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Notes - Módulo 4

El documento aborda la prevención de la tortura a través del Mecanismo Nacional de Prevención, destacando la importancia de un marco jurídico sólido, su aplicación efectiva y mecanismos de control. Se distingue entre prevención directa, que busca evitar la tortura antes de que ocurra, y prevención indirecta, que se centra en evitar la repetición de actos ya ocurridos. Se enfatiza que la estrategia de prevención debe ser integral y considerar factores como el contexto político, social y las condiciones de detención para ser efectiva.

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El documento aborda la prevención de la tortura a través del Mecanismo Nacional de Prevención, destacando la importancia de un marco jurídico sólido, su aplicación efectiva y mecanismos de control. Se distingue entre prevención directa, que busca evitar la tortura antes de que ocurra, y prevención indirecta, que se centra en evitar la repetición de actos ya ocurridos. Se enfatiza que la estrategia de prevención debe ser integral y considerar factores como el contexto político, social y las condiciones de detención para ser efectiva.

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PREVENCIÓN DE LA TORTURA

Módulo IV. Mecanismo Nacional de Prevención de la tortura.

Introducción.

¿Sabía que…?

 Existe una importante distinción entre prevención directa


(medidas adoptadas antes de que ocurra la tortura para
evitar su aparición) y prevención indirecta (medidas
adoptadas tras ocurrir la tortura, para evitar que vuelva a
ocurrir).
 Para prevenir la tortura se debe aplicar una estrategia
integral que prevea tres elementos fundamentales: un sólido
marco jurídico, una aplicación eficaz del marco jurídico y
mecanismos de control destinados a supervisar, difundir y
apoyar la aplicación del marco jurídico.

Mecanismo Nacional de Prevención de la Tortura:

 Prevención, investigación.
 Lugares de detención.
 Funcionamiento: Operación, estructura, facultades, difusión.
 Comité técnico: Director ejecutivo,
direcciones/subdirecciones, visitadores.

Objetivo particular. El estudio de este módulo le permitirá:

 Comprender la importancia de la prevención y sus variantes


(directa e indirecta), por medio de la identificación de los
momentos en que las personas privadas de la libertad son
proclives a actos de tortura, penas y tratos crueles,
inhumanos o degradantes, para el entendimiento de las
funciones que se desarrollan en la estrategia integrada en el
Mecanismo Nacional de Prevención de la Tortura (MNPT).

Temas:

1. ¿Por qué es mejor prevenir la tortura que investigarla?


2. Las personas bajo custodia del Estado: ¿Cuáles con los
lugares de privación de la libertad que son proclives a que se
cometa tortura y otros tratos o penas crueles, inhumanas o
degradantes?
3. Funcionamiento y operación del Mecanismo Nacional de
Prevención de la Tortura
 Estructura.
 Facultades.
 Difusión del logotipo de identidad.

¿Por qué es mejor prevenir la tortura que investigarla?

De acuerdo a la Organización de las Naciones Unidas (2010) nadie


será sometido a tortura ni a penas o tratos crueles, inhumanos o
degradantes, según establece el artículo 5º de la Declaración Universal
de Derechos Humanos, adoptada en 1948 por la Asamblea General de
las Naciones Unidas.

La Asociación para la Prevención de la Tortura (2010) es una


corporación internacional que tiene como funciones básicas el desarrollo
de acciones para la prevención de la tortura en los lugares privación de
la libertad en diferentes naciones, en donde se puntualiza la obligación
de los Estados para adoptar medidas positivas, evitando así que se
cometan actos de tortura. “En caso de tortura, la petición a los Estado
para que sin demora adopten medidas de aplicación nacional es parte
integrante de la obligación internacional de prohibir esa práctica”.

Respecto a la prevención de la tortura, la Convención de las


Naciones Unidas contra la Tortura establece lo siguiente:

La Convención de las Naciones Unidas contra la Tortura (1984)


también impone a los Estados parte la obligación explícita de prevenir la
tortura y otras formas de tratos crueles.

De conformidad con el artículo 2º “todo Estado parte tomará


medidas legislativas, administrativas, judiciales o de otra índole eficaces
para impedir los actos de tortura en todo territorio que esté bajo su
jurisdicción”.

