IMPORTANCIA DE LOS DERECHOS HUMANOS
Durante mucho tiempo se consideró que el desarrollo teórico de los derechos
humanos necesariamente se daba en el ámbito jurídico. Hoy es muy claro para
varios centros de investigación y para las y los académicos que los fenómenos y
las problemáticas de los derechos humanos rebasan la lógica jurídica. En la
medida en que los derechos humanos son también un discurso que genera
relaciones de poder, los análisis de la teoría y la ciencia política, así como de la
sociología política son bienvenidos. Y si se toma en cuenta que los derechos
humanos generan procesos identitarios, también la sociología y antropología
jurídica han aportado varios elementos; al igual que las explicaciones que se
buscan y encuentran desde las relaciones internacionales para entender las
interacciones interestatales. Es decir, no hay sólo uno sino múltiples fundamentos
teóricos de los derechos humanos.
Los derechos humanos como derechos subjetivos y como exigencias éticas
justificadas, junto con su subyacente promesa de futuro, permiten entender la
fuerza emancipadora de esta articulación: cuando una persona presenta un
discurso en términos de derechos, lo que está exponiendo es una demanda que
considera legítima. Los derechos humanos como derechos subjetivos son
demandas moralmente sustentadas y con pretensiones de legitimidad.
Hablar de Derechos Humanos y no tomar en consideración la postura de la
(Declaración Universal de los Derechos Humanos, 1948) no es sencillo. Toda gira
en función de reconocer su importancia, a la hora de garantizar la paz mundial,
donde el hecho de reconocer la dignidad de los seres humanos y de los derechos
iguales e inalienables, que los mismos poseen, por el simple hecho de ser sujetos
de derechos, es lo que se debe tomar en consideración, para darles el papel
fundamental que juegan en la sociedad.
Cabe señalar que el desconocimiento de los mismos, es lo que ha producido los
actos más ultrajantes en la historia de la humanidad y lo que ha permitido que
muchos movimientos se hayan forjado, en pro de la defensa de estos derechos,
considerados fundamentales. En este sentido, tratados, convenios y pactos se han
levantado, con la finalidad de que los seres humanos reconozcan sus propios
derechos, reafirmen su dignidad como personas, se reconozca la igualdad entre
hombres y mujeres, se promueva el progreso social y el desarrollo de relaciones
amistosas entre las Naciones del mundo.
Todos los Estados miembros de la citada Declaración, se han involucrado y
comprometido a trabajar en conjunto con otros organismos internacionales, para
defender y asegurar el llamado respeto universal, a esos derechos que garantizan
libertades fundamentales a los individuos, extendiendo la invitación a todas las
naciones del mundo para que también se esfuercen y promuevan mediante la
educación, el respeto a estos derechos y aseguren a través de medidas
progresivas, la defensa de ellos, en cada una de las naciones dentro de su
Jurisdicción.
Entendidos los Derechos humanos, como aquellas normas que reconocen la
dignidad de los individuos , los mismos han de moldear la manera cómo se vive en
sociedad, de allí la importancia no sólo de que cada individuo los reconozca, sino
también que los hagan valer y así mismo los respeten en los demás, y que se
reconozca también que nadie ha de llevar a cabo actos que vulneren estos
derechos, donde la importancia de los mismos prevalece al ser universales e
inalienables y en donde nadie puede renunciar voluntariamente a ellos.
Se deben respetar a su vez los principios que los regulan, los cuales les otorgan
esa importancia en la sociedad, como son la indivisibilidad, porque se entiende
que no hay jerarquías en los mismos, el de interrelación, porque uno deriva en
otro, su igualdad y no discriminación, en virtud que todos tenemos los mismos
derechos humanos, el de participación e inclusión, haciéndolos extensivos a todas
las naciones del mundo y en donde todos los países han de caer en conciencia,
de que se han de respetar todas las normas que consagran los instrumentos de
Derechos Humanos.
En definitiva, ¿dónde empiezan estos derechos humanos universales? en casa, en
lugares próximos y tan pequeños que no se encuentran en ningún mapa y en
donde si no significan nada allí, tampoco tendrán importancia en ningún otro lado.
Y lo más importante de este planteamiento, que sin una acción coordinada que los
defienda en el entorno, la voluntad de progreso en el resto del mundo será en
vano.
Toda persona, es decir, todo ser humano, nace libre e igual en dignidad y
derechos, sin distinción alguna por raza, color, sexo, idioma, religión, opinión
política o de cualquier otra índole, origen nacional o social, posición económica,
nacimiento o cualquier otra condición. Asimismo, todas las personas gozan de los
derechos humanos.
Son universales, porque corresponden a todas las personas sin excepción. Son
interdependientes, porque todos los derechos humanos se encuentran vinculados
y requieren de su respeto y protección recíproca. Son indivisibles, porque no se
puede fragmentar su respeto. Son progresivos, porque permiten su ampliación en
protección, contenido y eficacia. El Estado tiene la obligación de procurar su
cumplimiento. Este principio implica la no regresividad en el reconocimiento y en la
garantía de los derechos.
Todas las personas tienen el deber de respetar los derechos humanos. Las
personas que desempeñan un empleo, cargo o comisión al servicio del Estado, en
el ámbito de sus competencias, tienen la obligación de respetar los derechos
humanos. Asimismo, el Estado debe prevenir, investigar, sancionar y reparar las
violaciones de que son objeto. La vulneración de los derechos humanos se
manifiesta al presentarse por acción u omisión de algún agente del poder público,
al margen de sus facultades.
Gregorio Peces-Barba, “La universalidad de los derechos humanos.
James Nickel, “How Human Rights Generate Duties to Protect and Provide”
Magdalena Sepulveda, The Nature of the Obligations under the International
Covenant on Economic