiosidad se abrió paso entre la
gente, el árbol bajó su intensidad y parecía dejarla pasar. La niña que no dejaba de completar el
árbol se acercó a tocar sus ramas. El brillo intenso bajó cuando Laura empezó a tocar sus
ramas.
-¿Tú quién eres? Pregunto Laura con una voz muy dudosa. Estaba emocionada pero a la vez,
como era lógico sentía algo de temor.
El árbol, para sorpresa de todos respondió: Desde entre sus ramas salió una fuerte voz, cuyo
eco se escuchó por todo el valle.
-Soy Lionel, un árbol mágico, sabio pero también muy viejo, vine a este lugar en busca de una
persona que me ayude a que la naturaleza no muera.
-Hola Lionel, soy Laura. Te siento cansado y de voz agitada. ¿por qué dices que la naturaleza
está muriendo?, replicó la pequeña.
-Porque eso está pasando, Laura. Ya no sé cómo evitarlo, intente de todo pero nada sirve.
-¿Qué es lo q está pasando, amigo Lionel?, le dijo Laura mientras acariciaba sus hojas que
seguían siendo doradas.
-Pasa que muchas personas están talan los árboles, contaminan los ríos que son nuestra fuente
de vida. Destruyen las áreas verdes llenándolo de basura, arrojan material contaminado
causándonos terribles daños. Los árboles están desapareciendo y se avecina una tragedia en el
pueblo. Una fuerte lluvia activará una quebrada y eso me preocupa demasiado, fue la
advertencia de Lionel.
Laura al escuchar eso decidió decirle a la gente para que le ayuden a prevenir este desastre,
todas las personas que también escucharon lo que pasaría decidieron unirse a las autoridades
para estar preparados.
El alcalde que al principio no creía lo que pasó, gracias a la insistencia de Laura y de los
pobladores decidió apoyarlos para reparar los daños. Con maquinaria y faenas se limpiaron las
quebradas, retiraron toda la basura, los escombros y empezaron a colocar plantones en toda la
ladera y donde nacían las quebradas. Esos lugares habían sido depredados, porque los árboles
de eucalipto de la zona se llevaban a las fábricas para hacer carbón.
Cuando la población trabajaba para recuperar las quebradas aparecieron los taladores,
amenazaron a la gente porque ellos querían seguir sacando los árboles. Fue ahí que llegó el
alcalde, los dirigentes de la comunidad junto a la policía para arrestar a los deforestadores.
Habían falsificado documentos para su ilegal proceder.
Allá en el fondo del campo, Lionel volvió a presentar sus hojas verdes, estaba más reluciente
aún. Sus hojas parecían bailar de alegría al ritmo de la suave brisa.
Toda la gente reflexionó con el mensaje de Lionel, su advertencia se multiplicó en el pueblo y
caseríos vecinos. Todos llegaban a la faena con pico y pala y agarrando plantones de árboles.
Habían árboles frutales, arboles forestales y plantas ornamentales como rosas, jazmines,
claveles, gladiolos y muchas más.
Niños y adultos empezaron a plantar más plantas pero querían tomar acciones para que otras
personas dejen de ensuciar y talar árboles. Laura propuso que después de la faena se reuna la
gente alrededor del árbol para acordar qué se podría hacer. Durante la junta una joven llamada
Alejandrina se acercó a Laura y le dijo que ella la apoyaría por que a ella tampoco le agrada la
gente que echaba desechos en las zonas donde estaban las plantas o árboles, Laura al
escuchar eso se alegró porque había encontrado a alguien que la apoye en todo.
Otras personas propusieron que se empiece a reciclar. Desde la municipalidad contratarían
personas para que vayan a las casas y se junte los desechos como botellas, cartones, papel y
todo material reciclable, así se disminuya la basura. También acordaron sacar normas para
prohibir la tala de árboles. El comisario de la ciudad, que se mostró conmovido al ver la
hermosura de Lionel, ofreció realizar patrullajes para detener a quienes talaban los árboles.
Luego de la reunión el árbol mágico brotó una luz resplandeciente mientras el sol se ocultaba ya
en la fría tarde.
Todas las personas, alegres regresaron a sus casas. Laura junto a Alejandrina se quedaron
junto al árbol y le dijeron que estaban haciendo todo lo posible para que la gente deje de echar
desechos y talar los árboles. Liones se mostró complacido por la actitud que estaban mostrando
en el pueblo.
Al día siguiente, Laura fue a visitar a Lionel, cuando llegó se dio cuenta que el árbol estaba débil
y sus hojas se secaban.
-Qué te está pasando?, preguntó Laura.
-Lionel le dijo que había alguien que está cortando árboles y matando a las plantas, eso hace
que me debilite mucho, quisiera que averigües quien está haciendo eso porque si no a este
paso voy a morir en tres días.