El artículo 16 exige que “todo Estado parte se comprometa a


prohibir (…) otros actos que constituyan tratos o penas crueles,
inhumanas o degradantes”.

Su protocolo facultativo (2010) crea un mecanismo para asistir a


los Estados parte a cumplir estas obligaciones estableciendo un sistema
de visitas periódicas a lugares de detención por órganos internacionales
y nacionales independientes.
Aunque los Estados tengan el deber de prevenir la tortura, a
menudo no se aplica en la práctica y generalmente existe una falta de
comprensión sobre el concepto de prevención de la tortura.

Según el diccionario de la Real Academia Española (2018),


“prevención” se define como la preparación y disposición que se hace
anticipadamente para evitar un riesgo o ejecutar algo”. En salud pública,
Czeresnia (2008) cita las palabras de Leavell & Clark (1976),
especificando que la prevención “exige una acción anticipada, basada
en el conocimiento de la historia natural a fin de hacer improbable la
expansión posterior de la enfermedad”. Concentrando estas definiciones
de manera conjunta, el Congreso de las Naciones Unidas sobre
Prevención del Delito y Justicia Penal, en 2010, refiere que, “la
prevención del delito engloba toda labor realizada para reducir el riesgo
de que se cometan delitos y sus efectos perjudiciales en las personas y
la sociedad, incluido el temor a la delincuencia. Por lo tanto, la
prevención del delito procura influir en las múltiples causas de la
delincuencia”.

Un análisis a profundidad nos permite identificar la importancia de


la prevención en aplicación, al cambio de ideas y modificación del
antiguo pensamiento, basado en sustraer información por medio de
ejecuciones erróneas e ilícitas, con la finalidad de reducir tiempo de
investigación y procesos, optimizando en prácticas de sensibilización,
que promuevan el adecuado funcionamiento del sistema de sanciones y
ejecución penal en los lugares de privación de la libertad. En 2010, la
Asociación para la Prevención de la Tortura indica que “el mandato de
los órganos del Protocolo Facultativo se basa en la premisa de
cooperación con los Estaos parte, a fin de mejorar las condiciones
detención y los procedimientos que buscan prevenir las violaciones”. Por
lo tanto, el sistema establecido por el protocolo se basa en un proceso
de cooperación y diálogo sostenido a largo plazo, a fin de ayudar a los
Estados parte a implementar cualquier cambio necesario para prevenir
la tortura y otros tratos o penas crueles, inhumanas o degradantes, con
el propósito de brindar el mayor nivel de protección a todas las personas
privadas de libertad. El Protocolo Facultativo de la Convención contra la
Tortura y Otros Tratos o Penas Crueles, Inhumanos o Degradantes
(OPCAT por sus siglas en inglés) establece una relación triangular entre
los Estados parte, el Subcomité para la Prevención de la Tortura y los
mecanismos nacionales. Esta relación triangular se expresa en las
diferentes disposiciones del protocolo Facultativo, que establecen las
obligaciones, los deberes correspondientes y los puntos de contacto
estas tres partes.

Estados parte – Subcomité para la Prevención de la Tortura –


Mecanismos nacionales.

Protocolo Facultativo: Obligaciones – Deberes – Puntos de


contacto.

Aunque las definiciones anteriores son instructivas, la Asociación


para la Prevención de la Tortura, en colaboración con el Foro de
Instituciones Nacionales de Derechos Humanos de Asia y el Pacífico
(2010) se considera “insuficientes para definir adecuadamente el
concepto de prevención en relación con la tortura y otras formas de
tratos crueles. En este momento en que muchas de las intervenciones
en la lucha contra la tortura se describen como ‘prevención’, es
importante distinguir entre dos formas diferentes (…)” de la misma
práctica.

Dicha distinción se basa en el momento en que ocurre la


intervención y el enfoque que se emplea en ella, derivando de lo
anterior nos referimos en que ocurre la intervención y el enfoque que se
emplea en ella, derivado de lo anterior nos referiremos a la prevención
directa y a la prevención indirecta.

Prevención directa Prevención indirecta

● También es conocida como ● También llamada disuasión.


mitigación.

● Tiene el objetivo de prevenir ● Tiene lugar después de que ya


que ocurra la tortura reduciendo hayan ocurrido casos de tortura o
los factores de riesgo y eliminando tratos crueles y se centra en evitar
las posibles causas. la repetición de esos actos.

● Esta intervención se ejecuta ● Su objetivo es convencer a los


antes de que se produzca la torturadores potenciales de que la
tortura, y su finalidad es abordar tortura se paga a un “precio
las raíces de las causas que mayor” que los posibles
pueden dar lugar a la tortura y los “beneficios” que pueda aportar;
tratos crueles esto mediante la investigación y
documentación de los casos
● Se caracteriza por la formación, ocurridos, la denuncia, el
educación y monitoreo periódico enjuiciamiento, la comparecencia
de los lugares de detención. en juicio y el castigo de los
autores, así como la reparación a
las víctimas

● Este tipo de prevención mira a


lo lejos, con una meta, a largo
plazo, en búsqueda de crear un
entorno en el que sea improbable
que ocurra la tortura.

Es importante tener presente la distinción entre un tipo de


prevención y otro, puesto que ambos enfoques emplean estrategias y
metodologías diferentes; sin embargo, ambas son complementarias y
deberían formar parte de todo programa que se integre con el fin de
prevenir la tortura.

El desarrollo de una estrategia amplia de prevención de la tortura


exige adoptar un enfoque, el cual englobe tres elementos
interrelacionados:

Un marco jurídico que prohíba la tortura – La aplicación efectiva de


dicho marco jurídico. – Mecanismos de monitoreo del marco jurídico y su
aplicación.

La lucha contra la tortura se ha centrado, durante mucho tiempo,


en los primeros dos elementos de esta estrategia; en particular en la
promulgación de leyes y en el enjuiciamiento de causas. Un marco
jurídico eficaz es una parte esencial de todo programa destinado a
luchar contra la tortura; sin embargo, la mera existencia de leyes y
reglamentos no es suficiente para prevenir la tortura; también es
necesario que esas leyes y reglamentos se comprendan y se apliquen
rigurosamente.

Se ha hecho un gran hincapié en terminar con la impunidad


mediante el uso del derecho penal nacional e internacional. Esta línea de
acción constituye una importante estrategia de prevención indirecta que
debe complementarse con otros enfoques para abordar de forma eficaz
las causas profundas de la tortura. La Asociación para la Prevención de
la Tortura (APT, 2010), indica que es necesario “que toda estrategia
integrada de prevención de la tortura precise de un tercer elemento,
que se centre en la prevención directa y emplee mecanismos de control
que eviten la confrontación y no tengan carácter judicial” Estas bases
del enfoque preventivo consisten en realizar, por parte de un
mecanismo, vistas periódicas a los lugares de detención, para examinar
el rato que se da a las personas privadas de la libertad, evaluando las
condiciones de detención, con un análisis objetivo de los diferentes
contextos y problemas específicos que atañen al lugar en estudio.

Lugares de detención: Contexto político. Contexto jurídico.


Colectivos vulnerables. Contexto social y cultural. Contexto institucional.

Este tipo de estrategias se basa en la idea de promover un cambio


en los lugares de detención, que sean manejados con transparencia y de
forma abierta, en búsqueda de la franca reducción en la incidencia del
número de abusos cometidos, debido a que al ser los lugares de
detención espacios cerrados y de la segregación, las personas privadas
de la libertad se encuentran vulnerables y en estado de indefensión ante
posibles abusos de toda índole, incluyendo la tortura y otras violaciones
a derechos humanos.

Las personas bajo la custodia del Estado.

¿Cuáles son los lugares de privación de la libertad que son


proclives a que se cometa tortura y tratos o penas crueles, inhumanas o
degradantes?

(Con respecto a publicaciones de la Asociación para la Prevención


de la Tortura en 2010 y 2013)

La APT (2013) refiere que existe riesgo de tortura y otras formas


de malos tratos dentro de cualquier instalación de encierro, no sólo en
las cárceles y en las comisarías de policía, también en las instituciones
psiquiátricas, en los centros de detención de menores, en los centros de
detención de inmigrantes y en las zonas de tránsito de los puertos
internacionales.