Laura tan desesperada y asustada de perder a Lionel y que las demás plantas mueran, decidió ir
a avisarle a Alejandrina. Al momento de llegar a la casa de su amiga, Laura le conto muy
desesperada. Juntas fueron con el alcalde y le contaron todo. La autoridad convocó a sus
gerentes y trabajadores, todos estaban muy desconcertados, tanto que decidieron buscar e
interrogar a todas las personas.
Algunas zonas de la quebrada los árboles amanecieron cortados, en otro lugar, cerca al río
arrojaron montículos de basura. Las autoridades interrogaron a las personas pero no se sabía
quién o quienes estaban causando el grave daño.
Ya era el segundo día y nada de encontrar a quienes estaban dañando el medioambiente. Laura
estaba muy triste porque iba a perder a su amigo, entonces junto a Alejandrina investigaron más,
llegaron a las afueras del pueblo y vieron a una persona que escondía hachas y costales. Eran
el viejo Elías y sus dos sobrinos, Carlos y Miguel.
Los tres siempre fueron conflictivos en la comunidad. Odiaban a todos y nunca seguían las
normas. Elías habían conseguido un comprador de árboles por eso quería seguir talando,
mientras que sus sobrinos odiaban al alcalde por eso juntaban la basura para arrojarlo al río y
hacer quedar mal a la autoridad, diciendo que no se preocupada de la limpieza.
Laura junto a Alejandrina se acercaron con mucho cuidado a la casa del viejo Elías, ingresaron
por el patio y escucharon todo lo que planeaban. Llenas de furia, las niñas ingresaron a la casa
para confrontarlos.
- Buenas tardes don Elías!!
- ¿Qué es lo que quieres Laura?
- Porqué ustedes están cortando los árboles y arrojando la basura.
- No fuimos nosotros, contestó Miguel.
- No sean metirosos, respondió Alejandrina. Les vimos esconder las hachas y escuchamos
todo lo que hicieron. Confiesen , grito la niña.
- Mientras que Laura le dijo que era un grave daño a la comunidad. Que incluso sus casas
podrían ser dañadas si siguen talando los árboles porque un huaico arrasaría con todo.
Les dijo que la basura que arrojan al rio es el agua que toman la comunidad, además
ellos mismos sacan el agua del rio.
- No se dan cuenta que ustedes mismos se están haciendo daño. Toda sus acciones lo van
a lamentar si continúan con esa actitud, explicaba Laura.
Elías, que escuchaba con atención a Laura, salió por la puerta y vio que una quebrada
estaba cerca de su casa, miró sus tachos con agua y eran la que habían sacado del río.
Miró al cielo y se sentó bajo un tronco que había cortado. Por un momento se quedó en
silencio y respondió a las niñas.
- Dios, no sabía qué estaba haciendo, ustedes tienen mucha razón. Es un grave daño lo
que se va a provocar. Estuve cegado por la ambición y mis sobrinos por el odio al alcalde.
Les prometo que no volverá a pasar.
En seguida Elías ordenó a sus sobrinos que saquen las hachas y la motosierra que
habían escondido debajo del granero y pidió que las destruyan. El viejo del pueblo tenía
un motocarga y dijo que lo entregaría a la municipalidad para que apoye en el recojo de la
basura.
- Discúlpennos, mañana mismo iremos a las autoridades a pedir perdón. Nos someteremos
al castigo que dispongan y luego de eso nosotros mismos apoyaremos en reforestar y en
la limpieza de la basura, prometió muy arrepentido el viejo Elías.
Laura y Alejandrina muy presurosas fueron a ver a Lionel. Mientras se acercaban vieron
que el árbol mágico volvía a ser de un hermoso verde, sus ramas se levantaban y
estaban muy frondosas e imponentes. Abrazaron al árbol, se sentaron al borde de él y
vieron un hermoso atardecer.
De entre sus ramas escucharon a Lione decir que había esperanza en la humanidad, que
los seres más malos con la naturaleza pueden recapacitar y cuidar el medioambiente.
El árbol mágico los acompañó por siempre, mientras que la comunidad de Viroy era
distinta. Limpia, con árboles desde el ingreso, en sus calles, en las escuelas, en las
quebradas. Era una ciudad llena de vida, con áreas verdes bien cuidadas, rosas, claveles
en cada casa. Todos amaban y respetaban el medio ambiente y uno de sus más
comprometidos cuidadores fue don Elías, que hasta el último día de su vida se dedicó a
sembrar árboles y mantener limpia la comunidad.
De él, su último deseo fue que lo entierren al lado de Lionel y así fue. Si hoy llegas a
Viroy, en la ladera más empinada verás un árbol mágico que nos recuerda la importancia
de cuidar el medioambiente.
FIN
Autor: Carolina Suárez Calderón