Considerando lo anterior, el riesgo de sufrir tortura y otros tratos o


penas crueles, inhumanas o degradantes, se presenta en todas aquellas
situaciones en las que existen personas privadas de la libertad. En
cualquiera de estas situaciones se crea un desequilibrio de poder que se
prolonga por el tiempo que dure el encierro y donde la persona detenida
depende totalmente de las personas y de las autoridades responsables.
Los momentos de mayor equilibrio de poder e indefensión de una
persona privada de su libertad se presentan:
 Durante el periodo inicial de detención y custodia policial.
 Durante el traslado de un lugar de detención a otro.
 Cuando se encuentra en régimen de incomunicación.
 Durante el régimen de aislamiento.
 Cuando está fuera de contacto del resto de personas
detenidas, en particular en los casos de detención en
régimen de incomunicación o aislamiento.

La Asociación para la Prevención de la Tortura, en 2010, indicó


que, con miras a abordar eficazmente las causas profundas de la tortura
y otras formas de tratos crueles, toda estrategia de prevención directa
debería comenzar por realizar un análisis un análisis exhaustivo de los
factores de riesgo (las condiciones que aumentan las posibilidades de
que ocurra la tortura).

El entorno político general es un factor importante que conviene


considerar, puesto que la falta de respeto del Estado de derecho y unos
niveles elevados de corrupción, pueden hacer que aumente el riesgo de
que ocurra la tortura. Esto mismo es válido para el entorno social y
cultural. Cuando existe una cultura de violencia, o un gran apoyo del
público a la actuación “severa” con el delito, también aumenta el riesgo
de que ocurra la tortura. De igual modo, debería analizarse el marco
jurídico nacional.

En los países en donde está prohibida la tortura en el


ordenamiento jurídico desde su Constitución y donde es un delito
específico contemplado en el código penal del país, probablemente el
riesgo de que ocurran casos de tortura será menor que en los países en
donde no se reúnan las condiciones para el ordenamiento jurídico. El
análisis también debería centrarse en las normas y los reglamentos que
se aplican a los lugares en donde se priva a las personas de su libertad,
así como en la existencia de las adecuadas salvaguardas jurídicas.
Asimismo, se debería analizar muy detenidamente el modo en que se
aplica en la práctica conforme al marco jurídico.

Otro factor que es importante considerar es la organización y el


funcionamiento del sistema de justicia penal. El nivel de independencia
del Poder Judicial, así como la importancia que se da a las confesiones
en el sistema de justicia penal, tendrá lógicamente una influencia
directa en el riesgo de que se produzca tortura. Habida cuenta de que
este riesgo es más elevado en los primeros momentos de la detención,
se debería prestar una especial atención a las fuerzas del orden. A este
respecto, la cultura institucional, el papel y funcionamiento de la policía,
así como los procesos de contratación y capacitación de los agentes,
pueden influir positiva o negativamente en el riesgo de tortura.

Por último, APT (2010) establece que el análisis debería


contemplar el entorno institucional general. El nivel de rendición de
cuentas y de transparencia de las autoridades, la existencia de políticas
públicas en relación con la prevención del delito y la eficacia de los
mecanismos de denuncia son factores que pueden reducir el riesgo de
tortura, junto con la efectividad de los agentes externos, como el
Instituto Nacional de Derechos Humanos y las organizaciones de la
sociedad civil.

Cualquier situación en la que una persona sea privada de su


libertad y en la que exista un desequilibrio de poder, siendo una persona
totalmente dependiente de otra, constituye una situación de riesgo.

La Asociación para Prevención de la Tortura (2010) refiere que


puede resultar difícil identificar qué personas o grupos tienen mayor
riesgo de ser víctimas de tortura o tratos crueles son las personas en
situación de vulnerabilidad o desfavorecidas de la sociedad, como las
siguientes:

 Grupos minoritarios (raciales, étnicos, religiosos o


lingüísticos)
 Migrantes
 Mujeres
 Personas con discapacidad.
 Personas sin hogar
 Menores
 Personas en situación de pobreza.

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